Asi vive Patrick Delmas : La casa , espejo de su alma ..

by Ma. Elena López (mex) (no login)

 
REVISTA ALÓ-ELTIEMPO.COM
La casa, espejo de su alma

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El ambiente reposado, sencillo, moderno, sofisticado en algunos detalles y con esporádicos pero apasionados toques de color, reflejan perfectamente el carácter del actor francés Patrick Delmas. Entramos en su hogar de la mano de su pequeño hijo.

Tras la puerta del 602, en el vestíbulo vigilado por una escultura africana, reina un silencio profundo. Pero luego, los balbuceos de un bebé llegan hasta el lugar... En la cocina está sentado Julián, un rubio y ojiazul chico, igualito a su papá, Patrick Delmas. Julián lanza los brazos ansiosamente para que lo bajen de su silla. Sus deseos son obedecidos y, como si conociera el oficio, se convierte en el guía perfecto.

Con pasos inseguros pero con técnica de explorador orienta la ruta. Primero se dirige a la sala, monocromática. El blanco es el rey en este ambiente, donde las flores, los cuadros y dos recipientes de madera con frutas, ubicados en el centro de la mesa, se roban el show. Estos recipientes los usan los balineses (originarios de la isla de Balí, Indonesia) para ofrendar al Buda. El más alto lo llenan con pétalos de flores, y el más bajo con frutas.

Julián hace sus mejores esfuerzos por escalar uno de los dos sofás blancos. Está a punto de lograrlo cuando la enfermera lo tienta con el tetero de la tarde. Obvio, tetero mata pilatunas y decide ‘correr’ hacia su cuarto, ubicado al fondo del apartamento, junto al de su hermano Nicolás y al frente del de sus padres, Patrick y María Fernanda Cortés. Julián entra en su cuna de madera y sin soltar el biberón analiza su espacio: al frente de la cuna, en un sofá tapizado en tela azul hacen visita varios muñecos de felpa. En una esquina se encuentra el caballito de madera y cerca de la puerta dos letras: JD. El toque ‘in’ del cuarto lo da un móvil de Ráquira al que le mandaron hacer un marco de madera.

El bebé está en lo suyo cuando mamá llega. "Qué pena... Patrick ya viene", dice María Fernanda al tiempo que pregunta sobre el tema de la entrevista. Revela esta comunicadora social caleña que es ella la que ha decorado el apartamento, en líneas generales, pero "hay toque de Patrick. Por ejemplo a él le fascinan algunos cuadros, le encanta la escultura africana y, sobre todo, le importan sus libros", asegura.

En efecto, una vez llega el actor se acomoda en el sofá y, devorando un cigarrillo, confirma que muere por sus libros. Vale reconocer, eso sí, que en este inmenso apartamento solo unos cuantos metricos del estudio han sido destinados a ellos. La pareja comenta que muchos están guardados porque no caben ahí.

El estudio, ubicado al frente de un comedor clásico, cuyo ventanal evidencia un rojizo atardecer bogotano, tiene el sello de una chimenea que con frecuencia enciende la familia. Y es que a este francés (más exactamente de Nevilly, tan cerca de París como Usaquén de Bogotá) le fascinan las conversaciones de dos o tres, al calor de un vino tinto y una tabla de quesos. Le gusta sacar a flote sus emociones, sus sensaciones, sus dilemas, pero para hacerlo debe sentirse en ambiente. Es claro. Él no es un hombre de verbos y sustantivos. Estos son reemplazados por una mirada que obliga al interlocutor a sumergirse en un mar azul, tranquilo en ocasiones, turbulento en la mayoría de casos.

Antes de salir del estudio, el actor formado en el Conservatorio de Arte Dramático de París señala con vehemencia hacia un punto donde cuelga un cuadro. "Lo hizo María Fernanda y me fascina. Para ser el primero está muy bien". Ella, sonriente, señala: "Es que él está decidido a lanzarme". ¡Ay, el amor!

Malo para las mentiras

Su físico de facciones europeas lo hace muy atractivo, pero no lo delata como un hombre especial; sin embargo, el diálogo comienza y su fachada pasa a un segundo plano. Ya no hay cabello rubio, ojos azules y sonrisa dulce. Al frente hay un ser humano que para hablar recurre a frases inteligentes. Ya no es el hombre bello. Es el ‘hombre pilo’.

Le comentamos que se parece a su paisano, el pianista Richard Clayderman. Sonríe con reservas y explica, resignado: "sí me lo dicen". Pero a Patrick no le preocupa la confusión física. Le molesta porque Clayderman no le parece bueno. Y tiene elementos para juzgarlo: Delmas tomó clases de piano desde los 6 años, e incluso en su juventud tocó en un restaurante parisino: "el que me contrató no me escuchó. Afortunadamente, en la tarde entraba poca gente", cuenta. Hoy, su gran sueño consiste en tener un piano derecho, como el que había en la casa de sus padres, donde crecieron él y Catherine, su hermana menor.

Patrick es hijo de irlandesa y parisino. Cuando era adolescente hizo muchas trampas para poder divertirse, evadiendo el carácter controlador de su padre. "Recuerdo, por ejemplo, que los sábados iba a la escuela pero sólo de ocho a nueve de la mañana. En ese entonces la mamá de mi novia salía de su casa y yo iba y me quedaba allá hasta el mediodía. Regresaba a mi casa con los libros en la mano como si viniera de estudiar".

Si esto es Colombia...

Fotos en el cuarto de Patrick y María Fernanda. La cama, clásica, luce un edredón en color crudo y el toque especial corre por cuenta de una poltrona que invita a ‘la locha’. El televisor de pantalla grande no puede faltar porque a ambos les gusta ver noticieros, películas y comerciales; de hecho, son propietarios de una agencia de casting. En este marco íntimo la pareja cuenta su ‘love story’, que tiene como locación inicial a Cartagena de Indias, en 1997.

Cuenta la historia que Patrick Delmas llegó a ‘La Heroica’ a filmar una película para la televisión francesa. El miedo que bajó con él del avión se transformó horas después en sorpresa. Irónicamente, en lugar de Rambos disparando lo recibieron con música en el aeropuerto, champaña en el hotel y super-rumba en la noche. Cuando se acostó, sólo pudo concluir: "si esto es Colombia, me fascina".

Una de esas noches de fiesta una mujer le encantó. Él, pesimista, no se acercó. Cómo iban a entenderse si él no hablaba ‘ni pío’ de español. Por suerte, un amigo los presentó y terminaron ‘parlando’ en italiano. Luego vinieron visitas de él a Bogotá, matrimonio y el viaje de María Fernanda para instalarse en París. "Lo pensé mucho. Venía cada dos meses a visitar a mi hijo. Finalmente, decidimos establecernos en Colombia", recuerda.

Lo conocimos gracias a su papel como Michel, en Yo soy Betty, la fea. Ahora se reafirma en la telenovela Isabel me la veló, con el personaje de Antoine, y vuelve por sus fueros a la serie Ecomoda, que actualmente se presenta en Estados Unidos y pronto en Colombia. Aquí, una vez más, le complica la vida a Armando.

Sentado en la poltrona del cuarto le da las últimas bocanadas a un cigarrillo, al tiempo que confiesa dos cosas: una, desea ser conocido como un muy buen actor de teatro; dos, desconfía de la gente cuando en su mirada no baila uno que otro demonio. Él los tiene, aunque su cara de arcángel San Gabriel diga lo contrario.

Por Lucía Muñoz Ortiz

Fotos de Juan David Betancur
Producción: Shaio Muñoz

FUENTE : REVISTA ALO DE COLOMBIA



Escrito desde Mar 22, 2002, 10:37 PM
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