Ana María Orozco
 


Mujeres de culebrón

by Juanita

 
Pero ablemos de la fea que dio pié a todos las demás: Ana Marí Orozco, la Betty colombiana.
Poco amiga de aparecer en revistas, y mucho menos de que la prensa airee sus asuntos personales, Ana María Orozco es una de las grandes estrellas de la ficción colombiana, que ha saido apartarse antes de que el tren de la fama arrollara su vida.
Hija del actor Luis Fernando Orozco y hermana de Verónica Orozco (premio a la mejor actriz de Colombia), conoce desde su nacimiento las interioridades de un mundo tan particular como el de la televisión.
A pesar de todo ello la vocación por interpretar la llevó a interpretar muchos papeles como protagonista de telenovelas.
Nació el 14 de julio de 1973 y la fama le llegó muy temprano, pero nunca con la proyección internacional como le ocurrió con la telenovela Betty la fea.
Hasta ese momento, su vida privada se había desenvuelto de una manera normal para una joven de 27 años. Su primer marido, Julián Arango, apareció en su vida, como era de esperar, mientras grababan una teleserie: Los jóvenes actores colombianos se conocieron durante la grabación d Tiempos difíciles. Luego formalizaron su relación durante la producción de Perro amor y se separaron durante la grabación de Betty, la fea.
La boda fue todo un acontecimiento: romántica y con pocos invitados. El padrino de boda fue el galán de Betty, el personaje don Armando Mendoza (Jorge Enrique Abello), que también trabajó con ellos en Perro Amor.
Ana María y Julián eran considerados la pareja perfecta: él, amante de la literatura y humor negro, bastante reservado y de aficiones refinadas, ella, hija de artistas pero celosa de su intimidad, tímida, sensible y con un gran mundo interior.
Después de un año de noviazgo y diez meses de casados, nadie se imaginaba que la pareja colombiana terminaría como perro y gato. Unos dicen que fue el pesado trabajo de la telenovela Betty, la fea, que le quitó a ella mucho tiempo, y otros dicen que antepusieron la fama a su amor.
Lo cierto es que la relación se deterioró rápidamente y después de vivir un amor „de película“ , se enredaron en disputas que incluso trascendieron a las grabaciones de la serie en la que los dos trabajaban.
La situación empreoró cuando ella encontró le que suponía era un nuevo amor, y decidió pasearlo y mostrarlo por todos sitios. Se trataba de un conocido fotógrafo, autor de muchas de las fotografías de Ana María, llamado Pedro Franco.
Esta nueva relación de Ana María, que le duró unos tres años , no contribuyó a crear un clima laboral muy sosegado en la serie.
Según parece, los dos actores llevaron a los platós sus rencillas personales. En las escenas en las que sus personajes tenían que protagonizar enfrentamientos, se gritaban, se decían barbaridades y se trataban mal... y según cuentan algunos de sus compañeros de reparto, no les costó demasiado interpretarlas.
De hecho, en la telenovela, los personajes de Betty y Lombardi se odian (ella es la fea secretaria y él es el diseñador homosexual). Él le gritaba: „moscorrofio“, „moco con gafas“... y todo parecía tan real que la gente pensaba: Qué actorazo!
Pero por lo que se ha sabido después, él no debía estar haciendo un gran esfuerzo. Probablemente le salía del alma, porque en la vida real se estaban divorciando.
Fue tanta la tensión, que ambos actores pidieron no grabar escenas juntos mientras se calmaban los ánimos.
Este clima de tensión hace mella en la personalidad de Ana María y le crea grandes problemas con la prensa, hasta el punto que la revista colombiana TV y Novelas, que ofrece información exclusivamente sobre los programas de televisión y, fundamentalmente, sobre las telenovelas, se ve obligada a no publicar más notas sobre Betty la fea por la mala „predisposición“ de su protagonista.
Pero si sus problemas con la prensa se multiplican, los que tiene con su entorno no se quedan atrás:
Celmira Luzardo (Catalina, la mujer que tiene una relevancia clave en la transformación de Beatriz la fea, a la mujer bella que acaba siendo en la serie) se ha convertido en su gran amiga y fue justamente el hermano de esta actriz, el director de cine Julio Luzardo, quien realizó unas declaraciones a una revista colombiana, comprensibles, pero dado el estado de ánimo de Ana María, demoledoras:

„El problema de Ana es muchísimo más complicado de lo que la prensa ve superficialmente. Ella es una mujer extremadamente tímida, vulnerable, interesada solo en su profesión como actriz y ajena a todo el bombo que se ha creado alrededor de su personaje y que la ha vuelto una de las mujeres más conocidas en todo el continente. Toda esta atención y acoso, que para otra jujer sería un halago, para ella es como una maldición.
Ana no aspira ni a la fama ni al dinero, sino a que la dejen vivir su vida tranquila y el acoso inusitado de la prensa.
Mi hermana me cuenta que cada vez la ve peor y que no hay nadie que la ayude o que entienda su verdadero estado emocional.
Encima, el novio, el fotógrafo Pedro Franco, parece que no tiene la superfieciente madurez para entender el drama tan grande que ella está atravesando y no es ningún apoyo. La chismografía la tiene al borde de un verdadero ataque de nervios“.

La „chismografía“ se disparó y tuvo que hacer frente a todo tipo de especulaciones, que la llevaron a desaparecer del programa televisivo y a afrontar su vida de un modo diferente.
Éste ha sido su gran triunfo: conseguir hacerse con los mandos de su vida y formar esa familia que siempre ha deseado.
E el año 2003, Ana María visitaba Nueva York y se sentó es una mesa de un bar de la zona del East Village para escuchar a un grupo de jazz que estaba actuando.
Las miradas con uno de los músicos se intensificaron y desde aquel momento no se ha separado del argentino Martín Quaglia.
El músico, natural de Mar de Plata, desconocía quién era aquella joven morena de pelo lacio... Pero el flechazo fue mutuo y repentino.
Comenzaron a vivir como dos bohemios, repartiendo su tiempo entre Nueva York y Bogotá.
La sorpresa llegó cuando a los tres meses de conocerse Ana María supo que estaba embarazada. Inmediatamente se lo contaron a los futuros abuelos y todos se alegraron. Les prometieron a los abuelos argentinos que, una vez que la criatura fuera mayor, se irían a vivir a Buenos Aires y así lo hicieron.
Ana María esperó el nacimiento de Lucrecia en Bogotá, y el 11 de junio de 2004, a las 6,30 de la mañana, su hija nació pensando 3 kilos y midiendo 53 centrímetros. Le pusieron ese nombre de Lucrecia porque en latín significa „Luchadora, ganadora“.
Ana María se ha dedicado desde entonces a cuidad de su hija y a ejercer deè ama de casa. Se ha entregado a sus lecturas, a procticar yoga, a cocinar como sólo ella sabe...Y a encontrar el equilibrio.
Hace algo más de un año, la familio cumplió su palabra de residir en Argentina y se desplazaron hasta Buenos Aires. Allí Ana María sigue ejerciendo de „mujer mamá“ y no „actriz mujer“.
La última buena noticia ha sido su boda con el padre de Lucrecia. Se casaron el 7 de diciembre de 2005 en una boda muy informal. Los novios salieron de su casa con su hija de año y medio de la mano y llegaron caminando hasta el Registro civil donde a las 13.45 se convirtieron en marido y mujer.
A la ceremonia no asistieron más de quince personas, sus atuendos informales no le restaban un ápice de emocion a esta firma que supone la estabilidad para una actriz que siempre ha defendido que debe ser conocida por su trabajo y no por sus circunstancias personales o sentimentales.
Actualmente, ha vuelto al trabajo para interpretar a Pilar, la madre de la protagonista de la película Ratón Perez. Una película familiar basada en la historia de ese personaje que se encarga de cambiar los dientes de los niños por regalos.
También ha participado en una serie colombiana Amas de casa desesperadas basada en la serie norteamericana Mujeres desesperadas, que ya ha sido vendida en Ecuador y Panamá con enorme éxito.
Y por si su carrera tuviera que darle aún más satisfacciones, ha protagonizado junto a su hermana Verónica un episodio de la serie Mujeres asesinas, que se emite en Colombia, en el que encarna el papel de una monja que se pregunta sobre su verdadera vocación religiosa.
Debido a su particular interés como personalidad del mundo de las telenovelas, y siguiendo la premisa que siempre le ha dado coherencia a sus declaraciones, me puse en contacto con ella para solicitarle una entrevista. Le pedía que me repondiera 10 preguntas desde el punto de vista de una mujer que ha protagonizado el „anticulebrón“.
No tuve que insistir demasiado.
Ana María Orozco, lejos de lo que se llegó a publicar, es una gran profesional y accesible a la prensa cuando se le proponen cuestiones sobre su profesión.
Éstas son sus respuestas:

Entrevista Ana María Orozco

-Fuista conocida en España a partir de la emisión de la telenovela Betty la fea. Fue también tu primera telenovela como actriz protagonista?
- No, antes participé en varios seriados y telenovelas. Hasta el momento de interpretar a Betty era el tercer personaje protagónico que hacía.

- Qué ingredientes consideras imprescindibles en una telenovela?
- Tiene que haber una gran historia de amor, en dónde se refljen todas las pasiones y debilidades del ser humano.

- Las telenovelas son la mejor plataforma de lanzamiento de las actrices?
- Tal vez en Latinoamérica sí, pero eso depende de la búsqueda de cada actriz.

- Qué recuerdo más grato y más ingrato recuerdas de Betty la fea?
- En realidad fue una experiencia enriquecedora en todo sentido, me dejó cosas hermosas y aprendí muchas. Lo ingrato no vale la pena recordarlo.

- Te arrepientes de haber interpretado este personaje tan distinto a los convencionales en las telenovelas?
- Todo lo contrario. Lo que más me atrajo de interpretarla fue precisamente que rompía con todos los estereotipos de la heroína tradicional de las telenovelas.

- Tiene algo que ver la vida de tus personajes con la tuya?
- Si bien yo acudo a mis emociones y a mi propia manera de expresarlas al interpretar un personaje, su vida o su historia no tienen nada que ver con la mía.

- Crees que la vida de las actrices de telenovelas tienen algún compromiso mayor con las mujeres que el resto de las actrices?
- Puede ser, hay mucha demanda mediática y el público necesita „estrellas“.

- Qué personaje, que no hayas interpretado, te hubiera gustado que te ofrecieran?
- En general me interesa hacer personajes que transmitan algo, que no sean planos. Tampoco tienen que se demasiado complicados ni rebuscados, simplemente que estén muy „vivos“, que tengan algún conflicto.

- Qué recuerdos tiene de tu paso por España?
- Hice un par de viajes cortos de trabajo, fue muy lindo el recibimiento de la gente, me sorprendió mucho y en general tardé tiempo en asimilarlo y digerirlo. Hubo una atención mediática exacerbada. Pero tengo un grato recuerdo.

- Si te ofrecen dar el salto a Hollywood, te lanzarías?
- La verdad nunca ha sido mi meta, tal vez uno puede soñar como actriz llegar a ..., pero a mi me haría muy feliz tener la oportunidad de continuar interpretando personajes diferentes, trabajar con un buen director, un buen elenco, hacer teatro, y por supuesto, me emocionaría hacer más cine.

El cine colombiano por ejemplo, se está abriendo mucho campo. No necesito pensar en Hollywood, que, la verdad, es muy difícil, para sentirme realizada como actriz.

¡..... Ésto es todo. Almudena sabe bien leer en internet, no? Nada más.





Escrito desde Jun 18, 2008, 9:25 PM
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Respuestas

  • wow amiga. lika en Jun 20, 2008, 1:11 AM