Me naces, me tientas
me acaricias, me sonríes
me miras, me tranquilizas
me observas, me paralizas
me sueñas, me despiertas
me callas, me hablas
me tienes, me amas
¿me amas? .
Anónimo
Capítulo LXI:
La fiesta estaba en su apogeo cuando finalmente Adriana y Mariana bajaron acompañadas de Esther y Adrián, muy sonrientes se acercaron a César, Erika, Erik, Ana, Darío y Carola que aún seguían recibiendo a los invitados con cara impasible, aunque la pareja se miraba y sonreía de forma descarada.
- ¿Os queda aún mucho?
- A mí como no me rescaten pronto caigo desmayado al escuchar tantas alabanzas respecto a mi prometida- dijo exasperado Erik y rió divertido cuando Ana le pellizco ultrajada- como si yo no lo supiera ya, ¿si no que iba a hacer precisamente anunciando mi compromiso?
- ¡Vete tu a saber con esa cabeza hueca!- exclamó con retintín Ana mientras se hacía la desesperada y volvía a mirar el reloj.
- Os vemos en un rato donde esta la diversión- dijo Adriana guiñándole un ojo a ambos y besando a sus tíos.
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Bernardo la divisó enseguida, en cuanto notó su presencia se volvió hacía la entrada y la miró cautivado, se la veía radiante y feliz mientras reía sobre algo con Mariana. Sintió unos repentinos celos al ver como sonreía así, tan feliz y despreocupada cuando nunca lo había echo con él y peor se sintió al ver como Ángel y Ricardo se dirigían hacia ellas.
Se excusó inmediatamente ante la pareja con la que hablaba y se dirigió hacía ella, necesitaba hablar con ella, confesarle sus sentimientos, sabía que era un riesgo, pero un riesgo que merecía la pena correr.
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Adriana sonrió a Ricardo mientras este hablaba con ella pero ninguno s e miraba pensó Adriana, Ricardo estaba atento a cada palabra que pronunciaba Mariana mientras ella recorría desesperada la sala buscando a Bernardo, necesitaba verlo, decirle que le diera otra oportunidad, que podrían ser felices juntos.
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- ¿Adriana?- la sola sensación de su aliento en la nuca la hizo estremecerse y se volvió con una sonrisa hacía él.
- No sabía que hubieras llegado ya- mintió Adriana.
- Hace un rato que te espero- dijo Bernardo con voz ronca y tomándola por la cintura- Ricardo- lo saludó con un gesto- espero que no te importe que me lleve a tu acompañante, seguro que Mariana y ángel te hacen buena compañía- dijo mientras saludaba a ambos con una inclinación de cabeza.
- No te preocupes- dijo Ricardo asintiendo enseguida.
- ¿A dónde me llevas?- preguntó Adriana mientras le seguía entre los invitados, pero Bernardo no se molestó en responderle, ni siquiera la miró , sólo la guió a través de las cientos de personas que estaba presentes, aunque a ninguno le importaba ni una sola de ellas.
Minutos más tardes se encontraban en el jardín , rodeados de árboles y plantas que parecían ocultarlos del resto del mundo, con una suave melodía que procedía del salón como único sonido acompañado de sus respiraciones.
- ¿Qué ocurre?- preguntó Adriana en un leve susurro.
- Tengo algo que decirte.
- Te escucho- dijo Adriana intrigada y justo cuando Bernardo iba a comenzar a hablar le tapó los labios con sus dedos, impidiéndoselo- prefiero hablar yo primero.
- Estás preciosa, te . . .- Adriana volvió a interrumpirlo pero esta vez fueron sus labios, con su lengua recorrió lentamente el contorno de sus labios, los lamió y mordió después , mientras sus manos tiraban de la nuca de Bernardo para que sus cuerpos se acercarán más si eso era aún posible.
- Te amo, Bernardo- susurró al fin Adriana tras recuperar el aliento durante unos segundos- aunque me haya costado mucho comprenderlo ahora sé que no podría vivir sin ti, sin tu presencia, sin tus caricias, sin . . .
- Creo que ahora sobran las palabras, cariño- dijo Bernardo apoyando su frente sobre la de Adriana- por mucho que haya temido este momento , que creyera que esto no me ayudaría en nada, es imposible no enamorarse de ti . . . y yo caí en el primer instante . . .- dijo sugerente, mientras Adriana se sonrojaba- cuando con voz autoritaria me pediste- enarcó una ceja- que te besara.
- Es que soy una chica lista.
- Pero una chica lista hubiera repetido la petición- dijo Bernardo en tono sugerente.
- Nunca es tarde para aprender- dijo Adriana aproximando sus labios a los de Bernardo- ¡bésame!
Y Bernardo se las arregló para acatar su orden con inusitado deseo, ahora sabía que era completamente suya y era una sensación desbordante.
- Aunque lamento tener que hablar en estos momentos- dijo carraspeando mientras intentaba recuperar el control- . . . me gustaría que tuvieras algo que para mí es muy importante- susurró mientras veía como brillaba los ojos verdes de Adriana y sacaba el anillo de su bolsillo- esto perteneció a mi abuelo, fue su anillo de compromiso . . .- dijo mientras se arrodillaba y fijaba sus ojos en unos verdes sorprendidos y al borde de las lágrimas- . . . Adriana, hoy sabiendo que te quiero, que lo que nos motiva es algo fuerte y sincero, que te querré hasta mi último suspiro, que te honraré y te haré la mujer más feliz del mundo . . .- dijo mientras comenzaba a colocarle el anillo- . . .¿Quieres casarte conmigo sabiendo lo tozudo, orgulloso y obstinado que puedo llegar a ser?.
El anillo encajó perfectamente alrededor del dedo de Adriana.
- Me queda perfecto-murmuró aún conmovida por el momento Adriana.
- Es que tu eres perfecta . . .- dijo Bernardo con un tono cariñoso.
- Si eres tan tonto como para pedirme algo así . . .- comenzó Adriana haciéndose la enfadad pero la mentira no le dudó mucho por que enseguida sonrió y algunas lágrimas se le escaparon- claro que sí; te quiero mi vida- dijo arrodillándose junto a él mientras se abrazaban con un vals de fondo.
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- Ana – susurró Erik mientras la apretaba contra su cuerpo siguiendo la música a través del salón entre las parejas que bailaban.
- ¿Sí?- dijo Ana mirándolo mientras fruncía el ceño- ¿por fin te decidiste a pedirme perdón?
- ¿A pedirte perdón?- dijo Erik haciéndose el sorprendido.
- Me abandonaste el día después de anunciar el compromiso.
- Tenía algo urgente que recoger en San Pedro
- ¿A tu hermano?- dijo Ana molesta.
- No, algo que quería que tuvieras tú.
Ana miró extrañada a Erik.
- ¿Y qué es eso?
Sin soltarla y tal y como lo había ensañado con Adriana de la palma de la mano con la que sujetaba la mano de Ana brotó el hermoso anillo que con cuidado y facilidad coló en el dedo de Ana, que lo miraba con una sonrisa resplandeciente.
- Te quiero Ana y nunca podría abandonarte- dijo Erik guiándola al son de la música- ya me costó bastante conquistarte.
- Sólo un par de años, hace demasiado que te amo.
- Pero hace poco que este pobre corazón mío lo sabe- dijo Erik mirando a su alrededor y cuando nadie miraba la besó rápidamente- te amo . .. y no veo el día en que por fin seas realmente mía.
Ana le sonrió enamorada y sonrió anticipándose a lo que ocurriría.
Posted on Mar 1, 2005, 8:19 AM from IP address 80.58.4.174