§§§ Más allá del corazón (Autora : Vivi) Capítulo 55 - Final §§§

by silvana

 
Bueno amigas... Llegamos al final del recorrido de esta historia de amor... Esta es la última entrega de Más allá del corazón... De Naty y Leo... Leo y Naty...

Quiero primero que nada pedir disculpas por el tiempo que me tomó finalizar esta historia... Pero no fue nada fácil... Primero decidir que tenía que terminar... Luego idear un final acorde a ellos 2 (que creo no lo logré en plenitud) y luego que el ánimo me lo permitiera...

Muchas de ustedes saben que varias cosas se me atravesaron en el camino... Literalmente me succionaron las ideas dejándome en blanco... Pero tenía que terminar esta historia, más que nada para mí misma...

Les dejo este último capítulo... Espero que esté a la altura de sus espectativas... Y desde el fondo de mi corazón les agradezco sus mensajes y su apoyo... El que hayan hecho propio a Leo y Naty fue una enorme emoción para mí...

Esta historia me ayudó a atravesar situaciones y emociones... A desahogarme... A ayudarme a soñar... A sentir... No soy escritora ni pretendo serlo... Simplemente me considero una amante del amor...

Espero que la historia de Leo y Naty les deje un buen recuerdo en sus corazones.... Un buen sabor de boca...

Quiero dedicársela a unas personas en especial, y permítanme tomarme unos segundos para hacerlo (ya parezco un discurso de los óscares jejejeje)...

A Kmi, Yasmín, Val y Giu del foro de Brasil que me animaron a hacerlo, que me dijeron que lo podía hacer... Además fueron las primeras que tomaron contacto con mi historia.
A Kekka (tmb del foro de brasil) quién empezó esta historia (solo escribió el prólogo y el cap 1) dejándola inconclusa y que más tarde no se molestó ante mi insolencia en continuarla desde donde la dejó....
A Elena, Vania, Aitana, María, May, Gladys, Cris y Dani del viejo foro internacional que me impulsaron a colgarla para tod@s... (ni se imaginan los nervios de la primera vez!!!!!)
A mis adoradas Cari, Caris, Anita, Clau e Ivana que me bombardearon a comentarios, sugerencias, tirones de oreja... Que me dieron miles de ideas... Con las que nos peleamos por la "pertenecia" de Leo (ES MÍO Y NO SE DIGA MÁS!!!!! ...
Especialmente a todos los que la han leído, que han dedicado minutos de su tiempo para leer las ideas de esta desquiciada...
Y, personalemente, a 3 ángeles de mi vida: Titi, abu y Aitana...

Bechos y GRACIASSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!

========================================================================

Ahora si, el final... ¡Que lo disfruten!


El viento acariciaba su rostro, haciendo bailar su amplia falda color marfil. Las líneas de su solera marfil acunaban su cuerpo, el que estaba algo diferente. Es que su abultado vientre sobresalía, imponente, como marcando su felicidad… ¡¡Y cuanta felicidad!!... Había momentos en que tenía miedo de ser tan feliz… De sentirse plena…
Tenía miedo que en algún momento la vida le cobrara esos momentos… Sobre todo tenía miedo por su familia… Porque ahora eran una familia… Una familia que se amaba por sobre todas las cosas…
Sonrió, mientras se llevaba un mechón de su cabello detrás de la oreja. En la playa podía apreciar a la luz de su vida jugando… Mejor dicho… A las luces de su vida…
Es que Leo con una pequeña pelota verde jugaba con su pequeño hijo Marcos. Con casi 3 años, era un niño súper listo y muy inquieto… ¡No había Cristo de que se estuviera tranquilito en su sitio!... Esa inquietud casi mata a sus padres del susto en más de una oportunidad. Es que se prestaba mucho a sufrir pequeños accidentes… Justamente tenía en estos momentos un pequeño chichón en su frente, porque el día anterior quería “ayudar” a su mami a arreglar el cuarto de su hermanita y se le dio por agarrar una sábana que estaba sobre una mesa. Pero dada su altura no se percató que una caja mediana estaba sobre ella, y al tirar de la sábana se le cayó encima. Por suerte no fue más que un susto… Pero Natalia y Leonardo intentaron que cada vez que Marcos quisiera “ayudar” en la bienvenida de su hermanita, lo hiciera sentadito en el suelo ó en brazos de uno de ellos…
La sonrisa se hizo más grande aún al ver como su marido se dejaba meter un gol por su pequeño hijo… ¡Eran tan parecidos!... Marcos ostentaba una gran cabellera negra y era de tez más oscura que su madre. Su rostro era la clara imagen de su padre, solo que sus ojos eran enormes, de un azul intenso. “¡Tiene tus ojos!” fue lo que había exclamado Leo cuando el pequeño lo miraba fijamente, al ser acunado por su padre por primera vez.
El embarazo de Marcos fue una delicia… Sin ningún tipo de inconvenientes, salvo la fijación de Leo por la comida. En varias oportunidades tanto Natalia, como Camila y el médico discutían con él por ese tema.
“¡Si comiera todo lo que tú quieres terminaré como un elefante!”, le había dicho Natalia en varias oportunidades. Pero siempre obtenía la misma respuesta: “Yo amo los elefantes, Naty”, acompañado por una sonrisa traviesa con ese brillo sensual en sus ojos negros.
Por suerte en esta ocasión no se había puesto tan denso con ese tema… Es que estaba más tranquilo, ya que no era un primerizo… Fue motivo de más de una tentación de risa para toda la familia…
Sólo era apoyado por Marcelo puesto que, cuando Natalia tenía 5 meses de embarazo, Karina anunció que también estaba esperando un bebé. Todo era felicidad y regocijo… Pero también nerviosismo para los padres.
- Lo que pasa es que ustedes no nos comprenden –había dicho una vez Marcelo – Sería todo mucho más fácil si nos hicieran caso… ¡¡No es sencillo esto de estar embarazados!!
- Exactamente compañero –había secundado Leo, seriamente – No es nada fácil.
Tratando de ahogar las carcajadas que salían de sus gargantas, tanto Natalia como Karina se miraron.
- No quiero sonar injusta –comenzó Karina – Pero creo que se olvidan que a quienes el cuerpo les crece como una ballena embarazada es a nosotras y no a ustedes… ¡¡Yo tengo miedo de no poder pasar por la puerta!!
- ¿Y qué me dejas a mí Kari? –intervino Natalia – Me faltan apenas unas pocas semanas… ¡Tengo la impresión que en cualquier momento me voy a caer de frente!...
- Eso –apoyó Karina – Pero ustedes no tienen ningún problema… Ni que hablar de cuando se nos hinchan los tobillos…
- ¿Están diciendo que están gordas? –preguntó con cara de incrédulo Marcelo – ¿están locas o qué?
- ¿Gordas?... Voy a tener que hablar con el médico Natalia… ¡Es que no lo puedo creer!... ¡¡Nunca te he encontrado más sexy que ahora!!... ¿O es que acaso no te lo demuestro todas las noches?
- ¡¡LEO!! –se sonrojó Natalia – ¡¡Las cosas que dices!!
- Solo la más pura de las realidades… No hay nada más sexy para un hombre que ver a su mujer embarazada… Que saber que es el responsable de eso… Su hijo… ¡¡Así que no me vengas con que estás gorda otra vez!! –sentenció con cara de ser una eminencia de lo que estaba hablando.
- ¡Bien dicho compañero!... –apoyó Marcelo – ¡Deben ser las hormonas que les hacen decir estas cosas!... ¡Acuérdate lo que nos dijo el médico sobre las condenadas hormonas!
- ¡¡MARCELO MONTESINOS!!... ¡¡O TE CONTROLAS O ESTA NOCHE DUERMES EN EL SILLÓN DE LA SALA!! –explotó Karina.
- ¿Ves? –susurró Marcelo a Leo – Son las hormonas…
Y como esas, habían sido varias las discusiones entre ambos… Es que ellos se preocupaban al extremo… Y ellas, aunque se hacían la que no les importaba, les encantaba tenerlos en ese estado de ansiedad… ¡¡Eran tan tiernos!!...
Marcos había nacido en una cálida noche, después de 4 horas de intenso trabajo de parto, y casi matando a su padre de un ataque de pánico. Leo estuvo a su lado todo el tiempo, controlando el tiempo de las contracciones, dándole los masajes que aprendieron en las clases de pre-parto, sosteniéndole la mano. Entró con ella a la sala de parto y fue él quien cortó el cordón umbilical con el rostro bañado en lágrimas…
Toda la familia babeaba por ese pequeñín… Sus abuelos jugaban carreras por quién lo acunaba, lo cargaba… Las batallas de a quién se parecía… Estaban embobados con sus gestos… Y todos armados de una cámara de fotos… Natalia aún se asombraba que no se quedara ciego de tanto flash…
Poco tiempo después nació Victoria Montesinos, para cincelar una sonrisa permanente en el rostro de sus padres… Marcelo se enamoró de su hija inmediatamente… “Ay primo… Ni se sabe como te pondrás cuando Vicky comience a salir con chicos”, pensó Natalia. “Igualito que Leo…”, y volvió a sonreír ante su ocurrencia sobre el futuro que los esperaba.
Extrañaba a su padre. Pero por el avanzado estado de su embarazo ya no podía viajar en avión. Seguramente en pocos días su padre estaría por acá, para esperar el nacimiento de su nieta.
Volvió a enfocar hacia la playa… Leo le tiraba la pelota a su hijo y éste salía corriendo, a carcajada limpia. Para su edad era un niño con mucha estabilidad y rápido. Había aprendido a caminar muy rápido. Por suerte ambos pudieron ver sus primeros pasos, porque fue un soleado domingo. En el patio de su casa en Long Beach, estaban teniendo un pic nic con Luz y Pablo que habían ido de visita. De repente ven a Marcos que, agarrándose de la canasta de mimbre y mordiéndose los labios en señal de concentración, daba unos pequeños pasos…
¡Que excitación!... Leo lo tomó en brazos, después que tras su tercer paso aterrizó de cola sobre el mantel. Rodaba con Marcos, desbordando de orgullo, relatando la hazaña de su hijo a todos los presentes quienes, obviamente, la habían observado de primera mano.
Y así fue con cada paso que había dado su pequeño desde que nació. En la noche, después de compartir la pasión y el amor que sentían, charlaban sobre lo rápido que crecía… Trataban de absorber cada segundo que compartían en familia. Leonardo trabajaba pero sus prioridades habían cambiado. Natalia trabajaba medio tiempo con Luz en la empresa de multimedios. Casi siempre ese tiempo coincidía con las siestas de su hijo.
Pero ambos corrían a casa, ansiosos de verse… De estar en familia… Esa familia que tanto les había costado formar.
La pasión no había mermado, ni mucho menos. Ambos sentían cada día más y más amor, el uno por el otro. Leonardo la sorprendía con su carácter romántico. Era tan detallista… Tan amoroso… Tan dedicado a ellos…
Camila desbordaba de orgullo por su hijo. Tranquila porque los tiempos en los que él perseguía una venganza estaban muy lejos… Feliz por ver en sus ojos negros ese brillo que solo la felicidad y la plenitud pueden encender… Agradecida con la vida porque Natalia lo amara tanto como él a ella, y porque ambos eran unos padres excelentes. Solo le pedía a la vida más tiempo para poder disfrutarlos…
Un pequeño calambre atacó la espalda de Natalia, más precisamente su cintura, sacándola de sus pensamientos. Estos últimos días estaba teniendo muy seguido esas pequeñas puntadas. Cuando viera al médico, dentro de 2 días, le consultaría por eso. ¡Faltaba tan poco para tener a su pequeña en brazos!...
Aunque había tenido unas pequeñas complicaciones al principio, que la hicieron guardar reposo unos días, el resto fue como una seda. Todavía no entendía como había gente que decía que los embarazos de niñas desmejoraban a sus madres. ¡Era una completa tontería!... Cada vez que se miraba en el espejo veía su rostro iluminado… Y cuando se reflejaba en los ojos de su marido, sabía que era imposible estar mejor.
En eso vio a Leo levantar su cabeza y observarla. Estaba en el primer escalón de la escalera que llevaba del patio de su casa a la playa. Pudo apreciar su sonrisa orgullosa y ella alzó la mano para saludarlo. Cuando Marcos vio a su papá responder el saludo, se volvió y, con una sonrisa pícara, le gritó a su mamá:
- ¡Toy ganando mami! –y comenzó a correr en su dirección – ¡Le gané a papá! –seguí corriendo con los brazos extendidos hacia su mamá.
- ¡Marcos, ven aquí! –gritó a su vez Leo, quién ya había tomado la pelota e iba caminando tras de su hijo, con una gran sonrisa – Ya sabes que mamá no te puede levantar…
Pero eso no consiguió que él redujera su ritmo vertiginoso. Natalia lo vio llegar a la escalera y empezar el asenso. En pocos minutos estuvo a los pies de su madre y se abrazó fuertemente a sus piernas
- Yo abrazo a mami… –levantó la manito y acarició el abultado vientre, suavemente – ¿Cuándo llega la ita, mami?... Quero que me aupes… –y en eso la hermanita, a quién él le decía “ita”, le contestó con una patadita – ¡Sal de mami! –le dijo él muy serio y luego levantó la carita hacia su madre – Mami… Quere salir de ahí… ¿No te duele?... Te pega… ¡No pegues a mami!... –le susurró a la pancita, dulcemente, como sintiéndose más grande y diciéndole a su hermana como tenía que actuar.
Natalia miró la expresión seria de su hijo. Para él siempre era raro que, cuando su hermanita se moviera o pateara, a ella no le doliera. ¡Y se preocupaba mucho por su mamá!...
Con un nudo en la garganta por la emoción, le acarició su cabello negro dulcemente, mientras sentía que Leo le acariciaba la espalda.
- No me pega, cariño… Sólo te estaba dando la bienvenida… Es que está muy contenta porque le has ganado a tu padre.
- ¡Tiiii! –gritó Marcos, dando pequeños saltitos y aplaudiendo. – ¡Te gané! – le dijo a su padre.
- Es cierto… Seguro que te convertirás en el mejor jugador de fútbol del mundo… –y con una enorme sonrisa se volvió hacia Natalia – ¿Te está tratando mal la pequeña?... Te ves cansada…
- Estoy bien… Sólo que me siento pesada…
- Ya falta poco… Ven campeón… –y tomó a Marcos en brazos – Vamos a tomar la leche…
- ¡¡Tiii!!... Le voy a contar a la abuela que te gané….
Y partieron rumbo a la casa, como la familia que eran…

Natalia estaba acostada en su cama. Ya no se podía poner de lado porque su cuerpo no se lo permitía. La luz de la portátil de Leo estaba encendida, mientras él veía una película de acción. Su mano morena descansaba sobre los hombros de Natalia, mientras ella tenía su cabeza recostada sobre el hombro de su marido. Últimamente dormían de esa manera, abrazados.
Se movió incómoda cuando sintió otro calambre… Ya eran 15 los que había sentido ese día. Estaba casi segura que eso quería decir que pronto tendría a su hija en brazos…
- ¿Te sientes bien? –la voz preocupada de su marido hizo eco en el cuarto.
- Si… No te preocupes… Sigue mirando… –le contestó ella.
No quería decirle nada porque sabía que se preocuparía por algo sin sentido. Sería capaz de traerle a rastras al médico si fuera necesario… Volvió a sonreír… Leo era tan predecible en algunas situaciones…
Aún no se habían decidido por ningún nombre… Algo raro porque cuando Marcos enseguida se pusieron de acuerdo. La última ecografía había dado que era una niña y bastante grande. Eso fue algo que inquietó a Leo, sobre todo por la posibilidad de tener que practicarle una cesárea a Natalia… Y un bisturí cerca de su mujer no era algo que le agradara mucho…
Otra vez… Esa puntada… Solo que ahora era más fuerte… “¿Será que estoy en trabajo de parto y no me doy cuenta?... Pero con Marcos fue distinto… Eran mucho más dolorosas”... Frunció el ceño y trató de controlarse para no poner nervioso a Leo…
Minutos más tarde estaba profundamente dormida entre los brazos de su marido. “A mí no me engañas Natalia… Te conozco como a la palma de mi mano… Estás incómoda…” pensó Leo mientras apretaba más su abrazo. “Que digan lo quieran, pero no es nada fácil estar embarazado… No señor”…

Horas más tarde, una fuerte puntada comenzó a perturbar el sueño de Natalia. Ella luchó por seguir durmiendo, pero en un momento ya no pudo ser y se despertó.
- ¿Qué tienes? –le preguntó Leo a su lado.
- ¿Po.. por qué lo dices? –tartamudeó Natalia, que sentía el sudor corriendo por su frente…
- ¿Qué por qué lo digo? –Leo luchaba por no gritar – Natalia, hace cinco segundos estabas gimiendo… ¡Y no de placer precisamente!... Di lo que quieras… Pero voy a llamar al médico…
Cuando estaba a punto de protestar, una contracción la hizo contraer el rostro.
- Si… Creo que esta pequeña quiere nacer –le susurró ella.
Fue todo lo que necesitó Leo para salir de la cama como si se hubiera quemado…

Horas más tarde, Aitana Vasconcellos, era acunada por su madre en la cama de su habitación del hospital privado. El parto fue más complicado que el de Marcos, porque ella era más grande que su hijo cuando nació. Ella intentó ser lo más fuerte posible, más que nada por Leo que estaba al borde de la histeria. La amenaza de la cesárea siempre colgando de sus cabezas, pero al final no fue necesario y Aitana nació de forma natural.
En esos momentos la pequeña bostezó y apretó su manita alrededor del dedo de su madre. Una lágrima rodó por el rostro de Natalia… “No se puede pedir ser más feliz, sería un pecado”…
El suave roce de los dedos de Leo acarició su rostro. Con suma delicadeza enjuagó la lágrima de su mujer. Cuando sus miradas se enfrentaron, ambos se dieron cuenta que estaban llorando… Compartían un secreto único… único pero a la vez más viejo que el mundo… El secreto de la creación… Del compromiso… De la pasión… Del amor…
- ¡Quero ver! –el grito de Marcos se hizo sentir – ¡Quero ver a mi ita!
Leo se rió ante el pedido de su hijo. Cuando llamó a su casa para avisarle a Baxter que ya había nacido la beba, le pidió que trajera a Marcos, puesto que ya era media mañana. Camila lo había sugerido después que terminaran el abrazo que los fundió cuando él salió de la sala de partos.
- ¡El príncipe está ansioso!... –le susurró a Natalia – A ver campeón –le dijo a su hijo mientras lo tomaba en brazos – Te presento a tu hermanita… Aitana…
Sus padres observaron como el niño miraba seriamente a la bebé, que estaba muy cómoda en los brazos de su madre. Después de unos segundos, alargó su manito y, lentamente, rozó los cachetes de la gordita, como con miedo de lastimarla.
- ¡Es suavecita!... –exclamó – Pero ta ajada…
Ese comentario hizo explotar en una carcajada a sus padres. Marcos los veía con una expresión rara, como diciendo “están locos”.
- No te preocupes corazón –le dijo Natalia mientras le acariciaba el rostro – Es solo ahora porque recién nació… Luego se le pasará… No estará arrugadita…
- ¿Te gusta pequeñajo? –le preguntó su padre, mientras se sentaba en la cama y acomodaba el niño en su regazo.
- Ta chiquita… Pero yo te voy a dar de la leche que hace Bax y vas a crecer como yo –le dijo a la niña, mientras se animaba a acariciarle la manito.
Leonardo y Natalia se miraron a los ojos… Era tanto el amor que sentían que se hundían en él… No se puede ser más feliz… Más pleno… Más afortunado…
Tenían dos pequeños hermosos, sanos y fuertes… También tenían una gran familia que los quería y apoyaba… Pero, sobre todo, se tenían el uno al otro, y a su amor…
Porque más allá de todo… Más allá de la pasión… Más allá del dolor… Más allá de la venganza… Más allá de la adversidad… Más allá del tiempo… Más allá del corazón… Se encuentra la felicidad.

FIN




Posted on Mar 27, 2005, 9:27 PM
from IP address 201.252.100.67


Respond to this message

Goto Forum Home

Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2009 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement