CORAZON SALVAJE FORUM




CORAZON SALVAJE (Autor Arturo) CAP. 52

by Conchi

CORAZON SALVAJE, CAPITULO 52

Mientras, Juan y Andrés estaban en el puerto, sorprendidos porque no encontraron lo que buscaban, la policía con el juez de Veracruz, al frente, se hacían cargo de los supervivientes, interrogando a los hombres de Juan y Andrés, se enteraron de que los que habían detenido eran los ladrones que estaban buscando con tanto ahínco, sin embargo también se enteraron que los jefes y un puñado de hombres se habían escapado, por eso el juez y algunos policías así como los hombres de Juan y Andrés, se dirigieron al puerto para hablar con ellos.
Juan.- Maldita sea, han desaparecido, otra vez, y esta vez con el Santa Mónica, ¿Dónde se habrán metido?
Andrés.- No lo sé, Juan, y eso es lo que más me preocupa, no se como lo hacen, pero siempre logran escapar en el último momento, pero no te preocupes, daremos con ellos.
Juan.- Si, lo sé, hermano, pero no me gusta esta incertidumbre, vaya, allí vienen nuestros hombres, y con ellos vienen la policía, ¿Qué querrán?
Andrés.- No lo sé, supongo que hablar con nosotros, seguro que también quieren saber donde están los jefes.
Juez.- Buenos días, señores, en primer lugar debo agradecerles el favor que nos han hecho destrozando a la banda de ladrones que con tanto afán buscábamos y que nos traían de cabeza, y en segundo lugar, me gustaría hacerles unas cuantas preguntas si no se molestan.
Juan.- No tiene importancia, señor juez, solo cumplimos con nuestro deber de ciudadanos, lo único que sentimos es que los jefes han escapado y se han llevado nuestro barco.
Juez.- Vaya, lo siento, bien, empecemos con las preguntas, ¿conocían de antes a Bernardino y a Mariano?
Juan.- Si, les conocíamos, hace unos meses aproximadamente, se personaron en San Pedro, aparentando ser unos caballeros con fortuna, para después convertirse en unos secuestradores, y por ello les hicimos huir de San Pedro, después de acabar con su pandilla.
Andrés.- Si, lo que mi hermano le está contando, es cierto, pero se olvidó decirle que secuestraron a nuestras mujeres, con el propósito de abusar de ellas, cosa que, gracias a Dios no consiguieron, y en el proceso hirieron de gravedad a mi hermano, creo que eso es todo.
Juez.- Vaya, por lo que me están diciendo, esos dos maleantes, se escondieron aquí en Veracruz, huyendo de ustedes y de la justicia de San Pedro, pero, entonces, lo que no comprendo, es que si querían pasar desapercibidos, ¿Por qué se dedicaron aquí al pillaje con el riesgo que supone el ser descubiertos y apresados?
Juan.- Pues no lo sé, la verdad es que es un poco extraño, yo en sus mismas circunstancias trataría de escapar muy lejos, y cambiar de vida, a no ser que, OH, Dios mío,
Andrés.- ¿Qué ocurre, Juan? Que es lo que temes.
Juan.- Que se estuvieran entrenando para la venganza, hicieran estos robos, para conseguir el respeto de los hombres que les acompañaban, para formar una banda y después, hacer lo que hicieron.
Andrés.- Eso tiene sentido, desde luego, huyeron de San Pedro, muy enfadados, por no haber conseguido, sus propósitos, pero tal como se desarrollaron los hechos, estoy de acuerdo contigo Juan, fue una venganza bien planeada, y, espera un momento, tienen el barco, nosotros estamos aquí, creo que sé a donde van, Dios mío, creo que se dirigen a San Pedro, todavía quieren apoderarse de nuestras mujeres, Juan tenemos que impedirlo.
Juan.- Pero, que idiota soy, efectivamente, si esto es una venganza, nuestras mujeres están en peligro, Dios mío, hay que impedirlo, vamos Andrés hay que mandar un telegrama urgente a D. Noel, para avisarle, ustedes cojan buenos caballos, y diríjanse a San Pedro, sin demora.
Juez.- Vayan inmediatamente a enviar esos mensajes, yo me voy al juzgado e emitir una orden de busca y captura contra ellos, y a avisar a todos los cuarteles para que estén alerta, buena suerte y no se detengan.
Andrés.- Muchas gracias, señor juez, ahora si nos disculpa iremos a poner esos telegramas, con permiso.
Juan.- Gracias, una vez que pongamos esos telegramas, nos iremos a San Pedro, espero poder llegar a tiempo, con permiso.
Juez.- Es propio.
Sin pérdida de tiempo, los hombres de Juan, se dirigieron a toda prisa y sin descanso hacia San Pedro, todos iban preocupados, pues Bernardino y Mariano, les llevaban ventaja, Sin embargo, cada uno de ellos, desviaron esos pensamientos de su mente, y cabalgaron con ánimo de salvar a sus patronas, a quienes tanto querían y respetaban.
En el Santa Mónica, todo era movimiento y trabajo, los hombres que le quedaban a Bernardino y Mariano, eran los justos para maniobrar el barco, éstos se hallaban en el camarote, planeando sus próximos movimientos.
Bernardino.- Malditos sean, otra vez, nos han destrozado pero ahora, no nos andaremos con miramientos, ellos están en Veracruz, y nosotros estamos a medio camino de San Pedro.
Mariano.- Si, por poco nos hemos librado, no debemos perder tiempo, una vez que lleguemos a San Pedro, los cogemos y nos las llevamos.
Bernardino.- Bien dicho, ahora, descansemos, nuestros hombres nos avisarán cuando lleguemos-
Mientras en San Pedro, ajenos a todo esto, Mónica y Dolores, hacían su vida preocupadas por sus maridos, y al mismo tiempo, ansiosas por volverlos a ver.
Un empleado de telégrafos, se detenía ante la puerta de D. Noel, con un telegrama en la mano……..


Posted on Jun 20, 2005, 4:33 AM
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Falsas Ilusiones (Autora: Gaby) cap. 21 Confesiones

by Conchi

FALSAS ILUSIONES CAP. 21 - Confesiones


En el camarote…..
-Natalia te tienes que acostar….
-No!!!, no hasta que llegue el telegrama…
-Si sigues así vas a volver a enfermar…
-Me voy enfermar si me duermo y sigo teniendo esas pesadillas horribles…
-¿Pesadillas?, sobre lo que pasó?
-Bueno….
Sonó la puerta, y era un marinero..
-Señor, el telegrama…
-Muchísimas gracias..
Naty prácticamente se lo arrancó de las manos y leyó en voz alta:
“Todos bien, operación rescate exitosa”. Ella saltó y abrazó a Alejandro dándole un beso en la mejilla, luego se puso a dar vueltas por toda la habitación, Alejandro, al verla así, tan contenta y sonriendo no pudo evitarlo, habia soportado su presencia tan cercana, tenerla alli en la habitación….incluso durmiendo a su lado…….pero….tenía que admitirlo…..habia empezado a querer a esa belleza…….aunque no la conocia demasiado……pero se veia tanta tristeza en sus ojos…….y esa cara…..era un angel…….verdaderamente…….y el…..que jamas habia pensado…………ni se habia atrevido imaginar….sentir algo profundo hacia nadie……..ahora…..podia hasta decir que estaba enamorado…….y deseaba besarla…..lo deseaba mas que nada en el mundo…..se le acercó y tomandola por la cintura le dio un delicado beso en el cuello, luego otro……la volteó y encontrándose con esa mirada………rozó sus labios con su mano y luego la beso primero suavemente luego la apreto contra el……profundizando el beso……ella……..no podia creer aun lo que estaba pasando………….al principio se resistió pero su corazon parecia querer salirsele del pecho…….y esas manos que le daban la mayor de las seguridades y su boca……..esa boca que la hacia……sentir…….si sentir………..pero que estaba haciendo? Estaban en una habitación y solos……además el no la queria………no…..bueno tal vez si……..

De repente un estruendo enorme sonó, luego un brusco temblor, y silencio……seguido de gritos en la cubierta……..Alejandro se separó y abriendo una gaveta del tocador sacó una pequeña pistola y se la dio a Natalia….

-Toma, entra al baño y tráncate con llave, no abras por ninguna circunstancia, yo voy a ver que pasa y vengo a avisarte…
-No Alejandro…yo voy contigo…
-No!!!!, estas mas segura aquí…..anda……si estas conmigo no voy a poder estar alerta…
-pero…….alejandro!!!!!!
-Nada……te amo…….y dandole un ligero beso en los labios salió…
Ella se quedó estaba temblando y si le pasaba algo?, prestó atención, el barco…..estaba aminorando la marcha!!!!, no sera que los atacaron???, no!!!! Ella no pensaba quedarse brazos cruzados…que pensaba Alejandro que era ella?????............. ¿Le habia dicho que la amaba? no…….. no era momento de pensar en eso……….y el beso…..ahi Natalia concentrate!!!!! Debes salir a ver que paso………abrio la puerta y se asomo con cuidado al ver que el pasillo estaba despejado…..salió en silencio….con pistola en mano…… pero sintio que alguien le tapaba la boca y la jalaba mientras ella se debatia hasta llegar al sotano, cuando se volteo, vio que era Alejandro!!!!

-Casi me matas del susto!!!! Como estas? Que paso??
-Los estadounidenses tomaron el barco, tenemos que saltar….
-Que? Estas loco!!!!!!!!!
-Si, nos llevamos un baúl con agua y las cosas necesarias, ellos se van a llevar el barco y están tomando a los prisioneros como rehenes, aquí cerca hay algunos islotes….no nos queda de otra…
-pero……
-Nada naty, confia en mi….si? no permitire que nada te pase…..si en algo me defiendo y me se manejar es el mar…..ademas si nos quedamos quien sabe lo que nos pase, esos hombres son de la peor calaña y…
-Esta bien….confio en ti…..

Alejandro sonrio y preparó rapidamente el baúl, abrió la escotilla y lo lanzó cuando un disparo le impidio continuar….

-Pero miren que tenemos aquí….dos lindos pajaritos…. Eran tres hombres que empuñaban pistolas…….y tenían uniforme militar

-General, tenemos que apurarnos…

-Si…….. láncenlos al mar………..para que se los devoren los tiburones…….

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Ernesto estaba pensativo, Carolina se había quedado dormida y la bebita tambien, su preocupación no lo dejaba descansar, queria matar al desgraciado de Rafael de la Serna!!!!!!!!!, queria……queria golpearlo!!!!¿Cómo le había hecho eso a su……bueno a Carolina?, engañarla, golpearla…..y hasta………..la duda le carcomía el alma……..habría………no podia ni siquiera pensarlo………..y el, que se había apartado creyéndola feliz y protegida, el que jamás le había confesado que la quería, que la adoraba…….desde hacia……….ya ni sabia cuanto tiempo, eran los mejores amigos y después vino ese sentimiento…..un sentimiento…arrollador en todos los sentido….si….arrollador era la palabra, lo llenaba todo, lo sacudía todo, lo hacia desear tan solo una cosa en la vida….justamente la cosa que parecia mas inalcanzable….y justo cuando se decide a confesar sus sentimientos….ella se va a Paris….y luego llega comprometida…..ahi fue cuando el decidió alejarse…..alejarse sabiéndola feliz……..se sintio muerto…y cuando se entero del secuestro…….no paro hasta poder encontrarla…..pero su alma se partió en dos……al ver ese dolor en sus ojos…esas marcas en su piel, tenía que ayudarla, tenía que borrar todo eso, para que nunca volviera, tenía que convencerla para que se casara con el, juntos criarian a la niña como suya y podrian ser felices……...el lograria hacerla tan feliz como se lo merecia…...viviria en cuerpo y alma para hacerla feliz…...aunque aun le faltaba mucho camino por recorrer….mucho…….


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En la habitación de Alejandra……
-Ale, yo creo que es mejor que nos casemos aquí, lo más pronto posible…
-Pero Fran…y nuestra familia?
-Luego, halla lo celebramos todos juntos, es mejor ya estar unidos, ante todos….por cualquier cosa.
-¿Cualquier cosa? ¿Qué pasa Francisco? ¿Tienes miedo de que pase algo malo?
-No pero hay que ser precavidos, los De La Serna deben seguir rondando y ya hemos esperado demasiado no crees?
-si, en eso si que tienes razon….
-Ale, no puedes entender que te amo demasiado y que simplemente no puedo vivir un dia mas sin ti, sin estar acurrucado contigo, sin levantarme con tu cara?
-Tu sabes que yo siento lo mismo mi cielo…
-mmm, eso es un si?
-Esta bien ganaste!, pero necesito, primero salir de aquí, y luego por lo menos conseguir algo decente que ponerme…
-Para que? Si igual no te va a hacer falta……mas bien va a estorbar…
-Francisco!!!!, eres insoportablemente atrevido!! (ella suspiró ruidosamente).
-y no me veo terriblemente sensual haciendo el papel de atrevido…
-Solo en tus sueños!!!
-Pues te aseguro que en mis sueños hago muchas cosas mas que darte simples besitos….
-Eres un…… no te soporto!!!!!!!! Ves que eres un atrevido y un maleducado sin remedio??
El la besó, no podía contener esa pasión contenida que solo derrochaban ellos, con muchas pasiones escondidas por años que estaban a punto de salir a la luz.

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-Entonces?, que se ha sabido de Nat?
-Me mandaron un telegrama que dice que ya viene para aca en coche…
-Y confias en ese telegrama?
-Si….porque habrían de mentirme?
-No se amor…..tal vez……..tengo un mal presentimiento…..
-Adoro cuando me dices amor!!!! (Carlos le dio un ligero beso en la nariz a Maria Esperanza). Y no tienes que tener malos presentimientos, no hay razón para que nada malo pase, además ya han pasado tantas cosas, no creo que haya mas problemas…….tú solo tienes que concentrarte en recuperarte si?
-Hasta que no vea a Natalia aquí conmigo, no respirare en paz, pero te prometo que intentaré estar lo más calmada posible….mi vida….. puedes abrazarme?
-Claro belleza…..que tienes Mari????
-Nada…..solo que quiero que te quedes aquí conmigo asi para siempre, que me abrazes y olvide todo, y que me quede solo el sentimiento de calor y emoción que me invade cuando estas cerca…
-siempre voy a estar aquí…Mari….te lo juro……..siempre……

Posted on Jun 20, 2005, 4:02 AM
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*-*-*- CORAZON SALVAJE DISPONIBLE EN DVD -*-*-*

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<<<PELICULAS Y TELENOVELAS EN DVD Y VHS<<<
ACEPTO INTERCAMBIOS

LISTAS DE NOVELAS QUE PUEDEN SER GRABADAS EN DVD Y VHS (Sistemas para todos los paises)

LIST OF SOAP OPERAS WHICH COULD BE RECORDED IN DVD AND VHS (for all the countries)..



1. ABRAZAME MUY FUERTE
2. ACAPULCO CUERPO Y ALMA
3. AGUAS MANSAS (LAS)
4. ALAS PODER Y PASION
5. ALEJANDRA
6. ALGUNA VEZ TENDREMOS ALAS
7. ALONDRA
8. AMOR GITANO
9. AMOR REAL
10. ANTONELLA
11. ANTORCHA ENCENDIDA
12. ATREVETE
13. BAJO LA MISMA PIEL
14. BODAS DE ODIO
15. CAFE CON AROMA DE MUJER
16. CAMILA
17. CAÑAVERAL DE PASIONES
18. CARISSIMA
19. CELESTE SIEMPRE CELESTE
20. EL CLON
21. COMPLICES AL RESCATE
22. CORAZON SALVAJE
23. COSAS DEL AMOR
24. LA COSTEÑA Y EL CACHACO
25. CUANDO SEAS MIA
26. DE PURA SANGRE
27. DEJATE QUERER
28. EL DERECHO DE NACER
29. DESTINO DE MUJER
30. LA DUEÑA
31. DULCE DESAFIO
32. ECOMODA
33. ESMERALDA
34. ESTRAMBOTICA ANASTACIA
35. GATA SALVAJE
36. GENTE BIEN
37. GIRASOLES PARA LUCIA (grabando)
38. GUADALUPE
39. GUAJIRA
40. HIJA DEL JARDINERO (LA) grabando
41. HURACAN
42. INFIERNO EN EL PARAISO
43. INTRUSA (LA)
44. ISABELLA MUJER ENAMORADA
45. JUANA LA VIRGEN
46. LA JAULA DE ORO
47. KASSANDRA
48. LAZOS DE AMOR
49. LEONELA
50. LUCIANA Y NICOLAS
51. LUZ MARIA
52. MACHOS
53. EL MANANTIAL
54. MARIA EMILIA
55. MARIA ISABEL
56. MARIA JOSE
57. MARIA LA DEL BARRIO
58. MARIA MERCEDES
59. MARIANA DE LA NOCHE
60. MARIELENA
61. MARIMAR
62. LA MENTIRA
63. MI DESTINO ERES TU
64. MI GORDA BELLA
65. MIL MILLONES
66. MIRADA DE MUJER
67. MORIR DOS VECES
68. MUJER EN EL ESPEJO (LA) grabando
69. NANO
70. EL NIÑO QUE VINO DEL MAR
71. OBSESION
72. LA OTRA
73. PALOMA
74. PASION DE GAVILANES
75. LA PICARA SOÑADORA
76. PERLA NEGRA
77. POBRE DIABLA
78. POR TU AMOR
79. PRECIOSA
80. PRISIONERA
81. PRISIONERA DE AMOR
82. PROVOCAME
83. PUEBLO CHICO INFIERNO GRANDE
84. RAMONA
85. REBECA
86. REBELDE
87. ROSALINDA
88. RUBI
89. SECRETO DE AMOR
90. SHEIK
91. SIEMPRE TE AMARE
92. SIN PECADO CONCEBIDO
93. SI DIOS ME QUITA LA VIDA
94. TERRA NOSTRA
95. TE SIGO AMANDO
96. TE VOY A ENSEÑAR A QUERER
97. TU O NADIE
98. USURPADORA (LA)
99. VALENTINA
100. VALERIA Y MAXIMILIANO
101. VENGANZA (LA)
102. VERDAD DE LAURA (LA)
103. VIVIANA
104. YO SOY BETTY LA FEA

PIDAN LA LISTA COMPLETA - ASK FOR A COMPLETE LIST

Un saludo / Regards
mdtelenovelas@hotmail.com
http://www.network54.com/Hide/Forum/241274






Posted on Jun 18, 2005, 12:23 AM
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Corazón Salvaje

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Estaria interesada en adquirir Corazón Salvaje en DVD, informame del Precio y del número de DVD.

Posted on Jun 21, 2005, 1:42 AM
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Re: Corazón Salvaje

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TIENES LA INFORMACION EN TU CORREO
SALUDOS
MARIA DOLORES

Posted on Jun 21, 2005, 1:51 AM
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EL PODER DEL AMOR ***Autora: Miriam*** CAP. XL

by Conchi

CAPITULO XL DEL PODER DEL AMOR (por Miriam)

El medico: Señores, quiero decirles una cosa, que La Señora Monica, tiene que guardar mucho reposo; porque sino lo hace perderá a su bebé.
Juan le dijo al medico: ¿Cuanto tiempo tendra que estar en reposo?
El medico le dijo a Juan: Tendra que estar 4 semanas.
Juan estaba desesperado, si lo pasaba algo al bebé. Su amada Monica, moriría de dolor.
Segundo, que acababa de dar sangre a Monica, se levantó mareado, y casi sin fuerzas. Quería saber que le pasaría.
El medico al verlo le dijo: Pero ¿Que esta usted haciendo aqui? Acaba de donar mucha sangre, esta muy mareado, vuelva a la cama. Y descanse.
Segundo dijo: No me ire, hasta saber como está Monica; es como una hija para mí.
Mientras Don Noel y Juan; le estaban cogiendo del brazo.
El medico: Sientese, Segundo. Mire quiero decirle que gracias a usted se ha salvado, de morir ella; pero tiene que guardar mucho reposo sino perdera al bebé.
Segundo: No, no puede ser, pobrecilla. Digame, doctor, ¿Cuanto tiempo tendra que estar un reposo?
El medico: 4 semanas.
Y el medico, acompaño a Segundo, a la habitación.
Don Noel, estaba muy cansado; no paraba de bostezar.
Juan: Don Noel, vayase a descansar.
Don Noel: No, Juan no me voy me quedo contigo hijo mío. Quiero estar a tú lado, apoyandote.
Juan: Don Noel, vayase por favor. Se le cierran los ojos.
Don Noel: De acuerdo, hijo mio.
Don Noel, salio del hospital. Y sin querer se tropezo con una mujer; y ambos cayeron al suelo.
Don Noel, se levanto; y fue a ayudar a la mujer.
La mujer, le miro a los ojos.
Sara: Soy yo Noel.
Noel: ¿Tú? ¿Que haces aqui? Crei que te habias marchado para siempre.
Despues de no acudir a la cita, y engañarme como un tonto.
Sara: No es así, Noel, dejame que te explique.
Noel:¿Que quieres explicarme? Está todo muy claro, fingiste quererme; y yo caí como un tonto.
Sara: Noel, dejame hablar.
Noel: Esta bien, te voy a dejar hablar.
Sara: El día que quede contigo, me surgio un problema en el hospital; y no pude llegar a tiempo. Sali a las 5 y 20. Y fui corriendo desesperadamente. Aun tenía la esperanza que estuvieras alli. Te busque por todos los sitios. Al dia siguiente, me entere que te habías ido de Mexico, para siempre.
Noel: Perdoname, por haber desconfiado de tí, mi amor. ¿Podras perdonarme?
Sara: Ya te he perdonado Noel, fue un malentendido.
Noel: Quiero que sepas una cosa Sara, yo a pesar de que me fui de Mexico; nunca pude olvidarte. Quiero que sepas que siempre te ame, y te amo. Nunca te he olvidado, siempre has estado en mí mente.
Sara: Y yo quiero decirte a tí Noel, que a mí me pasa lo mismo te ame y te amo, y siempre has estado en mi mente, nunca te he olvidado.
Noel: Sara, mi amor
Sara: Te amo, Noel.
Y se besaron apasionadamente.
Noel le dijo: ¿Te gustaria casarte conmigo? ¿Y compartir conmigo toda la vida?
Sara muy emocionada, dijo: Si, que quiero casarme contigo, y ser siempre tuya, y estar contigo toda la vida.
Noel: ¿Vamos al juzgado a casarnos?
Sara: Si, mi amor. Vamos
En el juzgado...
Don Noel Mancera:¿ Acepta por esposa a Sara Ruiz, para serle fiel en las alegrias y en las tristezas? ¿En la salud, y en la enfermedad;para amarle a respetarle todos los días de su vida, hasta que la muerte los separe?
Noel: Si acepto.
Sara Ruiz: ¿Acepta por esposo a Don Noel Mancera, para serle fiel en las alegrias y en las tristezas? ¿En la salud, y en la enfermedad; para amarle y respetarle todos los días de su vida, hasta que la muerte los separe?
Sara: Si acepto.
Noel, le puso el anillo en la mano, a Sara. Y Sara a él.
El juez dijo: Yo los declaro, marido y mujer.
Y se besaron apasionadamente. Ya eran por fin solo uno. Ya estarían juntos para siempre.
Mientras a México, habían llegado Santiago, Luis y Tomas.
Santiago.... pensaba por fin ha llegado el momento de vengarme de Monica y Juan. Nunca les dejare ser felices...........
continuara......

Posted on Jun 17, 2005, 3:06 AM
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Flecos del pasado - Cap.6

by


http://www.portalmidis.com.br/buscar_midis/get_url.asp?SiteID=2849



Flecos del pasado- Cap.6

El resto del viaje continuó manteniendo la misma tónica de las conversaciones mantenidas hasta aquel momento, a la vez que se alternaban largos y tediosos silencios plagados de desconcierto y, sin embargo, a la vez, reconfortantes. Pequeños instantes en los que Alicia parecía deleitarse de aquel tan ansiado pequeño respiro, dando tregua a las incesantes emociones o sensaciones que parecían inmersas en el interior de su cuerpo durante el sorpresivo trayecto. No sabía como definirlas ni tampoco perfilar la personalidad de aquel hombre. Reconocer…no tenía más remedio que reconocer que no la dejaba del todo indiferente sino más bien todo lo contrario aunque no podía delimitar cual era la faceta de las múltiples personalidades que poseía, la que le llamaba más la atención. Quizás fuesen todas, quizás por ser estas tan dispares, quizás porque unas y otras se contradecían…quizás, solo se trataba de mera curiosidad, por ese afán de descubrir cual de ellas era la verdadera, la innata… cual era la que definía al verdadero Juan Alcázar.

Lo único que parecía poseer claridad en su cabeza era que, en sus veinticinco años, no había conocido a ningún otro hombre que se le pareciese…tan extraño y distante en ocasiones como cercano y, hasta…encantador en otras. También era cierto que, salvo algún que otro compañero de Facultad no había tenido mucha relación con el sexo masculino y su experiencia con ellos no había sobrepasado los límites de la simple amistad. Y en su pueblo…casi no quedaban hombres solteros.

Por eso ahora, no podía por menos que sorprenderse, desconcertarse y sentir una tremenda e inusual curiosidad por aquel al que se atrevía a observar de soslayo cuando él no lo advertía. De todas formas estaba segura que, aunque poseyera una amplia experiencia en tema de hombres tampoco le hubiese resultado indiferente…no…a ninguna mujer le hubiese pasado inadvertido.

Sin embargo… ¿Quién era Juan Alcázar? Podía llegar a convertirse en aquel irónico hombre, arrogante, vanidoso y sarcástico, aquel que llegaba a sacarla de quicio, aquel que provocaba que una parte de ella se rebelara como nunca antes había hecho, defendiendo su orgullo como mujer, su orgullo como persona o… aquel otro….que parecía tan humano, tan dulce y bondadoso, sobre todo cuando sus celestes ojos regalaban aquella mirada tan envolvente que parecía que se trataba de una inmensa caricia ofrecida por unos invisibles brazos que rodeaban su cuerpo o… quizás…aquel otro…tan enigmático…tan extraño…tan oculto bajo un duro caparazón a modo de coraza insalvable…un hombre que hasta parecía inspirar miedo…un extraño temor recorriendo su cuerpo.

¿Qué clase de hombre era Juan Alcázar? ¿Qué clase de hombre era aquel del que emanaba ese innato encanto en cualquiera de aquellas diferentes personalidades? ¿Quién era aquel hombre que instaba a entrar en el fondo de sus sentimientos y descubrir que era lo que allí, realmente, existía?


Al mismo tiempo que sus maquinaciones engordaban más y más, en el centro de tantas cavilaciones se cuestionaba el por qué no dejaba de lado todas aquellas elucubraciones que no tenían salida…por qué sobrecargaba su cuerpo de inquietudes que no tenían razón de ser…por qué lo hacía cuando esperaba que Dios y aquel hombre, la ayudaran a abandonar México en pocas horas…por qué dejaba a un lado la realidad de su verdadero problema que no era más que su viaje, y se creaba uno nuevo…

-Se ha quedado muy callada… ¿en qué piensa?...bueno…si no lo considera una indiscreción por mi parte hacerle esa pregunta…

-Eh…pues…la verdad es que…le daba vueltas a…bueno…me preocupa…

-Su viaje…claro.

-Efectivamente-contestó pensando paralelamente, que esa… sí debería ser su mayor preocupación.

-Pues…creo que tenemos novedades y no son nada buenas. Me temo que va a tener que comenzar a plantearse que su estancia en México durará más de lo que había esperado.

-¿Qué está diciendo?- le miró inquisidoramente, abriendo los ojos poderosamente.

-Mire allí…

Ella desvió la mirada hacia donde le señalaba, hacia el final de la carretera… ¡estaba cortada! La impresión que daba era que unos hombres habían estado talando árboles en aquella zona pareciendo haber sufrido algún tipo de contratiempo y provocando que uno de ellos atravesase la carretera nacional. El tráfico rodado estaba siendo desviado hacia rutas alternativas, estrechas carreteras comarcales incómodas y en estado deplorable. Todo se había complicado, todavía más y ahora, Alicia se encontraba derrotada y abandonada en las garras del pesimismo y la desolación.

-Siento informarla que siguiendo el recorrido por los desvíos que nos señalan no llegaremos a tiempo pero…no se desespere…existen más vuelos

Ella sonrío con una mueca entre amarga y sarcástica.

-¡Qué fácil es hablar cuando no se sufren privaciones!-ya desesperada e indignada, cegada por la desesperación, no pudo evitar alzar un poco su tono de voz- No se si me ha comprendido o no me he explicado con claridad…señor Alcázar…¡¡no tengo dinero!!

-Yo me he ofrecido a ayudarla.

-Y yo he rechazado su bondadoso ofrecimiento.

- ¿Y si este cambiase? Y si le ofreciese un empleo… ¿lo rechazaría?

-¿Un empleo?

¿Qué decía? Si la acababa de conocer… ¿Se estaba burlando de ella? ¿Es que, acaso, le parecía un bonito juguete todo su pesar, acaso le producía placer el jugar con la desesperación que ella sufría en aquellos momentos?

-Sí…no me mire con esa fulminante mirada. Me da la sensación que si tuviese entre sus manos un cuchillo me lo calvaría. No estoy ofreciéndole más que, simple y llanamente, un empleo…usted trabaja para mí y yo le pago a cambio un salario.

-¿Qué clase de empleo?-preguntó y no pudo evitar que su voz adquiriese un tono desafiante.

-Esté tranquila.-volvió a su tono más burlón- no voy a proponerle que sea mi… concubina… disculpe…-rectificó al ver el coraje inundaba la mirada de Alicia-…le ofrezco que se ocupe de dos niños durante el verano. Por supuesto no me refiero a que los tenga que atender en condición de nana sino de profesora…que sea usted una persona de apoyo de la que, habitualmente, se ocupa de ellos.

Alicia no salía de su asombro. Estaba, totalmente, desconcertada y no sabía ni que pensar ni que decir. Solo sabía que se sentía desbordada por la situación y los acontecimientos, que no tenía nada ni nadie, que lo único que la acompañaba era la soledad y que se sentía como una mísera vagabunda vagando por un inhóspito lugar.

-Pero…si me acaba de conocer…no sabe nada de mí…

-Sé lo suficiente…y creo que usted es la persona idónea.

-Quizás…se precipite, señor Alcázar, quizás debiera consultarlo con su esposa.

-No necesito consultar nada a nadie. ¿Acepta mi propuesta o prefiere que la deje en Veracruz, abandonada a su suerte, sola, en una ciudad hostil, sin alojamiento, sin trabajo…sin salida a su problema? Le ofrezco cuatro meses de trabajo y le aseguro que se verá recompensada, gratamente, con el salario. Luego podrá regresar a su país. ¿Qué me contesta?

-¿Acaso tengo opción? Lo que usted ha planteado es la dura y cruel realidad. Mi situación no es muy agradable y usted me está ofreciendo una salida. Está bien…señor Alcázar…acepto su propuesta.


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Sentada sobre la cama permitió que el peso de su cuerpo cayera sobre ella mientras que un agarrotado suspiro se escapaba de sus labios. Por unos segundos sus párpados cayeron para abrirse nuevamente en escasos instantes, un segundo de tregua, un segundo de recapitulación, un segundo de calma….recuperando fuerzas, aplacando los nervios y serenando su corazón desbocado y aturdido por el giro que había sufrido su existencia en muy pocas horas.

Sí, en aquel momento debía estar volando hacia su país, hacia su casa, hacia el abrazo de la monotonía de su vida diaria y ahora…ahora se encontraba en lo que sería en los próximos meses su alcoba, la habitación que había sido designada para ella en la mansión Alcázar. Abrió los ojos de par en par…no daba crédito a todo lo ocurrido, no entendía lo sucedido, como ella había podido aceptar la situación ni mucho menos con la naturalidad con que había asimilado los acontecimientos conociendo como conocía su carácter y su forma de ser más bien reservada y, hasta en cierto modo, huidiza. Pero una cosa era cierta…y era que no tenía otra salida en aquellos momentos…tenía que aferrarse a aquella luz que podía apartarla del abismo al que parecía precipitarse, a aquel destino que como si se tratara de una broma macabra parecía jugar con ella…sí por eso había aceptado, por eso y por nada más…¿nada más?...

“¿Estás segura Alicia Andrade que no hay nada más…que no existe nada más?”

Aparte de esa pregunta había otra, otra que asaltaba su mente y que quemaba por dentro…se preguntaba una y otra vez si había escogido la solución más acertada o….sin embargo se había hundido todavía más en un callejón sin salida.

Levantó su cuerpo incorporándose suavemente. La habitación era encantadora y muy acogedora. Con una rápida visual la recorrió en escasos segundos recopilando cada uno de sus detalles….Frente a ella, en el lateral izquierdo de la cama, un amplio ventanal de arriba abajo terminaba en un pequeño balcón repleto de macetas floridas mirando al mar. A ambos lados de él un tocador y un pequeño escritorio. A los pies de la cama un espacioso ropero ocupaba el máximo espacio que se le antojaba descomunal para su escaso vestuario. Hacia el otro ángulo una puerta se abría al baño para su exclusivo uso personal. Las paredes estaban cubiertas por pinceladas de color, de un tono verde pálido que aportaban frescura y luminosidad a la estancia mientras que las cortinas que vestían la ventana coordinaban a la perfección con el cobertor de la cama.

Lo cierto era que se sentía como la princesa de cuento en un pequeño palacete disfrutando de las exquisiteces de unas comodidades inusuales en su vida. No es que despreciase su casa, no, ¡claro que no!…puesto que para ella esta era bonita dentro de su humildad. Dentro de sus posibilidades la había convertido en un lugar agradable y acogedor pero quedaba muy distante a todo lo que ofrecía la mansión Alcázar.

Hasta ella habían llegado hacía escasa media hora después de retroceder sus pasos hacia San Pedro de nuevo. Juan había desistido en su intención de continuar el trayecto hacia Veracruz. No sabía cuales eran los motivos de tal viaje pero estos quedaron relegados a segundo plano pues de inmediato cambiaron el rumbo de su camino.

Una mujer de unos cincuenta años los aguardaba. Le fue presentada como Elvira el ama de llaves y que supervisaba todo lo concerniente a la casa. Alicia dedujo que la labor de esta mujer en la casa distaba mucho de ser una simple sirvienta por el tono afable y, hasta cariñoso que le regalo Juan a esta mujer.

Comenzó a acomodar su ropa y sus objetos personales. Se acercó a la ventana y la abrió de par en par. La brisa del mar recorrió su rostro como una dulce caricia. Las calidas aguas se asomaban ante ella como si alzasen su mano ofreciéndole un tibio mensaje de bienvenida. Las vistas eran impresionantes. La mansión Alcázar estaba situada a pie de playa. Totalmente cercada, como si de una fortaleza se tratase solo quedaba al descubierto al mundo a través de la pequeña cala que parecía haberse convertido en una pequeña playa privada cercada por dos salientes rocosos. Unos golpes en la puerta provocaron que volviese al interior de la alcoba.

-Pase…

El ama de llaves entró en la habitación. Su rostro parecía inalterable. Ni un gesto de rechazo, ni un gesto de acogida…sobrio y distante.

-Juan la espera en la biblioteca cuando usted tenga a bien acudir.

-Gracias…ahora mismo. Si me hiciese el favor de indicarme donde…

-Sígame…

La siguió a una prudente distancia. Recorrieron el gran pasillo de la planta alta hasta el inicio de la gran escalinata de mármol que las conducirían a la planta baja. Estas finalizaban en un amplio y luminoso recibidor. Era un verdadero palacio, un palacio de ensueño, repleto de verdaderos tesoros de cerámica, cerrajería, escultura, orfebrería, pintura…de numerosos objetos. Todo, simplemente, magnífico y que adivinaba sin temor a equivocarse, que habían costado un dineral. Un museo, un auténtico museo…Sin embargo…parecía todo tan sombrío, tan gélido y… no sabía como definirlo…hasta…tétrico.

-Aquí es…-le apuntó Elvira poco antes de retirarse silenciosamente.

Con los nudillos tocó en la maciza puerta de madera. Una voz grave proveniente del interior la instó a pasar.

-Adelante.

Entró. Allí estaba…de espaldas a ella tras el ventanal, con la mirada clavada en el exterior. Allí estaba…como si de un caballero medieval se tratase si no fuese por sus ropas actuales, allí estaba con su porte distinguido, con su cabeza erguida, con sus cabellos sobre sus hombros vigorosos, allí estaba…imperturbable, intimidante, arrollador…allí la esperaba…Juan Alcázar.

Tragó saliva. El no se inmutaba. Continuaba entregado a su visión del exterior mientras ella extendió su mirada por toda la estancia. Era un lugar agradable. Estanterías plagadas de libros cubrían sus paredes de arriba abajo. Un sofá delante de la chimenea y al otro lado de la habitación una mesa de trabajo que constituía un pequeño despacho. Tras el sillón…un cuadro…presidiendo la intimidad del recinto, parecía envolverlo todo…Sus ojos quedaron prendados de él, no los podía despegar de los rostros de sus protagonistas, unos rostros que parecían decirlo todo con su mirada, que parecían emanar algo tan extraño, tan sublime…

-¿Le gusta?

Se asustó. No lo había escuchado colocarse tras de si. De hecho casi se había olvidado de su presencia y ahora tan cerca de ella, casi rozando su oído, sintiendo su aliento rozando su cuello…Dio un paso adelante…

-Sí…es muy hermoso.

El avanzó adelantándola y colocándose cerca del lienzo.

-Se lo hicieron meses después de contraer matrimonio por segunda vez.

-Por segunda vez…

El sonrío, de manera casi imperceptible…una sonrisa extraña, perdida…

-Es una larga historia…Siéntese…por favor.

El hizo lo propio en el sillón tras la que suponía su mesa de trabajo. Dejó caer su cuerpo hacia atrás y la miraba…la miraba…con aquellos ojos…con aquella penetrante mirada.

-¿Qué le ha parecido su alcoba?

-Muy agradable…gracias.

-Si hay algo que no esté a su gusto no tiene más que decirlo.

-Está perfecta.

-Si necesita algo…para el desarrollo de su trabajo o para usted personalmente sepa que me gustaría que me lo hiciese saber.

-No se preocupe. Tendré en cuenta su ofrecimiento con respecto a mi labor en esta casa pero por lo que se refiere a mí, personalmente, quiero que sepa que me basta y me sobra con lo que dispongo, no tengo grandes necesidades y estas están a cubierto.

-Es usted demasiado orgullosa…

-Puede que sí…quizás no posea más riqueza que esa o…más desgracia pero lo único que trato es de ser fiel a misma, a mis convicciones y mis ideales. Solo deseo que mis retribuciones sean conformes a mi trabajo.

-Pero quizás necesite vestuario

-Esté tranquilo, señor Alcázar…Intentaré no ridiculizar a la familia.

-¿Por qué siempre está a la defensiva? –se inclinó ahora hacia delante intentando hundir sus pupilas en la intimidad de sus ojos-Mi intención no era ofenderla, solamente creí que ahora al permanecer más tiempo necesitaría algo más que lo que puede ofrecer el equipaje de unas pequeñas vacaciones.

-Se lo agradezco…pero cuando cobre mi primer salario solucionaré ese problema.

-Está bien…lo que usted diga…Creo que ahora deberíamos hablar de los niños y, si cabe, presentárselos.

-Perdone pero…casi prefería tener una entrevista previa con su madre puesto que, quizás ella no me considere apta para el puesto.

Un silencio cortante como el filo de una navaja…fueron segundos, quizás minutos pero a Alicia le parecieron horas. Eso fue lo que precedió a la sorprendente respuesta.

-Esos niños no tienen madre.

Respuesta tajante que parecía que no quería dar pie a que la conversación continuase aquel camino y para ponerle punto y final contó con la providencial ayuda de una pequeña interrupción. La puerta de la biblioteca se abrió dando paso a un hombre de cabellos canos, ojos claros y tez blanca. Una sonrisa se dibujaba en un rostro tierno y afable.

-Perdón…no pensé que tuvieras compañía…vuelvo más tarde.

-No…pasa…por favor. Te presento a Alicia Andrade, la nueva profesora.-y dirigiéndose hacia ella- El es mi padre…Mario Alcázar.




Posted on Jun 15, 2005, 3:15 PM
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AQUI OS DEJO MI LISTA DE TELENOVELAS ACTUALIZADA

by

Hola os ofrezco las siguientes telenovelas todas de excelente calidad tanto de sonido como de imagen, casi todas originales, os puedo mandar un DVD para que lo comprobéis. Grabo en DVD de buena calidad.
Acepto intercambios

-ABRAZAME MUY FUERTE 29 DVD
-APUESTA POR UN AMOR 25 DVD
-ALGUNA VEZ TENDREMOS ALAS 27 DVD
-AMOR PROHIBIDO 14 DVD
-AMARTE ES MI PECADO 16 DVD
-ALONDRA 13 DVD
-AMANTES DEL DESIERTO 22 DVD
-AMAR OTRA VEZ 22 DVD
-ALAS PODER Y PASION 23 DVD
-ALEN LUZ DE LUNA 34 DVD
-ALMA REBELDE 15 DVD
-AMOR GITANO 11 DVD
-AMOR REAL 17 DVD
-ANGELA 17 DVD
-ANGELICA PECADO 27 DVD
-ANTONELLA 33 DVD
-BAJO LA MISMA PIEL 18 DVD
-BETTY LA FEA 32 DVD
-CATALINA Y SEBASTIAN 21 DVD
-CARISSIMA 22 DVD
-CAÑAVERAL DE PASIONES 17 DVD
-CAFE CON AROMA DE MUJER 30 DVD
-CELESTE 40 DVD
-CELESTE SIEMPRE CELESTE 33 DVD
-CORAZON SALVAJE 20 DVD
-DE PURA SANGRE 10 DVD
-ECOMODA 6 DVD
-EL DERECHO DE NACER 16 DVD
-EL CACHACO Y LA COSTEÑA 26 DVD
-EL MANANTIAL 17 DVD
-GRECIA 26 DVD
-GUAJIRA 21 DVD
-GITANAS 31 DVD
-HURACAN 14 DVD
-JUANA LA VIRGEN 31 DVD
-KASSANDRA 30 DVD
-LA INTRUSA 24 DVD
-LAZOS DE FAMILIA 20 DVD
-LA GATA SALVAJE 39 DVD
-LA JAULA DE ORO 13 DVD
-LOS PARIENTES POBRES 14 DVD
-LA MUJER DE MADERA 34 DVD
-LA CALLE DE LAS NOVIAS 25 DVD
-LA VENGANZA 25 DVD
-LA DUEÑA 19 DVD
-LA USURPADORA 17 DVD
-LA MENTIRA 20 DVD
-LA OTRA 17 DVD
-LOCURA DE AMOR 20 DVD
-LOS RICOS TAMBIEN LLORAN 24 DVD
-LUZ MARIA 35 DVD
-MARIA ISABEL 11 DVD
-MIRADA DE MUJER 19 DVD
-MAS QUE AMOR FRENESI 21 DVD
-MI DESTINO ERES TU 18 DVD
-MACHOS 33 DVD
-MARIANA DE LA NOCHE 23 DVD
-MI GORDA BELLA 37 DVD
-MIL MILLONES 24 DVD
-MUNDO DE FIERAS 28 DVD
-NIÑA AMADA MIA 17 DVD
-NANO 35 DVD
-NUNCA TE OLVIDARE 19 DVD
-PADRE CORAJE 39 DVD
-POR UN BESO 32 DVD
-PERRO AMOR 26 DVD
-POR TU AMOR 18 DVD
-POBRE DIABLA 36 DVD
.-PRISIONERA 35 DVD
-PRECIOSA 18 DVD
-PRIMER AMOR A MIL POR HORA 19 DVD
-PRIVILEGIO DE AMAR 28 DVD
-PROVOCAME 19 DVD
-PUEBLO CHICO, INFIERNO GRANDE 14 DVD
-REBELDE WAY 30 DVD
-REBECA 31 DVD
-RUBI LA DESCARADA 23 DVD
-RAMONA 14 DVD
-ROSALINDA 14 DVD
-SHEIK 25 DVD
- TE SIGO AMANDO 20 DVD
-TE VOY A ENSEÑAR A QUERER 23 DVD
-SENTIMIENTOS AJENOS 15 DVD
- SALOME 30 DVD
- PASION DE GAVILANES 37 DVD
- ZINGARA 45 DVD
En Grabación además las siguientes novelas:
-EL PATRON DE LA VEREDA (De momento 6 DVD)
-LOS PLATEADOS (De momento 10 DVD)
-LA MADRASTRA (De momento 11 DVD)
-LA MUJER EN EL ESPEJO (De momento 20 DVD)
-LA HIJA DEL JARDINERO
-AMIGAS Y RIVALES
-SIETE MUJERES



Si estáis interesados poneros en contacto conmigo en mi correo, soy una persona seria y formal .
carol_4ever_63@yahoo.es
Espero vuestras noticias POR FAVOR ESCRIBIRME A MI CORREO
INDICARME EL PAIS DE DONDE SOIS
Saludos



Posted on Jun 12, 2005, 3:31 AM
from IP address 213.37.33.9


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las novelas pobre diabla y cassandra

by

me interesan sus novelas pobre diabla y cassandra y por casualidad no tendra la novela venezolana cara sucia por favor dejeme saber el precio estoy en bronx ny att alba gracias

Posted on Jun 25, 2005, 3:10 PM
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Re: AQUI OS DEJO MI LISTA DE TELENOVELAS ACTUALIZADA

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Hola! este no es mi e-mail pero quisiera comprar las novela la costena y el cachaco, me haria un grancicimo favor si pone un aviso en este web-sit diciendo que reribio my e-mail soy de USA. Gracias por su comprecion.

Posted on Jul 26, 2005, 8:23 AM
from IP address 138.162.128.43


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Re: AQUI OS DEJO MI LISTA DE TELENOVELAS ACTUALIZADA

by

Hola! este no es mi e-mail pero quisiera comprar las novela la costena y el cachaco, me haria un grancicimo favor si pone un aviso en este web-sit diciendo que reribio my e-mail soy de USA. Gracias por su comprecion.mi nombre es Jessenia.

Posted on Jul 26, 2005, 8:28 AM
from IP address 138.162.128.43


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Re: AQUI OS DEJO MI LISTA DE TELENOVELAS ACTUALIZADA

by

Hola! este no es mi e-mail pero quisiera comprar las novela la costena y el cachaco, me haria un grancicimo favor si pone un aviso en este web-sit diciendo que reribio my e-mail soy de USA. Gracias por su comprecion.mi nombre es Jessenia.

Posted on Jul 26, 2005, 8:28 AM
from IP address 138.162.128.37


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Ya recibi tu e-mail, te contesto al correo ahora mismo

by

Saludos

Posted on Jul 26, 2005, 8:31 AM
from IP address 213.37.33.9


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alondray la intrusa

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HOLA ESTOY INTERESADO EN LAS NOVELAS LA INTRUSA Y ALONDRA PORFAVOR DE DESIRME COMO OCTENERLAS GRASIAS ESTOY EN USA

Posted on Jul 1, 2006, 3:27 PM
from IP address 70.251.58.177


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Untitled

by Anonymous

Telenovelas disponibles en dvd:

Amor real(version sin subtitulos)(20dvd)(60 euros)

Corazon Salvaje(16dvd)(60 euros)

Mariana de la noche(23dvd)(70 euros)

El privilegio de amar(29dvd)(85 euros)

Rosalinda(16dvd)(55 euros)

La otra(19dvd)(70 euros)

Abrazame muy fuerte(27dvd)(85 euros)

Cañaveral de pasiones(19dvd)(70 euros)

Motivos personales(3dvd)(23 euros)

Si os interesa alguna telenovela podeis escribirme a mi email y os informare sobre la forma de envio.

jupiter602000@yahoo.es



Posted on Jun 10, 2005, 2:02 AM
from IP address 81.61.142.231


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EL PODER DEL AMOR ***Autora: Miriam*** CAP. XXXIX

by Conchi

EL PODER DEL AMOR CAPITULO XXVIIII (Por Miriam)

Clara:¿Si, digame?
Javier: Clara, soy yo, tú amigo Javier.
Clara: !Que alegría, Javier; que me hayas llamado te he echado mucho de menos.
Javier: Yo tambien a tí, lastima que tú hermana nos separo. Al enterarse que yo sabía que la muerte de tú madre no fue accidental, intento matarme; pero yo huí.
Y me tuve que ir de Mexico, de mi hogar. Y ahora vivo en Londres.
Clara: Sí, es verdad, menos mal que pudiste huir; mi hermana está completamente loca. Cuentame cosas de tú vida, ¿Te has casado? ¿En que trabajas?
Javier: Quiero decirte que trabajo de Ingeniero. Y respecto a que si me he casado, pues la respuesta es no. Aun no he encontrado a la mujer de mi vida.
Javier: ¿Y tú Clara? ¿Te has casado? ¿En que trabajas?
Clara: Yo no me he casado Javier, y trabajó de Abogada.
Javier: Quiero decirte una cosa muy importante, que quiero que sepas.
Clara: ¿Que quieres decirme Javier?
Javier: Que ademas de trabajar de Ingeniero, colaboro con la policia. Ellos llevan mucho tiempo, siguiendo sus pasos. Una vez, un policia; intento detenerla. Y ella lo mató.
Clara: Ten mucho cuidado, Javier. Es una mujer muy peligrosa. Es capaz de todo.
Javier: Lo se, pero la policia ya sabe que está en Mexico. Y ademas quiero que sepas que trabajó con una mujer, que fue la hermana, del hombre al que Begoña asesino. Quiere atraparla a toda costa, y que pague por sus crimenes.
Clara: Javier ojala estuvieras aquí conmigo. Tengo mucho miedo.
Javier: No tengas miedo Clara, dentro de un par de horas, saldremos de Londres. Y volvere a Mexico, yo te protegere de esa vibora.
Quiero decirte, que pronto nos veremos y esta vez sera para siempre. Begoña no podra separarnos, tu eres mi mejor amiga, y lo seguiras siendo.
A pesar del tiempo, hemos seguido en contacto, y la amistad no la hemos perdido.
Clara: Eso es verdad, a pesar de que hace tiempo que nos vemos, Begoña no ha podido separnos, tu tambien eres mi mejor amigo, como un hermano.
Javier, le pregunto a Clara, la dirección de en la que vivia, ella se lo dió.
El le dijo, que en cuanto llegara la llamaría.
Y Clara, colgo el telefono, esta aterrorizada; pensaba !Dios Mío¡ la policia le persigue, y si ella se entera. Y cree que fuí yo la quien llamó es capaz de matarme.
Ojala llegue, Javier a tiempo......
Mientras en el hospital.....
Aimee estaba llorando desesperadamente.
Doña Sofia se acerco a a ella: Aimee, cariño ¿Que te pasa?
Aimee: Andres, me insultó tía. Me dijo, que era una mentirosa y una hipocrita. Porque no le dije antes que no podía ser madre. Hasta me reprocho, que en tiempos le fui infiel. Pero eso fue antes, ya no soy así.
Doña Sofia: Lo se mi amor, lo se.
Mientras el medico, se acerco a ellas, y les dió una buena noticia.
El medico: Quiero decirles, que Doña Catalina, ha evolucionado favorablemente, tanto que le hemos quitado los goteros. Y la hemos traslado a una habitación.
Doña Sofia, y Aimee, se pusieron muy contentas.
Mientras, Andres estaba a punto de salir del hospital.
Y volvio a pedirle perdon a Aimee, por las cosas tan horribles que le había dicho.
Andres llegó a la habitación y le dijo: Perdoname, Aimee por las cosas tan terribles que te he dicho, lo siento mucho.
Aimee: Dejame, no quiero saber nada de tí. Me has defraudado totalmente.
Andres: Aimee, yo te quiero.
Aimee: Ah, si. Pues mira, no te creo. Si quieres a una persona, no le dices las cosas tan terribles que me has dicho.
Doña Sofia, al ver a su hijo Andres; se acerco y le pego.
Doña Sofia: Andres, te mereces esto y más. No quiero saber nada de tí.
Trae a tú hija, y dejala conmigo. Adios
Andres: Pero, mamá...
Doña Sofia: Adios, Andres..
Y Andres se fue.
El medico se acerco a Aimee y le dijo: Bueño, Señora, vamos a empezar con su rehabiltacion de las piernas.
Aimee le dijo al doctor: ¿Cuando doctor? ¿Ahora mismo?
El doctor, le dijo que sí. Y Aimee, y Doña Sofia se abrazaron.
Pasaron las horas....
Y a Mexico, llego una mujer escapando de su ex marido que era un mafioso.
Estaba aterrorizada, tenía miedo de que él la encontrara.
Sara antigua, novia de Don Noel, llego a Mexico. No sabía si habría vuelto. Pero tenía la esperanza que asi fuera. Y que se arreglara todo entre ellos.
En el hospital..
Monica y su bebé seguían muy debiles. Monica, habia perdido sangre. Y necesitaba una tranfusión.
El medico, les dijo que necesitaba una transfusión con urgencia.
Segundo, que sabía que tenía el mismo tipo de rh. Se lo dijo al medico.
Y Segundo, y el medico entraron en la habitación.
Pasó el tiempo, y el medico reviso a Monica y a su bebé.
Se acerco a Segundo, a Don Noel y a Juan.
Y les dijo.......

Posted on Jun 7, 2005, 8:20 AM
from IP address 80.58.4.174


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thanks

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thank u aler93 for replying so soon,but what i want is that if any one could inform me where to buy cs in turky,istanbul thats all.
thanks.

Posted on Jun 7, 2005, 3:58 AM
from IP address 166.87.255.131


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CORAZON SALVAJE, AMOR REAL Y MUCHAS TELENOVELAS MAS EN DVD

by

ofrezco para intercambio/venta, grabo a todos los paises, interesados escribir a aler93@mixmail.com

un abrazo desde España

Gloria

Posted on Jun 6, 2005, 11:17 AM
from IP address 80.58.13.42


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where to buy corazon salvaje in turky

by

hello everybody .i want to know where to buy corazon salvaje in turky.you cant imagine that since 3 years i wanted to see corazon salvaje .its the best telenovela i have ever seen.i would be glad if someone would tell me where to get it.
please send me an e-mial to wishing_star_50@hotmail.com
as soon as possible ,
thanks.



Posted on Jun 6, 2005, 9:16 AM
from IP address 166.87.255.133


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i have CS complete in spanish

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write me

Posted on Jun 6, 2005, 11:18 AM
from IP address 80.58.13.42


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where i can buy corazon salvaje in turky

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Posted on Jun 6, 2005, 9:10 AM
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Si tu no estás aqui (Autora: Caris) cap. 57

by Conchi

Cómo acabó el capítulo anterior...

Pica suavemente a la puerta y, al no obtener respuesta, la abre lentamente, introduciendo la cabeza y mirando a un lado y al otro. Entra y cierra. Observa el tocador, la cama. Se acerca al vestidor y mira dentro. Nadie. ¿Dónde estará? Se aproxima al tocador y observa detenidamente los potecitos que lo inundan. Y las hojas. Estaba escribiendo algo. Sonríe. Coge uno de los potecitos y absorbe el aroma. Lo vuelve a dejar en su sitio. Mira el reloj que hay en la mesita de ella y piensa que será mejor que baje ya antes de que su ausencia sea demasiado evidente. De refilón algo le llama la atención. Querido Guillermo. Frunce el entrecejo y su mirada adquiere una rigidez helada. Coge la hoja y la lee, mientras sus ojos se estrechan y un gris acerado impregna su mirada.



CAPÍTULO 57


Frialdad. Frialdad. Frialdad. Recuérdalo. Sobre todo... frialdad. Suspira nerviosa, apretando los puños sobre el regazo. Observa la mansión de los Romero que se alza majestuosa delante de ella. Falta poco para que tu sueño quede en nada. Lo sabías pero guardabas una esperanza, ¿verdad? Pero es que Víctor nunca fue para ti, Celia... siempre..., siempre fue de ella... de Valeria. Nunca tuviste ni siquiera una oportunidad... Y aún así la deseabas tanto... ¡tanto! Dentro de ti él era tan tuyo... Sólo tuyo. Soñaste con una vida en común... y formaste tus sueños e ilusiones a su alrededor. Pero en el fondo de tu corazón sabías que nunca se fijaría en ti... Que estaba predestinado a otra persona... Pero, ¿y entonces? ¿A quién estás destinada tú? ¿O te quedarás sola... para siempre?

-... El conde del Soto es un hombre encantador... ¡encantador! Y su sobrina es una preciosidad... tan educada y bella... Y hasta el señor de Lacruz es... misteriosamente atrayente, ¿verdad?

Todos en el carruaje observan a Teresa de Almériz que, desde que salieron de Campo Real, no ha dejado de hacer observaciones sobre todo y sobre todos.

Misteriosamente atrayente. Sí... atrayente. Pero recuerda,... frialdad. Sobre todo no le mires... O al menos... intenta no mirarlo en exceso. Si te descubre haciéndolo sonreirá con ese toque sarcástico tan suyo... y recuerda que eso no te gusta. Ya no deseas que se repita ese beso... No, no lo deseas. Te vas a comportar como una dama... una mujer madura que no necesita de su atención... para nada. Y... en el caso hipotético de que él te vuelva a besar... cosa que tú no ya no deseas fervientemente... pero, en el caso de que intente volver a besarte... pues está bien. No te pongas nerviosa... Y podrías terminar el beso con una frase... ingeniosa... Sí, eso estaría bien. Algo que le de a entender que, bueno, no te impacta su presencia... que es algo común en tu vida que un hombre tan elegante... y seductor... y atractivo... solicite tus... atenciones. ¿Podrías decirle algo cómo: “No está mal... pero se podría mejorar”? Mmm. No sé si será muy creíble. Pero... ¡¡por qué no!! ¿¡Qué sabe él de tu vida anterior!? ¿por qué no has podido tener una experiencia... amplia... en estos asuntos?... Sobre todo recuérdalo... frialdad.



***************************



Amanda observa de reojo a su nieta... que a su vez observa sin ninguna clase de sutileza a su prometido. La sabe nerviosa. ¿Por qué? Sonríe ante un comentario de su esposo y observa la mesa finamente dispuesta. Todos conversan afablemente mientras los platos se van turnando. Observa cómo la buena de Teresa le hace un gesto dando a entender que el postre está preparado. Se fija en los comensales. Marcelo ha dejado ya los cubiertos sobre el plato... y eso supone que ya ha dado por acabado este plato. Amanda levanta ligeramente una mano, haciendo un gesto a la vieja criada que, veloz, comienza a disponer al resto del personal para que recoja platos y sirva los postres.




¿Qué pasa? ¿Qué pasa, Víctor? Tu beso en la mejilla ha sido tan frío... tanto. Y tu mirada... distante y evasiva. ¿Qué pasa? Hoy es la cena de nuestro compromiso... ¿qué tienes? Imposible que te arrepientas tras tus palabras de la otra noche... no puede ser. Pero... ¿y entonces? Estás inquieto... nervioso... pero frío a la vez e indiferente. Intento conversar contigo pero me contestas con monosílabos secos. ¡Dios, qué pasa!



Marcelo se levanta, sonriendo. Carraspea para llamar la atención de sus invitados.

-Amigos míos... Hoy es un día muy especial para mi y para toda mi familia. Hemos querido compartirlo con vosotros... Los amigos deben compartirlo todo... lo bueno y lo malo –sonríe un tanto nervioso por la velocidad de los acontecimientos –Me hace feliz confirmaros lo que, seguramente, algunos ya esperabais... el compromiso de mi hija Valeria con Víctor Cortés del Soto.

Risas y aplausos llenan la habitación. Felicitaciones y sonrisas. Marcelo sonríe y observa a su futuro yerno.

-Víctor, no sé si quieres decir algo...

Víctor, que estaba observando detenidamente su cuchillo, respira hondo. Deja el cubierto sobre la mesa y se levanta, con movimientos ágiles y seguros. Sus ojos plateados refulgen frialdad. Todos le observan.

-Por supuesto. Me gustaría decir algo.



¿Qué sientes, Celia? Tu caballero andante se acaba de prometer con su princesa... y esa no eres tú. Te zarandearía para que te dieras cuenta de la pérdida de tiempo que ha supuesto tu sueño infantil. ¿Cómo puedes haber estado tantos años pendiente de un hombre que nunca mostró el menor interés por ti? Me complace tu lealtad... pero es una lealtad equivocada... Cedida a la persona errónea. Hoy evitas mi mirada... y eso me molesta...
¿Qué tienes Víctor? Pocas veces te he visto con esa mirada... helada. Debería ser el día más feliz de tu vida... y sin embargo se te ve rígido y evasivo... ¿Te habrás arrepentido? No puedes... no puedes no querer a Valeria... ¡¡cinco años has estado deseando este momento!! Pero... ¿y si ya no quieres comprometerte? ¿Fijarás entonces tus ojos en ella? ¿En Celia?




Todos observan a Víctor que ha cogido la copa como si se propusiera hacer un brindis. Durante unos momentos se queda observando el líquido, cómo si dudara sobre lo que debe decir. Finalmente eleva la mirada y la fija directamente en la persona que tiene a su derecha.

-Valeria... –su tono es sorprendentemente suave –Siempre pensé que sería para mi un honor ser tu esposo –La mira de arriba abajo, desde su inmaculado recogido, hasta sus delicadas manos sobre el regazo –Era algo que... estaba fuera de mi alcance. Y, sin embargo, ese fue siempre mi mayor anhelo. Dártelo todo se ha convertido, para mi, en el por qué de mi existencia. No deseo otra cosa que verte... y hacerte feliz.

Algunas de las damas presentes suspiran emocionadas. Valeria en cambio frunce el entrecejo. Mirada fría, palabras heladas. ¿Acaso nadie más ha notado la frialdad de su tono, la rigidez de su mandíbula?

-A cambio, querida mía, –sus ojos se estrechan y su boca adquiere una dureza poco común –sólo te pediré una cosa –Aprieta la copa entre sus dedos –Lealtad –sonríe sarcástico –¿Crees que serás capaz de otorgármela? ¿O es pedirte demasiado?

Pasan unos segundos sin que nadie diga nada. El ambiente en la sala se ha caldeado en pocos segundos y todos miran más o menos sorprendidos a Víctor y a Valeria... pasando la mirada de uno a otro. La tensión entre ambos es evidente.

Valeria estrecha ligeramente sus oscuros ojos marrones. No puede evitar que un nudo en la garganta le evite emitir palabra. No mira a su alrededor... a sabiendas de que todos tienen sus miradas fijas en ellos. Respira hondo, y comienza a notar cómo un enojo poco conocido le sube desde la boca del estómago.

Víctor, rígido aún, sigue mirando a Valeria. Ignorando las miradas curiosas de los demás.

-Querido primo –Carmen sentada a la izquierda de su primo se levanta. Pone una mano en el brazo de él haciendo que este se gire parcialmente hacia ella –Deja que sea yo la primera en felicitarte como Dios manda. Tu felicidad es la mía –y mientras dice esto se pone de puntillas, besando suavemente la mejilla de él. Se gira hacia el resto de comensales que sonríen nerviosos y agradecidos por su intervención –La familia del Soto siente un profundo honor al vincularse con los Romero Vargas.

-El honor es nuestro no lo dude, Excelencia –Marcelo le hace una leve reverencia con la cabeza. Sus ojos aún mantienen la preocupación por la última escena... y se comienza a preguntar si no se equivocó al aceptar ese compromiso.



******************************



En el gran salón de Beldades todos conversan más o menos animadamente. Se han hecho pequeños grupos y los temas de conversación son variados. Nadie comenta ni comentará la escena de la cena... aunque Teresa de Almériz se muere por encontrar a alguien que, como ella, se interese por el bienestar de su pequeña Valeria... tan desamparada y necesitada de apoyo. Pero ninguna de sus contertulias muestra interés... o no creen adecuado comentarlo en ese momento. Y ella se irá a México mañana mismo... ¿Con quién lo comentará si su esposo es claramente contrario a estas... charlas saludables? ¡Ays!

Valeria deja su taza de te y se levanta. Sonríe a Celia, que la mira interrogante, pero la sonrisa no llega a su mirada... y ambas lo saben. Mira a su alrededor y lo ve al fondo, apoyado en la chimenea, conversando con Sergio de Lacruz, seriamente. Suspira hondo y se encamina hacia allí.

Sergio al verla llegar se pone firme. Le sonríe amistosamente.

-Señorita Romero Vargas... Deje que la felicite por su reciente compromiso.

Le coge la mano y se la besa suavemente.

-Gracias, señor.

Valeria carraspea ligeramente y coge aire antes de mirar a su “prometido”.

-¿Podemos hablar un momento?

Sergio hace una ligera reverencia.

-Les dejo. Con permiso.

Valeria ve cómo el español se encamina hacia las cristaleras que dan a los jardines y sale por ellas, y suspira agradecida. Víctor, atento al tono ámbar de su copa de coñac, ni siquiera la mira.

-Víctor.

Finalmente él fija su mirada en Valeria y ella, al observar ese gris tan acerado, piensa que habría sido mejor que siguiera estudiando su copa.

-Tenemos que hablar –repite.

-Sí. Creo que sí tenemos que hablar –comenta mientras deja la copa en la repisa de la chimenea.

Apoya ligeramente su mano en la cintura de Valeria y, con la otra, le muestra el camino hacia la puerta. Ella suspira hondo y se deja guiar por esas manos que hace unas noches lograron ser las más suaves... las más sutiles... pero que ahora... ahora son como garrotes de hierro que la empujan con la autoridad de quién se sabe dueño de la situación.



******************



Ha salido. Está en los jardines. Y Valeria y Víctor también se van... ¿Adónde? Supongo que a... Se sonroja. Se besarán al abrigo de la oscuridad y... O quizás no. ¿Qué clase de comentario ha sido ese de Víctor en la cena? ¡Cómo nos ha dejado a todos! ¡Nadie sabía qué decir... cómo actuar! Menos mal que ella, la duquesita española, ha sabido reaccionar rápido. Mmm. No se le puede negar que tiene aplomo, la mujer. No mires más las cristaleras. No entra. Está fuera. ¿Qué harás ahora? Nadie se fija en ti. Podrías muy bien levantarte... e ir a tomar un poco el aire. Lo cierto es que aquí hace calor. Y... no sales porque esté él. Quién opine eso es que no sabe de qué habla. Hace calor y punto. Y no te vas a limitar por el hecho de que él esté fuera... Así que...


-¿Dónde vas, Celia, querida? –Amanda le sonríe desde el otro lado del sofá.

Celia se queda rígida, a medio levantar. Se sonroja visiblemente.

-Voy... voy a tomar un poco... el aire. Al jardín. Creo que... hace calor y... había pensado en ir al jardín... y...

Amanda sonríe extrañada.

-Está bien, está bien. Sólo me pregunté si necesitabas algo, nada más. Ve, ve... lo cierto es que sí hace calor aquí dentro.

Celia sonríe, aún más nerviosa si cabe, y se dirige a la puerta de la cristalera que Sergio de Lacruz ha dejado abierta minutos antes.



Carmen observa la retirada de Celia y sonríe, mientras bebe un poco de te. Habría preferido otra cosa... quizás algo un poco más fuerte... pero tal parece que aquí las señoras sólo beben te y más te. Café ocasionalmente. Observa a la mujer salir por la puerta del balcón. No está del todo convencida de que Celia sea la persona adecuada para su primo. Demasiado ingenua... demasiado inocente y crédula... Pero si él la quiere a ella... pues que así sea. Sergio aún no se ha sincerado con ella... pero todo llegará. Siempre pasa. Y por supuesto que contará con todo su apoyo para conseguir lo que desea. Ella adora a su familia. Y es capaz de todo por ellos. Si Celia es la elección de su primo, está bien. Claro que bien podría ser una de tantas aventuras. Pero... ¿siendo una amiga tan querida por Víctor? Sería un suicidio. Y también está el otro. Observa de reojo al pirata. Así lo ha bautizado. ¿Qué otro nombre le podía quedar tan bien? Frunce el entrecejo ligeramente. Él no aceptaría tranquilamente que su prima formara parte de una aventura con un español de paso. Y haría muy bien, por supuesto. Pero... ¿hasta dónde llegaría para evitarlo? Mmm. Todavía no se dio cuenta de la salida de Celia. Curioso, porque lo notó muy... observador en la taberna. Ah, pero aquí se siente tranquilo... ajeno a preocupaciones o a la necesidad de cubrirse las espaldas. Se apoya en el sofá y le observa. Tan atractivo como una mujer. ¡Demasiado atractivo! Pero fuerte y con carácter. Hechicero, sin duda. Debe tener a todas las mujeres de este pueblecito a sus pies. Demasiado mal acostumbrado. Habituado a tenerlo todo... y a todas. Mala combinación. Se parece demasiado a Antonio. Quizás se le debería enseñar que no toda mujer se rinde ante su embrujo. Pero, ¿para qué perder el tiempo? Bueno... sería divertido... Me entretendría los días que me quedan en este pueblecito costero... y le enseñaría que las mujeres no somos objetos de cambio... de quita y pon... Sonríe más ampliamente. Por supuesto el hecho de que sea tan apuesto y sienta ese cosquilleo cuándo está cerca de él... es lo que hace que el juego gane sentido... e intensidad. Y siempre va bien bajar a un hombre del pedestal en el que siempre se creen que viven. Luego volverá a su España. Con el corazón intacto como siempre debió haber estado. No dejará que ningún otro hombre vuelva a tener poder sobre ella... Pero, mientras, el juego será divertido. Y Juan Alcázar aprenderá la lección por él... y por el resto de hombres.



******************


-Entra.

El tono es tan seco que Valeria hace una mueca con los labios, disgustada. Víctor cierra la puerta de la biblioteca tras ella. Observa su espalda y la línea de su cuello y cruza los brazos sobre el pecho, apoyándose en la misma puerta que acaba de cerrar.

Valeria se acerca a la mesa de roble que preside el ventanal, y apoya los dedos en ella, esperando que él comience. Observa la madera... y los libros de leyes que su padre ha debido ojear últimamente. Nada. Suspira, enojada.

-¿Qué te pasa? –suelta finalmente.

-¿A mi? –el tono de él sigue siendo igual de frío –A mi nada, Valeria.

Ella frunce los labios, observándole.

-Está bien. Si no te pasa nada... ¿A qué ha venido esa escena en la cena?

-¿Qué escena?

Valeria suspira más enojada aún. Se acerca unos pasos, las manos en la cintura.

-¿¡Cómo que qué escena!? ¡¡Has sugerido delante de toda mi familia mi incapacidad de mostrarte lealtad!!

Él no dice nada y el silencio inunda la habitación.

-No he sugerido eso. Simplemente te he preguntado si serías capaz de otorgarme tu lealtad... La misma que yo te cedí desde el primer día –especifica. Y ambos saben que se refiere a el primer día de hace más de cinco años.

Ella frunce el entrecejo.

-¿Cómo puedes siquiera preguntarme algo tan evidente?

Él, por fin, se separa de la puerta y se le acerca unos pasos. Una mano extendida hacia ella, cómo queriendo tocarla pero sin acercarse lo suficiente.

-¿Es tan evidente, Valeria?

Ella intenta calmar su respiración cada vez más alterada.

-Me estás insultando, Víctor. Vigila tus palabras.

Él se gira y comienza a pasearse por la habitación. Valeria no le quita la mirada de encima. Espera y espera. Pero él no dirá nada más.

-Si te has arrepentido y ya no quieres casarte conmigo... dilo claramente.

Víctor se detiene de golpe y su espalda adquiere una rigidez visible. Valeria continúa.

-Pero no busques excusas sin sentido... No permitiré que me degrades hasta el punto de ser yo la responsable de tu falta de aquiescencia ante este compromiso.

Víctor se gira y se la queda mirando, tan fría su mirada plateada que Valeria da un paso atrás.

-Yo no he cambiado de opinión, Valeria. Casarme contigo sigue siendo lo que más deseo en este mundo.

Ella suspira aliviada, como si le hubieran quitado un peso de encima. Sonríe tenuemente y da un paso hacia él.

-Entonces...

-Entonces nada. Lo único que no puedo soportar... ni aún viniendo de ti... es la traición.

Valeria le mira sin comprender.

-No te entiendo –extiende una mano hacia él –No te entiendo, Víctor. Si lo que quieres es que te diga que te seré leal... que te seré fiel... pues... sí, lo seré... –habla como quién dice algo evidente para cualquiera –¡¡Cómo no serlo si estoy enamorada de ti!!

Víctor sonríe, irónico.

-¿De veras? Esas palabras no deberían sorprenderme... y sin embargo estoy sorprendido, Valeria –se sienta en uno de los sillones, intentando mostrarse despreocupado, pero lo cierto es que tiene los músculos de los brazos agarrotados y nota la respiración alterada –Siéntate, por favor. Hoy he... “recibido” una carta –le hace una indicación de que se siente frente a él –Y me gustaría compartirla contigo.



*************************


Una ráfaga de viento la azota tan solo salir por la puerta. Mira a un lado y al otro y no lo ve. Se dirige hacia los escalones que llevan al jardín y los baja lentamente pero no se aleja demasiado de ellos antes de que su voz llegue a ella.

-¿Tenías calor... o puedo darme el placer de pensar que buscabas mi presencia?

Celia se gira, bruscamente. No esperaba esta frase. Frialdad, recuerda. Respira hondo antes de hablar.

-Creído y presuntuoso... Empeora por días –murmura como para si pero con la clara intención de que lo escuche. Le mira directamente. Mmmm... qué ojos más atrayentes... y qué brillantes y... ¡Oh, no!... Se pone seria –Tenía calor, por supuesto.

Sergio sonríe tenuemente. Está sentado en uno de los bancos blancos que se desperdigan por todo el jardín de los Romero. En su posición está muy bien colocado para observarla de arriba abajo. Admira su porte y el suave recogido de sus rizos rubios.

-¿Qué miras? –pregunta ella.

-A ti, ¿qué sinó?

-Es de mala educación observar así... a un dama –puntualiza.

Los ojos negros de él refuljan, divertidos.

-¿En serio? –pregunta sarcástico. Pero no deja de mirarla.

Ella encoge los hombros, como si no estuviera dispuesta a darle clases de modales y educación, y se mira las manos. No permitas que sus comentarios irónicos te perturben... Es lo que él espera.

-Estás preciosa con ese vestido verde.

La frase ha sido dicha tan llanamente que Celia abre ligeramente los labios y no puede evitar sonrojarse de placer. Él lo nota y se sonríe. Celia respira hondo y se auto corrige. Nada de suspiros. Muéstrate como una mujer de... de mundo. ¡¡Al fin y al cabo has viajado, ¿no?!!

-No intentes camelarme... No conseguirás nada.

Sergio eleva una ceja.

-¿Y qué se supone que intento conseguir?

Celia le mira directamente.

-Tú ya lo sabes.

Él aguanta una carcajada.

-No, no lo sé.

Ella cruza los brazos sobre el pecho y se gira, enojada.

Vale, no debió decir eso... pero... ¡¡quién puede controlar cada frase de una conversación!! ¡¡Ella no!!

Se pone rígida al notar la presencia de él detrás. Nota cómo Sergio le coge uno de los tirabuzones que le caen del recogido y se lo enrosca en la mano. Frialdad, frialdad. Aguanta la respiración al notar cómo su barbilla roza su hombro y nota cómo él respira hondo, muy cerca... ¡¡demasiado cerca, Dios!!

-¿Qué... qué haces? –¿Es su voz esa vocecilla miedosa?

-Te huelo.

-¿Me hu.. hueles?

-Llevas el perfume más embriagador que nunca he tenido el placer de oler –le susurra al oído.

¡¡Frialdad... frialdad!! Respira hondo, respira hondo.

-Tú... tú también hueles bien –¡Ays! No debió decir eso... pero... bueno, ¿acaso su madre no le dice siempre que corresponda a los halagos... con halagos???!!

Sergio suelta una carcajada.

-Gracias. Nunca me habían dicho eso.

Da un paso hacia adelante... ¡Celia da un paso hacia delante! ¿Qué no ves que está demasiado cerca y así no puedes pensar? ¡Sepárate! ¡Ays! No puedo...no puedo... ¡Dios! ¿son sus labios los que le están besando el hombro... el cuello... la oreja?!!!!! ¡¡Frialdad... frialdad... fri... frial...!!¡¡Oh...!!

Sergio le coge la barbilla desde atrás y, suavemente la lleva a un lado, dejándose más margen de maniobra. Cuello y hombros. Durante toda la cena no ha podido dejar de pensar qué tan suaves serían sus hombros... su cuello... y esa zona de detrás de la oreja... No debería estar haciéndole esto... sino reprocharle el que no le haya apenas prestado atención durante la cena... Riendo y riendo ante cualquier comentario del prepotente de su primo Alcázar...

¿Te tiemblan las piernas? Dios... cómo te caigas no soportarás la vergüenza... Pero es que besa tan bien... ¡Oh, oh! ¿Desde cuándo es tan sensible la zona de detrás de las orejas? Gírate... gírate y al menos aférrate a él... sinó... caerás y... ¡Ay, dios... frialdad!




Posted on Jun 6, 2005, 8:44 AM
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Si tu no estás aqui (Autora: Caris) cap. 58

by Conchi

CAPÍTULO 58



-¿Una carta?



Valeria se sienta enfrente de Víctor, curiosa. Sigue preocupada por la actitud de él... y molesta, no lo va a negar. Cuando imaginó su cena de compromiso nunca pensó que fuera así. Se vio a si misma deslumbrante de felicidad... y a él, siempre Víctor, orgulloso de ella y mostrando a todos el amor que les unía. Y sin embargo... se encuentra al hombre que ama... frío como un bloque de hielo. Se podría intentar auto engañar y pensar en nervios... estrés... ¡lo que sea! Le ha preguntado si se había arrepentido... y debe admitir que durante esos segundos que él ha tardado en contestar apenas ha respirado... nerviosa... muerta de miedo de que él dijera que sí... que se había arrepentido. Y su respuesta ha sido tan calmante... Se ha sentido aliviada cuándo Víctor ha dicho que no pensaba romper su compromiso.


-¿Qué carta?

-Una carta tuya.

-¿Mía?

Ella se remueve inquieta en el asiento.

-¿Estás nerviosa? –pregunta él, irónico.

Valeria frunce el entrecejo.

-No –eleva la barbilla –¿Por qué debería estarlo? –suspira agitada –Lo que me pone nerviosa es tu... tu pose de juez y verdugo –Harta, harta y más que harta de tanta incertidumbre, se dice a si misma –Es tu mirada la que me pone nerviosa, Víctor, nada más.

Él la mira pero no dice nada. Saca un papel doblado del bolsillo de su chaqueta. Lo alisa con la palma de la mano pero sin desdoblarlo. Duda unos segundos y lo deja en la mesita que tiene a un lado. Cruza las manos y cierra los ojos, pensativo.

Valeria le observa a él y al papel, alternativamente. Se apoya en el respaldo de su sillón y respira lentamente, intentando calmarse.

-¿Qué piensas, Víctor? –susurra.

Él se lleva una mano a los ojos, cómo si se sintiera realmente cansado. Apoya también la cabeza en el respaldo y se mantiene así, con los ojos cerrados. Durante unos minutos no dice nada y el silencio inunda la habitación. Ambos divagan en sus pensamientos, absortos en si mismos.

Un largo suspiro de él hace que Valeria vuelva de nuevo a la pequeña biblioteca de su casa.

-Pienso en la posibilidad de correr otro tupido velo, Valeria. Eso supondría que algo que me ha hecho realmente daño... quedaría atrás –respira hondo y suelta lentamente el aire –Pienso en la posibilidad de continuar mi vida... intentando olvidar...

-¿Olvidar qué? –le interrumpe ella.

-Me pregunto si sería capaz de ignorar esto –continúa él, desechando su interrupción, abstraído en sus propios demonios –Una parte de mi me dice que sí. Que cierre los ojos y continúe hacia delante... Que por ti podría olvidar... Siempre que tú le dejes definitivamente, claro...

-¿Dejar a quién? –Valeria se incorpora ligeramente en el sillón. Siente que la situación se le escapa de las manos, que nada podrá hacer si le deja continuar con esas divagaciones.

-Pero... hay una parte en mi que... tiembla de rabia y desilusión, Valeria –cierra los ojos con fuerza y se lleva una mano a la frente –Una parte de mi no quiere olvidar esto...

-Víctor calla –susurra ella al tiempo que se levanta y cae de rodillas justo frente a él –No sé de qué estás hablando pero... sea lo que sea te hace daño...

Él se incorpora lo suficiente como para quedar enfrente de ella. La mira un segundo y la abraza con fuerza.

-Si no fueras tú... Si no fueras tú... –Suspira –No podría olvidarlo... pero... Valeria temo tanto volver a perderte que...

-No me perderás... Nunca.

-Por ti soy capaz de dejar a un lado el orgullo... de comerme la rabia y la decepción... pero... –se levanta y la aparta tan bruscamente que ella cae ligeramente hacia atrás, sorprendida –¡No debo! ¿Si no puedo confiar en ti... cómo vivir a tu lado? –se separa unos pasos y se queda apoyado en la librería, la cabeza gacha.

Valeria le mira con los ojos abnegados en lágrimas. Dios... qué pasa. No entiendo. Sus ojos se desplazan hacia la mesita. La hoja de papel sigue allí, bien doblada. Con manos temblorosas lo coge y la desdobla.



Querido Guillermo,

Apenas hoy leí tu carta, perdona el retraso. Imagino que has esperado esta respuesta durante todos estos días. No sabía qué responderte y sin embargo ahora, mientras escribo, recuerdo aquellos maravillosos días contigo... antes de que pasara todo aquello... antes de aquella noche que tanto ha marcado nuestras vidas. La tuya... y la mía... Recuerdo tus atenciones... tus halagos y cariños...



-Oh, Dios... –susurra. Arruga el papel entre sus manos y mira la espalda de él. Se levanta y se le acerca por detrás, abrazándolo –Víctor, escúchame...

Pero él la separa, bruscamente.

-No –su mirada le muestra claramente que ya se recuperó del emotivo momento y que ha tomado una decisión –No, esta vez me escuchas tú, Valeria.

Ella da un paso atrás, mirándole fijamente.

-Una vez te dije algo en México, ¿lo recuerdas? Te dije que sería capaz de dártelo todo... de olvidarlo todo... por ti. Pero que acabaría odiándome por ello... por sucumbir... por ceder mi orgullo y dignidad por una persona que –cierra los ojos un segundo –no merece eso... no merece nada.

Valeria abre ligeramente la boca y de ella surge un sonido dolorido.

-Te estás equivocando, Víctor –Sin que pueda evitarlo comienzan a rodar nuevamente lágrimas por sus mejillas –Calla ahora... Me haces daño...

-¿¡Te hago daño!? –se le acerca y la coge por los brazos -¡Te hago daño, dices! ¿Y tú, Valeria? ¿Acaso tú no me haces daño a mi? –la zarandea ligeramente, alterado –Me echaste de tu vida hace cinco años como si fuera un perro... ¿¡Qué crees!? ¡¿Qué disfruté todos estos años de obligado exilio?!

Ella se separa bruscamente de él y da una traspiés hacia atrás, también alterada.

-¿¡Y acaso yo no sufrí?!

Ambos se miran como si fueran animales encerrados que no saben cómo salir de la prisión que supone su jaula.

-Ya vale –eleva una mano para zanjar la discusión –Dejémoslo ahí. No pienso discutir contigo por algo... pasado.

Comienza a acercarse a la puerta.

-¡¿Dónde vas?! –grita ella, asustada.

Él se queda unos segundos con el pomo de la puerta en la mano, pero sin abrirla.

-Tengo... tengo que pensar –cierra los ojos, meditabundo –Mañana regreso a México... necesito... alejarme de ti. No pienso con claridad cuando te tengo cerca –susurra como para si mismo.

Valeria, con los ojos muy abiertos, no puede creerse lo que él está diciendo.

-Víctor si es por esta carta... Escucha yo...

Él abre la puerta, interrumpiéndola.

-Es tuya. Quédatela. Yo ya la leí demasiadas veces. Me la sé de memoria.

Y diciendo esto cierra la puerta y la deja sola.



*****************************



Juan observa detenidamente la estancia. Todo parece tranquilo, sin duda. Entonces... ¿Por qué ese escalofrío? Vuelve la vista hacia su madre, que conversa tranquilamente con Dolores y Amanda. Su padre con su tío Andrés... Noel con Marcelo. Víctor y Valeria han salido hace un rato. Y ya les conviene una conversación, la verdad. Víctor se veía demasiado... nervioso como para que fuera normal en un hombre que se supone se ha comprometido con la mujer de su vida. Y la española junto al resto de los Del Soto. Le ignora desde el sofá increíblemente hermosa con ese vestido burdeos oscuro. Sonríe. No será así por demasiado tiempo, por supuesto. ¿Entonces? Sus ojos verdes se estrechan, inquietos. Celia. ¿Dónde está? Y el cretino del español ese. Observa de nuevo la estancia. No ha salido por la puerta, se habría dado cuenta. Sus ojos se posan en la cristalera abierta. Se dirige hacia allí, con paso ligero. Sale a la balconada y observa los jardines.


-Bien. Supongo que aceptaré un “gracias” por esta vez.

Juan se gira con una sonrisa en la boca. Sus ojos refulgen divertidos.

-¿Gracias? ¿Y qué se supone que debería agradecerte, Duquesa?

Ella sonríe, animada.

-El haberle evitado el esfuerzo de buscarme usted a mi, por supuesto –Sus ojos negros brillantes –Imagínese la de excusas que habría tenido que inventar para buscarme y encontrarme... a solas.

Juan suelta una carcajada y le hace una perfecta reverencia en señal de agradecimiento.

-En ese caso... Mil gracias, Duquesa.

Ella inclina ligeramente la cabeza, como si estuviera habituada a ello.

-No hay de qué... por esta vez, como ya le dije.

Carmen observa unas sombras por el lado derecho. Se gira hacia la izquierda y comienza a caminar.

-Le permito que me acompañe.

Juan sonríe.

-Qué amable de tu parte.

Carmen sonríe y continúa andando.

-Sé que está buscando a cierta persona... Y estoy convencida de que la encontraremos por este lado.

Juan frunce el entrecejo, mientras se coloca a su lado y se habitúa a los cortos pasos de ella.

-¿A parte de Duquesa eres bruja?

Carmen le mira, enigmática.

-Más bien diría que soy observadora... Pero si creyéndome bruja no va a menospreciar mis aptitudes... pues piense mejor esto último –sonríe –Y vigile bien sus espaldas... Siempre puedo hacer un conjuro que le convierta en lechuza.

Alcázar suelta una carcajada.

-Iré con cuidado, entonces.

Carmen observa dos bifurcaciones. Una hacia la derecha... Cosa que les volvería a llevar hacia el balcón tarde o temprano. Mejor será girar de nuevo a la izquierda y alejarse. Darles tiempo a esos dos de salir airosos... estuvieran haciendo lo que estuvieran haciendo.

-Y dígame ¿A que se dedica?

-Soy pirata.

Ella se para en seco, haciendo que él también se detenga.

-¿Pirata? –repite frunciendo el entrecejo.

-Sí pero –se lleva un dedo a los labios en señal de silencio –No se lo digas a nadie. Es un secreto –le dice guiñándole el ojo.

-Oh –ella intenta evitar echarse a reír poniendo una expresión seria –No se preocupe. Su secreto está a salvo conmigo.

-Estaba convencido de ello.

Continúan caminando en silencio unos minutos. Al llegar a un banco blanco rodeado de rosales ella se detiene y se sienta. Él queda de pie, observándola.

-¿Y usted, Duquesa? ¿A qué se dedica?

La mirada de ella se endurece.

-¿Acaso piensa que por ser mujer le diré algo parecido a –muda su voz, convirtiéndola en una grotesca imitación de una niña mimada –“¡Oh, señor, cómo me pregunta eso! Bordo, voy a misa y obedezco a mi mamá” –Se levanta, ofendida –Fíjese bien, pirata presumido. Soy una mujer con tierras y otras posesiones que usted no puede ni imaginar. Las administro, las cultivo y vendo los excedentes. No se figure ni por un instante que...

-¿Por qué te ofendes? –le corta él, desagradablemente tranquilo, mientras su mirada muestra simplemente curiosidad.

Ella suspira hondo, intentando tranquilizarse.

-No me ofendo.

Él sonríe y a ella le encantaría borrarle esa sonrisa de los labios.

-Sí, te has ofendido. Y me pregunto por qué... si tan sólo te he preguntado algo que minutos antes tú me habías preguntado a mi.

-Tú me lo has preguntado a mi con sorna.

-¿Eso crees? –él frunce el entrecejo –Pues no ha sido mi intención.

-¡Por supuesto que lo ha sido! –se levanta, ofuscada –Me lo ha preguntado cómo cualquier hombre lo pregunta. Con la prepotencia de creer que la mujer sólo nace para servirles y quedarse quietas y calladas.

Juan se pasa la mano por el alborotado cabello, divertido ante el carácter de ella.

-Ves... estás alterada –señaliza.

-¡No estoy alterada! –grita ella.

-Sí, lo estás –contesta él, sereno

Carmen cierra los puños, alterada. Sí, está alterada. Pero por supuesto es muy poco caballeroso por su parte señalarlo. ¡Pero qué se puede esperar de un pirata maleducado! Se gira y vuelve a tomar el camino hacia el balcón. Pero él le coge del brazo y la detiene. Ella observa incrédula la mano de él en su brazo.

-¿Qué hace? ¿¡Cómo se atreve!?

Él suelta una carcajada.

-Mujer, sólo te he tocado un brazo –se acerca insinuante y baja la cabeza hasta que ambas caras están a la par –Me pregunto qué dirías si...

Ella zarandea el brazo con fuerza y se libera. Cruza los brazos sobre el pecho.

-Está bien. Soy una mujer razonable. Pídame disculpas y lo dejaré pasar.

-¿Disculpas? ¿Por qué? –la mirada de él se oscurece visiblemente.

-Está claro: por lograr sacarme de mis casillas.

Él comienza a reírse con tanta fuerza que ella cree que caerá al suelo debido a su exagerada hilaridad. Espera unos segundos a que deje de reír. Un minuto. Dos minutos. Tres minutos. ¿Acaso no dejará de reír nunca?

-Si vas a continuar riendo como un tonto yo...

Carmen observa la cara de él y abre la boca sorprendida cuándo observa cómo Juan se lleva una mano a los ojos para evitar que lágrimas provocadas por la risa escapen de sus ojos. Cierra la boca y oprime los labios en una fina línea, intentando evitar ella también una carcajada. Finalmente, sin poder evitarlo, ríe con él.

-Está bien –eleva una mano para zanjar el asunto, aún sonriéndose –Lo dejaremos en empate. Soy buena perdedora.

Él, que aún intenta acompasar su respiración, suspira divertido.

-Como tú quieras, Duquesa. Si eso te hace feliz.

-Volvamos –ella se gira y comienza a andar –Nos echarán en falta... ¡e imagínese los comentarios!

Él se pone a su lado y la mira, regocijado.

-Está bien pero ¿y el beso?

Ella continúa andando. Sopesa la posibilidad de ignorar el comentario... como haría cualquier dama. Pero una llama irreverente surge de ella.

-¿Qué beso, pirata?

Él sonríe al observar cómo ella entra en el juego.

-El beso del ganador, por supuesto.

-Oh, pero no ha habido ganadores –puntualiza ella, triunfal.

-Te equivocas –se para y la detiene cogiéndole del codo –Ambos somos vencedores –los ojos verdes de él brillantes y divertidos.

Ella sonríe sin poder evitarlo. Inclina la cabeza, sopesando la situación.

-Cierto –frunce los labios, pensativa –¿Qué propone?

Él hace como que medita, también.

-Pues bien... dadas las circunstancias –se lleva una mano a la barbilla, como meditando –que no me negarás son un tanto extraordinarias...

-Cierto, extraordinarias...

-Supongo que como buen caballero que soy –ignora la ceja de ella llamativamente elevada como muestra de incredulidad –Creo que –suaviza la voz y se acerca a ella –es la dama quién elige.

Los oscuros ojos de ella chispean divertidos.

-Oh. Muy caballeroso por su parte.

Se acerca a él, lentamente, hasta que quedan el uno enfrente del otro. Apoya sus manos en los hombros de él y se pone de puntillas. Una sonrisa aparece en sus labios y observa los brillantes ojos verdes que la observan sorprendentemente serios ahora. Acerca los labios a los de él muy lentamente. Apenas queda un suspiro para que se rocen. Un suspiro. Juan se da cuenta de la sonrisa traviesa en los labios de ella justo cuándo ella cambia la dirección y le besa castamente la mejilla.

-Bueno... El beso ya está cobrado, entonces –comenta ella mientras se separa.

Él sonríe tocándose la mejilla. Sus ojos se estrechan, traviesos.

-Sí, supongo que si. Pero –la observa tan sensualmente que ella nota cómo un escalofrío le recorre toda la espina dorsal –Creo que a ambos nos supo a poco, ¿verdad?

Carmen observa la figura de él... las espaldas tan amplias... y el pelo alborotado... y esos ojos... Suspira ligeramente. Sí. Supo a poco. Sonríe mientras toma el camino hacia la terraza.

-Tendremos que volver a jugar, entonces... –se para y se gira, observándole –Y esperemos que la próxima vez el trofeo sea más... suculento.

La carcajada de él le llega en la distancia.



**********************


Lánguidamente se da la vuelta y apoya sus manos en los hombros de él. Levanta la barbilla y deja que un reguero de besos de él inunde su clavícula y su cuello. Los labios de Sergio son tan suaves... y ardientes al tiempo. Nota cómo las rodillas le flaquean y se aferra fuertemente a la chaqueta de él. Oh, Dios... Los labios del español buscan los de ella y Celia no puede evitar suspirar de la emoción. Nota cómo la lengua de él se abre paso entre sus dientes y un escalofrío trémulo le sube por todo el cuerpo. Si pudiera hacer que durase y durase... que esta vez no se separe... Se sorprende al notar la mano de él sobre su pecho. Casi sin darse cuenta nota cómo su espalda se arquea deseando que la mano de él profundice más y...

Le separa bruscamente y se lleva una mano a la boca. Viendo que él iba a comentar algo le tapa la boca también a él. Susurra.

-Hay alguien.

Los ojos verdes de ella se estrechan intentando escuchar.

-Es mi primo... ¡Dios si nos ve aquí!

Los ojos negros de Sergio se estrechan, malhumorados, pero no dice nada.

-Una mujer... –susurra Celia. Presta aún más atención y nota cómo las voces se distancian. Suspira, aliviada –Por qué poco...

Él la separa y da unos pasos hacia atrás.

-Sí, qué suerte, ¿verdad? –comenta irónico.

Celia frunce el entrecejo, extrañada por su tono de voz.

-¿Acaso preferías que...? –no acaba la frase, convencida de la tontería que supone pensar si quiera que él prefiriese que los hubieran sorprendido.

Él deduce la continuación.

-Por supuesto que no –comenta seco –Y ya veo que tú tampoco... por la velocidad en que te has separado.

El tono de su voz, helado, no le gusta un ápice. Se acomoda las ropas y se pone rígida.

-No sé yo si serías lo suficiente caballero para cumplir en ese caso. Quedaría como una mujer... mancillada... de por vida.

Los ojos de él se iluminan, enfurecidos.

-Apenas me conoces para suponer algo así.

Celia le ignora y se dirige a las escaleras.

-En cualquier caso –comenta –No pienso correr ese riesgo.

La risa de él llega a sus oídos y la hace detenerse y girarse.

-Por supuesto sería pedir demasiado por un seco y poco deseable beso –comenta hiriente.

Celia se pone pálida. Por unos segundos no respira. Luego nota cómo el pulso se le acelera y aprieta los puños, sabiéndose sonrojada de la cabeza a los pies.

-Eres un...
Se gira y comienza a alejarse, dignamente. Pero de repente se para y se gira. Eleva la barbilla.

-Ese beso no ha estado mal. Pero es evidente que necesitas mejorar.

Se gira bruscamente y se dirige hacia las cristaleras, no sin antes bautizar al español mentalmente con varios calificativos poco ortodoxos.




Posted on Jun 6, 2005, 8:46 AM
from IP address 80.58.4.174


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top de novelas que opinan?

by claudiabyby

1.cafe con aroma de mujer.(colombiana)
2.corazon salvaje.
3.pasion de gavilanes olas aguas mansas.
4. amor real.
5. la potra zaina.
6.la dueña.
7. lazos de amor.
8.betty la fea.
9.la saga negocio de familia (tal vez no la conozcan pero es buenisima)es la adaptacion a la televicion de la trajedia griega la orestiada,la ileada y convinada con el padrino) lo importante no es el amor sino la trajedia de una familia dedicada al crimen con personajes humanos.....de epoca los 30s los 40s los 70s, los 80s y los 2000.
10.leonela.
11.esmeralda o topacio.
12.te voy a enseñar a querer.
13. las juanas (version colombiana)
14.la otra mitad del sol (version colombiana)
15.maria isabel.
16.ramona.
17.baila conmigo
18.alcanzar una estrella.
19.terra nostra
20. el clon.



Posted on Jun 4, 2005, 10:33 AM
from IP address 200.122.210.169


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no se como entrar al foro nuevo...

by celebrian telrunya

acaban de formatear mi pc y me han borrado todo lo que tenia agregado a favoritos ,alguien me podria decir la direccion? gracias y un beso

Posted on Jun 1, 2005, 11:19 AM
from IP address 85.136.99.137


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hola!!

by Alaina

igual q abajo te dejo lso dos enlaces, espero verte por alli!!

http://miarroba.com/foros/ver.php?id=238872

http://www.corazonsalvaje.foros.st

Posted on Jun 1, 2005, 2:58 PM
from IP address 84.122.147.152


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foro de corazon salvaje

by

pido permiso para entrar al foro de corazon salvaje

Posted on Jun 3, 2005, 3:51 PM
from IP address 200.84.99.228


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Re: foro de corazon salvaje

by

No hace falta que pidas ningun permiso
Entra ya al foro y participa!

Posted on Jun 3, 2005, 10:46 PM
from IP address 80.58.1.46


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siiiii

by _Alaina_

no hace falta q pidas permiso todo lo contrario,estamos deseando q entrre gente!!!jajaja espero verte por alla!!!

Posted on Jun 4, 2005, 8:59 AM
from IP address 84.122.147.152


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me podian dar la direccion del nuevo foro?

by conchi

hola a todas mi hermanito ha formateado el pc y me ha borrado todo ,yo tenia el foro agregado a favoritos ,asi que no tengo ni idea de como entrar, muchas gracias .un beso

Posted on Jun 1, 2005, 11:11 AM
from IP address 85.136.99.137


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Hola . . .el foro nuevo!!

by Alaina

Hola conchi!!! te dejo los dos enlaces:

http://miarroba.com/foros/ver.php?id=238872

http://www.corazonsalvaje.foros.st







Posted on Jun 1, 2005, 2:57 PM
from IP address 84.122.147.152


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Corazon Salvaje, Amor Real, Pasion de Gavilanes y mas de 150 novelas en dvd

by

Pide mi lista completa a mi email.Saludos desde Barcelona

Posted on May 31, 2005, 11:46 AM
from IP address 213.0.198.45


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novelas

by

estoy interezsada en resibir su lista de telenovelas gracias


Posted on Jun 25, 2005, 3:17 PM
from IP address 151.205.181.203


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Flecos del pasado - Cap.5

by Moni

Flecos del pasado – Cap.5


Fijó su desmoralizada e inquieta mirada en la pequeña y redonda esfera de su reloj de pulsera sembrando la impaciencia dentro de si. Y esta ya era mucha…Crecía dentro de ella con un más que frenético e incesante ritmo. Y es que no podía contener un exacerbado nerviosismo que rozaba ya la desesperación más tortuosa. Pasaban más de quince minutos…”más de quince minutos…” susurraba para si con temblorosa voz escondida en trémulos labios, esos que no eran más que el vivo espejo de todo lo que retemblaba en su interior. ¡No podía ser! ¡No podía ser! Había revisado, concienzudamente los horarios y, en base a ellos, planeado su viaje. Y ese retraso…ese inoportuno retraso… Sus pensamientos golpeaban sádicamente su mente, se repetían, una y otra vez, le repetían hasta la saciedad que no…que no podía estar pasándole eso a ella, no, a ella no…allí…sola…en un país extraño. Volvió a mirar las manecillas del reloj que parecían acelerar la marcha ante sus ojos. Ya pasaban casi treinta minutos de la hora en la que el autobús debía haberla recogido. Ahí radicaba la urgencia y su fuero interno insistía que tenía que hacer algo, que no podía permanecer impasible…pero… ¿el qué? Los recursos a su disposición era reducidos puesto que sus reservas monetarias eran limitadas y no alcanzaban para pagar un taxi hasta Veracruz y cierto era que no tenía a nadie a quien acudir. Veracruz… Veracruz…parecía encontrarse, en aquellos momentos en el fin del mundo. Veracruz…De allí partiría su vuelo hacia España, ¿partiría…? ya no quería pensar ni cuando, ni cómo…Si llegase ahora, si llegase…todavía estaría en tiempo…pero si no lo hiciese…perdería el vuelo, perdería el pasaje, quedaría estancada y perdida en aquel país sin casa, sin dinero, sin trabajo… sin nada de nada.

Pensaba, más bien su cabeza giraba sin control aparente, rebuscando posibles soluciones, bajo la marquesina que la protegía del incipiente sol de la mañana. Le insistía que debía volver al hotel, que debía preguntar si tenía alguna alternativa para llegar allí, que no podía cruzarse de brazos mientras se le venía encima esa tormenta de contratiempos que amenazaban con paralizar su vida…Pensaba…sí pensaba…con toda la rapidez que le era posible pues no debía perder ni un instante. Tenía que volver pero… ¿y si mientras tanto llegaba el autobús? ¿Y si no lo hacía? Tenía los nervios tan a flor de piel que le impedían pensar con la claridad necesaria para intentar solventar la situación y hasta podía percibir las lágrimas de desesperación que parecían querer asomarse a sus ojos. Se encontraba desvalida y abandonada, como un cachorro en las garras de una alimaña…como siempre lo estaba pero ahora era peor, mucho peor.

Había amanecido hacía horas pero todavía se encontraban en las primeras de la mañana y la actividad en el pueblo no se había desencadenado todavía. De todas formas lejos estaba del centro neurálgico, del mercado, donde se aglomeraba la gente… allí…en las afueras…en la carretera que bordeaba el pueblo apenas nadie pasaba, nadie acudía a su callada llamada, a su silenciosa y desesperada petición de auxilio.

Derrotada y abandonada en sus desesperados pensamientos con la mirada fija en cualquier punto apenas despertó cuando un automóvil se detuvo a su altura y una voz la colocó, de nuevo, en el mundo real.

-Señorita… ¿Va usted a algún lugar?

-Eh…pues…es que…verá…estoy esperando el autobús hacia Veracruz.

-Pues…la veo a usted continuando la espera. Si no me equivoco…el autobús ha tenido un pequeño contratiempo, parece ser una avería…lo he adelantado hace apenas un kilómetro.

-¡Oh…Dios mío! ¡No puede ser! ¡No puede ser!-esta vez no era un grito compungido sino un grito jadeante, lleno de rabia e impotencia.

-Si no la incomoda…yo me dirijo a Veracruz…puedo llevarla.- y al ver el asombro dibujado en su rostro comentó con ironía- No se apure…no suelo comerme a solitarias viajeras perdidas por los caminos.

La situación desesperante, su acuciante nerviosismo, su frustrante impotencia y consternación le habían impedido hasta entonces asimilar la conversación y, sobre todo, la persona que participaba en ella. No pudo evitar fruncir el ceño. No le gustaba aquel comentario indolente ni el cinismo que parecía rodearlo pero se veía obligada a tragar su orgullo si quería alcanzar una solución a su problema…tenía que subir… ¡Dios mío! Subir…subir al auto de… ¡Juan Alcázar!

El silencio cobraba protagonismo desde hacía algún tiempo durante el trayecto llegando a convertirse en un pasajero más. El no hablaba y ella callaba. Su mirada se perdía en los angostos paisajes cuya imagen circulaba monótonamente tras el cristal de la ventanilla. Aunque fuese difícil de creer se encontraba extrañamente serena y eso no lo hubiese imaginado ni en sus más profundos sueños. Hasta podía decirse que incluso, en cierto modo, excesivamente crecida como para sufrir todo lo que parecía venírsele encima pues, cierto era, que ni la situación ni las circunstancias empujaban a disfrutar de ese sorprendente optimismo que afloraba de su interior. Era increíble pero ni ella misma parecía reconocerse. Un atisbo de sonrisa se dibujó en su rostro bajo la débil mueca que se perfilaba en sus labios.

-¿Qué es lo que encuentra tan gracioso?-preguntó observándola de soslayo.

-Si usted supiera…

-Puede contármelo…de lo que disponemos es de tiempo y sería un placer compartir con usted eso que tanto le hace sonreír.

- Es irónico…demasiado irónico. Sonrío al verme aquí…a punto de perder el vuelo de regreso a mi casa… sonrío al verme aquí, con usted, confiando en un desconocido perdida en qué se yo recónditos lugares, al verme perdida en un mundo que no es el mío y que parece que trata de impedir que vuelva a mi sitio, sonrío… ¿Qué le voy a hacer? Sonrío…quizás… porque me de vergüenza llorar.

-¿Llorar? ¡Vamos! No creo que su situación sea tan… ¿dramática?

-Lo será si no llego a tiempo de coger ese avión.

-Habrá otros.

-Pero no para mí. Si no llegó a ese no se que será de mi vida.

-Quizás se debe a que alguien la espera…-una pausa-…Es eso… ¿no es cierto?

-¡Ojalá fuese así! Pero, desgraciadamente, ese no es el caso.-intentó que la conversación no se desviara de su principal motivo- Le estaría, infinitamente, agradecida si hiciese lo posible porque pudiese alcanzar el vuelo.

-¿Y cómo me lo pagaría?

-Pues… dinero, la verdad, no tengo…-contestó un tanto sorprendida por la pregunta-¿no le bastaría mi sincero agradecimiento puesto que no tengo nada más que ofrecerle?

-Quizás…no

Ella tembló, no pudo evitar que una fría corriente atravesara la sangre que corría por sus venas. No podía estar insinuándole nada deshonesto… ¡Dios mío! ¿Y si era así? No…claro que no. Solo se estaba burlando de ella…sí…de eso se trataba. La verdad era que aquel hombre era tan extraño, tan inusual…con esa mirada indefinible, ese gesto impenetrable, ese ademán de estar por encima de todo y de todos, esa gélida frialdad con que parecía acariciar cada palabra, con cada frase… eso era…demasiado extraño pero aunque pensara que debía sentir desconfianza y temor lejos estaba de profesar tales sentimientos porque miedo…miedo no era precisamente lo que estaba sintiendo.

-Siéntase tranquila…que no le voy a exigir favores sexuales-dijo como si leyese sus pensamientos con ojos que destellaban burlones y mordaces- Lejos está de mi intención tales propósitos.

No pudo evitar ruborizarse pero… ¿Por qué se sintió contrariada? ¿Por qué le dolió tal comentario? ¿Es que la tenía por tan poca cosa como para no…? Ella no pudo reprimir que el efecto fuese visible en sus ojos y que se volviera hacia él con la mirada fulminante. Un inusual coraje se había apropiado de ellos Pero… ¿qué se creía aquel hombre? Estaba loco o qué.

-Sepa usted, señor Alcázar que tales favores no están en venta porque no tienen precio…salvo el precio del amor y debido a tal razón, me temo que usted, no le sería posible pagarlo.

-¡¡Vaya!! Parece que es usted una mujer con carácter.

¿Carácter? ¿Qué tonterías estaba diciendo? No… Ella no tenía carácter, jamás lo había tenido, pero sí orgullo y aunque fuese reservada y cohibida, tenía el honor o el pesar de poseer, eso sí, demasiado orgullo corriendo por sus venas y, sobre todo, dignidad y eso estaba por encima de todo, por encima de él, por encima de ella, de su propio carácter, de todo… Volvió la mirada al exterior muy contrariada y, un tanto, recargada de furia.

-No quiero que piense que pretendo ponerle una trampa a su virtud.-replicó Juan manteniendo imperturbable el sarcasmo en su tono de voz.

Respirando fuerte volvió su mirada con lentitud hacia él, mirándole, directamente a los ojos, esta vez manteniéndole la mirada, retándola con la suya, con una fortaleza inusitada en ella…Entonces le contestó con sequedad…

-Sepa usted que siempre he sabido protegerla.

Entonces el gesto de Juan mudó de expresión, la ironía desapareció de él y su semblante, por unos momentos, pareció más humano…más cercano a aquel mostrado ante la tumba de sus abuelos. Pero todo fue fugaz…como un espejismo…pues segundos más tarde retornó la mirada a la carretera y a ella le dio la impresión de que volvía a colocarse tras esa máscara sarcástica que parecía tratar de esconder algo…pero… ¿el qué?

-Me parece que no estoy acostumbrado a tratar mujeres como usted-apuntó más dócilmente- Creo que mi comportamiento ha estado lejos del de un caballero. Le pido mil disculpas y le ruego que olvidemos estos primeros instantes del viaje y empecemos de nuevo.

Un silencio de escasos segundos se instauró entre ambos, el suficiente como para permitirle pensar que, en aquellos momentos, su destino estaba en manos de aquel hombre y no le convenía, de ningún modo, ganarse ni su enemistad ni su desorientación.

-Está bien…-dijo mordiéndose el labio inferior y volviendo a desviar su vista.

-Bien…Podíamos comenzar por comentar cómo es que una chica como usted… señorita Andrade, llega a un pueblo como San Pedro.

Ella abrió sus ojos sorprendidos y atónitos.

-Pero… ¿cómo sabe mi nombre? No…no recuerdo haberme presentado.

El sonrío y aquella sonrisa… ¿dulce?... ¿cálida?...no llegaba a definirla, pero solo sabía que hizo que se sintiese mucho mejor…inmensamente, mejor.

-En San Pedro las noticias vuelan…y usted parece que no ha pasado tan desapercibida como creía

-Pues a mí me había parecido todo lo contrario.

-A veces tenemos que desconfiar hasta de nuestras propias apreciaciones, ya ve…hasta podría plantearse la posibilidad de haberse equivocado con la que respecta a mí…- la miró-… Alicia Andrade Solís…española y maestra de profesión.

¿Por qué…? ¿Por qué volvía a sentirse de nuevo desnuda ante él? ¿Por qué le daba la sensación de que toda su vida quedaba al descubierto ante su mirada? ¿Por qué parecía poseedor de ese magnetismo subyugador que la aturdía y que provocaba que ella se comportara tan diferente a como solía hacerlo? ¿Qué era lo que tenía aquel hombre que la hacía sentirse tan diferente, tan extraña…tan…?

-Sí…esa soy yo.

-Pues bien…dígame… ¿cómo ha llegado hasta aquí?

-Se reiría si se lo contase –bajó la cabeza sintiéndose quizás un poco avergonzada.

-¿Por qué?

-Porque es una historia demasiado mediocre, un tanto cómica e increíble pero que a usted, estoy segura, le parecería, hasta, vulgar.

-¿Y si le dijese que me interesa?

-No lo creería.

-Pues…me interesa-dijo y, con un deje en su tono de voz que lo hacía parecer hasta sincero pero fue tan tajante que no le dio tiempo a analizar el interés que podría tener aquel hombre en su vida.

-Pues…cómo comenzar…-tragó saliva-Vivo en España, en un pueblo pequeño del norte del país, soy maestra de escuela aunque no ejerzo de forma continuada sino cubriendo bajas hasta que pueda lograr conseguir una plaza fija. Me ha costado mucho llegar a donde estoy, a conseguir mis estudios y me siento orgullosa de ello. Mi subsistencia se basa en mi trabajo y en clases particulares que doy en mis ratos libres. Por tanto mi vida es bastante vulgar, modesta, sin privaciones pero también sin lujos. Se preguntará que es lo que hace una chica bajo esas circunstancias permitiéndose el derroche de disfrutar de unas vacaciones en México-sonrió y percibió unas pupilas interrogantes sobre su rostro – Aquí está lo divertido pero le suplico que no se ría, por favor…La verdad es que esta chica tiene una amiga un poco loca pero una gran amiga…una gran amiga que se tomó la libertad de escribir una carta en su nombre y enviarla a un concurso radiofónico. El premio…un viaje a México, un sueño imposible que poseo desde niña y…bueno…aquí me tiene…perdida en un sueño a punto de convertirse en pesadilla. Como ve…una historia poco interesante, ridícula, grotesca y hasta… esperpéntica para una persona como usted.

-¿Y cómo cree que soy yo?

-Pues un hombre de mundo, de acomodada familia, con el privilegio de gozar de una buena posición, acostumbrado a tener lo que desea…

El la interrumpió impidiéndole terminar su frase.

-Le diré que no se si seré hombre de mundo pero sí de “mi mundo”, y sobre todo, de mi gente; si usted define el ser de acomodada familia el no tener que sufrir privaciones, pues entonces le diré que sí… que lo soy pero una familia que me ha enseñado a luchar por lo que quiero, a trabajar para conseguirlo, a valorar mi posición privilegiada y no dejarme llevar por ella y sí, lo admito,…lo que deseo lo consigo. Y, por lo que respecta a su historia sepa que no la considero ridícula…de ningún modo…si cabe, curiosa, pero nunca ridícula. Nunca sabemos a que caminos nos empujará el destino y a usted debido a una causa, curiosa o no, la ha arrastrado hasta aquí.

-¿El destino…?-sonrió levemente-No se el de lo demás pero el mío…me dejará abandonada en este país si no logro llegar a tomar ese vuelo.

-No creo que sea tan catastrófico.

-Para usted quizás no pero para una persona carente de medios económicos, sola en la vida y sin la posibilidad de acudir a nadie solicitando ayuda…quizás sea un drama, justificado o no, no sé si será… pero sí un grave problema. El viaje está cerrado, el billete es, exclusivamente, para el día de hoy y para ese vuelo específico. No existe posibilidad de cambio.

-Yo podría proporcionarle un nuevo billete.

-¿Y usted cree que sería capaz de aceptarlo?- miró hacia otro lado. Se ve que no me conoce ni lo más mínimo.

-Obviamente…no. Como quien dice acabamos de conocernos.

-¿Y su comportamiento es, normalmente, tan dadivoso con cualquier desconocido?

Deliberadamente, él pareció esquivar la respuesta.

-Discúlpeme…me creerá si le digo que lejos estaba mi intención de ofenderla. Solo le ofrecía mi ayuda y, sinceramente, le digo que, totalmente, desinteresada.

Alicia en cierto modo se arrepentía por la rudeza de sus palabras al ver el rostro contrariado del hombre y se le antojó sincero su ofrecimiento. Sin embargo…algo extraño estaba sucediendo en su interior, algo inusitado que la dejaba estupefacta y perpleja y era ese sentimiento a la defensiva que surgía en su interior, dentro de ella sin permitir que su voluntad lo controlase. Se trataba de aquella emergente coraza que crecía más y más, impenetrable, incisiva, totalmente independiente a ella misma, esa coraza autosuficiente que se alimentaba de su propia fortaleza como si temiese que el muro que estaba construyendo fuese derribado. No era capaz de definir la razón…quizás fuese por los nervios, quizás por la situación…quizás porque aquel hombre que había surgido entre los rugidos de una tormenta en un triste cementerio no la había dejado del todo indiferente como había ocurrido hasta entonces con todos los que había conocido…quizás hubiese alguna que otra razón…quizás…

-Se lo agradezco…Lo que ocurre es que…no estoy habituada a recibir ayuda desinteresada.

-No se apure…Por lo de pronto intentaremos llegar lo antes posible

Y tras esas palabras pisó a fondo el acelerador del deportivo dejando atrás aquella conversación, dejando atrás aquellos momentos en que apenas habían recorrido trayecto, dejando atrás aquellos donde las palabras de los dos habían vencido a la velocidad que se había anclado en un tramo demasiado bajo, circunstancia que había pasado desapercibida para ambos, actitud quizás deliberada para uno, quizás, inconscientemente, ignorada por el otro.











Posted on May 30, 2005, 1:59 PM
from IP address 62.151.41.78


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Demasiado Bueno

by Cristhian

Hola! Bueno escribo para felicitar a la autora de éste relato porq está muyy interesante... Sobretodo me encanta como describe a Juan y a las cosas q hace y dice... Felicitaciones de nuevo y publica los capítulos nuevos rápido porfa... Gracias

Posted on Jun 1, 2005, 2:13 PM
from IP address 200.109.130.181


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»»» El poder del amor (Autora : Miriam) Capítulo XXXVIII «««

by silvana

Andres le dijo a Aimee: ¿Como has podido engañarme? y yo tonto de mí, creyendo que podrías ser madre. ¿Hasta cuando me lo ibas a ocultar?
Aimee: Escuchame Andres, yo no te engañe; pensaba decirtelo .
Andres con ironia: !Ah, si¡¿Y en que año? . No me engañes Aimee no pensabas decirmelo. No mientas.
Aimee: Te lo he dicho ahora mismo,perdoname por no habertelo dicho antes.
Andres: Seguro que alguien te convenció, ya me engañaste una vez.
Aimee: Andres nadie me ha convencido de verdad.
Andres dijo: ¿Y por voy a creerte? me fuiste infiel, te perdone. Y ahora me ocultas que no podras ser madre. Me molesta, que me hayas mentido. Me veías muy contento, porque podría ser padre. Y me engañaste. Quiero decirte una cosa, estoy muy dolido contigo. No quiero verte más, eres una mentirosa, y una hipocrita
Aimee: Andres yo te amo.
Andres: Adios Aimee, que te vaya bien.
Aimee: Andres, no te vayas por favor dijo llorando.
Mientras Sofía estaba con Joaquin
Joaquin: Perdoname Sofia, mi amor, por no haberte creído, cuando me dijiste la verdad. Te amo muchisimo.
Sofia: Te he perdonado Joaquin, amor mío. Todo fue en mal entendido.
Joaquin le dijo: ¿Te gustaría casarte conmigo?
Sofia: Si quiero, Joaquin, a pesar de que me case con Francisco. Nunca te olvide. Siempre fuiste mi gran amor.
Y se besaron apasionadamente....
Mientras en casa de Monica....
Juan, estaba gritando: Monica, mi amor. No me dejes por favor.
Al oir los gritos, Don Noel, y Segundo, El Tuerto y Clara, subieron corriendo.
Juan le dijo a Don Noel gritando: Es demasiado tarde, Monica ha muerto.
Don Noel, se acerco y le tomó el pulso a Monica.
Mientras, la ambulancia ya había llegado.
Juan le dijo a Don Noel: Digame la verdad, ¿Acaso ella ha muerto?
Don Noel: No, hijo pero tiene el pulso muy debil. Está muy mal.
Los enfermeros, cogieron a Monica; con mucho cuidado. Juan y Segundo entraron en la ambulancia, Don Noel, los acompaño, y El Tuerto, le dió a Don Noel, su telefono, para que le llamara por sí ocurría algo. Clara le dijo a Juan: Si ocurre algo llamame, en seguida. Pero ya veras que pronto se recuperara.
Juan le dijo: Eso espero Clara, porque si le llega a pasar algo a Monica, nunca me lo perdonare. Ya te llamare.
Y Clara, le dio un fuerte abrazo.
Juan: Cuidate mucho, Clara. Adios
Clara: Y tu Juan, Adios.
Y Clara vió como la ambulancia, se fue.....
En la ambulancia.....
Juan: Mi amor, lucha por favor; no quiero perderte.
Segundo: Ya veras como se pone bien, Juan.
Y Juan y Segundo se abrazaron llorando desesperadamente.
Don Noel: Juan, hijo mío ten fe.
Y Juan, Segundo y Don Noel, se abrazaron.
Mientras Clara, estaba llorando desesperadamente. No podía morir Monica, la quería mucho. Tenía que estar bien.
De repente llamaron por telefono. Clara se sobresalto. Tenía miedo que le llamaran para decir que Monica había muerto.
Clara, cogio el telefono y........
continuara......


Posted on May 25, 2005, 5:46 PM
from IP address 201.252.71.107


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CORAZÓN SALVAJE EN DVD y otras

by

Hola,
Os dejo mi lista actualizada de novelas:
-BETTY LA FEA
-CARITA DE ANGEL
-CORAZÓN SALVAJE
-RAMONA
-AMOR GITANO
-LA OTRA
-CAFÉ CON AROMA DE MUJER
-PASIÓN DE GAVILANES
-MI GORDA BELLA
-JUANA LA VIRGEN
-TE VOY A ENSEÑAR A QUERER
-LA USURPADORA
-LA MENTIRA
Grabando Amor Real y La hija del jardinero.(se venden por capítulos)

Posted on May 23, 2005, 2:43 PM
from IP address 84.121.236.96


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quisiera una copia

by

Por favor quisiera saber si la novela la tiene a la venta en Dvd y si la envía por correo y por supuesto el precio

Saludos

Ruben



Posted on Jun 5, 2005, 6:07 PM
from IP address 24.232.115.211


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Fanática!!!

by Cristhian

Bueno les cuento que me he vuelto super fanática de los relatos del foro, bueno por lo menos de Juan y Mónica, Flecos del Pasado y Corazones Salvajes que nosé por qué no la han continuado.. Muchas Gracias a todas las mentes creativas que hacen tan bellos relatos que me transporta a un mundo imaginario en donde por supuesto yo soy Mónica jeje... Continuen así y Gracias..

Posted on May 23, 2005, 1:35 PM
from IP address 200.109.130.181


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PREGUNTA.

by beatrice

nadie de usted tiene las escenas que nunca han transmitido al tv. ¿Por ejemplo el beso en agua??
usted sabe que yo sé que el uan pregunta tonto, pero ella nunca nos conoce a este mundo.

Posted on May 23, 2005, 5:15 AM
from IP address 213.213.102.235


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Re: PREGUNTA.

by Cristhian

Cuál beso en el agua??? Yo nunca supe de ese?

Posted on May 23, 2005, 6:38 AM
from IP address 200.109.130.181


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pregunta

by beatrice

Al final del telenovela, cuando Juan se cae del cañón y beatrice que ella también se sumerge. Cuando ellos pulen del agua que ellos se besan, pero esa escena se ha censurado y yo no sé el por qué:

Posted on May 23, 2005, 9:36 AM
from IP address 213.213.106.37


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Re: pregunta

by Cristhian

Acabo de leer en el otro foro un reportaje y está esa foto, pero no sé donde puede conseguirse esa escena.... Me encantaría verla... pero nose.... Saludos

Posted on May 23, 2005, 1:28 PM
from IP address 200.109.130.181


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En el foro nuevo

by CHISPA

Hola, en el foro nuevo estamos tratando de conseguir la telenovela con las escenas que censuraron!! A ver si lo conseguimos!! Pasaos por alli, mientras mas gente, mejor, jejejeje!!

Posted on Jun 3, 2005, 12:32 PM
from IP address 81.60.225.141


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OFREZCO CORAZON SALVAJE COMPLETA EN VHS O DVD

by

INTERESADOS ESCRIBIR A MI CORREO Y LES INFORMO. UN SALUDO MARIEL

Posted on May 23, 2005, 3:20 AM
from IP address 82.159.49.55


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Quisiera adquirir copia!!!!!

by

Hola Mariel:

Navegaba por diferentes sites tratando de conseguir donde comprar mi novela favorita que ya no la consigo completa. Solo consigo el extracto al que le cortaron tanto que es patético. Si por favor pudieras darme informacion de como la puedo conseguir completa te lo agradeceria mucho, precio y todo lo demas...

Desesperada!!!!!

Gracias

Lorena

Posted on May 23, 2005, 7:21 PM
from IP address 66.50.6.42


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Quiero adquirir corazón salvaje en DVD

by

Buenas tardes:

Me llamo María Fernanda Perera y vivo en Venezuela. Quisiera comprar la telenovela Corazón Salvaje Completa en DVD, quisiera saber cuntos discos son y cual es el costo, además de la forma de pago y envío.

Agradezco su respuesta...

Posted on May 24, 2005, 12:37 PM
from IP address 201.248.45.127


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consulta

by

estoy interezada en tener Corazon Salvaje en DVD.
por favor enviar el costo y la forma de pago

Posted on Jun 13, 2005, 6:07 PM
from IP address 201.249.74.136


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quisiera adquirir la novela

by

Por favor estaría interesado en recibir esta novela, quisiera saber si la envian a Argentina y cuanto cuesta en Dvd

desde ya a su duisposición y esperando una respuesta .

Atte.

Ruben ojeda

Posted on Jun 5, 2005, 6:05 PM
from IP address 24.232.115.211


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Corazòn Salvaje

by Marìa Celeste

Hola!

Me llamo María Celeste y vivo en Argentina. Quisiera comprar la telenovela Corazón Salvaje Completa en DVD, quisiera saber cuntos discos son y cual es el costo, además de la forma de pago y envío.

Muchas gracias.

Posted on Jun 13, 2005, 10:34 AM
from IP address 209.13.230.152


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CORAZON SALVAJE

by

QUISIERA SABER EL VALOR - EN DVD - DE LA NOVELA COMPLETA. PARA ENVIAR A ARGENTINA. GRACIAS. MARCELA.

Posted on Jun 13, 2005, 4:27 PM
from IP address 200.47.16.199


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AQUI OS DEJO MI LISTA DE NOVELAS ACTUALIZADA

by

Hola os ofrezco las siguientes telenovelas todas de excelente calidad tanto de sonido como de imagen, casi todas originales, os puedo mandar un DVD para que lo comprobéis. Grabo en DVD de buena calidad.
Acepto intercambios

-ABRAZAME MUY FUERTE 29 DVD
-APUESTA POR UN AMOR 25 DVD
-ALGUNA VEZ TENDREMOS ALAS 27 DVD
-AMARTE ES MI PECADO 16 DVD
-ALONDRA 13 DVD
-AMANTES DEL DESIERTO 22 DVD
-AMAR OTRA VEZ 22 DVD
-ALAS PODER Y PASION 23 DVD
-ALEN LUZ DE LUNA 34 DVD
-ALMA REBELDE 15 DVD
-AMOR GITANO 11 DVD
-AMOR REAL 17 DVD
-ANGELA 17 DVD
-ANGELICA PECADO 27 DVD
-ANTONELLA 33 DVD
-BAJO LA MISMA PIEL 18 DVD
-BETTY LA FEA 32 DVD
-CARISSIMA 22 DVD
-CAFE CON AROMA DE MUJER 30 DVD
-CAÑAVERAL DE PASIONES 19 DVD
-CELESTE 40 DVD
-CELESTE SIEMPRE CELESTE 33 DVD
-CORAZON SALVAJE 20 DVD
-DE PURA SANGRE 10 DVD
-ECOMODA 6 DVD
-EL DERECHO DE NACER 16 DVD
-EL CACHACO Y LA COSTEÑA 26 DVD
-EL MANANTIAL 17 DVD
-GRECIA 26 DVD
-GUAJIRA 21 DVD
-GITANAS 31 DVD
-HURACAN 14 DVD
-JUANA LA VIRGEN 31 DVD
-KASSANDRA 30 DVD
-LOS PARIENTES POBRES 14 DVD
-LA MUJER DE MADERA 34 DVD
-LA CALLE DE LAS NOVIAS 25 DVD
-LA VENGANZA 25 DVD
-LA DUEÑA 19 DVD
-LA USURPADORA 17 DVD
-LA MENTIRA 20 DVD
-LA OTRA 17 DVD
-LOCURA DE AMOR 20 DVD
-LOS RICOS TAMBIEN LLORAN 24 DVD
-LUZ MARIA 30 DVD
-MAS QUE AMOR FRENESI 21 DVD
-MI DESTINO ERES TU 18 DVD
-MACHOS 33 DVD
-MARIANA DE LA NOCHE 23 DVD
-MI GORDA BELLA 37 DVD
-MIL MILLONES 24 DVD
-MUNDO DE FIERAS 28 DVD
-NIÑA AMADA MIA 17 DVD
-NANO 35 DVD
-NUNCA TE OLVIDARE 19 DVD
-PERRO AMOR 26 DVD
-POR TU AMOR 18 DVD
.-PRISIONERA 35 DVD
-PRECIOSA 18 DVD
-PRIMER AMOR A MIL POR HORA 19 DVD
-PRIVILEGIO DE AMAR 28 DVD
-PROVOCAME 19 DVD
-PUEBLO CHICO, INFIERNO GRANDE 14 DVD
-REBECA 31 DVD
-RUBI LA DESCARADA 23 DVD
-RAMONA 14 DVD
-ROSALINDA 14 DVD
-SHEIK 25 DVD
- TE SIGO AMANDO 20 DVD
-TE VOY A ENSEÑAR A QUERER 23 DVD
-SENTIMIENTOS AJENOS 15 DVD
- SALOME 30 DVD
- PASION DE GAVILANES 37 DVD
En Grabación además las siguientes novelas:
-EL PATRON DE LA VEREDA (De momento 6 DVD)
-LOS PLATEADOS (De momento 7 DVD)
-LA MADRASTRA (De momento 6 DVD)
-LA MUJER EN EL ESPEJO
-LA HIJA DEL JARDINERO


Si estáis interesados poneros en contacto conmigo en mi correo, soy una persona seria y formal .
carol_4ever_63@yahoo.es
Espero vuestras noticias POR FAVOR ESCRIBIRME A MI CORREO
INDICARME EL PAIS DE DONDE SOIS
Saludos



Posted on May 22, 2005, 3:29 AM
from IP address 213.37.33.9


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JUANA LA VIRGEN,PASION DE GAVILANES,PADRE CORAJE Y TODAS ESTAS A PRECIOS SORPRENDENTES.

by

AMOR REAL 16
ANGELA 15
AMOR GITANO 11
ALMA REBELDE 16
ALONDRA 15
ABRÁZAME MUY FUERTE 27
CORAZON SALVAJE 16
CRISTAL 54
CAÑAVERAL DE PASIONES 20
EL DERECHO DE NACER 14
ESMERALDA 28
FINAL M.CUANDO SEAS MIA 10
GITANAS
HURACAN 15
JUANA LA VIRGEN 31
LA OTRA 15
LA BERINTOS DE PASION 14
LA PICARA SOÑADORA 14
LA DAMA DE ROSA 43
LA LOBA HERIDA 43
LAZOS DE AMOR 18
LA CASA EN LA PLAYA 13
LA DUEÑA 16
LA MENTIRA 20
MARIANA DE LA NOCHE 23
MARIA ISABEL 11
MARIA LA DEL BARRIO 17
NIÑA AMADA MIA 17
PADRE CORAJE 30
PASIÓN DE GAVILANES 37
RAMONA 12
RUBI REBELDE 35
RUBI
SIN PECADO CONCEBIDO 17
SOY GITANO 48



ENVIAR EMAIL A : ASVROLAND24@HOTMAIL.COM




Posted on May 21, 2005, 1:12 AM
from IP address 193.146.125.130


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¶¶¶ Juan y Mónica (Autora : Maristela - Traductora : Vivi) Capítulo 13 ¶¶¶

by silvana

Juan deja la casa de Tehua con la sensación que su vida se encontraba en suspenso, necesitaba de Mónica para seguir adelante. Sin ella nada tenía sentido. En ella depositara sus deseos de familia, hijos, pero cometió un error muy grande alejándola, pues sólo ahora entendía, ella así lo dijo, que si ella lo escogiera, entonces estaba dispuesta a estar a su lado en cualquier condición. Un gran amor los uniera y él era el único culpable por todo lo que estaba pasando. Juan no conseguía irse, se quedó mirando la casa de Tehua durante horas, ahí estaba Mónica, su ángel, su vida.
Entonces notó que las luces se apagaron y Mónica debería estar durmiendo. Pensó en entrar en la casa y quedarse velando su sueño. Pero sabía que si lo hiciese, no resistiría y la abrazaría, la cubriría con besos. No se quedaría sin probar el calor de sus brazos, la dulzura de su cuerpo tan lindo. Con ella se acostaría y se entregaría, podría morir dentro de ella tal era la nostalgia que sentía. Sólo este pensamiento hacía su corazón latir más rápido, anticipando el placer de estar con ella, su sangre corriendo más fuerte por las venas, llenando su cuerpo de vida, la pasión venciendo casi a la razón. Pero no, aún no podría hacerlo, el dolor de ella aún era grande, era necesario esperar. “Mas no por mucho tiempo, lo juro.”

Mónica no conseguía dormir. Imágenes de su conversación con Juan le venían a la mente, sus palabras, su beso. Un beso que mostró la nostalgia que ambos sentían por el otro, si, creía que Juan había sentido su falta. Sintiera eso en sus brazos, ella también sólo vivía para sus besos. Pero él la hiriera tanto. Primero aquella mujer. Sabía porqué lo había hecho, entendía sus razones, pero verlo en los brazos de ella robara un pedazo de su alma. Aunque él no quisiese a aquella mujer, no podía olvidar esa imagen. Y principalmente el hecho de no confiar en el amor de los dos, Juan no podría pensar que ella huiría, ó peor, que lo despreciaría por estar en prisión. Mi Dios, lo amaba por encima de todo y de todos. Y eso de sentir celos de los hombres que la miraban pasar, de aquel señor que ahora sabía era el nuevo juez. Pero ella ni le había prestado atención, apenas respondiera a su saludo, nada más. ¡Y Juan no tenía ningún derecho de actuar de esa manera, ya que la había apartado de su vida!... ¡Pero que beso! Sus labios aún podían sentir los de él, como si estuviesen marcados, su cuerpo sentía necesidad del de él, quería sentirlo cerca, oír su respiración, sentir su calor, la pasión del deseo, la dulce agonía del placer. “Mi Dios, dame fuerzas para resistir, para estar lejos de él.”

En casa de don Noel:
Juan Don Noel vi a Mónica.
Noel ¿Dónde?
Juan Por casualidad estaba en la plaza y la vi pasar.
Noel ¿Y entonces?
Juan Casi la pierdo de vista, por motivos que no importan, pero la seguí hasta donde esta hospedada.
Noel ¿Y donde está?
Juan En casa de Tehua. ¿Y sabe qué más? Trabaja de profesora en la escuela del pueblo. Don Noel, no me gusta nada que esté andando por ahí, vestida de muchacha simple. Si por eso no podíamos encontrarla, estaba disfrazada, trabajando para sobrevivir. Mas, en verdad, siento orgullo de ella, es tan corajuda. ¿Cómo pude pensar que no soportaría tiempos difíciles?
Noel Si, es una muchacha muy corajuda, ejemplar. No se dejó dominar por preconceptos y luchó. Nos mostró a todos nosotros que puede sustentarse con trabajo honrado.
Juan Y yo sólo puedo amarla aún más, quererla con todo mi ser. No voy desistir de ella, sólo muerto conseguirán separarme de ella. Y lo peor es que no consigue perdonarme, le expliqué todo, porque actué de aquella manera, pero no quiere entender. No voy a conseguir soportar estar lejos de ella, ya sufrí mucho mientras estuve en prisión, fue una pesadilla, peor que cualquier castigo. Estar sin ella fue peor que la idea de morir.
Noel Ve con calma, dale tiempo. Está muy lastimada, y por ahora, el dolor es mayor que el amor. Pero sé que Mónica te va a perdonar, pues te ama mucho. No va a conseguir estar lejos de ti mucho tiempo.
Juan Así lo espero don Noel.

Juan se encontraba en su cuarto, el antiguo cuarto de Mónica, sentado en la silla, mirando la puerta que lleva al jardín, en la oscuridad, sintiendo el peso de la nostalgia en su pecho. Desde que se separara de ella así había sido: soledad, la sensación de estar sólo nunca había sido tan intensa. Ni en la infancia tan sufrida que tuviera, cuando mendigaba el cariño de aquel que conocía como padre. Sin Mónica su vida perdiera el sentido, como un barco a la deriva, necesitaba de ella para vivir. En estas horas adelantadas de la noche recordaba los momentos juntos, el amor vivido tan plenamente, el deseo por el cuerpo de ella, correspondido. Los besos capaces de llevarlo al paraíso de los amantes. El calor íntimo recibiendo el suyo, haciendo morada a su pasión. La consciencia abandonándolo, lanzándolo a aquel estado de estupor y la sensación de sentirse más grande que el mundo.
Sólo con Mónica había sentido eso, ser el dueño del mundo, capaz de las mayores proezas y acciones. Sentía los ojos húmedos por el llanto que no conseguía liberar.
Y así se quedó muchas horas, inmerso en sus recuerdos y sensaciones. De repente, pareció sentir el perfume de jazmín tan su conocido y al mismo tiempo, sintió la pequeña mano de Mónica acariciándole el rostro.
Juan ¡Viniste! ¡Como te llamé mi amor! ¡No sabes como estoy de desesperado! ¡Perdóname mi vida, perdóname!
Món Estoy aquí, todo va a estar bien.
Juan Entonces abrázame, bésame.
Y los dos se entregan al beso, siempre tan deseado. En los labios de cada uno depositaron sus almas. Su amor encendiendo el fuego de la pasión que insistía en ser vivida con toda la fuerza de su juventud. El abrazo apretado dejaba poco a la imaginación del contorno de sus cuerpos. Juan acariciaba la espalda de Mónica, que vestía la ropa con la cual la viera de tarde, la que había despertado sus sentidos antes de saber que era ella.
Juan Mónica, eres tan linda. Hoy tuve que hacer un esfuerzo enorme para no matar a todos aquellos hombres que giraban para mirarte. Y entonces el juez, mi deseo era dejarlo desmayado allí mismo, para que nunca más intentase levantar sus ojos hacia ti.
Món Juan, mi amor es tuyo, sólo tuyo. Nunca seré de otro. Soy tuya, para siempre.
Juan Mónica mi amor, y yo soy tuyo. Siente mi amor, te quiero, te adoro con mi cuerpo y mi alma.
Juan va sacando la ropa de Mónica, revelando ante sus ojos la belleza que estaba impresa en su corazón. Los hombros suaves y brazos cariñosos, el cuello fino y altivo, el pecho perfecto, los senos del exacto tamaño de sus manos, la cintura tan fina, las caderas arredondeadas responsables por el andar que lo enloquecía. El centro de su feminidad, cuya visión lo hacía temblar con el deseo de perderse allí, para entonces encontrarse en un mundo luminoso y colorido, más que cualquier sueño. Las piernas largas y esbeltas, terminando en pies delicados… Todo el cuerpo de ella en su esplendor encendiendo todas la células del cuerpo de él, dejándolo tenso y a la espera de sentir a dulce sensación del éxtasis.
Al mismo tiempo, Mónica iba retirando la ropa de Juan, mostrando los secretos del cuerpo masculino: el pecho fuerte parcialmente cubierto de vello sedoso, las piernas musculosas, el deseo despierto, y cada pedazo de piel desnuda daban y recibían un beso con labios calientes, despertando aún más el hambre que sentían el uno por el otro. Mónica pasa sus dedos por entre los cabellos largos de Juan, erizando su piel. La sensación del escalofrío en la piel caliente mostró la urgencia de su deseo por ella. Se encaminaron a la cama que recibiría sus cuerpos y en un abrazo de amor.
Juan Mónica no puedo esperar más. Sé mía, ahora.
Món Soy tuya ahora y siempre. Ven mi amor.
En el momento en que él se apoderaría del cuerpo deseado, de repente se ve solo sobre la cama. Su cuerpo despierto, el ansia reflejada en sus ojos febriles de deseo. “¡Ah! No es posible. Mónica... Mi Dios, fue un sueño, no estuvo aquí. ¿Estaré volviéndome loco, loco de amor y deseo? Mónica...” Y entonces Juan deja caer el llanto que hace mucho estaba reteniendo.

En el convento, a la mañana siguiente:
Hna Juliana Mónica, hay alguien queriendo hablar contigo, está en el jardín de invierno.
Món Está bien, hermana Juliana.
And Buen día Mónica. Estoy esperándote para que podamos conversar. Volviste a San Pedro y no me buscaste. ¿Por qué hiciste eso Mónica? Tía Catalina está muy preocupada.
Món No vi necesidad de importunarte. Estoy bien. ¿Mi madre está en San Pedro? ¿Está en tu casa? Voy a verla después que salga de aquí.
And ¿Y Juan, ya se encontraron?
Món Si, ayer.
And ¿Y entonces? ¿Pasó algo?
Món Nada, ¿qué podría pasar?
And Me alegro mucho. Mónica quiero que firmemos un compromiso de casamiento. Siento que sólo contigo podría ser feliz. A tu tristeza y a mi tristeza. Sabemos todo uno del otro. No habría necesidad de explicaciones entre nosotros.
Món Pero estoy casada con Juan a los ojos de Dios.
And Esos lazos podrían deshacerse, la unión civil ya no existe, y él siendo lo que es, no habría problema.
Món ¿Él siendo lo que es? ¡¿Pero qué dices?! ¡Juan es la persona más maravillosa que conozco!
And ¿Y dices eso aún después que te abandonó? Te avergonzó delante todo San Pedro. Es un marginal, sin educación ó costumbres como las nuestras.
Món Eso solo nos incumbe a nosotros dos y a más nadie. Y no quiero deshacer mi casamiento religioso. Jamás lo haré. No quiero casarme con otro. Y también, hasta parece que olvidaste, rompiste nuestro compromiso para casarte con mi hermana. Ni te preocupaste de mi sufrimiento, ¿y vienes a decirme que Juan no es un caballero educado? Tú actúas de forma egoísta, sólo pensando no tu bienestar, y quieres culpar a todos porque Aimee no te amó. Te niegas a creer que Juan nada tuvo con Aimee después que se casó contigo, que habían terminado antes de la boda, que la única culpable fue Aimee. Y por estar con tu orgullo herido, le sacaste el apellido que por derecho pertenece a Juan. Eres un niño mimado, que cree que el mundo está ahí para servirte, y sólo tú tienes derecho de ser feliz.
And ¿Entonces me desprecias, por ese infeliz, por Juan?
Món Por él si, porque quién sintió amor por él no olvida fácilmente. Y yo no quiero a otro, pues sé que ningún otro le llega a los pies.
And Pues entonces vamos a ver quién va a vencer, porque no hay lugar para nosotros dos en este mundo, alguno tendrá que morir. Y cuando él esté muerto, ya no te vas a negar a mí.

En casa de los Alcázar en San Pedro:
Joana Doña Catalina, la señorita Mónica está ahí.
Món Mamá, ¿cómo estás, cómo vas de salud?
Cat ¿Y eso te importa? Creo que no, ya que me dejaste sola en ciudad de México, viniste, y vives sabe dios donde. ¿Cómo te estás sustentando? ¿Ó volviste con aquel traste?
Món Estoy viviendo en casa de Tehua la curandera, y estoy trabajando: soy la nueva profesora de la escuela del pueblo. Y ese traste de quién hablas es mi esposo. Pero no estamos viviendo juntos.
Cat ¿Y no te avergüenzas de tu comportamiento?... ¡¡Donde se vio!!… ¡Una Altamira trabajando!
Món No estoy haciendo nada malo. Es un trabajo honrado y no me arrepiento.
Cat Pero entonces ven a esta casa, Andrés ofreció su casa para que nos quedásemos todos juntos. Mónica él se quiere casar contigo.
Món No voy a venir a esta casa, y no me voy a casar con Andrés nunca.

Mientras tanto, en el escritorio:
And Y ella se negó a casarse conmigo, mamá, pero voy a obligarla a estar conmigo, y Juan va a tener que saber que su mujer ahora es mía. Me voy a vengar en lo que más le duele.
Sof Pero, Andrés, él nunca lo va a permitir, nunca aceptará que Mónica se case contigo.
And Entonces tendré que matarlo. Y lo haré provocándolo para un duelo.
Sof Pero Juan puede matarte a ti, hijo.
And Que así sea, pero no pienses que no me sé defender.

En la casa de don Noel:
Noel Doña Sofía, ¿qué hace aquí?
Sof Don Noel, mi hijo Andrés está obcecado en vengarse de Juan. Se quiere casar con Mónica. Estoy segura que de esta manera Juan va a acabar aceptando estas provocaciones y se enfrentarán en duelo. ¡Don Noel tenemos que evitar esta desgracia!
Noel Bueno, si el matrimonio de ellos no hubiese sido anulado, después que retiraron el apellido de Juan, tal vez Andrés se conformase.
Sof Pues yo sé como hacerlo. Hay una carta de Francisco en la cual reconoce a Juan como su hijo.
Noel ¿Una carta? ¿Pero donde estaba?
Sof La tenía yo. Murió cuando iba a llevárselas a usted para que iniciase los trámites para el reconocimiento legal. La tengo guardada desde entonces.
Noel Entonces vamos al Registro Civil. Preciso avisarle a Juan.

En casa de Tehua:
Juan Mónica, tienes que volver conmigo.
Món No Juan, no quiero volver contigo.
Juan ¿Y por qué? Sé que aún me amas, sentí eso cuando nos besamos. De cualquier modo, hay una carta de mi padre donde me reconoce como su hijo. Ya la llevamos al Registro Civil y en dos días volveré a ser Juan Alcázar y Valle. Y nuestro casamiento volverá a ser válido.
Món Andrés va a continuar persiguiéndote si estamos juntos.
Juan Andrés no es Dios para estar decidiendo sobre la vida de los otros. Nosotros también somos seres humanos, tenemos derecho a vivir tranquilos.
Món Pero él me dijo hoy que no nos dejará en paz.
Juan ¿Él te dijo? Mónica no voy a permitir que estés lejos de mí. Entiende, te amo tanto que aunque no sintieses lo mismo te obligaría, y si fueses de otro, te robaría.
Món No me digas estas cosas, eso sólo vuelve todo más difícil.
Juan Te digo esto para que saques de tu cabeza esta idea absurda de no volver conmigo Mónica, entiende, no lo voy permitir.

En el camino a la escuela, Mónica una vez más se encuentra con el juez Marcelo Romero Vargas, que ese día se adelanta y habla con Mónica.
Mar Buen día, ¿es Mónica Altamira no?
Món Si, soy Mónica Altamira. Y usted es el nuevo juez.
Mar Eso mismo. Quería decirle que hace mucho la he observado pasar por aquí, y quería presentarme hace mucho. Ayer su antiguo marido, Juan del Diablo, me estuvo amenazando para que no me aproximase a usted, pero yo preciso saber si realmente me tengo que mantener alejado.
Món Señor Marcelo, me halaga su atención, pero Juan es mi marido, y si estamos alejados, no significa que soy alguien disponible. En verdad, en mi corazón estoy más casada que nunca. Por lo tanto puedo ofrecerle apenas mi amistad.
Món Como quiera señorita. Permítame decirle que su marido es un hombre afortunado.
Juan No preciso que nadie me diga eso. Sé muy bien que tengo la mayor suerte del mundo.
Món Juan, ¿qué estás haciendo aquí?
Juan Te estoy acompañando desde que saliste de casa. E hice muy bien por lo que veo.
Món ¡Pero como te atreviste! ¿Estás nuevamente dudando de mí?
Mar Bueno, me despido, que tengan un buen día.
Món Adiós Marcelo.
Juan No estoy dudando de ti, pero no consigo dejar de pensar en aquellos hombres mirándote, deseándote, no aguanto eso Mónica. Y ese Marcelo, ¿no desiste nunca? Aún mejor que oí lo que le dijiste. Mónica tienes que volver a vivir conmigo, sólo así nadie más llegará cerca de ti.
Món Preciso pensarlo. Igual nuestro casamiento sólo va a ser revalidado en dos días. Hasta ese momento lo voy a pensar.
Juan Tú vas a volver conmigo y fin de la discusión. Vamos, voy contigo hasta la escuela.



Posted on May 19, 2005, 10:24 PM
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¶¶¶ Capítulo 14 ¶¶¶

by silvana

En casa de Tehua:

Teh Mónica, que bueno que llegaste. Te estaba esperando para decirte que preciso ir al norte. Mi hermana está enferma, y me pidió que fuese a verla.
Món Tehua, ¿qué tiene? ¿Es grave?
Teh No lo sé, pero también estoy preocupada por ti. ¿Vas a quedarte aquí sola?
Món No tengo miedo, ¡claro que voy a estar bien! Y, Juan no me deja en paz, está siempre persiguiéndome. Hoy me siguió nuevamente hasta la escuela, me acompañó, inclusive se quedó esperando que saliera para traerme.
Teh Mónica, él está que no se aguanta. Dale una chance. ¿Ya le contaste sobre hijo que esperan?
Món Aún no En verdad quiero contarle, pero cuando estemos nuevamente juntos.
Teh Pero entonces, ¿estoy viendo que lo que quieres es volver con Juan?
Món Lo amo mucho, demasiado. Sufro estando lejos de él, y ahora creo que él también me ama. A pesar de haber quedado muy lastimada con lo que me hizo, al sacarme de su vida como si yo no tuviese voluntad propia.
Teh ¿Y la historia de la otra mujer? ¿Crees que fue premeditado para que te alejases de él?
Món Si, sé que fue para hacerme desistir e irme, pero aún sufro con el recuerdo de él abrazando a otra. Todo lo que quiero es poder estar nuevamente con él sin resentimiento, sin dolor, y eso aún no es posible. Sabes que ahora va a ser nuevamente Juan Alcázar y Valle, nuestro casamiento será revalidado, volveremos a ser esposos. Quiere que vuelva, cuando regularizarmos nuestra situación. Pero, además de mis sentimientos y dolor, existen muchas cosas que están contra nuestro amor: Mi madre, Andrés… Él me juró que no dejará que Juan y yo seamos felices. Tehua, tengo mucho miedo.
Teh Mónica, coloca todo en manos de Dios, lo que tenga que pasar, pasará. Juan no va a querer mantener esta pelea con su hermano, va a quedarse lejos de Andrés.
Món Pero tú conoces a Juan. Cuando se siente amenazado, provocado, pierde la cabeza, y se sabe lo que va a pasar.
Teh Si, pero si él tuviera la certeza de tu amor, no va a querer pelear con Andrés, pues sabe que no te gustaría.
Món Tehua, tú conseguiste animarme. Mañana voy a conversar con Juan, vamos a intentar arreglar nuestra vida. Ya no soporto estar separada de él. Mi lugar es a su lado.
Teh Así se habla. Nunca vi un amor tan grande como el de ustedes. Bueno, ahora ya tengo que irme. Que dios te acompañe.
Món Buen viaje… Que todo salga bien con tu hermana.

En la casa de don Noel:
Juan Don Noel, ya le conté a Mónica que pasado mañana nuestro casamiento será válido nuevamente. Y también le dije que cuando se oficialice todo volverá a mi lado.
Noel Juan, ve con calma, no te precipites. Déjala decidir.
Juan Pero no soporto más esta separación. Estoy desesperado. Quiero tenerla a mi lado, estoy como loco. No consigo dormir sin ella a mi lado. La extraño, don Noel, no consigo respirar sin pensar en ella.
Noel Una razón más para que no eches todo a perder. Estoy seguro que Mónica va a volver contigo por libre y espontánea voluntad. Es preciso tener paciencia. ¿Y Andrés?
Juan Estoy harto de Andrés y su deseo de venganza. Mónica tiene miedo que él no nos deje en paz.
Noel Y está en lo cierto. No puedes aceptar provocaciones de ningún tipo.
Juan Depende de la provocación. Yo no puedo simplemente observar si él resuelve hacer algo contra Mónica ó mis amigos. Sólo puedo prometer no responder a cualquer provocación que haga contra mí.
Noel El problema es que Andrés está como loco, obcecado, con la idea fija de vengarse. No acepta consejos.
Juan Pero va a tener que conformarse. Tengo derecho a la vida y a vivir en paz tanto como él.
Noel Y ahora, conforme combiné con doña Sofía, voy a contarle a Andrés sobre la carta de tu padre y sobre la ida al registro civil.
Juan Entonces voy a estar esperando aquí para saber como reaccionó.


En la casa de los Alcázar en San Pedro:
And Don Noel, ¿qué hace aquí?
Noel Vine a conversar contigo sobre Juan.
And Ni intente pedirme que olvide lo que ese marginal me hizo.
Noel Juan no es ningún marginal. Es tu hermano.
And Ni en una esadilla ese podría ser mi hermano.
Noel Pero lo es. Es hijo de tu padre. Y Francisco siempre quiso reconocerlo, tanto que dejó una carta donde reconoce a Juan como su hijo y le deja de herancia parte de Campo Real.
And Es mentira. Esta carta no existe.
Noel Sí, existe y ya la entregamos al registro civil hoy por la mañana. En dos días Juan tendrá su apellido de vuelta, el apellido que nunca debería haberle sido retirado.
And Pero yo no quiero… ¡¡No lo acepto!!
Noel No interesa tu desep y si el de tu padre. ¿Ó vas a negar su última voluntad? Sí. Tenía esa carta el día del accidente que lo mató. Y te aconsejo que aceptes y dejes de lado esos planes de venganza. Ustedes son hermanos.
And Mi padre no imaginó la clase de hijo que tendría.
Noel Si te refieres a ti, estoy plenamente de acuerdo. ¿Qué pretendes hacer?
And Si Juan se queda lejos de Mónica, no voy a hacer nada.
Noel ¿Olvidaste que están casados?
And Mientras yo no esté en paz, él tampoco lo estará. Por lo tanto, dígale que no intente volver a vivir con Mónica, pues la quiero para mí.
Noel Estás loco.


Sof Don Noel, ¿cómo le fue?
Noel Andrés no lo acepta, insiste en vengarse de Juan. Y le aviso, doña Sofía, que Juan no quiere de ninguna manera pelearse con Andrés, pero si él es provocado va a defenderse.
Sof No sé más a que santo rezar. Andrés no acepta mis consejos, está con la idea fija de casarse con Mónica.
Noel En dos días Juan y Mónica volverán a estar casados, y entonces Juan va a querer tenerla de regreso en su casa.
Sof Es de eso que tengo miedo.

En la casa de don Noel:
Juan ¿Y entonces, cómo le fue?
Noel Andrés no lo acepta. Quiere vengarse.
Juan ¿Pero qué pretende hacer?
Noel Insiste en querer mantenerte alejado de Mónica.
Juan Está loco.
Noel Si, es por eso que es capaz de cualquier cosa. Te aconsejo mantener tu casa bien vigiada.
Juan Es lo que voy a hacer.
Noel ¿Y sobre Mónica?
Juan ¿Qué pasa con ella?
Noel No creo seguro que continúe en lo de Tehua. No olvides que Andrés no está bien, puede intentar algo.
Juan Tiene razón.

En la casa de Tehua Mónica no se sentía sola. Tenía a su tan amado hijo en el vientre, el hijo de Juan, su amor, su vida, y nada podría cambiar esa certeza. Si, cuando su casamiento fuese nuevamente legal, iria con él a la casa. El amor que sentían iba a apagar todas las tristezas y recuerdos. Y el hijo que esperaban, bención divina de su inmenso amor, aumentaría su felicidad y traería la alegría que tanto buscaban. Si, el futuro le parecía lleno de amor y felicidad. "Juan, cuanta nostalgia, querría tanto estar en tus brazos, sentir tu amor, el calor de tu cuerpo... ¿Cómo recibirás la noticia de que vamos a tener un hijo?"
En ese momento, Mónica se sobresalta pues escucha un ruido junto a la puerta que enseguida se abre con la fuerza de un puntapié.
Món ¿Pero qué es?... Andrés, ¿qué haces aquí?
And Que bueno que ya estás pronta para ir a la cama.
Món Sal imediatamente. No quiero hablar contigo.
And Pero yo no vine a hablar. Vine a cobrar.
Món ¿Cobrar qué?
And ¡¿Tú no vas a volver a ser la esposa de aquel margina?l Entonces, como él tuvo a mi mujer, yo también quiero la de él. Sólo así me voy a sentir vengado y podré vivir en paz nuevamente.
Al mismo tiempo que iba hablando, Andrés agarra a Mónica y la empuja al encuentro de su cuerpo, mientras ella intenta soltarse, iniciando una lucha de voluntad contra fuerza física.
Món No Andrés, no puedes hacerme esto, ¡por el amor de Dios!
And No quiero que vuelvas con Juan. Vas a ser mía.
Món Juan es mi marido, y soy suya. Súeltame Andrés.
Andrés la empuja a la cama, intentando acostarse sobre ella, la camisola que Mónica viste ya está toda rasgada, u Andrés busca besarla mientras ella desvía la cabeza para los lados.
En ese momento, Mónica siente que el peso de Andrés le es sacdo de encima, al mismo tiempo ambos escuchan el grito de Juan.
Juan ¡Sácale las manos de encima! ¿Cómo puedes hacer esto?
Món Juan, Andrés, paren... ¡¡Juan no vale la pena!! ¡¿Juan?!
Y, a pesar de los gritos de Mónica, los dos hermanos luchan, golpes y puntapiés, sangre de uno y otro, hasta que Juan, al darse cuenta que Mónica salía corriendo de la casa, tira a Andrés contra la pared y sale tras ella. Aunque antes le avisa que aún no acabaron de resolver este asunto.
Juan Espérame Andrés, aún no acabamos. Te voy a buscar para saldar todas nuestras cuentas.

Juan sale de la casa de Tehua y busca a Mónica. Se desespera al no encontrarla. Llamándola varias veces, se dirige a la playa, y entonces la ve. Mónica corre en dirección al mar, la camisola rasgada deja ver sus piernas ya con agua en los tobillos. Juan corre y se va sacando las botas, las medias, la camisa.
Juan Mónica, no. Espérame, estoy yendo.
Se arroja al agua, nadando en dirección al lugar en el que viera a su amada. Mónica se debate cuando él intenta sacarla.
Món No Juan, me quiero lavar, limpiarme la impresión de sus manosl, sentir que el mar se lleva el odio y el rencor. Abrázame, Juan, fuerzame a olvidar lo que me pasó.
Juan Si, mi amor, ven conmigo.
En la orilla se sientan sobre la arena para recuperar el aliento, y abrazados se sienten uno al otro, sus almas encontrando el refugio en el amor iimenso que se profesan.
Juan Yo te amo, te amo, no me dejes nunca. Con mi amor voy a hacerte olvidar todos los malos recuerdos, déjame amarte Mónica.
Món Te amo, te adoro, eres mi vida. Nunca más estaremos separados.

En su casa Juan llega con Mónica en brazos y la lleva al baño. Allí prepara la bañera para su amada, y él mismo le saca la camisola rasgada, retirándola del alcance de sus ojos, para que el episodio de esa noche pudiese ser olvidado cuanto antes. Y, como si cargase algo muy precioso, la coloca con mucho cuidado en la bañera. Conteniéndose para no abrazarla ahí mismo, pues nunca su Mónica le pareciera tan bella, fue bañándola con cariño y devoción, sacando todas las marcas de arena, de sal… Dejando la piel rosada y caliente. Por fin lavó los cabellos con el shampú de jazmín que ella adoraba.
Terminado el baño, la secó con la toalla y la llevó a la cama, cubriéndola con las sábanas y con un beso en el rostro su amada se encaminó al sueño reparador.
Juan Buenas noches, mi ángel, sueña conmigo. Mañana será un nuevo día en nuestras vidas.
Después tomar un baño, Juan se queda al lado de la cama en que Mónica duerme profundamente, velando su sueño al mismo tiempo en que pensa en lo que casi pasara. ¿Cómo no fue capaz de preveer que Andrés fuese a hacer algo contra Mónica? Gracias a don Noel pudo llegar a tiempo. Jamás se perdonaría si por su culpa, por amarlo, Mónica hubiese sufrido tal violencia. No quería pensar en Andrés, en lo que lo llevó a hacer eso. Debería estar bastante perturbado. ¿Pero con Mónica? ¿Este ángel que no sería capaz de hacer mal a nadie? Nunca más dejaría que saliese de cerca de él. Sería capaz de protegerla con su propia vida.
Sin conseguir contenerse, Juan se saca la ropa y se acuesta a su lado, tomándola en brazos. Sintiendo el perfume de sus cabellos, el calor de su cuerpo desnudo mezclándose con el de él. La razón vence a la pasión, pues sabe que ella precisa descansar, recuperar fuerzas, sentirse segura. Y por eso, Juan va relajándose de poco, y también se duerme, arrullado por el sonido de la respiración de Mónica. Seguro que el mañana llegaría y la vida volvería a valer la pena, pues ella estaba con él.
Juan siente que está soñando, tiene la sensación del cuerpo de Mónica a su lado, sólo puede ser un sueño. Como tantos que tuvo desde que ella se fuera. El perfume de jazmín, el calor húmedo de la respiración de ella tocando su rostro, la sensación del brazo sobre su pecho, todo parece tan real. En el estado de somnoliencia en que se encuentra, siente como si Mónica realmente estuviese con él. No quería abrir los ojos y dejar a la consciencia física alejar estas sensaciones que le traían paz a su alma.
Aún era de noche, una cálida brisa entra por las puertas que llevan al jardín, los sonidos de la noche: hojas de árboles balanceándose con la brisa, el ruido del mar, tan conocido suyo, con sus olas quebrándose en la playa. Y aún así la presencia tan fuerte de Mónica a su lado.
¿Será posible que ella estuviese ahí? Finalmente abre los ojos y la ve. Su rostro tan lindo vuelto hacia él, sus cabellos rubios rozándole la piel. Su brazo caído en el pecho, Mónica, ¡su Mónica aquí! De repente, bien despierto, recuerda los hechos de la noche pasada. La visión de Andrés con Mónica en los brazos… La certeza que la estaba forzando… La camisola rasgada testimoniando el asalto… La sensación de sus puños rasgando la carne del mentón de Andrés… El mirar de odio que él le lanzara… Mónica intentando limpiar de su cuerpo las impresiones de las manos y boca de Andrés... Mónica en la bañera, su piel rosada por el calor del agua… La visión linda de su cuerpo desnudo, que ahora se abrazaba a él..."Mi Dios, gracias porque llegué a tiempo, pude protegerla. Mónica, mi amor."
Instintivamente, la trae más cerca, y por eso la despierta. Mónica abre los ojos, y en el mismo instante Juan se sientese ahogar en ls dos pedazos de cielo que lo observan, y consigue leer en sus ojos todo el amor que ella ya no consigue disfrazar. El mismo amor que él transmite a través de ese lenguaje mudo pero que une sus almas en el mayor sentimiento jamás vivido ó sentido.
Món Juan, ¿tú estás de verdad aquí?
Juan Si, estamos juntos nuevamente. Nunca me dejes Mónica, nunca. Todo lo que yo hice fue pensando en ti, tú eres todo lo que me importa en esta vida.
Món No soporto más estar lejos de ti. Te amo, te quiero mi amor. Nunca más voy a dejar que te alejes de mí.
Juan Tú eres mi vida entera. Eres todo lo que preciso.
Juan la abraza con más fuerza, anidando su cabeza en el regazo de Mónica, besando levemente su piel.
Món No consigo creer que estamos juntos nuevamente. Dios, quise morir cuando me separaste de ti. Júrame que nunca más estaremos separados, júramelo.
Juan Nunca más te voy a decepcionar, nunca. Te amo Mónica. Nunca amé a otra persona, sólo a ti. Nunca te traicioné, ni con el pensamento. Soy todo tuyo.
Món Yo también te amo, tanto.
Juan Como sentí tu falta, te necesito para vivir, eres mi aire, mi sol, el alimento de mi alma.
Mónica lo acaricia, los hombros, la espalda, trayéndolo aún más cerca, susurrando palabras de amor en los oídos de Juan, quién responde con gemidos, y finalmente tomando el rostro de Mónica en sus manos, va al encuentro de esa boca adorada. La besa con fuerza, con deseo, exigiendo una entrega total. Juan quiere sentir todo el cuerpo de Mónica contra el suyo, quiere sentirla suya, como él era de ella.
Juan Como estás de linda, más linda que nunca. Te deseo tanto, estoy desesperado por hacerte mía nuevamente, quiero estar dentro de ti, sentir tu calor, sentir la vida latiendo, entrégarme a ti, en cuerpo y alma, para entonces renacer por saber que me necesitas tanto como yo a ti.
Món Ven, ven a mí.
Juan la posé y en ese instante, al sentirse también poseído por ella, lágrimas surgen de sus ojos, y al mirar a Mónica percibe que también tiene sus lindos ojos húmieos. Juan deja escapar una sonrisa de alivio, pues finalmente se sentía regresando a casa, al seno del único lugar donde constituía un hogar para él: el calor del cuerpo de Mónica, donde se sentía capaz de tocar el inicio y el fin del mundo al mismo tiempo.
Juan Te voy a amar mientras viva y más allá. Tu roce cura mis heridas, mis dolores. Si perdiera tu amor, no podría vivir.
Món Mi amor es tuyo, nunca dejaré de amarte.
Juan Mónica quiero entregarme a ti por completo, quiero perderme en ti, para hallarme en tu abrazo. Todo lo que quiero es merecerte.
Món Ven Juan, te quiero, soy tuya, puedes hacer de mí lo que quieras. Te voy a dar todo lo que necesitas.
Ellos inician la danza del amor, cada vez más intensamente, sus bocas y lenguas los llevan más allá de la frontera de la consciencia, adonde nada más existe a no ser ellos, su amor. Ella es de él y él es de ella. Sus cuerpos unidos se mueven como si fuesen uno solo, el hambre de él por ella se sacia en el loco deseo de ella por él. Lentamente, fueran empujado para dentro de un espiral y envueltos por el rodar mágico, perdieron la noción de tiempo y espacio. La exigencia del cuerpo de Juan aceleraba los movimientos y Mónica lo acompañaba en perfecta sintonía lanzándolos a un lugar colorido y perfumado. Volando libres como pájaros, sintieron las lágrimas de placer y felicidad rodar por sus rostros. Este vuelo fantástico e ilimitado los llevó a las alturas, uniendo sus almas por toda la eternidad.



Posted on May 19, 2005, 10:26 PM
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felicidades

by lupe

te felicito por los relatos, me encanta como cuentas la historia, pero he de reconocer que estoy un poco perdida. He estado leyendo los tuyos ultimamente, y tienen una version de la historia nueva para mí, ademas tambien he leido algo de Caridad Bravo, y sumando la version de la telenovela estoy hecha un lio.
donde puedo leer tus relatos en orden y completos?
felicidades de nuevo

Posted on May 23, 2005, 12:55 PM
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Re: felicidades

by Cris

http://www.network54.com/Forum/249773

http://miarroba.com/foros/ver.php?id=238872


Posted on May 25, 2005, 8:37 AM
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Flecos del pasado - Cap.4

by

Flecos del pasado – Cap.4

Las cerdas del cepillo resbalaban por sus sedosos cabellos castaños, una y otra vez, de manera autómata y continuada. Vigorosamente su mano los cepillaba sacando a relucir, al completo, el resplandor de un brillo innato, para luego permitir que sus propios dedos le regalasen el retoque final, acomodándolos de manera natural y en su justa medida para que resultasen apropiados para la ocasión. Se miró al espejo…podría decirse que el resultado era bastante aceptable dados los medios con los que disponía y, realmente, esperaba que resultase suficiente. Pensaba que si bien, posiblemente, no llegaría a caer en el ridículo ni pondría una nota negativa a la velada, tampoco destacaría por su glamorosa presencia. Escasa, aunque perfectamente maquillada, había conseguido resaltar, aquellos rasgos más sobresalientes de su rostro esos que ella, en muchas ocasiones, no acertaba a valorar. Unos pocos polvos compactos ahuyentaban, por unos instantes, la acusada palidez de su rostro. Sus ojos pardos, verdes en ocasiones, delineados con una negra y fina línea sobre el párpado acentuaban ese toque peculiar y tan enigmático que poseía su perdida mirada mientras que sus carnosos labios habían sido cubiertos por lápiz labial rosa suave.

El vestido que llevaba era la estrella de su valija. Casi se trataba de la replica exacta del modelo lucido por Audrey Hepburn en el cartel de “Desayuno con diamantes”. Sonrió vagamente mientras su mente volaba hacia el recuerdo de aquel día en que ella y su amiga Clara habían acudido juntas a verla al pequeño cine del pueblo, a aquel donde llegaban con agónico retardo los estrenos cinematográficos pero que, a fin de cuentas, iban llegando. Allí y en aquel momento fue cuando su amiga había asegurado con desmesurada persistencia que era un modelo que parecía diseñado para ella y que le sentaría como un guante. Cejada en el empeño se había puesto manos a la obra de inmediato puesto que ella misma dada su condición de modista se había ofrecido a confeccionárselo. Era negro, con escote barco bastante pronunciado, sin mangas y bastante ceñido por la forma recta que poseía, caída sobre el cuerpo obligándolo a realzar sus formas. Claro estaba que se lo había hecho corto puesto que tanta fastuosidad iba un tanto reñida con su personalidad y, al mismo tiempo permitía correr aquel velo que le impedía mostrar sus torneadas piernas aunque esa no fuese su principal intención. Por tanto le habían restado pomposidad y añadido sencillez Rodeaba la cintura un ancho cinturón del mismo color, apenas perceptible por lo que, el vestido se pegaba todavía más a su cuerpo moldeando su figura y resaltando sus formas. Y allí estaba, frente a la luna del espejo del tocador, vestida con ese mismo modelo. Allí estaba… Se observó con cierto detenimiento, la verdad es que no estaba del todo mal. Sus dedos rozaron el collar de perlas legado de su madre, su bien más preciado y querido y que ahora acariciaba con nostálgica sonrisa. Para ser, totalmente, perfecto la habían faltado el complemento de sus largos guantes negros hasta los codos pero ella consideraba que sería demasiado recargado para su condición de muchacha humilde. Ya le llegaba con sentirse tan extraña como para añadirle una sofisticación que chocaba, abiertamente, con su forma de ser pero ahora, cuando era la primera vez que lo vestía, viéndose así, tan diferente, tan extraña… no podía evitar que un pequeño brillo se instalara en las pupilas de sus ojos. Se podía decir que, en cierto modo, estaba ilusionada. El pueblo no ofrecía demasiadas oportunidades para lucirlo y ella siempre había dudado hacerlo alguna vez. Además de todo ella ignoraba que poseía gran clase y distinción y debido a ello esas cualidades se veían acrecentadas. Nunca había sido coqueta ni había sentido la necesidad de serlo. Pero le había llegado su momento…no llegaba a comprender cómo ni por qué pero le había llegado su momento. Calzó los zapatos de tacón alto y su figura alcanzó esbeltez y distinción.

Y es que no acertaba a alcanzar entender que era lo que hacía ella contemplando su imagen en el espejo ni el motivo por el que había llegado a esa situación. No…no lo entendía y es que buscando explicaciones no hacía más que encontrarse perdida en un callejón sin salida donde ni ella misma se reconocía. Era como si las misteriosas manos del destino doblegaran su voluntad manejando los hilos de su vida como si de una marioneta se tratase. No se reconocía subiendo al auto de un desconocido, no se reconocía en el momento de haber aceptado la invitación y no se reconocía, ahora, enfrascada en la tarea de acicalamiento para disfrutar de… ¿una cita?

¿Se trataba de una cita? ¡Pues claro que se trataba de una cita! Por más vueltas que le diera en su cabeza, por más que intentara negarlo, por más que intentara escudarse en posibles situaciones alternativas, en injustificadas razones no podía obviar el hecho de que analizada la situación desde una visión imparcial, sí se trataba de una cita. Pero ella no lo había visto desde ese prisma cuando había aceptado la propuesta, cuando por cortesía y, únicamente, por cortesía… o por lo menos eso creía… había dado el sí. Se intentaba convencer que ella se había visto empujada por la obligación…por la presión que el hombre había ejercido sobre ella a través del teléfono…pero… ¿había sido así?

Recordaba la voz de Bruno Montiel cuando había atendido el teléfono.

-La llamaba para saber de su estado. He estado intranquilo. No he podido dejar de pensar en usted y en mi irresponsabilidad.

-Ya le he dicho que no tiene razón preocuparse. Estoy perfectamente bien y le agradezco su interés.

-Pero…tiene que haber alguna forma de recompensarla, de resarcirla por el sobresalto que le he causado.

-En serio le digo que no tiene porque.

-Entonces…acepte cenar conmigo esta noche. Es lo menos que puedo hacer.

-No…gracias…no quiero que se moleste.

-No es molestia… ¡por Dios!…créame que para mí resultaría un verdadero placer. Insisto…me dolería un “no” por respuesta.

Y ahí…fue cuando aceptó…no sabía si arrastrada por las buenas formas, por la exquisita educación que hacía alarde el hombre, por ese encanto natural que emanaba de él o por no sabía qué… pero así fue como aceptó la invitación. Ahora se arrepentía…claro que se arrepentía. No estaba acostumbrada a salir a cenar con un hombre, a solas y menos de la categoría de aquel. Estaba claro que pertenecían a mundos opuestos, a estilos de vida muy diferentes y miles de preguntas la acechaban, una y otra vez, bombardeando su mente martirizando su fuero interno y su amor propio…¿adonde la llevaría…?¿de qué hablarían…? ¿Estaría ella a la altura de las circunstancias?

Si Clara estuviese allí con ella…Clara…Clara sí que era diferente a ella, tan decidida y valiente, tan despierta y despabilada…sí…Clara le daría un empujón y le diría que debía coger el toro por los cuernos, que no podía desperdiciar la ocasión de cenar con un caballero tan atractivo, que no fuera una estúpida como para desaprovechar la oportunidad… ¡Dios mío! ¡Ojalá la velada hubiese finalizado! ¡Ojalá estuviese ya en su cama entregada a sus sueños! ¡Ojalá no hubiese aceptado! ¿Por qué tenía que crear una situación tan comprometedora? No era propio en ella… ¿Por qué…?

El teléfono sonó devolviéndola al mundo real. Era una llamada procedente de recepción anunciándole la llegada de un caballero que demandaba su presencia. Tras informar que acudiría de inmediato, tomó su frasco de perfume, su único lujo, el único que se permitía, y se lo colocó tras el lóbulo de sus orejas y en la parte anterior de sus muñecas. Le encantaba aquel aroma…siempre se había sentido terriblemente identificada con él y, desde hacía varios años, formaba parte de ella. Una última visual al espejo le hizo retirar un mechón rebelde caído sobre su frente antes de asir el pequeño bolso de mano. Antes de abrir la puerta, tomó aire, llenó los pulmones… como si aquello resultase su fuente de energía, como si fuese un examen final…Suspiró y traspasó la puerta para encaminarse al vestíbulo, escaleras abajo. Allí le esperaba Bruno Montiel, perfectamente vestido, con un traje blanco, sumamente elegante, con una blanca sonrisa coronando su boca, con esa cordialidad con la que siempre la había tratado… Percibió su mirada recorriéndola de arriba abajo y una leve sonrisa parecía haberle dado su aprobación. Se subió al deportivo, él cerró la portezuela y rodeó el coche hacia el lugar del conductor. Desde allí partieron mientras tras la discreción de unas cortinas dos ojos los observaban, eran los de Doña Mercedes, unos ojos que presidían una extraña expresión en su rostro.


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Dejó el menú a elección del hombre que, frente a ella le sonreía, abiertamente. Era agradable…para qué negarlo…educado y cortés le regalaba una amena conversación que, poco a poco, la fue relajando aflojándose sus músculos tensos y liberando la tensión de la mente. No estaba en su ambiente y carecía del aplomo necesario para caminar en…lo que se llamaba, sociedad. Intentaba por todos los medios que no se percibieran sus dudas y miedos y estar al nivel de las circunstancias. El parecía percatarse, a su vez, de su notorio nerviosismo, si bien no había hecho alusión a él hasta el momento. Le hablaba de miles de cosas, de su estancia en España, concretamente, en Madrid, de su visita a lugares, solamente para ella conocidos de oídas, de libros o por los medios de comunicación. Ella sonreía, con su media sonrisa entre tímida y retraída en la que buscaba refugio en aquella incómoda situación.

El coqueto restaurante resultaba muy agradable y contaba con esa pincelada teñida de lujo inusual en los escasos que ella había frecuentado hasta entonces. Era notorio que él acudía con asiduidad a aquel lugar por la cordialidad con la que eran atendidas sus peticiones. Era de suponer que Bruno Montiel estaría acostumbrado a aquella clase de lugares e incluso de mayor categoría.

Por momentos continuaba preguntándose qué era lo que hacía allí, que aquel no era su lugar pero…la realidad era que allí estaba, presentándosele en bandeja la oportunidad de saborear aquella extraña velada, una de las últimas antes de partir hacia el lugar donde se situaba su hogar.

Afablemente conversaban cuando el camarero reclamó su atención.

-Perdón…señor Montiel. Tiene una llamada de teléfono

-Le ruego que me disculpe-dijo dirigiéndose a ella-¡Qué inoportuna interrupción!

-No tiene importancia.

Se alejó siguiendo los pasos del portador de la misiva y entonces ella pudo tomarse un pequeño respiro sintiéndose incapaz de controlar un intenso suspiro que se escapó furtivamente de sus labios. Recorrió el comedor con su mirada. No era demasiado amplio por lo que se encontraba abarrotado. Abarrotado por personas elegantemente vestidas luciendo vanidosas sus ostentosos atuendos. Se podría afirmar sin lugar a dudas que aquel lugar era frecuentado por la considerada alta sociedad de San Pedro, esta que en una gran ciudad no dejarían de ser más que unos simples burgueses de clase media pero que, allí, en aquel pueblo pesquero creían ser o aparentaban ser mucho más de lo que, realmente, eran.

Una mujer que entraba en aquellos instantes le llamó, poderosamente, la atención y no solo por su exótica belleza realzada por un modelo que ella intuía de la alta costura parisina sino porque aquella mujer ya la había visto con anterioridad.

Y es que no se había equivocado y de esa circunstancia se percató cuando tras esa mujer vio apostarse la silueta del hombre que la acompañaba…no era ni más ni menos que…Juan Alcázar.

Los siguió con la mirada. Ambos se encaminaban tras el maitre hacia la mesa, supuestamente, reservada. Lo hacían suscitando un aluvión de comentarios bajo murmullos de los clientes al paso de la pareja. Parecían ser el centro de las conversaciones y de incisivas miradas. La mesa se encontraba al otro extremo del comedor y aunque se encontraba alejada de la suya podía decirse que no creía que pudiese pasar desapercibida ante sus ojos pues el espacio entre ambas mesas estaba desierto ocupado por lo que se asemejaba a una pista de baile. Tan solo un simple movimiento de cabeza o mirada y quedaría al descubierto. Y, así, como si de una premonición se tratase sus pensamientos dispararon al centro de la diana. Mientras su acompañante le deparaba una supuesta conversación animada tanto por su exagerada gesticulación como por el movimiento de labios, la mirada de Juan Alcázar desvió su trayectoria hacia el lugar donde ella aguardaba el regreso de Bruno Montiel topándose con su imagen. Esta vez si que fue rauda y despierta a la hora de reaccionar adelantándose a tal comportamiento. Segundos antes consiguió que sus ojos se perdiesen en algún que otro punto del restaurante tratando de disimular su incontrolable interés sobre lo que estaba aconteciendo en aquella otra mesa al otro lado del comedor.

No obstante la notaba sobre sí, la sentía, la percibía como una suave y, a la vez ardiente caricia sobre su cuerpo provocando un torrente de oscuras sensaciones. Era tan, sumamente, intensa que parecía arrasar todo a su paso provocando un ciclón de enigmáticas emociones que no tenían control. Tal persuasión provocaba que su mente vagara a través de los recuerdos trasladándola a la tormentosa tarde en el cementerio cuando aquellos celestes e intrépidos ojos habían recorrido, descaradamente, su cuerpo haciéndola sentirse como si le hubiesen despojado de sus ropas. Desnuda….desnuda…así era como se sentía, como se había sentido entonces…desnuda y desvalida ante aquella mirada, ante aquella ardorosa curiosidad que despertaba en ella, ante toda aquella situación tan, sorprendentemente, inusual en su vida, ante…todo.

No se atrevía a devolverle la mirada y dio gracias al cielo por la llegada de Bruno. Sabía que Juan Alcázar no había desviado la suya, que tenía los ojos clavados en ellos dos. Lo que no pudo ver fue que su rostro había mudado la expresión hacia otra más extraña…fría y sombría.

Acercó la taza de café a sus labios osando mirar de soslayo hacia él. La cena había resultado, extrañamente animada y muy agradable. La otra pareja todavía continuaban allí y ahora él sostenía un gran cigarro entre sus dedos. No se podía decir que fuese, arrebatadoramente, guapo, pero su atractivo haría tambalear los cimientos más fuertes de cualquier voluntad femenina. Sus largos cabellos llamaban la atención por lo informal y salvaje que resultaba en un ambiente tan elegante y refinado. Sin embargo eso no le restaba compostura y elegancia. Estaba claro que poseía porte y esa condición innata la llevaba en su sangre y aunque sus ropas llegasen a ser harapos jamás perdería la clase que atesoraba.

Ya no sabía donde mirar, ya no escuchaba lo que Bruno le decía, intentaba mirarle directamente a los ojos pero sabía que tras su figura podía vislumbrar la nebulosa visión de lo que acontecía con la otra pareja. Vio levantarse a Juan, colocarse tras su acompañante y retirar su silla. Vio como ambos se encaminaban en dirección a ellos. Vio como la distancia se acortaba y se acrecentaba su inquietud cuando la mujer se detuvo ante ellos…

-¡¡¡Bruno!!! ¡¡Qué sorpresa tan agradable!!

El aludido giró su cabeza hacia la mujer mientras Juan se mantenía en discreto segundo plano tras ella como tratando de mantener las distancias.

-¡¡Silvia!!-se levantó y besó sus mejillas a uno y otro lado de la cara- No te creía en San Pedro.

-Y yo a ti tampoco.-hizo una pequeña pausa y mirando discretamente hacia ella – Te hacía con Brigitte en París.

El ignoró, deliberadamente, el comentario y percatándose de la presencia de Juan al que dirigió una mirada quizás con cierto desdén, se volvió de nuevo a la que había llamado Silvia.

-Tenemos que quedar un día de estos…

-Cuando quieras…Hasta pronto…Bruno-se despidió sin dirigirle a ella ni un mínimo gesto de cortesía.

Dirigió sus pasos a la salida y tras ella Juan quien solo pronunció una frase, contundente, cargada de doble intención.

-Espero que disfruten de su velada.

A Bruno se le mudó la expresión y, por primera vez, observó que la cólera se había apropiado de ellos. Y entonces tuvo la completa seguridad de que Juan Alcázar y Bruno Montiel no viajaban en el mismo tren.



Posted on May 19, 2005, 2:44 PM
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Los Relatos!!!

by Cristhian

Hola, soy una fanática de Corazón Salvaje pero desde que he entrado a éste foro me han gustado mucho las historias sobretodo Corazones Salvajes y Juan y Mónica porfa podrían poner más capítulos.... Muchas Gracias!!! Saludos desde Venezuela.

Posted on May 18, 2005, 2:41 PM
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Re: Los Relatos!!!

by

Hola Christian!
Te aconsejo que visites el nuevo foro de Corazón Salvaje. Allí podrás encontrar todos los relatos juntos, los ya terminados y los que se siguen escribiendo.
La dirección es:

http://corazonsalvaje.foro.st


Posted on May 19, 2005, 12:11 AM
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Re: Los Relatos!!!

by Cristhian

Gracias María es q de verdad los relatos son muy buenos por lo menos los q he leído y que hablan de juan y mónica desde otras perspectivas... Gracias de Nuevo

Posted on May 19, 2005, 7:52 AM
from IP address 200.109.130.181


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que sucedio con el relato comenzar de nuevo??????????

by Anonymous

es un relato sensacional y la ultima noticia fue que esperarian a terminar de traducirlo

por favoooooor!!!!! continuenlo si?????

de verdad me encanta y me gustaria saber en que concluye ya que se quedo en lo mas interesante.

gracias

karo

Posted on May 18, 2005, 1:40 PM
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»»» Si tú no estás aquí (Autora : Caris) Capítulo 56 «««

by silvana

-¡Pero bueno! ¿Dónde guardaste los pantalones,... Duquesa?

Carmen se gira bruscamente y frunce el entrecejo, sobresaltada en un principio. Se queda mirando unos instantes el hombre que tan insolentemente se ha dirigido a ella. Acomoda sus manos en su cintura, en una postura bastante impertinente para una mujer de su categoría. Sonríe mientras sus ojos se iluminan, divertidos.

-No será a usted a quién se lo diga, por supuesto –se apoya resueltamente en una de las columnas del porche y entrecruza los brazos, mirándole directamente –Me sorprende verle aquí... y así.

Juan se acerca a ella y apoya una mano en la misma columna, agachándose lo suficiente para que sus ojos queden a la par, intentando provocarla con su cercanía.

-¿Así cómo?

Ella se zafa de él con gracia y desenvoltura y se coge las manos por detrás de la cintura.

-¿Pues cómo va a ser? Vestido como un... caballero –hace especial hincapié en esta última palabra, irónicamente.

El hombre apoya su espalda en la columna y entrecruza los brazos, sonriendo.

-Veo que te gustó el cambio –comenta vanidoso.

Carmen sonríe sin caer en la trampa.

-No crea. No ha mejorado... en exceso –puntualiza –. Pero... –se lleva un dedo a la sien, como pensando –es interesante observar a un lobo intentado parecer una oveja.

Juan comienza a reír sin intentar ser poco escandaloso.

-¡Bravo por la española! Veo que no te dejas engañar fácilmente por las apariencias.

Ella sonríe y se sienta resueltamente en uno de los amplios sillones.

-Usted no intenta ocultarme lo que es –afirma.

-¿Y qué soy?

Carmen frunce los labios, delicadamente. Juan observa sus oscuros ojos negros y se sorprende pensando que son tremendamente luminosos a pesar de su color. Carraspea y repite la pregunta.

-Dime duquesa, ¿Qué soy?

Ella sonríe y se acomoda en el sillón, mirándole descaradamente.

-Un hombre de... buena cuna... a quién le gusta creer que es libre para hacer a voluntad... cuando la realidad es que no deja de ser uno más de nosotros atado a los mismos convencionalismos y normas morales.

Juan la observa durante unos minutos, finalmente sonríe.

-¿Uno más de nosotros? –repite, irónico.

Ella ladea la cabeza, observándole.

-¿Acaso no es usted de la casa de los Altamira?

Juan frunce el entrecejo.

-Veo que Víctor no dejó nada para la imaginación –sonríe –y creo recordar, también, que el título lo “disfruta” hoy en día un primo tercero de mi madre.

Ella hace un mohín con los labios.

-Suele pasar... su madre, por ser mujer, no tenía opción al título.

-En cambio tu eres Duquesa –puntualiza él, sin ni un asomo de envidia.

-Un privilegio del Rey... mi título no distingue de sexos.

-Ya veo... En cualquier caso, si me lo permites –se acerca a ella –te voy a hacer dos puntualizaciones...

-Creo recordar que ayer le pedí que no me tuteara y...

-La primera –la interrumpe, ignorando su comentario –es que yo no hago distinciones de “cunas”, Duquesa... eso lo dejo para los esnobs aristocráticos de tu clase y –viendo que ella pretende volver a interrumpirle, levanta un dedo, haciéndola callar –la segunda es –la aprisiona contra el sillón colocando sus manos en los reposabrazos –que pongo muy en duda que tú sí te dejes atar por esos convencionalismos o normas morales... –observa la boca bien torneada de ella, fijamente, y baja descaradamente hasta el inicio del escote –Por cierto... debo decirte que las faldas te quedan igual de bien que los pantalones de anoche.

Carmen se sonroja ligeramente, sorprendida al notar que su corazón se ha acelerado fuertemente . Aparta apenas la cara hacia un lado... pero al ver que él no la libera de la prisión de sus brazos y que para levantarse debería tocarlo, vuelve a fijar su mirada directa en la de él, intentando que se de cuenta de la... inconveniencia de la situación. Durante unos momentos no dicen nada... sólo se observan. Finalmente, más nerviosa de lo que le gustaría, Carmen sonríe.

-No pienso responderle a ese beso.

Juan no pierde la vivacidad de su mirada.

-¿Qué beso?

-El que está deseando darme, evidentemente.

Juan sonríe tenuemente, mirándole divertido.

-¿En serio estoy deseando darte un beso?

-Por supuesto, ¿no lo nota?

El hombre frunce ligeramente el entrecejo sin dejar de sonreír.

-Pues... si he de serte sincero no lo sé. ¿Qué se supone que debo notar?

-No me tutee –responde cansina por tener que repetírselo. Se incorpora levemente y fija su oscura mirada en la de él – ¿No sabe qué siente un hombre cuándo desea besar a una mujer? –pregunta extrañada.

Juan se acerca más a su cara, haciendo que ella retroceda de nuevo.

-Sé lo que siente un hombre cuándo quiere besar a una mujer –el tono de su voz hace que la española no dude de esta afirmación –Lo que me sorprende es que una remilgada aristócrata española tenga la osadía de sugerirlo.

Carmen abre mucho los ojos, entre indignada y sorprendida al tiempo.

-¡Oh!

Frunce el entrecejo y Juan la observa cómo si pudiera vislumbrar los engranajes de su preciosa cabeza funcionando en busca de un buen puñado de descalificativos. Pero la muchacha le sorprende sonriendo.

-Lo único que puedo responderle es que se sorprende con demasiada facilidad –resueltamente posa una mano en el brazo de él y le empuja con determinación, levantándose en el acto –Yo de usted averiguaría qué hacer con esta cuestión... hem.. incompleta.

-¿Cuestión incompleta? –pregunta, intrigado.

-Su deseo insatisfecho ¿qué si no?.

-¡Dios! ¡No es posible!

Ella, que estaba ya por salir del porche, se gira curiosa.

-¿Qué, no es posible?

-Que sea tan descaradamente impertinente.

-Sincera.

-¿Sincera?

-No soy impertinente, soy sincera.

La carcajada de él resuena en todo el porche, descarada.

-¡Qué mujer! –Ella sin hacer caso se dirige a la puerta -¡Duquesa! –la frena. Juan sonríe mostrando una inmaculada dentadura blanca. Sus ojos verdes brillantes –Lo cierto es que, seguramente, te habría besado.

Ella eleva apenas una ceja y sonríe.

-Lo sé –sonríe –Ahora póngase a especular sobre la probabilidad de que yo le hubiera correspondido –enarca una ceja, sonriendo –Quizás ya nunca lo sabremos.

Lo último que ve Juan antes de echarse a reír desahogadamente es la recta espalda de ella, aunque su mirada no puede evitar dirigirse a sus caderas y al trasero de la dama, que se le antoja casi perfecto tras haberla visto con aquellos pantalones ceñidos la noche anterior.

-Ya lo creo que lo averiguaré, mi querida duquesa española –susurra para si.

********************************

Valeria entra en la biblioteca y repara en uno de los tomos legales de su padre tirado en el suelo. Lo recoge, extrañada, y observa a su amiga de pie, tras el escritorio, profundamente colorada.

-¿Qué ha pasado?

Celia respira hondo varias veces.

-Es insoportable.

-¿Quién?

Celia se dirige a los sillones dispuestos frente a la chimenea y se sienta, suspirando fuertemente.

-¿Cómo que quién? ¡Él!

Valeria enarca una ceja. En silencio deja el libro en la mesa de nuevo y se acerca a su amiga, sentándose en el sillón de enfrente. La observa detenidamente.

-Estás muy sonrojada

-¡Arg! –aprieta los puños sobre su falda – ¡No-Estoy-Sonrojada! –puntualiza enérgicamente elevando la voz. Suspira intentando apaciguarse –Sólo que me dio el sol al venir.

Valeria enarca las cejas y mira hacia la ventana. Lo cierto es que el tiempo ha mejorado muchísimo pero el sol todavía no despunta y bien se podría decir que quizás tarde en ganarle la batalla a las nubes.

-No me mires así, Val.

La hija del juez Romero Vargas sonríe.

-¿Y cómo se supone que te estoy mirando?

Celia cruza los brazos y frunce los labios, nerviosa.

-Cómo si supieras lo que pasa por mi cabeza.

Valeria no contesta y se observa las uñas, distraídamente. Celia al percibir que su amiga no continuará instigándola, continúa.

-Es insoportable.

-¿Quién es insoportable? –comenta cansina Valeria por segunda vez.

-Él.

-Celia, no vamos a llegar a ninguna parte, en serio –suspira Valeria.

-El endemoniado Sergio de Lacruz, ¿pues quién creías?

-¿En serio? –Valeria la mira, extrañada –Yo lo encuentro encantador.

-¿Encantador? –la voz le sale chillona sin poder evitarlo – ¿Encantador, dices? Es un engreído, un manipulador, un vanidoso y un presuntuoso... es... insoportable –acaba como zanjando la cuestión.

-¿Pero qué ha hecho para que digas todo esto? –Valeria comienza a preocuparse –¿Qué te ha hecho? Acaso... ¿se ha... se ha propasado? –la última pregunta la realiza con cierto miedo femenino por su amiga.

Celia suspira enojada: ¿Que qué me ha hecho...? Bueno, podría empezar comentando que es un descarado que me besó la noche de la cena en casa de Víctor...y que no lo ha vuelto a intentar desde entonces... Podría decirte que debería estar prohibido tener esa mirada que... tanto me perturba y... que no debería oler tan bien, Dios... Podría explicarte que me indigna que ni siquiera haya querido comentar... o repetir... ese beso que me dio... y que es demasiado atractivo para ser un hombre... Podría quejarme porque me fastidia sobre manera que haya inundado mi mente con sus sonrisas irónicas y sus comentarios sarcásticos... Y por último podría decirte que se divierte jugando conmigo porque sabe que él puede tener a cualquiera... ¿y por qué no a mi?¿ Una simple muchacha de pueblo que no pudo ni tan siquiera conseguir el amor de el hombre que siempre deseó? Está jugando conmigo... juega conmigo como si fuera una muñeca... Pero lejos está el día en que yo me someta ante él.

-No, no te preocupes, Val, no se ha... propasado – Aprieta los dientes. Debería resultarme vergonzoso pero... por qué mi pregunta es ¿POR QUÉ NO HA INTENTADO PROPASARSE? –Y no perdamos más tiempo hablando de él, Dios... –se palpa el sobre que lleva en el bolsillo de su falda de montar –He venido hoy tan temprano porque... me urgía darte algo.

*****************************

La tarde caía ya plácida sobre los terrenos de Beldades. El día había sido placentero y ameno. Hacía muchísimo tiempo que la casa de los Romero – Mancera no tenía visitas, y la servidumbre iba de un lado al otro tremendamente ajetreada. La señora Amanda, esposa amantísima de Noel Mancera, atajaba problemas con una parsimonia y un saber hacer innatos. Vestida con su fino camisón de algodón blanco y una bata azul cielo, todavía no había reunido las fuerzas para salir de su habitación pero, aún así, disponía del quehacer de los criados, atenta hasta al menor de los detalles. La cena había sido ya elegida y se estaba elaborando según su criterio. Hoy sí bajaría a cenar. No siempre tenían el honor de tener invitados tan ilustres.

-Veamos Teresa... ¿habéis dispuesto el ramo de rosas rojas en la recámara de la señorita Utrera? –sentada ante el tocador estudia con avidez las notas que tiene delante –Que estén recién cortadas, acuérdate –frunce el entrecejo y apoya su barbilla en la mano, pensativa –Dile a Germán que baje a las bodegas y traiga dos... no, tres botellas de coñac español. Dispón una en la habitación del Conde –escribe algo en las hojas –Y recuerda que siempre debe estar bien surtido el mueble bar del Señor Marcelo.

-Sí, señora –la criada, de edad avanzada ya, frunce ligeramente el entrecejo repitiéndose mentalmente todas las indicaciones.

-Recuérdale a Valeria que... –observa a la vieja criada que de repente se ha mordido los labios y parece extremadamente ansiosa –¿Qué tienes, Teresa?

-Señora yo... No quisiera resultar impertinente pero... –carraspea –sabe muy bien que quiero a mi niña Valeria como si fuera propia y... me preguntaba... Bien, corren rumores, ¿sabe? No sé... si creérmelos o no, pero...

Amanda sonríe porque sabe a dónde quiere llegar la vieja criada.

-Teresa, es cierto. Valeria está comprometida con Víctor Cortés del Soto desde esta mañana. ¿Era eso? –lo pregunta pero sabe bien cuál es la respuesta.

Teresa sonríe y suspira, emocionada.

-¡Oh, señora! –se lleva el delantal a los ojos, tapándose toda la cara y llorando emocionada -¡Ay, señora! Llegué a pensar... tras tantos años... que lo que pasó aquella noche... que lo que pasó... había hecho que nuestra niña no quisiera...-se sorbe ruidosamente –no quisiera casarse nunca... Y ella es tan linda... pero me la imaginé sola y triste... porque nuestra Val era tan chistosa y animada... y luego se convirtió en una niña apagada... llorando por los rincones... Yo... yo pensé – vuelve a sorber contra el delantal fuertemente –que aquello... la había trastocado... pero quizás sólo fue la marcha de él...

Amanda se levanta, solicita, y apoya una mano en el hombro de la mujer.

-No llores, Teresa, por Dios.

-Es que... ¡ay, señora! ¡Estoy tan contenta! Por fin se casará nuestra niña... y quizás en poco tiempo tendremos niños de nuevo corriendo por los pasillos y...

La vieja criada vuelve a irrumpir en sollozos y Amanda sonríe emocionada también.

-Sí, es maravilloso el futuro que se nos plantea –suspira –Pero ahora tenemos que prepararlo todo, Teresa, esta noche se dará la noticia... ¿Vinieron ya los mozos que enviaste a casa de los señores Andrés y Juan?

Teresa se seca la cara mojada en lágrimas con el delantal y sonríe.

-Sí, señora. El mozo que envié a Campo Real llegó más temprano... el otro tardó más porque tuvo que llegar hasta San Pedro... pero ya trajeron la confirmación de ambos –sonríe tenuemente –por cierto que el señorito Juan ya está aquí... se pasó para visitar a la niña Valeria.

-Señor Juan ahora, Teresa, no lo olvides –le rectifica.

La criada suelta una risita.

-Ay, señora... tras verle junto a nuestra niña y a Víctor corriendo por todas partes y haciendo trastadas... sólo puedo verle como el niño que siempre fue.

Dolores sonríe también recordando. Suspira, alegre.

-Muy bien –sonríe contenta –Esta será una noche muy especial para mi niña...

**********************************


-¿De veras debes irte tan temprano, tía? ¡Apenas estuviste dos días en San Pedro!

Teresa de Almériz y Altamira observa a Celia con extremo cariño.

-Mi niña recuerda que dejé a dos pequeños monstruos en la ciudad... Ya estoy temblando tan sólo al pensar cómo encontraré la casa a mi retorno... –suspira exageradamente con tremenda teatralidad, como queriendo mostrar que ser madre de dos niñas pequeñas implica unos quebraderos de cabeza insuperables.

Andrés sonríe.

-Creo, Teresa, que temes quedarte demasiado tiempo en estos lugares por miedo a que Marcelo te reproche cierto viaje inconveniente de su hija con cierto señor.

Teresa abre la boca y frunce rápidamente el ceño, colorada.

-Eso no es cierto, Andrés.

Dolores sonríe por lo bajo sin poder evitarlo. Finalmente decide que ya es hora de acudir en ayuda de su prima.

-La verdad es que no creo que Teresa pudiera hacer nada... según lo que me explicó Celia. En cualquier caso basta ya de tanta cháchara que llegaremos tarde a la cena en Beldades.

Todos se levantan, dejando a un lado sus copas de oporto o de té. Celia suspira, pálida.

-Oh, mamá... Lo cierto es que tengo un dolor de cabeza que...

Dolores eleva una ceja, malpensada. Esa noche se anunciará el compromiso de Valeria con Víctor, según la nota que recibió de Amanda. No les ha dicho nada a ninguno, ni a Celia ni a Andrés y menos aún a su prima y su marido. Es una noticia que deben dar los Romero. Su mente comienza a cavilar. Imagina que Celia intuye lo que va a pasar... y que no quiere ir por ese motivo. Hace tantos meses que no habla con su hija. La correspondencia entre ellas ha sido habitual... pero en ninguna misiva se ha mencionado el enamoramiento que sintió Celia hace cinco años por Víctor. Sospecha que el amor que su hija decía sentir por él ya no es tal... o al menos eso quiere creer ella. Pero... en cualquier caso Celia debe ir a Beldades esta noche y oír y ver ella misma que ese compromiso es un hecho. Debe ser consciente que cualquier sueño que albergarse en ese aspecto es... eso, un sueño. Quizás no tiene que preocuparse y Celia ya olvidó... pero no dejará este asunto en manos del destino. Celia irá y, si aún suspira por ese hombre... entonces debe ser consciente de que es un imposible. ¡Oh, Dios! ¿Seguirá su niña encaprichada con Víctor? ¿Era aquello que sintió hace tantos años un amor verdadero... o una quimera.... una ilusión? Tanto en un caso como en el otro Dolores daría cualquier cosa por que apareciera el hombre capaz de hacerle olvidar... de hacer que su hija se enamorase de nuevo.

-Cariño... –se acerca a ella, susurrándole –Ya he dispuesto que esta noche, tras la cena, acompañes a tu tía Teresa y a tu tío a casa de la tía Mónica... así mañana por la mañana podrás despedirte de ellos antes de que salgan de nuevo hacia México –le acaricia una mejilla –Es lo menos que puedes hacer tras tantos meses en los que te han acogido como una hija... y todo el cariño que te han dispensado –le besa suavemente la mejilla –Esta noche la pasarás en San Pedro, ¿de acuerdo? Así que ves y ponte bien linda, cariño.

Celia apoya su mano en la de su madre, que descansaba en su mejilla. Cierra los ojos un segundo, como cogiendo fuerzas.

-Mamá... no sé si podré.

Ambas saben que no se refiere a pasar una noche en casa de Juan y Mónica de Alcázar... puesto que lo ha hecho en muchas ocasiones. Tampoco se refiere a despedirse de una persona que le ha prestado todo su cariño durante tantos meses.

-Las tendrás, hija, las tendrás.

Celia suspira y asiente. Se gira y se dirige a su recámara. Si debe enfrentarse al compromiso del hombre que siempre ha amado y de su mejor amiga... lo hará con elegancia y lo mejor acicalada posible.

Y si en el proceso debe enfrentarse a ese diablo de ojos negros... le demostrará que no es una simple muchacha de pueblo... sino toda una mujer dispuesta a no dejarse ignorar.

*******************************

Con la pluma en la mano y los folios blancos sobre la mesa desde hace casi ya una hora, suspira nerviosa. Ya está vestida y arreglada para la cena pero aún no llegaron todos los invitados y aunque sabe que debería estar en la biblioteca con los Del Soto, velando por su comodidad, no puede postergar más esto. Coge aire. Tras leer la carta que le trajo Celia se quedó... helada. Parte del día lo ha pasado en su habitación, echada sobre la cama... intentando comprenderlo todo. E intentando percibir un dolor y un rencor... que no encuentra. Ha intentado borrar de su mente tantas veces aquella noche... que ahora intentar recordarla con el fin de conseguir la rabia necesaria... no le sale. Su mente, huidiza, no deja de pensar en preparativos de boda... en sueños cumplidos... y en ese hombre que le robó hace tantos años ya el corazón y el alma. No, no. Vuelve a la carta... Venganzas... muertes... dolor. Buscar en el corazón el rechazo y la incomprensión que él merece. Y sin embargo... ¿cómo sacar tanto odio y amargura de un corazón que rebosa felicidad por su inminente boda con Víctor? El compromiso ya se estableció pero la boda quizás se postergue unos meses. Cierra los ojos y sonríe. Debería volver a México y mirar ya los bocetos para su traje de novia... Guillermo. Suspira fuertemente. ¿Qué esperaba él al darle esta carta? ¿Perdón? Pero... ¿por qué debería perdonarle? ¿Acaso ella tenía alguna culpa por lo que le pasó a su abuelo? Que, por cierto, no era más que un ser inmundo... una persona rastrera y... Pero... al igual que ella no es responsable de los actos de su padre... ¿Acaso Guillermo debe purgar los pecados de su abuelo? Y en cualquier caso... ¿Qué gana ella manteniendo un rencor que, verdaderamente, le es indiferente? ¿Por qué, ahora que es feliz por fin, tiene que recordar todo aquello? ¿Por qué no olvidarlo? ¿Por qué no perdonar y olvidarlo todo?

Moja la pluma en el tintero.

Querido Guillermo,

Apenas hoy leí tu carta, perdona el retraso. Imagino que has esperado esta respuesta durante todos estos días. No sabía qué responderte y sin embargo ahora, mientras escribo, recuerdo aquellos maravillosos días contigo... antes de que pasara todo aquello... antes de aquella noche que tanto ha marcado nuestras vidas. La tuya... y la mía... Recuerdo tus atenciones... tus halagos y cariños...


Valeria suspira y frunce el entrecejo. Sí, le perdonará y pasará hoja a este pasado... abriendo su corazón a un futuro más prometedor... pero quizás... quizás antes debería hablar con su padre. Preguntarle. Que él le explique.

Deja la pluma y se retoca el peinado. Bajaría y hablaría con su padre. Luego vería.

Sale de la habitación cerrando la puerta suavemente.

***********************************

Pica suavemente a la puerta y, al no obtener respuesta, la abre suavemente, introduciendo la cabeza y mirando a un lado y al otro. Entra y cierra. Observa el tocador, la cama. Se acerca al vestidor y mira dentro. Nadie. ¿Dónde estará? Se acerca al tocador y observa detenidamente los potecitos que lo inundan. Y las hojas. Estaba escribiendo algo. Sonríe. Coge uno de los potecitos y absorbe el aroma. Lo vuelve a dejar en su sitio. Mira el reloj que hay en la mesita de ella y piensa que será mejor que baje ya antes de que su ausencia sea demasiado evidente. De refilón algo le llama la atención. Querido Guillermo. Frunce el entrecejo y su mirada adquiere una rigidez helada. Coge la hoja y la lee, mientras sus ojos se estrechan y un gris acerado impregna su mirada.


Posted on May 16, 2005, 12:35 PM
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