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Lenguaje oral y escrito

May 27 2003 at 6:30 AM
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Sam Robin 
de la dirección IP 200.84.109.136


Response to lengua oral y escrita

 
Srta. Millie

Perdone la extensión de la respuesta, pero el tema obliga. Hay un enfoque psicológico del lenguaje, como dos posiciones sobre el escrito y el oral y en el medio una objetiva; de ellas se coligen las caeacterístias, semejanzas y diferencias del habla oral y escrita. Si necezita algún otro aspecto del tema; comuníquemelo

Cuestión previa

El lenguaje: un enfoque psicológico

EL HOMBRE: UN INVENTOR Y PORTADOR DE SÍMBOLOS.

a) El animal no tiene mundo de cosas. El hombre si. ¿Qué es una cosa? Es un aspecto, un detalle, sur cualidad, un fenómeno objetivo o subjetivo cualquiera que recortamos, por decirlo así, del bloque indiferenciado de la realidad. La operación, en cuya virtud la realidad se diversifica en miles de cosas discernibles recibe el nombre de abstracción. Abstraer es aislar imaginaria mente un rasgo de la realidad, dándole un nombre. Este nombre es ahora la etiqueta verbal que fija simbólicamente el rasgo abstraído Y la idea de este rasgo es la mención verbal con que nos referimos a él silenciosamente cuando lo pensamos. Nombrando los detalles de su realidad interior y circundante, crea el hombre su mundo de cosas. A cada cosa está vinculado su nombre (su idea). Todo idioma es un sistema simbolizador de la realidad. Los lenguajes más exactos son los de la matemática, lógica y química. Idiomas y lenguajes son convencionales y, desde luego, aprendidos. Cosa es, entonces, cualquier porcioncita de la realidad que tenga nombre. La facultad de simbolizar mediante palabras (de simbolizar de cualquier modo: los sordos de nacimiento simbolizan mediante gestos y mímica) es una función específica de la humanidad. Su fundamento es el cerebro humano, la materia más altamente organizada del universo —hasta donde los terrícolas lo podemos saber. La materia organizada se convierte, a su vez, en principio organizador; el hombre, merced a su extra ordinario cerebro, ha negado a ser el organizador por excelencia, pues ha cambiado la faz del planeta.
b) Sin hablar algún lenguaje simbolizante, no podríamos pensar. El humano pensar consiste en evocar y en relacionar silenciosamente menciones verbales: las ideas, que simbolizan las cosas. Gracias a este pensar conceptual, no sólo se adapta el hombre pasivamente a su medio natural, sino que lo domina, y lo somete y lo altera según sus necesidades y conveniencias. La inteligencia humana es tan incomparablemente superior a la del animal, porque el hombre es capaz de elaborar por medio del lenguaje (oral, escrito o simplemente pensado) esquemas conceptuales de sus problemas y de su futura acción. El lenguaje es comparable al mapa que nos permite simbólicamente la excursión más difícil; de antemano para dominar luego con facilidad la ‘realidad geográfica real”. Al pensar en nuestro porvenir, al recordar o al tener que resolver un problema de cualquier índole, lo que hacemos entonces es laborar calladamente con la realidad simbolizada por el lenguaje. Las cosas del mundo psico-pensante son como procesiones de estructuras conceptuales. Por supuesto, nuestros pensamientos no siempre son de fría claridad lógica; casi siempre nos emocionan; nuestro pensar suele estar impregnado de afectos de variable intensidad.
e) El animal no habla; no da nombres; tan sólo da voces. En consecuencia, el animal no tiene ni percibe cosas. Es un prisionero de su realidad interior y circundante desde la cual recibe estímulos, pero cuyas cualidades no logra abstraer, es decir: nombrar. No es capaz de construir su futuro simbólicamente; tampoco puede reconstruir su pasado en forma conceptual. El estado evolutivo de su corteza cerebral le permite aprender; pero no le facultad a elaborar significaciones. Hasta la fecha, todas las tentativas de enseñar a los animales más capaces (monos antropoides) un sencillo lenguaje convencional, han fracasado. La paleontología conoce los antepasados-del hombre actual: varias especies de homínides. Los primeros homínides no eran más que bestias. La hominización se inicia hace un millón de años cuando los australopithecinos inician el uso instrumental de piedras, pa los y huesos; más tarde, el del fuego. El hommnide animal se convirtió en hombre al alcanzar su corteza cerebral tal grado evolutivo que le confirió el poder de dar nombres, de simbolizar las cosas y los acontecimientos mediante fonemas convencionales. Desde entonces hay intercomunicación verbal, sociedad humana y cultura. Es seguro que el Homo sapient (él hombre de Cro-Magnon) ya poseía su lenguaje convencional; es posible que hablara ya el hono neanderthalensis (que dista de nosotros unos 100.000 años). En todo caso, con el homíniide parlante entró lo humano en el planeta y se inició un nuevo tipo de evolución: la cultural o histórica.
d) Los fenómenos culturales, sin excepción, son de consistencia conceptual, es decir: verbal. Las hachas paleolíticas, la Acrópolis de Atenas o un televisor —cualquier objeto cultural— comenzó por ser una estructura verbo-pensante proyectada. Lo hu mano del hombre está fundado en el logos (logos” = palabra en griego). El lenguaje, incluso, permite construir mundos inexistentes y fantásticos. Poetas y novelistas saben de lo utópico de sus obras; las producen, sin embargo, porque han descubierto en el habla un material maravilloso para la creación artística. Pero también los sistemas religiosos, filosóficos y políticos son elaboraciones verbales. Por hablar (pensar), el hombre es constitutivamente un preguntón; en toda época le acosa el enigma de su origen, de su puesto en el universo y -de su destino. Y así se convierte en creador de mitos —para explicar el origen de las cosas. Cediendo a su afán de dominar, inventa las prácticas de magia. Ya en el neolítico llega a la creencia de que son dioses y demonios los que gobiernan el mundo. No hemos de pensar despectivamente de estas creaciones culturales, puesto que proporciona nuestros remotos antepasados la firmeza anímica necesaria para sobre vivir y organizar establemente su primitiva vida social. Los gran des imperios de la antigüedad tenían por base la religión, administrada por poderosas castas sacerdotales. En Grecia, hace unos 25 siglos, aparece una verdadera novedad histórica: la interpretación filosófica y científica del mundo. Finalmente, hace apenas 400 años, un puñado de genios da comienzo a nuestra actual forma científica de vida. La ciencia se esfuerza por entender al hombre y al mundo sin apelar a dioses y otros seres sobrenaturales. A la vez, la ciencia va desplazando magias y supersticiones; la técnica científica confiere a la humanidad un poder jamás soñado sobre las fuerzas naturales. Pero no se olvide que mito, magia, ciencia y técnica brotan de una misma raíz: del creador poder humano inherente al lenguaje. -
.
e) Los mismos conocimientos científicos son elaboraciones fundamentalmente verbales. Hacer ciencia consiste en describir con precisión la realidad perceptible. Frente a las hojas verdes, pongamos por caso, los científicos descubren que el verdor proviene de gránulos individualizados (cloroblastos) que ocupan en gran número el citoplasma de ciertas células. En cuanto a su color verde, la física explica la luz que determina nuestra visión, como una banda de ondas electro-magnéticas cuyas longitudes están comprendidas entre 0,40 y 0,78 micras (1 micra = 0,001 mm.). Ahora bien: el cloroblasto absorbe la totalidad de esa energía ondulante, menos la correspondiente a una onda de 0,58 mi cras, aproximadamente. Esta onda, al incidir en los ojos humanos, desencadena un proceso nervioso que culmina en la percepción de lo verde; millones de cloroblastos repelen esa onda; al incidir en nuestra retina, vemos el verdor vegetal.
Téngase muy presente que es menester el hombre para que haya hojas verdes. En otros términos: hojas y color verde sc cosas exclusivamente humanas. Es igualmente realidad exclusivamente humana la interpretación científica de la hoja como si tema material y proceso biológico; y la teoría de la ondulación electro-magnética de los colores tampoco es más que realidad humana. Nada de esto había en los tiempos geológicos, cuan la tierra estaba cubierta de lujuriante vegetación y de rica vid animal, pero el hombre todavía no había aparecido.
f) ¿Qué es lo que hay más allá de la realidad humana? ¿De qué está hecho en último análisis el mundo? ¿ Qué es la energía, cósmica que incide en nuestro sistema nervioso y que vitaliza nuestras vísceras? ¿Es eterna o ha sido creada algún día por un poder superior? La ciencia no contesta ninguna de estas pregunta Pero religión y filosofía han intentado responder. Con todo, el hombre se plantea siempre de nuevo el viejo problema de la realidad última y absoluta que es la causa suprema de la realida relativa y contingente del mundo humano. Frente al hombre, se suscitan las mismas cuestiones: ¿cuál es su origen y destino, cual su significación e importancia en el cosmos? Pudiera ser que hombre no tiene destino prefijado; que ha de ser él mismo quien decida y realice su futuro. Su superior cerebro lo capacita a ser a estas alturas de la historia, el director general de su futura hitoria. Hoy, el único enemigo del hombre es el hombre. Y su salvación la debe obrar el hombre mismo.

RESUMEN

a) La realidad humana es mundo de cosas; el hombre crea las cosas d su mundo exterior e interior por medio de la abstracción; esto es: dando nombren. b) El pensar humano es conceptual, o sea: verbal. La inteligencia del humana supera enormemente a la del animal porque el hombre hace anteceder su acción de esquemas conceptuales. c) Evolutivamente el homínide-bestia se humaniza cuando el grado de su cerebración específica le permite inventar y usar un lenguaje convencional. d) Los fenómenos culturales (lo humano del planeta) son de consistencia verbal: organización social, mito, magia, religión, filosofía, arte, artesanía y técnica dimanan de la capacidad humana d hablar. (de pensar conceptualmente.) e) Las leyes naturales y los conocimientos científicos tampoco son más que estructuras conceptuales. Por tanto son realidad humana: cosas ideadas o ideales. f) El íntimo ser del universo la suprema y absoluta causa de su de-dónde, qué, por-qué y para-qué, no nos da a conocer ninguna ciencia. Estas cuestiones constituyen el ámbito de la repercusión filosófica y de las creencias religiosas.

EL LENGUAJE ORAL

Se ha pretendido encontrar una correspondencia exacta entre las lenguas orales y las lenguas de signos; correspondencia exacta en cuanto a los niveles léxicos, morfológicos y sintácticos y en cuanto a los modelos de análisis de estos niveles.
Para analizar la estructura lingüística de las lenguas de signos, es necesario entender que no se puede trasladar tal cual la forma de análisis que se utiliza con las lenguas orales, ya que las lenguas signadas y las orales difieren tanto en su modalidad de expresión como de comprensión. ¿Cuáles son estas diferencias y a qué se deben?
Las lenguas de signos y las lenguas orales difieren en muchos aspectos. De manera general podemos señalar las siguientes diferencias:

Lengua de Signos Lengua Oral
Visual Acústica
Gestual Vocal
Espacial
Simultánea Temporal o lineal

Mientras que las lenguas de signos utilizan una modalidad visual-gestual, las lenguas orales tienen una modalidad acústico-vocal.
Esta modalidad visual-gestual pone en marcha una serie de mecanismos, fundamentales en la lengua de signos, que son los que van a permitir codificar toda la información: preposiciones, sistemas de flexiones, orden de las frases, etc. Estos mecanismos son:
--el uso del espacio;
--la modificación del movimiento con el que se produce un determinado signo;
--la producción de movimientos no manuales: expresión facial, cabeza, ojos y posición del cuerpo. Especialmente para las lenguas de signos europeas habría que añadir: el movimiento de los labios.
La modalidad visual-gestual da lugar a su vez a la presentación simultánea y no lineal de las lenguas de signos, lo cual tiene importantes repercusiones en el orden de las frases. Mientras que la modalidad visual gestual (lenguaje de signos) permite expresar simultáneamente diversos elementos, la modalidad acústico-vocal (lenguaje oral) necesita ser expresada en una secuencia lineal, por lo que el orden en esta última se convierte en algo crucial.
Como vemos en el ejemplo, el hecho de poder utilizar las dos manos al mismo tiempo nos permite expresar diferentes ideas de forma simultánea. Pero el concepto de simultaneidad no podemos reducirlo exclusivamente al uso simultáneo de las dos manos, ya que en este ejemplo cada mano junta en un único signo distinta información gramatical. Es decir, por ejemplo, la mano derecha nos informa al mismo tiempo de que:
--hay una persona;
--dicha persona está sentada;
--está sentada exactamente en la parte delantera del coche.
Un único signo informa de lo que en el lenguaje oral necesitaríamos una cadena de elementos: «persona sentada en la parte delantera de un coche» .
La modalidad visual-gestual-simultánea propia del lenguaje de signos está generando un gran campo de investigaciones, y en concreto estudios comparativos entre el tiempo que se necesita para producir un signo o una palabra. A pesar de que la producción de una palabra aislada es más rápida que la de un signo aislado, la producción de una frase compleja en lenguaje de signos necesita más o menos el mismo tiempo que dicha frase expresada en lenguaje oral. (Recordemos que existe la posibilidad de realizar traducciones simultáneas de la lengua oral a la de signos y viceversa.) Boyes, Braen y Kolb (1990) apuntan la siguiente explicación a este hecho:
El lenguaje de signos supera la desventaja de hacer un signo aislado más lentamente, juntando más información en un único signo. Esto es posible porque la modalidad visual-gestual permite la producción simultánea y la percepción simultánea de los distintos componentes del lenguaje de signos... Los distintos componentes del signo individual son visibles. Esto quiere decir que el componente forma de la mano es visible al mismo tiempo que lo es el movimiento, la localización, la orientación y los componentes no manual.
Resumiendo: Hemos analizado, en primer lugar, cuáles son los aspectos que hacen que algo se defina como lenguaje y, en relación a esto, hemos intentado ir probando, todavía de un modo general, que la lengua de signos es un verdadero lenguaje. En segundo lugar, hemos reflejado diferencias entre las lenguas de signos y las orales en cuanto a los canales intervinientes para su emisión y recepción de mensajes, y los mecanismos que subyacen en la construcción de los niveles estructurales de ambos tipos de lenguas.

Lenguaje escrito versus lenguaje oral

Las manifestaciones concretas de la lengua han sido descartados como objeto de estudio por muchas escuelas estructuralistas empezando con Saussure y su dicotomía estricta lengua / habla. Ciertamente, cada individuo utiliza la lengua en un sin fin de situaciones y con los más variados objetivos. Naturalmente, no podemos pretender enumerar todos los usos diferentes. Cuando estudiamos el habla buscamos las características comunes que se deben encontrar en la gran diversidad, buscamos las funciones generales subyacentes e intentamos establecer "las categorizaciones funcionales que operan en el sistema). No se trata de una tarea fácil, sobre todo cuando nos enfrentamos al lenguaje oral que, tradicionalmente, ha sido considerado caótico, sin forma ni estructura. Intuitivamente sabemos que existe una diferencia entre el lenguaje escrito y el lenguaje oral. Esto salta aún más a la vista si transcribimos narraciones o diálogos grabados. En el lenguaje oral encontramos pausas, hesitaciones, frases no completadas, el hablante empieza una y otra vez hasta llegar a comunicar lo deseado, revisa y corrige frases ya pronunciadas o agrega algo. Veamos, por ejemplo, el siguiente trozo de la grabación de un hablante del corpus que nos ocupa.
Entonces...
estuve estu...
estuve viviendo en un apartamento...
que él compartía con otros muchachos...
pero, cuando yo llegué allá,
este...
parte de ellos se fueron,
Antes de esta parte del discurso, el encuestador había interrumpido al hablante. Parece que este necesita volver a encontrar el hilo de la narración lo que le cuesta algún esfuerzo. Encontramos al comienzo un elemento que señala que va a continuar su discurso pero le hace falta un poco de tiempo para planificar lo que va a decir. Después, el hablante se decide qué decir pero parece que no estaba muy seguro, lo que demuestra la hesitación, piensa un poco más para, luego, sí pronunciar la frase que tenía en mente.
De todos estos fenómenos que se encuentran en el lenguaje oral no se debe deducir que este sea menos organizado que un texto escrito. Más bien el discurso hablado nos muestra algo de los procesos que se desarrollan en la mente del locutor en el momento de producir su mensaje. Si el hablante citado hubiese tenido más tiempo, por ejemplo, si hubiese estado escribiendo, el resultado habría sido probablemente: Estuve viviendo en un apartamento que él compartía con otros muchachos pero cuando yo llegué allá parte de ellos se fueron.
Esta es una oración muy bien formada, según el gusto de los gramáticos pero, por un lado, es mucho más pobre, ya que no hay evidencia de los procesos mentales subyacentes a su producción. Las hesitaciones, falsos arranques, pausas, etc. son señales de la planificación que el hablante está realizando antes o durante de transmitir su mensaje. Hablar es un proceso y como en todo proceso hay avances, contratiempos y errores que se corrigen sobre la marcha. Naturalmente, la transcripción no exhibe la forma acabada que conocemos de los textos escritos. Hay que advertir que no es nada usual que un texto oral sea transcrito (este hecho obedece, generalmente, a un propósito académico), no fue esta la finalidad con la cual se produjo.
Sin embargo, también al escribir un texto, se produce el proceso de la planificación. Todos sabemos cuanto tiempo y energía nos cuesta a veces encontrar una formulación adecuada. Pero, naturalmente, no se incluyen las partes tachadas en la impresión ni se entrega comúnmente el borrador, sino el producto acabado, es decir, el texto limpio.
Halliday (1985, 1989) demostró de forma clara que el lenguaje oral no es "inestructurado" ni "superficial". Y no lo puede ser porque ¿cómo podríamos comunicarnos entonces? Los dos códigos forman parte del mismo sistema, la lengua. Cuando hablamos o escribimos en español tenemos que respetar las reglas y normas de esta lengua. Las particularidades tanto del lenguaje oral como del lenguaje escrito han surgido porque tienen que satisfacer necesidades diferentes. Así, se los utiliza en situaciones diferentes. El contexto en que se inserta el lenguaje oral no es estático sino cambia de forma constante aunque sutil. El lenguaje oral tiene que estar en capacidad de responder a estos cambios, debe adaptarse, debe ser fácilmente moldeable. Por esta razón, exhibe una gama de variación semántica y gramatical de la cual el lenguaje escrito no se tiene que servir. (Halliday 1985).
Otro aspecto importante, según Halliday, que contribuye a la diferencia entre los dos códigos, es el de la densidad lexical. Ciertamente es más alta en el lenguaje escrito. La lengua nos ofrece los medios para lograrlo. Por ejemplo, encontramos más nombres en el lenguaje escrito que en el oral. Pero, esto no significa que el último sea menos complejo, que en él haya menos información de la necesaria. Simplemente, estamos ante dos maneras diferentes de presentar la realidad que nos rodea que se utiliza en contextos diferentes con fines diferentes.
También el proceso de descodificación varía. El lector puede escoger la velocidad de lectura y puede leer un pasaje de un texto tantas veces que quiere. Pero el oyente normalmente tiene que entender de una vez el mensaje, puede pedir una, tal vez dos veces que se repita lo dicho. Más veces ya sería extraño. Pero las pausas, hesitaciones, repeticiones, etc. le ayudan al oyente a ganar tiempo que necesita para comprender el mensaje. También es importante la menor densidad lexical. Cada estudiante sabe que para una conferencia magistral se necesita más concentración que para una charla amena con los amigos. En la primera, el lenguaje es mucho más formal, se parece a un texto escrito o es justamente un texto que se presenta en forma oral pero no lo tenemos ante nuestros ojos y, normalmente, no existe la posibilidad de regular la velocidad o pedir repeticiones.3
El problema de que a lo largo del tiempo se ha dado menos prestigio al lenguaje oral surgió porque la adquisición del lenguaje oral es un proceso natural mientras que se necesita cierta instrucción para aprender a leer y escribir. Estas últimas habilidades han sido de suma importancia para tener acceso a mayor educación, a información, al poder en la sociedad. También los lingüistas han contribuido a la situación del supuesto "primado" del lenguaje escrito sobre el lenguaje oral. Solo el lenguaje escrito fue objeto de estudio como ya vimos. La gramática tradicional fijó las normas para ésta y dejó al lado el lenguaje oral. Solo desde hace dos o tres décadas se convirtió en un objeto de estudio interesante para los lingüistas y hoy en día existen numerosos estudios de este tipo.
Parece que en ciertos ámbitos de nuestra sociedad actual la distinción entre ambos códigos se están borrando y con eso los distintos grados de prestigio. Halliday (1989 : 98) menciona algunas razones para este hecho. Empezando con el teléfono, los medios de comunicación hacen posible transportar mensajes orales por el espacio y el tiempo. Los productores de computadoras están trabajando en máquinas que reconozcan la voz humana. Es interesante mencionar en este contexto que los nuevos medios de comunicación hacen surgir un tipo de texto con cualidades no conocidas en los otros medios escritos. Así, investigadores han constatado que los textos en el Internet y el correo electrónico contienen muchos elementos del lenguaje oral pues uno escribe en él como habla y que en el caso ideal se refleja en una carta electrónica el placer en la interacción verbal, además se acepta con más facilidad errores ortográficos y de otro índole que en una carta usual (Fachdienst Germanistik 2/1998).


El lenguaje escrito

1. LA ADQUISICIÓN Y DESARROLLO DEL PROCESO LECTO-ESCRITOR.

Conceptos

1. La lectura y la escritura: grafismos de vocales y consonantes; sílabas directas, inversas y trabadas; letras minúsculas y mayúsculas; antónimos y sinónimos; palabras derivadas y compuestas; palabras polisémicas.
2. La lectura y la escritura como fuente de información, placer, diversión, juego... Compresión y expresividad lectoras.
3. Los medios en los que se presenta el lenguaje escrito (libros, periódicos, cartas, carteles...). Clases de libros: de cuentos, poemas, enciclopedias, diccionarios, periódicos, revistas, etc. La hoja y la página. Texto escrito e ilustraciones.
4. Relaciones entre el código oral y el escrito, desajustes en la correspondencia fonemas-grafías: ortografía; dirección de la escritura, simetría, linealidad, distribución sobre el papel; el ritmo, la velocidad, la entonación y la comprensión lectora; acento, entonación, pausas, tildes y signos de puntuación (el punto, la coma, los signos de exclamación); las onomatopeyas.
Procedimientos
1. Interrelación entre los códigos oral y escrito. Discriminación de los sonidos de las palabras y correspondencia fonemas-grafías.
2. Comprensión de los elementos básicos del mensaje escrito a lo largo del proceso lector: diferenciación de las letras que componen las palabras; segmentación silábica; reproducción y utilización correcta de letras mayúsculas y minúsculas; respuestas a preguntas sobre la lectura (quién, qué, cómo, cuándo, dónde); consulta de obras para obtener información, placer y diversión; resumen de textos leídos; de oraciones en una palabra; colocación de las letras que faltan en determinadas palabras; utilización de familias de palabras, antónimos
y sinónimos; colocación de las palabras que faltan en oraciones dadas.
3. Pronunciación e interpretación de tildes y signos de puntuación para dar sentido y expresividad a la lectura de un texto.
4. Aplicación ortográfica (dominio de la ortografía natural y de ciertas normas: uso de mayúsculas, mp, mb, nr).
5. Lectura comprensiva de diferentes textos escritos: articulación correcta de los distintos sonidos; identificación de estos sonidos en palabras escritas; lectura expresiva en voz alta, respetando pausas y entonación adecuada; práctica de la correcta pronunciación mediante trabalenguas; copia y dictado de frases y textos; lectura y memorización de retahílas y canciones; manifestaciones personales sobre libros leídos.
Actitudes
1. Valoración del lenguaje escrito como instrumento necesario para desenvolverse en la vida cotidiana.
2. Valoración de los textos escritos como fuente de placer y diversión.
3. Valoración de las producciones escritas propias y ajenas.
4. Interés ante las ideas expresadas en los textos escritos.
5. Valoración de la lectura comprensiva y expresiva.
6. Cuidado y respeto por los libros como patrimonio de todos.

Cordialmente;

Sam

 
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