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CAPITULO 9. Soluciones inesperadas… podrás confiar en mi?

July 6 2008 at 6:21 AM
Regina 

 
CAPITULO 9. Soluciones inesperadas… podrás confiar en mi?

Bueno querida Cata, veras que te he dejado un segundo round pendiente, que puedes desarrollar o seguir la idea de tu tocaya. En fin, siguiendo la sugerencia de algun de las chicas he incluido un momentico para ellos, es que se lo merecian pobrecillos.

Segun nuestros calculos, el proximo seria el último por separado y luego el gran final, para ese sí nos estariamos comunicando.
Yo te envio por mail lo que se me ocurrio y tu lo últimas, si te parece bien, ya que estas muy escasa de tiempo.

Un cariño y gracias por acompañarme en esta locura.
Besos.

Anterior…

Armando no le contestó. Lo único que deseaba en ese momento era salir de esa casa e ir a buscar a Betty. Precipitadamente se despidió de su exprometida dejándola sumida en sus propios pensamientos.
A pesar de todo estaba contento. Había roto el compromiso con Marcela Valencia. Ese compromiso que lo ahogaba, que lo agobiaba… Claro que ahora estaba comprometido para casarse con otra mujer, pero esa mujer era la luz, era la vida, era el amor… Nada que ver con Marcela. Una sonrisa iluminó su rostro al pensar en Betty y en el hijo que esperaban. Si ella estaba a su lado se sentía capaz de enfrentar todo y a todos. ¡¡¡¡Hasta a don Hermes Pinzón!!!!

Continuará…


Nuevo.




Estaba a pocas cuadras cuando la llamó para avisarle que estaba llegando a su casa.
Se asombró al verla en la puerta, esperándolo, pero más aún cuando ella rodeo el carro que el acababa de estacionar y subió.

B: Vámonos de aquí.

A: -Sorprendido- Betty, mi amor…

B: Vámonos Armando, por favor…

Armando aún sorprendido por el accionar de ella puso el carro en marcha y salió de allí a la vuelta de la casa volvió a detenerse.

A: Podemos parar aquí? – Tomando se rostro entre las manos, la besó sobre los labios- Qué sucede mi amor, porque salimos así?

B: -Tomando ella el rostro de él entre sus manos, repitió el beso- Lléveme a un lugar que podamos hablar, solos y tranquilos, no tengo mucho tiempo.

Armando asintió en silencio, estaba desconcertado y sorprendido por la actitud de ella.
Ya eran las 8 de la noche y para ir a la casa de los abuelos era tarde, si no tenían mucho tiempo. Sin pensarlo nuevamente, puso rumbo a su departamento, después de todo hacía exactamente una hora que era libre, totalmente libre… bueno de Marcela Valencia… ahora estaba con su actual novia, con su mujer, con la madre de su hijo, con su amor.
Sonrió por sus propios pensamientos. Extendió la mano y sujeto la de Betty.

A: Me dirás que sucede, mi amor.

B:- mirando hacia todos lados- Donde vamos doctor?

A: A mi apartamento, cielo, vamos a mi apartamento.

B:- Nerviosa- ¡Nooo! como así?

A: -Besando su mano- Así es como debe ser, iremos a mi casa, porque yo, ya no tengo ningún problema para estar allí contigo.

B: Ay! Doctor esto se complica, cada vez más. Que le dijo doña Marcela, como lo tomo, habló con ella?- largo nerviosa.

A: Mi amor, son muchas preguntas, cuando lleguemos a casa te respondo. Verás estamos muy cerquita.- Mirando hacia la calle- Cenaste?

B: No, pero no tengo hambre…

A: Ah! No cielo, tu estas embarazada y debes alimentarte bien, que tal comida china y un helado de chocolate y fresa?

B: -Betty se relamió inconcientemente- Humm!, usted me tienta doctor, no por la comida china que nunca probé, pero si por el helado de chocolate pero con moras, si?

A:- Sonríe- Como desees mi amor.- Deteniendo el carro- Espérame aquí, enseguida vuelvo.

Ingresó en el restaurante chino y pidió dos porciones variadas de los platos más exquisitos. De la heladera exhibidor seleccionó los helados, abonó y volvió rapidito con ella, a esperar el pedido en el carro.
Lo primero que hizo al acomodarse fue extender un brazo y acercarla hacia el, para darle un beso en condiciones.

A: Te amo, Betty…- dijo y la beso. Despacio, dulce, abarcador fue el beso, e igual la respuesta de ella.- Betty…

B: Armando…

Separando un poco su rostro y mostrando la más bella sonrisa con hoyuelos.

A: Gracias mi amor.

B: -Derretida- Por…porque?

A: Primero por amarme, y además por que me has llamado por mi nombre y sonó tan hermoso, tan, tan hermoso… anda repítelo, cielo, repítelo.- dijo esto pero volvió a asaltar su boca con un beso más intenso.

B: - Dándole unos suaves golpecitos en el pecho, para separarlo, protesto.- Si me esta besando no puedo decir nada…

A: Otro beso devastador, a cada cual, más apasionado. Mmmm! No importa cielo, si me respondes así los besos, no me digas nada…- Y volvió a la carga sobre esos labios que le parecían más apetecibles en cada beso.

Pero ella giro la cara esquivando el beso, que se asentó sobre su oreja. Él no se inmuto y continúo besándola allí, con más esmero, deleitándose con su lóbulo y luego descendiendo a su cuello.

B: Ar… Armando, por favor… vaya a buscar la comida… se hace… se hace muy tarde.

A: -Sobre su cuello. Mmmjjj!!!

B: Armandooo!

A: -separándose y tratando de calmarse- Te necesitaba tanto, te necesito tanto mi amor, pero tienes razón voy por la comida y vamos a casa.






Cuando llegaron al departamento rapidito pusieron la mesa y comenzaron a cenar mientras ella le contaba porque le pidió hablar en otro lado.

A: Pues si tú dices que tu papá esta bravo, lo dejamos para mañana, pero de mañana no pasa, mira yo ya hable con mis padres y con Marcela, rompí con ella y ahora somos libres… “libres para amarnos, como te lo pedí, como te lo prometí…”

Betty solo pudo mirarlo y sus ojos se llenaron de lágrimas, lagrimas de felicidad, no terminaba de creer lo que estaba sucediendo, lo que le estaba sucediendo a ella, a Betty la fea. Todavía quedaba en su mente un poco de desconfianza, pero a pasos agigantados, con cada hora, con cada minuto que trascurría, Armando derribaba una a una, todas las barreras que se levantaron con sus mentiras, con su engaño, comenzaba a tener seguridad, comenzaba a confiar en el… y en su amor…
Tomo su rostro entre las manos y fue ella la que lo beso.

A: Mmmm! –devolviendo el beso- que rico doctora! Tiene un gustito a chocolate que provoca no dejar de besarla nunca –repitió el beso.

B: -separándose de su boca, le dijo en un susurro- Goloso!

A:- la abraza muy fuerte contra su cuerpo- no me provoque doctora que usted me impuso una veda… y…

Betty evitando mirarlo, coloca una mano sobre sus labios y sus palabras tienen implicitas promesas, cuando le dice:

B: Ya no… hoy no…

Armando esta sorprendido, no puede creer lo que escucha.

A: -pregunta asombrado y no queriendo embarrarla- me… me estas diciendo… que tu también… tu también… tu deseas, quieres…

B: - con la cabeza baja y totalmente sonrojada- Si, si mi amor… estoy cansada de estar sola… no quiero sufrir más… solo se que, quiero ser feliz… que deseo ser feliz…con usted… contigo… mi amor.

La reacción de Armando fue totalmente inesperada. Se levanto de la silla, rompiendo el abrazo y tomo su celular, marcando rápidamente. Betty lo miraba atónita.

A: Alo… Doña Julia?... Habla Armando Mendoza

A: necesito hablar con su marido, es urgente

A: no se haga problema

A: si esta conmigo

A: no tranquila… no lo voy a hacer enojar, no se haga problema pero necesito hablar con él.

Al cabo de unos instantes, un malhumorado Don Hermes atiende la llamada.

A: Verá don Hermes, yo pase a buscar a Betty porque ella tiene unos programas muy importantes e información muy delicada que se olvido de dejarme, estamos en la empresa con Doña Catalina, usted sabe que en apenas quince días es el lanzamiento de la colección, por eso Betty se tomo ahorita una semana y…

DH: Respire y déjeme hablar, entonces mi hija se voló sin avisar, pues ahora mismo la paso a buscar…

A: -Alarmado- No don Hermes, cuando terminemos yo la alcanzo, no se moleste.

DH: Como así?

A: Si señor, además yo necesito hablar con usted y si puede mañana sería perfecto al horario del almuerzo. ¿Le parece que lo invite a comer y hablamos a solas?

DH: Esta bien, si quiere que hablemos, hablamos, pero a la niña la voy a buscar ya mismo.

Betty toma el teléfono de las manos de Armando y habla con su padre.

B: Alo papá, no hace falta que me busque, verá si se hace muy tarde me voy con doña Catalina,…. si la relacionista publica,…. si es que nos hicimos muy amigas papá y es una señora grande y muy responsable, ya se le presentare.

DH: Como así señorita, usted no se manda sola….

B: Ya, papá, lo dejo sino se hace más tarde. Un beso y otro a mamá.- Inmediatamente Betty cortó.

Levanto la vista y se encontró con algo maravilloso. Don Armando, su Don Armando, la estaba mirando… con tanto amor… con tanta dulzura reflejada en su semblante y le sonreía con sus hermosos hoyuelos.
Extendió la mano para entregarle el teléfono y el sin mirarlo, lo deposito suavemente en la mesilla.
Por un momento… por un mágico momento sus miradas quedaron prendidas. El tomo su mano y ella lo siguió mansamente, hasta su recamara.

Una vez allí al lado de la cama, el se detuvo, la puso frente a si y acerco sus labios lentamente a ella.
La expectación la hacia temblar. Él lo noto y rozo su rostro, deteniendo la mano en su cuello, que acaricio suavemente mientras completó el recorrido a sus labios. El contactó los estremeció a ambos. Ella abrió la boca para decir algo, pero solo pudo suspirar contra los labios tibios de Armando.
Mientras la besaba con besos cortos, cada trocito de sus labios, las comisuras, sin ingresar en su boca, su mano descendió hasta la cintura y comenzó a levantar lentamente la falda. Enrollo la tela hasta la cintura y pasó sutilmente la mano por su pierna, ida y vuelta hasta que, sin que ella se diera cuenta procedió a bajar sus medias.
Ella se abrazo a su cintura y busco con desesperación profundizar en su boca. El sonrió feliz con su respuesta.
Muy lentamente la fue desvistiendo, hasta tenerla desnuda y totalmente expuesta ante él.
Se incorporó separándose, lo suficiente para ir desvistiéndose el mismo, mientras la contemplaba.

A: -con la voz cargada de emoción- Eres tan bella mi amor… y eres mía…

B: en un susurro- Solo tuya…

A: -con la voz ronca por el deseo- Te amo Beatriz… te amo y quiero pasar el resto de mi vida contigo.

B: Y yo contigo…

La levanto en sus brazos y la recostó en la cama con suma delicadeza.

Inesperadamente apoyo sus palmas en sus caderas, beso suavecito su vientre y le habló a su hija, con un tono tan dulce que conmovió profundamente a Betty.

A: Pórtate bien cariño, que papá y mamá se van a demostrar su amor.

Sin más subió con sus besos hasta sus pechos, los acaricio con sus manos y su lengua, los humedeció, soplo sobre ellos haciendo que se pusieran tiesos y, se deleitó con ellos largo rato.
Ella no se cansaba de acariciar tímidamente su espalda y su cabello.
Armando estaba imparable, apasionado y tierno, apasionado y delicado, apasionado y deleitándola con cada caricia.
Cuando descendió con su mano hasta su intimidad, la supo preparada, húmeda y caliente para él.

A: Ahora mi amor… voy a entrar en ti…

B: Si mi amor… si, por favor…

Después de tantos días de no tenerla y desearla con todas sus fuerzas, sus sensaciones fueron plenas, nunca en su vida el se había sentido así, nunca en su vida amo de esa manera ni se sintió amado con tanta intensidad.
Por unos instantes se quedo quieto, mirando al objeto de su deseo y lo que vio le encantó, ella era suya, suya, su mujer, la mujer de su vida… y verdaderamente sintió que Beatriz era bella, bella por dentro pero también por fuera y se lo quiso demostrar, demostrar que era única, bella, amada y suya.
Entonces… muy suavemente, comenzó su danza amorosa y pronto ambos tomaron el mismo ritmo, y ambos se tensaron al mismo tiempo, logrando llegar al clímax juntos.
Ella extendió los brazos, lo atrajo hacia si, lo abrazó y beso con toda su alma, demostrándole que entendió el mensaje y que la había hecho plenamente feliz.
El rotó sobre su cuerpo arrastrándola con él. La acurrucó en sus brazos y cerró los ojos, para al instante quedarse profundo.
Ella levantó los parpados, sonrió ante su imagen de niño saciado y feliz, cerró los ojos y también se durmió.
Eran las once de la noche cuando el celular de Armando comenzó a sonar, el despertó miro a Betty que dormía placidamente en sus brazos y se apresuro a buscarlo para que no la despertase.
Cuando lo fue a apagar se dio cuenta que era su padre.

A: Alo papá, sucede algo malo?

DR: Por que lo preguntas?

A: Por la hora papá, es raro que me llames, pero más raro que sea a esta hora.

DR: Sabes hijo, me quede muy preocupado con lo que nos comunicaste, no por lo que dijiste, sino por como nos lo dijiste… además…

A: Además los llamo Marcela – afirmo con seguridad.

DR: Por eso quisiera hablar contigo hijo, no puedes venir ahora?

A: Miró a su recamara- Lo siento papá, ahora no puedo… pero mañana a primera hora, antes de ir a la empresa, paso por la casa…

DR: -Intrigado- No estarás acompañado?

A: -Molesto- Si lo que estas insinuando es, si estoy con alguna amiguita papá, la respuesta es no, definitiva y rotundamente no.-Afirmo rotundo- Eso nunca más volverá a suceder.

DR: -Enternecido- Si eso es así Armando, me harías muy feliz, porque me demostrarías que verdaderamente has cambiado, que has madurado y que sabes lo que estas haciendo.

A: Tenlo por seguro padre, estoy seguro como nunca en mi vida, de lo que quiero, de a quien quiero a mi lado para pasar el resto de mis días y esa persona es Beatriz Pinzón Solano.

DR: Esta bien hijo, esta bien. Te espero mañana en la casa.

A: Hasta mañana papá… un beso a mamá…


Después de cortar se dijo que seria una buena oportunidad para hablar con su padre sobre la empresa, aunque primero tenia que ver el encargo que le había hecho a Nicolás.
Bueno ahora no importaba, se hecho una carrerita hasta el lecho, se metió y acurruco al lado de Betty y continúo durmiendo.



De madrugada, se despertó. Estaba intensamente excitado y se dio cuenta que mientras él dormía, Betty lo acariciaba muy suavecito, el pecho, el abdomen, las caderas y lo había puesto a mil. Pero ella seguía dormida, como si fuese un ritual onírico el que llevaba a cabo con él.
Entre besos y susurros logro despertarla, la fue excitando y terminaron envueltos nuevamente en la pasión.

A: Mmm!!! mi amor, que rico dormir contigo, quiero que todos mis despertares sean así.

B: Si usted me despertó a mi doctor.- Exclamo.

A: Nada de eso mi niña, yo me desperté porque usted,- dando un toquecito en la nariz- mi picarona, me estaba acariciando.

B: -Avergonzada- En serio? Ay! Don Armando, que vergüenza!

A: Nada de don Armando, no más doctor, de ahora en más yo soy solo Armando, o mi amor, o mi cielo o mí…

B: -Sonriendo- Vanidoso?

A: Bueno, si pero solo un poquito. Dime, estabas soñando conmigo?

B: -Baja la vista y juguetea con su dedo en el pecho de él- Aja! Soñaba que… lo… acariciaba…

A: Eso era lo que estabas haciendo mi amor y me excitaste tanto que tuve que despertarte…

B: Ya no… hablemos mas… de eso… quiere?

A: Betty, no hay temas que no podamos hablar, no debes apenarte, pronto seremos marido y mujer. Tú debes decirme lo que deseas, lo que te gusta, lo que no y yo prometo hacer lo mismo contigo, mi amor, de esa forma nuestra relación será cada día mejor, más intensa, más confiable…

B: En serio?

A: muy en serio mi vida. –Poniéndose serio se sienta en la cama, toma su rostro entre las manos y le dice.- Beatriz, yo nunca sentí lo que siento por ti, nunca ame como te amo… se que las cosas no comenzaron como debería ser, pero te amo y quiero hacerte feliz y quiero ser feliz, quiero tener lo que tienen mis padres después de cuarenta años de casados, o los tuyos, quiero que mis hijos me quieran y me respeten como yo a ellos y como tu a tus padres. Por eso es importante que nos digamos todo, no solo en lo sexual, sino en todo lo demás. No sabes como valoro esta oportunidad que me has dado y quiero hacer de ella el centro de mi vida. -Mirando a sus ojos intensamente- Me acompañas Betty? Construiremos una vida juntos, hermosa, intensa, amándonos y amando a nuestros hijos con todo?








A la mañana siguiente, dejo muy temprano a Betty en su casa y partió a la casa paterna. Desayuno con ellos, el tema, como no, fue la ruptura de su compromiso, la tristeza de Marcela, el malestar de su madre… volvió a explicarles lo que sentía por Betty, que esperaba un hijo con ella y que era muy feliz, pasara lo que pasara, el ya había decidido que ella era su compañera, la mujer de su vida, más allá de su aspecto, más allá de la sociedad, más allá de todo y de todos, él amaba a esa mujer.
Cuando salio de la casa de sus padres estaba convencido de dos cosas, la primera: su papá comenzaba a entenderlo y hasta lo noto más accesible, su mamá… bueno su mamá era más dura, pero él sabia que él “era el niño de sus ojos”, cuando viera lo feliz que lo hacia Betty, llegaría a aceptar esa relación y como no, también ayudaría cuando llegara su hija.
La segunda: que debía darse prisa para poner todo en orden en la empresa y presentarle toda la verdad a su padre, descarnada pero sinceramente, con las soluciones posibles y las proyecciones de futuro para que lo ayudara a conseguir el tiempo necesario para dejar la empresa en endeudamiento cero.






Betty tuvo que soportar un tercer grado de parte de su padre, durante el desayuno pero como todavía estaba borracha de amor, solo asentía, sin enterarse de que trataba la cosa.
Ella estaba imbuida en su nube particular y pasaba de la retadera de don Hermes.
Su madre se dio cuenta y antes que su marido también lo notara, intervino firmemente.

DJ: Ya Hermes, deje a la niña en paz, ella ya le dio las explicaciones y le contó todo, que pretende, parece que no se diera cuenta que nuestra hija es una mujer, no una niñita.

DH: Julia, en boca cerrada…

DJ: En boca cerrada no entran moscas, Hermes, pero que pretende, que la niña se canse y se nos vaya a vivir sola como hacen otras?

DH: Queeee? Acaso usted se piensa ir a vivir sola Beatriz Aurora?

B:- Reaccionando- Eh? No como cree papá.

DH: Suspiro tranquilo- A menos mal…

B: -Ilusionada.- Pero algún día me casaré papá y entonces me iré a vivir con mi esposo…

DH:- enojado - Pero que esta diciendo, señorita usted no se manda sola, que casarse ni que casarse, - y agregó con sorna- si ni novio tiene.

DJ: -Molesta- Hermes!!!

B: -Se levantó de la mesa y enojadísima enfrentó por primera vez a su padre- Eso es lo que usted se cree y sepa que con veintisiete años que tengo, no le voy a pedir permiso para ser feliz, para casarme con quien me venga en ganas e irme a vivir con quien quiera- viendo la falta de reacción de don Hermes se envalentono- es más no lo pienso dilatar más, me voy ahora mismo y no me pida que vuelva, porque no lo voy a hacer.

Salió corriendo rumbo a su habitación, hecha un mar de lágrimas.
Don Hermes, había perdido toda capacidad de reacción, intentaba decir algo pero solo le salían muecas sin sonido.
Doña Julia lo miró con ternura, con lagrimas en los ojos, le acaricio el rostro y le dijo con todo el amor de que era capaz.

DJ: Reflexione Hermes, nuestra hija es una mujer, nunca se rebeló ante sus exigencias, siempre nos hizo caso en todo, no la presione más, o es que no confía en ella, en los principios que le hemos inculcado?

DH: -Profundamente conmocionado- No es eso Julia, no es eso. No quiero que la vuelvan a dañar, no quiero que la lastimen, ella aquí esta segura con nosotros que la cuidaremos siempre…

DJ: No Hermes, no diga eso, mire… antes estaba con nosotros, en nuestra casa, protegida por nosotros y no pudimos evitar lo que sucedió, no pudimos evitar que sufriera… Hermes, déle su voto de confianza, déjela elegir, apóyela, acompáñela, no se ponga contra ella o la perderemos y es lo único que nosotros tenemos. Hermes ya estamos grandes, ella es nuestra vida, dejémosla que crezca, no podemos evitarle el dolor que tenga que sufrir, como nuestros padres no pudieron evitar el nuestro, ande mijito, vaya a hablar con la niña y dígale que usted no quiso herirla, que solo es cariño en exceso el que le tenemos.

DH: Miro a su esposa, como hacia mucho tiempo no lo hacia, en esa mirada hubo admiración, hubo reconocimiento y bajando la vista, le respondió.- Tiene razón Julia, pero cuesta…

DJ: Yo se mijito, pero… nobleza obliga.







Don Hermes subió con paso cansino las escaleras hacia el cuarto de su hija.
Se asomo y lo que vio lo desarmo. Su niña, su hijita querida estaba acostada boca abajo desecha en llanto, la había lastimado mucho y el no quería eso, al contrario si todo lo que él quería era protegerla.

DH: M`hija, hijita… Betica… hija… no llore más por favor…

B: -entre hipidos- Usted no me quiere… buaaaaaa- se largo a llorar más fuerte.

DH: Se acerca a ella y la abraza con toda su fuerza- No hija, no. Si yo la quiero más que a mi vida, usted es mi vida Betty, perdóneme hija, soy un viejo tonto, yo… yo solo quiero protegerla… que no la vuelvan a dañar… que nadie me la haga sufrir…

B:- con la voz entrecortada, pero adquiriendo mayor seguridad, ante cada palabra.- Pero papá! Yo quiero ser una persona normal, quiero ser feliz, quiero encontrar un hombre que me quiera, formar una familia, tener hijos, como usted y mamá. Porque se pone así, porque me hace tan difícil poder hablar con usted.

DH: Hija, perdóneme! Nunca fue mi intensión lastimarla, yo si quiero que usted sea feliz, que se case bien, con un hombre de bien, que sepa valorarla, que sepa ver en usted la gran mujer que es.

B: - Juntando coraje.- Yo encontré a esa persona papá, yo encontré un hombre maravilloso que me quiere, que quiere venir a hablar con usted, que quiere casarse conmigo y formar una familia.

DH: Tenso- Y quien es ese desgraciado?

B: -Haciendo puchero- Papá!

DH:- Testarudo el viejo- Quien es ese señor, entonces?

B: No pasa de hoy que lo conozca papá, le aseguro que usted lo va a querer tanto como yo, el es un gran hombre.

DH: -Comenzando a enojarse.- Quién es Betty?, porque no me había contado que tenia novio?, con razón la señorita se lo pasaba de arriba para abajo, como un sarandajo…

B: - Con la mirada de suplica- Papá no lo arruine, le estoy diciendo que hoy lo conocerá, el hablará con usted… pero si usted no lo acepta… sepa papá que con todo el dolor de mi alma, yo me iré, porque él es mi felicidad y por que es el hombre que amo y con el que quiero pasar el resto de mi vida.

Algo en el tono y la mirada de su niña, hizo que don Hermes se convenciera que ella era capaz de dejar la casa y a su familia por ese hombre. Bueno primero lo conocería y luego ya vería que hacer.









Aquel almuerzo con don Hermes estaba resultando de lo más ameno, cada vez que el alababa la gestión de Betty, el hombre demostraba el orgullo que sentía por su hija.
Igual veía a su futuro suegro medio desinflado, pero era un hombre lúcido y parecía haber recibido una buena noticia, como pudo comprobar dos palabras después.

A: Me alegra mucho Don Hermes, ya se merecía usted recibir esa compensación.

DH: Por supuesto, por eso ya que estamos conversando le voy a comentar algo que se me ocurrió.

A: - Sin saber de que trataba la cosa- Lo escucho don Hermes.

DH: Usted sabe que yo a veces le ayudo al Microlax con su empresa.

Armando prestó más atención, a que se refería expresamente, su suegro.

DH: Pues yo había pensado que necesito invertir ese capital que recibí y que mejor que hacerlo en Terramoda, ya que ustedes trabajan con inversiones bursátiles.

A: me parece… me parece bien… pero antes de hablar de esos negocios yo necesito hablar con usted, necesito contarle una historia y si después de escucharla sigue pensando lo mismo, yo acepto encantado.

DH: Una historia? Cómo una historia?

A: Don Hermes, creo que debemos ir a un lugar privado, vea, aquí en el edificio de al lado esta mi departamento, porque no me acompaña y nos tomamos un tinto o unos traguitos y hablamos tranquilos.

Cuando llegaron al departamento don Hermes lo alabo por su buen gusto, que era muy grande, muy varonil, etc. etc. etc.

A: Si es cierto pero también muy solitario, Don Hermes.

DH: Vea doctor, perdone la confianza pero si usted vive solo, oj, oj, oj, no será muy solitario- picándole un ojo.

A: Ah! Viejito pícaro, pensó Armando.- Le apetece un whisky?

DH: Me parece bien.

A: Doble, en las rocas, con agua?

DH: Que whisky es?

A: Chivas Regal

DH: Doble y solo.

A los diez minutos de hablar de banalidades, don Hermes retomo el cuento del tío Lázaro que según el le había quedado inconcluso el día del cumpleaños de Betty, cuando el doctor lo fue a visitar y se tomo otro doble, solo.
Al tercero y entre el buen vino de la comida, ya hablaban con total confianza, entonces Armando aprovecho para comenzar a contarle su historia.

A: Verá don Hermes, yo queria hablarle de Betty…

DH: A hecho algo mal.- preguntó alarmado.

A: No don Hermes, como cree? Si Betty es un ángel, es que verá cuando Betty comenzó a trabajar conmigo, yo la verdad no me había fijado mucho en su hija, pero fue pasando el tiempo, yo la fui sintiendo mi mano derecha, mi amiga, mi a…

DH: Ya se, usted le quiere dar un ascenso…

A: No don Hermes, no… bueno eso también pero lo que yo quiero decirle es que yo…- respiró hondo, miro al hombre de frente con la cabeza muy alta y remarcando las palabras.- Yo Me Enamore De Su Hija, Señor.

DH:-Anonadado- Queee? Que me está diciendo? Que usted que?

A: Lo que escucho señor, yo me fui enamorando de ella, - con una inmensa ternura y el corazón latiéndole en la boca.- no se cuando paso pero yo sentí, que estaba loco por ella…

DH: Pero usted esta comprometido.- dijo comenzando a enojarse.

A: Efectivamente, estaba comprometido con Marcela Valencia, por eso rompí ese compromiso y me declaré a su hija. Ella me dijo que también me ama…

DH: Pero ustedes, ustedes estaban juntos estando usted comprometido…?

A: No, no don Hermes.- mintió descaradamente- Betty no me hubiera aceptado de no saber que yo no amaba a Marcela…

DH: No lo entiendo, ¿cuando rompió usted su compromiso?

A: Eso no es lo importante, don Hermes, lo verdaderamente importante es que su hija me ama, me ama a mí y que yo estoy profunda e irremediablemente enamorado de ella, por eso quiero pedirle la mano de Beatriz en matrimonio…

DH: Medio mareado entre los traguitos, la emoción y el recuerdo muy fresco de esa mañana cuando su hija desecha en lagrimas, le afirmo: “sepa papá que con todo el dolor de mi alma, yo me iré, porque él es mi felicidad y por que es el hombre que amo y con el que quiero pasar el resto de mi vida”. Yo… yo… me toma por sorpresa… yo no esperaba esto… no tan pronto…

A: Don Hermes, yo tengo treinta y dos años y Betty veintisiete, no le parece que ya la tuvo suficiente para usted solo… -viendo la cara que puso su suegro, suavizo el tono- vea don Hermes, yo amo a Betty y que nos casemos no significa que usted la pierde, al contrario podría ganar un hijo, no le gustaría adoptarme, no le gustaría que yo fuera parte de su familia…

DH: -Melancólico- siempre quise tener otro hijo, pero mi Julia, pobrecita no pudo.

A: - Con una actitud juvenil pero a la vez seria.- Bueno que dice suegro, me acepta, vamos diga que si y háganos felices a todos.

DH: -Se puso de pie, camino unos segundos por la sala y luego se acerco a Armando quien también se había levantado y lo abrazó.- Considérese un Pinzón más.

A: Emocionado por la reacción de su suegro- Gracias don Hermes, no sabe cuanto se lo agradezco.

DH: Bueno, párele ya hombre, que parecemos dos niñitas lloronas.

A: Mi estimado suegro, que le parece si para festejar, que vamos a ser familia, esta noche salimos a cenar con nuestras mujeres…

DH: Por ahora son las mías… a propósito cuando quiere usted casarse? Me imagino que estarán de novios un tiempo?

A: Don Hermes, yo voy para viejo, pase los treinta y no estoy para noviazgos de sillón, pero que le parece si lo hablamos con Doña Julia y Betty, quisiera consultarlo con ella… - pensando que todo había ido demasiado bien, para arruinar el momento, mejor tener el apoyo de Betty cuando le dijera que en dos semanas a más tardar, estarían casados y que además con bebe a bordo.

DH: Bueno ahora que vamos a ser familia, no habrá problemas para que hagamos negocio.

A: Lo hablamos esta noche le parece? Donde quieren ir a cenar, yo invito.

DH: La verdad muchacho, yo preferiría que cenemos en mi casa, hoy ha sido un día muy intenso…

A: Yo llevo el vino y el postre. Y don Hermes… Gracias, no sabe lo importante que es para mi que usted me acepte.- lo dijo con tristeza en la voz a pesar de la sonrisa que esbozaba.

DH: Lo miró largamente y a pesar de estar medio achispadito, pudo detectar su tristeza- Problemas con su familia muchacho?

A: No… no…

DH: Sabe hijo, es normal, usted pertenece a una familia de otra clase social, con poder económico. Estaba comprometido con una señorita de sociedad, a la que su familia según tengo entendido quería como a una hija y, de la noche a la mañana se enamora de una mujer que no pertenece a su círculo, de alguien que es la mejor persona, una mujer maravillosa, pero no pertenece a su mundo y tal vez sus papás no acepten a mi hija…

A: -Profundamente conmovido- Eso no me importa, por Beatriz, yo dejaría de lado el mismísimo cielo , yo amo a su hija con todo y no la voy a perder, porque nunca en mi vida sentí por alguien lo que siento por ella, ella es la vida don Hermes y yo quiero vivir.

DH: Creo que mi hija eligió bien, usted es un gran hombre.

A: No crea que tanto Don Hermes, yo… yo era un ser vacío, un cabeza hueca, un egoísta, un inmaduro… hasta que me enamore de Beatriz y sabe fue lo mejor que me paso en la vida.

DH: Bueno, ya verá como todo se andará, mejor nos vemos por la noche en mi casa y seguimos platicando.

A: Si yo debo volver a la empresa. Gracias otra vez Don Hermes.









Después de trabajar toda la tarde se encontró con Cata, a quien le contó todo, absolutamente todo. Y como no, ella lo apoyo y le dijo que si Daniel quería vender, ella estaba en condiciones con su socio de comprar su parte.
Armando le manifestó su inquietud ante ese hecho ya que la empresa estaría a nombre de Betty por un tiempo más.

C: No te hagas problema por eso, yo invertiré el dinero pero dilataré lo más posible la concreción de los papeles.

A: Gracias Cata, no sabes lo tranquilo que me quedo después de hablar contigo, sobre todo porque esta noche tengo el segundo round con mi suegro y no se como se tome saber que va a ser abuelo.

C: Yo te aconsejaría, les aconsejaría que se lo dijeran después de arreglar lo de las empresas, es que lo van a matar con tanta noticia al pobre hombre.

A: Tienes razón Cata, lo hablaré con Betty y, gracias nuevamente.

C: -Sonriendo- Para que estamos los amigos?









Llevaba una hora, encerrado en esa biblioteca, hablando con su padre. Pasó por todos los estados de ánimo, vergüenza, dolor, lágrimas, impotencia, más vergüenza.

DR: Bueno hijo, no esperes que este contento contigo, te das cuenta que en menos de una semana, me has dado dos disgustos?

A: Solo uno papá, la empresa, en lo que respecta a mi vida personal, yo soy feliz, no puede eso ser un disgusto para ti, solo porque ni tú, ni mi madre quieren aceptar a la mujer que amo y lo que es peor, la rechazan aun sabiendo que lleva un hijo mió en sus entrañas… pero no voy a discutir por eso papá, he venido a decirte la verdad sobre la situación de la empresa, y sobre como se puede solucionar… esta en ti decidir si aceptas mi plan o le entregas la empresa a Daniel, para que la divida.

DR: Como me pides que vuelva a confiar en ti Armando, después que te advertí, sobre los malos negocios y aún así no dudaste en comprometernos.

A: No lo has entendido?, siempre me sentí culpable por mentirte, pero confié siempre en poder salir adelante, mira quiero que veas y analices estas proyecciones, que las consultes si lo deseas con los abogados, solo te estoy pidiendo un poco de tiempo papá,- rogó- no te pido que restablezcas tu confianza en mí, se que eso es muy difícil, yo te falle a pesar que tú me lo advertiste, pero… pero aún así, si lo miras con detenimiento, veras que todo lo que te propongo es factible y nos llevará a nivel de endeudamiento cero, que es un mejor estado del que yo recibí la empresa.

DR: Pero no habrás cumplido tus metas. –Afirmo- Que pasará con la presidencia?

A:- Apenado pero seguro de sus convicciones.- Lo que tu digas, papá.

DR: Lo que yo diga!!!. Tú eres conciente que si hago lo que debo, tú y tu futura esposa podrían ir a la cárcel?

A:- Exaltándose- A ella no la metas en esto, ella solo obedecía órdenes mías, ella no es responsable de nada,-calmandose- además no es así papá, no fue ético en tal caso, pero si es legal, por eso te estoy pidiendo un tiempo, solo un tiempo más, yo… yo se que no merezco tu confianza… pero habla con el Dr. Santamaría, dame ese mes y todo lo demás estará solucionado, por favor papá.

DR: No se. Armando, no se…

A: Escucha, Catalina Ángel y Don Hermes están dispuestos a colaborar, ella porque es una amiga de toda la vida y mi futuro suegro, porque quiere el bienestar y la felicidad de su hija y su nieto… no podrás hacer tu lo mismo, papá… una vez más podrás confiar en mi?



Continuará...


 
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