No te pierdas est� apasionante foronovela protagonizada por Mauricio Islas e Iran Castillo como Patricio y Mariana. La estrella argentina Andrea del boca es la malvada Jade.

 

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CAPITULO 100

July 17 2003 at 7:14 AM
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Capitulo 100
PATRICIO QUIERE RECONCIARSE CON MARIANA


*Finalmente Patricio se da cuenta de la verdad sobre el matrimonio de Sergi y Mariana y feliz por saber que su amada es sólo suya busca una reconciliación con la madre de su hija pero la mujer lo rechaza. Eso sí, Mariana tiene dudas de estar haciendo lo correcto*

Patricio, acostado en su cama, sonríe pensando en lo que acaba de ver.
--Mi Mariana... Mía y de nadie más.
Se muere de ansiedad, quiere que amanezca para poder correr a hablar con Mariana, abrazarla, decirle que todavía están a tiempo de olvidarlo todo y empezar de nuevo... Piensa, lleno de ilusión, en la idea de hacerse perdonar por ella, formar una familia y por fin ser felices.

Marcos entra a la recámara de Laura, que al verlo comienza a gritar como una histérica. Marcos se acerca a ella y le tapa la boca.
Marcos: ¿Estás loca? ¿Pretendes que te escuche todo el mundo?
Por fin la suelta y ella le dice:
--¡Tú no tienes nada que hacer en mi recámara! ¡Vete!
Marcos: Espera...
Laura: ¡Lárgate o vuelvo a gritar!
Marcos: ¡No voy a hacerte nada!
Laura: Es que contigo nunca se sabe...
A Marcos le duele que Laura esté siempre recordándole lo que le hizo, pero también se da cuenta de que ella tiene razón.
Marcos: Tenemos que hablar.
Laura: Yo no tengo nada que decirte.
Marcos: ¡Pero yo sí!
Laura: ¡Pero yo no te quiero escuchar!
Marcos: Por favor, Laura...
Laura: ¿No te das cuenta de que no me interesa nada de lo que tú puedas decirme?
Marcos: Claro que sí, tú me amas y...
Laura: ¡Yo no te amo! ¡Estás loco!
Marcos: ¡No finjas! ¡Sé que todavía me quieres!
Laura: ¡Eso no es cierto!
Marcos: ¿Por qué no me das una nueva oportunidad? Mira, yo te engañé con la mucama pero tú me engañaste con Xevi Balaguer. Yo abusé de ti pero tú abusaste de mí esa noche que estaba borracho... Ya estamos iguales ¿no te parece? ¿Por qué no olvidamos todo lo malo que pasó entre nosotros?
Él intenta acariciarla, pero ella se aleja.
Laura: ¡Estás mal de la cabeza!
Marcos: ¡Pero te quiero! Te prometo que si me das una oportunidad yo te haré feliz, nunca volveré a engañarte ni a hacerte sufrir, te lo juro por mi hijo.
Laura: ¡A mi hijo no lo metas es esto! Y si eso es todo lo que querías decirme, ya te puedes ir.
Marcos: Piensa en lo que te dije...
Laura, con mucha frialdad: Tengo cosas más importantes en que pensar.
Marcos la mira con tristeza y sale de su habitación. Laura lo mira con odio, pero cuando él sale comienza a llorar y dice:
--Te amo, te amo ¿por qué no puedo sacarte de mi corazón?

A la mañana siguiente, Patricio busca a Mariana y le dice que ese día él también acompañará a Esperanza a la escuela.
Mariana: Pues si quieres acompañarla tú yo no me opongo.
Patricio: No, Mariana, quiero que los dos vayamos con ella.
Mariana: ¿Para que me digas cosas horribles como ayer? No, no quiero pelear contigo frente a mi hija.
Patricio, muy dulce: No voy a decirte nada malo, te lo juro, y menos adelante de Esperanza.
Mariana: De ti se puede esperar cualquier cosa.
En ese momento aparece Esperanza preparada para ir a la escuela.
Patricio la toma en sus brazos, le da un beso y le dice: ¿Cómo está la niña más preciosa del mundo?
Esperanza sonríe.
Patricio: ¿Adivina qué, princesa? Hoy te llevaremos a la escuela tu mamá y yo.
La niña se pone tan feliz que Mariana no se atreve a decir que no y los tres salen juntos. Patricio mira a Mariana lleno de amor y, cuando dejan a la niña en la escuela y se quedan solos, él le propone dar un paseo. Mariana lo mira como si se hubiera vuelto loco.
Patricio: Quiero que hablemos.
Mariana: ¿De nuestra hija?
Patricio: No, de nosotros.
Mariana: Entre nosotros ya está todo dicho.
Patricio: Claro que no... Ya sé que no tienes nada que ver con el imbécil de tu marido.
Mariana: No sé quien te lo haya dicho pero no es cierto.
Patricio: No me lo dijo nadie, yo mismo te vi durmiendo en la recámara de mi hija anoche y sé que haces lo mismo todas las noches.
Mariana: Pues sí, tuve una pequeña pelea con Sergi, pero yo creo que en muy poco tiempo nos reconciliaremos, ya sabes, vamos a tener un hijo y...
Patricio: ¡¡Eso no es cierto!! ¡Ese hijo es mío!
Mariana: Ya te he dicho que no, el niño es de Sergi y no estoy dispuesta a seguir discutiendo eso contigo.
Patricio: Ya no me engañas, sé que entre tú y él no hay nada... Nunca lo hubo.
Mariana: Eso es lo que tú crees.
Patricio: Lo sé, me lo dice el corazón.
Mariana: Ayer pensabas diferente.
Patricio: Pero ahora veo todo con claridad. Mariana, yo estoy dispuesto a olvidar todo, a perdonarte, si tú hicieras lo mismo...
Mariana, con tristeza: ¿No te das cuenta de que ya no puede ser? Ya nos hemos lastimado mucho, por más que lo intentáramos nunca podríamos ser felices.
Patricio: Sí, si podemos. Al menos deberíamos intentarlo, por Esperanza y por ese bebé que viene en camino.
Patricio apoya su mano sobre el vientre de Mariana. Ambos se miran emocionados.
Patricio: Mi hijo, es mi hijo...
El alma de Mariana le grita que es el momento de decirle que lo ama, que no puede vivir sin su amor, pero nuevamente el odio puede más y termina diciéndole:
--El niño no es tuyo, no sé cuantas veces tendré que repetírtelo.
Patricio la mira con mucho dolor.


*Furioso por la traición de su esposa, Sergi quiere
hacerle algo para que pierda a su hijo pero Jade tiene otro plan*

Sergi entra a la recámara de Jade, furioso.
Sergi: ¡Te aseguro que no voy a permitir que esos dos se sigan burlando de mí!
Jade: ¡Cálmate! ¿Qué pasó?
Sergi: La cualquiera de Mariana se acostó con Patricio.
Jade: ¿Estás seguro?
Sergi: Sí y te juro que esto no se va a quedar así. Esa estúpida no va a burlarse de mí. Me voy a vengar, le voy a dar donde más le duele.
Jade: ¡Tranquilízate! Así como estás puedes hacer cualquier tontería y yo no voy a permitir que mis planes se echen a perder por una estupidez tuya.
Sergi: ¡No puedo quedarme tan tranquilo cuando mi esposa me engaña con otro!
Jade: Ya sabes que nos vamos a desquitar por todo lo que nos hizo, pero todavía no es tiempo, espera un poco más y ya verás...
Sergi: ¡No voy a esperar nada! Hoy mismo veré como hago para que la estúpida de Mariana pierda a su maldito bastardo!
Jade: ¿Estás loco? Ese escuincle es una bomba de relojería, no nos conviene para nada que Mariana lo pierda.
Sergi: Yo no creo que vaya a seguir creyendo que es mío por mucho tiempo más... Anoche hicieron el amor y hoy se fueron juntos a llevar a la niña a la escuela. Eso me huele a reconciliación...
Jade: tú confía en mi, yo sé llevar las cosas a dónde yo quiero...
Los dos se sonríen con maldad.

Patricio regresa a La Hermosa frustrado por no haber podido reconciliarse con Mariana. Salvador, que lo estaba esperando, le pregunta como le fue.
Patricio: Mal, me fue mal.
Salvador: ¿Pero qué pasó?
Patricio: Mariana dice que no quiere saber nada de mí y sigue afirmando que su hijo no es mío sino de Sergi.
Salvador: ¿Y tú que piensas?
Patricio, sonriendo: No le creo ni una sola palabra.
Salvador lo abraza feliz y le dice:
--¡Así se habla, hermano!
Patricio: Estoy seguro de que ella es mía, sólo mía y me diga lo que me diga no voy a cambiar de idea.
Salvador: Me alegro mucho.
Patricio: Mejor alégrate después de que haya reconocido que me ama.
Salvador: No te preocupes, no va a tardar mucho en caer a tus pies. Mariana te ama tanto como tú la amas a ella.
Patricio vuelve a sonreír: Lo sé, pero será difícil que ella lo reconozca.
Salvador: El amor siempre puede más que cualquier otra cosa. Mariana logrará dejar atrás todo el sufrimiento para ser feliz contigo.
Patricio: Ojalá, Salvador, ojalá...

Mariana también regresa a La Hermosa y se encuentra con Leticia, que ha ido de visita y está hablando con Laura.
Mariana: ¡Hermana! ¡Qué bueno que vienes a vernos!
Leticia: ¿Cómo has estado?
Mariana: Muy bien ¿y tú?
Leticia: También muy bien. Por cierto, tengo algo para ti, bueno, en realidad, para tu bebé.
Leticia le da un paquete. Mariana lo abre y encuentra un mameluco de bebé.
Mariana: ¡Qué precioso! ¿Sabes? Es el primer regalo que le hacen a mi bebé.
Leticia: Pero me imagino que tú sí le habrás comprado cosas...
Mariana: No, aún no le he comprado nada...
Leticia se sorprende: ¿De verdad? Yo tengo la casa llena de ropa, juguetes y otras cosas. Álvaro dice que me la paso comprando, pero la verdad es que él está peor que yo. Está loco de felicidad y cada día trae algo nuevo para el bebé... Eso sí, todo de color rosa, yo creo que se morirá si resulta ser varón.
Leticia habla tan entusiasmada e ilusionada que no advierte que Laura le hace gestos para que se calle. Mariana le sonríe, pero en sus ojos se nota su tristeza.
Leticia: Lo siento mucho, no debí... Qué tonta soy.
Mariana: No, está bien. Tú sólo querías compartir tu alegría con nosotras y yo te digo sinceramente que me alegro mucho de que seas feliz.
Leticia la abraza y Mariana dice que se siente mal y se encierra en la recámara de Esperanza, llorando, mientras se dice:
--¿Estaré haciendo bien? ¿Debo permitir que mi hijo se quede sin padre por mi culpa?
Mariana se acaricia el vientre y le habla a su bebé con amor:
--Mi niño, sé que no es justo lo que estoy haciendo, pero no puedo dejar que tu papá me separe de ti, no podría soportarlo...
Vuelve a llorar. Sabe que está actuando mal, que lo que hace no es justo para el bebé ni tampoco para Patricio, pero el dolor no la deja darse cuenta de que aún puede ser feliz con su amado y con sus hijos.


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