No te pierdas est� apasionante foronovela protagonizada por Mauricio Islas e Iran Castillo como Patricio y Mariana. La estrella argentina Andrea del boca es la malvada Jade.

 

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Capítulo 114 ¡El final!

July 31 2003 at 9:07 PM
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Lucia  (no login)

 
Capitulo 114
EL GRAN FINAL


*Muerta Jade, Patricio y Mariana se casan y son felices para siempre con su hija Esperanza y su pequeño hijo Salvador*
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http://es.geocities.com/emilidemarmol/ALMAFINAL.html

Patricio está con Mariana haciendo planes de lo que será su nueva vida. Ambos se miran felices y enamorados. De pronto suena el teléfono y Patricio atiende. La noticia que le dan lo sorprende mucho.
Mariana: ¿Quién era? ¿Pasó algo?
Patricio: Sí... Era el director de la clínica donde estaba internada Jade.
Mariana: ¿Cómo qué estaba? Ay, Patricio, no me asustes, no me digas que se escapó...
Patricio: No, es que... Jade acaba de morir.
Mariana se queda viéndolo muy sorprendida.
Patricio: Parece que tuvo una crisis e intentó huir, pero se suicidó.
Mariana: ¡Pobre mujer! A pesar del daño que nos hizo no puedo alegrarme por su muerte.
Patricio: Pues sí, a mí tampoco me alegra, pero cuando recuerdo que por su culpa...
Mariana: No importa, eso ya no importa ahora. Todo lo que te tiene que importar es que estamos juntos y que ya nadie nos va a separar.
Patricio: Tienes razón. Y ahora que ya soy completamente libre, tengo que hacerte una pregunta...
Mariana: ¿Qué pregunta?
Patricio: ¿No lo sabes?
Mariana, sonriendo: Sí pero quiero me lo digas tú.
Patricio: ¿Te quieres casar conmigo?
Mariana: Creo que ya sabes la respuesta.
Patricio: Pues sí pero también quiero que me lo digas tú.
Mariana: ¡Claro que quiero casarme contigo!
Patricio la abraza y la besa con mucho amor.

Xevi está en el parque con sus dos hijitas, a quienes mira con amor.
--Sólo las tengo a ustedes--Se dice con algo de tristeza, mientras piensa en la mala suerte que tuvo cuando se enamoró: primero el desamor de Ester, luego la muerte de Eulalia y finalmente, el rechazo de Laura.
--Nunca me voy a volver a enamorar. Ya no quiero sufrir--piensa.
En ese momento ve que su hija menor se acerca a una mujer que estaba sentada leyendo.
Xevi: ¡Sandrita! ¡Ven aquí! No molestes a la señora que está ocupada.
La mujer se voltea y Xevi puede verle el rostro. Se sorprende al reconocer a la joven que vio días atrás, en el cementerio.
Jovita, sonriendo: No se preocupe, me gustan mucho los niños.
Xevi también sonríe y casi sin darse cuenta, se va a sentar junto a ella y ambos comienzan a hablar como si se conocieran desde siempre.

Días después...
La capilla de La Hermosa está llena de gente. Frente al altar, Patricio mira enamorado y emocionado a Mariana, que se acerca del brazo de Álvaro, vestida de novia y con la mirada llena de ilusión.
La pareja intercambia anillos y votos de amor y fidelidad eterna con la voz cortada por la emoción y los ojos llenos de lágrimas de felicidad.
Finalmente, el cura les dice que ya son marido y mujer. Ambos se miran como si estuvieran soñando, no pueden creer que ya estén casados. Patricio oye que el cura le dice que puede besar a la novia y no se hace esperar y besa a Mariana con mucho amor y pasión.
Luego de la ceremonia, todos van a la casa a festejar la boda. Laura, Leticia y Álvaro se acercan a los recién casados y los abrazan.
Leticia: Hermana, te deseo que seas muy feliz, que sean muy felices.
Laura: Pues yo también te deseo toda la felicidad del mundo, de verdad te la mereces.-a Patricio- Hazla feliz, ya ha sufrido demasiado.
Patricio, sonriendo: El sufrimiento se acabó, de ahora en adelante todo será felicidad para ella.
Patricio abraza a Mariana muy feliz y la besa.
Laura sonríe, alegre por la felicidad de su hermana pero también algo triste, ya que esperaba que Marcos regresara para la boda.
Laura, a Álvaro: ¿Nadie le avisó a Marcos que Patricio se casaba hoy?
Álvaro: Sí, se lo dije la última vez que me habló, pero él me dijo que no podría venir.
Laura: ¿Tú sabes dónde está? ¿Tienes su teléfono?
Álvaro: Pues no, pero hace poco me llamó para ver como andaba todo. ¿Quieres que le diga algo de tu parte si vuelve a llamar?
Laura: No, no le digas nada.
Laura se va y Leticia la sigue.
Leticia: Lo extrañas mucho ¿verdad?
Laura, casi llorando: Más de lo que jamás imaginé.
Leticia: ¿Y por qué no le dices a Álvaro que le pida que regrese?
Laura: Porque él ya no quiere saber nada de mí, ni siquiera quiso venir a la boda para no tener que verme.
Leticia: No creo que eso sea cierto.
Laura: Pues es así, tendré que resignarme a que ya lo perdí.
Leticia: No digas eso.
Laura: Es la verdad, y lo que más me duele es saber que yo tengo la culpa, yo dejé que muriera el amor que él sentía por mí. Por culpa de mi orgullo lo perdí, Leticia ¿Por qué lo habré dejado ir? Lo amo, lo amo mucho.

Lejos de allí, Marcos acaricia una fotografía en la que está con Laura y su hijo.
--Te amo, pero si tú ya no sientes nada por mí, no tiene sentido que esté a tu lado impidiéndote ser feliz. Pero ¿cuánto tiempo más podré pasar separado de ti y de mi hijo?-- se dice con tristeza.

Mariana nota cierta tristeza en el rostro de Patricio y le pregunta que le pasa.
Patricio: Me duele que mi madre no haya querido estar conmigo en este día tan importante. Prefirió seguir viajando antes que estar en mi boda.
Mariana: Tal vez sólo necesite tiempo...
Patricio: Si pero me hubiera gustado compartir con ella mi felicidad.
Patricio deja de hablar porque Esperanza se acerca a ellos, llena de alegría. Patricio la toma en sus brazos y le da un beso.
Patricio: ¿Estás contenta? Ahora sí vas a tener una familia de verdad.
Esperanza: Claro que estoy contenta. Ahora sí vamos a estar los tres juntos, juntos para siempre. ¡Y además voy a tener un hermanito!
Los tres se abrazan felices y emocionados.
Patricio: Yo creo que ya es hora de que nos vayamos.
Mariana: Pero mi amor, todavía no se han ido los invitados.
Patricio: Pues sí, pero ellos comprenderán que quiero estar a solas contigo...
Mariana le sonríe y luego mira a la niña que ríe feliz.

Patricio se ha acercado al panteón a dejar el ramo de Mariana en la tumba de Salvador. Llora de tristeza.
Patricio muy triste: Hoy me casé con Mariana, habrías disfrutado tanto en la boda... Ojalá pudiera estar seguro que me estás viendo desde algún lugar... A veces me parece como si me hablaras.
Mariana lo va a buscar y lo abraza.
Mariana: No te me achicopales... Tu hermano está en el cielo y es muy feliz viéndonos juntos pero no le gustaría verte con esa cara.
Patricio besa la tumba de su hermano y se va bien abrazado a Mariana.

Los recién casados están apunto de partir de luna de miel. Mariana está intranquila por su hija.
Mariana a Esperanza: ¿Seguro que estarás bien si nos vamos unos días?
Esperanza: Claro, mamá, ustedes no se preocupen por mí y diviértanse mucho.
Mariana: Pórtate muy bien y obedece en todo a tu tía.
Esperanza: Sí mamá.
Mariana: Te llamaré todos los días.
Patricio: ¡Nos vamos sólo por una semana, no por un año, Mariana!
Mariana abraza a la niña y le da un beso, mientras no deja de repetirle que cualquier cosa que pase la llame por teléfono.
Patricio también se despide de la niña y, luego de dejarla con Laura, los recién casados parten con destino a una playa lejana y solitaria donde celebrarán juntos su matrimonio.

Meses después...
Marcos llega a La Hermosa y se sorprende de no ver a nadie. Dolores, el ama de llaves, sale a recibirlo. Él, muy intrigado, le pregunta dónde están todos.
Dolores: Bienvenido, señor Marcos ¿quiere que le prepare su recámara de siempre?
Marcos: Sí, por favor, pero primero quiero saber por qué no hay nadie en la casa.
Dolores: Es que todos se fueron al hospital con la señora Laura.
Marcos, preocupado: ¿Al hospital? ¿Por qué al hospital? ¿Qué le pasó? ¿Está bien?
Dolores: Tuvieron que llevarla porque la señora ya iba a dar a luz.
Marcos mira a Dolores muy sorprendido.
Dolores: ¿A poco no lo sabía?
Marcos no le responde, sólo le pregunta si la llevaron al hospital del pueblo. El ama de llaves le dice que sí y él se va rápidamente.

Mariana, en la sala de espera del hospital, está con Patricio, Esperanza y su bebé recién nacido, Salvador. También está con ellos el pequeño Víctor que espera que le digan que ya nació su hermanito. En eso llega Leticia, con Álvaro y sus hijos, Sebastián, Álvaro y la pequeña Leti, que Álvaro lleva muy orgulloso en sus brazos.
Leticia: ¿Y? ¿Ya nació?
Mariana: Parece que todavía no. Y lleva bastante tiempo en la sala de partos...
Leticia: Me preocupa que pueda tener alguna complicación como cuando nació Víctor...
Mariana: Confiemos en que todo saldrá bien.
Una enfermera se acerca a ellos y le pregunta si son familiares de Laura.
Mariana: Sí, sí. ¿Ya nació el bebé?
Enfermera: Sí, acaba de nacer. Fue niño.
Leticia: ¿Y cómo está?
Enfermera: Tanto la señora como el niño están en perfecto estado de salud.

Ester está en su casa muy feliz con sus hijas y su recién nacido. Las niñas están encantadas con su hermanito. Francisco va a visitar a la mujer. Ella lo recibe con alegría. Él mira al niño con tanto cariño como si fuera su propio hijo. A Ester le emociona que Francisco quiera tanto al bebé.
Ester: ¿Sabes? Ya salió lo de mi divorcio. Ayer mismo me lo dijo Xevi.
Francisco: Que bien, me alegro de que ya seas una mujer libre.
Ester: Xevi también me ha dicho otra cosa... Dice que va a reconocer a mi hijo para que lleve el apellido que le corresponde.
Francisco: Y me imagino que tú le dijiste que no.
Ester: ¿Y por qué habría de decirle que no? Mi hijo es un Balaguer y ya que Sergi no puede darle su apellido, lo hará Xevi.
Francisco: ¡Pues yo no estoy de acuerdo!
Ester, sorprendida: No entiendo tu reacción... ¿Qué puede afectarte a ti que mi hijo lleve el apellido de su padre en lugar del mío?
Francisco: ¡Tú sabes que yo quiero al niño! ¡Quería que fuera mi hijo y llevara mi apellido, pero veo que tú prefieres mil veces que tu bebé sea un Balaguer y no el hijo de un don nadie como yo!
Ester mira a Francisco muy emocionada:
--¿Me lo dices de verdad? ¿Tú reconocerías a mi hijo?
Francisco: ¿No te he demostrado que quiero a tu bebé como si también fuera mío? ¿No te diste cuenta de que sólo estaba esperando a que te divorciaras para pedirte que fueras mi esposa? Pero creo que ni vale la pena hacerlo, seguro que tú piensas que soy demasiado poca cosa para ti.
Ester no puede creer lo que está oyendo.
Ester: Yo soy la que se siente muy poca cosa para ti, eres un hombre maravilloso y si todavía lo sigues deseando, me casaré contigo y mi bebé llevará no sólo tu apellido sino también tu nombre.
Francisco: ¿De veras? ¿Renunciarías a que tu hijo sea un Balaguer sólo porque yo te lo pido?
Ester no le responde, sólo lo besa y le dice que lo ama.

Marcos llega al hospital, pensando que tal vez el hijo de Laura puede ser suyo, pero lleno de angustia de imaginar que el bebé sea de Xevi. En la sala de espera se encuentra con toda la familia y todos se sorprenden mucho al verlo.
Leticia: ¡Marcos!
Marcos: Díganme, ¿cómo está Laura?
Leticia: Ella está bien, está con Víctor y el bebé.
Marcos, con miedo: ¿No está Xevi con ella?
Leticia: ¿Xevi? Claro que no.
Marcos, alegre: ¿Entonces el bebé no es de Xevi?
Mariana: ¿De verdad creíste que Laura tenía algo que ver con él? ¡No seas tonto, Marcos!
Marcos sonríe muy feliz y pregunta si puede entrar a verla.

Laura mira con ternura a su bebé. Víctor está a su lado.
Víctor: ¿No va a venir mi papá a conocer a mi hermanito?
Laura, triste: No, no creo.
Víctor: Dime la verdad ¿es que no va a volver nunca?
Laura lo mira angustiada, no sabe que decirle.
En ese momento se abre la puerta del cuarto. Laura, que está mirando al bebé, no ve quien es el que entra y se sorprende cuando oye que Víctor grita:
--¡Papá! ¡Viniste!
Marcos lo abraza muy feliz.
Víctor: Creí que ya no volverías...
Marcos: ¿Cómo crees que te iba a abandonar?
Víctor: Te quiero mucho, papá, mucho.
Marcos: Yo también... Oye ¿te molestaría dejarme un momento sólo con tu mamá?
El niño sale y Marcos se sienta en la cama junto a Laura y acaricia al niño.
Marcos: Es un varón ¿verdad?
Laura asiente.
Marcos: Supongo que tú querías que fuera niña.
Laura, sonriendo: Te equivocas. Yo quería un varón.
Marcos: ¿Sí?
Laura: Claro, yo quería otro hombrecito igual a su papá. Y tuve suerte, míralo y dime si no se parece a ti.
Marcos está muy emocionado.
Laura: ¿No quieres tener a tu hijo en brazos?
Marcos asiente y Laura le da al niño. Ambos se estremecen cuando se tocan.
Marcos mira a Laura a los ojos, nota que ella ya no intenta aparentar frialdad, sino que lo mira con amor. Él no puede contenerse y la besa.
Laura: Te amo.
Marcos no puede creer lo que oye.
Marcos: ¿Qué dijiste? A ver repítelo que lo quiero oír nuevamente.
Laura: Te amo ¡te amo!
Marcos la vuelve a besar.
Laura: Te amo, nunca vuelvas a dejarme porque me muero, no sabes cuanto te extrañé.
Marcos: ¿Eso quiere decir que me perdonas? Sé que fui un estúpido, que todo lo que te hice fue horrible, pero te amo y haré cualquier cosa por ganarme tu perdón.
Laura: Todo está olvidado. Ahora ya no importa el pasado sino el futuro y sé que seremos muy felices tú, yo, Víctor y el pequeño Marcos.
Marcos sonríe: ¿Quieres que el niño se llame como yo?
Laura: Quiero que en todo sea como tú. Te amo, te amo.
Marcos la besa lleno de felicidad.

Días después...
Mariana, Leticia y Laura están con sus esposos, sus hijos y unos cuántos amigos muy cercanos, festejando el bautizo de los pequeños Salvador, Marcos y Leticia.
Mariana saluda a David y a Xevi. Ambos están muy felices con sus respectivas esposas, Malena y Jovita.
Mariana: ¡Muchas felicidades! Imagino que en su casa también tendremos bautizo muy pronto...
David: Sí, imagínate que felicidad. Nuevamente voy a ser papá y abuelo.

Patricio está con Ester y Francisco que le cuentan que ya pronto se van a casar. El pequeño Francisco está en brazos de su padre adoptivo. Las hijas de Ester están al lado de su madre.
Francisco: Pues sí, el mes próximo es mi boda y pobre de ti que faltes porque quiero que seas el padrino, no sólo de la boda sino también de mi hijo. Tendremos doble fiesta porque además de casarnos vamos a bautizar al niño.
Patricio: Pues será un honor ser padrino de tu boda y de tu bebé.

Laura y Leticia, junto a sus amados, miran a sus hijos que juegan. Las dos se sienten completamente felices y sonríen mirando muy enamoradas a sus respectivos maridos, que también están locos de alegría. Las hermanas recuerdan como, de forma muy parecida, el amor llegó a la vida de ambas.

Patricio abraza a Mariana y antes de que ella pueda decir nada, se la lleva en brazos hasta la laguna.
Mariana: ¿Qué pasa, mi amor?
Patricio: Nada, sólo quería que estuviéramos un momento solos. Quería decirte algo.
Mariana: ¿Qué?
Patricio: Que te amo.
Mariana: Yo también te amo y soy muy feliz de poder estar a tu lado. Valió la pena todo lo que sufrimos, el tiempo que tuvimos que estar separados, ahora estamos juntos y nadie nos separará. Por suerte nuestra historia de amor tuvo un final feliz.
Patricio: No, mi amor.
Mariana: ¿No? ¿Por qué no?
Patricio: Porque esto no es el final. Es sólo el principio.
Mariana lo mira enamorada. Él la abraza y la besa como si todo el tiempo del mundo no fuera suficiente para demostrarle todo el amor que siente por ella.

FIN


 
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