Aunque no se arrepiente de la jugada hecha a su hermano y no le habla de Valentina, Carlos ya tiene bastante sintiendo que su hermano está en el lodo y trata de animarlo. Van los dos juntos a cenar. Allí se encuentran con Ramón.
--espera que saludo a un amigo...
Los dos hermanos se acercan a la mesa. Carlos saluda a la joven:
--hola, María Ángeles...
Marc mira sorprendido a la chica, es aquella a la que besó a la fuerza. La mira con pena. Ella lo ignora. Carlos presenta a Marc a María Ángeles. Marc no sabe bien porqué pero se siente tranquila al saber que Ramón no es el novio de la chica como creía sino el hermano. María Ángeles acepta el beso en la mejilla de Marc como si no lo conociera. Luego los dos hermanos se van a la mesa de ellos. Marc no le saca los ojos de encima a la chica. Sonríe al darse cuenta que ella también lo mira y no parece enojada. Cuando sus miradas se encuentran ella agacha la cabeza...
Al día siguiente, María Ángeles se asusta al ver a Marc frente a su casa. Se va corriendo pero él se le pone delante con unas flores:
--no tengas miedo... perdoname...
Y Marc la mira con una dulzura que ella no puede rechazarle las flores.
--me perdonas? te juro que siento mucha vergüenza de lo que hice... pero te juro que no te quería obligar a nada... Me sentia mal y necesitaba una mujer pero te juro que nunca había hecho una cosa así... El otro día yo no estaba bien...
--lo sé... estoy segura que eres un buen muchacho pero es que yo no soy de esas.... nunca he tenido novio...
Marc la mira excitado:
--eres virgen...??
Ella agacha la cabeza:
--si...
Y luego se avergüenza. No sabe porque ha confiado en el de esa manera:
--perdona... yo no sé porque te cuento estás cosas...
Marc la acaricia con dulzura, ella no siente miedo. Le gusta ese chico. Se da cuenta que nadie tiene que ver con el del otro día.
--¿de verás nunca has estado con un hombre?
Ella hace que sí con la cabeza:
--¿y eso...? No es normal a tu edad y eres muy bonita...
Marc la mira con deseo, nada le gustaría más que ser él el primer hombre en la vida de esa joven.
--aún no he encontrado al hombre ideal...
Marc la mira triste. Está seguro que él no tiene posibilidades con ella:
--y yo te pareceré un patán... no vas a querer ni mirarme...
--bueno, yo no diría eso... me caes bien...
--me darías una oportunidad...?
Él la mira seductor y ella le coquetea con cierta inocencia:
--puede ser...
él trata de besarla:
--he dicho que puede ser.... --dice ella rechazándola.
Él la besa en la mejilla. Se sonríen.
Mientras, Valentina se ha refugiado en el campo con su abuela. Aunque doña Cecília trata que su nieta olvide sus penas, que coma como antes la gordita ha iniciado una dura dieta, hace mucho deporte. Corre, nada en el río, hace gimnasia en casa...
--¡¡ser gordita no tiene nada de malo¡¡
Valentina mira a su abuela con ojos tristes:
--las cosas no funcionan así yaya... Él no me quiso...
--el hombre que te ame te amaré sea como seas...
--¡¡yo quiero que Marc se arrepienta de haberme rechazado¡¡
--¿y de verás todo esto lo haces para que él se arrepienta o para que se fije en ti? Si ese hombre no se fijó en ti ahora no merece tu amor...
Pero Valentina no escucha a su abuela y sigue con su dieta, su deporte. Cecília está muy preocupada porqué su niña no recupera la sonrisa, cada día va a buscarla al río para tentarla con un bocadillo pero Valentina no olvida su obsesión por perder todos los kilos de más. Y pasan dos años...

--¡¡niña¡¡ --grita Cecilia mientras va a buscar a su nieta al río.
Y Valentina sale del río. Sólo su mirada triste recuerda a esa Valentina de antes. A pesar de no estar arreglada su delgadez la han convertido en lo que se consideraría una mujer bonita. No tiene nada que envidiarla a su hermana Ariadna . Una vez más Valentina rechaza el bocadillo de su abuela.
--yaya... ¿es que no te cansas nunca?
--No mi niña... No pierdo la esperanza de que vuelvas a ser la de antes...
--La de antes no yaya... Aquella Valentina murió...
--¿y si tanto amas a ese chico porqué no lo vas a buscar pero para luchar por su amor no para vengarte de él?
--Yaya, creí que decías que él no me merecía...
--y no te merece pero esos ojos que pones cuando hables de él... ¡¡es amor¡¡ ¡¡amor¡¡
--y también es dolor... No creo poder olvidar el daño que me hizo...
--¿y qué es lo que esperas de la vida?¿convertirte en una perdida como tu hermana?
--Verme delante de Marc y preguntarle porqué se rió de esa gordita...
--¡¡ya han pasado dos años... es posible que no se acuerde de ti¡¡
--Yo le refrescaré la memoria...
--No sabes que ha sido de su vida... a lo mejor ya se fue de la ciudad...
--espero que no... Ya me siento preparada... voy a regresar...
--Yo regreso contigo...
--No, tu me esperas aquí... Si todo sale mal necesitaré refugiarme en tus brazos...
Abuela y nieta se abrazan:
--lo que yo daría por verte feliz...
Y Valentina no puede evitar emocionarse pensando en Marc. Además se saca los lentes y se pone lentillas. Quiere estar bonita para Marc aunque no lo quiera reconocer del todo.
Y con los sentimientos a flor de piel la joven regresa a su ciudad. Y no sabe si ha hecho todo ese cambio para vengarse de Marc o para que él la ame como siempre deseó. La casualidad hace que pase por un templo justo en el momento que salen los novios y Valentina sufre un fuerte impacto. Es Marc. Su chico guapo se casó con María de los Ángeles. Valentina se va sin ser vista. Ha sufrido una gran impresión y reconoce que todo lo ha hecho por amor, que soñaba que ahora que era una mujer como las que le gusta a Marc consiguiera su amor...
--¡¡tonta, tonta¡
Y llora y se maldice así misma por no poder olvidar a Marc:
--¡¡has perdido los dos últimos dos años de tu vida¡¡ ¡¡no sirves para nada¡¡ ¡¡Estás sola, eres bonita pero sigues estando tan sola como antes¡¡ De poco te sirve que otro hombre ahora sí se pueda fijar en ti... ¡¡yo lo quiero a él¡¡sólo a él¡¡
LLorando desolada, Valentina toma el primer tren que la devuelve al pueblo y espera refugiarse en brazos de su abuela. Y la encuentra tirada en el piso. Muerta. Valentina se abraza al cadaver de su abuela hundida. No puede evitar sentir culpa, sentir que si no fuera por que se fue su abuela no habría muerto. Elisa acompaña a su hija en el entierro de su madre, trata de convencer a la joven que ella no tuvo la culpa de nada pero Valentina está destruida. No quiere pensar y menos quiero volver.
--no te puedes quedar aquí sola...
Con mirada dura pero decidida, Valentina dice a su madre:
--Ya sé que es lo que haré con mi vida...
Y esa misma noche Valentina ingresa en un convento. Llorando suplica a la madre superiora que la acepte con ellas y es así como que la paz del convento dan a Valentina la estabilidad que había perdido. 10 años después... Valentina ha tomado los hábitos. Es una mujer bonita, pero triste y ha olvidado el amor por completo. Almenos eso parece. Cada noche tiene un pensamiento para Marc, lo recuerda con cariño. No lo odia, desea que sea feliz. Cumplia con sus labores como una religiosa mas cuando la madre superiora la hace llamar y le da una mala noticia:
--tu hermana sufrió un accidente en el auto... está muerta...
Y Valentina deja atrás su hábito por unos días para apoyar a su madre y aunque Elisa le suplica que deje el convento Valentina anima a su madre a ir con ella. En el cementerio, después de despedir a Ariadna, ven a Carlos padre. Elisa tiembla toda. Y aunque la madre de la exgordita se ha cansado de rechazarlo aún tiembla al tenerlo cerca.
--¿quien es?
--es el padre de aquel mal hombre que te engañó...
--¿de Marc?
--sí.
Valentina tiembla al oír el nombre del guapo chico.
--¿te gusta? --Valentina señalando al padre de su amado.
Elisa se pone nerviosa:
--no importa... pasaron muchas cosas y...
Valentina la interrumpe:
--Yo ya perdoné a Marc --se calla que muy en el fondo aún sueña con ser amada por él-- si tú amas a ese hombre olvida lo que pasó...
Y Elisa no lo duda, se acerca a Carlos. Ambos han perdido mucho tiempo. No hacen falta las palabras. Un abrazo lo dice todo. Valentina está tranquila. Sabe que su madre será feliz.
Esa misma tarde Valentina da una vuelta por su ciudad. Hacía años que no iba por ahí y quiere recorrer sus calles una vez más antes de volver al convento. Y justo en el centro de la ciudad ve a una pareja tomada de la mano van hacia donde ella pasan aunque no se han fijado en ella. El corazón de la exgordita late con mucha fuerza.
--¡¡no puede ser¡¡
Sus ojos le dicen que no es él pero su alma sí lo ha reconocido. Valentina no puede creer que ese hombre que se acerca hacia ella de la mano de su esposa sea aquel joven al que tanto quiso y por el que tanto ha llorado.