
Valentina tiembla toda al pasar por al lado de Marc. A pesar del cambio físico de él el hombre la seduce como el primer día. Y a pesar del cambio de ella Marc la reconoce. Valentina está muy delgada, va sin maquillar, lleva gafas pero sé ve linda y Marc queda impresionado al verla. Él pasa de largo y Valentina se lo queda mirando. Siente atracción y celos por verlo al lado de su esposa. Trata de recordar que es monja y no puede sentir esa clase de sentimientos por un hombre. Llega a casa de su madre muy alterada. No sabe porqué pero llama al convento, les dice que su madre está mal y pide unos días libres. Esta sola en casa ya que Elisa se ha refugiado en brazos de Carlos. La exgordita ahora monja va a su antigua habitación. Todo está igual. Recuerda lo mucho que lloró por Marc, lo mucho que lo amó. No puede dejar que los malos pensamientos que había aparcado de su mente la asalten de nuevo como él dia que lo vio desnudo y en plena acción. Se aferra a su cruz y pide a su Díos fuerzas para olvidar a Marc. Muy escondido detrás de su armario está el diario de Valentina de su juventud. Ama a Marc... aunque no lo ha querido aceptar ama a Marc y a pesar que él ya no es aquel chico guapo que conocio nada ha cambiado. En todo caso lo que ha cambiado es que ahora ella podría tener a cualquier hombre guapo que quisiera pero es religiosa lo ama más que nunca. Trata que el rezo la haga olvidar pero el rostro de Marc se le viene una y otra vez. Lee su diario y el pasado se le cae encima:
--Está casado y yo tomé los hábitos... ¡¡tengo que olvidarlo, tengo que olvidarlo¡¡
Y de la misma manera que lo hiciera años atras, Valentina agarra su diario y comienza a escribir desde lo más profundo de ella:
"4-agosto-2005
La humanidad ha perdido un gran macizo y ha ganado un gordo más. Lo veía y no me lo creia. Tanto que se burló de aquella pobre gorda que fui y ahora él es él gordo y más gordo creo yo de lo que pude estar yo. He paseado por esas calles de mi ciudad que hacia años que no recorría y aunque lo quería olvidar tengo un amor clavado en el alma que no se me borrará jamás. Guapo lo continua siendo y me seduce como el primer día. Pero es gordo, muy gordo... Los 100 kilos nadie se los quita. Pero al ver que ya perdió aquel fisico que enloquecía a todas las chicas es que me he dado cuenta que a pesar de ese disfraz de monja en que he convertido mi vida lo amo a el y lo amaré toda mi vida. Y es que si me lo cuentan no me lo creo. Era Marc... mi Marc. El único hombre al que he amado y que tanto me hizo sufrir. LLevava una camiseta blanca que cubre su impresionante barriga. Lleva un peinado raro. Casi calvo de toda la cabeza pero mucho en la frente. Debe ser lo único que no perdió. Además lleva perilla. Yo he pasado por su lado, él hablaba con la mujer y su voz me ha removido tantas cosas... Me ha mirado. Ya estaba segura que no me reconocería. Pero sí me reconoció y me ha sonreído. Su sonrisa seductora se me ha clavado en el alma. Viejas heridas se han abierto aunque sí es verdad que lo miraba y el rencor ha pasado. Lo amo y no hay rencor... Él entonces tenía 20 años seguro que se arrepentía de lo que me hizo y en todo caso ahora no es eso lo que nos separa... Él está casado y yo soy tomé los hábitos años atrás. Punto y final. Debo irme, encerrarme en las paredes de ese convento que ha sido mi salvación pero no pudo... Amo a Marc y lo llevo demasiado mentido dentro y me repito a mí misma que no puede ser... ¡¡él es casado¡¡ ¡¡No es una tontería lo que nos separa¡¡ Verlo gordo y calvo ya hecho que valore aún más su sencillez de alma, su simpatía que fue lo que me enamoró de él lejos de su físico que lo tenia. No tiene bien cuerpo pero es guapo y me sigue seduciendo como el primer día y es un amor que me atormenta porque es más prohibido que nunca. Me ha gustado que fuera tan amable con mia... Se le veía tan dulce. No me equivoqué al amarlo... tal vez fue él quien se equivocó... es que me cuesta imaginarlo creando esa sucia mentira para que humillarme... pero lo tengo que olvidar... tengo que olvidarlo..."
Mientras Marc está en la ducha. Recorre con sus manos su voluminoso cuerpo desnudo. Piensa en Valentina.
--que cambio ha dado... pero se veía triste... ¿tal vez no e feliz?
Y Marc se enjabona la cara, la barriga, las piernas... Sonríe seductor:
--que linda estaba...
Y piensa en esa gordita que se desvivía por él:
--¿y será verdad que yo le gustaba?
Recuerda el día en que lo vio con su hermana en una situación muy comprometida:
--le dolió... yo sé que le dolió...
Y Marc no puede dejar de pensar en el amor de Valentina y en lo linda que la vio. Todo él se estremece al recordar. Suspira y sonríe ilusionado.
--¿que pasó¿¿qué me está pasando?
Marc aclara su cuerpo con el joven y trata de esa manera aclarar su mente pero no puede dejar de pensar en Valentina.
--estoy casado... soy un hombre casado...
El gordito sale de la ducha totalmente mojado y desnudo. Se seca un poco y sale al comedor secándose la cabeza. Se sienta en la cama:
--Valentina... Valentina... ¿qué fue de ti? ¿porqué tan triste?
Deja la toalla en el piso.
--estoy casado y ella tiene que tener marido... No es posible que siendo tan bella esté sola...
Él se mira al espejo. Sonríe:
--lo que son las cosas... ahora la que me puede rechazar por gordo es ella a mí... ¿sería verdad que le gustaba sinceramente o era una más de esas chicas frívolas como su hermana?
El pasado quedó atrás. Ha sentido algo al mirarlo, algo que nacía de los dos. Y eso le ilusiona:
--¿puede ser que le guste aún?
Se lleva las manos a la cabeza:
--estoy casado... María Angeles me devolvió la vida... Cuando yo me sentia rechazado ella a pesar de todo se entregó a mí... He sido su único hombre... No la puedo dejar... He sido feliz...
Pero hay algo que lo ha frustrado:
--si me hubiera dado un hijo pero... no se puede tener todo en esta vida...
y vuelve a pensar en Valentina. Se lleva las manos al pecho:
--¿qué es lo que me ha pasado? Nunca una mujer me hizo sentir esta angustia, esta emoción...
Nunca su corazón había palpitado por una mujer.
--Soy casado --se repite.
María de los Ángeles llega en ese momento. Marc se levanta.
--mi amor... me encanta verte desnudo...
Él se siente un poco inseguro:
--¿y no crees que debería bajar barriga? --dice tocándosela.
--Ni se te ocurra... a mí me gustas así...
--pero ¿no estaba mejor antes?
Con un poco de celos la mujer dice:
--¿antes cuando todas te miraban? No... yo te amo... y te amo así...
Y María de los Angeles se tira encima de su esposo. Y los dos jadean mientras hacen el amor.
--Valentina --se le escapa él en el momento del èxtasi final.
Y Marc queda en la cama retorciéndose de placer. No se ha dado cuenta de su error. María de los Ángeles lo mira furioso:
--¿¿¡¡quien es Valentina??¡
Y Marc la mira con el rostro desencajado por la sorpresa:
--¿como?¿de dónde has sacado ese nombre?
--¡¡me has llamado tú así... ahora... recién que hacíamos el amor¡¡
--No es verdad...
--¡¡claro que lo es¡¡
Y Marc se levanta de la cama totalmente desnudo. Se enoja para borrar su culpa:
--¡¡estás loca¡¡
Ella se levanta envuelta en una sábana:
--¿¿quién es?¿la tipa que vimos ahora y te deboró con los ojos? ¡¡ya sabía yo que le gustabas¡¡ ¿¿¿quien es? ¡¡tu amante??¡
--que más quisiera yo --piensa Marc.
Pero no muestra sus sentimientos sino que se enoja:
--¡¡te lo has imaginado... estas mal... dije otra cosa¡¡
Y se encierra en el baño pensando dejando a su esposa alterada. Y él se mira al espejo desnudo como está. sonríe pensando en Valentina. Se excita mucho recordando lo bonita que está:
--¿será verdad que le gusto? Ahora que ella es la bonita ¿le gustaré igual?
Se estremece todo pensando en la gordita y repite su nombre una y otra vez. Y la culpa y el deseo lo ha atrapado:
--¡¡no puede ser...¡¡ ¡¡Qué me está pasando¡¡ Pasión... es una pasión pasajera... No puedo poner en peligro ahora ¡¡10 años de matrimonio¡
Y Valentina en su antiguo cuarto no puede dormir pensando en Marc.
--¡¡está casado¡¡ ¡¡está casado¡¡
Y se levanta y reza y pide a Díos fuerzas para no caer en la tentación...
Al dia siguiente, María de los Angeles se refugia en su suegra. Le cuenta que Marc la llamó Valentina. Ese nombre llena de odio a la mujer:
--¡¡¡Valentina...¡¡ ¿¿esa gorda? ¡¡yo creía que estaba muerta¡¡ ¡¡debiño morirse¡¡
--una gorda no... entonces no es quien yo piensa... ¿y quien es esa gorda?
Y Encarnación le cuenta la historia.
Y Valentina sin saber bien qué espera está paseando por el mismo lugar en el que vio a Marc.
--¡¡tengo que olvidarlo¡¡ No soy una mujer... ¡soy una religiosa¡¡
Desea verla y siente un amor que la quema y no puede controlar. Por un lado quiere que el aparezca y por otro lado suplica no verlo. Pero su cara se le ilumina toda al verlo. Va hacia ella. Aunque está gordo, ya no tiene el cuerpo atlético de antes. Luce bien bien. Valentina está seducida. Sin afeitar, en jeans y Valentina muerta por él. Y él está temblando:
--tienes que ignorarla --dice él para si-- tienes que olvidar este fuego que te arrastra a ella... ¡¡estás casado¡¡
Y Marc trata de mostrarse indiferente pero mueve la cabeza de una manera muy dulce:
--Adios... que te vaya bien ... --le dice él con un encanto que a ella le enloquece.
Y él pasa de largo y ella desea llamarlo retenido y él desea lanzarse a sus brazos.
--está casado y me debo a Dios --piensa ella mientras que antiguos sentimientos se han apodera de su alma.
Y no lo deja escapar:
--¡¡Marc¡¡
Y él se gira y ninguno de los dos se controla. Se dejan llevar por lo que están sintiendo. Y ella corre hacia el y él la espera y se abrazan y se besan apasionadamente. Es un fuego que los devora a los dos.
--Marc... te amo... Marc... nunca te pude olvidar... hay tantas cosas que tengo que decirte...
Y él la mira seducido:
--ahora no... vamos... a un sitio donde estemos solos...
y la mirada de el no deja lugar a dudas y ella se olvida de todo. Van a una casa que hay cerca. Está abandonada y cubierta en sábanas. Se miran con deseo.
--no puedo creer que esté asi contigo... --Dice ella.
Marc la desnuda:
--que hermosa eres...
Y ella lo desnuda a el:
--te amo...
Y a pesar de ser él casado y ella monja se aman y se unifican en un solo cuerpo ardiente mientras se entregan a uno como dos verdaderas bestias salvajes. Y ella de felicidad al ser amada por primera vez.