
Marc visita la tumba de su hermano:
--debes estar feliz...Debes estar riéndote de mi desgracia. Valentina puede que esté esperando un hijo mío pero gracias a la duda que me sembraste al violar a Valentina pues acabaste con mi vida...
Y Juan que llegaba en ese momento con una flor lo ha escuchado todo:
--¿Carlos te dijo que violó a Valentina?
--sí... él me lo confesó...
--No es verdad... no pudo...
Marc mira al amigo de su hermano con el rostro desencajado:
--¿¿qué?
--Estaba furioso, se enojó conmigo porque no lo apoyé... quería hacerles más trastadas pero Valentina ya se había ido... Si esa mujer está embarazada no puede ser de Carlos... ¡¡de Carlos no¡¡
Y Marc se lleva las manos a la cabeza. Está feliz al saber que la hija que espera Valentina es suya pero le aterra la idea de haberla perdido para siempre. Se molesta con Juan:
--¿¿y porqué no me dijiste antes?
--¿¿¡y yo como iba a saber que Carlos te hizo esto?¡ el día del entierro me quise acercar a ti pero me dio pena por tu hermana...
--y aquello pasó... ahora me has devuelto la vida...
Marc abraza a Juan y se va corriendo.
El gordito está muy ansioso y se presenta en el hotel en el que Elisa y Carlos está de luna de miel. Elisa no sólo está molesta por la interrumpción sino que se niega, por más que Marc ruega a decir dónde está su hija.
--Ella no quiere saber de ti... ¡¡ya dejala en paz¡¡ ¡¡no sé que le has hecho está vez pero la has perdido para siempre...
Marc se hunde. Elisa se va. Marc desesperado pide ayuda a su padre:
--¡¡papá me tienes que ayudar... ¡¡metí la pata... Carlos me mintió, no la violó... la hija de Valentina es mio...¡¡
--¿estás seguro?
Marc está feliz y ansioso:
--¡¡sí, sí¡ ¡¡me tienes que decir dónde está¡¡
--no lo sé pero lo averiguaré y te lo diré...
--mi hija... si es mi hija... voy a ser papa --dice con ilusión.
4 meses después... en Francia. Elisa está en la sala de espera de un hospital. Llega Carlos con Marc. Elisa se enoja con su marido.
--¿¿porqué lo tragiste a él?
--porque es su hija la que va a nacer...
Y aunque Elisa trata de impedirlo Marc entra en quirófano. Valentina se sorprende pero tampoco puede decir nada. Y Marc está a su lado. Y ambos lloran mientras una linda pequeña llora en brazos de su mamá. Mientras acaricia a la madre Marc besa a la pequeña:
--gracias... gracias por está niña tan hermosa que me has dado... ¡¡es mi hija...¡¡¡ ¡¡mi hija¡¡
Las lágrimas de Marc la conmueven y lo que lamenta es que ese hombre que ella tanto ama no la ame de la misma manera. Valentina es llevada a la habitación y Marc entra con ella y toma en brazos a su hija:
--¡¡mi hija... es mi hija¡¡
Marc llora conmocionado. No puede creer que tanta felicidad sea cierta.
--¿ya no tienes dudas? --Valentina.
Marc deja en la cuna a su hija:
--Carlos me engañó... un amigo suyo me lo confesó...
--yo también te lo dije...
Marc se sienta en la cama y besa las manos de la mujer:
--lo sé, perdoname...
--ya olvidalo...
--tenemos una hija muy hermosa... ¿como la vas a llamar?
--Ariadna...
Y Marc recuerda el día en que Valentina los sorprendió a los dos en plena faena:
--¿crees que es oportuno?
--es mi hermana, buena era y quiero que mi hija se llame como ella... ¡No le tenemos que decir que se acostó con su padre y su abuelo¡
--claro... no te enojes...
Valentina esta feliz de tener a Marc a su lado, de que sea un padre tan cariñoso. Recuerda a ese chico tan guapo que le era tan lejano y ahora, aunque gordito, al fin lo tiene a su lado.
--¿te casarás conmigo ahora...?
--no
--¿porque? ¿no me amas...?
--porque no estoy segura que tú me ames o estés conmigo por tu hija.
--y entonces ¿no me vas a dar una oportunidad?
--todas las que necesite, no necesito una boda para amarte...
Y Marc sonríe y ella lo besa y él responde y se funden en un cálido beso de amor.

50 años después... está naciendo un bebé. Toda la familia está se reune para ver a la recién nacida. Los padres, los abuelos, los tíos y los bisabuelos: Marc y Valentina. Son una pareja de ancianos gorditos y siguen felices y enamorados como la primera vez que hicieron el amor. En la intimidad de su casa Valentina pone una foto de ese bebé junto a las otras de su familia, con sus 3 hijos y 7 nietos. Ahora su primer biznieto, una niña. Marc está frente a la chimenea y ella lo mira de una manera especial.
--¿que te pasa? --le pregunta él.
--que soy muy feliz...
--No menos que yo. Nunca imaginé que llegara a amarte tanto.
Valentina se sienta a su lado. Parecen una pareja de recién casados. Él sonríe, la acaricia:
--¿qué? Parece que me quieres decir algo...
--te quieres casar conmigo? --le suelta ella.
--¿¿como?
Ella sonríe:
--bueno... si no quieres no.
--es que te lo he pedido tantas veces en estos años...
Valentina se levanta:
--pues si es un no...
Marc la abraza por la espalda:
--¿por fin te convenciste de mi amor...?
Se sonríe, se besan. Están enamorados como dos adolescentes a pesar de todos sus años, de sus arrugas:
--bueno yo no necesito un papel del estado para amarte...
--ni yo pero soñaba con ser tu esposo ante Díos y la ley quiero morir sabiendo que eres mi esposa...
--no hables de muerte. Lo poco que nos pueda quedar tiene que ser solo de felicidad... aún nos pueden quedar unos cuantos años para vivir nuestra luna de miel...
y toda la familia se reune para el feliz acontenciento. Con alegría, con incredulidad. Valentina llega al altar del brazo de su hijo Marc, su único hijo varón. La precede la hija de éste, Valentina, que lleva los anillos. En el altar con el novio están las dos hijas del matrimonio, Ariadna y Cecilia. Y con estos los nietos (a cual más guapo) y sus novias. Y una pequeña bebita, Elisa, la biznieta de los novios, que duerme en brazos de su mamá ante la mirada de ternura de Francisco Javier, su guapo papá.
--Marc ¿quieres a Valentina como tu legítima esposa para amarla, cuidarla y respectar todos los dias de tu vida?
Marc mira a Valentina divertido:
--no sé... tengo que pensarlo... es demasiado pronto...
Valentina mira emocionada a su amado, a la linda familia que han formado. Todos sonríen. La felicidad es absoluta. Una felicidad que Valentina sólo soñó alcanzar.
--si, quiero --dice Marc guiñando el ojo a su viejita.
Luego es el turno de Valentina. Llora al decir que sí mientras piensa en esa chica de insituto gordita que se enamoró del guapo de la clase, era un amor que parecía condenado. Marc y Valentina unen sus manos tras el intercambio de anillos y ya como marido y mujer se besan con la misma fuerzas de 50 años atrás. Y sus hijos, sus nietos los felicitan... los novios besan a las más pequeñas y luego salen del templo donde les esperan los suyos que los bañan en arroz y los novios lo reciben felices:
--te amo --le dice él mientras la acaricia y la besa.
--lo sé y me parece un milagro...
Él la mira seductor:
--no, el milagro es que tú me hayas aguantado todos estos años...
Y se sonríen y se besan dominados por la felicidad de sus almas y la de sus seres queridos.
FIN.
Estos son los descendientes de Marc y Valentina.
**Ariadna Nonell Villanueva: hija mayor de Marc y Valentina. Estos son sus hijos;
Valentín Ayala Nonell: el hijo mayor de Ariadna y primer nieto de Valentina y Marc.
Francisco Javier Ayala Nonell: el segundo hijo de Ariadna y padre de Elisa, la biznieta de Valentina y Marc.
Rafael García Nonell: hijo de Ariadna, de su segundo matrimonio.
Chris Cooper Nonell: hijo menor de Ariadna y su de tercer y último exmarido.
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Cecilia Nonell Villanueva: segunda hija de Marc y Valentina. No se ha casado pero tiene dos hijos de dos padres diferentes.
Marc Santoli Nonell: el mayor.
Mike Ecker Nonell: el pequeño.
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Marc Nonell Villanueva: el pequeño y único varón de Marc y Valentina. Es papá de una niña, Valentina.
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