Rolando Barral no sobrevivió la intervención quirúrgica a que fue sometido para drenarle el cerebro tras un aneurisma
AUNQUE su médico y sus allegados estaban sumamente esperanzados en su recuperación, tras ser operado para drenarle su cerebro luego del aneurisma que sufrió el pasado 16 de enero, Rolando Barral falleció cinco días más tarde, a las 11:30 de la mañana, en el Kendall Medical Center, al sur de Miami.
Los puertorriqueños recibimos con gran tristeza la noticia porque, a pesar de que se mudó a esa ciudad en 1974, fue en nuestra Isla donde vivió, junto a su compatriota Frank Moro, la etapa más fructífera de su carrera como galán de telenovelas. Epoca que posiblemente fue también una de las mejores de nuestra televisión en lo que a producciones dramáticas se refiere. Nada más hay que mencionar su intervención en “El Hijo de Angela María”, de la que posteriormente se hizo una versión cinematográfica; “Sombras del Pasado”, “La Intrusa”, “Tomiko” y muchas otras que resultan inolvidables para los televidentes. Y en las que acaparó audiencia como pareja romántica de las entonces damitas jóvenes Nydia Caro, Johanna Rosaly, Gladys Rodríguez y Angela Meyer.
Barral se desplomó mientras conversaba con algunos de sus compañeros en el vestíbulo del Canal TVC en Miami, luego de intervenir como anfitrión en el show diario “Fiesta a las Siete Menos Cinco”, que él mismo producía.
De inmediato, le dieron los primeros auxilios y llamaron al 911 y en cuestión de minutos llegó una ambulancia que lo transportó al Kendall Medical Center de Miami, de acuerdo con lo informado a VEA por su esposa panameña Meli de la Guardia.
No obstante, al día siguiente el veterano actor cubano había recuperado el conocimiento, aunque no así el movimiento del lado izquierdo de su cuerpo. Unas veinticuatro horas después se le practicó una delicada operación en el cerebro para drenar la sangre que lo inundaba y cauterizar los vasos sanguíneos que sangraban profusamente. El diagnóstico médico fue que había sufrido un aneurisma, un derrame cerebral masivo.
Tras la intervención quirúrgica a que Rolando Barral fue sometido el pasado viernes 18 de enero, el neurocirujano Pablo Acebal ofreció una conferencia de prensa para informar sobre el proceso que duró cinco horas.
Según sus palabras, el actor había logrado rebasar su primer trastorno neurológico y, aunque llegó inconsciente al Kendall Medical Center, recobró el sentido y mostró buen ánimo al ser atendido de emergencia.
“¿Cómo salió todo, doctor?”, le preguntaron los periodistas.
“La operación fue buena. Barral tenía un aneurisma de la arteria cerebral media y este se disecó sin ningún problema; no se rompió durante la operación y se le pudo poner un solo clip a través del cuello del mismo. Luego, abrí el aneurisma para asegurarme de que no estaba llenándose; comparando el arteriograma que teníamos. Era mucho más grande porque mostraba un coágulo en su parte interior. Aunque larga, la cirugía fue suave, le pude sacar muchos de los coágulos de sangre que tenía en la base del cerebro, lo que se suponía lo ayudara en el proceso postoperatorio, en términos del riesgo que tiene de espasmo cerebral, y se le limpiaron los coágulos para preservar toda la circulación del cerebro”.
“¿Qué tanto había penetrado la sangre en esa parte de su cabeza?”
“Había unos espasmos en el cerebro, las cisternas, que son como unas telarañas entre los diferentes lóbulos del cerebro y en el lado derecho de donde estaba el aneurisma, tenía un coágulo grande que se logró eliminar completamente. Este se pudo sellar sin ninguna complicación. Hubo algo de mejoría en el mismo monitoreo que le hicimos durante la operación. Las complicaciones eran desangramiento en el cerebro, hidrocefalia y espasmo cerebral. Lo velamos bien de cerca los días siguientes. Una de las cosas que pensamos iba a ayudar mucho era la anestesia, que mantuvo el cerebro bien suave, lo que me permitió realizar la operación sin ningún problema, y el monitoreo que se le hizo también ayudó. Todo fue bien, se logró hacer lo que queríamos: cerrar el aneurisma para que no se fuera a desangrar. Pero, finalmente, Dios dispuso otra cosa”, expone a VEA.
Uno de los ángulos más dolorosos de esta situación fue que, días antes, al producirse colapso de Rolando Barral, algunas emisoras de radio en Miami, como también la Cadena Telemundo de esa ciudad, interrumpieron sus respectivas programaciones para informar, sin previa confirmación, que había fallecido a consecuencia de un fulminante derrame cerebral. Lo horrible del asunto fue que no sólo se divulgó el rumor que, entonces resultó falso, sino que entre las personas que veían televisión en ese momento estaba doña Odelia, la madre del artista, una anciana de más de noventa años de edad.
De acuerdo a Meli de la Guardia, su suegra no cayó muerta de milagro, pero fue necesario medicarla para que se tranquilizara, luego de que se le informara que, en efecto, su hijo estaba grave pero aún con vida.
Aunque su condición era muy delicada, y permanecía en la unidad de Intensivo Coronario del Kendall Medical Center, Rolando Barral estuvo en todo momento acompañado por su mujer y por sus hijas, Yolanda y Marietta, quien en la década del 90 se convirtió en una ingeniero eléctrica tras haber cursado estudios en la Universidad de Atlanta, Georgia. Su familia siempre fue su gran apoyo, aun en los momentos más difíciles de su vida, tal como confesó a la prensa cuando se vio involucrado en una situación de drogas extremadamente comprometedora.
Sus amigos en Puerto Rico también exteriorizaron de inmediato gran tristeza por su fallecimiento. Porque, a pesar de los años que llevaba fuera de nuestra Isla, siempre se mantuvo muy ligado a nosotros. Y guardaba un profundo cariño por esta tierra donde rehizo su vida tras salir de Cuba a través de Panamá, y donde nació su segunda hija.
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