Hola a todos, me llamo Ricardo, tengo 42 años y quiero contarles un poco sobre mi para ir conociendonos porque me siento muy identificado con las experiencias que van contando dia a dia;
Hoy vivo en USA, cerca de Miami, pero no tanto gracias a Dios, con mi mujer y tres hijos (18,11 y 10 años) pero todavia vive en mi el alma de mochilero que siempre fui desde que tenia 16, cuando tuve que rajar de casa (problemas con un padrastro); esto fue alla por el '77, mi primera "mochila" fue en realidad una valija en la que llevaba mas cosas de las necesarias que, obviamente, fueron quedando por el camino a medida que me hiba avivando de su inutilidad, con decirles que ni siquiera llevaba equipo de mate!!! hay que ser gil...
En fin, la cuestion era emprender camino, buscar horizontes, vivir la aventura extraordinaria de salir a patearle el tujes al mundo, probarme a mi mismo que podia salir adelante solo, de todos modos trabajaba desde que tenia 7 años y sabia que podia ponerle lomo a lo que viniera, como ven lo mio no era solamente un paseito, sabia tambien que me las tenia que pelar, asi que a lo hecho, pecho, y arranque con un viajecito a Ushuaia desde Moron. Por alli van a encontrar la experiencia con un poco mas de detalles si se les da por buscar mi mensaje anterior.
Di con la pagina de ustedes justamente buscando cosas que estuvieran sucediendo en Ushuaia y me encontre con lo que estaban haciendo en esa querida tierra mia, digo mia no porque haya nacido ahi, de echo naci en "cabashito, loco" (perdon), pero mi alma es PATAGONICA ya que no hice mas que conocer esas soledades y enamorarme del viento, del frio, de la inmensidad...y ahi me quede a vivir hasta que el futuro de mis hijos me obligo a buscarles "sus" horizontes y no los mios; Pero la tierra tira, se me hace un hueco en el cuore cuando veo fotos y lugares que he recorrido mas de una vez, aunque en aquellos momentos estubiera pasandola jodido hoy me parece que fueron los dias mas felices, los sacrificios parecen haberce diluido y solo quedan los buenos recuerdos, los paisajes, los rostros , personas que llevare por siempre en el alma aunque haya perdido contacto con ellos, siempre estan ahi, devolviendome su sonrisa.
Sera por eso que les escribo, para sentirme cerca, para sentir el olor de la leña en el medio de la noche, para compartir un mate amargo como cuando andaba por esos caminos, o acaso lo mas hermoso no es estar solo en el medio del campo, el mundo y vos, calentando el agua debajo de las estrellas, escuchando los maravillosos sonidos del silencio...
pobres los giles que se chupan 8 horas de oficina y no saben que pasando de Cañuelas para alla es otro mundo...si tan solo se les diera por sacudirse un poco tanta hipocresia serian mejores personas y aprenderian un poco mas de la vida, en fin, alla ellos, no saben lo que se pierden.
Bueno muchachos, no quiero aburrirlos mas, espero alguna respuesta si les parece interesante, de todos modos les doy las gracias por mantener esta pagina donde la vida realmente fluye, y los felicito por ser tan respetuosos y bien educados, no se puede esperar otra cosa de un mochilero de ley.
Chau, que no les falte el agua y que el viento les ayude desde la espalda. Un abrazo a todos...
Ricardo, yo tambièn empecé de pibe con la mochila y ya tengo 55 añitos. Tu relato es muy emotivo y me trae recuerdos de mi juventud anterior. Te lo digo de esta manera ya que el participar en los viajes y en los encuentros me hizo perder la nociòn de mi edad (salvo cuando alguien me la recuerda, pero es solo por un instante). Yo tengo con mi familia una casita en la costa, a la que no voy desde hace dos temporadas. Hoy no le encuentro sentido, como mucho antes, en quedarme quince dìas en el mismo lugar, haciendo las mismas cosas todos los dìas, caminar 4 cuadras hasta la playa, salir a la noche a chocarme con toda la gente en una peatonal y volver para empezar de nuevo al otro dìa con la misma rutina. Creo que el mejor lugar para estar es aquel al que no llegué todavìa, y cuando estoy allì,ya quiero conocer el pròximo. La banquina es algo mas grande todavìa, mirar una ruta desde ella, hacia sus dos extremos me produce una sensaciòn que no puedo describirte.
Bienvenido a Pueblo Tomado,y espero conocerte pronto.
Que sensación extraña el sentir que el alma se nos sale del pecho al llegar a destino (o tal vez debería decir al llegar a "camino"... acaso porque con eso basta...) el percibir después de tanto tiempo y tanta vida y tanta búsqueda que uno está en casa... aunque "casa" diste unos cuantos miles de km de lo conocido, aunque las tejas se trastoquen en un frío cielo estrellado y la calefacción central sea "central porque ya todod sestan en torno a un inmenso fogón y poco más importa... Bienvenido Ricardo!!! y un millón de gracias por tus relatos... por animarte a poner en palabras algo tan maravilloso como esa sensación... por no temer la desmistificación de la magia por es simple acto de nombrarla... Me pareció muy hermosa tu descripción de aquel "periplo" iniciado hace unos años por un ansioso y adolescente caminante y cobró más sentido aún ahora que conocemos un poquito más de tu historia... Espero que sigas en contacto con tu corazón patagónico a plena luz de este mundito de peregrinos que entre todos y, como jugando, estamos tratando de forjar...
Desde el sur de la provincia de Buenos Aires, pero con los sueños siempre un poquito anclados en los valles salteños... (ese otro "lugar en el mundo" que siento como tan mío), un abrazo y Buenos Caminos...
Ricardo, yo tambièn empecé de pibe con la mochila y ya tengo 55 añitos. Tu relato es muy emotivo y me trae recuerdos de mi juventud anterior. Te lo digo de esta manera ya que el participar en los viajes y en los encuentros me hizo perder la nociòn de mi edad (salvo cuando alguien me la recuerda, pero es solo por un instante). Yo tengo con mi familia una casita en la costa, a la que no voy desde hace dos temporadas. Hoy no le encuentro sentido, como mucho antes, en quedarme quince dìas en el mismo lugar, haciendo las mismas cosas todos los dìas, caminar 4 cuadras hasta la playa, salir a la noche a chocarme con toda la gente en una peatonal y volver para empezar de nuevo al otro dìa con la misma rutina. Creo que el mejor lugar para estar es aquel al que no llegué todavìa, y cuando estoy allì,ya quiero conocer el pròximo. La banquina es algo mas grande todavìa, mirar una ruta desde ella, hacia sus dos extremos me produce una sensaciòn que no puedo describirte.
Bienvenido a Pueblo Tomado,y espero conocerte pronto.