Viqui (a ver si me tiras unos mangos Ricky!) (no login)
Ultimamente, la inspiración se empeña en hacer retranca al llegar a mí, por eso tal vez, el sentarse frente a un papel o frente al teclado, es más que un impulso, un desafío postergado y casi temido... pero aquí estamos... una vez más y van siglos... y van miles de ramitas arrojadas al fuego, cientos de constelaciones descubiertas, mates demorados para demorar también la partida, instantes de convertirnos en niños para ocultarnos del as de luz de una linterna, para enfundarnos en una bolsa de dormir y correr desenfrenadamente, para jugar a que la distancia no es suficiente cosa para alejarnos de nosotros mismos y menos aún para acobardarnos a la hora de intentar superarla... Mucho tiempo Tomadores y tantas cosas... tantas, tantas cosas... Cuando me cayó del cielo este discutible “título” de “notera”, quien quiera que lo haya arrojado en mi dirección, sabía perfectamente de mi terrible relación con la objetividad y la precisión, de mi vicio de llenarlo todo de palabras apasionadamente mías, más allá de que el lector se sienta identificado, o decienta, o le importe un respetuoso pito lo que tenga yo que decir... Por eso no intento describir fríamente los hechos, ya que justamente es la tibieza que cada una de nuestras individualidades le ha dado a este espacio, a este micromundo de itinerantes y locos seres, lo que lo convierte en único, lo que justifica su existencia... Bueno, al fin y al cabo... he aquí otro pedacito de mi humilde versión de lo vivido, explícita o íntimamente en este nuevo encuentro... mi “sub-versión” (es una bonita palabra en algunos contextos, habría que perderle un poco el miedo...) de Pueblo Tomado Lujan...
El armado de la mochila se demoró hasta último momento... Sabía que podría hacerla en un minuto y con los ojos cerrados, pero eso no me quitó una pequeñita cuota de angustia, al notar que ya no existía la ansiedad que me atormentaba dulcemente los días anteriores a los encuentros... En nombre de la verdad, confieso que no tenía ganas... y eso me preocupaba... Intentando explicar las cosas a Agus, creo que achaqué mi estado a la rutina en la que me encuentro inmersa, a la velocidad y la presión de las ocupaciones, y a una inocultable cuota de nostalgia que suele aflorarme conforme a mi naturaleza... Si mal no recuerdo, utilicé una metáfora que- feliz o no- explicitaba bastante bien (aunque no del todo) mis sentires... “me siento como esos viejitos únicos sobrevivientes de una época, que no puede evitar comparar el presente con el pasado... y que a fuerzas de cambios y sin pretender decir si las cosas son mejores o peores, sospechan que tanto una generación como otra se han perdido lo mejor... los unos porque no asistieron al nacimiento de la magia, al momento en que todo era intento y sorpresa, y vértigo y descubrimiento... Los otros porque quizás desde sus actuales distancias, no alcanzan a vivenciar el esplendor, el instante hermoso de la cosecha, los cálidos logros del camino... “... en esas cavilaciones me perdía yo mientras desandaba la distancia hasta el camping... Luego me animó la charla con la dueña, el armado de la carpa esquivando el “simpático” cachorrito que mordisqueaba frenético la tela de mi carpa y desenterraba amigablemente las estacas, el reencuentro con Ismael (impecable organizador y anfitrión) después de tantos meses, la charla nocturna con Julia y Lore... A la mañana siguiente todo pareció diferente... (menos el perrito que resultó tan rompe guirlas como lo habíamos intuido...)... La llegada de los demás miembros de la barra y de tanta gente nueva, linda y animosa (Silvia, una mención especial para vos nena!!! te portaste a las mil maravillas!!... gracias!!), el arribo de Ricky y familia, portando la verdadera “sangre nueva”, las palabras de Marily, durante nuestro almuerzo con Estelly (realmente quien la escucha hablar a esta mujer recientemente reconvertida al camino y al “mochilerismo” siente unas enormes ganas de brindar por la vida y salir bailando en una pata en nombre de las ganas de volar...), y la conversación con los investigadores de Jáuregui (esos otros apasionados capaces de contagiar a cualquiera con su entusiasmo) que tan gentilmente nos abrieron las puertas, nos presentaron a las mentadas ardillas de Lujan, nos ayudaron a saltar alambrados y nos convidaron fragmentos de una linda historia regional... todo contribuyó a que me sacudiera de un manotazo la melancolía y disfrutara plenamente toda la magia recién inaugurada... Como siempre el fogón se prolongó, buena olla popular, bastante agua mineral y leche de soja para reanimar a los caminantes y las charlas que tanto tienen que ver con los andares, con los pasados y los futuros inmediatos de mochilas y rutas, con las experiencias que nos vuelven más vivos, que llenas nuestros recuerdos de intensidad y nuestras proyecciones de prometedores périplos...
El domingo dedicamos gran parte del día a desmentir a quienes dicen que los mochileros cultivamos la “bestialidad” y realizamos (eso si, luego de planificar la cena y de amordazar y de trompear a Leandro que se empeñaba en poner a su estómago vacío por sobre el uniforme del General Paz y la sentencia de muerte de los Reinafé dictada por Juan Manuel de Rosas ) una exhaustiva visita al Museo Histórico y al Museo del Transporte. Una vez finalizada la escapada cultural, y luego de echar un nuevo vistazo a la Basílica, algunos optaron por las reconfortantes aguas de la pileta de Silvia y otros permanecimos entre mate, pan con dulce y charla bajo las agradables sombras de los árboles del camping.
La cena, a cargo de Ricky, se desarrollo según lo planificado. No faltaron los juegos nocturnos, que hicieron las delicias no solo de los participantes sino también de los asombrados observadores que no daban crédito a sus ojos (gente grande che!!!), el debate indispensable para seleccionar el lugar del próximo encuentro, los entertenidos relatos, la animosa guitarreada y el toque extraordinario del evento: la aparición espontánea y asombrosa del Chupacarpa, una extraña deidad de vaya a saber que dimensión (que por su carácter extraterrestre parece matarle el punto al Sátiro del Scania, tan terrenal y calladito como está el pobre...) cuya principal seña particular es su tendencia a la abducción de carpas de inocentes y desprotegidas mochileras (por ahora, ha tenido el sentido común de hacerlo sin sus ocupantes)...
Al Día siguiente, luego de una apurada mateada los primeros comenzamos a partir, con esa sensación de que todo estuvo inmejorable pero duró muy poco... Y en la mochila, junto a la toalla húmeda, la ropa ahumada, los restos de arroz, la olvidada llave de casa que tan poco tiene que ver con todo esto... también cargué algunas eclécticas e interesantes conclusiones... por ejemplo, que Ismael no cree en nada pero “los gauchos llueve”, que Capo resultó un tipo super entretenido y macanudo (la verdad pibe es que a algunos nos habías hecho renegar bastante vía foro!!), que el proyecto de la Marina de cambiar la famosa marcha de la “muchachada de la Armada” por el “Elefante Trompita” es muy interesante y conmovedor, siempre que no le reste credibilidad a la Fuerza, que la ausencia de la sopa de José se hizo notar (pese al calor)... y quizás, ante todo, que viéndolos congregados en torno al fuego, a todos y a cada uno de ustedes, desde Abril y Mayra a los abuelos y tíos postizos que se consiguieron por esos días, tan sanamente reunidos, disfrutando y compartiendo los mínimos detalles del universo, las cosas sencillas que depara el andar, redescubriendo lo poco que se necesita para ser felices, siempre que el sol nos despierte entibiándonos la cara, que el guiso este calentito y alcance para todos, que no nos toque contar todas las veces en la escondida, que la ronda de mate no se interrumpa, que quede una anécdota para narrar, exagerar y creer a pie juntillas, volví a sentir, que como diría Whitman “ pase lo que pase, nuestra esencia está intacta”, y que en el solo hecho de reunirnos, de brindarnos a los demás, de compartir las ganas de crear algo juntos, de comunicarnos desde nuestras ansias de conocer y conocernos... estamos haciendo de la vida “algo extraordinario”...
Gracias a todos por ser una parte fundamental de este intento... Buenos y prolongados caminos...
Viqui
Asi es, y pasa cada vez que te pedimos algo de este tipo. Siempre las mismas palabras, quizas en distinto orden, al igual que los sentimientos. Sentimientos de Sorpresa, nostalgia y emocion; intriga, deseo de mas y alegria por lo vivido. Espero que la tinta de esta pluma nunca se acabe, que los versos sean inagotables y que tus sueños...y los mios...y los de todos ustedes sigan intactos y que renazcan dia a dia, pero por sobre todas las cosas que se les cumplan. A mi se me cumplen en parte cada vez que esta, nuestra emotiva notera, retrata cada reencuentro vivido.
Gracias por regalarnos la frescura de tu corazon y por llenar el nuestro de tantas emociones compartidas.
Buenos caminos, te quiero mucho.