Nunca antes como hasta ahora, me había tocado recibir de forma tan particular, la simpatía, o antipatía del público, como consecuencia de algún personaje que me tocara realizar. El interpretar a Olegario, sobre quien giran tantas opiniones, conjeturas y similitudes con nuestra realidad inmediata, ha sido todo un aprendizaje para mí. Lo que me ha tocado vivir desde que comenzaron los preparativos de RR, tanto del país, como en el de la novela, no ha sido fácil. He tenido que aceptar reacciones airadas de algunas personas, armarme de paciencia para entender su confusión. Se que todo esto es producto, de la imposibilidad de algunos, de poder expresarle su sentimiento cara a cara al personaje con el que relacionan a Olegario. Pero detengámonos un minuto y apelemos a nuestro sentido común. Detrás de ese personaje que ha levantado tantos comentarios, hay un actor, y lo más importante aun, un ser humano. Un ser humano para el que, el respeto, siempre ha sido una norma fundamental de convivencia. Nunca pensé que en algún momento de mi vida iba a ser blanco de pasiones exaltadas, por situaciones políticas. Para el momento en que lean estas líneas, ya la novela estará llegando a su fin, ya tendremos los resultados de ambos RR. El resultado del RR de las empresas Lujan, esperaba por el presidencial. Ya del segundo tenemos un resultado aparentemente real, aunque impregnado de miles de dudas, y frustraciones por una parte, y de alegría por la otra. Entiendan que no es en Olegario, que tienen que volcar su frustración, el es producto de la ficción, y yo, el que presta su cuerpo y su alma para que cobre vida. No borren todos esos momentos de alegría y de reflexión que les hemos brindado todas la noches, durante un año, solo por no saber diferenciar, la ficción de la realidad.
Fuente: Así es la noticia, 23/08/2004
Sección: Farándula
Autor: Carlos Cruz
Saludos...