Desde hace algún tiempo me venía rodando con mucha fuerza, la necesidad de renovarme como actor, de chequear mis conocimientos, de seguir investigando, de ampliar mis horizontes internos y externos; y me preguntaba: ¿dónde hacerlo? Esta pregunta creo que implicaba la mayor dificultad, porque cada vez que veía a mi alrededor notaba, con mucha tristeza, las pocas posibilidades que tenemos los actores venezolanos de obtener una formación óptima. Aunque suene duro reconocerlo, así es. Ya no están con los que me formé en mis comienzos. La vida misma los alejó de mi realidad. Así que tomé la decisión de hacerlo fuera de Venezuela. Y aquí estoy amigos, en la ciudad de Buenos Aires, una ciudad en la que las posibilidades para seguir aprendiendo están a la vuelta de la esquina. Durante todos mis años de formación, le escuché decir a mi maestro, el doctor Carlos Ospino Díaz (venezolano), que en esta ciudad estaban algunos de los mejores maestros de actuación del mundo, con los cuáles él se formó. Recibir todo ese legado a través de él, ha sido lo mejor que me ha pasado como actor. Ahora tengo la posibilidad de tenerlos frente a mí y, lo que es mejor aún, ahora mi maestro es mi compañero de clases. Como podrán ver, seguir aprendiendo es de vital importancia, no importa el nivel que se tenga. Cuando vamos al cine, alabamos el trabajo de determinado actor y lo catalogamos como "grande entre los grandes". Tengan la certeza de que ese resultado es producto de una intensa y continua formación, va de la mano de maestros particulares que los van guiando para obtener eso que nos produce admiración por lo verdadero y artístico de su desempeño. Ese es mi norte, amigos: seguir aprendiendo y poder brindarles lo mejor de mí. Pronto les seguiré contando.
Fuente: Así es la noticia, 23/09/2004
Sección: Farándula
Autor: Carlos Cruz
Saludos...