Cine - Cine Venezolano
'Punto y Raya': Nueva producción del cine nacional
Cada país tiene fronteras que lo delimitan y que se modifican a lo largo de la historia. Para defender cada territorio demarcado en el papel, miles de hombres uniformados se ubican en esas fronteras para garantizar su control ofreciendo su vida si es necesario.
21/04/2004.
El próximo 13 de agosto, será un soldado colombiano (Edgar Ramírez)) y un soldado venezolano (Roque Valero) los que se encontrarán en la frontera en tiempos de exacerbados nacionalismos.
Uno viene a defender la patria, el otro tiene una firme vocación: la deserción... Ambos soldados, enemigos a priori, por cuestiones de nacionalidad entablan una pequeña pero brutal batalla y que debido a la agreste geografía humana de la zona, terminan involucrados en las más absurdas situaciones con miembros de la guerrilla y el narcotráfico, en tierra sin ley.
La única posibilidad que tienen de sobrevivir, es uniéndose y así terminan consolidando la más hermosa amistad, pero cuando el fraterno se hace cuerpo sobreviene la traición. Esto pone a prueba los nexos adquiridos de confraternidad y la disciplina por el cumplimiento del deber.
Les hablamos de Puntoy Raya, la nueva película de los mismos productores de Sicario, Huelepega y Garimpeiro.
Ficha artística: Roque Valero (Cheíto), Edgar Ramírez (Pedro), Pedro Lander (Capitán venezolano), Laureano Olivares (Carrasco), Dora Mazzone (Ana María), Daniela Bascopé (Lutecia) y Daniela Alvarado (Yosmar). Actores colombianos: Ramiro Meneses (Guerrillero), Rafael Uribe ( Capitán colombiano), Juan David Restrepo (Requena)
Dirección: Elia Schneider Producción: José Ramón Novoa. Guión: Henry Herrera Montaje: José R. Novoa, Daniel García Fotografía y Cámara: Oscar Pérez Asesor Militar: Tnte. Luis E. Monserrate. Música: Victor Escalona y Pablo Escalona Cantantes tema principal: Greco & Che
Recorte 2:
De los mismos creadores de Sicario, Huelega y Garimpeiros
El 13 de Agosto se estrena "Punto y Raya " de Elia Schneider
Viernes, 9 de julio de 2004
"Venezuela es un país que tiene un corazón que ríe en un gran cuerpo que llora"
Elia Schneider
Luego de las primeras proyecciones de sus trailers en las salas de cine y de la agresiva campaña publicitaria que recién se inicia, el espectador venezolano se muestra muy ansioso por saber cada vez más de la película Punto y Raya de Elia Schneider, producida por José Ramón Novoa. Una nueva, refrescante y humana visión del problema fronterizo colombo - venezolano, creada por los mismos realizadores de las aclamadas mundialmente Sicario(1994), Huelepega(1999) y Garimpeiros(2000).
Esta producción venezolana, es un comedia dramática escrita por Henry Herrera y cuenta la historia de un caraqueño (Roque Valero) con toda la viveza que le otorga el haber nacido esa capital venezolana y de un campesino colombiano patriota (Edgar Ramírez) que se encuentran en la frontera, en tiempos de exacerbados nacionalismos. Los dos son soldados, uno dispuesto a darlo todo por la patria y el otro con la firme vocación de desertar. La frontera, tierra de nadie, sirve de escenario para las más absurdas situaciones con miembros de la guerrilla, de los ejércitos y el narcotráfico. Allí, estos dos personajes entablan una pequeña guerra personal que los termina por convertir en grandes amigos hasta que la realidad los pone a prueba con el cumplimiento del deber.
Punto y Raya es el segundo largometraje de la cineasta Elia Schneider, quien apoyándose en el guión de Henry Herrera (Ganador del premio Fundavisual Latina 1999 y finalista en el Festival de la Habana), resalta los valores humanos como la amistad y la solidaridad, dentro de un mundo en conflicto y con problemas como ¨ la intolerancia, el deseo de poder y la falta de comunicación ¨. Además es una Coproducción Iberoamericana entre España, Chile, Uruguay y Venezuela. Su realización fue posible gracias al apoyo de Ibermedia y el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC).
Aunque el filme no contó con coproductores colombianos, a pesar de que la trama se desarrolla entre Venezuela y Colombia, parte importante del elenco esta conformado por importantes figuras de la actuación del país neogranadino, estos son: Ramiro Meneses (Protagonista de Rodrigo D´no Futuro), Rafael Uribe y Juan David Restrepo (protagonista de la Virgen de los Sicarios).
La Critica social, los derechos humanos y el humor
El tema de la intolerancia y los derechos humanos ha sido una constante en la obra teatral y cinematográfica de Elia Schneider, quizás como ella explica por herencia de sus padres que fueron víctimas del Holocausto. Por ejemplo, en su primer largometraje titulado Huelepega, llevó a la gran pantalla una visión reflexiva sobre la infancia abandonada en las grandes ciudades latinoamericanas, niños y jóvenes que caen de manera directa en el flagelo de las drogas. Esta cruda realidad queda explícita con la siguiente frase extraída del personaje principal de su película: Tengo 15 años, ya le gané a la vida.
Con respecto a Punto y Raya, su segundo proyecto cinematográfico, la cineasta nos comenta que lo que más llamó su atención del guión de Henry Herrera era la forma en que el tema de la intolerancia era tratado: "Aunque la historia de la película en sí, es un drama , Henry la narra desde un punto de vista del caribe. Es decir, Venezuela es un país que tiene un corazón que ríe en un gran cuerpo que llora ese es un poco la idea de esta historia y eso me gustó . Que a pesar de que tenemos un drama, que tenemos muertos, que tenemos violencia, que tenemos todo eso, es un pueblo que se levanta, que se ríe y que trata de sobrevivir, y a lo mejor eso sirve como una defensa, pero es una de las cosas que más me gustó del guión y es lo que me enganchó”.
La historia de cómo este guión llegó a las manos del productor José Ramón Novoa comienza cuando éste participó en el Festival de la Habana como jurado y Punto y Raya fue elegido entre los finalistas. De inmediato la historia de Henry Herrera logró capturar la atención de Novoa y posteriormente, la de Schneider.
En la vida no hay solo Blanco y Negro, también hay grises…
Pocos cineastas se han atrevido a alterar el color de sus películas para lograr alguna clase de efecto o intención narrativa implícita. Es decir, cambiar el color original por unos más sombríos como el sepia, el gris o hasta llegar al blanco y negro de las primeras películas. En la producción venezolana, Punto y Raya, la directora se toma la licencia de cambiar el color de su película y usar esto, como una forma de expresión adicional para reforzar su historia. Al respecto Schneider nos comenta que nunca vio esta película en color, ¨ independientemente de la risa, del humor, de la fiesta que hay en los dos personajes principales, especialmente en la de Cheíto el soldado venezolano. Por que además en Punto y Raya también se habla sobre la muerte y sobre la guerra...¨
Por recomendación del director de fotografía Oscar Pérez, la película fue filmada en colores con la idea de cambiarlos en el proceso de post producción. De esta manera si ella quería cambiar esos colores al blanco y negro lo podía hacer. ¨ Un poco como una especie de simbolismo, no sé si directo porque tampoco fue intencional pero si quería quitarle la distracción que me producía el color original porque, los conflictos entre países hermanos son una cosa muy seria ¨ .
La aventura de filmar en la selva fronteriza
Todas las películas donde la presencia militar o el uso de las armas son parte activa de la historia, tienen una clara tendencia al manejo de escenarios oscuros, de noche o de poca luz, o lugares que estén muy abandonados para recrear un poco la hostilidad, lo tenebroso y lo destructivo que puede ser los conflictos armados. Con respecto a este apartado, el productor de Punto y Raya, José R. Novoa, nos explica que este largometraje fue desarrollado y grabado en suelo venezolano. Sin embargo, la búsqueda de las locaciones constituyó un proceso bastante difícil `debido a que se buscaban lugares que fueran los más realistas posibles para el desarrollo de la trama pero, sin que esto significara poner en riesgo la vida de ninguno de los miembros que forma parte del equipo de trabajo.¨
Las escenas más importantes y complejas fueron las de guerra, las cuales se desarrollaron gracias a la asesoría del ejército venezolano. Novoa resalta especialmente la colaboración incondicional del Teniente Luis E. Monserrate, quien los asesoró en cada una de las escenas que incluían armas o tácticas de guerra.
Con respecto a la característica de las locaciones principales, éstas se llevaron a cabo en el Estado Barinas, ¨en su mayoría a lo largo de un río que marcaba la frontera entre los dos países. Las aventuras vividas en ese río, fueron interminables, pues cada día debíamos cruzarlo y filmar de cada lado. Una de las situaciones más divertidas fue la filmación con un váquiro (puerco de monte o jabalí americano), que finalmente no se pudo utilizar en la película y que nos llevó un día entero de luchas entre todo el equipo de producción, más de 50 personas, con ese animal…¨ así lo explica su productor.
Las otras locaciones, menos complejas, se desarrollaron en el páramo venezolano (donde vive el soldado colombiano) y en Carmen de Uria, ubicada en el Estado Vargas. En esta última, tampoco resultó sencilla la filmación ya que ésta zona estaba prácticamente abandonada desde los deslaves ocurridos en el año 1999. También se usó como locación un barrio caraqueño para recrear la residencia del soldado venezolano.
Tips de producción:
• El guionista Henry Herrera estuvo involucrado en todos los procesos concernientes a la película, desde la grabación de cada uno de los planos y escenas, hasta la grabación de la banda sonora y del tema musical que llevaría el mismo nombre de la producción.
• Punto y Raya es una de las primeras películas venezolanas que ha sido grabada enteramente en formato digital, tecnología que ayudó a disminuir un poco los costos de su realización. Sin embargo, es la primera que será estrenada comercialmente en formato cine.
• Acompañando a los protagonistas Roque Valero y Edgar Ramirez, el elenco de esta gran producción está conformado por otras importantes figuras de la actuación en Venezuela: Daniela Alvarado, Dora Mazzone, Daniela Bascopé, Laureano Olivares y Pedro Lander. Cabe detacar que Olivares y Lander han participado en todas las películas de la dupla Schneider y Novoa.
• El costo total de la película oscila (con las copias y lanzamiento) alrededor de 800 mil dólares.
• Luego de su estreno comercial en Venezuela, Punto y Raya se estrenará inmediata en Colombia, Uruguay, España y por último, en Chile. En Venezuela será distribuida por Cinematográfica Blancica.
El Sonido como otra herramienta narrativa
El Sonido y la banda sonora son dos factores muy importantes dentro del proceso narrativo de cualquier película y esto ha ido adquiriendo cada vez más, una mayor valoración por parte del público y los realizadores. Tomando en cuenta esto, la cineasta Elia Schneider fue muy rigurosa con la musicalización de Punto y Raya, además, porque para Punto y Raya quería romper con los patrones convencionales que en este sentido se aplican a películas de corte bélico. Para lograr ese objetivo, Schneider contó con la creatividad musical de los hermanos Victor y Pablo Escalona, arreglistas y compositores con una basta experiencia en la creación de jingles de publicidad y en la musicalización de programas de televisión, principalmente en dramáticos.
“Elia quería romper con lo tradicional” asegura Víctor Escalona quien también cuenta sobre la necesidad que hubo de equilibrar la música de la película para que no sólo se destacara la parte humorística sino también, sus aspectos dramáticos. Dos meses después de la primera reunión: “dimos con algo que nos convencía y que iba con la película. Allí empezamos a hacer la música incidental. Según muchos críticos la mejor música de una película es la que tu ni oyes, que está tan metida en la escena que no la notas. Yo creo que se logró eso” reitera Escalona. Por primera vez a los hermanos Escalona les tocaba componer la música de una película para cine. Antes lo habían hecho para tres unitarios de Alter Producciones (Venezuela).
Para reforzar el carácter único y como una forma de valoración de la identidad venezolana del filme, en una de las secuencias más importante de la película el fondo musical consiste en un canto de guerra de los indios Wayuu, quienes habitan en la parte del sur de Venezuela, zona geográfica en la que se ambienta y desarrolla la trama de la producción. Además, al igual que en su experiencía previa con Huelepega, la cineasta decidió que se creara un tema musical que sirviera de tema principal de la película, el cual sería usado como herramienta de identificación con el público.
Toda película debe tener un buen tema musical que refleje su historia y Punto y raya no es la excepción. “Elia” explica Víctor Escalona, “quería que fuera algo comercial y en ese momento se estaba escuchando mucho el reggae tone y a mi me gustaba lo que había hecho Factoría que no sólo rapeaba, sino que también cantaba. Así que yo escribí la letra de la canción y entre mi hermano y yo le pusimos la música”. Che por su parte improvisó un rap que complementó el tema musical que canta junto a Greco. A partir de la grabación de la canción Punto y Raya se convirtieron en un grupo que tiene grabado un disco y anda en busca de sello discográfico.
El tema Punto y Raya, fue escrito y compuesto por los hermanos Escalona e interpretado por Greco y Che, los cuales como hecho anecdotico, no se conocían personalmente sino que tenían amistad con Victor y Pablo Escalona y no se convirtieron en un grupo hasta después de terminado la grabación del tema. Porque como dice un extracto de la canción, ¨ pero si somos los mismos, somos la misma vaina¨.
Recorte 3:
José Ramón Novoa y Elia Schneider son la pareja de cineastas venezolanos responsables de las películas Sicario, Huelepega, Garimpeiros, y el estreno venezolano de este año: Punto y Raya. Cuando aún no terminan de lanzar la nueva película de Schneider (de la cual Novoa es el productor) ya están editando El Don, dirigida por Novoa, a estrenarse el año que viene. Y empiezan la preproducción de otra película más. En simultaneo son socios minoritarios de varias producciones iberoamericanas. Conversamos con Novoa en su casa en Caracas, llegando de Los Ángeles y poco antes de irse para Brasil y Argentina. La nueva película de Elia Schneider, Punto y Raya, sirve de excusa para hablar sobre la producción de cine en Iberoamérica, los festivales de cine y la filmación en digital.
03/07/2004
Por Rodolfo A. Rico - Venezuela
[email protected]
Rodolfo Rico: ¿Cómo fue la producción de Punto y Raya?
José Ramón Novoa: Evidentemente una de las tareas más complicadas en la realización de una película es la producción. Sobre todo en la parte de financiamiento. En el caso de Punto y Raya todo comenzó con el guión de Henry Herrera que yo descubro en el festival de La Habana dónde era jurado de guiones y entonces encontré el guión se lo llevé a Elia y se lo propuse. Ella estaba buscando un guión para dirigir y empecé entonces a elaborar un plan de posibles coproductores financistas. Una de las primeras cosas es, ya que es una película venezolana, intentar a través del CNAC. Luego la posibilidad de coproducciones internacionales. Nosotros trabajamos siempre de esta manera porque creemos que esa es la solución a las limitaciones de los presupuestos en Venezuela y en toda América Latina en general, porque esto genera multiplicación de fondos y por otro lado que la película se convierte en multipaís. Al hacer tu una coproducción con España, una coproducción con Chile logras que la película tenga esa nacionalidad también. Y permite que el productor tuyo en Chile venda ya la película como si fuera chilena.
R.R: En el caso de Punto y Raya ¿quiénes coproducen?
JRN: España, Chile, Uruguay y Venezuela. Y al ser los cuatro países miembros del Fondo Ibermedia, te permite también aplicar allí.
R.R: ¿En que forma participan?
JRN: Para armar una coproducción se deben cumplir ciertos requisitos que cada país pone. Para que la película sea chilena debe tener figuras chilenas y capital chileno. Lo mismo sucede en España y todos los países piden más o menos lo mismo. Tiene que ser una inversión mínima de 20 por ciento. Lo fundamental para hacer una coproducción con cualquier país de Iberoamérica es que tú tengas un productor de ese país de acuerdo en participar en ese proyecto. Tienes que negociar con él, que le guste el guión y quiera entrar a coproducir contigo. Luego ése es el responsable de ése país.
R.R: ¿Y cómo es ese trabajo de conseguir a alguien como coproductor?
JRN: Es el trabajo del productor de toda la vida. Esto es como una gran familia, incluso hasta en Hollywood, el cine es un pequeño grupo de gente que se conoce toda. Es gente que se va conociendo a través del tiempo. Por el propio trabajo, como te portas con los demás, como tú haces, como tú dices es lo que hace que un productor se vuelva serio o descartable. En la industria nacional como mundial hay productores que entran y salen por que se desprestigian. Los que se mantienen y tienen una carrera son aquellos que van vinculándose y van demostrando que son cumplidores y eso hace que una película sea más exitosa: La necesidad de decir algo y cumplirlo. Ahora por ejemplo yo estoy de coproductor minoritario de cinco películas: va a pasar con una película española, una argentina, una colombiana. Y al revés lo mismo, cuando yo quiero que ellos sean los productores minoritarios los llamo. Por ejemplo en el caso de la productora uruguaya Beatriz Flores Silva, la que hizo La Puta Vida. Nosotros fuimos coproductres de La Puta Vida y ahora ella fue coproductora de Punto y Raya. Los mismo pasó con Gonzalo Bustinianos, el chileno, es un director-productor que fue productor de Punto y Raya y nosotros lo fuimos luego de su película Be Happy que le fue muy bien en San Sebastián. De esa forma se va armando un entramado de producción donde tú vas logrando que el proyecto vaya creciendo, se vaya solidificando. Mientras tanto se va haciendo todo el trabajo artístico. Con base en la coproducción nosotros hemos hecho nuestras últimas películas. El Don, que la dirijo yo y que ya estamos montando, es una coproducción con España, Chile y Venezuela. Ahora estoy empezando a armar una que va a ser con Argentina y posiblemente España y Venezuela.
R.R: Llama la atención que ustedes están permanentemente produciendo o coproduciendo películas, desde un país con una producción cinematográfica tan baja como lo es Venezuela.
JRN: Es otra forma de ver las cosas. Respetamos como la ven otros compañeros pero nosotros no somos los que agarramos un proyecto y pasamos cinco años sólo con él. Nosotros entendemos que en la medida que uno va haciendo y cuanto más hace esto tiene que ser una industria. Como pasa en Estados Unidos o en otros países. A nosotros nos gustaría estar produciendo una o dos películas por año, nuestras, una de Elia y otra mía. Nos da tiempo para hacerlo, trabajamos mucho: sábados, domingos. No paramos porque disfrutamos mucho lo que hacemos. Reuniones tanto de la parte de producción como la creativa. Ahorita, por ejemplo, Elia estaba reunida con Silvia Inés que es directora de arte preparando ya la próxima película de ella. Nosotros tenemos varios guiones listos. Yo salgo el lunes para Brasil a una reunión de productores de Iberoamérica y después me voy para Argentina a ver una que no es mía “Un lugar lejano” en la que hay que filmar una parte en Argentina. Ya tengo dos o tres productores interesados, voy a reunirme con ellos. En estos momentos tengo cuatro, cinco proyectos en distintas posiciones de la pista. No es que trabajamos una película detrás de otra sino que hay varios proyectos. El Don estuvo como diez años en espera, pero hace diez años teníamos la primera idea, el guión lo hicimos hace cuatro con Henry Herrerra y ahora se hizo, pero mientras tanto hicimos Huelepega y Garimpeiros. Yo no esperaba hacer El Don el año pasado. Es un proceso de hacer cosas una forma de plantearse hacer cine. Yo estuve 2 años en televisión hace quince años y recuerdo que una de las cosas que me impactó fue la rapidez con que se trabaja. Grabábamos en la mañana y en la tarde ya estaba saliendo al aire. Y era una hora que hacíamos diaria. Hay que ver el cine como industria. No es un pasatiempo ni un hobby. “yo tengo un hobby y hago una película cada cinco años”. Yo no comparto eso.
R.R: ¿Piensan en el público cuando están haciendo una película?
JRN: Para nosotros es muy importante el público. Yo no hago una película para que no la vea nadie. En las películas es importante el receptor de lo que uno está haciendo. Yo no estoy de acuerdo con la idea de hacer cine para mis amigos. Creo que es importante que una película logre su fin que es atraer al público. Ahora, puede haber películas más o menos exitosas, uno nunca sabe. No lo sabe nadie.
R.R: ¿Qué tanto sirven los festivales para mercadear películas?
JRN: No sirven mucho para eso. Sirven simplemente para estar ahí, conocer a otra gente vincularte con algún productor y eventualmente en algunos festivales que son más serios que otros, lograr algún tipo de receptividad para la distribución. Pero generalmente los festivales están divorciados de la industria y de la distribución. No es posible que yo gané con Sicario Biarritz en Francia, mejor película, Sol de Oro y no conseguí distribuidor. Te dan un premio y ni siquiera te distribuyen en el país.
R.R: ¿Cuales fueron las principales complicaciones de producción de Punto y Raya?
JRN: Una vez conseguido el dinero, que siempre es lo más difícil, la dificultad mayor fue la locación. Una zona complicada fuera de la ciudad, en época de lluvia, porque queríamos que todo estuviera muy verde. Era una época difícil de lluvia, hubo enfermedades. Luego la cantidad de gente. Había días con 150 personas en escena. La movilización del sitio a la locación fue otra de las dificultades.
R.R: ¿Cómo fue la experiencia de filmar en digital?
JRN: Fue interesante, fue la primera que hicimos en digital. Fue muy práctico porque para esta película en particular necesitábamos tener mucha independencia a nivel de cantidad de filmación. Y independencia en cuanto a la movilización de cosas. Y generalmente el equipo digital es más liviano. En cuanto a costos no es tanta la diferencia porque filmas mucho más, entonces te tomas más tiempo. Aunque quizás si es más económico, y para una súper producción como esta dónde hay una guerra al final es práctico. Tanto así que nosotros volvimos a repertir la experiencia con El Don.
R.R: ¿Que diferencias hay con trabajar en 35 mm?
JRN: Trabajar en 35, hay que tener más precaución, más cuidado. No puedes equivocarte, es como más exigente. Pero si tu trabajas el digital como si estuvieras trabajando en 35, que es lo que hicimos nosotros, no importa el soporte. El problema es que gente que empieza a trabajar en cine ahora, empieza a trabajar en digital, nunca lo hizo en 35, y lo toma todo mucho más a la ligera. Y el resultado se siente que no es cine.
La entrevista termina, empieza una corta sesión de fotos. José Ramón Novoa se va. Queda en la casa Elia Schneider y su jefa de prensa. Los cuentos de la promoción de la película de Schneider no se hacen esperar: el divismo de un joven actor, los distintos cambios que ha sufrido el afiche de la película, y los malabarismos para entrevistar en video a los actores colombianos de la película. Las vicisitudes políticas de Venezuela podrán retrasar el estreno de Punto y Raya pero Novoa y Schneider no se detienen. Para ellos el cine continúa.
Nanda