Colaboración
¿Un Gobierno Vasco a la navarra?
http://www.noticiasdenavarra.com/ediciones/2008/07/19/opinion/d19opi5.1310499.php
por juan josé domínguez
sUPONGO que no hace falta ser un especialista en sociología electoral para saber que si el PSE anuncia antes de las próximas elecciones al Parlamento Vasco un gobierno de coalición con el PP o uno a la navarra , perdería, como mínimo, el 25% de sus potenciales votantes. Viene esto a cuenta de la euforia mediática madrileña que, como si les hubiera tocado la lotería del Euskobarómetro, comienzan a diseñar un gobierno de alianza entre socialistas y populares. En la meseta alguno se cree que por aquí aún vivimos en los tiempos de la política friki de Savater. ¿O tal vez sí?
Según el Euskobarómetro, el PSE podría ganar las elecciones en la próxima cita al Parlamento Vasco. Pues bien: de ser así, sería sano, e incluso recomendable, que Patxi López nos dijera si pactaría el Gobierno vasco con el PP, si se va a meter en la cama con la derecha española en plan navarro o, por el contrario, buscará un gobierno transversal con el PNV.
Y es que uno no se fía del PSOE, sobre todo después de lo que sucedió en Navarra en la elecciones forales de 2007: cuando entonces el PSN mintió a los navarros durante la campaña electoral insinuando que conformaría un gobierno de progreso, con lo cual muchos ciudadanos de izquierdas votaron al PSN y no a NaBai. En realidad, lo del PSN-PSOE se basó en una estratagema política bien diseñada; fue un timo electoral de gran alcance: primero vendieron la idea de que un cambio era posible y luego, a la hora de la verdad, le entregaron el Gobierno a UPN-PP.
Sin embargo, el PSOE ahora no puede raposear, pues difiere lo acontecido de aquella en Navarra con el contexto político actual en Euskadi: hace un año todavía no se habían celebrado las elecciones generales, de modo que el PSN pudo mentir sin temor a que la añagaza luego les pasara factura electoral en marzo: la antipatía que generaba el PP, el bipartidismo y la ayuda asesina de ETA a ZP con el fin de perjudicar a NaBai, sirvió a Zapatero para sacar un buen resultado en la Comunidad foral. En cambio hoy Patxi López debe decirnos con quién pactaría en caso de ganar las elecciones.
El PNV debe tomar buena nota de aquello. Sobre todo para que el PSE no estafe al 20% del electorado vasco que, elección tras elección, siempre vota de forma responsable y da estabilidad a Euskadi, pero que en ningún caso votaría a un PSE que luego se aliase con el PP. Ése es el electorado que votó masivamente al PNV cuando, como he dicho antes, Savater se presentó en sociedad como friki de la política. Empero, a Urkullu le conviene saber que esos mismos son también los que depositaron la confianza en Zapatero el pasado 9 de marzo. Quizá Azkuna acierta cuando dice que al PNV le conviene dejarse de aventuras toda vez que la prepotencia de Madrid da al traste con la Ley de Consulta. ¿No será mejor buscar otras alternativas o esperar a tiempos mejores?
Los tiempos han cambiado para todos. Un poco de memoria viene bien. Recordemos el leñazo político que se llevó Nicolás Redondo cuando se abrazó con Mayor Oreja escenificando un neofalangismo hortera en plan Rosa Díez. O si no analicemos el resultado de las pasadas elecciones de marzo en cualquiera de las ciudades o pueblos: muchos vascos mostraron su rechazo a Rajoy, e incluso manifestaron su voto anti PP optando por Zapatero. Es decir: los socialistas vascos aborrecen a la derecha y, más aún, les perjudica electoralmente cualquier tipo de acercamiento institucional con el PP al estilo navarro. Euskadi ha cambiado en muchos aspectos, pero la mayoría de la sociedad vasca desea un gobierno transversal entre PNV y PSOE, como indican todas las encuestas, no experimentos con el PP cuyas consecuencias afectarían a la convivencia, la cultura y la economía. ¿Alguien se cree de verdad que la derecha española tiene interés en que Euskadi funcione?
Es hora, pues, de que el PSE diga con quién pactaría si gana las elecciones. Nadie debe engañarse pero, sobre todo, nadie debe ocultar sus intenciones como ya ocurrió en Navarra hace ahora un año.