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DIRIGENTES HABLEMOS DE PROYECTOS. NIÑOS DE LA CALLE.

December 15 2001 at 12:05 PM
 

DIRIGENTES: HABLEMOS DE PROYECTOS; NIÑOS DE LA CALLE.
by Mediacancha (Login EnriqueOsorio)


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SR.ARZU.HABLEMOS DE PROYECTOS. NIÑOS DE LA CALLE
December 15 2001 at 10:02 AM
Mediacancha

A LOS AMIGOS LECTORES DEL FORO LES PIDO NO VAYAN A EMPEZAR CONQUE ESTA NOTA PERTENECE
MAS A MEXICO O ES DE MEXICO QUE DE INTERES TIENE PARA GUATEMALA, PUES TENIENDO TAN POCO
Y DANDO TAN POCO NUESTROS PERSONAJES RESPONSABLES DE LAS DIRECTRICES DE NUESTRO PAIS
PORQUE NO HACERLES LLEGAR EJEMPLOS QUE NO SON DIFICILES DE LLEVAR A CABO.

HOY AQUI EN ESTE TREMENDO DOCUMENTO NO SOLO SE DICE COMO DEBE DE ACTUAR EL
DIRIGENTE,LLENARSE DE PROYECTOS,DARLE SOLUCION AL PROBLEMA, PERO POR ENCIMA DE TODO
SER
PARTICIPAMNTES DE LA EUFORIA QUE EL FUTBOL BRINDA Y NO SOLO TRANSMITIR A LOS
AFICIONADOS
SU LABOR EJECUTIVA SINO SU AMOR POR ESTE DEPORTE. POR FAVOR LEANLO, ANALICENLO
ESTUDIENLO.

La pasión del
"Güero" Burillo
El gol: incomparable
sensación
Que todos sepan
cuánto se gana
Cantidad "gigantesca"
de dinero en el futbol



Contenido y Diseño gráfico: Jorge Villalpando Castro


El gol: incomparable sensación





Texto: Ramón Márquez C.
Investigación: Jorge Guzmán y Raúl Ochoa
El Universal.
Martes 11 de diciembre de 2001

Ronda el medio de siglo de existencia Alejandro Burillo
Azcárraga, nieto del legendario Emilio Azcárraga Vidaurreta;
dueño es de "entre 40 y 45 empresas"entre ellas Banco Ixe,
Grupo Pegaso, diario Ovaciones , Atlante e Irapuato, de
Primera División, y cuatro equipos de Primera A y preside la
Comisión de Selecciones Nacionales; promueve un canal
televisivo con programación futbolística para que sea la FMF, y
no las televisoras, la que maneje los dineros que emanan del
balompié y la legalización de las apuestas en los estadios.
Asesor es de la FIFA, y amigo personal de su presidente,
Joseph Blatter...

De todo esto charla en una larga conversación, en la que
sorprende a los reporteros cuando dice que el futbol en nuestro país es "una importante herramienta de
desarrollo social".

Habla del programa Niños de la Calle, que desarrolla en el Atlante, y afirma que nada hay que se
compare
a la emoción de meter un gol. "Sensación incomparable... Por eso quien nunca ha jugado futbol entiende
esta pasión. Hay que vivirla para comprenderla".



El Atlante, al rescate de los niños de la calle


Éste, quizás, es el origen de todo: Todavía juego futbol se ufana Alejandro Burillo Azcárraga.

¿Y qué posición juegas?

Se arquean los finos labios del Güero en una obsequiosa sonrisa: Soy centro delantero... Y me gusta, me
apasiona meter un gol. Culminas una jugada y ya estás gritando "¡gooooooooool!" metido dentro de un
fino
suéter de cashmere, y sin levantarse de la negra silla, alza los brazos y festeja la anotación imaginada.
Sensación incomparable. Por eso quien nunca ha jugado futbol no entiende esta pasión. Hay que vivirla
para comprenderla.

Sin olvidar la lección de una derrota piensan los reporteros en voz alta.

Y dice el Güero en voz estentórea: ¡No! ¡Si eso es lo bonito! En la cancha te agarras a patadas con un
tío
que no sabes ni quién es, y pierdes, y sales refunfuñando, y al rato ya estás sentado en la banqueta
con
ese cuate, tomándote un refresco con él y hablando de la vida... Llegas a tener una relación con la
gente
que te mantiene en la realidad de lo que está pasando socialmente. Porque en el futbol juegas contra el
que sea; no importa el nivel social o la educación que tengas. En la cancha eres uno más, pero ahí se
establece una comunicación muy importante.

Once de la mañana. El sol penetra por los amplios ventanales de la sala de juntas de la oficina de
Alejandro Burillo, en el piso 32 de la acristalada torre que se yergue en esta zona en que la ciudad es
otra,
distinta y moderna, y reflejo se vuelve del poderío económico de sus habitantes: crece entre soberbios
edificios y mansiones.

Las amplias avenidas zigzaguean y suben y bajan entre el concreto elevado a la majestuosidad y el
verde
espeso de las estribaciones montañosas de Santa Fe. Vista desde estas alturas la otra ciudad, nuestra
ciudad, es apenas una mancha urbana que se extiende generosamente sobre el valle infinito.

De su muda contemplación arrebata la fuerte personalidad de Alejandro Burillo cuerpo esbelto, ágil,
coronado por una hirsuta mata de cabello castaño claro con hebras plateadas que cae sobre la frente y
forma líneas disociadas a ambos lados del afilado rostro; piel bronceada, firme, gruesas las cejas y la
nariz
una flecha que apunta hacia los delgados labios. Alejandro Burillo, al fin.

Culmina una larga cacería periodística. Atrapado en una apretadísima agenda de trabajo en la que los
días
son horas y éstas minutos y los minutos instantes, el Güero es una presa tan codiciada como imposible
de atrapar. Pero, no cabe duda, algo debe de haber detrás de esa reticencia suya a las entrevistas. Lo
hay, y Burillo lo acepta sin preámbulos cuando toma asiento en este moderno salón, acompañado de la
finura de su amigo y compañero de trabajo, Alejandro Orvañanos ex presidente del América: No me
gusta
dar entrevistas sobre mí, y es importante que pongamos eso sobre la mesa advierte.

Mi abuelo era un hombre muy humilde; vino de Tampico y en 1930 empezó en la radio y fue muy exitoso.
Él pensaba, con mucha inteligencia, que los hombres de negocios estaban atrás para hacer las cosas
bien y poner las bases para la gente que debe estar adelante: políticos, religiosos, deportistas; todos
aquellos que necesitan esa imagen. Es una filosofía que me heredó y siempre la he respetado. Tuve la
suerte de nacer dentro de una familia y tener esta herencia que llevo en el corazón con mucho orgullo.

Después, rápido va por la charla, apasionado en cada tema, como rápido y apasionado va en todo lo que
emprende. Y en todo lo que emprende parece tener éxito: el nieto del legendario Emilio Azcárraga
Vidaurreta preside "40 ó 45 empresas" y también la Comisión de Selecciones Nacionales de futbol; es
dueño del Atlante, del Irapuato, y de cuatro equipos de Primera A.

Su voz es sonora, resuelta, vibrante como las cuerdas de un violín muy tenso. Y cálida también: libera
de
toda solemnidad el momento, aunque se traiciona el Güero: salpica la charla con las sabrosas palabronas
que dan sazón al picante platillo lingüístico mexicano, pero su pudor lo lleva a pedir que no sean
publicadas.

Ya, casi sin respiro, el Güero habló de sus proyectos: un canal televisivo con programación
exclusivamente futbolera reiterada petición a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que
estudia,
estudia..., y de la legalización de las apuestas en los estadios petición a la Cámara de Diputados, que
estudia, estudia....

Ya habló de su pasado en Televisa y del dolor de apartarse de esa empresa de la que ahora, en cierto
modo, es formidable adversario. Y cuando habla de que el futbol es un circo y una catarsis y, por
supuesto
un negocio, sorprende al afirmar que nada puede compararse con la labor social de arrancar a
generaciones perdidas en las calles del país hasta formar, a través del balompié, un nuevo tipo de
mexicanos unidos por una sola meta, "que es positiva, y es el desarrollo del ser humano. Y es por
México... ¿Y quién no quiere hacer algo por México?"

¿De qué hablas, específicamente?

Revela el Güero: Tenemos seis equipos profesionales: dos en Primera y cuatro en Primera A; pero en
nuestras escuelas de futbol en todo el país congregamos entre 15 mil y 20 mil jovencitos, y de alguna
manera les damos una docencia, los hacemos hombres de bien porque ellos son la secuela, la semilla, el
futuro del futbol y del país. Pero vamos más allá...

Se arrellana en la comodidad de su silla predilecta: En el Atlante tenemos un programa: llegamos por las
mañanas a los albergues donde a los niños los recogen de la calle, drogados, todos fregados. Ahí los
curan y luego vuelven a irse porque no tienen arraigo; nosotros se los damos: los invitamos a armar sus
equipos, a jugar en nuestro torneo Niños de la Calle.

Y entonces toda su vida cambia: ya van por sus uniformes, ya juegan, y ya pelean por ser el capitán, al
que dices: "te voy a dar esta lanita, pero quédate aquí y maneja esto. Van ustedes a jugar todas las
semanas, van a venir grandes figuras a hablarles de futbol". Y los niños de la calle se quedan, ya tienen
arraigo. Los torneos son largos y llevamos al extranjero al campeón. Hace dos años lo mandamos a París,
a la Copa del Mundo, y ahí jugó contra las selecciones infantiles de Francia y de Brasil. Entonces
imagínate: a estos niñitos que en su vida han salido del Distrito Federal y de la miseria de sus barrios,
niñitos que han sido víctimas de las drogas o de las enfermedades, los llevamos a París y conocieron la
Torre Eiffel, y el Arco del Triunfo y jugaron contra chiquillos que, como ellos, llevan el futbol en las
venas.
Sembramos una semilla, mano. Y esto es lo que tenemos que lograr porque nuestro pueblo necesita ese
tipo de cosas, ese liderazgo, ese tipo de metas.

El futbol en sus múltiples expresiones. ¿Con cuál se queda el Güero? No lo duda: Veo al futbol como una
importante herramienta de desarrollo social, porque forma hombres que aprenden a trabajar en sociedad
para una meta común. La superación es personal y de grupo dice. La unión de los jugadores y de las
mentes para llegar a un objetivo es importantísima, y en este país, en el que tenemos pocos logros
individuales, y menos de grupos, el futbol nos representa en ese sentido: cuando la selección juega
contra
Colombia o Brasil no es un club; es un país, es México. El rival quiere quitarnos un escalón en el
escalafón internacional, y si perdemos es al país al que bajan, no a la selección. Por eso hay que tener
un
liderazgo, y que la gente se sienta identificada: este es mi equipo. Y entonces peleo contra Alemania o
contra Francia en igualdad de condiciones. Somos cien millones de mexicanos y me atrevo a decir que
60
millones tienen algo que ver con el deporte. Por eso pienso que nuestra labor es esa: una labor social.

Palabras extrañas, las tuyas, en esta actualidad en que la palabra futbol es sinónimo de la palabra
negocio. Burillo sonríe con un dejo de ironía mientras se lleva los dedos a los labios. Y ya apresura su
respuesta: Como negocio, el costo anual de un equipo de futbol anda, a grandes rasgos, entre ocho y
diez
millones de dólares. Eso cuesta un equipo mediano; claro que si hablas de cuadros como el América el
costo se eleva a 30, 35 millones. Entonces, tienes ingresos de seis, siete millones, un poco más por
conceptos de publicidad y, si te va muy bien, sales a mano... ¿Qué es lo que necesitas? Tener la
escuela,
sembrar la semilla, forjar jugadores y negociar con ellos. Y ahí volvemos al origen: cuando siembras esa
semilla haces labor social y el beneficio es integral.

El desarrollo de la juventud es nuestra causa. Ayudar a que, cuando acaben sus facultades físicas, los
jóvenes que han tenido la suerte de llegar a la primera división o a la selección nacional tengan otra
cosa
que hacer. Porque no es posible que haya jugadores que no saben qué hacer cuando se retiran; grandes
jugadores que han sido estrellas mundiales y mueren de hambre porque no se prepararon para después
de... Tú tienes que crear hombres-hombres que además sean deportistas. Y a esos hombres tienes que
darles la preparación mental. Así, ayudas al individuo, ayudas al país y te ayudas a ti mismo. Y eso es lo
que hace especial al futbol; eso es lo que hace al futbol en sí...

Qué personaje tan disímbolo.. Un día en la cancha, otro con los niños de la calle, otro volando
en tu avión privado con Joseph Blatter. ¿Con cuál de esos Alejandros te quedas?...

Y el Güero, sonriente: ¡Con el que mete goles!

Televisa: la cachucha se me cayó de la cabeza

Yo tenía puesta la cachucha de Televisa y éramos un músculo del gobierno, sin duda. Por eso se armó
esa empresa tan grande y tan sólida: no competíamos con Azteca, sino con americanos, alemanes,
españoles, japoneses, que querían dominar nuestro mercado. Para luchar contra ellos, y a la vez contra
el
hambre y la falta de educación, la herramienta del gobierno fue Televisa. Era clarísima nuestra meta, y
el
futbol era importante porque la lucha era social: tenías que hacer de él un entretenimiento popular
porque
la gente no tiene dinero para ir al cine, pero prende la tele, ve América-Guadalajara y está encantada;
es
una distracción gratuita que da identidad con un equipo y la unión con un grupo de personas... Televisa
tenía esa meta y esa obligación social: desarrollar el deporte, y esa era mi cachucha.

Y en el 92, cuando Marcelino García Paniagua era presidente de la FMF, me dice: "No tengo dinero ni
para
los uniformes de la selección. Tengo que buscarlo"; necesitaba como 20 mil pesos. Le pido entonces un
proyecto de la federación, las fuerzas básicas, y cuánto costaría al año; "y yo, que soy gente de
mercadotecnia, vendedora, voy a conseguir ese dinero para que no te distraigas de tu función, que es
el
desarrollo del futbol". Y comenzamos a crecer. El siguiente contrato de la selección fue por 7.5 millones
de dólares, y el actual es de 40.

El producto subió y eso generó ingresos, que la gente viera la televisión, que se elevara el rating y, en
fin,
generó ventas. Reinvertimos el dinero para crear mejores jugadores, mejores equipos, y así comenzó ese
círculo virtuoso. Pero, ¿qué pasa? Se muere Emilio, un hombre de moral y principios en los que yo creía;
afines éramos en las metas. Cambia de dirección la empresa, que tiene otras metas, y se abre la
pluralidad en el país; ya no es la única televisora, y su cachucha ya no es principalmente una labor
social.

Y el dinero... ¿Quién se lo lleva? ¿La federación? ¿Las televisoras? Antes repartíamos: "¿cuánto
necesitas? Yo te lo doy. Tú me das la imagen, yo la paso en mis canales y todo mundo feliz". Cambiaron
las premisas, y cuando eso sucede simplemente viras tu rumbo. Salgo de Televisa y se produce un
cambio gigantesco en mi vida: me dedico con mis amigos a hacer otro tipo de negocios, entre ellos la
telefonía. Pero nací en Televisa, aprendí a trabajar ahí y ahí pasé más de 30 años.

Desde mis 12-13 años, con mi abuelo, que me llevaba a los estudios, aprendí sobre todo los principios.
En
el 71 brinqué a la estación de radio WFM, de programación musical. En el 72, cuando se formó Televisa,
Emilio me llevó al canal 5, donde trabajaba con Díez Barroso, pero empecé limpiando estudios, cargando
cables, fui locutor, hice producciones: de futbol, novelas, concursos de belleza, los programas de
Octavio
Paz... Televisa me enseñó mucho de la vida. Hicimos grandes cosas en el mundo, que se me quedaron
muy adentro; impusimos la pauta internacional de comunicación, como sucedía con ECO, diseñado como
el instrumento para que el colombiano hablara con el brasileño y el nicaragüense con el americano y éste
con el argentino, y mandar mensajes a Estados Unidos.

ECO era la respuesta a las cadenas internacionales y nosotros, que teníamos el liderazgo, lo apagamos.
Esas cosas nos costaron sangre y traemos huellas de batallas gigantescas. Pero Televisa era mi cuna,
mi
casa. Por eso me dolió tanto la separación. Ahora... ¿Que si lucho contra Televisa, me preguntas?
¿Vencer a ese gigante? No lo veo así. No compito contra Televisa; su cachucha se me cayó de la
cabeza,
y ahora es la del futbol. Ya no estoy en la televisora, y por eso quiero que la mayoría del dinero que
produce el futbol se quede en la federación y no en las televisoras.

Mediacancha
http://www.Rafenre717@compaq.net
Futbol Guatemalteco y del Mundo.

 

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