Dos amigos que han compartido mucho desde la juventud, conversan animadamente.
R: Recuerdas cuando estudiamos en aquel secundario de las afueras de Bogotá?
H: Como no recordarlo, eras el niño rico y engreído, que en castigo, habías sido mandado a una escuela de pobres.
R: Sí, recuerdo que fuiste el único que salió en mi defensa, cuando aquel grupo del tercer año, me quería hacer picadillo. Ja, ja,ja....
H: Ja, ja,ja, terminamos los dos magullados, pero nos hicimos amigos.
R: Nunca voy a olvidar lo importante que fuimos como dupla, ese cerebro que tienes para los números, amigos, es envidiable.
H: Y tu aplomo, y tu seguridad, eran únicos. Solo te igualaba Julio, pero era más lento, aunque igual de efectivo. Lastima... nunca supe por que no terminaba de aceptarme.
R: ¡Hermes! No digas eso. Él estaba loco por Julia y tú le ganaste de mano.
H: (Entristeciéndose) En eso la vida nos golpeo duro. La muerte de Julio y Melina, en forma tan trágica. Menos mal que tu mujer es una santa y se encargo de los niños,
R: Sí, pero creo que nuestros hijos nunca nos lo perdonaran, en especial Camila.
H: Camilita, ¿Sabes que ha venido varias veces a visitarnos?
R: Me lo ha comentado, ella quiere mucho y, le da pena la pequeña Betty.
H: Yo también la amo mucho, pero ya no puedo con ella, Roberto no sabes, como lo intenté, pero es inútil, me sigue culpando de la muerte de su madre.
R: Hermes, ella tiene 13 años, tienes que poder explicarle, tiene que poder entender.
H: Nada, Roberto, nada. El día del accidente habíamos tenido una tonta discusión con Julia por la música. Tú sabes? Por “CARLITOS” y eso le quedo grabado como algo grave y, luego el choque, la muerte instantánea de mi Julia y yo sobreviviendo, la marco.
R: Pero han pasado 7 años.
H: Si. La he hecho atender por los mejores especialistas y nada. A comienzos de este año, la puse en un internado de monjas en Suiza. Ella me odia, me culpa y no quiere tenerme cerca.
R: Hermes, eso no ayudará.
H: Yo tampoco puedo. Pero quiero pedirte un favor, por lo amigo que hemos sido siempre.
R: Dime Hermes.
H: Beatriz, tiene un futuro económico asegurado. El Instituto esta pago, hasta que termine el nivel. Es mi única heredera. Tendrá el 25 % de las acciones de Ecomoda. El departamento de Suiza, la casa en el cerro de Monserrat y otras cosillas.
Es una niña con un cociente intelectual, superior a lo normal. Por eso la aceptaron con doce años y en un semestre cubrió un año. No hace otra cosa que estudiar. Creo que terminara de monja, pero yo no quiero eso para ella.
H: Hablas como si fueras a morir.
H: De eso se trata amigo. Desde la muerte de Julia, yo no me cuide nada. Tomaba, fumaba mucho, no me alimentaba bien. Castigaba a mi cuerpo con mucho trabajo y juerga desmedida. Los únicos momentos de cordura los tenía cuando la niña quería estar conmigo, o cuando la llevaba de vacaciones o volvíamos a Bogotá, para que ustedes no se dieran cuenta.
R: Hermes! ¿Por qué no me dijiste, por que no me pediste ayuda?
H: Mi vida estaba deshecha, nunca ame a nadie como a esa mujer que se fue de mi vida, sin siquiera poder despedirse. Tu me habías ayudado mucho, en los negocios, en mi carrera. Ustedes estaban cargando con el peso de la familia Valencia. No quería darte más preocupaciones. Pero ahora me confirman que me queda un año de vida, a lo sumo dos y por eso tome la decisión de hablar contigo y pedir tu ayuda.
R: Te ayudaré en lo que sea necesario.
H: Necesito que cuando pase, lo que tenga que pasar, te conviertas en el tutor de la niña y administrador de sus bienes hasta que se case, no antes de los 21 años, o hasta que cumpla 24.
R: Hermes, supongamos que a mí me sucediera algo, amigo, ya no somos jovencitos. Viajamos mucho, nuestro país no es seguro, ¿En quién caerá esa responsabilidad?
H: Pues si los tiempos se cumplen, Margarita, esta extenuada, ya ha criado a 5, Camila será muy joven. Pero mi sobrino preferido, ya es mayor de edad y él podría hacerse cargo.
R: ¿¿¿ Armando??? Pero si no puede cuidar de sí mismo. ¡Si me dijeras Daniel!
H: No te equivoques Roberto, parece que no conoces a tu hijo. Armando es un poco tiro al aire en su vida personal, tal vez por su juventud, pero es sumamente responsable, lo fue en el estudio, en los pocos espacios que le has dado en la empresa, siempre aprecio a Betty, era su muñequita, ¿recuerdas?. Siempre cuido de todas las mujeres de la familia, “Sólo de la familia”, las respetó y las hizo respetar. Pero bueno, eso seria una remota posibilidad. El que se va a morir soy yo, amigo, no tú.
Un profundo silencio se hizo entre los amigos y las lagrimas rodaron con libertad por sus mejillas.
La conversación acaba con un fuerte abrazo, con el cual se transmitieron el afecto y la solidaridad de 35 años de amistad.
CONTINUARÁ... BESOS... ESPERO SUS COMENTARIOS
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