Seré parte de tú alma, tú razón, tú piel, tus sentidos, lo seré todo para tí y tú lo serás todo para mí
CAITULO IV
by ALMENDRA (no login)
Ella solo acariciaba su vientre y decía…
- mi amor… tu papá me quiere… pero aún es muy pronto para volver, el necesita tiempo… y yo no puedo viajar, porque el ginecólogo me lo prohibió, porque usted mi niño, tienes ganas de nacer antes de tiempo, y no puedo moverme mucho… solo espero que el nos espere…- sintió una patadita- pero vaya, parece que usted entiende todo lo que yo le cuento… - nuevamente sintió que su bebe le respondía -.
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CONTUNUARA…
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CAPITULO IV "NO HAY MAL QUE... DURE CIEN AÑOS"
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En Bogotá, las cosas no seguían con su “aparente normalidad”.
Cuándo parecía que Marcela evolucionaba satisfactoriamente, en el último mes había tenido un retroceso increíble, no entendían porque, hasta el mismo Michel estaba asombrado, ¡si ella se tomaba todas sus medicinas! … ¿Por qué se había puesto agresiva nuevamente?.
Marcela con Armando se encontraban en un cóctel, Marcela se coló, porque ahora sentía que su rival era una nueva accionista de la empresa, y no dejaba a Armando ni a sol ni a sombra, en ese evento se encontraron con Mario, se llevaron una sorpresa porque él ahora tenía novia, era una muchacha, bastante menor que él, diez años para ser exactos, era alta y muy delgada, sus ojos eran de color verdes, era una muchacha muy atractiva, y alegre; Mario jamás sé entero que Armando sabía todo lo que había hecho con Beatriz, pero si lo intuía, porque después que Beatriz la abandono, su amigo trataba de evitarlo, hablar lo menos posible con él, y sentía que su mirada estaba cargada de desprecio y al poco tiempo se entero por boca de Patricia Fernández, la chismosa más grande de todo Bogotá, que Armando andaba para todos lados con su “ex”, pero no quiso indagar más en el asunto porque sabía que podía salir perjudicado, por eso le dio el divorcio a Beatriz, aunque en un principio se mostró renuente, pero ante la amenaza de ella, de contar todo, denunciarlo y trapear el suelo con el, no le quedo de otra que firmar el divorcio, para terminar de una buena vez con todo, salir ileso y lo principal sin su nombre manchado, porque su reputación estaba por sobre todo y solo imaginar, que diría la sociedad, si se enterara que Él “GRAN” Mario Calderón, era un maltratador De mujeres, Lo horrorizaba.
Trataban de llevar una charla amena pero la cara de Armando dejaba ver que no estaba cómodo, él no tenía ninguna intención de asistir a ese evento, pero era su obligación, se sentía extraño, tenía un presentimiento, todos los días se acordaba de “su Betty”, peor en esos momentos era diferente, tenía ganas de salir corriendo, buscarla, sabía que lo necesitaba, era una angustia muy fuerte… Aunque no sabía en donde estaba y después de su carta no había tenido más noticias de ella y menos de su paradero, todo era tan hermético que por ningún lado lograba averiguar en donde diablos se encontraba y a todo esto se le sumaba la conducta de Marcela, cuando por fin Michel lo había autorizado ha hablar de su divorcio, ella retrocede todo lo que habían avanzado en esos casi nueve meses y encima encontrarse con Mario, realmente era él quien iba a enloquecer, pero sabía que tenía que ser fuerte y aguantar
- ¿cómo han estado ustedes, siguen con su vida “tan maravillosa?” … - pregunto Mario, para tratar de seguir con la charla aunque sus últimas palabras estaban cargadas de cierto tono irónico, Marcela se adelanto en la respuesta al ver que Armando seguía con la mirada perdida y no pensaba decir nada -.
- Pues muy bien…
- ¿Y tu como has estado?… - saliendo de su letargo pregunto Armando, aunque no le interesaba en lo más mínimo su respuesta, digamos que sólo pregunto por cortesía -
- Superando lentamente mi catástrofe…
- ¿Cómo así aún no superas la separación con esa mujer…? – dijo Marcela tratando de no exaltarse -
- No, no eso Marcela… me entere hace unas semanas que soy estéril…
- Mario de verdad que lo siento – le dijo Armando … aunque en su interior sintió una satisfacción inmensa, solo lamentaba que Beatriz tuvo que sufrir tanta agresión, siendo el único responsable él y eso quería decir que ella no era estéril, lo que lo hizo más feliz aún -.
- Pero yo estoy muy feliz… ahora estoy con una mujer maravillosa –mientras besaba la mejilla de la muchacha -.
- Cualquier mujer es mejor que Beatriz… ¿y que has sabido de ella? … Porque afortunadamente nosotros ya no sabemos nada de esa mujer… ¿cierto mi amor? - A Marcela el tono de voz le había cambiado -.
- Creo que tu marido sabe más que yo… - Respondió Calderón con una sonrisa burlesca en su rostro, porque había notado como a Marcela le cambia el tono y dejaba ver más que celos en sus palabras -.
- Tu no puedes ser más inoportuna, ¿no Marcela? – Armando se había molestado por todos los comentarios fuera de lugar que se estaban dando en esos momentos - ¿no te da cuenta que esta presente la novia de Mario? …
- No se preocupen a mi no me incomoda… - dijo la muchacha, bastante incomoda por la situación -.
- Por que no reconoces… mi amor… que al que le incomoda este tema es a ti… y a nadie más…
- Marcela… ya basta… - dirigiéndose a Mario y a su acompañante - si nos disculpan, nos tenemos que marchar, Camila esta en casa con doña Susana…
- Claro… de nuevo esa niña se interpone entre nosotros… - murmura Marcela -.
- ¿Que estas diciendo? …
- ¿Yo? nada mi amor… imaginaciones tuyas… vamos en casa nos espera nuestra hija… - tratando de mostrar una sonrisa -
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Cuando llegaron a casa, doña Susana les salió al encuentro, estaba preocupada, porque Marcela no había llevado sus medicinas y llevaba una hora de retraso, Marcela se sentó en el sofá y recibió como cada vez su tableta y su vaso de agua, Armando en cuanto entró se dirigió al cuarto de su hija a darle las buenas noches, pero estaba dormida así que solo la arropo, beso su frente y salió del cuarto, se dirigió a donde estaba Marcela y se sorprendió con lo que vio, Marcela estaba bebiéndose el vaso del agua, se lo entrego a su madre y ella se dirigió a la cocina, Marcela metía sus dedos en la boca y se sacaba la pastilla, se horrorizo… todo ese tiempo había sido en vano… esa mujer no se tomaba sus píldoras, salió enfurecido, ya no aguantaba más se enfrentaría a ella costara lo que costara.
- Marcela Valencia... ¡qué demonios esta pasando contigo!...
- Mi amor… de que me hablas…
- ¿Desde cuando no estas tomando tus medicinas?
- Si yo me las tomo…
- No me mientas te acabo de ver… ¡qué pretendes!
- ¡¿Qué pretendías tú Armando Mendoza?! … que pensabas… que con darme esas pastillas me ibas a tener dopada para tener tus amoríos con cuanta mujerzuela se te cruzara… pues estas muy equivocado… yo no soy tonta y me di cuenta… por eso deje esas pastillas… - se dio cuenta que se tenía que tranquilizar… y llevar el tema lo mejor posible -
- ¿Desde cuando que no te las estas tomando? …
- mi amor eso no importa… yo me siento bien… hace como un mes y medio que ya no me las tomo… no las necesito… - haciendo grandes esfuerzos por no alterarse -.
- Tu dices que estas bien… no es así…
- Pues claro mi amor… me siento perfectamente…
- Entonces… vamos a hablar con la verdad…
- Pero mi amor, nosotros siempre hemos hablado con la verdad, lo más importante lo sabemos.. Y es que nos amamos profundamente que es lo más importante… - Marcela ya no relacionaba ideas coherentes, su mente le estaba jugando malas pasadas, la mirada la tenía perdida en algún punto, aunque lo miraba directamente a los ojos –
- Marcela… tu no estas bien… yo ice todo lo posible para ayudarte, pero tu tiraste todo a la basura, dejaste las medicinas… ibas tan bien…
- - Marcela hablaba sola - De que celos me hablas… yo no soy celosa…y tu estas… muy enfermo mi amor… pienso que necesitamos un viaje, para volver a ser la pareja que éramos antes…
- Marcela de que me estas hablando… yo no puedo seguir a tu lado… lo mejor será que nos divorciemos …
- Que me estas diciendo… no pero que divertido… mi amor para el juego…
- Marcela nosotros nos vamos a separar.
Doña Susana estaba escuchando todo desde la cocina, no se atrevía a salir, estaba consciente de todos los esfuerzos de Armando y también comprendía que ya no resistiera más esa situación, por eso no se entrometió, pero se sorprendió cuando escucho la voz de la pequeña en la sala.
- desde una de las habitaciones aparece Camila - Papi… que es separarse…
- Camila… mamá te va a explicar… - A Marcela le volvió parte de su lucidez al momento de escuchar las últimas palabras de Armando, mientras se acercaba a la niña - Cuando un papá deja de querer a su hija se separa de la madre y se va de la casa…
- ¿Papi tu me dejaste de querer?… - Pregunta Camila con la carita llena de tristeza -
- Marcela tu estas… - se comió la palabra antes de decirla, porque estaba consiente de la situación de ella - como se te ocurre decirle a una niña de tres años esas barbaridades… - Dirigiéndose a la niña - No mi amor… yo te quiero mucho…
- Mentira Camila… el no te quiere…
- Camila, venga con papá…- mientras le hacía señas a la niña para que se acercara -.
- No ella se queda conmigo… Camila cierto que tu te quieres quedar con mamá… - toma de la mano a la niña para que no se moviera de su lado -
- No.. yo quiero a papi… él me quiere y no me grita como tú…
- Mal agradecida – levanto su mano para abofetearla, pero Armando reaccionó a tiempo para poder detenerle la mano…-
- Que creías que ibas a hacer…
- Niña, imbécil… no me serviste para retener a este estúpido… solo me diste dolores de cabeza y por tu culpa estuve gorda nueve meses…
En esos momentos ingresa doña Susana, sabía que las cosas habían llegado a un punto límite y tendría que ayudar a Armando de alguna manera.
- Doña Susana, vaya a la habitación de la niña y saque ropa para un par de días, lo mismo que para mi y llévese con usted a Camila – Doña Susana solo asiente y toma a la niña y se la lleva -
- Claro ahora te vas a ir a meter, con la nueva accionista…
- Marcela no hables estupideces… ella es una mujer casada y diez años mayor que yo…
- Es que tu ya no tienes escrúpulos… primero fue con ¿Sandra, Berta o Mariana? … pero de seguro que con la zorra de Beatriz si lo hiciste
- Marcela ¡BASTA! … no metas a las secretarias en esto…
- Pero ya vamos reconociendo… te acabas de dejar en evidencia, por lo menos ya son tres menos- Doña Susana ingresa a la sala, acompañada de Camila y con un bolso en el cual estaba lo que pidió Armando –
- Marcela… para… esta tu mamá y la niña presente…
- A mí que mi importa… puede estar el Papa…y yo voy a decir lo que siento…dime que entre La tal Gabriela y tu no hay nada…
- Marcela no hay nada entre nosotros…
- Y entre Beatriz y tu…
- Yo no te puedo responder… Camila vamos… doña Susana no se preocupe, yo voy a llamar a Michel… y en cualquier momento viene para acá…
- Armando… no se vaya… no me deje sola con mi hija…
- Es que ya no aguanto ni un minuto más en esta casa… lo siento… pero no puedo seguir acá… - tomando a la niña en brazos -
- Tú a esa escuincla no la sacas de esta casa… yo soy la madre, tengo derechos… y respóndeme de una maldita vez…
- ¿Que quieres que te diga?… - A Armando la paciencia se le agoto, se sentía con impotencia, ya no aguanto más -
- Si te encamaste o no con esa mujer…
- Yo no me encame con ella… yo le hice el amor… y desde que estuve con ella no he podido estar contigo… - una bofetada, en todo su rostro fue la respuesta que ella le dio… Armando se despidió de doña Susana y salió del departamento, Gracias a Dios, Marcela quedo en estado de shoc, tenía los ojos idos, se sentó en el suelo y comenzó a hablar sola y a reír, sin ningún motivo aparente, Doña Susana tenía miedo, solo esperaba que el médico llegara pronto.
Armando en cuanto salió llamo a Michel, y le explico todo lo que había pasado, en menos de media hora, a Marcela se la estaban llevando para internarla en una clínica psiquiátrica.
Sabía que esa no había sido la mejor manera de terminar con todo, pero ya no aguantaba más.
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En otro lugar, ajeno a todo lo que estaba pasando, nacía un hermoso chico, que midió cuarenta y nueve centímetros y pesaba tres kilos quinientos gramos. La felicidad de su madre era insospechada, con él en sus brazos todo volvía a renacer…
Pensó que ya había llegado el momento de hablar, sabía que él tenía derecho a saber que era padre, pero tenía miedo y no se atrevía.
Le dieron de alta, solo estuvo un par de días en la clínica, cuando llegó a su casa, estaba la novia de Miguel esperándolos con un gran cartel que decía “Bienvenido Roberto” y toda la casa decorada con globos y serpentinas de colores.
- Beatriz…. Vas a llamar a Armando, ahora mismo, no le des más vuelta al asunto…- le ordeno Miguel -
- Esta bien… - se acerco al teléfono y marco, Espero unos momentos, aun en Colombia no eran las cuatro de la tarde así que le tenían que contestar – ¡Aló! … Buenas tardes… quisiera hablar con Armando Mendoza… ¿se fue de viaje con su familia? …
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CONTINUARA…
PUES AQUÍ LES DEJO OTRO CAPITULO, YA LE QUEDA POCO A LA HISTORIA, Y PUES SI QUIEREN VA LA OTRA…
BEA, YA TE ACEPTE EL CONTACTO Y PUES EN DUOC CONOSCO A UNA PERSONA QUE ESTUDIA PUBLICIDAD Y OTRA EN COMUNIC. Y EN VALPO PUES UNO EN ING. EN PREVENCIÓN DE RIESGO.
ME VOY SE ME HACE TARDE SON LAS SIETE Y MEDIA Y ME TENGO QUE IR A BAÑAR PARA PODER IR A CLASES ¡VOLANDO! …PORQUE YA VOY TARDE OTRA VEZ…
MUCHOS BESOS A TODAS Y BUENO SI HAY “UNO” PUES QUE SE MANIFIESTE PORQUE HACE MUCHO QUE NO VEO UN MENSAJE DEL GENERO MASCULINO Y ME PARECERIA INTERESANTE…
ESPERO QUE LES GUSTE… Y ENTRE MÁS MENSAJES MÁS ME ANIMO Y PONGO EL OTRO… ¡POR FIN, FIN DE SEMANA!…
Escrito desde Jun 6, 2003, 9:40 AM de la dirección IP 200.86.33.246