Seré parte de tú alma, tú razón, tú piel, tus sentidos, lo seré todo para tí y tú lo serás todo para mí
CAPITULO FINAL.
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CAPITULO FINAL
La paso a buscar a la hora acordada. Los niños quedaron muy felices jugando.
Antes de ir a cenar, Armando hizo una parada en un mirador.
- Armando… ¿por qué nos detuvimos aquí? …
- ¿Bajémonos? … - Armando salió del auto, Beatriz lo notaba extraño, durante el trayecto a ese mirador iba en silencio y su rostro denotaba incertidumbre y nerviosismo, así que no lo penso dos veces y se bajo, Armando estaba apoyado en el carro y con la vista fija en el suelo, Betty se acerco y con una de sus manos le tomo la barbilla he hizo que él levantara el rostro.
- ¿Te pasa algo? … - el tono de Beatriz era dulce aunque dejaba ver que estaba preocupada por una actitud que para ella no tenía explicación, Armando se acerco y le dio un pequeño beso en los labios, cuando se separaron él por fin le mostró una sonrisa -.
- Estoy nervioso…
- ¿Por qué?... ¿paso algo?… ¿Hay algo que no me has dicho? – Armando tomó ambas manos de Beatriz y las beso -.
- Si mi amor… no te he dicho lo más importante… – al ver que Beatriz iba hablar, acerca su dedo índice a sus labios, en señal de que guarde silencio – Beatriz Pinzón… tú… tú… ¿te casarías conmigo? … - Beatriz se abalanzó sobre él, lo abrazó y hundió su cara en la curva de su cuello, Armando comenzó a sentir la humedad de las lágrimas de ella, él no pudo menos que abrazarla por la cintura y apretarla más a su cuerpo - ¿qué me dices? … ¿Aceptarías compartir el resto de tu vida conmigo? …
- - Beatriz, se separa lentamente de él, pero sin romper el abrazo, lo mira directamente a los ojos – Es lo que más deseo… Te amo Armando Mendoza…
- - Armando se iba acercar a besarla, ella estaba esperando el beso, pero Armando se detuvo – Mi amor… espera… falta algo… - mete una de sus manos en el bolsillo, saca una cajita y la abre, en su interior había un hermoso anillo, Tomo una de sus manos y se lo puso – Ahora si… Todo en su lugar… - Se fundieron en un beso cargado de amor -.
Ahí en ese mirador con la luna y las estrellas de testigo y la ciudad a sus pies se hicieron sus promesas de amor que estaban dispuesta a perdurar hasta la eternidad.
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El lugar en que cenaron era hermoso, muy elegante y sobre todo romántico, la cena había transcurrido con normalidad, haciendo planes para su futuro matrimonio, Armando decidió que no solo se casarían por lo civil, sino también por la Iglesia, afortunadamente ninguno de los dos anteriormente habían hechos sus votos matrimoniales frente a Dios.
Ambos irradiaban felicidad, solo bastaba con mirarlos a la cara para descubrir que estaban pasando por el mejor momento de sus vidas.
En una mesa muy cercana alguien los observaba, ellos no se habían dado cuenta, porque estaba tan ensimismados en ellos que el resto del mundo no existía.
- Mi amor que te parece dos meses más… - Armando le propuso –
- Me parece perfecto… en dos meses más nos casamos… - fueron interrumpidos por una voz que era muy conocida por ellos, Beatriz palideció y Armando se lleno de rabia, ¿por qué era tan inoportuno ese hombre? -.
- Vaya… vaya… así que en dos meses más se me casan… ¿ de qué me perdí? …
- Mario Calderón… ¿Qué estas haciendo aquí? … - dijo un Armando bastante molesto -.
- Pues lo mismo que ustedes… comiendo… aunque no haciendo planes de matrimonio… ya viví esa tortura… y tu “Betty” ya no saludas… ¿acaso olvidaste nuestras noches de amor? … - el tono de voz que usaba era irónico, burlesco -.
- - Beatriz tomo fuerzas y lo enfrento – no me hagas reír… ¿de amor? … De HORROR querrás decir… Mario ¡sal de aquí!… me das ASCO…
- Pero que altanera estas… y ¿tu Armando estas seguro de casarte con una mujer como esta? … que tiene amantes cuando esta casada y que después se casa con tu mejor amigo, mejor dicho ex – mejor amigo…
Armando no se aguanta más, hace muchos años que quería darle un merecido a Mario Calderón, y sin pensarlo dos veces se levanta de su silla y le manda un puñetazo, que hace que Mario se caiga con silla incluida quedando tendido en el suelo.
- - Armando estaba rojo, era tan grande el cólera que sentía en esos momentos que no le interesó el espectáculo que estaba montando en ese lugar - Escúchame muy bien imbécil… última vez en tu vida que te diriges a MI MUJER de esa manera… - respiro profundo tenía que tranquilizarse, porque si no lo hacía sería capas de matarlo ahí mismo, miro a Beatriz, que se encontraba perpleja con lo sucedido. – Mi amor ¿nos vamos? …
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Cuando llegaron a casa de Beatriz, la niñera estaba en el salón viendo televisión, y los niños durmiendo en la habitación de Roberto, Beatriz se dirigió al cuarto de los niños, mientras que Armando despedía a la niñera, dándole las gracias, el dinero por haber cuidado a los niños y por supuesto para el taxi.
En el cuarto del niño había una cama nido, Camila dormía profundamente en la cama de arriba, mientras que Roberto estaba en la cama de abajo y con los ojos abiertos como platos.
- Mi amor… ¿aun despierto? … - le hablaba en susurros, para que Camila no se despertara -.
- Si mami… estaba esperando a que llegaras… para que me leyeras mi cuento…
- ¿ Y cual quieres que te lea?
- El patito feo…
- Esta bien… - Beatriz tomo de una de las estanterías un libro, y se acomodo al lado de su hijo, el niño la abrazó, apenas llevaba la mitad del cuento cuando a Roberto lo venció el sueño, se levanto con cuidado, primero arropo muy bien a Camila y le beso la frente, después hizo lo mismo con Roberto y salió muy sigilosamente del cuarto -.
Se sorprendió con lo que sus ojos veían, la sala esta en penumbras, se escuchaba una suave música de fondo. Armando se había sacado la chaqueta y la corbata y en sus manos tenía dos copas con champaña en su interior.
Brindaron, por ellos y sus hijos, por el futuro que les esperaba juntos… en el cual no existirían los miedos y en que el amor estaría por sobre todas las cosas… Armando la invito a bailar y al ritmo de una canción romántica, comenzó un ritual de besos y caricias audaces, ninguno de los dos pudo resistir mucho tiempo en ese calvario tan placentero y con pasos lentos pero decididos se dirigieron al dormitorio de Beatriz, donde se amaron de manera sublime.
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Estaba muy cansado, realmente ese día en la empresa lo había agotado, le extraño que ni los niños, ni Beatriz estuvieran en casa ¿en donde andarían? … Llevaban cinco meses casados, su boda fue muy hermosa, estaban todas las personas que más querían, aunque los padres de Beatriz no pudieron estar presentes, pero sabía que sus bendiciones les llegaban desde el cielo, ya hace más de diez años que los padres de ella habían muerto en un accidente de transito. Doña Margarita, su madre, había llorado toda la ceremonia, mientras que Roberto trataba que sus lágrimas no se escaparan, sus padres fueron testigos de todo el calvario por el que había pasado durante la ausencia de Beatriz, por eso cuando se enteraron de la boda no lo dudaron y tomaron el primer vuelo que salía a Bogotá para ir a organizar todo… aún recuerda la cara de incredulidad de Marcela cuando se vio con el ramo de la novia en sus manos, eso significaba que la próxima sería ella, cuando llegó el momento de quitarle la liga a la novia, él se disculpo con todos los varones diciendo… “Señores… yo sé que a muchos de ustedes les gustaría ver las piernas de mi señora… pero lamento informarles que esas piernas son mías y nadie más que yo… Las puede ver”… así que Betty se tuvo que subir a una silla y Armando metió las manos por debajo de su vestido y saco la liga y la arrojo, el afortunado había sido Michell, así que ese par tenían los días de solterías contados y así fue, porque a los tres meses de su matrimonio Michell y Marcela se casaron.
Su vida era un sueño, aunque habían tenido esos problemitas de adaptación tan comunes en todas las parejas cuando recién comienzan a vivir juntos, pero todo superable, aunque tenía que reconocer que el carácter de Beatriz en los últimos días había cambiado, la notaba extraña, a veces estaba feliz, radiante y a los pocos minutos la encontraba llorando sin razón aparente.
Sintió que la puerta se abría y que los niños entraban tan alegres como siempre, Armando se iba a levantar del sillón, pero Camila se lo impidió.
- No papá… siéntate… Roberto y yo te tenemos que entregar algo…
- Si papi… Cami…entrégaselo…
- Toma… - la niña le extiende un sobre -.
- ¿Dónde está Beatriz? … - pregunta un confundido Armando… ¿a que se debía ese sobre?
- está en el baño… - dijo Roberto al ver que su madre le hace señas para que se quede callado, Beatriz se encontraba detrás de Armando – Papá… ábrelo… es importante…
Armando no lo dudo más y lo abrió, dentro había una nota, que cuando la leyó se quedo asombrado “PAPÁ… Vamos a tener un hermanito”. Una felicidad profunda le invadió el corazón, no pudo evitar que los ojos se le aguaran, sintió como las manos de su mujer, lo abrazaban por detrás y le susurraba al oído…
- ¿Qué te parece mi amor? …
- - a Armando no le salían las palabras, estaba muy emocionado, solo pudo darse la vuelta y comenzó a besarla, mientras que con una delicadeza inmensa la pasaba al sillón con él, los niños al ver esto, desaparecieron, Armando no se cansaba de repetir entre cada beso – te amo… te amo… te amo… me has hecho el hombre más feliz del mundo…
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- Vamos señora… un último esfuerzo… - le decía el médico -.
- ¡Ya no puedo más! – lágrimas comenzaron a caer por su rostro, las cueles se confundían con el sudor -.
- Mi amor… tu puedes… eres muy fuerte… - mientas besaba su frente -.
- Ya los quisiera ver a ustedes dos en … - una nueva contracción hace que no termine su frase -.
- Señora… después que sale el primero, el segundo es más fácil… ya tenemos afuera la cabeza…
Beatriz ya no podía hablar, este parto fue más doloroso que el de Roberto, pero no le quedo de más que seguir pujando, como si la vida se le fuese en ello. Él llanto del primer bebé inunda la sala, y el doctor exclama ¡una niña, vamos Beatriz… falta el niño!, Armando corto el cordón, ni siquiera habían pasado treinta segundos cuando Beatriz, comenzó nuevamente con las contracciones, definitivamente el segundo fue mucho más fácil y rápido, los mellizos nacieron con dos minutos de diferencia. Beatriz estaba agotada, no sabía de donde había sacado las fuerzas, pero la felicidad que sentía hacían desaparecer todo el dolor.
- Mi amor… eres maravillosa… - deposito un suave beso en sus labios -.
- Armando ¿cómo están los niños? …
- Muy bien… están sanitos… mi amor son hermosos…
- Beatriz… le vamos a dar unos puntos de sutura… ya paso por lo peor… esto no le dolerá…¡felicitaciones señores tienen dos hijos sanos y fuertes! - les dice el doctor -.
Roberto y Camila estaban ansiosos, sólo querían saber si sus hermanitos habían nacido, Marcela y Michell ya no sabían que inventarse para poder mantenerlos quietos. Vieron salir a Armando de la sala de partos, venía con una sonrisa radiante. Los niños salieron corriendo a su encuentro.
- ¡ Papi… papi… ya nacieron! – los dos niños gritaban al mismo tiempo -.
- Sí niños… Javiera y Antonio nacieron…y están ansiosos por conocer a sus hermanos mayores…
Los niños comenzaron a saltar de felicidad, por fin habían nacido sus hermanitos, Michell y Marcela lo fueron a felicitar.
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Estaban tomando el sol en una amaca, ella tenía apoyada la cabeza en su pecho, mientras que él la tenía sujeta por la cintura, tenían los ojos cerrados estaban disfrutando de la tranquilidad, de fondo se podía escuchar el sonido del mar y la brisa del viento, esa playa era un verdadero paraíso.
Se encontraban celebrando sus bodas de plata en esa paradisiaca Isla, la vida los lleno de felicidad, tenían una vida plena y sobretodo una familia hermosa.
Sus hijos eran maravillosos, a los cuatro años después de la llegada de los mellizos, nació Natalia que en definitiva había sido la que más dolores de cabeza le había dado al pobre Armando. Aun recuerda cuando su pequeña, la niña de la casa, llegó con su primer novio, un grandullón de un metro ochenta, con un aro en la ceja, que le vació la nevera y lo llamaba tío. Beatriz, Camila y Javiera, tenían que reprimir las carcajadas, les divertía ver a Armando, Roberto y Antonio, controlando a la pobre niña que solo quería pasar un momento en tranquilidad con su novio, al fin como era de suponer Natalia termino con su novio y la tranquilidad volvió a las almas de esos tres hombres.
Camila era la más juiciosa de sus hermanos, siempre que habían riñas entre ellos, ella ponía la tranquilidad y la mesura, todo su buen carácter tenía un límite, que generalmente sobrepasaba Roberto, el era el encargado oficial, delegado por su padre, de correrle los novios y el muy gustoso aceptaba la tarea. Ella se había licenciado de Sicóloga y estaba pronta a casarse con un muchacho de muy buena familia y que ejercía su misma profesión.
Roberto era un chico tranquilo, pero todo eso duraba hasta que algún moscardón se acercara a una de sus hermanas sobre todo a Camila, él conocía a los de su especie, y sabía que los muchachos no dan puntadas sin hilo, más que por la aprobación de Armando el novio de Camila tenía que pasar por la aprobación de él. Roberto se gradúo de Ingeniero Civil Industrial, igual que su padre y por ahora no pensaba sentar cabeza.
Antonio y Javiera podrían haber nacido el mismo día, pero de iguales no tenían nada, Antonio amaba los animales, le gustaba tener de mascotas, ratas de laboratorio, las pobres mujeres de esa casa más de alguna vez se llevaron un susto cuando al muchacho se le escapaban sus “queridas mascotas”, él estaba estudiando Veterinaria y en un par de semestres más se recibiría de tal. A Javiera le gustaba la meditación y las mascotas de su hermano no la relajaban precisamente, ella estaba estudiando Filosofía, entre medio hacía cursos de teatro, todo relacionada con el arte le llamaba la atención.
Natalia, pensaba que se iba a quedar solterona, con los tres guardias que tenía por padre y hermanos, difícil era que un chico quisiera entrar a su casa. Pero esperaba que Algún día esos niños maduraran y que la dejaran hacer su vida como a sus hermanas.
Beatriz abrió lentamente los ojos, se dio cuenta que Armando la miraba fijamente.
- ¿En que piensas mi amor? – le pregunta Armando -.
- En nuestros hijos… en lo grande que están… ya son hombres y mujeres, dejaron de ser nuestros niños…
- Pero mi amor… nosotros sabíamos esto tenía que pasar… Te das cuenta… nos estamos envejeciendo…
- ¿ Envejeciendo? … Mi amor, yo me siento con la vitalidad de una joven de veinte… y usted ¿señor Mendoza? … - se sube arriba de él, lo que hace que la amaca se comienza a mover, Beatriz comienza a besarlo, primero en su boca y va bajando lentamente por su cuello - ¿ será capas de demostrarme lo mucho que me ama? …
- - Armando levanta un poco la cabeza y observa que no hay nadie, habían elegido muy bien el lugar, para “descansar” - ¿qué cree usted señora Mendoza? … yo no desaprovecho oportunidad …
- Te amo Armando…
- Yo también princesa… esta vida no me bastara para amarte…
Se entregaron, como siempre, con ese amor, que no tiene final y que esta dispuesto a perdurar hasta la eternidad.
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FIN…
ESPERO QUE LES GUSTE; ESTA HISTORIA ESTA DEDICADA A TODAS USTEDES Y EN ESPECIAL A … REGINA, QUE GRACIAS A ELLA ME ATREVI, Y A MI TATA, QUE DIOS SE LO LLEVO HACE APENAS CINCO MESES... AÚN EN MI CORAZÓN HAY MUCHA TRISTEZA, PERO AFORTUNADAMENTE HE APRENDIDO A VIVIR CON ELLA...
MUCHAS GRACIAS A CADA UNA DE USTEDES.
ALMENDRA.
Escrito desde Jun 12, 2003, 5:21 PM de la dirección IP 200.86.33.246