Seré parte de tú alma, tú razón, tú piel, tus sentidos, lo seré todo para tí y tú lo serás todo para mí
ERES MI RELIGION. CAPITULO VI
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Beatriz aún no podía sacar palabra, penso que había perdido su lengua y su rabia se había extinguido... y lo peor es que se dio cuenta que estaba completamente vulnerable a ese hombre que la enloquecía.
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CONTINUARA…
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CAPITULO VI
Armando estaba realmente guapo, llevaba puesto un pantalón de vestir negro que le asentaba de las mil maravillas, una camisa blanca en que los primeros botones estaban sin abrochar y la chaqueta del mismo color que el pantalón, estaba formal, y sin lugar a dudas demasiado atractivo, se pudo percatar de las miraditas descaradas de algunas de las mujeres que sin ningún pudor comentaban acerca de su encanto, él en ningún momento le soltó la mano y cuando lo hizo fue para abrazarla, todos los observaban y mas de algunos pensaron que eran novios, habían pasado algunos minutos desde que se volvieron a encontrar y ella no había cruzado ni media palabra con el, solo respondía educadamente a los saludos de las personas a las que era presentada, de Camila ni rastro, penso que debía estar como una artista en Holliwood. Todos lo llamaban por Armando, situación que le llamo la atención, eso quería decir que se estaba dando a conocer por quien realmente era.
No podía estar tranquila, desde que llegó había visto a un hombre que no dejaban de mirarla, trataba de concentrarse en la conversación tan amena que se llevaba acabo en ese grupo, pero le era completamente imposible.
Beatriz le dijo disimuladamente.
- Armando, no sé como decirte esto... pero el hombre que esta ahí me mira de una manera muy extraña... y no me gusta...
- ¿Que hombre princesa?...
- Mira disimuladamente hacía la entrada esta apoyado en la pared con un trago... el de pelo rubio...
- - Armando se dirigió al grupo con el que estaba - Señores, disculpen un momento pero tengo que hablar con la señorita... – se alejo con ella, se dirigió a una zona en la que pudieran hablar -
- ¿Quién es?... – pregunto Beatriz -
- Dago... - Beatriz sintió un balde de agua fría sobre su cabeza, él en un acto reflejo alcanza a salvar el vaso que tenía en las manos -
- ¿Por que siempre que te pones nerviosa se te caen las cosas de las manos?... - la abrazo por la espalda y quedo de frente a una tela -. Él fue a mi departamento, yo lo invite... esta enfermo, hace dos años se contagio de SIDA y me fue a pedir perdón, te acuerdas de todas mi dudas que aquella mañana te comente... bueno... él me mintió... yo nunca hice nada...
Dago tal como llego se fue y no volvió a aparecer en toda la noche.
La exposición fue un éxito rotundo, cuando la gente se comenzó a ir, eran cerca de las dos de la madrugada, por fin apareció Camila.
- - Beatriz estaba furiosa - Camila María, donde diablos te metiste... me tenías muy preocupada...
- No te preocupes, jajajaja yo he estado por ahí en muy buena compañía jajajaja con algunos muchachos... pero ninguno es capaz de borrar de mis recuerdos a Daniel... - se pone a llorar-
- Camila, has estado tomando... ¡estas ebria!... haber el aliento... – Camila hizo lo que su amiga le pidió - mujer apestas...
- Que quieres que haga... si me dio tristeza recordar y decidí ahogar mis penas en el alcohol...
- A ver Camila... tienes todas tus cosas... nos vamos...
- - intervino Armando- ¿Cómo que se van?... Beatriz, tu no te puedes ir... nosotros tenemos que hablar...
- Pero Armando como quieres que deje a Camila en estas condiciones...
- Hagamos algo... tomamos el auto de Camila, la llevamos a su casa y después hablamos...
- Esta bien...
Dentro del carro Camila iba dando la jartera de todo ebrio y cantaba a todo pulmón...
- “ Al final, la vida sigue igual… hey… al final la vida sigue igual” ¡vamos… canten conmigo! … jajajaja
- - Beatriz estaba molesta, no le gustaba ver a Camila dar semejante show – Camila cierra la boca… cállate de una buena vez…
- - Camila no le hizo caso - Beatriz, préstame tu celular...
- ¿Para que lo quieres?...
- ¿Me lo vas a prestar?...
- Si no me dices para que...
- Lucas Armando, ¿préstame tu celular?...
- - Armando, le entrega su celular- Toma... pero cállate...
- - Beatriz no puede creer que Armando le haya pasado el celular – ¿Armando porque le das el celular?... quizá a quien llame...
- - Camila comienza ha hablar - ¡Hade! Operadora... me podría comunicar directamente con Suecia, si tome apunte… cinco dos...
- – Beatriz logra quitarle el celular- Camila María... tu estas loca... a quien pensabas llamar a SUECIA y a estas horas...
- A mi amor... Daniel... tu no sientes lo que yo porque… - se quedo callada por unos segundos - Ya no me vengas más con el cuento que no, porque yo sé que sí... - Beatriz al sentir que Camila va a hablar se tira para atrás , cayendo sobre ella tapándole la boca, Armando se sorprendió cuando vio a Beatriz, volar hacía atrás -
- Beatriz estas loca como se te acurre tirarte para atrás de esa manera, ¿caíste bien?...
- Si Armando... no te preocupes... ahora tu Camila... te me callas ¡YA! ... - Camila muerde la mano de Beatriz -.
- Por que te da miedo que yo hable...
- Para Camila...
- Lucas Armando... ya no doy más de la curiosidad... que demonios pa... - Camila en esos momentos comenzó a vomitar, lamentablemente el alcohol hizo sus efectos -.
- Camila, que tomaste... esto huele horrible... Armando no te rías... pobre se debe sentir fatal...
- Es que me rió porque me acorde de ti… si se debe sentir fatal... como tú cuando te emborrachaste, en aquel pub... te acuerdas que te tuve que sacar embrazo... pobre... hasta los dedos te tuve que meter para que pudieras devolver... huy… eso huele horrible… abre las ventanas…
Dejaron a Camila, con doña Maritza, la nana de la casa, que muy angustiada la llevo a su recamara para que sus tíos no se dieran cuenta...
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En el trayecto a su departamento no dijeron nada, solo prendieron la radio del auto y partieron.
Cuando llegaron al departamento aún Ninguno de los dos se atrevía ha hablar, mientras ella se sacaba los zapatos. Él servía en la cocina dos tazas de chocolate caliente. Cuando la vio tenderse en el suelo apoyando su cabeza en uno de los grandes almohadones, se dio cuenta que ya no eran los mismos, ambos habían cambiado, quizá para bien o para mal solo el tiempo se los diría, ahora lo único que deseaba era poder hablar con su niña y pedirle una oportunidad.
Cuando se acerca con las tazas humeantes le pide que se incorpore, pero no obtiene respuesta, se había dormido, se sintió defraudado, Beatriz no le podía estar haciendo eso, menos ahora que había esperado un mes para decírselo, pero penso que un día más, no le haría daño, la tomo en sus brazos como pudo y se la llevo a la recamara, cuando la deposito en la cama, se disponía a irse, porque no podría dormir con ella su cuerpo no lo resistiría y podría pasar algo de lo cual se podría luego arrepentir; Sintió su nombre, Beatriz había despertado y le pedía que hablaran, había llegado el momento, por un instante pensó que lo mejor hubiera sido que ella siguiera durmiendo, pero eso ya no era posible, se sentó al filo de la cama dándole la espalda, no encontraba las palabras adecuadas para decirle todo lo que sentía, pero a los pocos segundos sintió sus delgados brazos rodeándole el cuello, como su boca depositaba breves besos a lo largo de su cuello, como sus manos terminaban de desabotonar la camisa para que luego estas comenzaran a acariciar su torso desnudo, tenía que detenerla, saco fuerzas y tomo sus manos, se dio vuelta y se hinco en la cama para quedar de frente a ella; Lo único que alumbraba esa habitación era la luz de la luna que se colaban entre las cortinas. Con sus brazos lo rodeo por sobre los hombros y en un acto reflejo él toma su cintura, perfectamente se podían escuchar sus respiraciones agitadas, Beatriz toma valor y comenzó a hablar.
- Tu sabes que las palabras muchas veces todo lo ensucian, por eso que yo no necesito un discurso, solo dime si me amas, porque yo te amo más que a la vida...
- - él con su boca comenzó a rodar por su cara, rozando sus ojos, mejillas, frente, mentón y boca, mientras que sus manos le rodearon su cara y antes de entregarse al primer beso que tanto deseaban- Te amo, princesa, te amo mi niña y sería capas de dar la vida por ti si fuera necesario, no sabes cuanto te necesito, este mes ha sido un infierno...
El beso estuvo cargado de ternura y devoción en un principio, para luego Transformarse en uno sediento y apasionado, no pudieron contener más el deseo que los consumía y se entregaron sin medidas, fueron uno y no hubo lugar del cuerpo del otro que no exploraran con sus manos o besos, fueron capaces de tocar el cielo con la punta de los dedos. Beatriz tenía su cabeza recostada en el pecho de Armando, y con los dedos de una de sus manos lo acariciaba lentamente, él le acariciaba la espalda con una ternura inmensa; Beatriz comenzó a hablar.
- Armando… ¿Por qué invitaste a mis papás?
- Porque los conozco… y te conozco a ti… yo no puedo permitir que mi suegra se enfade conmigo… sabía que te las ingeniarías para que ellos no asistieran… y por lo visto no me equivoque…
- ¿Por qué no me pintaste como al resto de las muchachas? … - Beatriz lo miro directamente a los ojos -.
- Es muy simple… para pintar tu cuadro me inspire en tu belleza… mi amor tus ojos son maravillosos… - Armando no pudo evitar reír -.
- Armando Mendoza … es ARTE… lo que tu haces, no entiendo, donde queda tu mentalidad, sobre la belleza del cuerpo humano… eres un celoso retrógrado…
- Si lo sé… pero no lo puedo evitar… - le comienza a dar besos cortos en los labios – Beatriz Pinzón... ¿quieres ser la novia de este “celoso retrógrado?”
- Mi amor… por su puesto que quiero… ¿sabes? … Yo sin ti… me muero… Prométeme que nunca me vas a dejar…
- Te amo princesa… nunca te dejaría… tu has sido mi primera mujer y vas a ser la única…
Los besos y caricias tomaron ritmo y volvieron a hacerse el amor, ambos fueron vencidos por el sueño y el cansancio, durmieron abrazados como tantas veces, pero ahora era diferente, ahora ya no era una amistad lo que los unía, era el amor, ese amor que los hacía formar un solo ser y que estaba dispuesto a perdurar.
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El teléfono los despertó, realmente ese aparato era lo más impertinente que podría existir en este planeta, a Beatriz no la despertaba nada ni nadie, por lo demás esa madrugada se habían dormido ambos muy cansados, cuando logró tomar el auricular y llevarlo a su oreja, se sentó como un resorte en la cama mientras escuchaba del otro lado de la línea una explicación que no le bastaba, no podía creer lo que le estaban diciendo, "su viejito, había muerto", según la directora del hogar él no había sufrido, mientras dormía sufrió un derrame cerebral, producto de un coagulo, que se gesto en la zona mas delicada del cerebro, que termino por arrebatarle su vida.
Al entierro sólo asistieron algunos auxiliares del hogar y por supuesto la directora del mismo también, estuvieron presentes algunos ancianos que habían logrado entablar amistad con "Don Hermes", como ellos le decían.
Beatriz no entendía, como era posible que un hombre tan bueno haya tenido que pasar por tanto sufrimiento, nunca había tenido la oportunidad de conocer a fondo a aquel viejo, solo con algunos comentarios de Armando, logró formar una imagen de aquel señor, pero le dolía el alma ver a Armando en aquel estado, lloraba igual que un niño, la noche anterior lo sentía llorar y moverse en la cama sabe perfectamente que no durmió en toda la noche...
Mientras el padre daba las últimas palabras y bendecía su alma, para que pudiera descansar eternamente en el reino de Dios, Armando no paraba de llorar, las lágrimas solo se veían en sus mejillas, porque los lentes oscuros impedían que se vieran sus deteriorados ojos, Beatriz solo se asujetaba de su brazo y tampoco pudo evitar derramar lágrimas por aquel viejo que tanto había ayudado a su amor.
Todos se habían retirado, solo quedaban un viejo de unos setenta años, de hermosos ojos marrones y una prominente panza que se dejaba entrever por un terno negro de tela antigua que tenía los botones de la chaqueta abierta, Nicolás, vivió con Hermes durante todo el tiempo que él estuvo en ese casa de acogida, fueron grandes amigos y ambos pasaban la mayor parte del día contando sus historias de juventud, sus amores y todas sus experiencias, Armando muchas tardes las había pasado con ese par de viejos que siempre contaban las mismas historia, pero siempre le agregaban mas heroísmo y uno que otro toque de picardía, Nicolás se acerca a Armando y lo abraza muy fuerte, Beatriz quedo excluida de todo esto, pero no despegaba la vista de aquellos dos hombres que sentían el mismo dolor y sin ningún pudor lloraban como dos bebés, Nicolás o "capitán" como le apodaban, de uno de los bolsillos de su apolillada chaqueta, sacó un sobre que tenia escrito el nombre de Armando Mendoza en la cara frontal, siempre le sorprendió que a pesar de su ceguera el pudiera escribir aunque no respetaba las líneas de las hojas, pero su letra era entendible. El capitán se alejo de ellos, Beatriz le dijo que lo dejaría solo para que pudiera leer la carta, pero el solo la atrajo a su cuerpo y empezaron a caminar con dirección a una laguna que había en el cementerio, ya sentados él abre el sobre y ve la letra de su viejito y no puede evitar entristecerse aún más, Beatriz solo se apoya en su hombro y con una de sus manos le acaricia la nuca y solo le susurraba al oído "tienes que ser fuerte mi amor", Armando comenzó a leer la carta en silencio y sus lágrimas comenzaron a caer con mas intensidad.
"Hijo: Hoy es uno de los días mas importantes de tu vida, No porque sea la presentación de tu exposición, sino porque te vas a reencontrar con el amor, con el verdadero amor, se que vas a ser muy feliz y que encontraras la paz que tenías perdida hace mucho tiempo, hijo recuerda que la vida se merece vivir… te escribo porque presiento que no me queda mucho y sé que no alcanzaras a contarme como te fue esta noche, pero yo desde donde este lo sabré y te enviare mi bendición, para que sigas marchando por el camino correcto. Se que junto a Beatriz tendrás felicidad eterna, espero que a ti el de arriba no te la quite como a mi me quito a mi mujer, la luz de mis ojos. Tu significaste mucho en mi vida me ayudaste y me alejaste de aquella soledad que me consumía lentamente, tus visitas alegraban mis días y cuando me empezaste a contar de aquella muchacha supuse que ella te alejaría de todo ese mundo en el que estabas sumergido, por un problema de identidad, yo te veía como un hijo al que me gustaba aconsejar, estaré eternamente agradecido de todo el cariño y amor que me brindaste y ten por seguro que ahora donde estoy me reencontre con mi señora e hija y junto con ellas te estaré cuidando y protegiendo de todo daño que te puedan causar, así que ahora seca todas esas lágrimas y se fuerte, porque yo estoy bien y se feliz con esa mujer que esta a tu lado.
Hijo para que tu felicidad sea completa… perdona… perdona a tu padre… él se equivoco, pero estoy seguro que esta arrepentido, no empañes tu felicidad con rencor.
Te quiere mucho Hermes."
Armando cerro la carta y la guardo, una paz le inundo su corazón y recordó las últimas palabras que él le había dicho en vida
- Abuelo ya me tengo que ir, tengo que estar un poco antes, para poder recibir a los invitados y ver los últimos detalles...
- Armando, relájate sabes que eres el mejor, yo nunca he podido ver tus cuadros pero si Nicolás me ha leído criticas que te hacen en los periódicos que por cierto, te alaban de sobremanera, y por Beatriz, no te preocupes, solo deja que tu corazón te guíe, como ya te lo dije...
- Solo me falta que me des tu bendición como cada vez...
- Hijo, pase lo que pase, mi bendición siempre estará contigo, suerte esta noche...
Se puso de pie junto con ella, en el sobre en que venia aquel papel, venia un documento adjunto que paso desapercibido por él.
Cuando llegaron al departamento de Armando, él le entrego la carta a Beatriz para que la pudiera leer tranquilamente, porque ella había conducido y no había tenido el tiempo para hacerlo, solo una que otra línea, pero sentía que él tenía que entregársela, ya que no quería violar su intimidad. Beatriz después de leer se da cuenta que en el sobre había otro papel.
- Mi amor, mira, aquí hay otro papel, y no es otra carta, es una copia de un testamento, pasado por notario...
- Que extraño, pero testamento ¿de que?, el no tenía dinero, ni propiedades ni nada de eso...
- Creo que estas en un gran error - mientras ojeaba el documento - pero ven, sal de la cocina y es mejor que te sientes que te vas a llevar la sorpresa de tu vida cariño... - sentándose a su lado, comienza a leer -.
- Mi niña esto es demasiado dinero, realmente yo no entiendo nada de nada...
- Mira bebé, mañana yo te acompaño, al estudio de este abogado, porque él es el que se encarga de los asuntos de mi familia...
- Pero... no entiendo que significa esto... de verdad...
- Ahora no trates de preguntarte tantas cosas porque no vas a tener respuestas, estoy segura que mañana Santamaría té va a disipar todas las dudas... Ahora... don Armando, usted tiene una deuda, con cierta señorita que yo conozco muy bien - mientras se subía a horcajadas sobre él -.
- Y que se supone que tengo que hacer para poder pagar esa deuda, porque te juro que muero de la curiosidad por saber, que tengo que hacer...
- Primero que nada tiene que decirme muchas palabras lindas, como por ejemplo te amo, eres mi vida... - se acerca a su oreja, besa su lóbulo - también tienes que acariciarme - toma sus manos y comienza a pasearlas por todo su cuerpo, luego es él el que comienza a hacerlo - y muchos besitos que me hagan flotar - se comenzaron a besar y dieron rienda suelta a esa pasión que los consume -.
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Beatriz fue atendida de excelente manera por este abogado que se sorprendió en verla, después de mostrar el papel notarial, Santamaría recuerda a Hermes y de lo especial que había sido todo aquello y recordó que el viejo aquel le dijo que tuviera toda la paciencia del mundo con Armando.
S: es una lástima que don Hermes haya muerto, realmente lo siento y mi más sentido pésame.
Armando se encontraba muy impactado que no era capas de preguntar nada, Beatriz se dio cuenta de esta situación y ella fue la que tomo las riendas del asunto.
- Doctor, como vera, tenemos mucha incertidumbre, con respecto a todo lo que envolvía realmente a don Hermes...
- Primero que nada, quiero decirles que don Hermes me pidió que le explicara todo a Armando, porque sabía que estaría en esta situación... A ver muchachos... Hermes, fue un prestigioso abogado, fue propietario de una empresa de construcciones, y de una cadena de hoteles que estaban esparcidos por todo el mundo… cuando murió Isabel y María, el sintió que la vida se le había ido de las manos, se dedico varios años de su vida a su profesión y logro formar toda esa fortuna que ustedes tienen ahí, vendió los derechos de la empresa constructora y la cadena de hoteles, lo cual también le dejo cierta cantidad de dinero, Después de haber cumplido veinte años de viudo dejo todo y desapareció, pero hace unos dos años, me llamó y me pidió que dejara todos sus papeles en orden... Como se podrán dar cuenta, él quiso que a la gente que lo habían ayudado, tuviera un regalo de parte de él y como no tiene familia directa, por eso se puede hacer un testamento...
- Entonces... ¿cuando se podría hacer efectivo el testamento?... – pregunto Beatriz –
- Ahora mismo... pero primero tengo que citar a don Nicolás Mora, y a la directora de la casa de Reposo "renacer" la Señora Julia... que les parece si vienen en una hora más...
- Esta bien en una hora más nos tendrá aquí - dijo Beatriz -.
A la hora se encontraban todos reunidos en el despacho... don Nicolás sin entender nada, solo era capas de mirar al techo, Julia solo movía sus manos en señal de nerviosismo y Beatriz con Armando sentados relajadamente en las sillas... Santamaría entra en la sala anexa a su despacho y ve que ya todos están presentes y se sienta en la cabecera de la mesa para dar lectura al testamento.
- Entonces señores... todos sabemos que están aquí reunidos para que yo les pueda dar a conocer la última voluntad de Hermes... entonces... cada uno tiene en su poder una fotocopia legalizada del testamento… para poder hacer mas corta esta situación, voy solo a leer las pertenencias que Hermes les dejo a cada uno de ustedes... a mi buen amigo Nicolás Mora, le dejo cincuenta millones de pesos, para que pueda recorrer su tan preciado mar y pueda ayudar a su familia con sus gastos, en manos de la señora Julia queda la misión de inscribirlo en un crucero, en donde gente de su edad también se embarque y así pueda disfrutar... a La casa de reposo le dejo una suma de ochenta millones de pesos en efectivo para que puedan hacer la ampliación que tanto desean y poder remodelar las estancias, treinta millones de implementos, ya sean sillas de ruedas, bastones, etc. etc., y una casa en las afuera de la ciudad, que será completamente equipada para una buena atención de cada uno de los ancianos - doña Julia no lograba digerir todo lo que el abogado decía- Por último a Armando le dejo trescientos millones y una casa en el centro de la ciudad que va a tener que volver a abrir, ahí es donde pase los momentos mas felices de mi vida, junto a mi esposa y mi hija...
Realmente a Armando no le eran de mayor importancia el dinero porque afortunadamente tenia una buena situación económica y podía mantener una buena calidad de vida, tener sus caprichos, ya tenía departamento y carro propio, no tenía deudas, su trabajo lo solventaba de maravillas, más ahora que tenía muy buen prestigio, el dinero lo ocuparía para remodelar la casa y el resto, lo invertiría, porque realmente el interés de los bancos era muy poco y a el no le gustaba tener el dinero quieto, su espíritu de economista se hacía presente cada vez que se requería.
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Al día siguiente Beatriz, entra a su casa, bastante temerosa, sabía que no había actuado bien, pero así pasaron las cosas y tendría que estar dispuesta a escuchar las recriminaciones de sus madre, aunque trata de ser lo mas sigilosa posible al ingresar a casa, Laura, que tenía un oído increíble la escucho y salió a su encuentro.
- Beatriz... su mamá esta enfurecida...
- ¿Así? ... ¿ Qué tan grave es la situación?
- Será mejor que usted misma lo averigüe, porque acabo de escuchar cerrar la puerta del dormitorio de su madre y estoy segura que viene para acá... yo mejor me voy...
- Claro... huye cobarde... Nani... no me dejes sola...
- Yo salvo mi vida...
Vio como su mamá se paraba enfrente de ella, tenía puesta una bata, y estaba con los brazos cruzados y con la cara más sería que le había visto en su vida.
- Beatriz, me podrías decir que día es hoy...
- - tratando de sonreír – pues claro mamá… hoy es Miércoles...
- pero que bueno que estés bien ubicada en el tiempo… Saliste de esta casa el día Sábado, y llegas hoy miércoles a las diez de la mañana...
- Mamá, yo hable con usted, le explique lo que había sucedido con don Hermes...
- Beatriz Aurora... eso paso el día domingo por la mañana... y desde ahí ninguna llamada más... jovensita usted todavía vive en la casa de sus padres a la cual le debe respeto...
- Me esta diciendo que yo le falte el respeto a mi casa... – poniendo cara de ofendida –
- Eso te estoy diciendo...
- Pero porque no llamaron, sabían en donde estaba...
- No llamamos porque tu tendrías que haberlo hecho... tu padre me lo prohibió... porque si hubiera sido por mi te voy a buscar a esa casa de una oreja...
- Mamá es que no confía en mi...
- Si... Beatriz, confío en ti... pero tienes que entender que le debes un mínimo de respeto a tus padres, que se preocupan por ti, a mi no me molesta que vayas a casa de Lucas, pero que empieces a faltar a clases en la universidad hay mucho trecho Beatriz, porque me estas demostrando que todavía eres una niña inmadura...
- Mamá... usted sabe que yo soy responsable... si falte a la universidad fue porque habían razones más fuertes... ni siquiera tenía exámenes... de verdad que no se preocupe... para la próxima vez le llamo todos los días...
- - alarmada- es que va a existir una próxima vez...
- es muy posible mamá...
- entonces... eso quiere decir... - tratando de que su hija le contase algo, Beatriz que la conoce, sabe por donde va esa pregunta-
- eso quiere decir que... yo tengo que ir a dormir... porque tengo sueño... no me despierten para almorzar...
- y tu porque tienes tanto sueño... acaso no dormiste...
- si hubiese dormido... no tendría sueño... no cree...
- Beatriz... cuidado en como me respondes y con lo que haces...
- Mamá de verdad que no se preocupe yo sé lo que hago… Armando va a venir ha hablar con ustedes el viernes por la noche… ahí por fin se va a enterar…
Penso que su madre, mínimo le daría un jalón de orejas, por lo que había insinuado Laura, pero no fue tan terrible como pensó, si le decía a su madre la razón por la cual tenía sueño y si además añadía que se sentía molida, que le dolía todo su cuerpo, de seguro que su madre no la dejaría salir y su padre le compraría un cinturón de castidad que de poco ya servía. Recordó cuando fueron a ver la casa que don Hermes le había dejado, realmente era hermosa, sólo que estaba muy descuidada, pero con una buena suma de dinero invertido ahí sería una casa maravillosa.
Durante todo ese día no pudo ver a Armando, porque él le recomendó que no saliera de casa y que él al día siguiente la pasaba a buscar a la universidad.
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Llegó a la universidad con un brillo diferente, sentía que todo a su paso le sonreía, realmente el estar enamorada le hacía ver la vida de nuevo, sentía que flotaba y esa sonrisa no se borraba de su rostro en ningún momento, entró a la cafeta y la vio sentada en una de las mesas ella merecía saber de una vez por todas lo que pasaba con Armando, la vio abatida, cosa extraña en Camila, pareciera que en esos días algo malo le hubiese pasado.
- Hola Camila... ¿cómo estas? …
- Con pena... pero saliendo adelante...
- ¿Por qué?... que te pasó...
- - Camila comenzó a llorar - Beatriz... Daniel... me boto por teléfono... me dijo que él amor a distancia no funcionaba... que él ahora quería a otra mujer... yo me quiero morir... yo a él lo amo... tu sabes que muchas veces le pude haber sido infiel... pero no... yo lo respetaba y él se metió con cuanta mujer se le cruzó por delante...
- Tranquila Camila... ese hombre no vale la pena, Cami... tu eres muy linda, tienes a todos los chicos de la facultad babeando por ti... ningún hombre merece que una llore por ellos, vas a ver que encuentras a un hombre que te haga sentir la mujer más feliz del mundo... toma - sacando de su bolso un pañuelo de papel- ninguna lágrima más por él..., no ves que te pones toda fea... y ahora tu necesitas estar linda para salir de casería...
- - esbozando una sonrisa - ¿tu crees?
- Por supuesto que lo creo...
- Por lo visto tu estás como muy contenta...
- Eso... es poco, Camila estoy feliz...
- ¿De que me perdí? ... no... no me digas nada... por fin la señorita se dio cuenta que babeaba por el amigo y se decidió...
- ¿Cómo supiste? …
- Beatriz Aurora Pinzón Solano... yo me di cuenta al poco tiempo de conocerte... y me cercioré el día que fui a esa sesión de fotos, si yo les veía las caras y todos los comentarios que hice fue porque quería que ustedes se dieran cuenta...
- Camila... gracias...
- - cerrándole un ojo - no hay de que... y por eso te desapareciste tres días… ¿qué andaban haciendo? - en esos momentos se acercaron dos chicas que eran compañeras de ellas, sin ser invitadas se sientan a su lado, Camila que no quería pasar por mal educada las saludo cortésmente, pero Beatriz ni siquiera se dirigió a ellas, es que no las soportaba –
- Hola Marcela... Patricia, ¿cómo están? - Patricia respondió-
- Pues nosotras muy bien... y ustedes...
- Nosotras también... - Marcela que no tragaba a Beatriz y menos a la Sueca esa, fue directo al grano –
- Beatriz... tu conoces a Lucas, el pintor...
- - Beatriz contesta de manera fría e irónica... como esa mujer le podía preguntar eso, si ella sabía perfectamente que así era- Si, parece que lo conozco... ¿ por qué?
- Hay... tú me podrías ayudar... es que ese hombre me encanta, es tan atractivo, es un galán, y como sé que no tiene novia... pensé que tu me podrías ayudar a concertar una cita con él... que me dices Beatriz...
- - Beatriz, sentía unos deseos de estrangular a esa antipática, pero ya se la tuvo que aguantar demasiado, desde que ellas conocieron a Armando siempre le preguntaban por él, pero había llegado la hora de aclarar la situación, con su mejor sonrisa, porque estaba dispuesta a disfrutar ese momento- Marcela es tu nombre ¿cierto? O Patricia... no lo recuerdo...
- Marcela... Beatriz...
- Pues bien Marcela... me parece fantástico...
CONTINUARA…
PUES AQUÍ NUEVAMENTE APARECIÓ MARCELA Y PATTY, LA VERDAD ES QUE NO ES DE IMPORTANCIA PERO UNA HISTORIA SIN ESTE PAR SE ME HACE IMPOSIBLE… ESPERO QUE LES GUSTE Y QUE ME DEJEN SUS COMENTARIOS…
ALMENDRA.
Escrito desde Jun 22, 2003, 10:37 AM de la dirección IP 200.86.104.61