MENTIROSO

TODOS TENEMOS ALGO QUE OCULTAR

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  • CAPITULO 12
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      Posted Aug 3, 2003 10:41 AM

      CAPITULO 12



      Actuación Especial en el Capítulo de Hoy de:

      Rosita Pelayo como Carmen
      Juan Alfonso Baptista "El Gato" como Alan
      Antonio Escobar como el Taxista


      ESCENA 1

      En la casa Arosemena



      Joel: No Angélica. No voy a darte paso para nada hasta que me asegures que harás lo que te digo porque de lo contrario por todo este país circularán aquellas fotos que nos tomamos en nuestros explosivos encuentros sexuales y de paso tu amado César sabrá que tu le ponías los cachos conmigo y, por supuesto, que ese hijo que esperabas y que abortaste no era de él, sino mío!!!... ¿la captaste?


      Angélica: Vaya, vaya. Pero si parece que la locura es de familia, ¿cómo te atreves a amenazarme?
      Joel: No te estoy amenazando, simplemente te estoy solicitando una especie de... intercambio. Tu ayudas a mi hermana y a mi mamá y yo te ayudo a ti no perjudicándote con la distribución “anónima” de aquellas fotos.
      Angélica: Eres un descarado. No entiendo como alguna vez pude tener algo contigo...
      Joel: ¿No? Ahora dices eso pero bastante que disfrutaste nuestros encuentritos. Si hasta prácticamente me rogabas cuando ibas a la casa para que...
      Angélica: Cállate...
      Joel: Está bien... Mira, voy a ser comprensivo y te daré hasta esta noche a las 7 para que lo pienses y me des una respuesta. Si deseas salvar tu reputación y la de tu familia, me ayudas, sino...
      Angélica: De acuerdo, pero mejor dame toda esta noche y te doy una respuesta mañana. Así me das oportunidad de hablar con Agustín.
      Joel: Está bien, Perfecto, puedo esperar hasta mañana... Entonces me voy. Mañana a las 10 vengo por acá o te llamo. (E iba a besar a Angélica en la mejilla)
      Angélica: No te me acerques...
      Joel: Ok, tranquilaaa... Ciao.

      Joel caminó hasta su auto y se retiró. Angélica que pretendía ir a ver a la doctora que le practicó el aborto prefirió quedarse.

      Angélica: No, no puedo conducir así... tengo que pensar sobre este asunto de Joel. Voy a ver a esa doctora luego.

      Se dirigió hacia la puerta de su casa y entró. Tras de los arbustos que rodeaban los estacionamientos de la casa Arosemena salió Ana.

      Ana: No puede ser... Angélica engañaba a César con Joel y ahora éste la amenaza, pero... ¿qué clase de familia tengo?


      ESCENA 2

      En casa de Dolores, Chiriquí



      Ernesto estaba comiendo un rico sancocho que su tía le había preparado.

      Dolores: ¿Te gusta mijo?
      Ernesto: Por supuesto tía... ninguno como el tuyo... mmm que rico... Ahh, se me pasaba decirte: ya tengo trabajo. Empiezo el lunes.
      Dolores: ¿Sí? Que bueno mijo y ¿dónde?
      Ernesto: Pues donde más, en una firma de abogados; y adivina ¿cuál? Arosemena & Arias. La mejor firma de abogados del país, así que felicítame!!

      El rostro de Dolores se tensó. Su cuerpo entero se tensó.

      Dolores: ¿Arosemena... dijiste?
      Ernesto: Sí, el socio mayoritario es Agustín Arosemena, debes haber oído de él. Es muy prestigioso...

      Dolores no alcanzaba a pronunciar palabra.

      Ernesto: Qué pasa tía, te pusiste pálida...
      Dolores: Nada mijo, nada. Achaques de vieja, sólo eso. Me alegro mucho que ya tengas trabajos, y más, si es en un buen lugar como dices.

      Pero en realidad pensaba:

      “Dios mío, Ernesto va a trabajar con Agustín... su padre!!!”



      ESCENA 3

      En el auto de Julieta



      Julieta pasó a recoger a Danielito de su clase de Karate. El niño se subió al automóvil y besó a su mamá.

      Julieta: ¿Cómo te fue corazón?
      Danielito: Muy bien mami. El Sen Sei me felicitó.
      Julieta: Qué bien mi vida. Estoy muy orgullosa de ti (acariciándole la cabeza con una mano).
      Danielito: Gracias... A, se me olvidaba. Un señor me dio un sobre para ti.
      Julieta (algo nerviosa): ¿Un señor? ¿qué señor? ¿qué sobre?
      Danielito: Este. Toma.

      Julieta tomó el sobre y se detuvo al lado del camino. Lentamente lo abrió. En él decía:




      Ya conozco a mi hijo. No podrás evitar que lo tenga. Tony. PD. Hotel Internacional, 65. Por si te interesa. Y no se te ocurra auxiliarte con la Policía.”


      Arrugó la hoja en su mano.

      “Qué voy a hacer... Tendré que pedirle nuevamente protección a Agustín...”



      ESCENA 4

      En el auto de Jason




      Jason Arosemena se despidió de Santiago. Había pasado bastante rato con él y la verdad estaba ya algo fastidiado y no se sentía en condiciones de seguir fingiendo. Le aseguró que volvería en la noche y se quedaría con él, pues consideró que no debía descuidar a Santiago. Se subió a su 4x4 y arrancó a su casa. Sentía que necesitaba darse un baño. Conducía cuando sonó su celular.

      Jason: Sí... ¿quién me habla? No, no sé... ¿Alan?... ¿Qué pasó man, cómo vas?... yo tranquilo, bien... nada nuevo, sabes que soy un “buen chico”... jajajaja... ni yo mismo me lo creo... ¿y eso que me llamas? No te duró mucho el enojo... ah pues, si te dije que el man ese no significa nada para mí... ¿esta noche?... mmm....¿Noche de Playa?... ¿en qué discoteca?... Está bien... ¿en tu carro o en el mío?... Ok. Yo paso por ti... a las 11. Byeee.

      Jason cerró el teléfono y marcó un número.

      Jason: Páseme al Padre... le digo que me lo pase, caramba!!... ¿Santiago? Es Jason. Te llamo para decirte que no puedo ir esta noche... no, ya sabes que lo desearía mucho pero es que lo pensé bien y prefiero quedarme en casa por lo de Angélica... sí, no creo que esté bien que pase la noche afuera...¿comprendes?... ¿seguro?... Está bien, entonces quedamos así, un beso.

      Jason cerró y pensó:

      “Alan está demasiado buenón como para dejar pasar esta noche y más si es una noche de playa... que va... esta noche me la paso rico con él y lejos del mojigato de Santiago”


      ESCENA 5

      En el Hotel Internacional, habitación de Tony



      Patricia se terminó de acomodar la ropa. Tony la observaba.

      Tony: ¿Sigues enojadita?... (Patricia no contesta)... ¿Es que no me piensas hablar? Estás como si nunca lo hubieras hecho conmigo... Está bien dátelas de digna, pero antes de irte quiero que me respondas algo, ¿eres amante Agustín Arosemena? Porque nunca te he creído tan inteligente como para llegar a ser asistente de un abogado como él.

      La mujer seguía sin decir palabras. Tomó su bolso y se disponía a salir, pero Tony se incorporó rápidamente y se lo impidió.

      Tony: Epa!!! De aquí no sales hasta contestar mis preguntas y hablar de negocios.

      Patricia no intentó retar nuevamente a Tony y se sentó.

      Patricia: Está bien... sí, Agustín Arosemena y yo somos amantes. Desde que lo vi me gustó y mucho más cuando supe sobre sus cuentas. Estudiando Derecho y siendo él abogado no se me hizo difícil acercarme a él, por supuesto, utilizando todos mis encantos. Logré convencerlo que me pagara la universidad sin necesidad de hacerme su amante, simplemente haciéndome la buena muchacha. Luego entré como pasante a la firma y de ahí, cuando obtuve el título, pasé a ser parte del staff como abogada y ahora soy su asistente. Hasta hace poco nadie sabía de nuestra relación pues hemos sido algo discretos. ¿Te parece suficiente explicación?.

      Tony: Mmm... más o menos. ¿Por qué Agustín Arosemena? ¿No sabías que estuvo involucrado en mi condena?

      Patricia: Precismente, en aquellos años, cuando yo tenía apenas 18 años, fue que lo vi por primera vez. Ya para esa época era reconocido y como siempre estuvo al lado del abogado que te acusó pues yo lo vi. Yo asistí a tu juicio como una simple estudiante más, supuestamente interesada en un caso penal. Nunca nadie sospechó que yo tenía interés en el caso porque te conocía, y mucho menos que tu y yo teníamos muchos años de ser amantes.

      Tony: Vaya, eres muy lista. Imagino que te interesa seguir teniendo esa imagen de intelectual y decente, ¿verdad?

      Patricia: Por supuesto... pero te pido algo de tiempo. A pesar que mantengo una buena relación con Agustín no me gusta pedirle cantidades fuertes de un solo golpe. Dame un par de días para conseguirte una buena cantidad.

      Tony: Así me gusta, que nos entendamos, como en antaño.


      Patricia se levantó y se acercó a Tony. Mientras con una mano acariciaba los cabellos de Tony, con la otra fue bajando desde su pecho hasta su entrepierna.

      Patricia: A mi también me gusta mucho... después de todo no he olvidado lo que significa estar con un macho de verdad como tu... Y más ahora que acabas de hacerme nuevamente tuya...
      Tony (mordisqueando la oreja de Patricia y besando su cuello, entre jadeos de ésta): Que bueno mamita... que... te... des... cuenta...
      Patricia: Claro papi... si... tu... eres... mi... hombre...

      Patricia había comprendido que con Tony debía cambiar de actitud. No le convenía, para nada, hacerse la rebelde cuando él podía muy bien arruinar sus planes con Agustín. Lo besó frenéticamente porque sabía que a éste le gustaba el sexo salvaje, pero mientras lo hacía no dejaba de pensar:

      “Disfrútame lo más que puedas porque esto no te va a durar mucho, desgraciado”


      ESCENA 6

      En el Restaurante Napoli



      Pilar estaba sentada en la mesa del restaurante frente a su madre. Ya se habían dado los protocolares saludos y hasta habían comido.

      Pilar: Bueno, ya comimos y estamos más tranquilas que la última vez. Ahora sí, “madre”, dime qué sucedió con mis hijos... (Marta seguía en silencio). Pero bueno, habla, estoy esperando.
      Marta: ¿Lo recuerdas todo? ¿Recuerdas a tu padre, el embarazo, el parto... tus hijos?
      Pilar: Sí, todo. Como si fuera ayer. Aunque quisiera poder olvidarlo... pero no se puede. Y si lo olvido entonces mis hijos no existirían... en fin. ¿Me vas a decir o no qué pasó con mis hijos.?
      Marta: No tengo de otra, ¿no?. Aunque, te advierto que no tengo mucho que decir... Tus hijos tu padre los llevó a un orfanato y supongo que ahí los adoptaron.
      Pilar: Un orfanato... ¿los tres?
      Marta: Sí, a los tres.
      Pilar: Pero es que no fuiste capaz de criarlos!!... eran tus nietos, cómo los regalaste!!
      Marta: No fui yo...fue tu padre, él no quería saber nada de ellos y yo no pude hacer...
      Pilar: Claro, no pudiste hacer nada... como tampoco lo hiciste conmigo. No sé como pude pensar que tu los habías criado y amado, qué ilusa!! Si tu no eres capaz de amar a nadie más que ti misma y al degenerado de mi padre...

      Marta solo guardaba silencio.

      Pilar: Y el nombre del orfanato, ¿lo tienes? ¿A dónde los llevaron?
      Marta: No, nunca lo supe y tu padre se llevó el secreto a la tumba.
      Pilar (algo desesperada): Significa que no tienes idea de donde están mis hijos, si están vivos, o si están muertos... nada.
      Marta: No, nada.

      Pilar no dijo nada más. Simplemente se levantó de la mesa y se retiró. Cuando se había marchado Marta susurró:

      Marta: ¿Me habrá creído?... parece que sí. Jamás le diré donde están sus hijos... Y es que si la verdad llegara a saberse Don Agustín es capaz hasta de matarme!!!



      ESCENA 7

      En Arosemena & Arias, oficina de Agustín



      En su oficina, Agustín hablaba por teléfono.

      Agustín: ¿Conseguiste la cita con el Juez?... Para cuando... el lunes... está bien, muy bien. ¿Le adelantaste algo?... No, así es mejor... De acuerdo, está pendiente.

      Colgó el teléfono y pensaba: “Este juez tiene que acceder. Y con la miseria que gana siendo Juez no creo que se niegue a cambiar el testamento”.

      Sonó el teléfono. Carmen le anunciaba que una señora estaba en recepción y preguntaba por él.

      Agustín: Ahora no Carmen, estoy algo atrasado. No puedo atender a nadie, mucho menos sin cita previa.
      Carmen: Lo sé Doctor, ya le informé eso a la señora, pero la misma insiste. Dice que si le digo su nombre usted la atenderá.
      Agustín: ¿Eso dice?, a ver dígame el nombre.
      Carmen: La señora Romero. Julieta Romero.

      Al escuchar el nombre el corazón de Agustín saltó. Julieta!!!. Julieta estaba ahí.

      Agustín: Hazla pasar de inmediato.
      Carmen: Como usted diga señor.

      Agustín se levantó de su silla y se dirigió a la puerta. Cuando Julieta Romero entró Agustín no pudo evitar abrazarla muy efusivamente. Y ésta correspondió su abrazo.

      Tras la puerta abierta Patricia, que venía llegando, los vio.

      Patricia (pensando): “Pero esa mujer... esa mujer es la que Tony violó, la que se decía era amante de Agustín... pero, ¿qué hace aquí?”

      Sin ser vista entró a la Sala de Juntas que tenía una puerta de comunicación con la oficina de Agustín. Mientras Agustín cerraba la puerta y conversaba con Julieta.

      Agustín: Julieta, que placer verte, tanto tiempo y estás tan bella como siempre. Los años no pasan para ti.
      Julieta: Siempre tan encantador. Tu también estás muy guapetón. Y ¿cómo has estado, como están tus hijos?
      Agustín: Mis hijos y yo estamos bien, gracias a Dios. Pero te sucede algo, te noto algo nerviosa...

      Julieta miró a Agustín y no pudo contener el llanto. Al ver a Julieta llorando, Agustín se apresuró a levantarse.

      Agustín: Pero que pasa Julieta, cuéntame
      Julieta: Ay Agustín si supieras. Al principio, cuando se me ocurrió venir a verte, era para pedirte ayuda económica porque la verdad que las cosas en mi negocio no han ido bien, pero ahora, ahora eso es una pequeñez con esto otro...
      Agustín: ¿De qué hablas Julieta?
      Julieta: Agustín, ¿recuerdas a ese hombre... aquél hombre que me violó?
      Agustín: Por supuesto que lo recuerdo, el muy infeliz debe estar en la cárcel pagando su cobardía...
      Julieta: Pues no, no lo está, está libre, está en la calle, y no solo eso, me buscó...
      Agustín: ¿Te buscó? Se atrevió a ponerte una mano encima...
      Julieta: No, no. No hizo nada de eso. Pero, hizo algo peor: me exigió ver a mi hijo!!!. Te imaginas, a mi hijo!!!... y no solo eso, me amenazó, me dijo que lo vería quiera o no... mira, hasta ya se atrevió a buscarlo y darle esto (extendió la nota que Tony había dejado con el niño)... yo no quiero que mi hijo sepa que su padre es un ex convicto y que nació por una violación...
      Agustín: Tranquila Julieta. Hotel Internacional...
      Julieta: Sí está en este hotel, o pensión, que se yo
      Agustín: No te preocupes Julieta. Yo resolveré este asunto. Ahora mismo tengo algunos compromisos pero te aseguro que mañana iré a hablar personalmente con ese infeliz!

      Patricia, tras la puerta de comunicación, escuchó toda la conversación



      ESCENA 8

      En la vicaría de Santiago, en un taxi, en una Discoteca



      El resto del día transcurrió. Ya era de noche. El Padre Santiago miró su reloj. Eran las 10.23. Tampoco había dado el sermón de la tarde pues consideraba aún no estar en condiciones para hacerlo. Se levantó. Caminó de un lado a otro de la habitación.

      Santiago: Jason... cuanto te necesito... necesito verte. Voy a llamarlo.

      Tomó el teléfono y marcó el número del celular de Jason, pero le salió la contestadora: “Hola, te habla Jason. En este momento no puedo contestarte pero deja tu nombre y mensaje y en cuanto pueda te llamo. Ciao... Puede empezar su mensaje ahora...”


      Santiago: Jason te estaba llamando para decirte que te extraño mucho y te necesito, cómo quisiera que pudieras estar aquí, pero bueno, no se puede, así que... bueno... te amo, ciao.

      Santiago cerró, pero aún seguía intranquilo. “No, necesito aunque sea estar cerca de él – se dijo – Voy a su casa y tal vez con suerte pueda verlo”.

      Santiago tomó su abrigo y las llaves de su carro. Cuando estaba por subirse a él prefirió mejor irse en un taxi. Llegando a la casa Arosemena vio como del portón de la misma salía un auto.

      Santiago: Pero ese es el carro de Jason... ¿será que escuchó mi mensaje y va a verme’ Voy a darle la sorpresa. Señor siga ese auto por favor (le dijo al taxista).

      El taxi continuo detrás de Jason, pero no muy lejos de la casa Arosemena Jason se detuvo frente a un edificio. El taxista también se detuvo. Del edificio salió un joven alto, de cabello castaño, vestido con un pescador y un t-shirts sin mangas rojo, quien llevaba una hielera, y se subió a la 4x4 de Jason. Santiago se extrañó pero nada pudo ver pues los cristales oscuros del auto de Jason se lo impedían.

      Cuando Jason inició la marcha, Santiago volvió a pedir al taxista que lo siguiera. Ahora sí su corazón latía nerviosamente y mil pensamientos de dudas inundaron su mente. Por fin Jason se detuvo frente a una discoteca. Santiago, a pesar que no había entrado nunca sabía muy bien que se trataba de una disco de ambiente gay. Jason salió y vestía muy similar al otro joven. Ambos entraron a la disco, mientras un chico estacionaba el auto de Jason. Santiago permaneció unos minutos en el taxi.

      Taxista (Antonio Escobar): Señor, ¿qué hacemos? Tenemos rato aquí y usted sabe que el tiempo...
      Santiago: No se preocupe... voy a pagar su tiempo. Quedémonos un rato más.
      Taxista: Como diga. Usted es el que paga.

      Después de una media hora de estar ahí, estacionados Santiago tomó una determinación. Pidió al taxista una gorra que llevaba y se dispuso a entrar a la disco. Caminó, pagó los 10 dólares del cover y entró. Entre humo, mucha gente y agua por todas partes no divisaba a Jason. Trató de cubrirse lo más que pudo para no ser identificado. En el cambio musical empezó a sonar el tema “Sexy Dance” de Paulina Rubio.


      “11:30 de la noche, se me ha calado el frío
      una copa y otra copa, muchos ojos y los míos
      y derrapas por mi boca, tu mirada corta filo
      y yo sé que me deseas, sé que quieres conmigo

      Ah, ah, ah, ah, ah, ah, ah,”


      Santiago observó, algo escandalizado, como la música provocaba una especie de desenfreno entre las personas que ahí estaban y que intentaban imitar la letra de la canción. De pronto vio a Jason. Al instante sintió que una puñalada le era clavada en su corazón y no pudo evitar que sus lágrimas salieran.

      Ahí, muy pegado a aquel joven que recogiera, estaba Jason en un baile erótico sensual. Ambos recorrían con sus manos el cuerpo del otro y se besaban y movían descaradamente mientras Paulina cantaba.


      “Toca fuerte suavemente, desesperadamente
      y que suba a ti la sangre, que mi vientre está que arde
      que montada sobre ti, se me va acabando el aire
      que montada sobre ti, se me va acabando el aire

      Ah, ah, ah, ah, ah, ah, ah,”


      Santiago: Jason... no... no...


      FIN DEL CAPITULO 12

      EN EL PROXIMO...






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