CAPITULO 2
ESCENA 1
En casa de los Arosemena, en el jardín
César: Mira, no voy a entrar en discusiones conceptuales ni filosóficas sobre el asunto. Lo único que sé es que “eso” como tú lo llamas, era mi hijo y tú me lo quitaste... así que.. y escúchame bien... yo voy a hacerte pagar por eso. ¿sabes que voy a hacer? Te voy a denunciar Angélica, TE VOY A DENUNCIAR POR EL DELITO DE ABORTO!!
Angélica miró a César. Escucharlo solo le produjo risas.
Angélica: Jajajajaja. ¿Qué me vas a denunciar??
César: Sí, te voy a denunciar porque aquí en Panamá abortar es un delito y porque esa criatura también era mía.
Angélica: Ok. Permíteme aclararte algo, mi “querido” César. Mi nombre es Angélica Arosemena Arias, de la familia Arosemena Arias, una de las más prestigiosas y pudientes de este país. Mi padre es el Dr. Agustín Arosemena, el mejor abogado de Panamá. En todas partes tenemos muchas influencias y nunca nos ha sido difícil, por lo menos en mi caso, conseguir lo que deseamos. En cambio, ¿quién eres tu? ¿Quién es tu familia? Tal vez un poco más que nada. Ahora te digo o te pregunto, ¿Estás seguro que quieres iniciar una controversia legal en mi contra y por lo tanto en contra de mi familia?
César sintió que nunca lo habían humillado tanto. Se preguntó cómo era posible que estuviera enamorado de aquella mujer, que se descubría tan vilmente cruel y falsa. Con los ojos a punto de dejar salir sus lágrimas, sólo alcanzó a decir:
César: Está bien Angélica... tu ganas. Yo y mi hijo muerto perdemos. Pero ¿sabes algo? Estoy seguro que Diosito que está en el cielo, algún día te hará pagar por esto... solo espero que tu castigo no sea tan duro como el dolor que estoy sintiendo.
Entonces César giró sobre sus talones y se alejó de Angélica. La joven solo lo vio irse, pero en su rostro cualquiera pudo notar una señal del dolor que le causaron las palabras de César.
ESCENA 2En casa de los Arosemena.
Aún en la casa de los Arosemena, en el sepelio de Alma, el Padre Santiago Buenaventura se acercó a Ana, quien estaba al pie de los escalones de la terraza de la casa.
Padre Santiago (René Laván): Hola Ana, ¿Cómo estás, cómo te sientes?
Ana: Bueno Padre, la verdad, mal. Aunque sabía que mi mamá estaba enferma y probablemente moriría pronto, me duele mucho su muerte y no sé que tanto pueda...
Ana explotó en lágrimas y el Sacerdote la abrazó y la consoló con sus palabras. En eso estaba cuando Jasón Arosemena se acercó a ellos y preguntó en un tono extraño:
Jasón: Y a mi Padrecito, ¿a mi no me consuela?
Santiago miró a Jasón y no pudo evitar sonrojarse.
ESCENA 3
En casa de los Arosemena, afuera en la sendero de entrada
César salió de la casa Arosemena y caminó hacia la calle en busca de un taxi. Tras de él una joven corrió y lo detuvo. Era Maura Santana, la supuesta mejor amiga de Angélica.
Maura (Adriana Fonseca): César espérate, quiero hablar contigo.
César: Discúlpame Maura, pero ahorita no puedo. Ahora solo quiero irme a mi casa y dormir.
Maura: Es por Angélica, ¿verdad?. ¿Te trató mal, te hizo algo?
César: Pleaseee Maura, hablamos luego... quiero irme.
Maura: César por favor permíteme estar contigo. Eres mi amigo y me duele verte sufrir, y más que sé que es por Angélica. Es que Angélica es tan fría, tan... no sé. No debo hablar así de ella porque es mi mejor amiga, pero hay que aceptar la realidad. ¿Se pelearon?
César: Se podría decir que sí...pero... Ayy Maura estoy tan desecho.
Maura se acercó más a César y tomó sus manos.
Maura: Tranquilo César puedes desahogarte conmigo. ¿Te dijo lo del aborto verdad? Yo traté de persuadirla pero no pude
César: Sé que sí. Pero eso no importa ya... Mejor me voy
Maura: Si quieres te llevo en mi carro
César: ¿Harías eso?
Maura: Por supuesto... vamos.
Subieron al carro de Maura y se fueron hacia la casa de César. En el camino no hablaron mucho, pero Maura recordó una conversación que había tenido con Angélica:
-FLASH BACK-
“Maura: Angélica, Se lo que escuché. César estaba pidiéndole a Junior el número de ese doctor que hace los abortos. Pero por favor, no le vayas a decir nada... Sabrá que fui yo que te lo dije.
Angélica: Es un mentiroso. Maldito desgraciado, fingiendo preocupación por mi y por mi embarazo!!
Maura: Pues no, es como todos los malditos hombres. Unos mentirosos. Angélica, no es que yo me meta en tu vida ni nada, ni que apoye a César, pero creo que tal vez él tenga razón... Solo tienen 17 años, no crees que debes abortar esa criatura?”
-RETORNO-
Maura regresó a la realidad por un frenazo de un taxista que casi provoca que chocaran. Sonrió para sí y se felicitó por lo astuta que había sido al convencer a Angélica del aborto, pero sobre todo por estar logrando su objetivo de destruir poco a poco la relación de Angélica con César. Y es que César, se dijo, tenía que ser para ella.
ESCENA 4En casa de los Arosemena, en el Jardín.
El Padre Santiago dejó a Ana para hablar con Jasón. Avanzaron por el jardín de la casa, alejándose de las demás personas a fin de no ser escuchados. Santiago expresó:
Padre Santiago: ¿Estás loco Jasón? ¿Qué tratas de hacer haciendo esas preguntas y utilizando ese tono?
Jasón: Bueno Padre, pero no se enoje...(Imitando al Chavo del 8). Ya sabes que me encanta incomodar, y más a ti... mi amorcito...
Padre Santiago: Jasón!!!...por Dios, podrían escucharte!!!
Jasón: ¿Qué? ¿Tanto miedo te da que el mundo sepa tu verdad?
Padre Santiago: Jasón, por favor ya hemos hablado de eso. Sabes bien cuál es mi condición y la forma en que he decidido llevar mi vida...
Jasón: Sí lo sé. Delante de todos eres es el perfecto y santo Padre Santiago, ejemplo de hombre responsable y justo, lleno de bondad y amor...
Padre Santiago: No tienes que ser irónico...
Jasón: No lo soy, simplemente digo la verdad. Pero, ¿qué pasaría si la gente se entera de la verdad, qué pasaría si supieran que después de dar tus “Misas” te deleitas en la cama conmigo? ¿Qué harías si supieran que eres gay y todo esto de ser sacerdote no es más que un intento fallido de reprimir tu condición?
Santiago se puso algo nervioso. Miro a Jasón y se pregunto si el joven sería capaz de revelar a todos su más oculto secreto.
Padre Santiago: No entiendo bien lo que estás diciendo pero más te vale que mantengas esa boquita bien cerrada si no quieres...
Jasón: Ja – rió- No puedo creerlo. ¿Me estás amenazando?
Padre Santiago: No, claro que no. No podría... sabes que... te amo. Bueno, mejor dejamos esta conversación... ya me están buscando. Hablamos luego– y diciendo esto se alejó de Jasón.
Jasón –cuando ya el padre se hubo ido: Ay Santiago... me vas a ayudar muchísimo, ya verás...y de pasó me voy a divertir un rato.
Y Jasón rió pensando en lo inteligente y astuto que era.
ESCENA 5En casa de Alicia y Dolores Medina, una humilde casa en Boquete, Chiriquí.
Dolores entró a la casa cansada del viaje. Ya estaba de vuelta en Chiriquí y su edad ya no le permitía dar tantos saltos como los que había hecho. Su hermana Alicia estaba sentada en la mecedora del portal, como era su costumbre.
Dolores: Alicia, cómo estás, ¿como te sientes?
Alicia (Nuria Bagues) no respondió. Mantuvo su característico silencio y su mirada perdida. Dolores sintió mucha pena por su hermana. Años atrás no solo se había visto forzada a alejarse del hombre que amaba sino también a criar un niño sola, y como si fuera poco a sufrir la tragedia de la pérdida de su hija. Dolores dudó en hablarle del encuentro con Agustín. No sabía como su frágil mente reaccionaría a eso. Pero al final lo hizo.
Dolores: Sabes a quién me encontré en Panamá... a Agustín. Al parecer Alma murió...
Alicia –sin mirar a su hermana y sin denotar ninguna expresión en su rostro-: No quiero saber nada de esa gente. Agustín Arosemena y Alma Arias murieron para mí hace ya muchos años y no quiero volver a escuchar su nombre en esta casa.
Dolores asintió y no dijo más nada al respecto. Se dedicó entonces a las tareas de la casa y al rato olvidó por completo a Agustín Arosemena y todo lo relacionado con su vida.
ESCENA 6En las oficinas de Arosemena & Arias
Al día siguiente del sepelio de Alma Arias de Arosemena, en las oficinas de Arosemena & Arias, la firma de abogados, Agustín se acercó a Tomás Guevara, su mejor amigo y socio.
Agustín: Tengo que hablar algo importante contigo.
Tomás (Raymundo Capetillo): ¿De qué se trata?
Agustín: Tu me habías comentado que en su testamento Alma divide la herencia entre nuestros tres hijos, Aura, Ana y Jasón, ¿verdad?
Tomás: Sí, así es. ¿Por qué lo preguntas?
Agustín: Porque quiero que ese testamento desaparezca. La herencia de Alma tiene que ser sólo mía.
Tomás miró atónito a Agustín. No podía creer lo que escuchaba.
Tomás: Pero qué dices!! Estás loco, como crees que voy a hacer eso!!
Agustín: Fácil. Has uno nuevo y falsifica todo. Eres mi amigo y te he ayudado mucho en toda tu vida. No puedes negarte.
Tomás: Claro que puedo!!. Es cierto que soy tu amigo, y también lo es que me has ayudado mucho a mí y a mi familia, pero soy un hombre recto y la ética me impide hacer eso. No sé ni como eres capaz de pedírmelo. Y si insistes en hacerlo debo decirte que no lograrás nada. El testamento de Alma se mantendrá intacto y en su momento será leído.
Agustín miró fijamente a Tomás. Su amigo sostuvo la mirada seguro de lo que había dicho y de su decisión.
Agustín: Jajaja. Que tonto eres Tomás. ¿Cómo crees que voy a pedirte eso? Estaba simplemente probando tu honestidad.
Tomas: Ohh, que bueno, ya sabía que eras incapaz de algo así. Bueno Agustín, voy a mi oficina, que me está esperando un cliente... Y sobre el Testamento mañana mismo presentaré la demanda de sucesión testada en el Juzgado.
Agustín: Me parece muy bien...
Cuando Tomás se había ido, Agustín dijo:
Agustín: Si te has negado a cambiar el testamento, entonces no me va a quedar otra que tomar medidas drásticas... no me va a quedar otra que matarte.
Tomó su celular y marcó un número. Cuando le contestaron dijo:
Agustín: Tengo un trabajo para ti... necesito que mates a alguien y quiero que lo hagas esta misma noche.
FIN DEL CAPITULO 2