CAPITULO 3 Actuación Especial en el Capítulo de Hoy:JOSE ELIAS MORENO como Tomás Guevara
ARTURO LORCA como El Notario
ESCENA 1
En Arosemena & Arias / En el auto de Tomás
Agustín: Si te has negado a cambiar el testamento, entonces no me va a quedar otra que tomar medidas drásticas... no me va a quedar otra que matarte.
Tomó su celular y marcó un número. Cuando le contestaron dijo:
Agustín: Tengo un trabajo para ti... necesito que mates a alguien y quiero que lo hagas esta misma noche.
El día transcurrió en las oficinas de Arosemena & Arias. Agustín terminó sus compromisos, al igual que los empleados de la Firma y todos ya a las 7:00 de la noche se habían retirado, con excepción de Tomás Guevara, que se quedó un poc más, hasta que se sintió cansado y decidió irse a su apartamento.
Tomas tomó el ascensor rumbo a los estacionamientos. Abordó su automóvil y salió del edificio. Era martes y como es común en ese día a las 9.00 de la noche, las calles no estaban muy transitadas.
Avanzó por toda la Avenida Balboa hacia San Francisco, pero se percató que un Toyota Corolla rojo lo seguía. Se extrañó de eso y decidió hacer algunos cambios y giros para ver si el Toyota que estaba justo detrás de él los hacía. Y sí los hizo.
Se preocupó entonces, pues los asaltos y robos en la ciudad habían aumentado mucho, así que aceleró su marcha, pero aquél auto también aceleró y se puso al lado de él. No podía ver nada a través de los vidrios oscuros de aquél vehículo. Tenía miedo.
Tomó entonces su celular para avisar a la policía, pero cuando lo hizo una de las ventanas del Toyota fue abierta y un sujeto con una pistola le disparó, dando el proyectil justo en su sien, causando su muerte de forma instantánea.
El vehículo descontrolado fue entonces a dar contra un poste de electricidad.
ESCENA 2En casa de los Arosemena.
En su casa Agustín contestó su celular.
Agustín: Sí. Infórmame... Esta bien, perfecto. Mañana a primera hora tendrán su dinero.
Cortó la comunicación. Luego expresó:
Agustín: Pobre Tomasito... si no te hubieras puesto en el plan de santurrón, seguirías vivo.
ESCENA 3
Narración Informativa
Las noticias de la muerte del Dr. Tomás Guevara, socio de la firma forense Arosemena y Arias, inundaron las pantallas de los noticieros rápidamente y conmocionaron a la nación entera. Los noticieros indicaron que fuentes “extraoficiales” informaron que el móvil del crimen podía ser viejas rencillas por casos jurídicos en los que el abogado había intervenido. Se recordó que meses atrás el abogado Guevara había formado parte del grupo de juristas que había defendido los intereses de un consorcio vinculado al lavado de dinero, caso que éstos perdieron. Así mismo había intervenido en negocios jurídicos que representaban fuertes cantidades de dinero.
El socio y mejor amigo de Tomás Guevara, el Dr. Agustín Arosemena, quien recientemente había sufrido la muerte de su esposa, manifestó sentirse indignado por esta tragedia e instó a las autoridades a investigar hasta las últimas consecuencias. Así mismo pidió protección para él y su familia.
La prensa también recordó que en julio 19 del año 2001, con dos tiros al rostro un desconocido asesinó al abogado Roque Pérez Carrera en el restaurante Boulevard Balboa, donde también estaban importantes funcionarios y personalidades políticas.
De esta forma, nunca se vinculó la muerte de Tomás Guevara con Agustín Arosemena.
ESCENA 4En el Colegio La Salle.
Luego de la muerte de Alma y Tomás, han pasado cuatro semanas. En las mismas, la vida de los personajes de esta historia ha continuado. César y Angélica se han alejado uno del otro y Maura ha aprovechado para hacerse más amiga de César, sin descuidar, por supuesto, su amistad con Angélica.
En el Colegio La Salle, Maura observaba a César jugar baloncesto. La excitaba el solo hecho de verlo correr en esos pantalones, y ver su sudor recorrer por todo su cuerpo. Deseaba intensamente explorar cada uno de los rincones del cuerpo de César. En esos pensamientos lujuriosos estaba cuando Angélica llegó.
Angélica: Hola Maura, ¿qué haces?
Maura: Pues aquí, viendo a los muchachos practicar.
Angélica: Viendo a los muchachos... o viendo a César?
Maura: Qué? Qué dices? Viendo a César, cómo se te ocurre...yo...
Angélica: No tienes que disimular. Ya me di cuenta que te gusta César, y la verdad no hay ningún problema... entre él y yo ya no hay nada, créeme amiga. Si te gusta, pues dale, yo no me opongo. Pero eso sí, recuerda lo canalla que resultó conmigo y lo hipócrita al hacerme el numerito de buen padre adolorido por el aborto de su hijo, sin importarle siquiera que acababa de morir mi mamá.
Maura: Sí... lo sé. No se me olvida lo que te hizo. Pero qué puedo hacer amiga si de un tiempo para acá siento que... siento que floto cuando está conmigo... es como si del cielo bajaran ángeles y me elevaran hasta el firmamento donde puedo tocar las estrellas...
Angélica: Ayy Maura, tu siempre con esa fructífera imaginación. Mira, como te dije, si sientes algo por él, inténtalo. Tal vez tu si seas esa mujer que él llegue a amar.
Maura: Sabes Angélica, eres la mejor amiga que podría tener. Te quiero mucho, mucho.
Angélica: Yo también amiga, sólo te digo que te cuides.
Ambas amigas se abrazaron. En su mente, Maura sonreía y pensaba que fácil era engañar a la tonta de Angélica, “su” amiga. En tanto Angélica lloraba en su alma, porque a pesar de lo que le acaba de decir a Maura seguía amando a César.
ESCENA 5En casa de los Arosemena, en la cocina.
Ana Arosemena (Irán Castillo) llegó a su casa y se dirigió a la cocina a saludar a su querida nana. Entró y al hacerlo, Marta leía un papel que tenía delante de sí y al mismo tiempo decía nerviosamente:
Marta (María Victoria): No, no puede ser...
Ana: ¿Qué no puede ser nana? – preguntó acercándose a su nana para darle su beso -
Marta al ver a Ana tan cerca se apresuró a guardar en uno de sus bolsillos el documento que tenía, para que la joven no lo viera.
Ana: ¿Qué es eso que escondiste?
Marta: ¿Qué escondí? No he escondido nada mi niña.
Ana: Mmm no soy tonta nana, te pusiste nerviosa cuando me acerqué... ¿qué es?...ya sé; es una carta de un admirador...vela...tan calladito que se lo tiene...
Marta: Qué admirador ni que admirador, falta de respeto!!!... Es la lista de las compras...
Ana: Ah sí, sí, claro, las compras. Pero en fin... imagino que tu también tienes derecho a tener tus secretitos.
Marta permaneció en silencio.
Ana:¿Ves? Tengo razón. El que calla otorga... - luego, como olvidándose del asunto agrega - ¿mi papá vendrá a comer?
Marta: No mi niña. Llamó y avisó que tiene almuerzo con unos clientes, pero me pidió que les recordara que ahora a las 5 se va a leer el testamento de tu madre.
Ana: Sí, lo sé no faltaré... bueno, voy a ducharme y luego bajo a comer.
Cuando Ana salió de la cocina, Marta volvió a sacar aquél papel que antes estuvo leyendo. Con una letra apenas legible alguien había escrito... “sé la verdad y pronto volveré”. El documento no tenía firma pero Marta sabía muy bien a quién pertenecía esa letra.
ESCENA 6En casa de los Arosemena, biblioteca
Agustín Arosemena convocó a toda la familia Arosemena y a quienes estaban vinculados al testamento de Alma Arias de Arosemena. Estaban en la biblioteca de la casa Arosema, además del propio Agustín y el Notario Público; Angélica, Jasón y Ana Arosemena; Andrea Arosemena, hermana de Agustín (una mujer de 40 años) y Patricia Valdés.
Agustín tomó la palabra.
Agustín: Como sabemos, estamos aquí reunidos para dar lectura a la última voluntad de mi esposa Alma, expresada en su Testamento. El mismo tiene fecha de 5 de octubre del 2001, es decir hace aproximadamente un año, cuando Alma aún estaba en capacidad legal de testar. Proceda señor notario.
Notario (Arturo Lorca): Muchas gracias, Dr. Arosemena. Comencemos. En la ciudad de Panamá, siendo las 3:15 de la tarde...(Continuó con la parte protocolar). Habiendo dado lectura a la parte protocolar, entremos en materia de disposición del patrimonio de la “difunda”. Y dice así: Yo Alma Aurora Arias Eskildsen de Arosemena, cuyos datos personales anteceden, en pleno uso de mis facultades heredo el 75% de todo mi patrimonio a mi esposo Agustín Arosemena Rivero y el 25% restante deberá ser distribuido en partes iguales entre mis tres hijos Jasón Arosemena, Aura Arosemena Arias y Ana Arosemena Arias, cantidad que se mantendrá en fideicomiso administrado por mi esposo hasta que cada uno de mis hijos cumpla los 25 años de edad.
Esto no agradó a Jasón, quien esperaba algo totalmente distinto.
Jasón: No, no, esto no puede ser... A mí se me hace muy raro este testamento. Yo estoy seguro que esto no puede ser. (dirigiéndose a Agustín) Mi madre jamás te hubiera dejado el 75% de sus bienes.
Andrea (Frances Ondiviela): Jasón, no le hables así a tu padre. Estoy segura que Alma amaba mucho a Agustín y no hay nada extraño en este testamento.
Angélica: Yo también lo veo extraño... nuestra madre siempre dijo que toda su fortuna sería para nosotros, sus hijos.
Agustín: Pues ya ven. Después de todo Alma me amaba más de lo que todos imaginaban.
Jasón: Eso no te lo crees ni tu mismo. Escuchen bien, aquí hay gato encerrado. No sé que hicieron, no sé de donde salió este testamento, pero tengan por seguro que voy a investigar hasta llegar al fondo de esto.
Notario: Disculpe joven, pero usted está haciendo acusaciones muy serias...
Agustín: No le haga caso Licenciado...
Jasón: Voy a impugnar ese testamento!
Ana: Pero por qué discuten sobre esto... acaso no respetan la voluntad de mi madre...
Jasón: Tu cállate Ana, no sabes nada...
César: No le hables así a tu hermana!!!
En ese preciso instante Marta entró en la biblioteca.
Marta: Disculpen, el Padre Santiago Buenaventura está aquí y dice tener algo importante que decir.
Agustín y Jasón al mismo tiempo: ¿El Padre Santiago?
El Padre Santiago entra a la Biblioteca.
Padre Santiago: Disculpen que interrumpa esta reunión y llegue sin ser invitado, pero lo que tengo que decir es muy importante. Supe que están dando lectura al Testamento de la difunta señora Arosemena. Pues vengo a comunicarles que ese no es el testamento de la señora... Hay otro Testamento.
Las palabras del padre no pudieron causar mayor sorpresa.
Agustín: ¿Qué?? Qué está diciendo?... eso no puede ser... este es el testamento...
Padre Santiago: Disculpe señor Arosemena, pero no es así. El último testamento de Alma Arias es éste que traigo aquí. (Diciendo esto extendió su mano en la cual llevaba un sobre grande). Bueno, supongo que este debe ser el último. Es un testamento ológrafo de puño y letra de la difunta que ella misma me entregó días antes de su muerte. Está sellado y tengo entendido que solo puede ser abierto ante un Juez.
Notario: Permítame... Sí tiene razón. Si es verdad lo que usted dice, este testamento sólo puede ser abierto ante un juez. Y si es válido invalidaría por completo este al que dimos lectura.
Agustín estaba sorprendido. Mentalmente maldijo una y otra vez al Padre. Cómo era posible esto. De dónde había salido ese Testamento.
El notario público sugirió cancelar la reunión y esperar hasta el siguiente día hábil para presentar el nuevo testamento ante un juez. El Padre Santiago se lleva, entonces, el testamento para así hacerlo y sale de la casa Arosemena. Todos se retiran de la biblioteca, menos Agustín que se acercó al Notario:
Agustín: Maldición, todo lo que hicimos con el testamento no sirve de nada!!
Notario: No, y lo peor es que podrían darse cuenta de la falsificación que hicimos!!
Agustín: Qué se van a dar cuenta... Si el otro testamento es válido nadie se fijará en el que hicimos... Maldita Alma... qué habrá en ese testamento, qué habrá!!
ESCENA 7En la Vicaría de la Iglesia del Padre Santiago
Luego que todo lo acontecido con el testamento, Jasón tomó su auto, un Toyota Rav 4 4x4, y se dirigió a la Iglesia de San Francisco. Estacionó su vehículo y caminó hacia la vicaría. Tocó la puerta y en cuanto el Padre Santiago abrió Jasón lo abrazó y dijo:
Jasón: Santiago... te amo, estuviste genial, como para que te dieran un Oscar por mejor actor... En serio, no pudiste hacerlo mejor...
FIN DEL CAPITULO 3
Saludos desde Panamá!
Abdiel