CAPITULO 5 Actuación Especial en el Capítulo de Hoy de:ALFONSO INTURRALDE como el Dr. Oscar Molino
Beatriz Moreno como la Recepcionista.
ESCENA 1
En los vestidores del Colegio La Salle
Maura: A ver, ahora sí ¿tienes algo que decirme?
Angélica: ¿Decirte?... NO, más bien hacerte.
Y diciendo esto le dio una fuerte cachetada a Maura, tan fuerte que la tumbó.
Cesár corrió a sujetar a Angélica que se iba a abalanzar contra Maura, quien en ese mismo instante se ponía de pié nuevamente.
Maura: Desgraciada, hija de puta, como te atreves a ponerme una mano encima! Te voy a arrastrar...
Maura intentó pegarle a Angélica, pero César se interponía entre ambas mujeres, sin permitir que se golpearan.
César: Ya basta!!! Pero que están haciendo, se volvieron locas!!! Como si fueran cualquier verdulera de barrio... peleándose y gritándose tantas vulgaridades...
Angélica: Esta se merece cualquier insulto por hipócrita y falsa, haciéndose pasar por mi amiga y no es más que una mentirosa... Ahora entiendo... todo esto lo planeo. A mi me decía que tu querías que abortara el niño y a ti te decía que intentaba convencerme que no lo hiciera...
César: ¿Qué? Que yo quería...
Maura: No, no, no le hagas caso, está mintiendo...
Angélica: Claro que no estoy mintiendo... te acabo de escuchar diciéndole todas esas mentiras...
César: Maura, ¿es verdad lo que dice Angélica, es verdad que has estado engañándonos a ambos???
Angélica: Claro qué es verdad, aquí en su diario dice todo...
Maura: ¿Mi diario? Dame mi diario, dámelo...
Maura intentó quitarle el diario a Angélica pero César lo tomó.
Maura: No César...yo te amo... yo solo quería estar contigo...
Cesar: Entonces es verdad... lárgate de aquí...lárgate antes que sea yo quien te de tu merecido!!! (Y se aparto hacia un lado)
Maura: No, please, please, no me hagas esto, yo te amo...(Llorando e intentando acercarse a César, pero Angélica no la dejó)
Angélica: Ni te acerques a él. Ya lo escuchaste lárgate de aquí que yo si no me voy a detener para desbaratarte tu cara de hipócrita.
A Maura no le quedó otra opción. Se secó las lágrimas y se fue. Entonces Angélica y César quedaron solos en aquél vestidor.
ESCENA 2En la oficina de Patricia, en Arosemena & Arias.
Luego de dejar a Ernesto en la sala de espera y a Ana con Agustín, Patricia se dirigió a su oficina, sin dejar de pensar en Ernesto. Ella, que era una mujer sensual y ultra-atractiva sabía que si el Licenciado Guardia era contratado en la Firma no podría controlarse y terminaría seduciéndolo. Y eso podría poner en peligro su cada vez más estable y provechosa relación con Agustín. Ya había invertido mucho en esa relación y los beneficiosos eran demasiado buenos como para arriesgarlo por un capricho. Sin embargo, Ernesto le había encantado y quien sabe si...
El timbre del teléfono la sacó de sus pensamientos.
Patricia: ¿Sí?
Carmen (Rosita Pelayo): Licenciada tiene una llamada. Un señor Hugo Lugo dice que le urge hablar con usted.
Patricia: ¿Hugo Lugo?, No conozco ningún Hugo...
Un rostro vino a su mente. Días de sufrimiento. Días de estupideces.
Patricia: Páseme la llamada
Carmen: De inmediato Dra.
Patricia: Buenas tardes habla la Dra. Valdés, ¿con quién hablo?
Antonio Lugo: Jejejejejeje – Dra. Valdés – Ahora ya eres doctora, ¿cómo está mi amorcito lindo???
Patricia: ¿Tony, eres Tony?
Antonio: El mismo mi princesa. ¿Qué, No te da gusto que tu papacito te llame??
Patricia: Te hacía en la cárcel... ¿Saliste?
Antonio: Ajá, salí, y por supuesto, lo primero que hice fue llamar a mi querida mujercita, la que nunca me visitó....
ESCENA 3
En Arosemena & Arias, Antesala de la Oficina de Agustín
Ernesto seguía a la espera. Sentado en esa cómoda butaca pensaba en todo lo que había pasado para llegar hasta ahí. 5 años de estudio que no habían sido fáciles, costeados (supuestamente) con una beca que, en realidad, apenas le alcanzaba para estudiar. Se preguntaba que gente tan ingenua se imaginaba que él podía sobrevivir con esa beca. Definitivamente hay personas en extremo tontas.
“Si algunos supieran las cosas que he hecho para poder conseguir dinero, de seguro se impactarían con la sorpresa”. Pero ahora estaba ahí, a punto de iniciar mejores días. Estaba seguro que Arosemena lo contrataría. Las cartas que traía, sus calificaciones perfectas eran una inmejorable carta de presentación, además, por su puesto, de su buena presencia y gran personalidad. Por lo menos, eso era lo que él pensaba sobre sí mismo.
Ana salió de la oficina de su padre y pasó frente a Ernesto. Ella se dirigió a él.
Ana: Ya puede pasar. Disculpe que me haya tomado parte de su cita...
Ernesto: No se preocupe. Así me tomé un tiempo para tranquilizarme un poco. Ya sabe, estaba algo...tenso por la entrevista.
Ana: Ahhh, usted viene a una entrevista.
Ernesto: Sí, vengo a tratar de formar parte de esta Firma.
Ana: A bueno, entonces le deseo mucha suerte.
Y diciendo esto le extendió la mano, la que Ernesto tomó delicadamente y con toda intención retuvo unos cuantos segundos más de lo debido. Y ambos se miraron. La secretaria del Dr. Arosemena, una mujer de mucha experiencia, los observaba y puso fin a esta escena.
Olivia (Mariana Karr): Ya puede pasar Licenciado Guardia. El Dr. Arosemena lo espera.
Ernesto: Si, gracias. Bueno señorita Arosemena, muchas gracias y espero verla pronto nuevamente.
Ana: Igual. Espero que le vaya bien y de nuevo suerte.
Y así, Ernesto soltó la mano de Ana y se dirigió hacia la oficina del Dr. Arosemena, mientras Ana iba a la oficina de Patricia.
ESCENA 4En la vicaría del Padre Santiago
El Padre Santiago terminó de hablar con Agustín y se sentó a pensar. Pensaba en cuán grande era su amor por Jasón, tan grande que lo llevaban a cometer tal acto, no solo inmoral sino ilegal. Hasta a la cárcel podría ir a parar. Pero con tal de no perder a “su niño” (como el llamaba a Jasón) haría cualquier cosa. Hasta perder su vida.
Se levantó y tomó el sobre que contenía el supuesto Testamento de Alma Arias. Pero antes de irse al juzgado se arrodilló frente a la imagen de su Dios y llorando rezó:
Santiago: Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios... Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia; Mírame conforme a la multitud de tus piedades. No escondas de tu siervo tu rostro, Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. Acércate a mi alma, redímela... Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio...
Se levantó. Secó sus lágrimas y se dirigió al Juzgado a presentar el testamento, todo por su amor a Jasón.
ESCENA 5En el Centro San Lázaro, recepción.
Marta González entró al Centro San Lázaro, un centro especializado de reposo y tratamiento de enfermedades siquiátricas que se encontraba a dos horas de la ciudad de Panamá, y se dirigió a la recepción.
Marta: Buenas tardes señora. Vengo a ver a la paciente Pilar Osorio González.
Recepcionista (Beatriz Moreno): ¿Es familiar?
Marta: Sí, soy su... madre
Recepcionista: Un momento, déjeme revisar... a ver...mmm... Pilar... Pilar..., ¿Pilar qué fue que me dijo??
Marta: Osorio González...
Recepcionista: Sí, como suponía. Esa paciente fue dada de alta hace dos semanas. Ya no se encuentra...
Marta: ¿Qué? Eso no puede ser... eso es imposible... usted se equivoca
Recepcionista: Señora, le estoy diciendo que...
Marta: Y yo le estoy diciendo que eso no puede ser. Mi hija no pudo haber salido de este lugar sin mi consentimiento...
En ese momento un médico se acercó. Era el Dr. Oscar Molina, médico psiquiatra que dirigía el San Lázaro.
Dr Molina (Alfonso Iturralde): ¿Pasa algo?
Marta: Sí, buenas tardes... es usted...
Dr. Osorio: Soy el Dr. Oscar Molina, Director de este centro. ¿Puedo ayudarla en algo?
Marta: Sí, la verdad sí. Estoy preguntando por una paciente y la señora aquí me dice que...
Recepcionista: Es la paciente Pilar Osorio... La que se dio de alta hace dos semanas.
Dr. Molino: Sí, en efecto, la paciente fue dada de alta...
Marta: Pero ¿por qué? Ella estaba incapacitada...
Dr. Molino: No señora. La paciente en los últimos meses mostró reconocibles progresos por lo cual se consideró que, siendo una persona mayor de edad y sin ningún impedimento legal que le prohibiera salir de este centro, estaba en capacidad de valerse por sí misma. Es por esto que, yo personalmente, autoricé su salida.
Marta: Y ¿por qué no se me comunicó nada si...? yo soy su madre
Dr. Molino: No era necesario, y la propia paciente lo pidió así. Además, desde su última visita a su hija han transcurrido más de dos meses, lo cual, a mi juicio, es indicio claro de la falta de atención a la salud mental de la paciente.
Contra ese argumento nada pudo decir Marta, pues aquél médico tenía razón. Desde lo acontecido hace muchos años con su hija, Marta le costaba verla a la cara, tanto que desde que ingresó a aquél centro desde hacía 10 años, apenas la había visitado.
Salió del lugar y pensó:
“Dios mío y ahora dónde estará Pilar y sobre todo... ¿qué hará?.”
ESCENA 6En el Colegio la Salle, Vestidores.
Angélica se acercó a César que estaba sentado en una de las bancas del vestidor.
Angélica: César...
César: Vete tu también...Quiero estar solo. Tanto tu como Maura son unas traidoras...
Angélica: Pero César no te das cuenta que hemos sido manipulados por Maura, no te das cuenta que con sus intrigas destruyó nuestra relación...
César: Sí... lo sé... ahora lo sé. Pero, ¿eso importa? Después de todo tu y yo no somos ya nada, no hay nada entre nosotros...
Angélica: No, tienes razón, ya no hay nada entre nosotros. Pero eso no quiere decir que no te ame César y que ahora que sé toda la verdad, ahora que sé que no querías que abortara al niño y que probablemente jamás me engañaste con otra como Maura me lo aseguró...
César: ¿Qué vas a decir Angélica? ¿qué quieres regresar conmigo?
Angélica: Pues... sí, César. Creo que merecemos otra oportunidad, ¿no?
César se levantó del banco. Sin mirar a Angélica tomó su mochila y se dirigió a la puerta. Antes de salir volteó a verla y le dijo:
César: También te amo Angie, y mucho. Pero, ¿sabes algo? Jamás regresaría con la mujer que no sólo no creyó en mi y sí en los chismes de su amiga loca y que tampoco se midió a la hora de humillarme... sino que además abortó a nuestro hijo. Jamás regresaría con una asesina como tu!!
Entonces, César salió de aquel vestidor dejando a Angélica sola.
ESCENA 8En Arosemena & Arias, oficina de Agustín.
Ernesto entró en la oficina de Agustín y este lo recibió amablemente. Se hizo la protocolar presentación y Agustín dijo:
Agustín (César Evora): Tome asiento, Licenciado Guardia. Como sabe, usted está aquí por recomendación del Dr. Miranda, quién aparte de ser el Decano de la Facultad es un gran amigo personal. El me ha hablado muy bien de usted y de sus créditos, los cuales son muy buenos. Pero más que sus calificaciones y las recomendaciones, me interesa saber, con sus palabras, qué lo hace bueno para formar parte de esta Firma, que sin pecar de modesto, como ambos sabemos, es la más prestigiosa y reconocida firma de abogados del país.
Ernesto pensó unos segundos. De su respuesta seguramente dependía su contratación. Y entonces respondió.
Ernesto: La verdad Dr. Arosemena, no creo tener la suficiente experiencia para ser uno de los socios o abogados de Arosemena & Arias, pero sí tengo toda la disposición, el carácter, la inteligencia, pero sobre todo la “audacia” para ser un buen abogado y representar bien los intereses de esta Firma. Creo que mis créditos, la poca experiencia que tengo y las cartas de recomendación de mis profesores no pueden asegurarle mi capacidad como abogado, pero aspiro a que dejen de manifiesto el esfuerzo que he venido haciendo para tratar de no ser bueno, sino el mejor en todos los aspectos. Así, si usted me da la oportunidad de estar en la “mejor” Firma de abogados de Panamá, lo más seguro es que usted le esté dando la oportunidad, sino al mejor, sí a uno de los mejores abogados que en un futuro tendrá Panamá.
Aunque la respuesta de Ernesto a Agustín le pareció algo “arrogante” también le gustó mucho. Definitivamente – se dijo Agustín – frente a él estaba un joven muy seguro de sí mismo.
Agustín: Veo que es usted un joven muy seguro, y bastante decidido. Eso para serle sincero, me agrada. Ha empezado usted muy bien con su respuesta. Vamos a continuar con esta entrevista-conversación a ver si logra producirme el convencimiento de que es usted bueno para esta firma.
Ernesto pensó que si había empezado bien la entrevista, ya no le iba a ser tan complicado el resto y las cosas saldría bien. Así que se tranquilizó y respondió todas las preguntas de Agustín.
Y en efecto, las cosas salieron bien. Agustín decidió darle una oportunidad a Ernesto en la Firma. Lo ubicaría como parte del equipo de abogados empresariales, y hasta una oficina tendría. El Dr. Arosemena le comunicó que el lunes a primera hora anunciaría en la reunión de directivos su incorporación a la Firma, y así se despidieron.
ESCENA 9En el Colegio la Salle, Vestidores.
Cuando César salió Angélica pensó en seguirlo, pero no lo hizo. En cambio se sentó en aquél vestidor de hombres y sin poder evitarlo sus lágrimas salieron de sus ojos amargamente.
De pronto, escuchó la puerta abrirse. Se levantó, secó sus lágrimas y se dispuso a ver quien entraba. Pero no vio a nadie.
Angélica: César, ¿eres tu?
Sin recibir contestación, de repente apareció frente a ella Maura, quien en una acto muy rápido y con un bate de béisbol le dio un fuerte golpe en la cabeza, que la hizo desplomarse inconsciente.
Maura: Maldita Angélica... de esta no sales viva!
FIN DEL CAPITULO 5
Saludos desde Panamá!
Abdiel