CAPITULO 6 Actuación Especial en el Capítulo de Hoy de:Patty Díaz como Felipa
Héctor Zaéz como Félix.
ESCENA 1
En los vestidores del Colegio La Salle
Maura: Angélica: César, ¿eres tu?
Sin recibir contestación, de repente apareció frente a ella Maura, quien en una acto muy rápido y con un bate de béisbol le dio un fuerte golpe en la cabeza, que la hizo desplomarse inconsciente.
Maura: Maldita Angélica... de esta no sales viva!
Maura se dirigió a la puerta de los vestidores y le puso el seguro. Luego arrastró a Angélica, que aún permanecía inconsciente, hasta el cuarto de depósito donde se guardaban algunos implementos deportivos. Tomó unas cuerdas de saltar y con eso ató las manos y lo pies de la que antes fue su amiga. Después buscó cinta adhesiva y la puso sobre la boca de Angélica.
Salió de ese depósito y lo trancó con el candado que ahí estaba, pero que usualmente nunca era utilizado, cerciorándose antes que la llave del mismo estuviera en el llavero general que se guardaba en la oficina del entrenador que se encontraba dentro de los vestidores. Eran las 4 de la tarde. Ya nadie entraría ahí hasta la mañana siguiente, cuando quizá el aseador pasaría a limpiar. Ya regresaría en la noche para terminar con los días de Angélica.
Se dirigió a la salida de los vestidores, tomó el pomo de la puerta, pero se sorprendió pues justo ahí estaba César.
Maura: César...
César: Maura... ¿qué haces aquí... y Angélica; dónde está Angélica?
ESCENA 2En la oficina de Patricia, en Arosemena & Arias.
Ana: Me permites unos minutos, Patricia?
Patricia: Claro, Anita. Pasa. A ver, en qué puedo ayudarte
Ana: Bueno, en realidad no sé si puedas porque mi papá es tan obstinado a veces. Es que le he pedido que me permita hacer la pasantía en la Firma, pero no quiere así que vengo a pedirte, si te es posible, que le hables para ver si entre ambas logramos convencerlo. ¿Qué dices?
Patricia: Por supuesto que voy a hablar con él. Para mí sería muy bueno tenerte por aquí. Ya sabes que te aprecio bastante y si puedo ayudar a que seas una gran abogada, eso sería muy gratificante para mi.
Ana: Gracias Patricia, eres una muy buena amiga. ¿Sabes? Mi mamá te apreciaba bastante. Bueno, más que apreciarte diría que llegó a sentir un gran cariño por ti.
Patricia: Yo también por ella, Anita. Yo también. Fue tan dolorosa para todos su muerte.
Ana: Sí... Pero mejor no hablemos de cosas tristes. Mejor me hablas sobre el caso que estás trabajando.
Patricia: Pues estoy elaborando un contrato para el Consorcio San Lorenzo, ¿Lo has escuchado?
Ana: Sí, claro, el que está construyendo el nuevo centro comercial, dicen que el más grande de Centro América.
Patricia: Sí, ahorita mismo estamos haciendo los contratos para los subcontratistas.
Ana: Ahh ok... a mi no me interesa mucho el área civil, aunque es la base de prácticamente todo el Derecho. Me interesa más el área social, todo lo que es laboral...
Y Patricia, mientras fingía escuchar a Ana, se preguntaba cuánto más tendría que soportar su presencia en su oficina. Y más cuando ella solo tenía cabeza para la conversación que acaba de sostener con Tony.
ESCENA 3
En Casa de los Arosemena
Andrea Luisa Arosemena, la hermana de Agustín, una mujer de 40 años sumamente preocupada por su atractivo personal y siempre pendiente de estar a la última moda y enterada de los últimos acontecimientos sociales, ojeaba la revista “Sociedad”.
Escuchó sonar el teléfono, que tenía al lado, pero como contestar el teléfono (desde su perspectiva) formaba parte de el trabajo de la servidumbre ni si quiera se inmuto. Pero el teléfono seguía sonando.
Andrea: Pero es que en esta casa no hay sirvientas que contesten el teléfono!!!!!.... Marta, Berta, Felipilla o duendecilla, por Dios contesten ese teléfono!!!!
Por fin apareció Felipa (Patty Díaz), la sirvienta, y contestó el teléfono.
Felipa: Buenas tardes, Familia Arosemena... Sí un momento por favor. Es para usted señora Andrea.
Andrea: ¿Quién es? Pregunta niña...
Felipa: Sí, de parte... El señor Lugo.
Andrea sintió un escalofrío recorrer toda su columna vertebral. Ella sólo conocía un tal Lugo, y era una persona del pasado que...
Andrea: Pásame el teléfono, rápido!! (Felipa le pasa el teléfono). Sí buenas tardes, ¿con quién tengo el gusto?
Antonio Lugo: Hola Andrea, supongo que sabes quién te habla... ¿o no?
Andrea (Bajando el tono de voz, casi al susurro): ¿ Tony? ¿Tony Lugo?
Tony Lugo: El mismo que viste y calza. Necesito 15 mil dólares. Estoy en el 65 del Hotel Internacional. Te espero a las 5 de la tarde de mañana con el dinero.
Andrea: Pe..pe..pe.. pero....yo no tengo ese dinero.
Tony: ¿No? Que pena. Es mejor que lo tengas, porque sino ya sabes lo que puede suceder.
Y diciendo esto Tony cerró el teléfono, dejando a Andrea completamente consternada.
Andrea: Pero de dónde salió este hombre ahora!!! De dónde voy a sacar esos 15 mil dólares!!!
ESCENA 4En Arosemena & Arias
Ernesto salió de la oficina de Agustín y preguntó por los baños. Entró y se miró al espejo. Sonriéndose se dijo: “Lo conseguiste, ya eres parte de esta Firma. Vas bien Ernestito, vas muy bien”.
Se lavó la cara y se retocó las ojeras con el polvo que siempre cargaba. Y es que, Ernesto, siempre se cuidaba de verse presentable en todo momento, y como las ojeras que cargaba por las desveladas a veces eran muy evidentes, tenía que recurrir al polvo de cara. Claro que si algunos supieran que lo utilizaba probablemente dudarían de su masculinidad. Pero para él su masculinidad no estaba en duda, simplemente se trataba de un asunto de estética.
Ernesto salió del baño y se dirigió al ascensor. Mientras lo esperaba alguien tocó su hombro. El giró sobre sus pies y su sorpresa no pudo ser mayor. Era Jasón Arosemena.
Jasón: ¿Ernest??
Ernesto: ¿Jasón?... ¿y tu qué haces aquí???
Jasón: Lo mismo digo, qué haces aquí y vestido tan elegantemente.
Las miradas de Ernesto y Jasón se cruzaron.
ESCENA 5En el Colegio La Salle.
César: Maura... ¿qué haces aquí... y Angélica; dónde está Angélica?
Por un momento Maura no supo que responder. Mientras esperaba respuesta César recorría con su mirada el vestidor.
Maura: ¿Angélica? No sé, yo vine a ver si aún estabas por aquí porque...
César: Basta Maura. No quiero hablar contigo... quiero ver a Angélica. Me fui de aquí diciéndole palabras muy duras y quiero pedirle perdón y que volvamos a darnos una oportunidad.
Maura: Pedirle perdón... otra oportunidad
César: Sí. Y es bueno que lo sepas de una buena vez y lo entiendas. Amo a Angélica y voy a perdonarla aunque me duela mucho lo que hizo con nuestro hijo. Y es que después de todo, en gran manera, lo hizo por razones erradas... lo hizo por tus intrigas
Maura: César... por favor no puedes creer eso... es cierto que yo te amo pero si Angélica abortó esa criatura no fue por mi ni por nada de lo que...
César: Maura, Maura... please. Cállate, no sigas hablando...ya no tiene caso. Es más me voy. Angélica debe estar aún por aquí porque vi su carro en los estacionamientos. Voy a buscarla.
Acto seguido César se fue. Maura quedó pensando: “Qué desgracia... el carro. Va a buscarla... y ahora... ¿qué hago?”
ESCENA 6En un Juzgado.
El Padre Santiago ingresó al Juzgado Segundo de Circuito Civil. Esperó que el Secretario Judicial lo atendiera y entonces presentó el sobre sellado diciendo que se trataba de un testamento ológrafo cerrado que le había sido entregado. El Secretario lo recibió y le dio el trámite legal correspondiente, indicándole al Padre Santiago que, de acuerdo al calendario de disponibilidad, dicho testamento podría ser leído a los familiares dentro de un mes, cuando ya se hubieran hecho las publicaciones que exigía la ley en los periódicos de circulación nacional.
Así, el Padre Santiago se retiró dejando depositado en dicho juzgado aquél documento. Y entonces pensó que en toda esa maraña de mentiras en que estaba envuelto ya no había vuelta atrás.
ESCENA 7En Arosemena & Arias.
Ernesto seguía mirando a Jasón y Jasón a Ernesto. Pero ninguno pudo responder porque en ese instante apareció Ana, que aún seguía por las oficinas.
Ana: Jaaaaasonn, hola como estás que haces por aquí. Qué te pasa, estás pálido, te sientes bien...
Jasón: Eeee, sí sí, estoy bien. Vine a pedirle...digo, a buscar algo.
Ana: ¿Y ustedes se conocen ya? ¿No?. Bueno, Jasón este es el Licenciado Ernesto Guardia, el nuevo abogado de la Firma, sí si ya lo sé, mi padre me lo acaba de decir... Licenciado Guardia, este es Jasón, mi hermano. Mi hermano gemelo, para ser más exacta.
Ninguno de los dos reaccionó. Ni se dieron las manos, ni nada. Ana no entendía por qué.
Ana: ¿Están seguros que no se conocen?
Jasón: No, no, claro que no. ¿Papá está en su oficina??
Ana: Sí, pero está con Patricia atendiendo unas llamadas y no quiere ser interrumpido...
Jasón: Y a mi que me importa, necesito que me de plata porque al parecer se le antojó cancelar mis tarjetas y mi chequera, ahora ando sin plata, así que va a tener que atenderme...
Aún no había terminado de hablar cuando Jasón ya estaba camino a la oficina de su padre. Ernesto lo siguió con la mirada, pero sintió la mirada interrogante de Ana. El se volvió a ella y le sonrió. Jamás esperó la pregunta que Ana le hizo.
ESCENA 8En el Colegio la Salle.
César buscó por los alrededores del gimnasio a Angélica, pero no la halló. Decidió entonces pararse junto al automóvil de Angélica a esperarla. En algún momento tendría que llegar a su carro y ahí podría decirle que sí aceptaba regresar con ella, que la perdonaba y que la amaba mucho. Habían pasado unos 10 minutos cuando Felix, el celador del colegio, un señor de unos 52 años, se acercó a él.
Felix (Héctor Zaéz): Joven César, ¿’tá esperando a la señita Angélica?
César: Sí Felix... ¿la has visto?
Felix: Sí hace un rato, pero ya ella se fue.
César: Cómo... pero su carro está aquí.
Félix: Sí, porque se fue en taxi. Me dijo que no se sentía bien pa’ conducí y que si lo podía dejá aquí en el colegio. Yo le dije que no creia que fuera haber ningún problema. Pero fíjese que la vi llorosa.
César: ¿Sí?... entonces ya se fue. Bueno, no tiene caso que siga aquí pues. Ya me voy. Gracias Félix. Nos vemos el lunes.
Diciendo esto César se fue del colegio. Entonces Félix caminó unos pasos hacia la entrada lateral del colegio y de atrás de una columna salió Maura.
Maura: Gracias Félix, no sabes como Angélica y yo te lo agradecemos. Es que César tiene una obsesión con Angélica que ni te cuento. Fíjate, ahorita mismo ella está en el gimnasio llorando. Me acompañas, para ver si entre los dos podemos animarla, ¿si?
Félix: Claro señito. Si puedo ayudá en algo, vamo pa’llá.
Y caminaron hacia el gimnasio. El adelante y Maura atrás.
ESCENA 9En Arosemena & Arias, Oficina de Agustín.
Agustín Arosemena tomó su celular para hacer una llamada. Marcó un número telefónico y esperó que le contestaran.
Agustín: Sí, Montañez te habla Agustín Arosemena. Infórmame, ¿El Padre Santiago ya presentó el testamento?.....¿En qué Juzgado quedó radicado?...¿El Segundo?... ¿Quién es el Juez?... Facundo Sánchez... No, no lo conozco ¿Es sobornable?... Ajá... muy bien, perfecto.
Agustín cerró el teléfono. Si el testamento había quedado en el Juzgado Segundo y según lo que le decía Montañez el Juez Facundo Sánchez era comprable, pues entonces – pensó Agustín - no sería problema volver a cambiar el testamento de su difunta esposa.
Agustín: Como el testamento está sellado el Padre Santiago no debe conocer su contenido. Así nadie podrá asegurar que lo que se diga en la lectura del testamento no fue lo que dispuso Alma... ¿pero si el Padre sí lo abrió? ¿Qué tal que el Padrecito este se haya pasado de curioso y haya abierto el testamento de Alma?... ¿Será que tengo que hacerlo desaparecer también?
No pudo continuar con sus pensamientos homicidas pues su sensual asistente, Patricia, entró su oficina.
Hola guapo – dijo Patricia acercándose a Agustín y besándolo.
ESCENA 10En Arosemena & Arias.
El se volvió a ella y le sonrió. Jamás esperó la pregunta que Ana le hizo.
Ana: ¿Es usted gay?
Ernesto se extrañó por la pregunta.
Ernesto: ¿Perdón?
Ana: Eeeee, disculpe que sea tan atrevida, pero es que como lo vi mirando a mi hermano de una forma tan rara... y como mi hermano es atractivo, porque mi hermano es atractivo, digo, no es que yo me diga atractiva, porque como somos gemelos, sino que, la mirada, el silencio y me pareció...
Ernesto: Tranquila señorita, tranquila. No se preocupe. Entiendo. Y nop, no soy gay. Eso se lo aseguro. Lo que sucede es que sí conozco a su hermano, y la verdad si me sorprendió verlo y más que sea un Arosemena. Sucede que su hermano realiza obras de caridad en el barrio donde vive mi tía, en Curundú por eso me sorprendió. Ya sabe usted, y esto sin ofender, que no es común que gente con tanto dinero penetre en esos barrios.
Ana: ¿Queeeeeeeeee?????? Jasón en Curundú, obras de caridad, gente pobre... no puede ser. Si él es tannn... noooooo, no puede ser.
Ernesto: Pues sí, ya ve que sí. Por eso mi sorpresa, y supongo que por eso la de él.
Ana: Por supuesto, se muere si alguien se entera. Que va, aun no salgo de mi asombro...increíble
Ernesto mantuvo silencio. Pensaba que tan fácil le había creído Ana. Definitivamente esta era otra muchacha ingenua. Pero mucho mejor. Así se libraba de ese problema. Por lo menos momentáneamente. Ana seguía hablando, pero él no la escuchaba. Pensaba en el hecho que tendría que hablar con Jasón. Salió de su abstracción al escuchar una pregunta de Ana.
Ana: ¿Y qué le parece?
Ernesto (sin saber a qué se refería Ana no le quedó otra que decir):Me parece bien.
Ana: Perfecto, entonces quedamos así. Ciao.
Y Ana dio media vuelta y se dirigió a la oficina de su padre. Ernesto se preguntó a qué se había referido Ana. Pero bueno, ya habría tiempo para saber eso. Ahora tenía –pensó- otros asuntos que atender.
En el Colegio la Salle.
ESCENA 11-
Maura y Félix avanzaban hacia el gimnasio. Para llegar a él tenían que bajar por unas escaleras. Cuando se disponían a hacerlo Maura, que iba detrás del celador, aprovechó y le dio un fuerte empujón. El hombre rodó escaleras abajo y al caer su cabeza golpeó contra el suelo, perdiendo el conocimiento.
Desde lo alto de la escalera Maura dijo: Lo siento Félix, pero tu también tendrás que morir.
FIN DEL CAPITULO 6
Saludos desde Panamá!
Abdiel