CAPITULO 11
Actuación Especial en el Capítulo de Hoy de:
Eduardo Liñán como el Dr. Rivas
Martha Carbillo como Chela
ESCENA 1
En el Hospital
Doctor: Sí, su bebé... está usted embarazada, ¿acaso no lo sabía?
Angélica miró impactada al Doctor. No podía creer lo que escuchaba. Y pensó:
“Pero si yo aborté, ¿cómo es posible que esté embarazada?”
El doctor volvió a preguntarle.
Doctor Rivas: ¿No sabía usted que está embarazada?
Angélica: Sí... pero... ¿cuánto tiempo tengo?
Doctor Rivas: Aproximadamente 11 semanas, pero según los exámenes el porcentaje de líquido amniótico es muy reducido, por eso me preocupa. Recomendaría un examen con un especialista lo más pronto posible porque...
Angélica: Pero si... no es posible... yo aborté... no es posible...
Doctor Rivas: ¿Perdón? ¿Dice usted que abortó?
Angélica: Sí doctor, hace unas cuatro semanas me practiqué un aborto y la doctora me aseguró que había expulsado aquello... ¿Cómo es posible que esté embarazada?
El Doctor Rivas miró a Angélica. Aunque el aborto no era legal comprendía que era algo muy usual entre las jovencitas que ante un embarazo no deseado ponían hasta en peligro su propia vida. Comentó entonces:
Doctor Rivas: Lo que usted me dice me parece interesante, sobre todo si el médico le aseguró los resultados. Podría tratarse de un aborto incompleto, sin embargo el embrión está ahí, con vida. Lo más probable es que se trate de gemelos.
Angélica: ¿Gemelos?
Doctor Rivas: Sí, gemelos. En algunos casos ha ocurrido que al practicarse el aborto el médico no se ha percatado de la existencia de dos embriones o fetos y expulsa o termina con la existencia de sólo uno de ellos. Claro, que a estas alturas del avance científico es extraño que algo así suceda. Es importante que usted sepa que algo como esto puede traer consecuencias nefastas tanto para el producto sobreviviente como para la madre, pero hay buenas posibilidades para el producto sobreviviente. Conozco el caso de Sara Smith...
Angélica estaba pasmada con lo que el médico le decía. Gemelos!!! ¿Podría ser que en su vientre desarrollara gemelos y uno de ellos continuaba con vida?. La joven continuó escuchando al médico, pero le pidió discreción con la familia, lo cual el médico comprendió y aseguró su silencio.
Dr. Rivas: De acuerdo, mantendré silencio sobre el asunto, a pesar que usted es menor de edad. Pero debe asegurarme que consultará con un especialista lo más pronto posible.
Angélica: Téngalo por seguro Dr. Soy la más interesada en saber qué sucedió realmente, y sobre todo saber si este embarazo me pone de alguna forma en riesgo.
ESCENA 2
En el Hospital, Sala de Espera
Mientras Angélica era atendida, César comunicó a la familia Arosemena lo sucedido y Agustín, Ana y Marta se trasladaron al Hospital, a diferencia de Jason y Andrea que prefirieron quedarse en casa. A todos les pareció inverosímil lo acontecido, sobre todo porque se suponía que Maura era la mejor amiga de Angélica.
En la espera Agustín intentó hablar con Ana sobre el asunto de Patricia.
Agustín: Ana... hija, tenemos que hablar...
Ana: ¿Es sobre Patricia?.
Agustín: Sí. Ana, las cosas no son como tu piensas...
Ana: Espera, no creo que tengas que darme ninguna explicación. Mira papá, no voy a cuestionarte ni mucho menos juzgarte. Si tienes algo con Patricia es tu vida, es tu asunto y no tengo por qué involucrarme en eso. Es todo lo que diré sobre eso y asunto olvidado, ¿te parece?
Agustín miró a su hija y asintió. La seguridad y firmeza de Ana no eran muy comunes en ella, por lo que supo que su hija había dado el tema por concluido. Así, se limitaron a esperar que Angélica estuviera lista. Al rato, luego del protocolo respectivo, tanto médico como policial, siendo las 4 de la madrugada, Angélica y su familia por fin regresaron a su casa a descansar.
ESCENA 3
En casa de los Arosemena, habitación de Jason
AL DIA SIGUIENTE Jason Arosemena se despertó muy temprano. Se bañó, vistió y luego marcó el número telefónico del Padre Santiago. Le contestó Chela, la señora de la limpieza.
Chela: El Padre Santiago está indispuesto ahora mismo.
Jason: Dígale que es Jason Arosemena, que es importante.
Chela (Martha Carbillo): Ya le dije joven, pero el Padre está indispuesto. Pidió que no se le pasaran llamadas.
Jason: Ok. Señora, gracias por nada.
Diciendo esto último Jason colgó el teléfono. “Pero que le pasa a este hombre – se dijo – ¿Será que le están entrando arrebatos de conciencia? Mejor me voy ya a hablar con él.”
ESCENA 4
Casa de los Arosemena, desayunador
En casa de los Arosemena la calma reinaba. Andrea se dirigió al desayunador, donde estaba Marta. Eran las 10:30 de la mañana.
Andrea: ¿Y los demás?
Marta: Ya todos salieron señora Andrea.
Andrea: ¿Ya? ¿A las 9 de la mañana? Ay no, esta familia es demasiada madrugadora. Ni siquiera por la desvelada de anoche...
Marta: No son las 9, son las 10:30 señora Andrea. Lo de la señorita Angélica es muy triste pero hoy es un día de trabajo y...
Andrea: Ay no, ya ya ya, ¿alguien pidió tu opinión? ¿Hay algún mensaje para mí?
Marta: Sí, el joven Jasón dejó un sobre para usted.
Andrea. ¿A sí? Muy bien... Tráemelo.
Marta: Sí señora (Y sale).
Andrea (pensando): “Ese debe ser el dinero... y así se lo llevo a Tony de una vez”
ESCENA 5
En casa de Dolores
Ernesto se despertó temprano, empacó un par de cosas en su pequeña maleta, se dio un baño y se preparó para salir. Se disponía ir a Chiriquí y regresar para la tarde del día siguiente.
Salió de su apartamento y se encaminó al aeropuerto. El viaje desde Panamá a Chiriquí duró una hora y Ernesto pronto estaba en camino hacia su casa. Si su tía lo había llamado debía ser porque Alicia, su madre, no estaba bien. Ernesto por fin llegó. Eran las 11:45 de la mañana. Entró en la casa.
Ernesto: ¿Tía..., mamá... hola?
Dolores: ¿Ernesto? Mijoooooo, viniste, me alegra verte, tanto tiempo. Cómo no estabas recién que fui a Panamá!!!
Ernesto: Jooo, ¿tanto tiempo? No exageres tía. ¿Cómo estás? ¿Cómo está todo?
Dolores: Bueno, ahí vamos en la lucha mijo, en la lucha.
Ernesto: ¿Cómo está ella?
Dolores: Está regular. Tuvimos que ponerle calmantes. Ahora está durmiendo. Pero es raro sabes, de repente empezó a preguntar por Elena y gritaba y se golpeaba... Me asusté mijo y casi no podíamos con ella... Es como si Elena hubiera desaparecido recién. O más bien como si de alguna forma estuviera por aparecer...
Ernesto – con tristeza-: ¿Aparecer?. No creo, ya perdí las esperanzas de encontrarla y me duele mucho por todo lo que mamá ha pasado...
Dolores: Sí, fue muy duro para todos, sobre todo para Alicia, nunca pudo recuperarse.
Una voz se escuchó en uno de los cuartos. Era Alicia: ¿Ernesto... Ernesto, eres tu??
Ernesto se dirigió hacia el cuarto.
Ernesto: Mamá, si soy yo, tranquila aquí estoy...
Alicia: Mi amor como te extrañé... ¿Trajiste a Elena? ¿Elena está contigo?
Ernesto: No madre, Elena no vino conmigo y no creo que venga nunca.
Al escuchar esto, Alicia empezó a llorar y abrazó a su hijo y dijo: Fue mi culpa, fue mi culpa!!!
25 años atrás, cuando Ernesto aún no nacía, su hermana Elena, de 3 años desapareció misteriosamente una tarde y nunca más se ha sabido de ella.
Pero tal vez, Elena, ahora esté muy cerca de Ernesto.
ESCENA 6
En la Vicaría del Padre Santiago.
Jason llegó a la vicaría y entró sin ser visto, pues se imaginaba que la vieja roñosa de la limpieza no lo dejaría pasar. Ya adentro se dirigió directamente hacia el cuarto de Santiago. Abrió la puerta y se impactó por lo que sus ojos veían.
Santiago estaba con la espalda descubierta intentando curarse sus heridas provocadas al flagelarse.
Jason: Santiago ¿pero qué te pasó? ¿Qué son esas marcas?
Santiago: Jason... ¿qué haces aquí? No quiero verte...vete.
Jason: ¿Qué? ¿Qué me vaya? Estas loco, ¿por qué? ¿qué te pasó, quién te hizo esas marcas?
Santiago: Vete Jason... no me mires
Jason: No voy a ir a ninguna parte... dime ¿qué te pasó, quien te hizo eso?
Santiago: Yo mismo.
Jason: Tu mismo, pero ¿por qué?
Santiago: Por mi pecado... por mi culpa... por mi vergüenza...
Jason se acercó a Santiago, lo tomó de una mano y lo llevó hasta la cama. Ambos se sentaron.
Jason: Pero Santiago, por qué dices eso, ¿de qué hablas? ¿de qué te culpas?
Santiago: De todo Jason... de mi vida... de ti... de todo. ¿Acaso crees que puedo vivir entre tantas mentiras? Mírame, soy un sacerdote que se para frente a los demás a darles sermones sobre el amor de Dios, sobre el pecado... y ¿qué soy? En realidad sólo soy un mentiroso que vive ocultando su verdad. Y como si fuera poco también soy un delincuente. ¿Crees que puedo tener tranquilidad sabiendo que estoy cometiendo un delito con eso del testamento, sabiendo que engaño sin contemplaciones, sin sentido...? No puedo, no puedo más con esta culpa...
Jason: Santiago, detente, mírame (Jason toma delicadamente con sus manos el rostro de Santiago). No eres culpable de nada. Si hay algún culpable en tu historia, en nuestra historia, es la misma sociedad, la gente que nos impulsa a escondernos, a vivir una mentira siendo lo que no somos, fingiendo ser algo que ellos desean ver en nosotros. Santiago, tu no eres una mala persona, eres un buen hombre que solo ha cometido un error intentando refugiarse en Dios ante una verdad demasiado fuerte. ¿Crees que a mí no me duele toda esta mentira? Crees que no sufro pensando si algún día tendré las fuerzas para decir ante todos: mírenme soy gay, y no me avergüenzo!!. No lo sé Santiago. Por eso hice lo del testamento... por nosotros, para poder ser libres sin tener que depender da nadie. ¿cómo crees tu que reaccionará Agustín cuando sepa que soy gay? Lo más probable es que me eche de la casa y sin un solo centavo... Santiago, por favor, no te me decaigas, que aunque yo sea así, frío, a veces grosero o me burle de ti o lo que sea... tu eres mi sostén, mi fuerza... eres el amor que me da vida...
Santiago miraba fijamente a Jason y su corazón latía. Las palabras de “su niño” lo reanimaban. Con lo que Jason decía la voluntad de Santiago acababa de resucitar. Con su mano acarició la mejilla del joven. Jason se acercó más a Santiago y lo besó tiernamente. El sacerdote correspondió el beso y abrazó fuertemente a Jason. Luego dijo.
Santiago: Te amo Jason.
Jason: Y yo a ti Santiago y todo esto en lo que estamos metidos es solo por salvar nuestro amor ¿Lo comprendes?
Santiago: Sí... ahora sí lo comprendo. Creo que necesitaba escucharte hablar así... Gracias por estar aquí, a mi lado, Gracias por amarme.
Jason: ¿Gracias? Qué tonto eres!! Aquí no hay nada que agradecer... Prométeme que nunca más vas a dudar así ni volverás a hacerte algo como esto. Promételo por el amor que me tienes.
Santiago: Te lo prometo...
Jason: Que bien, así está mejor. Y arriba ese ánimo!!... ahora déjame curarte esas heridas.
Santiago: ¿Curarme? Pero si tu detestas la sangre ¿De verdad, harías eso?
Jason: Claro mi amor... sabes que por ti hago cualquier cosa.
Entonces se levantó, recostó a Santiago sobre la cama y comenzó a curar sus heridas. Y mientras lo hacía Jason pensaba:
“Increíble, no sé de donde me salió tanta cursilería. Pero que va, si no le digo eso este man se me voltea... Que asco, ahora tengo que curar esta porquería... si será idiota este tipo para hacerse esto. Hay que ver que hay gente estúpida!!!”
ESCENA 7
En casa de Olivia
Olivia entró a su casa llorando. Su hijo al verla se apresuró hacia ella.
Joel: ¿Qué pasó mamá? ¿Por qué lloras?
Olivia: Ohh Joel... me despidió... el Dr. Arosemena me despidió. No me dejaron ni entrar a la oficina. Abajo en la portería solo estaba esta nota y este cheque de mi liquidación...
Joel: Ya mamá, tranquila, tranquila...
Olivia: Cómo voy a estar tranquila... a mi edad dónde voy a conseguir otro trabajo.
Joel: No te preocupes mamá. Veré como puedo resolver esto...
Olivia: ¿Resolver? No puedes hacer nada.
Joel: Tal vez sí... disculpa que te deje, pero tengo que hablar con alguien. Préstame el carro.
Olivia: Pero hijo, ¿dónde vas?
Joel: A casa de los Arosemena.
Joel tomó las llaves del carro y salió de su casa. “Angélica – pensó - tiene que ayudarme”.
ESCENA 8
En el Hotel Internacional, habitación de Tony
En el hotel donde se hospedaba, Tony hacia planes sobre todo lo que obtendría de manos de Andrea, Julieta y de Patricia. Las tres mujeres tenían mucho que perder . Mientras pensaba, tocaron a la puerta. Seguramente sería Patricia que había quedado en verlo. Se levantó y abrió.
Tony: Paty Paty, te estaba esperando, pasa mi reina.
Patricia: No me llames mi reina, y dime de una buena vez que es lo que quieres
Tony: No se enoje reina, tranquila...
Patricia: Tony, por favor. Yo te conozco perfectamente y sé que si te tomaste la molestia de buscarme y encontrarme no fue precisamente por tu admiración por mi.
Tony: Siempre tan cruda, tan directa. Pues sí, tienes toda la razón. Aunque tengo muy buenos recuerdos de las ricas noches que pasamos, en realidad lo que quiero es dinero.
Patricia: ¿Ricas noches? Fueron los años más asquerosos de mi vida. Y yo era casi una niña, maldito degenerado!!!
Tony: No te hagas la inocente conmigo, que ambos sabemos la clase de fichita que eras y que seguramente sigues siendo.
Patricia: Ok. Ok. Ok. Dime, ¿a cuenta de qué tengo que darte dinero?
Tony: Pues a cuenta de mi silencio chiquita, a cuenta de que tu prestigiosa vida social no se derrumbe al saberse que desde niña no eras más que una perra de calle...
Patricia: Cómo te atreves!!!!
Patricia intentó abofetearlo, pero Tony la agarró por las muñecas y la empujó sobre la cama. Y se abalanzó sobre ella.
Tony: Quieres portarte mal, quieres que te trate mal, pues mal te voy a tratar, ahora vas recibir tu castigo nena!!!
Patricia, intentaba quitárselo de encima, pero Tony era mucho más fuerte que ella y la dominaba fácilmente.
Patricia: Suéltame maldito, suéltame!!!
Tony: Que rica estás mamita, tanto tiempo sin probar un buen pedazo de carne, vas a ser mía otra vez...
Patricia: Déjame, suéltame, desgraciado...
Tony: mmmm, te voy a gozar...
Patricia siguió luchando, pero todo fue en vano. La superioridad física de Tony era evidente y logró dominarla a pesar de su resistencia. Y así como había violado a Julieta años atrás, Tony volvió a hacer de las suyas y tomó a Patricia a la fuerza.
ESCENA 9
Afuera de la casa Arosemena
Angélica se disponía a salir de su casa. Pretendía ir a ver a la doctora que le hizo el aborto y pedirle explicaciones. Cuando se dirigía a su auto, llegó Joel
Joel: Hola Angélica, como estás – dijo atravesándosele en el camino
Angélica: Hola Joel, y eso, ¿qué haces aquí?– intentando pasar
Joel: ¿Podemos hablar?
Angélica: ¿De qué? ¿Para qué, por qué? – contestó mientras seguía su camino hacia su auto
Joel: Oye pero Angélica dame unos minutos, ¿si?
Angélica: Joel, entiende, no quiero hablar contigo. Además no estoy en condiciones, no me siento bien. ¿Acaso no sabes lo que intentó hacer tu hermana?
Joel: Sí, y precisamente es urgente que hablemos sobre eso...
Angélica: ¿Sobre eso? No entiendo qué quieres hablar. Mejor vete. Nadie de tu familia es bien recibido en esta casa.
Joel: Tampoco tienes que ser grosera...
Angélica: ¿Y por qué no? Después de todo ni Maura y yo somos más amigas, ni tu y yo somos nada, además de que, hasta donde sé, mi padre iba a correr a tu mamá.
Joel: Sí, y lo hizo. De eso también quiero hablar y como insistes en ser grosera, pues también lo seré y te lo voy a decir de una vez... Quiero que convenzas a tu padre para que reintegre a mi mamá a su trabajo y que además logren, con todo ese poder del que se jactan ustedes tener, que Maura no vaya a la cárcel de menores ni de ninguna clase sino a una clínica mental.
Angélica: Pero, ¿te volviste loco o qué? Tu hermana intentó matarme. Por mí que se pudra en la cárcel, que se muera ahí. Y ya me cansé de tus tonterías así que dame paso que estoy retrasada...
Joel: No Angélica. No voy a darte paso para nada hasta que me asegures que harás lo que te digo porque de lo contrario por todo este país circularán aquellas fotos que nos tomamos en nuestros explosivos encuentros sexuales y de paso tu amado César sabrá que tu le ponías los cachos conmigo y, por supuesto, que ese hijo que esperabas y que abortaste no era de él, sino mío!!!... ¿la captaste?
FIN DEL CAPITULO 11
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