MENTIROSO

TODOS TENEMOS ALGO QUE OCULTAR
 


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CAPITULO 13

August 3 2003 at 10:52 AM
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CAPITULO 13

Actuación Especial en el Capítulo de Hoy de:

RAFAEL AMAYA como Jonathan
Juan Alfonso Baptista "El Gato" como Alan

Y
Como Julio
JONATHAN MONTENEGRO


ESCENA 1

En la discoteca




Santiago: Jason... no... no...



Santiago tuvo que recostarse contra la pared que estaba a su lado. Sentía que no podía sostenerse, sus piernas y sus fuerzas le iban a traicionar. Las lágrimas caían por sus mejillas sin poder evitarlo. Un joven que lo observaba se acercó a él.

Joven (Rafael Amaya): Disculpa, ¿te sientes bien? Creo que no. ¿Te puedo ayudar...?
Santiago: No, no... (casi sin poder hablar)
Joven: Creo que necesitas aire. Ven vamos afuera.

El joven tomó a Santiago por la mano y lo condujo hasta la salida. Caminaron hasta el otro lado de la calle y se sentaron sobre unos escalones.

Joven: Ven siéntate, descansa, toma aire, respira profundo y tranquilízate un poco...
Santiago (entre sollozos): No puede ser... no puede ser... El me mintió... él me dijo que me amaba... y no era verdad, él me mintió.... no me amaba... nunca me amó...
Joven: Supongo que acabas de ver algo que no te agradó mucho...
Santiago: Tengo que irme de aquí, no puedo seguir aquí...
Joven: Así como te veo no creo que estés en condiciones de...

Santiago no escuchó las palabras del joven y se levantó, pero en el momento en que intentó caminar casi cae. El joven corrió a sostenerlo.

Joven: Tranquilo man... ven siéntate un rato más...
Santiago: No me siento bien.. no...

Diciendo esto Santiago perdió las fuerzas que le restaban y se desmayó.


ESCENA 2

En la discoteca



Jason salió de la discoteca junto a Alan. En ese preciso momento un auto Ferrari rojo, inconfundible, pasaba frente a ellos.

Jason: Ese era el Ferrari de Jonathan...¿lo viste?
Alan: Sí, claro que lo vi... ¿por qué te sorprende?
Jason: Pero, ¿él no se había ido para Londres?
Alan: Sí, pero parece que ya regresó. Creo que tiene una semana por acá.
Jason: Una semana!!!... Y no me ha llamado...
Alan: Y por qué tenía que llamarte si lo de ustedes terminó, ¿o no?
Jason: Pues sí...
Alan: No me digas que todavía te interesa, si hasta donde sé...
Jason: No, que me va a estar interesando.Ahorita él único que me interesa eres tu... vamos ya para tu apartamento que me tienes...

Y diciendo esto subieron al auto de Jason, rumbo al apartamento de Alan en donde Jason tenía pensado pasar una candente velada.


ESCENA 3

En la casa Arosemena, habitación de Andrea




Andrea se movía intranquilamente en su cama. Intentaba conciliar el sueño pero no podía. La conversación que había tenido con Tony se mantenía en su mente. Había ido a verlo al Hotel Internacional a últimas de la tarde y lo que él le había dicho era demasiado para ella.


--FLASH BACK—



Andrea: Ya tienes los 15 mil dólares. Ahora dime, ¿Cuándo piensas entregarme esa grabación?
Tony: Jajajaja, pero ¿estás loca? ¿Crees que alguna vez te la daré? Si esa grabación y todos los demás “oscuros” secretos que sé de ti son los que, estoy seguro, me han mantenido con vida. Y ya que estamos hablando de eso es bueno recordarte que si algo me llegara a pasar a manos de las autoridades llegará un paquetito con cierta información muy perjudicial para ti.
Andrea: Ya veo... Así que piensas que me tienes en tus manos.
Tony: No lo pienso, estoy seguro... pero Andreita, cambiemos el temita. Tenemos muchos años haciendo negocios, somos dos viejos zorros, bueno tu serías mas bien una zorra vieja. Jajajajaja
Andrea: Muy gracioso...
Tony: En fin, para que veas que no soy tan despreciable como piensas, te tengo una pequeñita sorpresa.
Andrea: ¿Sorpresa? ¿de qué hablas?
Tony: Ajá una sorpresita, o más bien sorpresota... ¿Conoces a Patricia Valdés?
Andrea: Sí... ¿Por qué?
Tony: Es la asistente de tu amor, digo tu hermano, ¿verdad?
Andrea: Sí, pero por qué me preguntas por ella.
Tony: ¿Sabías que ella y Agustincito son amantes?
Andrea: Pero qué dices...¿de dónde sacas eso? Estás loco, Alma acaba de morir y...
Tony: Tranquila. Ya sé que por ese extraño amor fraternal que tienes por tu hermanito no te gusta saber nada de las mujeres de su vida; o más bien te hace hacerlas desaparecer...
Andrea: Bueno, ya basta. Dime cómo puedes afirmar que Patricia y Agustín...
Tony: La misma Paty me lo dijo, es más, hace un ratito estuvo por aquí.
Andrea: ¿Patricia? Y a cuenta de qué vino, ¿cómo se conocen?
Tony: Ah pues... esa es en realidad la sorpresita que te tengo... ¿recuerdas a Elenita, la hija de Alicia Medina... aquella niña que me pagaste para que raptara?
Andrea: Claro que la recuerdo. Tu te la llevaste y no sé que hiciste con ella y la verdad ni me interesa... ¿pero qué tiene que ver con todo esto?
Tony: Pues... agárrate bien Andreita. Esa niña, Elena, no es otra que Patricia Valdés, claro que ahora más crecidita.


--RETORNO--



Aquello que Tony le había dicho era demasiado. El solo hecho de saber que Agustín tenía una nueva amante la atormentaba como siempre. Pero ahora, además de eso esa amante resultaba ser aquella niña, la maldita hija de la maldita Alicia. Era como si el destino le pusiera nuevamente en frente a Alicia Medina.

Andrea se levantó de su cama y, como hablando consigo mismo, exclamó:

“Si una vez ya me deshice de la mustia de Alicia también lo haré de la arrivista de su hija. Así como me he encargado de apartar a todas las mujeres de la vida de Agustín, así mismo me encargaré de ti Patricia Valdés. Eso... lo juro!!”


ESCENA 4

Casa de los Arosemena, desayunador




AL DIA SIGUIENTE, que era domingo, la familia Arosemena se encontraba desayunando, con excepción de Jason. Eran las nueve de la mañana.

Agustín: Pero ¿dónde está Jason? ¿Por qué no ha bajado a desayunar? Sabe perfectamente que los domingos en esta casa desayunamos todos juntos.
Ana: Creo que anoche salió y llegó bastante tarde.
Andrea: Qué novedad!! Debe estar “engomado”
Angélica: ¿Y cuando no? Ya eso es costumbre en él. Aunque tu también parece que estuvieras engomada tienes una cara...
Andrea: Angélica por favor respeta, lo que pasa es que no dormí bien.
Angélica: Ay tía, estoy bromeando. Estás tan bella como siempre.
Agustín: Bueno basta de tonterías, mejor empecemos a desayunar sin el niño. Marta, por favor sirve.
Marta: Sí señor.

La familia empezó a comer, y mientras lo hacían Angélica se dirigió a su padre.

Angélica: Papá quiero pedirte un favor.
Agustín:¿Qué quieres comprar ahora?
Angélica: No se trata de nada de eso. Es sobre Olivia, tu secretaria.
Agustín: Ya no es mi secretaría. La despedí ayer.
Angélica: Sí eso supe, por eso quería pedirte que no hagas eso, que la reintegres a su puesto.
Agustín: Pero ¿qué dices? Si es la madre de esa loca de tu amiga. No puedo permitir que...
Angélica: Lo sé papá. Sé que es la mamá de Maura, pero yo tengo muchos años conociendo a Olivia y sé que es una muy eficiente secretaria. Creo que lo que está pasando por lo que hizo Maura ya es bastante duro para ella como para además tener que perder su trabajo.
Andrea: No entiendo por qué tienes que preocuparte por esa gente. Si la hija es una loca no me extrañaría que la madre también lo fuera. Yo estoy de acuerdo contigo hermano.
Angélica: ¿Y cuándo no lo estás? Si hasta pareces su mujer en vez de su hermana.
Andrea: Pero cómo...
Agustín: Angélica respeta a tu tía.
Angélica: Sí, sí. Discúlpame tía. Pero volviendo al tema...
Ana (interviniendo, sabiendo que así podía ayudar a su hermana): Creo que Angélica tiene razón papá. Olivia no merece que la despidas. Ha sido una trabajadora muy esforzada y dedicada por muchos años a la Firma como para que la trates así.

Agustín, que de sus tres hijos a la única que atendía era a Ana, recapacitó su posición. No solo por ayudar a Olivia, sino porque le interesaba volver a estar bien con Ana después de lo acontecido con Patricia.

Agustín: Está bien hija. La voy a reintegrar. Pero no como mi secretaria. Voy a removerla a secretaria del nuevo abogado, el Licdo. Guardia. ¿Te parece, Ana?
Ana: Pues sí, supongo que está bien. Lo importante es que conserve su trabajo, ¿verdad Angélica?
Angélica: Sí, claro, eso es lo importante.
Agustín: Entonces no se hable más del asunto y olvidémonos de esa familia...
Angélica: No, aún no. Hay algo más que quiero pedirte.
Agustín: ¿Otra cosa?
Angélica: Sí. Quiero que ayudes a Maura... quiero que utilices tus influencias y logres que no vaya a la cárcel de menores y mucho menos a la de adultos.

Agustín miro a su hija menor algo incrédulo y dijo:

Agustín: Pero tu definitivamente estás loca, si esa muchacha trató de matarte, ¿cómo es que me pides que la ayude?


ESCENA 5

En el apartamento de Jonathan



Santiago abrió los ojos y miró algo extrañado a su alrededor. No reconocía el lugar en el que estaba. Era una habitación completamente blanca, sin un solo cuadro sobre las paredes. No sabía donde estaba, y lo peor es que estaba en ropa interior únicamente. ¿Quién lo había desvestido?.Se incorporó sobre la cama en la que estaba y en ese instante entró el joven de la noche anterior.

Joven: Vaya, al fin te despiertas... mira que has dormido bastante.

Santiago lo miró extrañado.

Santiago: ¿Tu quién eres? ¿dónde estoy? ¿cómo llegué aquí? ¿Qué hago aquí?
Joven: Como que son muchas preguntas, ¿no?. Voy a responder una a la vez. ¿Quién soy? My name is Jonathan Guerra and I am from Panama!!!, jajaja y no se te ocurra llamarme guerra porque soy pacífico, jajajaja... Ay como que fue malo el chistecito...Seriedad Jonny, seriedad. a ver, ¿en qué pregunta estaba?...Ah, si ¿dónde estás? En mi apartamento; ¿Cómo llegaste aquí?, Pues yo te traje y ¿Qué haces aquí? Eee... realmente no sé, simplemente te desmayaste y te traje. ¿satisfecho?.
Santiago: No..., no entiendo, ¿por qué me trajiste? Yo estaba en...

En ese momento recordó la noche anterior. Nuevamente sus ojos se llenaron de lágrimas.

Jonathan: No, no, no... otra vez no. No te voy a dejar llorar de nuevo, ya lloraste bastante por ese tipo anoche. No tengo idea ni quien es ni que hizo pero estoy seguro que no merece ni una sola lágrima tuya
Santiago: Pero es que no entiendes... yo lo amo, lo amo. Doy hasta mi vida por él... y anoche... anoche...
Jonathan: Anoche lo viste con otro. Sí, clásica. ¿Y por eso te derrumbas así, a lamentarte? No man, levántate y en vez de llorar agradece que te diste cuenta que estabas con un tipo que, si es capaz de engañarte, no vale la pena.
Santiago: Es que no entiendes... es muy fácil hablar así cuando no se siente este dolor... cuando se descubre que todo era mentira... Oh Dios, saber que Jason me ha engañado todo este tiempo es muy duro, muy duro...
Jonathan: ¿Jason? ¿Dijiste Jason? Por casualidad ¿estarás hablando de Jason Arosemena?
Santiago: Sí... él mismo. ¿Lo conoces?
Jonathan: ¿Qué si lo conozco? Claro qué lo conozco!!


ESCENA 6

En casa de los Arosemena, en el estudio.



Agustín estaba en su estudio pensando en Julieta y en su reciente aparición. La conocía desde muy joven y era la única mujer a la que realmente había amado. Ni su esporádica pero intensa relación con Alicia ni los años de matrimonio con Alma habían logrado marchitar si quiera un poco el amor con Julieta. Y cuando por fin Julieta aceptó su amor hace diez años, cuando las cosas con Alma estaban muy mal, un desgraciado se había encargado de arruinar su felicidad. Ese desgraciado era Tony Lugo quien ahora intentaba perjudicar nuevamente a Julieta.

Agustín se levantó de su silla.

Agustín: Tony, Tony, esta vez no voy a permitir que le hagas daño a Julieta. Si es necesario que acabe contigo con mis propias manos, eso haré.

Tomó las llaves de su automóvil y se dirigió al Hotel Internacional donde se hospedaba Tony.


ESCENA 7

En la casa Arosemena, habitación de Angélica.



Angélica marcó el número telefónico de Joel.

Angélica: Joel, es Angélica. Te estoy llamando para decirte que está todo arreglado. Mi padre accedió a que tu madre regrese al trabajo, pero no como su secretaria sino como la del nuevo abogado de la firma... sí, puedes decirle que vaya mañana... te estoy diciendo que sí... Respecto a tu hermanita pues eso estuvo más difícil. Hablé con Agustín y con la ayuda de Ana, que aún no sé por qué lo hizo, lo convencimos de que interfiera para que Maura sea traslada a un centro de descanso mental y no al centro de menores... Sí, imagino que ya estarás muy contento... Con esto ¿Puedes asegurarme que esas fotos nadie la verá y que César no se enterará de nada?... ¿Seguro?... Bueno, más te vale porque yo ya cumplí... Ok. Entonces espero no volver a recibir más amenazas tuyas... De acuerdo.

Angélica cerró el teléfono. Meditó unos minutos y luego dijo:

Angélica: No puedo confiarme de Joel. Si Maura fue capaz de hacerme todo esto, el hermano no debe estar muy lejos de hacerme algún daño con lo que sabe, y más si fue capaz de amenazarme. Alguna manera tengo que encontrar para protegerme de él, pero ¿qué hago? ¿qué hago?. A menos que... a menos que... sí, eso puede servirme.


ESCENA 8

En casa de los Arosemena



Ana entró a su casa, agotada pues venía del Gimnasio. Marta la recibió.

Marta: Hola mi niña, como estás... pero que te pasa porqué traes esa carita??
Ana: Agotada nana, vengo del gimnasio
Marta: Pero para que vas tanto a ese gimnasio si tu estás bien así mi niña
Ana: ¿Tu crees? A mi me parece que estoy gorda... pero bueno, voy a mi cuarto a darme una ducha.
Marta: El joven Julio te ha estado esperando toda la tarde. Está en el estudio.
Ana: ¿Julio? Está aquí? Verdad que le dije que viniera, que pena... y yo que me las doy de puntual. Lo olvidé por completo. Voy a verlo.

Ana se dirigió al estudio y abrió la puerta. Julio (Jonathan Montenegro) se levantó de la silla y miró a Ana sonriente.

Julio: Al fin. Como siempre dejándome esperando. Con todos eres siempre puntual pero a mi, a mi que me lleve un tren verdad, que un camión me arroye, tu te dices “¿Julio? Julio que espere!!!”

Mientras Julio decía todo esto Ana se acercaba a él y lo tomaba del cuello y bien pegadito de él le susurraba al oído: “pero si tu sabes que me tienes loquita por ti”


ESCENA 9

En la Vicaría de Santiago



Santiago entró a la Vicaría. Estaba exhausto y decepcionado y su rostro hinchado de tanto llorar. Aún no salía de su asombro, no sólo por descubrir el engaño de Jason la noche anterior, sino también por lo que Jonathan le había contado. Definitivamente – se dijo - Jason era más que un ser despreciable.

Caminó hasta su habitación sin ser visto. No estaba en condiciones de hablar con nadie. Cuando abrió la puerta alguien con quien no esperaba enfrentarse todavía estaba ahí. Era Jason.

Jason: Santiago!!, Al fin!!, te he estado esperando toda la tarde, ¿se puede saber que andaba haciendo este picarón?

Santiago miró el sonriente rostro de Jason. Pasaron unos segundos antes de que pudiera reaccionar, pero por fin dijo.

Santiago: Qué bueno que estás aquí Jason... qué bueno que estas aquí.

FIN DEL CAPITULO 13

EN EL PROXIMO...




 

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