MENTIROSO

TODOS TENEMOS ALGO QUE OCULTAR
 


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CAPITULO 14

August 3 2003 at 11:10 AM
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CAPITULO 14

Actuación Especial de:
RAFAEL AMAYA
Como Jonathan

Y
Como Julio
JONATHAN MONTENEGRO

Actuan Hoy:

Antonio Escobar como El Taxista
Y
JUAN CARLOS SERRAN
Como el Dr. Rivera


ESCENA 1

En la Vicaría de Santiago




Santiago: Qué bueno que estás aquí Jason... qué bueno que estas aquí.


Jason, que notó el tono pronunciado de Santiago y vio el rostro del hombre comentó.

Jason: ¿Qué te pasa?... ¿Por qué me miras así?

Santiago no respondió, lentamente se fue acercando a Jason y con su puño cerrado le propinó un duro golpe. El joven, desde el suelo donde fue a parar, miró a Santiago

Jason: Pero qué diablos... que fue eso...
Santiago: Eres un maldito mentiroso, dime, ¿desde cuándo me engañas? ¿desde cuando juegas conmigo?
Jason: Pero de qué hablas si yo no te engaño... ¿de dónde sacas eso?
Santiago: No intentes negarlo!!! Yo mismo te vi anoche en la discoteca bailando con tu amigo... anda, niégame que no fuiste ayer a la discoteca, atrévete a negarlo!!!

Jason comprendió que de alguna forma Santiago sabía lo de la noche anterior. ¿Cómo lo supo? No sabía, pero ya no cabían más fingimientos. Esto de alguna forma lo tranquilizo. Se levantó del piso donde Santiago lo había enviado, limpió la sangre que salía de su nariz y miró fijamente a Santiago.

Jason: De acuerdo, no lo voy a negar. Voy a decirte la verdad.


ESCENA 2

En casa de los Arosemena, el estudio



"Pero si tu sabes que me tienes loquita por ti”

Ana se separó de Julio y empezó a reír. Le gustaba mucho hacer esas bromas con él, su mejor amigo, y de hecho, era la única persona con quien sentía la suficiente confianza para bromear de aquélla forma.

Julio: Tu siempre con tus bromitas. (Y en un tono más bajo): Si tan solo fuera verdad...
Ana: ¿Perdón? ¿Qué dijiste?
Julio: No, nada... Dije que ya estamos atrasados y tenemos que empezar a estudiar
Ana: No, no, no, dime qué dijiste...
Julio: Nada Ana...
Ana: Dijiste si tan solo fuera verdad. Yo te escuché

Julio empalideció. Ana había escuchado. Buscó alguna forma de salir de eso, sin tener que decirle a Ana el significado de su comentario. Pero al final, dijo:

Julio: Sí, eso fue lo que dije: “si tan solo fuera verdad”. Y sabes por qué lo dije. Porque me gustas. Porque me pareces la mujer más maravillosa del mundo. Porque te amo Ana. Es eso: lo dije porque TE AMO.
Ana: Ayyy Julio deja el relajo, mejor empezamos a estudiar de verdad. No, primero voy a darme un baño, me siento pesada...
Julio: Ana, no estoy bromeando. He llevado esto por muchos años y creo que ya es hora de decirlo. Ana Yo te amo.
Ana:¿ Qué? Pero si tu eres como mi hermanito. El hermano que nunca he tenido en Jasón.
Julio: Sí, lo sé, pero en realidad no somos hermanos, ¿verdad? Y por eso es imposible no estar enamorado de ti.

Ana no sabía que decir.


ESCENA 3

En el Hotel Internacional, habitación de Tony



Agustín Arosemena entró al Hotel Internacional y se dirigió directamente a los ascensores. Como suponía, nadie le pidió que se identificara ni le preguntó hacia donde iba, algo típico de los hoteles de esa clase. Salió del ascensor y avanzó por el pasillo buscando la habitación número 65. Al fin la encontró. Tocó y tras unos segundos de espera Tony Lugo abrió. Agustín entró de inmediato sin esperar ser invitado. Tony fue el primero en hablar.

Tony: Pero mira nada más a quien tenemos aquí, al ilustre Doctor Agustín Arosemena... Te estaba esperando. Tenía la corazonada que Julietita recurriría a ti para auxiliarse.
Agustín: No te equivocaste, así lo hizo.
Tony: Aja... Y Ahora que estás aquí hablemos de negocios...
Agustín: No vine a hablar con un infeliz como tu y mucho menos de negocios...

Tony no esperaba una respuesta así.

Tony: Y si no viniste a hablar de negocios, entonces ¿qué haces aquí?
Agustín: Simple... vine a matarte

Y uniendo la palabra al acto, sin darle la menor oportunidad a Tony Lugo, Agustín sacó rápidamente de su saco una pistola con silenciador y le disparó.



ESCENA 4

Casa de los Arosemena, en el estudio



Al ver Julio que Ana no reaccionaba, decidió irse a su casa.

Julio: creo que mejor me voy –dijo tomando sus cosas.
Ana: Julio...
Julio: No, no digas nada. Mejor me voy y nos hablamos mañana
Ana: No... no es necesario, quédate. Comprende que lo que me dijiste me dejó fría...
Julio: No veo por qué. Creo que mi amor por ti ya era algo notorio. Todos se han dado cuenta, menos tu.

Ana tomó a Julio de las manos y se sentaron en un sofá del estudio.

Ana: A decir verdad, no. Nunca se me pasó por la mente algo así. Yo siempre te visto como mi mejor amigo. Tenemos años de conocernos, somos panas, Julio. Esto que me dices me toma por sorpresa y aunque te duela saberlo prefiero ser sincera contigo desde ya aunque pueda decepcionarte... yo no te amo.

Julio soltó la manos de Ana y se levantó.

Julio: Pero, ¿cómo lo sabes? nunca te has dado la oportunidad de amar a nadie. Siempre soñando con castillos y príncipes azules sin ver a tu alrededor ni prestarle atención a ninguno de los que de alguna forma nos hemos fijado en ti... Ana tienes que dejar de soñar y de ser tan solitaria y empezar a vivir. Mírate, 19 años y jamás has tenido un novio, es más... aún eres virgen!! Ya hasta tu hermana Angélica no lo es... Tienes que dejar de ser esa niña boba que aún eres y darte cuenta que ya eres una mujer...

Ana también se levantó de su puesto y caminó hasta la ventana. A través del cristal veia el Sol dormirtar para darle paso a la oscuridad.

Ana: ¿Eso piensas de mi? ¿Qué soy una niña boba?.... Lo que dices Julio me duele mucho. Pensé que tu me comprendías y ahora hasta te burlas de mi virginidad...
Julio: Ana... no, no me burlo, solo que entiende, tienes que dejar de ser tan fantasiosa...

Ana, que era una joven soñadora y romántica, lo interrumpió.

Ana: No Julio. Entiende tu. A mi no me importa despertar agotada de soñar con fantasías, y ¿sabes por qué? Porque sé que pronto serán mías... Tu me dices que deje de ser una muchacha solitaria, que mire a los tipos que están a mi alrededor, como tu. Pero ¿sabes otra cosa? Yo no me quiero enamorar solo por poder contar con compañía... creo que para el amor no hay prisa. A mi no me importa tener que esperar años por mi hombre ideal, por mi “príncipe azul” como tu dices, porque sé que existe en algún lugar un abrazo a la medida de mis brazos, que me tengo que encontrar una boca a la medida de mis labios... y mientras ese hombre llega no me importa seguir sola. Prefiero seguir soñando que algún día llegara.

Julio al escuchar a Ana comprendió por qué se había enamorado de esa joven que tal vez algunos consideraban opaca. Se reprochó sus palabras e intentó pedirle disculpas.

Julio: Tienes razón Ana. Perdóname por haber hablado así... es que el rechazo duele...
Ana: Está bien Julio. Te perdono. Después de todo, eres mi mejor amigo.

Ana abrazó a Julio. El muchacho la apretó fuertemente contra sí. En ese momento pensó que por ella era capaz hasta de entregar su vida y rogó a Dios que nunca sufriera el dolor de la traición y el desamor. Pero como los caminos de “Dios” son inescrutables y a veces hasta inexplicables, tal vez para Ana un destino muy diferente al que Julio deseaba para ella se le avecinaba.


ESCENA 5

En la calle, cerca de la casa de Maura y Joel



Angélica Arosemena vestida con una extraña indumentaria, una gorra Nike negra y lentes oscuros observaba la casa de Joel. Eran las 7.30 de la noche y sabía bien que a esa hora Joel solía salír a correr en el parque cercano a su casa. No había nadie en las calles. Era lo bueno, según quienes vivían ahí, del vecindario: la tranquilidad del mismo.

El reloj dio las 7:57 de la noche. Angélica se impacientó.

Angélica: ¿Será que este hombre no piensa salir a correr hoy? Que fastidio!!!. No puede ser... si todos los días lo hace. ¿Será que hoy no lo va a hacer por...?

En el momento en que decía esto la puerta de la casa de Joel fue abierta. El salió con su típica indumentaria deportiva y empezó a trotar lentamente. Angélica encendió el vehículo y avanzó también lentamente con las luces apagadas. A pesar que había algunas luminarias, la noche sin luna contribuía a la oscuridad del área.

Joel siguió trotando y cuando estuvo frente a la entrada del parque donde terminaba de hacer su rutina de ejercicios se dispuso a cruzar la calle. En ese momento, Angélica, sin encender las luces del auto que conducía, pisó lo más que pudo el acelerador y al tiempo que Joel llegaba al centro de la calle ella lo golpeaba con el frente del carro, provocando que el impacto levantara al joven y lo hiciera rodar por todo el frente, el techo y la parte trasera del auto, hasta caer sobre la calle.

Sin detenerse Angélica aceleró mucho más hasta estar a una distancia que consideró prudencial. Se estacionó y respiró profundamente.

Angélica: Tranquila..., tranquila. Después de todo NO FUE TAN DIFICIL...


ESCENA 6

En el Hotel Internacional, habitación de Tony.



Agustín Arosemena tomó su celular y marcó a uno de sus oscuros contactos.

Agustín: Tengo un trabajo para ti. Necesito que vengas con tus herramientas al Hotel Internacional, habitación 65. Entra sin ser visto... Si, sí. ¿En cuanto tiempo llegas?... Ok. Estaré aquí esperando.

Agustín cortó la llamada y miró el cuerpo de Tony que yacía sobre el piso. Lo tanteo con los pies pero no hubo la más mínima reacción. Se arrodilló y empezó a examinar los bolsillos de la ropa de Tony. Sólo su billetera con unos cuantos dólares e identificación. Nada fuera de lo normal.

Se levantó y empezó a registrar toda la habitación. Primero el ropero, las maletas de Tony y el gabinete de la televisión. No había nada. Pasó entonces a una de las mesitas de noche. La abrió y ahí encontró una llave. Tenía un llavero que tenía un número: 85678.

Agustín: De qué será esta llave... y este número...

De pronto tocaron a la puerta de la habitación. Agustín pensó que su ayudante había llegado muy pronto. Se levanto para acercarse a la puerta y cuando se disponía a preguntar quién era una voz femenina expresó.

- Tony, ¿estás ahí?... ábreme, tengo algo importante que decirte -

Entonces Agustín, que reconoció muy bien aquella voz, se preguntó:

“Pero...¿qué hace esta mujer aquí?”


ESCENA 7

En una avenida, en un taxi, en casa de Olivia.




Angélica se quitó la extraña vestimenta que cargaba y la guardó en la mochila que llevaba. Bajó de aquél automóvil y detuvo a un taxi, a quien indicó que la llevara a la casa de Joel. En el camino pasaron por una calle en donde un tumulto de gente se agrupaba alrededor de algo que no se alcanzaba a ver. Un auto de policía y una ambulancia estaban en el área.

Taxista (Antonio Escobar): Que bárbaro, debe ser un atropellado o algo así. Seguramente un loco de estos borrachos lo mató...
Angélica: Por eso es que hay que tener mucho cuidado ahora cuando uno cruza la calle... con tantos locos al volante...

Continuaron su marcha hasta llegar a la casa de Olivia. Al llamar a la puerta Olivia abrió.

Olivia: Angélica... Buenas noches...
Angélica: Buenas noches señora Olivia, ¿sorprendida de verme?
Olivia: sí... algo. No esperaba verte por aquí.
Angélica: Sí, supongo que es extraño, por lo de Maura, pero es que sentí la necesidad de hablar con usted, ¿puedo pasar?
Olivia: Oh.. disculpa mi descortesía; pasa, pasa...

Angélica entró a la casa y se sentó a conversar con Olivia expresándole su pesar por todo lo sucedido y asegurándole que ella no les guardaba ningún resentimiento ni a ella ni a Joel, mucho menos a Maura que era una víctima de las circunstancias... Y continuó dando vueltas en el tema, hasta que luego de unos 20 minutos de estar hablando pidió el baño. Como sabía que el baño de abajo era muy pequeño, confiaba en que le permitirían usar el de arriba. Así fue.

Subió a la segunda planta de la casa y se dirigió al baño. Le puso el seguro por dentro y salió, de tal forma que se pensara que estaba ahí. Pero en vez de eso, caminó hasta la habitación de Joel, donde muchas veces había resuelto alguna que otra emergencia sexual junto al joven. Esperaba que Joel no hubiera cambiado de sitió el cofre donde suponía podía tener las fotos y los negativos que la perturbaban. En efecto, ahí estaba el cofre. Pero tenía llave. ¿Cómo hago ahora? – se dijo- Entonces lo tomó y abrió la ventana del cuarto para dejarlo caer sobre los arbustos del jardín.

Bajó rápidamente las escaleras. Olivia la esperaba.

Angélica: Disculpe la demora señora Olivia, pero creo que la comida no me hizo nada bien. Me parece que mejor sería retirarme a mi casa...
Olivia: No te preocupes Angélica, comprendo, además es algo tarde, ya van a ser las 9 de la noche, qué extraño que Joel no haya regresado. Ay no, estos muchachos que la ponen a una en vela a cada momento. No sabes cuantas veces le he dicho que no me gusta que salga a correr a estas horas!!
Angélica: Sí, es muy peligroso. Como está la delincuencia y la inseguridad en las calles uno no puede tomarse esos riesgos...

Angélica se despidió de Olivia y salió de aquella casa. Como la señora la seguía observando no le quedó de otra que subir al taxi que la esperaba. Habían avanzado solo un poco cuando ella habló.

Angélica: Señor, deténgase por favor... olvidé algo... No, no es necesario dar la vuelta, esta calle es one way... espéreme unos minutos más que ya vuelvo rapidito.

Angélica corrió hasta la casa de Olivia y la rodeo hasta llegar al arbusto sobre el cual cayó el cofre. Lo tomó y con igual rapidez volvió al taxi. Ya ahí intentó abrirlo de mil formas, hasta que lo logró. Luego exclamó:

Angélica: Bingo!! Es que soy un genio!!!


ESCENA 8

En el apartamento de Jonathan




Jonathan se levantó de su cama con una fuerte jaqueca. Acaba de tomar una siesta. De inmediato aquellos pensamientos vinieron a su mente. Mañana era el día que había quedado con aquél médico para comprobar los resultados anteriores. Prácticamente rogaba por otros resultados distintos. Pero eso era tan difícil. “No, no voy a pensar en eso... Voy a darme una ducha”.

Se levantó y se metió en la ducha y con el agua cayendo sobre su rostro, intentaba ser fuerte. Pero no podía, pues aquello era demasiado para él, más fuerte que él. Y al final fue imposible no recordar.


-FLASH BACK-


“Jonathan: ¿Tiene los resultados doctor Rivera?
Doctor Rivera (Juan Carlos Serrán): Si joven, aquí están sus resultados. ¿Quiere leerlos usted mismo o prefiere que yo le diga?
Jonathan: Dígame usted, total... da lo mismo.
Doctor: Está bien. Hice el análisis varias veces para estar seguro y en todos el resultado fue el mismo. Usted, Señor Guerra, salió positivo.

-RETORNO-



Jonathan cerró la llave del grifo. Tomó una toalla y se secó. Caminó hasta su cama y sin poder evitarlo lloró, siguió llorando y no pudo dejar de llorar.



ESCENA 9

En la Vicaría de Santiago




Jason: De acuerdo, no lo voy a negar. Voy a decirte la verdad... ¿Sabes algo? De alguna manera me alegra que ya sepas la verdad. Esto de estar fingiendo que me gustas y encima decirte todas esas cosas tan cursis como “te amo”, “te quiero” ya me estaban fastidiando. Qué pereza!!!... y el discursito que me mandé ayer... ay no, al fin puedo decirte que en realidad te detesto, no te soporto; me pareces tan... sonzo... ni siquiera me gustas un poquito.

Santiago solo miraba a Jason. Sus palabras le partían el alma y la vida misma, pero resistió y no se permitió dejar salir una sola lágrima frente a él. Jason mantenía una burlesca mirada.

Santiago: Ya veo lo detestable que eres. Pero está bien que hablemos de forma clara. Yo también lo haré y creo que no te va a gustar lo que voy a decirte... mañana es lunes, ¿verdad?. ¿Sabes que haré a primera hora de mañana?
Jason: Supongo que sí. Ya me lo imagino.
Santiago: ¿Si?... ¿Qué crees que haré?
Jason: Supongo que pretenderás ir al Juzgado donde depositaste el testamento y dirás que el mismo es falso, además de contarlo todo.
Santiago: Exactamente es eso lo que pretendo hacer y me alegra que lo tengas claro. No voy a prestarme a ese juego sucio del testamento, mucho menos para beneficiar a un miserable como tu. Así que ve preparándote porque todo se sabrá y hasta preso podrías ir.

Jason se movió del lugar donde estaba parado y se situó cerca de Santiago pero de espaldas a él y al lado del escritorio que en su habitación el sacerdote tenía. Mientras pasaba sus manos sobre el escritorio dijo:

Jason: Qué iluso eres Santiago. Dime... ¿de verdad crees que yo voy a permitirte eso?
Santiago: No veo cómo puedas evitarlo.
Jason: ¿No? Fíjate que yo sí...
Santiago: ¿Sí? Como sería eso...
Jason: Pues así...

Y girando rápidamente hasta quedar frente a Santiago, con un abre cartas que tomó del escritorio, Jason lo hirió una y otra vez en su abdomen, mirándolo fijamente a los ojos.

Santiago: Ja...son...
Jason: Tu te lo buscaste al pensar en traicionarme...

Y al decir esto el arma filosa y mortal que tenía en sus manos continuaba desgarrando las entrañas de aquél hombre que alguna vez creyó en el amor sincero de este desalmado joven llamado Jason.


FIN DEL CAPITULO 14

EN EL PROXIMO....






 

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