
CAPITULO 15
Actuación Especial de:
BLANCA GUERRA
ESCENA 1
En la Vicaría de Santiago
Y al decir esto el arma filosa y mortal que tenía en sus manos continuaba desgarrando las entrañas de aquél hombre que alguna vez creyó en el amor sincero de este desalmado joven llamado Jason.
Santiago cayó sobre suelo. Jason miró sus manos y su ropa manchadas de la sangre del sacerdote. En su mano tenía aún el abre cartas homicida.
Jason: Piensa... piensa... piensa... ¿ahora que vas a hacer con este muerto?
Se quitó la camisa que llevaba puesta y buscó entre las ropas de Santiago alguna que pudiera ponerse. Lo hizo y luego se mantuvo pensativo unos minutos.
Jason: Creo que lo mejor será que me vaya. Nadie relacionará esto conmigo, mucho menos si dejo algunas cuantas pistas falsas... sí, eso es lo que tengo que hacer...
Fue al escritorio y tomó una revista. Con una tijera fue recortando letras para componer algunas supuestas cartas anónimas. Preparó tres. La primera decía: “Maldito. Deja a mis niños”; la segunda: “Violador de niños. LA PAGARAS”; la tercera: “Estas advertido... pagarás por mis niños”.
Luego de hacer esto las guardó en uno de los cajones del escritorio. Procedió entonces, con la propia sangre de Santiago, a escribir un mensaje en una de las paredes, que decía: “TE LO ADVERTI ASQUEROSO VIOLADOR”.
Jason pretendía con eso hacer ver que el crimen de Santiago fue cometido por un padre vengativo o algo similar al enterarse que Santiago abusaba de sus niños.
Jason: No sé si dará resultado pero es lo que se me ocurre... además a Santiago siempre le han gustado mucho los niños... eso puede ayudar... Rayos, ya es tarde, tengo que salir de aquí... por si acaso también debería hacerme una coartada.
Se disponía a salir de la habitación cuando tocaron a la puerta. Un hombre habló; era Jonathan Guerra.
Jonathan: Santiago... Santiago, ¿estás ahí?
“Pero ese es Jonathan... ¿Qué hace aquí?... Y ahora ¿qué diablos hago? – pensó Jason - ¿Cómo salgo de aquí?”
ESCENA 2
En el Hotel Internacional, habitación de Tony
- Tony, ¿estás ahí?... ábreme, tengo algo importante que decirte -
Entonces Agustín, que reconoció muy bien aquella voz, se preguntó:
“Pero...¿qué hace esta mujer aquí? ¿Qué hace Andrea aquí?
Agustín guardó silencio en espera de que su hermana se retirara. Pensó que así lo había hecho cuando, de pronto, por debajo de la puerta deslizaron un sobre. Agustín se inclinó y lo tomó. Lo abrió y en él, escrito a máquina, decía:
“Parque de San Francisco, lunes, 12 de la noche. Te espero, Patricia”
Agustín guardó el sobre en uno de los bolsillos de su saco. Luego murmuró:
Agustín: ¿Patricia...? ¿Por qué Patricia?
Estuvo pensativo unos minutos, pero fue interrumpido por un golpe en la puerta. Esta vez seguramente se trataría de su ayudante. Y así mismo fue. El hombre entró y Agustín le dio inmediatamente algunas indicaciones.
Agustín: Este hombre se llama Antonio Lugo. O más bien se llamaba. Quiero que recojas todas sus cosas y limpies por completo esta habitación. Tiene que parecer que Lugo abandonó el hotel. Nada de este infeliz tiene que quedar aquí...
Ayudante (Alfonso Berclay): ¿De qué forma quiere que me deshaga del cuerpo?
Agustín: Eso ya es iniciativa tuya, pero más te vale que no quede ni un rastro de él. Desde este momento Tony Lugo ha dejado de participar en esta historia. Y por supuesto: NO ERRORES.
Ayudante: No se preocupe doctor. Como siempre, haré un trabajo limpio.
Agustín: Eso espero.
Agustín entonces salió de la habitación y del hotel. Mientras iba rumbo a su casa pensaba:
“¿Qué tienes que ver Andrea con Tony Lugo?... ¿Y por qué la nota dice Patricia?... ¿debí confrontarla ahí mismo? No, claro que no. Pero ahora tal vez si.... No, me parece que para tener certeza mejor espero hasta mañana a las 12 de la noche”.
ESCENA 3
En casa de Olivia
Olivia Santana estaba ya muy preocupada por Joel. Iban a dar las 9:45 de la noche y nada que llegaba. Se sentía angustiada. Por un lado estaba su angustia y dolor porque su hija Maura estaba detenida en un reclusorio temporal de menores por intento de homicidio y además de eso, Joel provocándole preocupaciones innecesarias al no volver temprano a su casa. De pronto sonó el teléfono; ella contestó rápidamente.
Olivia: Buenas noches... Sí... soy su madre... qué!!!... no, no puede ser...¿cuándo?, ¿cómo?... ¿a dónde lo llevaron?... sí, sí, voy inmediatamente para allá.
Olivia tomó su bolso y las llaves de su auto. Las lágrimas salían de sus ojos. La llamada que acaba de recibir le informaba del accidente de su hijo. Salió de su casa y subió a su vehículo mientras se preguntaba que había hecho para merecer el castigo de ver sufrir a sus hijos de esa manera.
ESCENA 4
En la vicaría de Santiago.
Jonathan seguía llamando a la puerta, mientras intentaba abrirla. Jason se apresuró a tomar sus cosas y esconderse en el baño. En ese mismo instante Jonathan abrió la puerta y se pasmó por lo que sus ojos veían.
Sobre las baldosas blancas pero enrojecidas por la sangre que brotaba de las entrañas abiertas del Padre Santiago, se encontraba este hombre inconsciente.
Jonathan: Pero por Dios!!! qué es esto...
El joven se inclinó sobre el cuerpo de Santiago y tomó una de sus muñecas buscando el pulso.
Jonathan: Oh... aún está vivo... tengo que llamar a un médico... tal vez pueda sobrevivir.
Se levantó y miró a su alrededor en busca de un teléfono. Al no ver ninguno salió rápidamente de la habitación para buscar uno. Jason aprovechó para salir de su escondite y de ese lugar. Antes, dio una mirada a Santiago, percatándose que sí respiraba todavía. Maldición!! – pensó – Mientras salía de la vicaría.
“El muy maldito está vivo aún... pero tiene que morir... tiene que morir!!!”
ESCENA 5
En casa de los Arosemena, en el Salón.
Marta apagaba las últimas luces del salón. Al hacerlo se detuvo frente al enorme retrato de Alma Arias Eskildsen de Arosemena que ahí estaba. En ese momento viejas palabras de la difunta volvieron a su mente.
--FLASH BACK--
Alma (Blanca Guerra): Qué voy a hacer Marta!!!, qué voy a hacer!!!
Marta: Niña Alma, tranquilícese, ponerse así no le hace bien...
Alma: Pero cómo quieres que me tranquilice, ¿no ves que Agustín está a punto de dejarme? Y como no lo va a hacer si no soy capaz de darle un hijo... 6 años de matrimonio y no he podido... y lo peor es que nunca podré!
Marta: No creo que el señor la vaya a dejar por eso. Él la ama y comprenderá su incapacidad de darle...
Alma: Qué va a comprender!!... nunca lo hará. Conociéndolo sé que se buscará a cualquier otra que pueda dárselos y me dejará. Y tu sabes Alma que si Agustín me deja...
Marta: Ni lo diga... Mi niña, tu angustia es tan grande que me duele. Por eso tal vez yo pueda hacer algo para ayudarte...
Alma: ¿Ayudarme? ¿Cómo?...
Marta guardaba silencio indecisa de hablar.
Alma: Pero habla...
Marta: Tal vez usted sí pueda darle ese hijo al señor Agustín. No será precisamente un niño nacido de sus entrañas, pero con que el señor Agustín así lo crea...
Alma: Pero explícate mujer... ¿Cómo voy a hacerle creer eso? Y sobre todo, ¿de donde voy a sacar un niño?
Marta: Tal vez yo pueda darte un niño mi niña... Tal vez yo pueda...
--RETORNO--
Marta regresó de su viaje al pasado y mirando el retrato de Alma exclamo:
Marta: Agustín nunca debe enterarse que tu jamás pudiste darle un hijo... Nunca!
ESCENA 6
En el apartamento de Patricia
Patricia Valdés intentaba avanzar en el trabajo pendiente que tenía, pero no podía. Se cuestionaba si debió avisarle a Tony que Agustín pensaba encargarse de él.
Patricia: No, ¿por qué le iba a avisar? Qué resuelva sus asuntos como pueda... pero, ¿Y si Tony le llega a decir algo sobre mi? ¿será posible que lo haga? No creo. No es tan tonto. Si Agustín llegara a saber algo de mi vida, entonces él perdería...
El timbre de la puerta de su apartamento la interrumpio. ¿Quién será a esta hora? – se preguntó - Agustín tiene llave... ¿se le habrá quedado?
Se dirigió a la puerta y vio por el visor. Era Andrea Arosemena quien tocaba. Patricia abrió y en cuanto lo hizo, Andrea entró al apartamento y habló.
Andrea: No voy a estar con rodeos ni florecitas. Ya sé que tu y mi hermano son amantes y que lo son desde hace mucho tiempo y vengo a exigirte, que lo dejes de inmediato.
Patricia miró sorprendida a Andrea.
Patricia: ¿Vienes a... exigirme?
Andrea: Sí a exigirte y advertirte que si no...
Patricia: ¿Y a cuenta de qué vienes a mi casa a exigirme y advertirme nada?
Andrea: A cuenta de que sé que no eres más que una arrivista, una infeliz que lo único que pretendes es escalar socialmente estando al lado de un hombre como Agustín... una cualquiera, una barragana igual que tu madre!!
Patricia: ¿Mi madre? ¿qué sabes tu de mi madre?
Las dos mujeres se miraron directamente a los ojos. Andrea supo que acababa de cometer una imprudencia.
ESCENA 7
En casa de los Arosemena, en el vestíbulo
Angélica entró a su casa y se disponía a subir las escaleras cuando Ana la llamó.
Ana: Angélica, espera. Necesito hablar contigo.
Angélica (sin hacerle caso y subiendo las escaleras): Lo siento Ana, ahora no puedo...
Ana: Creo que sería bueno que me escucharas.
Angélica: Que no puedo, mañana...
Ana, al ver que su hermana no la quería escuchar dijo:
Ana: ¿Ya hablaste con Joel?, ¿Ya no va publicar esas fotos en internet?
En ese instante Angélica se paralizó. Desde lo alto de la escalera volteó a ver a Ana.
Angélica (bajando): ¿Qué? ¿Qué dijiste?
Ana: Lo que oíste Angélica.
Angélica: No sé de que hablas...
Ana: Tranquila, no es necesario que te preocupes. Lo sé todo... y como somos hermanas y estoy preocupada por ti quiero saber si pudiste hablar con Joel.
Angélica: E.. sí... ¿exactamente qué es lo que sabes?
Ana: Pues todo lo que te dijo esta mañana... no pude evitar escucharlos, estaba buscando unas flores...
Angélica estaba atónita. Ana sabía las amenazas de Joel. “¿Y si relaciona el accidente de Joel conmigo? – se preguntó – No, no hay nada que pueda vincularme a eso...”
Pensaba en eso cuando la pregunta que Ana le hizo la retornó a la realidad.
Ana: ¿Y ese cofre? ¿Es tuyo?... Se parece al cofre que... Angélica!! ¿ese no es el cofre de Joel?
Angélica miró sus manos y el cofre que sostenían. Miró entonces a Ana sin saber que responder.
ESCENA 8
En el Hospital
Olivia llegó al hospital lo más rápido que pudo y preguntó por su hijo. Le indicaron donde estaba, pero no podía verlo. Se sentía desesperada. Estuvo esperando por espacio de una hora antes que una enfermera le diera mayor información.
Enfermera (Ivette Proal): ¿Es usted pariente de Joel Santana?
Olivia: Sí, soy su madre... ¿cómo está? ¿puedo verlo?
Enfermera: El paciente está en observación. Sufrió algunas fracturas en la columna vertebral y fuertes golpes. Su condición es delicada pero estable. Ahora mismo lo están trasladando a la sala de cuidados intensivos y ahí podrá pasar a verlo unos minutos.
Olivia: Oh... Gracias a Dios.
Enfermera: Pero tiene que esperar unos minutos.
Olivia espero el tiempo necesario hasta que la enfermera le indicó que podía pasar. La condujo hasta la sala y ahí, sobre una cama, y conectado a una serie de aparatos médicos estaba Joel. Ella se sentó a su lado y tomó su mano. A los minutos sintió que Joel la apretaba e intentaba hablar. Olivia se levantó inmediatamente y se acercó a su hijo. Joel abrió los ojos y vio a su madre.
Joel (apenas susurrando): Ma.. má...
Olivia: Sí mi vida... aquí estoy...
Joel: An.. gé... li... ca...
Olivia: ¿Angelíca?
Joel: Fue... ella... el... carro... Fue ella...
Olivia quedó perpleja.
Olivía: Hijo... Joel... ¿Me estás diciendo que Angélica te atropelló?
Joel: Sí... sí...
FIN DEL CAPITULO 15