CAPITULO 20
Actuación Especial de:
Tomas Goros como Emilio De La Rosa
Arsenio Campos como el Médico
Rosita Pelayo como Carmen
Alberto Guerra como el Camarero
ESCENA 1
En la casa Arosemena
Marta: ... Jason y Ana... Jason y Ana Arosemena son tus hijos y tus hermanos...
Ninguna de las mujeres se había percatado que alguien había entrado a la casa. Alguien que había escuchado toda la conversación entre ellas. Ese alguien estaba tan sorprendido como Pilar.
Jason: Pero... pero qué está diciendo esta vieja... qué Ana y yo... que Ana y yo no somos.... qué yo no soy un Arosemena
Jason iba a entrar a la habitación pero se detuvo ante la pregunta de Pilar
Pilar: Ellos... ellos dos son mis hijos... mis hijos... pero ¿y el otro? ¿dónde está mi otro hijo?
Marta: Tu otro hijo... de él lastimosamente no sé mucho. Tu padre se lo dio a una mujer y lo último que supe fue que se fueron de Panamá a Bocas del Toro... pero más de eso no sé...
Pilar se acercó al retrato y pasó sus manos por el rostro de Ana y Jason. En tanto Jason tenía mil pensamientos confusos en su mente.
Jason: ¿Otro hijo?... Tres... ¿Hay otro como yo?
Tenía unas ganas inmensas de entrar y cuestionar a las mujeres, pero se contuvo con tal de saber más.
Pilar: Pero , ¿por qué están aquí? Cómo es que llegaron a ser los hijos de Agustín Arosemena y Alma Arosemena?
Marta: Es una larga historia... muy larga que ya no tiene sentido contarla.
Pilar: Pero necesito saber...
Marta: Solo te diré qué Alma no podía tener hijos y al ver que Agustín estaba por dejarla, pensamos que embarazarse era una solución, más cuando sabíamos que Agustín anhelaba un hijo . Así que fingió estarlo y el niño que tu tendrías lo haría pasar por suyo... todo con mi consentimiento. Solo que tuviste tres niños y entonces prefirió quedarse con dos de ellos, la niña y uno de los niños. El otro tu padre se encargaría de él y así lo hizo...
Pilar: Dónde estará... Dios quiera que esté bien... Pero por lo menos ahora tengo la tranquilidad de saber que mis hijos están bien, que han crecido y que lo han hecho rodeado de todo lo mejor...
Marta: Y ¿qué piensas hacer ahora que sabes la verdad?
Pilar: ¿Qué? ¿qué pienso hacer? Pues decirles que soy su madre. Contarles toda la verdad...
Marta: ¿Cómo crees que reaccionarán, y sobre todo cómo crees que reaccionará Agustín Arosemena?
Pilar: No sé, no sé. Pero nadie me va a impedir que yo grite a los cuatro vientos que Ana y Jason son mis hijos, nadie!!
En ese momento Jason decidió entrar al estudio.
Jason: Te equivocas. Yo te lo voy a impedir!!
ESCENA 2
En el Edificio de Arosemena & Arias, oficina de Agustín.
Agustín Arosemena estaba en su oficina pensando en todo lo que Patricia Valdés le había dicho. Se sentía mal, utilizado, humillado. Pero sobre todo se sentía molesto.
Agustín: Es sorprendente el descaro de esta mujer. Todo este tiempo me utilizó. Pero tranquilízate Agustín. Ya llegará el momento en que puedas desquitártela. Ahora piensa que te quitaste un peso de encima. Con todo esto Patricia ya no representa un problema para tu relación con Julieta.
En ese momento el teléfono sonó.
Agustín: ¿Sí?
Carmen (Rosita Pelayo): Doctor, acaba de llegar un sobre para usted con un sello de urgente.
Agustín: ¿Urgente? ¿Quién es el remitente?
Carmen: No tiene remitente doctor.
Agustín: Qué extraño. Tráelo para ver de qué se trata.
Carmen le llevó el sobre y cuando lo tuvo en su mano lo examinó detenidamente. “es un sobre común, ¿Qué será?”, se preguntaba Agustín mientras lo abría y sacó una tarjeta de él Sus rostro no podía expresar mayor extrañeza por lo que leía. La tarjeta decía:
”Si quiere saber por qué violaron a Julieta Romero, pregúntele a su hermana. Ella lo sabe muy bien”
Agustín: Pero qué es esto. ¿Andrea? ¿Qué tiene que ver Andrea con la violación de Julieta?
El teléfono volvió a interrumpir. Esta vez Carmen le informaba a Agustín que del hospital habían llamado para informar que Angélica había reaccionado. Agustín se levantó y avisó a su hija Ana y juntos se encaminaron al hospital.
ESCENA 3
En el hospital Santa Fe
César estaba en la habitación de Angélica. Ya había avisado a los médicos que la joven reaccionó.
Médico (Arsenio Campos): ¿Y cómo se siente?
Angélica: Me duele un poco el pecho al hablar...
Médico: Es normal. Su herida fue grave y tenerla con nosotros es casi un milagro de Dios...
César estaba ahí, pero no escuchaba la conversación entre médico paciente. Sus celos le hacían recordar algunos momentos en el que Angélica debió reírse de él, como en la fiesta de cumpleaños de Joel, cuando a ambos los había encontrado en el dormitorio de éste.
--FLASH BACK—
César: Angélica, te estaba buscando por todos lados... Joel, ¿cómo estás? ¿Qué hacen aquí?
Angélica: Hola César, ¿buscándome? Pero si acabo de subir... Le estaba pidiendo a Joel que me mostrara el cofre éste... ¿verdad Joel?
Joel: Sí, claro... Jajajaja. Dice que quiere comprarte uno igualito...Jajajaja
César: ¿Sí? Y ¿de qué te ríes?
Joel: No, nada... de nada....
--RETORNO--
“Seguramente Joel se reía de mi idiotez... Y Angélica también... – se decía César - Pobre tonto que fui...” Una pregunta del médico lo sacó de sus pensamientos.
Médico: Oiga joven!!
César: Ahh... qué... diga...
Médico: Está usted bien distraído. Le preguntaba si no va a complacer a su novia
César: ¿Complacer...? No entiendo
Médico: Sí, su novia le acaba de pedir un beso de despedida... ¿Y entonces?
César caminó hasta acercarse a la cama en la que estaba Angélica. El médico le dio paso, para que tuviera más comodidad.
César: ¿Podría dejarnos solos, doctor? Es que me da pena que...
Médico: Oh, sí, sí, claro. Pero que sea solo un pequeño besito. Nada de excesos. Recuerde que la paciente debe descansar.
Diciendo esto último el médico se retiró. Cuando los dos jóvenes quedaron solos la primera en hablar fue Angélica.
Angélica: César, ¿Qué pasa?... ¿no quieres darme un besito?
Entonces lo que hizo César fue terrible. Se acercó más a Angélica como si fuera a besarla, pero en vez de eso le escupió su rostro.
Angélica Pero... qué esto!!... por qué hiciste eso!!
César: ¿Por qué? Preguntas por qué, asesina y mentirosa. Porque jamás besaría a una perra como tu. Ya sé la verdad, toda la verdad sobre Joel y tu y sobre el embarazo. Y también sé que tu mataste a Joel... ¿Crees que podría besarte?
A Angélica, débil como estaba, la impresión le causó una fuerte agitación. Su corazón estaba acelerado y su respiración era entrecortada.
Angélica: No puedo... no puedo... respirar... no puedo...
César solo la miraba sin hacer nada. En ese momento entró una enfermera que dio la voz de alarma y en unos pocos segundos el médico y un equipo le daban los auxilios a Angélica. Y mientras César observaba él mismo se sorprendía de su pensamiento, pero no podía dejar de repetirse mentalmente una y otra vez:
”Qué se muera, que se muera... ojalá se muera...”
ESCENA 4
En la casa Arosemena
Jason: Te equivocas. Yo te lo voy a impedir!!
Marta y Pilar estaban petrificadas por ver a Jason ahí.
Marta: Jason...
Pilar: ¿Jason? Tu eres Jason... (acercándose a él para tocarlo)
Jason: No se me acerque!!!
Marta: ¿Escuchaste...? ¿Escuchaste nuestra conversación?
Jason: Claro que escuché!!
Pilar: Entonces ya sabes que soy tu madre...
Jason cerró la puerta del estudio que él había dejado abierta y luego miró a Pilar con mucha ira.
Jason: No vuelva a repetir eso, ¿me escuchó? No vuelva a repetir que es mi madre. Mi madre es Alma Arias Eskilsend de Arosemena... no usted!!
Marta: No Jason, ella es tu madre y la de Ana. Si escuchaste ya sabes la verdad y ahora ya no queda fingir más. Pilar es tu madre y yo... yo soy tu abuela
Jason caminó hasta donde Marta y con mucha rabia la tomó por el cuello, y con la otra mano cerraba su boca.
Jason: Cállate vieja estúpida...Tu no eres nadie, yo no soy nada tuyo, yo soy Jason Arosemena Arias y no..
Pilar (Intentando que Jason soltara a Marta): Suéltala... qué haces, es tu abuela... la vas a matar!!!
Jason, con el brazo con el que le restregaba la boca a Marta, empujo a Pilar que fue a dar contra una pared y luego soltó a Marta. Ambas mujeres estaban conmocionadas. Jason las miraba con mucho odio.
Jason: Quiero que les quede una sola cosa clara. Esto que acabo de escuchar no lo van a repetir jamás, ¿Está claro? ¿Entendieron? Respondan!!
Pilar se acercó a Jason hasta quedar nuevamente frente a él.
Pilar: Pero hijo... yo soy...
Jason: Qué no me llame hijo!!!
Marta que estaba ya algo repuesta de la sacudida que le había dado Jason ahora habló con más firmeza.
Marta: No sé como lo vas a impedir. Toda esta casa está construida sobre mentiras y si Pilar quiere decir que es tu madre y la de Ana no podrás hacer nada!!
Pilar: Sí, Jason. Muchos años he estado atada y ahora que sé la verdad y que puedo vivir mejor no voy a reprimir todo esto, no lo haré, no lo haré!!
Jason: A sí, sí que lo harán. Van a callarse porque si no lo hacen... si llegan a abrir su estúpida boca voy a... voy a matar a Ana!
ESCENA 5
En un restaurante
Andrea Arosemena estaba comiendo un delicioso “Roquefort en hojas de endibia” en un exclusivo restaurante francés. Mientras lo hacía pensaba.
“Qué se habrá hecho el Tony... ¿será que se conformó con los quince mil dólares... No creo. Es muy poco dinero... Pero es extraño que no de señales de vida... señales de vida... ¿Será que está muerto?”
En ese instante un camarero se le acercaba y le daba una tarjeta.
Camarero (Alberto Guerra): Disculpe, señora Andrea, un muchacho trajo esto para usted.
Andrea: ¿Un muchacho? Para ver (tomando la tarjeta)
Cuando la abrió Andrea tembló al leerla.
”Disfruta tus últimos días en libertad. Muy pronto se sabrá toda la verdad. El rapto de Elena, la violación de Julieta, el Accidente de Alma y también tu amor por Agustín”
Andrea se levantó de la mesa y empezó a temblar y a gritar histérica:
Andrea: Quién trajo esto!!! Quién trajo esto!!! Quién!!! Maldito Tony, Maldito Tony!!!
Y mientras lo hacía todos en el restaurante la miraban sorprendidos de que tan distinguida dama hiciera tan vergonzoso espectáculo.
ESCENA 6
En el hospital Santo Tomás
Jonathan caminaba junto a Emilio De La Rosa, sin comprender qué hacía nuevamente en el hospital Santo Tomás.
Jonathan: Pero Teniente, ¿no puede decirme qué hacemos aquí?
Emilio: Tranquilo joven. Pronto lo sabrá. Y cuando lo sepa tendrá usted que ser muy discreto.
Al tiempo que decía esto llegaban frente a una puerta al final del pasillo. Entraron y de pie, frente a una ventana estaba un hombre. Al girar, Jonathan quedó casi sin aliento.
Jonathan: Santiago... Santiago, estás vivo...
Santiago: Sí, estoy vivo... Todavía vivo. Teniente, ¿podría permitirnos un momento?
Emilio: Claro (saliendo de la habitación)
Santiago: Siéntate Jonathan (al tiempo que se sentaba)
Jonathan: Pero no entiendo... si dijeron que estabas muerto...
Santiago: Sí, lo sé, pero ya vez que no.
Jonathan: Pero por qué dijeron eso si no moriste...
Santiago: Eso es otra historia, ahora quiero hablarte de lo que sucedió y sobre todo explicarte qué haces aquí, por qué eres el único que ahora sabe que estoy vivo, por qué pedí que te buscaran, ¿no te interesa saber?
Jonathan: Claro que sí porque es muy extraño. ¿Por qué lo hiciste? Después de todo casi no nos conocemos.
Santiago: No, casi no. Pero esa noche que me ayudaste fue suficiente para saber que eres una buena persona. Sin siquiera conocerme me ayudaste y me apoyaste. Creo que en ese momento era hasta capaz de suicidarme y tu lo evitaste con tus palabras y tu buena disposición. Eso siempre te lo agradeceré.
Jonathan: Bueno... yo solo hice lo que cualquiera hubiera hecho....
Santiago: Te equivocas, cualquiera no... pero antes que se nos acabe el tiempo quiero hablarte sobre mi plan...
Jonathan: ¿Tu plan?
Santiago: Sí, mi plan de venganza contra Jason.
Jonathan: ¿Venganza contra Jason? ¿Por haberte engañado?
Santiago: Sí, por haberme engañado pero sobre todo por... por haber intentado matarme.
Jonathan: ¿Qué?... No me dirás que...
Santiago: Sí, Jonathan. Jason fue quien me hizo esto. Jason intentó matarme y ahora quiero que me ayudes a cobrarle todas sus maldades, a hacerlo pagar toda su iniquidad... ¿estás dispuesto a ayudarme?
Jonathan miró al sacerdote estupefacto. Lo pensó unos minutos. Pensó en el desprecio de Jason, en cómo había tratado a Alan y sobre todo en lo que Santiago le acababa de contar.
Jonathan: Sí, estoy dispuesto. ¿Qué tengo que hacer?
ESCENA 7
En el hospital Santa Fe
En el hospital Santa Fe, César, Agustín y Ana esperaban noticias del doctor.
Ana: ¿Pero qué pasó César? Si reaccionó y estaba tranquila que la hizo ponerse mal de nuevo.
César: No lo sé Ana. Yo solo me iba a despedir de ella y entonces empezó a agitarse y convulsionarse...
Ana: ¿Seguro? ¿No le habrás dicho nada? ¿No le reclamaste nada?
César: No...
En ese momento el médico llegó a darles informes.
Médico (Arsenio Campos): No sé muy bien que provocó la excitación de la joven, pero la misma le causó un paro cardiaco leve. A Dios gracias, pudimos controlarla y ahora mismo está estable. No tienen que preocuparse. No creo que surjan nuevas complicaciones.
Ana: ¿Podemos verla?
Médico: Sí, pero solo una persona. Y si desean pueden acompañarla esta noche.
Ana: Yo lo haré, yo me quedaré con ella.
César que solo observaba, más que alivio sentía molestia. No entendía su sentir ni qué le sucedía.
“César, ¿Pero qué te pasa? Cómo puedes pensar esto. Cómo puedes estar deseando que se muera, eso está mal”
Sabía que estaba mal desearle la muerte a Angélica. Pero aún así lo deseaba. Entonces expresó.
César: ¿Puedo quedarme también?
ESCENA 8
En la casa Arosemena.
Jason estaba en su habitación. Marta y Pilar ya le habían asegurado que no dirían nada. Por lo menos por el momento. Pero el no podía estar seguro de nada. El no podía confiarse. Ya eran las 11:30 de la noche. Agustín estaba con Julieta y Ana había preferido quedarse en el hospital junto a Angélica. Solo Marta y Andrea estaban y esta última seguramente dormía.
Jason: No, no puedo confiarme. Tengo que hacer algo... tengo que. Sí. Y debo hacerlo ahora mismo.
Salió de su habitación y bajó las escaleras muy sigilosamente. Avanzó por el pasillo que llegaba a la cocina, la cruzó hasta entrar al área de la servidumbre, que estaba vacío pues era la noche libre de Felipa y Olga, las otras dos mucamas. Llegó hasta el cuarto de Marta, abrió la puerta y entró. Sobre su cama, dormida, estaba la sirvienta. Jason la contempló un momento. Después tomó una de las almohadas y despertó a Marta sacudiéndola por el hombro.
Jason: Marta... Marta... despierta...
Marta: Ahh... que... Jason... ¿qué haces aquí?
Jason: Despídete, “abuelita”... voy a matarte.
Entonces, con la almohada, cubrió el rostro de la pobre anciana que, a pesar de intentarlo, no pudo con la fuerza de Jason que estaba decidido a acabar con ella. Cuando Marta quedose quieta, Jason retiro la almohada y vio el rostro de la señora, que mantenía sus ojos abiertos. Acomodó la almohada y cerró los ojos de Marta.
Jason: Listo. Ya acabé con esta. Mañana acabo con Pilar.
FIN DEL CAPITULO 20