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Capitulo 21de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Rosario va a visitar al padre Abundio para comentarle la orden que le dio Alejandro; debe vigilar a su mujer y informarle cuando vuelva a hablar con el administrador, ella no comprende porque su hijo esta tan amargado si tiene todo para ser feliz, dinero, posición, una esposa bella. El padre Abundio le cuenta como están las cosas, Alejandro cometió un error muy grande, precisamente porque se sintió poderoso con el dinero y la posición heredada, y quiso comprar el amor de una esposa, pero el cariño no se consigue de esa manera y ahora esta pagando las consecuencia de ese error, el esta muy enamorado pero Magdalena le rechaza. Rosario se ofende ante la idea de que Magdalena no quiera a su hijo, y habla de retirarle su apoyo. El padre Abundio le indica que no debe juzgar a la ligera ni dejarse llevar por su amor de madre, Magdalena tampoco es culpable, ella fue engañada y ahora culpa a Alejandro del engaño, el ya intento mediar entre los dos, pero Alejandro no pone nada de su parte, en vez de ser comprensivo y afectuoso se enciende por cualquier cosa y se pone duro y violento. Rosario comprende a su hijo, no es fácil para un hombre aguantar mansamente el rechazo de su esposa.
Dimitrio y Alfonso están redondeando el plan para quedarse con las propiedades de Josefina, Dimitrio esta impaciente ya no aguanta mas la farsa, pero la venta de las propiedades de Josefina se dilata, esas cosas llevan tiempo, en cuanto tengan el dinero Dimitrio dirá a su supuesta esposa que debe ir a la hacienda para solucionar unos problemas, pero los dos crápulas se iran a Veracruz y tomaran el primer barco para España.
Maria esta en el jardín de la hacienda y llega Juventino, Maria afirma que la ha estado evitando últimamente para no darle explicaciones sobre su aviso el día en que atentaron contra Alejandro, él dice que eso no es cierto, solo quería evitarle problemas con la patrona al aconsejarle que se negara a ir con el patrón. Comentan que el administrador es raro, no parece un administrador, monta muy bien a caballo y además, según Juventino, tiene muy buena puntería, él lo vio cazando conejos. Maria sigue diciendo que hay algo extraño entre el administrador y la patrona, los dos son de Puebla podrían conocerse de antes, ella esta dispuesta a investigar.
Alejandro harto de estar en la cama ha decidido levantarse aunque todavía no esta totalmente recuperado, baja las escaleras lentamente, con esfuerzo, ayudado por Rosario que esta muy preocupada. Magdalena sale del despacho y se sorprende mucho al verlo, se interesa por su salud, quiere saber si le duele mucho, Alejandro casi sin mirarla, muy seco responde que no, pero en ese momento un movimiento brusco le hace encogerse de dolor, cuando Magdalena intenta ayudarlo aparece Maria, muy contenta de verlo levantado, lo toma de un brazo y lo ayuda a sentarse en el sofá, mientras tanto Magdalena muy molesta por la intromisión se va a la cocina, Alejandro se instala en el sofá y Maria se sienta a su lado muy contenta, pero él se da cuenta que Magdalena se ha ido y le ordena a Maria que la busque, quiere verla.
Magdalena muy molesta entra en el salón y se queda de pie detrás de un sillón.
-¿Se te ofrece algo?
-Alejandro muy seco: ¡Quiero que estés aquí!
-Tenias una compañía mucho mas agradable y animada que yo –contesta Magdalena malhumorada-
- Si, es cierto –terminante- Pero ella no tiene obligación, mientras que tu sí.
Magdalena se sienta en el sillón a regañadientes y evidentemente molesta.
-Alejandro la mira reflexivo y dice: Eres muy extraña Magdalena ¿Por qué cuando estuve enfermo me atendiste como si de verdad te importara mi salud?
-Por lo que acabas de decir. ¡Era mi obligación!
-Ah... Y también fue por obligación por lo que te mostraste tan preocupada y afligida –irónico- No creo que haya sido para aparentar ante los demás un interés que no existe, lo que puedan pensar los que nos rodean te tiene sin cuidado ¿No?
-Magdalena esta confusa, hurta la mirada: Lo hice como lo hubiera hecho por cualquiera.
-Alejandro cambia de tema pregunta con voz suave, inquisitiva; ¿Si yo te mandara a tu casa que harías?
-¿Piensas hacerlo? -Exclama Magdalena sorprendida.
-¡Contéstame! ¿Deshonrarías mi nombre... te reunirías con tu... –despectivo- enamorado.
Magdalena lo mira asombrada sin atreverse a contestar.
-Alejandro irónico la presiona ¿No sabes que contestar, verdad?
-Magdalena se recupera y intentando razonar dice: Alejandro si no nos queremos, si cada vez que hablamos es para discutir, para herirnos ¿Qué caso tiene que sigamos juntos?
-Alejandro contesta muy serio: Para mí tiene caso –cambia el tono de voz, se hace mas melancólico- Veras yo siempre quise tener una familia, quizá porque carecí de ella y no estoy dispuesto a renunciar a la satisfacción de tener hijos, al placer de verlos crecer a mi lado –agresivo- ¡Solo porque tu no quieres!
-Magdalena intenta contemporizar: Puedes tenerlos con otra mujer.
-No tendré otra esposa –irónico- ¡Al menos mientras tu vivas! Y yo deseo tener hijos legítimos no bastardos como yo.
Se miran fijamente durante unos momentos hasta que Magdalena aparta la mirada sin saber que decir.
Maria va a casa del administrador, muy amable se ofrece a ayudarle a ponerse al día con los libros, ella ayudaba a su padre mientras conversa aprovecha la ocasión para interrogarle, quiere saber si esta casado o dejo novia en Puebla, ante las respuestas negativas sigue parloteando, no parece un administrador, monta muy bien y su tío dice que tiene muy buena puntería, ante esta afirmación José Luis se sorprende y pregunta cuando lo vio disparar Juventino, ella le contesta que lo vio cazando conejos, José Luis se queda pensativo. Finalmente Maria llega a donde quería y pregunta si siendo los dos de Puebla él no conocía a la patrona desde antes, José Luis dice que no, nunca la había visto antes de llegar a la hacienda.
Magdalena pregunta a Rosario donde esta su marido, esta le indica que salió con el capataz, engancharon el calesín y salieron, Magdalena va a salir de la casa y Rosario la detiene. Le advierte que su marido le ha ordenado vigilarla, si vuelve a hablar con el administrador debe decírselo, amenazo con correrla si no cumplía sus ordenes, por eso le ruega que no la ponga en un compromiso, sabe que hace mal en desobedecer, no debía habérselo dicho, pero no quiere que haya mas dificultades entre ellos, tiene miedo por los dos. Magdalena esta extrañada por el interés que tiene Rosario por ellos, los conoce desde hace poco tiempo y les manifiesta un cariño y una inquietud por sus problemas que no es normal. Rosario dice que es agradecimiento, ellos le dieron trabajo y le permitieron vivir en su casa. Magdalena quiere saber de donde es, ella le cuenta que del pueblo pero estuvo muchos años fuera, Magdalena se interesa por el padre de Alejandro, y también por la madre, quiere saber quien era y como se llamaba, Rosario muy nerviosa dice no saber nada, a Magdalena se le hace muy extraño, porque si ella se fue hace treinta años para entonces Alejandro ya había nacido. Magdalena ve tan nerviosa a Rosario que la deja en paz y le permite retirarse, pero se queda muy pensativa, hay algo que no encaja.
Tomas, el hermano de Josefina, llega a Puebla de forma inesperada, el administrador de los bienes de Finita le ha informado que quiere vender todas sus propiedades de la capital y desea saber el motivo. Finita no tiene mas remedio que contarle la historia de su matrimonio secreto. El hermano se muestra aliviado cuando se entera de quien es el novio, por lo menos se ha casado con alguien de su clase, pero no esta de acuerdo con el viaje a Europa, y menos en secreto, parecen estar huyendo y eso no es bueno, esta de acuerdo que Dimitiro puede tener algún problema por haber faltado a la palabra dada, pero seguro que hay otra solución, se interesa por quien y donde se celebro el matrimonio y pide los papeles para examinarlos.
Alejandro esta en el salón leyendo una carta de Víctor donde le comunica su próxima visita acompañado de Esperanza cuando le anuncian una visita: Joaquín Arechiga dueño de la hacienda vecina, acude a visitar a Benjamín pues ignoraba su muerte, se muestra sorprendido por las dos noticias, la de su muerte y la presencia en la hacienda de un hijo que ignoraba tuviera. Alejandro lo recibe y le pide que se siente.
-Su padre y yo llevábamos una buena amistad –cordial- cuando yo venia a la hacienda con mi familia nos veíamos y también conocí mucho a su madre Doña Alba, era una encantadora mujer, pero yo siempre creí que no tenían hijos.
-Alejandro con serena dignidad- La señora Alba no era mi madre. Mi padre y su esposa no tuvieron descendientes, poco antes de morir él no sabiendo a quien heredarle me reconoció.
-Asi que...
-¿Qué soy hijo ilegitimo? -desafiante- ¡Sí señor!
Entra Magdalena y Alejandro se levanta para recibirla y presentarle al visitante. La toma por el hombro, y ella lo mira molesta, conversan sobre la familia de Magdalena, que parece tiene lazos de familia con la del Sr. Arechiga, su esposa es pariente de Doña Paula. Muy sorprendido el Sr. Arechiga felicita a Alejandro, pues tiene una esposa que además de bella, pertenece a una de las familias mas aristocráticas del país. Alejandro toma la mano de Magdalena mientras dice desafiante: ¡Si, asi es!
De vuelta a su hacienda Joaquín Arechiga comenta con su esposa Amalia la sorpresa que se llevo cuando encontró al hijo bastardo de Benjamín Almonte ocupando su lugar. Amalia se horroriza y es partidaria de no ir a visitarlos, pero su marido considera que no pueden hacer ese desaire a alguien de tanta alcurnia como Magdalena, que por añadidura es pariente suyo, además no es tan terrible, dejando aparte lo ilegitimo de su origen, Alejandro le pareció un hombre cabal y educado.
Alejandro y Magdalena pasean por los jardines de la hacienda.
-Alejandro –inquiere Magdalena- ¿Por qué cuando el Sr. Aristiga pregunto por tu madre, no contestaste?
-Bastantes explicaciones le había dado ya sobre mi origen.
-¿Quieres decir... que le dijiste que no eres hijo legitimo?
-¡Sí!
-¿Y que dijo?
-¡Nada! –irónico- pero dudo mucho que nos visite con su familia como prometió. ¿Te molesta? ¿Habrías preferido que le mintiera?
-No... a mí tampoco me importa.
-Ya sé, me lo dijiste una vez... pero... –dubitativo- ¿Por qué no te importa? ¿Te soy tan indiferente que un defecto mas te tiene sin cuidado?
-¡Ya te lo he dicho! –Magdalena se muestra magnánima- Tu no tienes la culpa, por otro lado yo creo que las personas se miden por su calidad humana, no por la nobleza de su alcurnia.
-¿Estas hablando con la verdad o estas tomando una... –irónico- pose?
-Magdalena responde sorprendida: ¡Pose! ¿De que?
-¡De magnanimidad! -Alejandro se muestra irónico... incrédulo: Para mostrarte de criterio amplio y evolucionado.
-¡No! –ofendida ante la duda- Es asi como pienso, he conocido caballeros de la mas alta aristocracia ruines y sin dignidad y también he tratado hombres humildes, nobles y generosos.
-Alejandro responde dolido y irónico: ¿Cómo José Luis?
-Magdalena lo desafía: ¡Sí, como él!
Alejandro herido vuelve el rostro y clava la mirada en el vació.
-Magdalena cambia de tema y en tono conciliador pregunta: Alejandro... ¿Quién fue tu madre? Dime, a mí si me puedes contestar.
-Alejandro no tiene reparos en responder: Una campesina de quien el amo abuso sin contemplaciones.
-¿Tienes algún recuerdo de ella?
-Solo... -La voz de Alejandro se vuelve dulce- Un rostro oscuro que miraba con amor.
-¿Sabes como se llamaba?
-Rosario, como tu sirvienta.
Magdalena se queda en silencia unos momentos quizá recordando la conversación que mantuvo con Rosario y dice:
-¡No será ella!
Alejandro tarda unos segundos en reaccionar, nunca se había planteado esa posibilidad, pero después la desecha.
-No, el padre Abundio me lo hubiera dicho, además mi madre murió.
En Puebla Dimitrio es presentado con toda la ceremonia que el caso requiere al hermano de Josefina, este le interroga durante largo rato, ante la evidente incomodidad del supuesto esposo, al final Tomas da un ultimátum, él tiene que irse al día siguiente, pero volverá la próxima semana, si para entonces no han informado a los Señores Mendoza de la boda lo hará él mismo.
En la hacienda Magdalena toca el piano en el despacho cuando aparece José Luis.
-José Luis vuelve a plantearle la fuga: Necesitas decidirte Magdalena, cuando vine por ti pensé que tardaríamos uno o dos días a lo máximo para preparar nuestra fuga, pero ya han pasado varias semanas y todavía seguimos aquí.
-¡Vete! –Magdalena esta muy alterada- Alejandro sospecha algo, le ha pedido a Rosario que me vigile y que le diga si me ve hablando contigo.
-Razón de mas para que nos vayamos de una vez. Esta noche tendré listos unos caballos y víveres para unos días. ¡Por favor Magdalena decídete!
-¿Tengo miedo José Luis? –Magdalena esta evidentemente angustiada-
-¿Miedo de que?
-De que esta huida marque nuestra desgracia, que tengamos que estar escondiéndonos constantemente, que llegue el día en que nos tengamos que arrepentir de esta locura.
José Luis intenta que Magdalena deseche sus miedos con el mismo argumento de siempre.
-Nunca nos arrepentiremos mi vida, porque nos amamos... –Intenta presionarla- Entonces... ¿Esta noche Magdalena?
Entra Alejandro en la casa y los ve hablando en el despacho, se acerca suavemente sin hacer ruido, pero Magdalena lo ve antes de que llegue, por su expresión José Luis se da cuenta y cambia el tono y el discurso, muy ceremonioso dice:
-Con permiso señora –Se vuelve hacia Alejandro- Señor Almonte venia a decirle que ya esta listo el embarque de plata para la casa de la moneda.
Alejandro le mira en silencio unos momentos, con desconfianza, y después contesta fríamente:
-Esta bien que salga mañana, usted mismo se va a encargar con unos hombres de escoltarlo hasta el ferrocarril.
José Luis se retira y Alejandro le pregunta a Magdalena sobre el motivo de la conversación, según ella, José Luis le estaba preguntando por Alejandro, este calla pero no se queda convencido.
En Puebla ante la llegada del hermano de Josefina los dos crápulas se ven obligados a cambiar el plan, consideran imposible esperar a que la venta de los bienes se realice asi que se conformaran con el cofre de monedas de oro. Dimitrio tiene que convencer a Josefina que el cofre estará mas seguro en su casa, cuando consigan subirlo a un coche se iran directamente a Veracruz y tomaran pasaje en el primer barco que salga para Europa.
Magdalena esta en su cuarto frente al espejo en enaguas, entra Alejandro sin avisar, ella se sorprende, Alejandro se detiene y se queda mirándola unos instantes con expresión indescifrable, después le pide que baje a la sala unos momentos acaba de llegar Víctor con Esperanza y él desea que hable con ella. Magdalena asustada se queda sin habla.
Fin del capitulo 21.
Mar






Escrito desde Feb 19, 2003, 12:20 PM

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