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Capitulo 29 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
José Luis no puede responder a la pregunta de Alejandro porque apenas termino de hablar intervino Magdalena indignada:
- ¡Te prohíbo que hagas esas preguntas, tu no tienes derecho a mezclar a la gente en nuestros asuntos!
Alejandro y José Luis se levantan y miran a Magdalena asombrados.
- ¡Cálmate! –exclama Alejandro –
- ¡No, no me voy a calmar! El no tiene que ver en todo esto – dice Magdalena muy alterada.
Se escuchan voces fuera de la casa y Cipriano irrumpe bruscamente gritando que hay fuego, se esta quemando el atroje. Alejandro sale corriendo mientras grita ordenes encaminadas a apagar el fuego, José Luis intenta seguirle pero Magdalena lo toma de un brazo y lo retiene.
- ¡Espera! ¡Júrame que no le vas a decir nada!
- Pero... Magdalena tal vez sea mejor asi.
- No... no... no... ¿No te das cuenta que si se entera te va a matar o tu le puedes matar a él? Y yo no quiero que eso pase – Magdalena esta muy alterada –
- ¿Por quien tienes mas miedo, por él o por mí? – José Luis esta muy celoso –
- Por los dos.
- ¿Dime por quien?
- Por los dos ¡Júrame que no le vas a decir nada! ¡Júramelo!
- ¡Hay unas llamaradas terribles junto al establo! – Carmen entra en el salón asustada –
- ¡Cómo quieras! – exclama José Luis muy enfadado mientras se suelta bruscamente de Magdalena y sale corriendo –
- ¿Qué hacia ese hombre aquí? – pregunta Carmen –
- ¡Estoy desesperada! Ya no aguanto mas... me quiero morir tía, me quiero morir – Magdalena se lleva las manos a la cabeza con cara de angustia –
Alejandro y José Luis entran en el salón después de apagar el fuego, parecen cansados y preocupados, Juventino les sigue. El atroje ardió por completo, Alejandro y José Luis sospechan que el incendio fue intencionado, Alejandro manda a Juventino a ver si el fuego esta totalmente apagado, cuando sale José Luis expresa su sospecha de que el jefe político tenga algo que ver con eso, en su visita hablo de nuevas agresiones y había una velada amenaza en su tomo, Alejandro esta de acuerdo. José Luis aprovecha para comentar con Alejandro su visita al jefe político, este le cito con Juventino y parece que quiere hacer amistad con él, pero sospecha que algo mas pretende. Alejandro quiere saber que hablaron y José Luis le cuenta que de él, le estuvo contando cosas sobre sus orígenes. Alejandro sonríe irónico:
- ¿Y le dio que soy un bastardo?
- ¡Sí!
- ¡Es cierto! – Alejandro lo reconoce sin ningún reparo, ante el asombro de José Luis –
- Quedamos en vernos otra vez y pienso acceder, si algo tiene en la cabeza en contra de usted, tarde o temprano me lo tiene que decir.
- Se lo agradezco Antonio, no me equivoque en la opinión que tengo de usted. Volviendo a lo que hablábamos antes de que esto sucediera, podría responder a mi pregunta ¿Conoce usted a José Luis Álvarez?
- ¡No! – rotundo –
- Esta bien váyase a descansar.
Dimitrio y Alfonso están en el pueblo visitando un sótano donde quieren instalar su sala de juegos, les acompaña Maria, el lugar les gusta y deciden quedárselo, pero para comenzar el negocio tienen que sacarle dinero a Magdalena.
Magdalena esta en el salón acompañada de su tía, conversan sobre Dimitrio y su escandaloso comportamiento y del dinero que sigue exigiéndole a Magdalena por su silencio. Carmen es de la opinión que debía armarse de valor y decírselo todo a su marido, porque si no el militar no se va a ir nunca. Magdalena informa a su tía que esta equivocada.
- No tía, él quiere irse, pero ahora es Dimitrio quien se lo impide, quiere que siga aquí para asi tener armas con que presionarme. Alejandro estuvo muy cerca de descubrir la verdad. ¡Tiemblo de solo pensar la tragedia que se podía desencadenar! ¡Es que yo ni quiero que le pase nada a ninguno de los dos tía! – Magdalena vacila y al fin pregunta a su tía - ¿Dime tu crees que Alejandro de verdad me quiere?
- Pues... cuando eran novios e iba a la casa, me parecía que andaba muy enamorado... pero... con todos los desaires que tu le has hecho... – Carmen deja el final de la frase en el aire –
- ¿Entonces piensas que ya no siente nada por mí? – Magdalena no puede ocultar su preocupación –
- ¿Por qué? ¡Ah! ¡No me digas que ahora si te gusta!
- ¡No sé! – Magdalena sonríe soñadora – Cuando esta cerca de mí me siento muy inquieta, hay veces en que si quiero que me tome entre sus brazos... pero luego pienso en José Luis. Tía ¿Tu crees que se puede querer a dos hombres al mismo tiempo?
- ¡No! – Carmen no puede creer lo que esta oyendo – Yo mas bien lo que creo es que tú estas loca ¿Pero como es posible que una muchacha decente tenga esos pensamientos? Espero que en cuanto venga el señor cura te confieses.
- ¡Ay tía por favor! Tú eres la única con la que puedo hablar de estas cosas ¿Sabes? Yo necesito hacerlo ¡Estoy muy confundida!
- No si, de eso si estoy muy segura, y de que tienes la cabeza llena de grillos también. ¿Cómo puedes decir que estas enamorada de dos hombres? ¿Y quieres quedarte con los dos? Hay no hija, has perdido todo el decoro y la decencia, si tu padre te oyera estoy segura que le haría mas daño que todas las calaveradas de tu hermano.
Alejandro va al pueblo para visitar al padre Abundio, este le reprocha la pelea en el palenque, según el cura, Alejandro por su posición debe dar ejemplo y no agarrarse a trancazos a la primera oportunidad. Alejandro aprovecha la regañina para contraatacar.
- Si tiene usted razón padre, se supone que todos cometemos errores. También se supone que usted siempre tiene que decir la verdad y tampoco es asi. No me contó que fue mi padre quien envió a Rosario a Valle Nacional y tampoco lo que había hecho con la gente del pueblo.
- Tu nunca has querido a tu padre, de hecho, lo aborreces.
- ¡Cómo todos los de aquí! – responde Alejandro –
- Y después cuando te enteraste de la verdad tu odio aumento, ¿Te imaginas si yo te hubiera contado todas las barbaridades que tu padre cometió a lo largo de su vida? Lo habrías despreciado.
- Es lo que ese hombre se merece.
El padre Abundo se escandaliza ante esta declaración, no es bueno odiar a nadie y menos a quien te ha dado la vida, como no se van a poner de acuerdo nunca Alejandro cambia el tema de conversación y pregunta sobre Rosario, le dice que según Cipriano no había otra Rosario en el pueblo, pero el padre contesta que si vivía otra, que Cipriano era muy pequeño y no se acuerda porque mucha gente que habitaba en las afueras del pueblo, muy lejos, y por eso su amigo no los recuerda. El padre Abundio le pide que vuelva a darle trabajo a Rosario en la hacienda, se lo solicita como un favor personal, después de vacilar un momento Alejandro accede, Rosario regresara a la hacienda.
Alejandro va a visitar al jefe político D. Loreto para pedirle que utilizando sus influencias, averigüe todo lo que pueda sobre un teniente de caballería destinado en Puebla llamado José Luis Álvarez, esta dispuso a pagar muy bien por el servicio, Loreto intenta averiguar porque le interesa esa información pero Alejandro no da ninguna explicación él pagara la información y no acepta preguntas.
Dimitrio y Alfonso hacen cuentas de cuanto necesitaran para poner a andar su negocio, llegan a la conclusión de que con las joyas de Magdalena tendrán suficiente, ya que están seguros que ella jamás podrá conseguir el dinero que necesitan, para surtir la bodega piensan utilizar a Maria, con su ayuda podrán sacar las bebidas de la bodega de Alejandro. Adolfo se va a buscar a Maria y le propone que le ayude a quitarle las llaves a Magdalena, mientras él la entretiene, ella sube a la habitación y busca las llaves, Maria se muestra receptiva a colaborar cuando Adolfo le hace ver que si Alejandro se da cuenta de que faltan botellas la responsable será Magdalena no ella, en ese caso, Maria tiene esperanzas de que Alejandro se enfade y le regrese a ella el mando en la casa.
En el pueblo Loreto recibe un despacho donde le comunican que nunca hubo en la academia militar de México un cadete llamado Antonio Olivares, se sorprende mucho y lo comenta con Juventino, además le cuenta que Almonte quiere información sobre un tal José Luis Álvarez y le pide que este atento por si puede descubrir porque le interesa tanto ese hombre a su patrón.
Dimitrio negocia con Magdalena en la recamara de esta, le propone un trato, se conformara con las joyas y Magdalena convencerá a su marido para que los acepte en la hacienda una temporada, a cambio de eso José Luis se podrá marchar y tiene su palabra de que no dirá nada. Magdalena acepta el trato.
Maria le pide a Juventino que la próxima vez que baje con la patrona a la bodega para buscar bebida le diga al patrón que faltan botellas, su tío no comprende que pretende, pero ella no quiere explicarle, Juventino esta de acuerdo en hacerlo pero a cambio Maria debe permanecer atenta por si escucha el nombre de José Luis Álvarez.
Adolfo busca a Maria en la cocina, debe darse prisa en subir al dormitorio de Magdalena a buscar las llaves, ella se fue a casa de José Luis... bueno del administrador, cuando oye ese nombre Maria le mira asombrada y le pide explicaciones, Adolfo se da cuenta del error cometido y intenta remediarlo; se equivoco de nombre, no sabe como se llama el administrador, lo llamo José Luis como lo pudo llamar Juan o Pancho y le insta para que suba a por la llave antes de que Magdalena regrese, Maria consigue la llave y se la da a Adolfo e inmediatamente se va a contarle a su tío el error de Adolfo, quizá no tenga importancia pero a ella le resulto muy raro, Juventino esta de acuerdo es muy raro y le pide que permanezca atenta.
Adolfo le cuenta a Dimitrio el error y le pide que apresure el negocio, lo mejor es que José Luis se vaya lo antes posible, Maria anda husmeando y es peligroso.
Rosario regresa a la hacienda y se va a ver a Magdalena que la recibe feliz, esta muy contenta de su regreso, y se lo tiene que agradecer a Alejandro porque ella se lo pidió.
Juventino entra en la casa del administrador y encuentra a Rufino, se fija en el fusil que hay sobre la mesa y quiere saber de quien es, Rufino afirma que es suyo, Juventino se extraña porque él ha visto fusiles con esa marca y pertenecen al ejercito, Rufino se lo quita de encima de mala manera.

Loreto entra en la hacienda y se encuentra en los jardines con Juventino, quiere ver a Almonte y al administrador, estos no están y Juventino aprovecha para contarle el error de Adolfo al llamar José Luis al administrador, a Loreto también le parece raro y se plantean contárselo a Almonte.
Fin del capitulo 29
Mar




Escrito desde Mar 3, 2003, 9:51 AM

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