Pagina de Amor Real

Pagina de Bodas de Odio

--


Capitulo 30 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Loreto Mejia sigue reflexionando, le gustaría saber porque Almonte tiene tanto interés en localizar a un militar de Puebla, le sorprende que no se lo quiera decir. Juventino ve a lo lejos a José Luis y Loreto lo alcanza rápidamente, le comunica que investigo y que no consta en los archivos de la academia militar de la capital ningún cadete con su nombre. José Luis sin alterarse le responde que es posible que su nombre se le haya pasado o que su ficha se traspapelara, él no tuvo ningún destino pues se dio de baja nada mas abandonar la academia. Loreto admite esa posibilidad aunque evidentemente no cree nada.
Magdalena esta esperando a su esposo y cuando este llega le da las gracias muy contenta porque volvió a admitir a Rosario en la casa, mientras conversan llega don Loreto que solicita hablar a solas con Alejandro, los dos pasan al despacho. El jefe político informa a Alejandro que mando un cable a Puebla solicitando los informes de José Luis Álvarez y que espera que se respondan con la mayor brevedad, pero vuelve a solicitar de Alejandro información del motivo por el que desea encontrar a esa persona y también si la conoce personalmente. Alejandro no conoce personalmente a José Luis Álvarez y se niega a dar mas información, él paga por el servicio y espera que le dé resultados. Loreto le comunica que siendo José Luis un desertor si lo encuentra su deber es encarcelarlo y entregarlo a las autoridades militares. Alejandro se opone, lo que desea es que se lo entregue a él. Loreto le promete investigar, darle la descripción física del militar, ponerse en contacto con la policía secreta para que pongan especial interés en su busca y después en vista de que no consigue sacarle mas información a Alejandro se retira.
Cipriano entra en la cocina y se encuentra a Rosario preparando la comida se sorprende al verla allí y comienza a interrogarla sobre la otra Rosario, que se supone también vivió en el pueblo y de la que él no se acuerda, eso lo tiene muy sorprendido porque se acuerda perfectamente del resto del pueblo, y le pregunta a Rosario si ella la conoció, cuando esta le contesta afirmativamente la fríe a preguntas ante el evidente nerviosismo de Rosario y acaba informándole que es importante esa otra Rosario porque fue la madre del patrón y muy mosqueado pregunta; ¿O no hubo otra Rosario? Muy alterada Rosario le reprocha sus extrañas ideas; esta muy mal que considere esas ideas porque no son verdad y puede causar problemas, y sale de la cocina rápidamente pretextando quehaceres, Cipriano no queda nada convencido.
Adolfo después de saquear la bodega de Alejandro le regresa la llave a Maria y le pide que la vuelva a colocar en la habitación de Magdalena, esta se niega a hacerlo, es muy peligroso la dejara en el suelo de la cocina y cuando la encuentre pensara que se le cayo, Adolfo la invita a ir con él al pueblo a ver como van las obras del negocio y ambos marchan hacia el pueblo.
Magdalena sale silenciosamente de su habitación y después de asegurarse que nadie puede verla se dirige a la casa del administrador para hablar con José Luis:
- Convencí a mi hermano para que te deje marchar.
- ¿Y tu estas muy contenta, verdad? – muy dolido –
- Es lo mejor José Luis, nuestra situación es insostenible, lo nuestro no puede ser – Magdalena es terminante – y si, prefiero que te vayas.
- ¿Ya no me quieres verdad? – pregunta José Luis -
- No tiene caso hablar de eso. – Magdalena intenta evitar una respuesta directa –
- ¡Contéstame! ¿Ya no me quieres?
Magdalena tarda en contestar y evita mirarle.
- Siempre voy a guardar tu recuerdo en mi corazón con profundo cariño, eres el hombre mas bueno, mas noble que he conocido.
- Pero... ¿Prefieres a Almonte? – José Luis esta celoso y no puede disimularlo –
- Es mi marido. – Magdalena sigue evitando responder directamente –
- Lo era también antes, cuando decías que me querías, cuando estabas dispuesta a escaparte conmigo - José Luis habla cada vez con mas amargura, se acerca a Magdalena y la toma por los hombros – Perdóname... perdóname, es que yo sigo queriéndote como a nadie en el mundo, para mi eres y serás el único amor de mi vida.
Magdalena aparta la mirada incomoda, José Luis se da cuenta y la suelta con expresión resignada.
- Cuando... cuando podré irme.
- Tal vez mañana, yo te avisare.
- ¿Y por que no ahora?
- Porque asi me lo pidió Dimitrio, primero quiere que hable con Alejandro para obtener su promesa de que le va a permitir quedarse aquí por un buen tiempo, estoy esperando el momento oportuno para hacerlo.
- ¿Necesitas buscar el momento oportuno para pedirle algo a tu marido? ¿No esta lo suficientemente enamorado de ti para concederte todo lo que le pidas?
- Conoces el carácter de Alejandro tan bien como yo, sabes que no es fácil de convencer.
- ¿Y que le vas a prometer? ¡Mas amor! – irónico –
- ¿Por qué? ¿Por qué ese tono tan hiriente? ¿Por qué esa burla? – dice Magdalena-
- Porque estoy desesperado, porque te amo, porque no quiero alejarme de ti.
- ¡Tienes que hacerlo José Luis! ¡Tienes que hacerlo! Lo nuestro ya ha muerto convéncete... ¡Convéncete como me convencí yo!
- ¡Esta bien! – José Luis parece resignado –
- Te avisare cuando haya hablado con Alejandro, ahora me tengo que ir – Magdalena sale dejando a José Luis desesperado –
Maria lleva adelante su plan para devolver las llaves sin correr riesgos, la tira en la cocina debajo de un mueble y después le exige a Rosario, con muy malos modos, que friegue el suelo que esta muy puerco, sobre todo debajo de los muebles.
Al día siguiente Magdalena baja a desayunar y encuentra a Alejandro ya sentado a la mesa, le pide disculpas por haberse retrasado; Quería terminar una carta para su padre; Se la entrega a Alejandro para que la deposite en el correo, este se sorprende al darse cuenta que la carta esta abierta y le pregunta la razón a Magdalena:
- No la cerré porque... quiero que leas toda la correspondencia que mando para que no dudes.
- No creo que a tu padre le cuentes cosas indebidas – responde Alejandro –
- Estoy haciendo todo lo posible para componer nuestra situación – Magdalena esta perdiendo la paciencia – y tu te burlas ¿Quiero saber por que?
- Porque me cuesta trabajo creer en tu buena volunta, cuando haces o dices alguna cosa siempre pienso en lo que puedas ocultar detrás de tus palabras.
- Me duele que me tengas tanta desconfianza.
- Yo no tengo la culpa Magdalena.
Alejandro se guarda la carta dando y cambia de tema.
- ¿Cuánto tiempo mas se van a quedar aquí el holgazán de tu hermano y el otro vago?
- ¡No lo sé! – muy nerviosa –
- ¿Te parece lógico que después de cómo se ha portado conmigo y de lo que te ha hecho a ti lo tengamos aquí de huésped, dándole de comer y permitiéndole que viva aquí bajo el mismo techo?
- ¡Es mi hermano!
- ¡Bueno y que! Yo no tengo ninguna obligación con él. Su sola presencia me molesta, mi irrita y bastante he hecho con permitirle que se quede unos días. Asi que dile por favor que sus vacaciones se han terminado y que mañana mismo quiero que se vaya.
Magdalena lo mira angustiada sin saber que decir, Alejandro se levanta y sale del comedor dando la conversación por terminada, Magdalena le sigue muy alterada.
- ¡Tu no puedes hacer eso! – suplica Magdalena –
- ¿Por qué no? Esta es mi casa y yo decido quien se queda y quien no y no tengo porque mantener a ningún parásito, es mas, yo mismo se lo voy a decir.
- ¡No Alejandro! Dimitrio no esta, ayer se fue a Zacatecas.
- ¿Qué fue a hacer?
- No lo sé, pero por favor te lo pido... te lo ruego... no lo eches.
- Y se puede saber porque tienes tanto interés en que se quede. El día que llego estuviste de acuerdo conmigo en que no se quedara y luego de hablar con él cambiantes de parecer ¿Por qué?
- Porque... es que me dio pena correrlo, además a mi tía le dio mucho gusto que se quedara unos días.
- ¡Bueno! Tu tía ya esta complacida, se ha quedado varios días y ¿Ahora que?
- Si tu permites que se quede yo estoy dispuesta a...
- ¿A que?
- ¡Ay! ¿Por que siempre tenemos que pelear? – Magdalena esta desesperado y tiene los ojos llenos de lagrimas – ¿Por qué siempre tienes que obligarme a que me humille frente a ti? ¿Por qué haces las cosas mas difíciles?
- ¡Explícame! ¿Qué quieres decir?
Magdalena le da la espalda llorando sin contestar.
- ¡Habla! ¿Por qué tanto interés en que tu hermano se quede?
Magdalena sigue llorando, Alejandro suspira y se ablanda al ver su angustia.
- Si te decidieras a ser sincera conmigo Magdalena, a abrirte por completo, a decirme que es lo que te pasa, estoy seguro que te entendería ¿Por qué no confías en mi? Yo soy el que mas interés tiene en tu tranquilidad. No soy el ogro que imaginas, lo único que no soporto son las mentiras y los engaños, pero cualquier otra cosa estoy dispuesto a comprenderla.
Magdalena se vuelve y mira a Alejandro con el rostro bañado en lagrimas, él ha dulcificado su tono y su expresión.
- ¿Por qué no quieres que tu hermano se vaya? ¿Él te esta obligando? ¿Te tiene amenazada? No tengas miedo, nunca haré nada en contra tuya. Si no lo he hecho en los intentos que hiciste por abandonarme para irte con... el otro... no creo que esto de tu hermano sea mas grave que lo que paso.
- Si te lo digo ¿Vas a permitir que se quede?
- ¿Tu asi lo quieres?
- Sí.
- ¡Esta bien!
- ¿Me lo juras?
- ¿Tiene algo que ver con José Luis Álvarez?
- No.
- ¡Te doy mi palabra!
- Es que... Dimitrio engaño a una muchacha en Puebla con un falso matrimonio y vino aquí a esconderse porque el hermano de la muchacha lo quiere matar.
- ¡Sinvergüenza! ¿Y es por eso que quieres que se quede? ¿Para protegerlo?
- ¡Sí! Yo sé que no se lo merece pero es mi hermano y temo por su vida.
- La vida de un cobarde no vale nada – dice Alejandro indignado –
- ¡Pero tú lo prometiste!
- ¡Si lo prometí! Y voy a cumplir mi palabra. Pero ojala algún día ese hombre lo encuentre y le dé su merecido.
Mientras Rosario friega el suelo de la cocina encuentra la llave que Maria había tirado debajo de uno de los muebles, sube al dormitorio de Magdalena para entregarle la llave, esta se encuentra sentada en la cama contemplando la foto de su boda con Alejandro, cuando Rosario le entrega la llave se da cuenta que es la de la bodega y se sorprende pues creía que estaba guardada en su escritorio, pero cree que se le cayo y le da las gracias a Rosario, cuando la esta guardando entra su tía Carmen para preguntarle si ya contesto la carta de su padre, espera que no le haya dicho que conoce el asunto de Dimitrio. Magdalena contesta que a su padre no se lo dijo pero sí a Alejandro. Su tía se escandaliza no entiende porque se lo contó. Magdalena afirma que no tuvo otro remedio
esta harta de mentir o de decir la verdad a medias, consiguió convencer a Alejandro para que no corriera a Dimitrio, ahora José Luis podrá irse:
- Tía quiero terminar con esto de una vez, estoy tan preocupada, tan nerviosa, quiero paz, tranquilidad, ya no soporto estar todo el día en constante zozobra con el miedo de que de un momento al otro Alejandro puede descubrir a José Luis tía, al fin esto se tiene que acabar.
- Es que nunca debiste permitir que ese hombre se quedara aquí, pero si ya se va no sabes cuanto me alegro, pronto se te quitara de la cabeza ese capricho porque no es otra cosa mas que un capricho.
- No tía, te equivocas, mis sentimientos hacia José Luis nunca han sido superficiales.
- ¡A mi no me digas eso! Si el otro día me platicaste que te parece que los quieres a los dos ¿Eso es tener sentimientos firmes?
- Es que... – Magdalena vacila y intenta buscar una explicación – Es que... los dos en el fondo son muy parecidos, son nobles, valientes, apasionados.
- ¡No sigas con esas cosas! Me voy a enfadar de veras contigo.
- ¡Déjame hablar tía! Necesito hacerlo también para aclarar mis sentimientos, para llegar al fondo de mi corazón. Alejandro es mi marido, sé que tengo la obligación de quererlo, pero... José Luis ha sido el amor... el amor de mi vida... – Carmen mira a Magdalena con incredulidad - ¡Si tía no te escandalices! El amor de mi vida, el primer hombre que me ha hecho sentir cosas hermosas. Ayer cuando le dije que muy pronto tendría que marcharse habrías visto la cara de angustia que puso, el dolor tan grande que había en sus ojos, me preguntaba desesperado que si ya no lo quería y... no me atreví a contestar para no hacer mas amarga su partida. No sabes cuanto me duele saber que no le voy a ver nunca mas, que no voy a oír su voz, que... que... no voy a sentir su mirada buscándome ¡Ah pobre José Luis! Me quiere tanto y yo...
- ¿Tu que?
- Yo me siento tan avergonzada, porque... por lo menos debería corresponder a su amor siéndole fiel en el pensamiento, pero es que... no puedo dejar de sentirme atraída hacia Alejandro.
- ¿Sabes lo que pasa? – Carmen expresa su satisfacción por el cambio de sentimientos – Que estas dejando de querer a ese hombre porque estas enamorándote de tu marido.
Dimitrio regresa de Zacatecas, esta muy contento, vendió las joyas de su hermana y contrato un tahúr que esta casado con una bailarina para el negocio, Magdalena le comunica que Alejandro accedió a que se quedara, ante la noticia Dimitrio da permiso a José Luis para irse.
Magdalena va a la casa del administrador para decirle a José Luis que ya puede irse. Este expresa su desesperación ante la partida y vuelve a preguntarle a Magdalena si aun lo quiere. Magdalena llora sin responder, José Luis insiste, quiere saber cuales son sus sentimientos antes de marcharse:
- ¡Jamás quise a nadie como a ti! – contesta Magdalena –
- Dijiste quise... eso quiere decir que ya no – José Luis esta angustiado –
- No tiene caso hablar de eso – Magdalena insiste en no responder –
- ¡Ah! Por lo menos me queda el consuelo que te dejo en las manos de un buen hombre.
Magdalena lo mira asombrada.
- ¿Te sorprende verdad? Pero eso es lo que pienso de Almonte, es un hombre decente, cabal. No le guardo rencor, él no sabia nada de lo nuestro ¿Lo quieres?
- Le tengo aprecio ¿Cuándo te vas? ¿Piensas despedirte de Alejandro?
- Esta noche y no voy a despedirme.
José Luis abraza a Magdalena.
- Nunca nadie te querrá tanto como yo te quise.
- Lo sé mi amor... lo sé – Magdalena llora en su hombro –
- Magdalena vamonos... no me dejes marchar solo – suplica José Luis –
- No puedo... no debo.
- Tu deber es buscar la felicidad y esa sola la tendrás a mi lado – hace un ultimo intento por convencerla –
- ¡No insistas! – Magdalena es terminante – Mi lugar esta aquí con mi marido ¡Adiós José Luis!
José Luis desiste de intentar convencerla, le besa las manos. Magdalena se marcha llorando, llega hasta su dormitorio y se arroja sobre la cama sollozando.
Juventino esta en la oficina de Loreto, le entregan un telegrama de Puebla en el que dan noticias sobre José Luis Álvarez, ese teniente de caballería es un prófugo de la justicia y viaja con un desertor llamado Rufino Sánchez, el cual, lo ayudo a escapara cuando lo trasladaban al penal. Con estos datos Juventino ata cabos, el criado del administrador se llama Rufino y tiene una carabina del ejercito, Loreto y Juventino están seguros que han encontrado a los desertores.
Fin del capitulo 30
Mar






Escrito desde Mar 4, 2003, 5:35 PM

Respond to this message

Return to Index

Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2008 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement