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Capitulo 32 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
José Luis le entrega a Alejandro una carta que, según él, alguien introdujo por debajo de la puerta de su casa, en esa carta citan a Almonte a las doce en el paso de la víbora, le piden que vaya solo y se enterara de quien es el jefe de los bandidos. Alejandro esta dispuesto a ir, pero no solo, piensa que puede ser una trampa, José Luis le convence para ir él antes de la hora, y apostarse para defenderlo en el caso de que sea una trampa, por lo demás él aparentara ir solo. Alejandro acepta el plan y le pide a José Luis que se vaya para el paso temprano, el administrador se retira, apenas ha salido Magdalena baja de su cuarto, estaba acostada cuando escucho llegar a Alejandro y ha vuelto a vestirse porque quería saludarlo. Alejandro sorprendido la besa en la mejilla, ella sonriente y cariñosa lo toma del brazo y lo acompaña al comedor interesándose por el resultado de su viaje.
Mientras cena Alejandro le cuenta que hablo con el gobernador y este le prometió abrir una investigación. Esta seguro que el jefe es Loreto Mejia, no hay otro que tenga interés en perjudicarle, los hacendados de la zona tienen tropas en sus tierras para que les defiendas de los asaltos y pagan por ese servicio, antes también era asi en su hacienda pero cuando él llego se dio cuenta que la tropa abusaba de los campesinos y los expulso, desde entonces Mejia esta mas que molesto con él, porque la suma que le pagaba su padre era muy grande. Magdalena quiere saber si le expuso todo eso al gobernador. Alejandro contesta que si, se lo contó todo, pero no puede esperar con los brazos cruzados el resultado de la investigación, esos bandidos han robado ganado, quemado el atroje, intentaron quemar los maizales y además atentaron contra su vida, es demasiado, tiene que intentar ponerle remedio por sus propios medios. Magdalena pregunta que es lo que va a hacer:
- Por lo pronto organizar debidamente a los muchachos en grupos para que patrullen las tierras con la ayuda de Antonio, que esta resultando muy valioso.
- ¿Y confías en Olivares?
- Hasta ahora no me ha dado motivos para desconfiar – los celos vuelven a Alejandro - ¿tu que opinas de él?
- Me parece un hombre decente – Magdalena intenta parecer distante –
- ¿Lo aprecias?
- Sí.
- ¿Piensas que seria capaz de traicionarme?
- No... no creo. – Magdalena esta empezando a ponerse nerviosa –
- ¿Ni si tu se lo pidieras?
- ¿Qué quieres decir?
- Sabes bien a lo que me refiero. Se me hizo una coincidencia muy extraña que Antonio haya sido teniente de caballería como... ¡El otro! – mira a Magdalena inquisitivo – ¿De casualidad no se conocerían?
- No lo sé – Magdalena esta cada vez mas angustiada –
- ¿No se lo preguntaste? – Alejandro insiste –
- Por favor Alejandro ya no quiero que habemos de esto – suplicante – mira te pido perdón por todo lo que ha pasado... pero no me angusties mas con esas preguntas.
- Eso es algo que me atormenta Magdalena – contesta Alejandro con amargura –
- ¿Qué puedo hacer para que no pienses en eso, para que estés convencido que eso murió, que quiero quedarme a tu lado para siempre?
- ¡Te creeré el día que me demuestres que me amas!
Dimitrio y Alfonso están en el pueblo contemplando como ha quedado el sótano donde van a instalar el garito después de las obras, están contentos del resultado, por el pueblo ya se ha corrido la voz de la próxima inauguración de la casa de juego y lo esperan impacientes, están contentos porque piensan sacar mucho dinero. Dimitrio esta sorprendido porque todavía no se ha descubierto el robo de las botellas, se interesa por la cantidad que Alfonso tomo de la bodega, va a verlas al almacén y regresa escandalizado, Alfonso se paso y vació la bodega.
Llego la hora de la cita en el paso de la víbora, Alejandro se dispone a acudir y baja las escaleras acompañado de Magdalena, ambos van tomados de la mano. Magdalena esta muy preocupada, preferiría que no fuera y menos solo, pueden estar esperando unos hombres armados para hacerle daño. Alejandro intenta tranquilizarla, no va a pasar nada, tiene que correr el riesgo, si es verdad y se entera de quien es el jefe de los ladrones mejor, pero si no es asi algo averiguara. Se despide de Magdalena y se marcha.
Magdalena se ha quedado pensativa al pie de la escalera después de la marcha de su marido y ahí la encuentra Cipriano que la busca para que le entregue el aguardiente que le dan a los peones semanalmente, Magdalena baja a la bodega con Cipriano y cuando entra se queda de piedra, la bodega esta prácticamente vacía, alguien ha robado casi todas las botellas.
José Luis salió temprano de la hacienda y se fue al cuartel del pueblo, allí le cuenta a Loreto que entrego una carta a Almonte citándolo a las doce en el paso de la víbora, con la excusa de que allí se enteraría de quien es el jefe de los bandidos, Almonte acudirá a la cita y ira solo. Loreto y José Luis salen para apostarse en el paso, antes Mejia le advierte que no se le ocurra traicionarlo porque lo estará apuntando constantemente.
Magdalena acude a Rosario para preguntarle dónde encontró la llave de la bodega, esta le contesta que en el suelo debajo de la alacena, ella ha estado limpiando diario y si se le cayo tiene que haber sido ayer mismo. Magdalena muy preocupada le cuenta que alguien robo prácticamente todas las botellas de la alacena, y que ella no ha tomado la llave desde que Dominga le pidió carbón y eso fue hace mucho. Rosario recuerda las extrañas preguntas de Maria y se lo cuenta a Magdalena, que llega a la conclusión que Maria robo la llave de su cuarto y tomo las botellas para perjudicarla, para que Alejandro pensara que era una descuidada. Magdalena va a enfrentar a Maria que lo niega todo y la trata de loca, cuando Rosario la acosa recordándole las preguntas que hizo en la cocina delante de Cipriano, reacciona diciendo que se han puesto de acuerdo para perjudicarla y que se lo va a decir a Alejandro, y este la creerá a ella y se marcha con actitud soberbia. Magdalena esta comentando con Rosario el robo de la bodega y la actitud de Maria cuando entran el par de crápulas y se quedan escuchando con cara de yo no fui, se interesan por el tema de la conversación y Magdalena les dice muy enojada que Maria le robo la llave de la bodega y se llevo las botellas, porque siempre la quiere perjudicar, Dimitrio y Alfonso se miran, el asunto no esta saliendo como esperaban y están muy cerca de ser descubiertos.
José Luis y Loreto están apostados en el paso de la víbora esperando a Alejandro, este llega a caballo, Loreto ordena a José Luis que dispare, este finge que se le traba la carabina, Loreto sigue insistiendo para que abra fuego, José Luis parece intentarlo pero la carabina no funciona. Loreto furioso se dispone a matarlo él mismo, cuando aparta la pistola para dirigirla a Alejandro, aprovecha José Luis para apuntarlo con la carabina, Loreto se vuelve y intenta abrir fuego, pero no le da tiempo, José Luis dispara a bocajarro y mata al jefe político. Alejandro escucha los disparos y va hacia el lugar donde sonaron, al llegar se encuentra con que el administrador a matado a Loreto, José Luis le cuenta que el jefe político se disponía a matarle, le estaba apuntando con el arma y entonces él lo mato, Alejandro le sorprende mucho que acudiera solo, además solo esta armando con una pistola, con ese arma tenia muchas probabilidades de falla. José Luis le cuenta entonces que Mejia no acudió solo, iba con él, le había ofrecido mucho dinero por matar a Alejandro, él fingió aceptar porque una vez que Loreto se había descubierto, si no lo hubiera hecho lo habría matado y también porque si él se hubiera negado habría buscado a otro. Alejandro le da las gracias por haberle salvado la vida otra vez, deciden llevarse el cuerpo de Loreto Mejia, encargaran a Cipriano que lo lleve al cuartel, dirá que lo encontraron en sus tierras y que seguramente lo mataron los bandidos.
Magdalena esta sentada en el salón con su tía Carmen cuando llega Alejandro ordenando que se lleven el muerto al pueblo, al escuchar que alguien murió Magdalena se asusta y pregunta quien fue, Alejandro le informa que encontraron al jefe político muerto en sus tierras. Magdalena quiere saber que paso con el asunto que fue a solucionar, Alejandro le pide que pase al despacho para hablar en privado, allí le cuenta lo sucedido.
- ¿Intento sobornar a Antonio para que te matara? – pregunta Magdalena asombrada –
- Si, y en vez de dispararme a mí le disparo a él, asi que me salvo la vida otra vez. – Alejandro esta muy agradecido -
- ¡Bueno! Pero tu habrías hecho lo mismo de estar en su lugar, estoy segura.
- ¿De verdad lo piensas? – asombrado –
- Si... sé que eres un hombre de bien, de nobles sentimientos.
- Desde hace unos días he notado que tu comportamiento conmigo es distinto, eres amable, a veces... hasta cariñosa me has parecido – vacila - ¿Ya no te molesta estar cerca de mí?
Magdalena lo mira directamente a los ojos y contesta.
- Creo que nunca me ha molestado.
- ¿Entonces por que me hiciste creer que no me soportabas?
- He estado muy confundida... es que... hubo tantos problemas y cosas desagradables.
Alejandro la toma por los hombros y le habla con ternura.
- Magdalena yo te amo... sé que tú a mi no... o al menos eso creo... pero yo tengo que decirte que estoy enamorado de ti, lo he estado siempre y si tu me das alguna esperanza de poder corresponderme algún día, te prometo que haré todo lo que este a mi alcance para que seas feliz.
Magdalena aparta la mirada y baja la cabeza, Alejandro la sujeta por la barbilla y se la levanta.
- ¿Qué te pasa?
- Es que... no soy digna de ti – Magdalena esta muy avergonzada –
Alejandro le acaricia la cara con ternura mientras le dice.
- No digas eso, sé que te casaste queriendo a otro y que has intentado abandonarme, pero ahora soy yo quien te pide que olvidemos el pasado, todos cometemos errores, quiero que seamos felices Magdalena... juntos – Se miran intensamente y se besan -
Magdalena en su dormitorio da instrucciones a Rosario sobre el cuidado de su ropa, esta muy contenta, le comenta que quiere tener vestidos muy bonitos, y quizá cambiarse de peinado, se quiere ver muy bonita. Rosario contenta de verla tan feliz y ilusionada le contesta que ella siempre se ve bien, antes de irse le pregunta que paso con el asunto de las botellas ¿se enfado mucho el patrón? Magdalena todavía no le dijo nada, ha estado pensando, para que quiere Maria tantas botellas, en ese momento se le ocurre algo que hace que salga corriendo de su cuarto a buscar a su tía, la encuentra dormitando en el salón y la despierta bruscamente.
- Tía se me acaba de ocurrir una cosa horrible ¿Te acuerdas que te platique que robaron casi todas las botellas de la bodega? ¡Estoy segura que fue Dimitrio!
- No tampoco – Carmen defiende a su sobrino – tu estas pensando que todo lo malo que sucede en esta casa lo hace tu hermano.
- Dimitrio me contó el otro día que entre él y Adolfo iban a poner una especie de casino en el pueblo y en esos negocios hacen falta bebidas.
- ¿Tu crees? – Carmen esta pensando lo mismo que Magdalena –
- ¿Tu crees que no? Cuando Alejandro se entere del robo y sepa que mi hermano a instalado un garito va a sospechar lo mismo que yo. Ya no le quiero mentir tía, no soporto que se estén aprovechando de su generosidad, les esta manteniendo aquí y encima le roban.
- No... no... ya te estoy viendo muy preocupada por tu marido – Carmen sonríe satisfecha - ¿No será que te estas enamorando de él?
Magdalena no tiene ocasión de contestar porque entra José Luis preguntando por Alejandro, ella se levanta para avisarle y deja a su tía sola con el administrador. Carmen se levanta y se enfrenta con José Luis.
- Yo creo que ya es hora de que se porte usted como un caballero.
- Señora sé lo que me va a decir y para que se ahorre palabras sepa que me voy ahora mismo – José Luis habla muy digno – por eso quiero hablar con Almonte.
- Menos mal que empieza usted a razonar como Dios manda, porque ha sido usted todo el tiempo la causa de nuestros problemas.
José Luis se indigna y contesta altivo a la acusación de Carmen.
- Mire señor, su cuñada, su sobrino y seguramente también usted, no solamente me han ocasionado penas, sino que han arruinado mi vida. Yo tenia una profesión, un medio de vida, además de una mujer a la que quiero con toda mi alma y ustedes me lo han quitado todo, ahora soy un fugitivo, un prófugo, un hombre que tendrá que pasar toda la vida escondiéndose y por culpa de ustedes, asi que por favor no hable de que yo les he ocasionado problemas. Tal vez algún día paguen todo el daño que me han hecho y si me voy es solo por ella, lo nuestro no tiene solución y yo no quiero que sufra, ella prefiere que yo me vaya y por eso solamente lo hago..
Alejandro viene al encuentro de José Luis acompañado por Magdalena, este le informa que abandona su servicio esa misma noche por motivos personales. Alejandro intenta convencerle para que se quede, él es un hombre honrado, inteligente y valiente, no quisiera que se fuera, no es fácil encontrar personas como él. José Luis le agradece la opinión que le merece pero insiste en irse. Alejandro desea ayudarle a solucionar sus problemas para que se quede y insiste hasta que Magdalena le pide que respete la decisión del administrador, entonces Alejandro le pide que pase al despacho para abonarle sus honorarios.
Mientras están en el despacho aparece Cipriano muy asustado porque en la puerta de la hacienda hay un pelotón de soldados que vienen a detener al administrador por la muerte de Loreto Mejia, dicen que se le vio por ultima vez con Antonio Olivares y que salieron juntos del cuartel. Alejandro y José Luis salen al escuchar las voces, Alejandro le pide que entre en el despacho y ordena que dejen entrar al que este al mando del pelotón, entra un sargento que le informa que viene a arrestar a Antonio Olivares por la muerte de Loreto Mejia, Alejandro insiste en que a Mejia lo mataron los bandidos que asolan la región, como su mismo capitán mantenía, Antonio no lo hizo y eso declarara cuando se abra una investigación oficial, pero lamenta comunicarle que no podrá arrestarlo en la hacienda porque no esta, ya no trabaja para él. El sargento no se cree nada, pero no tiene mas remedio que marcharse. José Luis insiste en irse en cuanto se marcha la tropa, pero Alejandro se opone, el sargento no le creyó y le estarán esperando fuera, si pone un pie fuera del casco de hacienda es hombre muerto. José Luis afirma que debe irse esa misma noche. Magdalena exclama muy angustiada ¡No! Y todos se quedan mirándola asombrados.
Fin del capitulo 32.
Mar






Escrito desde Mar 6, 2003, 11:21 PM

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