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Capitulo 33 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
José Luis no cede, debe irse Magdalena le pide por favor que no se vaya, Alejandro insiste en la misma línea, pero inmediatamente, como mal menor Alejandro le pide que espere hasta la noche, entonces puede salir de la hacienda escondido en una carreta, José Luis acepta el plan y se retira. Alejandro se queda muy preocupado, y comenta con Magdalena que no entiende porque su administrador tomo esta decisión de forma tan repentina, ella mira hacia otro lado.
José Luis en su casa avisa a Rufino del cambio de planes, le cuenta lo sucedido, lo quieren arrestar por la muerte del capitán Mejia, contra Rufino no tienen nada por lo que considera que es mejor que él se quede en la hacienda, seguro que Almonte le dará trabajo. Rufino se niega a abandonarlo, han pasado muchas cosas juntos y asi seguirán en las buenas y en las malas, José Luis intenta hacerlo razonar, si lo detienen junto a él posiblemente lo encierren y alguien puede averiguar que es un desertor y fusilarlo… su amigo sigue insistiendo en ir con él si sucede lo peor que se le va ha hacer, para morir nacimos y tiene que llegar antes o después. José Luis desiste de intentar que se quede y le explica el plan; los soldados se retiraron de la hacienda porque Almonte les dijo que él se había ido, pero no lo creyeron y estarán vigilando, es muy peligroso intentar salir, asi que lo intentaran de noche, escondidos en una carreta, fue idea de Almonte.
Joaquín Arechiga informa a su esposa y a su hija Angélica de lo sucedido con el capitán Mejia, lo asesinaron y parece que sospechan del administrador de Alejandro Amonte, este afirma que su administrador es inocente, pero a él fue al ultimo que vieron con el capitán, fue a buscarlo al cuartel, partieron hacia “Las Palomas” y ya no se le volvió a ver vivo, D. Joaquín se va a ver a Almonte para que le de su versión.
Dimitrio se encuentra en el salón con su tía Carmen que lo abronca por el tipo de negocio que ha instalado en el pueblo, un garito no es negocio de gente decente si su padre lo llegara a saber lo mataría del disgusto. Dimitrio intenta defenderse, necesita dinero y ese negocio es una forma de conseguirlo. Carmen le echa en cara el robo de las botellas de la bodega de Alejandro, Dimitrio niega ser el culpable, pero su tía no le cree, ella esta segura lo mismo que Magdalena que fueron Alfonso y él. Alfonso baja las escaleras y recibe su parte de la regañina, él también niega ser culpable cuando por fin consiguen deshacerse de Carmen salen de la casa y se plantean que hacer, dado el cariz que esta tomando el asunto Dimitrio es partidario de devolver las botellas, pero Adolfo considera que el riesgo es mayor que el beneficio; Para hacerlo tendrían que pedirle la llave a Magdalena y eso seria reconocer el robo y además alguien podría verlos mientras las regresan, es mejor dejar las cosas como están, Adolfo vuelve a la casa para hablar con Maria y asegurarse que, por mucho que la presionen, no los mencione en ningún momento, entra y encuentra a Maria hablando con Alejandro, se esconde y escucha.
Alejandro le pregunta a Maria si ha visto a Cipriano esta contesta que no pero aprovecha la presencia de Alejandro para sacar a relucir el asunto de las botellas.
- ¡Alejandro! ¿No te han dicho?
- ¿Decir... que? – no entiende nada –
- Del robo de las botellas.
- ¿Qué botellas?
- Las de vino que estaban guardadas en la bodega, alguien se las llevo.
- Pero... ¿Cuándo? ¿Cómo? – asombrado –
- ¡No lo sé! Pero tu mujer y Rosario me quieren echar la culpa a mí – Maria se queja por la injusticia con cara de ofendida - Es que el otro día le dije a Rosario que limpiara bien el piso de la cocina porque estaba bien mugroso, entonces fue cuando encontró la llave de la bodega... no se... seguramente la perdió Magdalena y ahora dicen que yo le dije eso de limpiar porque sabia que iba a encontrar la llave por que yo se la robe.
- ¡Pero eso es absurdo! – Alejandro no puede creer algo asi de Maria – Además ¿Por qué Magdalena no me dijo nada?
- Pero me va a echar la culpa – se lamenta Maria - ¡Tu no lo vas a permitir verdad!
Alejandro no contesta, se va hacia el dormitorio de Magdalena a pedirle explicaciones ante la triunfante mirada de Maria. En cuanto Alejandro desaparece sale Adolfo y amenaza a Maria, si lo menciona a él para algo con relación al robo de las botellas le va a ir muy mal, ella también esta implicada y si a él lo echan de la casa la acusara y ella también acabara fuera de la hacienda.
Alejandro, en el dormitorio de Magdalena, habla con esta del robo de las botellas de vino.
- ¿Por qué no me avisaste enseguida?
- Porque con todo lo que sucedió se me paso y también... porque tenia miedo que te enojaras conmigo.
- Y no pensabas decírmelo nunca. ¿Creías que jamás me iba a dar cuenta?
- No... pero estaba esperando un momento oportuno para que no te molestaras tanto – esta muy nerviosa y intenta disculparse – ¡Pero yo no tengo la culpa! ¡Te lo juro! Siempre dejo la llave en el cajón de mi escritorio y se me hace extraño que se haya perdido.
- ¿Por qué tienes tanto miedo? – pregunta Alejandro –
- No quiero que te enojes.
- Me enojare con la persona que robo las botellas... pero no contigo – sonríe con ternura - ¿Qué opinión tienes de mí? ¿Crees que soy un ogro, un inconsecuente? Si te robaron la llave tu no tienes la culpa y si la perdiste... fue un descuido pero... no es para que me mires con esa cara de susto.
- ¿Entonces no estas enojado? – Magdalena mas tranquila sonríe a Alejandro –
- No... estoy molesto por lo que sucedió y me indigna que alguien que esta cerca de nosotros sea un ladrón... pero no tengo porque tomarla contigo. No quiero que me tengas miedo Magdalena, tú eres lo mas sagrado para mí, eres la persona que mas quiero en este mundo.
Magdalena le echa los brazos al cuello mientras le susurra.
- Eres tan bueno – Ella se acerca y toma la iniciativa, se besan –
- Pero ahora si que tengo que hacerte un reproche – Alejandro la acaricia y habla suavemente - ¿Por qué culpaste a Maria de lo sucedido?
- Por lo que me dijo Rosario.
- Bueno pero pudo haber sido una coincidencia – Alejandro defiende a Maria – Yo sé que no te simpatiza... pero no es tan mala como tu piensas, yo sé que a veces ella es brusca porque se siente acomplejada con respecto a ti. Yo no quisiera tener problemas con ella ¡Hazlo por mi tranquilidad! ¿Me lo prometes?
Magdalena asiente sonriendo.
- Por las botellas no te preocupes yo pediré que manden mas vino y voy a investigar lo que sucedió.
- ¡Bueno! Ahora tengo que solucionar el asunto de Antonio -la besa cariñoso y se dispone a marcharse –
- ¿Cómo lo vas a hacer? – se interesa Magdalena –
- Cargaremos una carreta con víveres y se esconderán entre ellos.
En la casa del administrador Alejandro se despide de José Luis y Rufino, todo esta listo para sacarlos de la hacienda, les desea suerte. Cipriano los llevara en la carreta hasta mas allá del pueblo y allí los esperara un peón con dos caballos, espera que todo salga bien y les pide que le hagan saber cual fue su suerte, tanto si tienen algún problema como si llegan con bien a su destino.
Magdalena en el salón conversa con su tía, le cuenta la reacción de Alejandro al enterarse del robo de las botellas.
- ¿Entonces no se enojo por el robo de las botellas? – Carmen esta asombrada –
- ¡No! – Magdalena sonríe feliz – Me quiere tanto tía... que a veces hasta me asusta.
- ¿Por qué?
- Porque tengo miedo que si se llegara a enterar que he estado engañándolo durante tanto tiempo – vacila desasosegada - ¡Ay! Yo no quiero pensar en eso... me ama, eso es lo que cuenta y yo... yo... – vacila un momento - ¡Ay, bueno! Para que sigo engañándome a mi misma ¡Yo también lo quiero! Lo quiero mucho mas de lo que yo creía.
La tía Carmen feliz la abraza y le expresa su alegría:
- Hija no sabes cuanto me alegro, no sabes el gusto que me da oírtelo decir, al fin te distes cuenta de que lo otro no puede ser, que era una locura un capricho.
Alejandro entra en la casa y interrumpe la conversación les comunica que Antonio y Rufino ya salieron, Magdalena se interesa por el peligro que puedan correr, Alejandro espera que todo vaya bien.
Al anochecer Alejandro lee un libro en el despacho mientras Magdalena toca el piano, la tranquilidad es interrumpida por la irrupción de Cipriano que comunica a su patrón que fueron descubiertos, un piquete quiso registrar la carreta y él azuzo a los caballos para que galoparan todo lo que daban de si, al llegar al bosque los dos fugitivos saltaron de la carreta y continuaron la fuga a pie entre la maleza, él no sabe si al final los agarraron o consiguieron huir.
José Luis y Rufino se esconden entre los árboles, se oyen los gritos de los soldados que los buscan, se acercan peligrosamente, José Luis decide que deben separarse para tener mayores probabilidades de escapar, después si salen con bien se reunirán, Rufino sale primero y después lo hace José Luis.
Magdalena esta muy preocupada por la posibilidad de que maten a José Luis si lo han detenido, Alejandro comparte su preocupación; mañana a primera hora ira al cuartel para enterarse de lo que ha pasado y si lo ha detenido hará hasta lo imposible para sacarlo de allí, Alejandro no entiende porque no quiso quedarse, sabia que era muy peligroso intentar marcharse esta noche.
En la hacienda de los Arechiga la hija mayor Angélica duerme tranquilamente, por el balcón abierto de su dormitorio se cuela José Luis, cruza la habitación intentando no hacer ruido, llega hasta la puerta y la abre, en ese momento Angélica se despierta sobresaltada, José Luis le suplica que no grite, y le pide que no se asuste, nada malo le va a pasar.
El sargento Cárdenas acude a ver al Sr. Arechiga y le pide permiso para registrar la casa, creen que el asesino del capitán Mejia pudo refugiarse en ella, el dueño de la casa da su permiso y comienza el registro, en el dormitorio de Angélica se escuchan las voces y los ruidos, José Luis intenta salir antes de que lleguen pero es imposible, llaman a la puerta y Angélica lo esconde en el vestidor, su padre entra y cierra la ventana, pidiéndole que la mantenga cerrada y no salga de su habitación puede haber un asesino en la casa, José Luis sale de su escondite en cuanto la puerta se cierra y le da las gracias a Angélica y le pregunta porque lo ayudo, Angélica le responde que ella no cree que haya matado a nadie, José Luis afirma que si lo hizo, Mejia era un asesino y pretendía matar a Alejandro Almonte por eso tuvo que matarlo; le dice la verdad aunque hubiera sido mas sencillo negarlo porque no quiere corresponder con una mentira a su confianza. Angélica cree en él y lo esconde sale de su dormitorio para ver si se van los soldados y puede salir.
Magdalena llora angustiada encima de su cama, se siente culpable porque José Luis se fue porque ella lo presiono, si sucede algo no se lo perdonara nunca, ella debió haber insistido para que se quedara, era de suponer que lo descubrieran cuando Alejandro les dijo que se había ido no le creyeron. Su tía intenta tranquilizarla, además es mejor que deje de llorar porque puede entrar su marido y haber como le explica la llantina, Magdalena le dice que Alejandro no entra nunca en su dormitorio por la noche. Carmen se sorprende ella pensaba que se habían reconciliado.
- Sí pero... ¡Ay tía por Dios! ¿De que crees que estoy hecha? Como puedes suponer que pueda intimar asi tan pronto con Alejandro cuando tengo una angustia horrible por José Luis.
- ¡Ay hija! Nunca terminare de entenderte, ya quieres a tu marido pero no quieres nada con él. Ya no estas encaprichada con el otro pero andas desesperada pensando en lo que pueda pasarle. ¡No si tu misma te complicas la vida!
Angélica regresa a su dormitorio y le dice a José Luis que no puede irse los soldados se van a quedar vigilando toda la noche, es mejor que espere escondido en su habitación cuando amanezca ella vera si puede salir, José Luis esta sorprendido por la ayuda de Angélica, no entiende porque lo hace puesto que casi no lo conoce; ella afirma creer en su inocencia y por ello no puede consentir que lo apresen, los dos se sientan uno frente a otro para pasar la noche.
Magdalena se levanta muy temprano y baja al salón; pregunta a Rosario por Alejandro, esta le responde que salió para el pueblo muy temprano a buscar noticias sobre el administrador, Magdalena esta muy preocupada y se queda esperando el regreso de Alejandro muy inquieta.
Angélica sale del cuarto en cuanto amanece para intentar averiguar si José Luis puede salir, regresa a su cuarto con una bandeja llena de comida y se cruza con su hermana que se extraña por la cantidad y le pregunta si piensa comerse toda esa comida, ella contesta que si y le pide que no la moleste porque después se acostara, esa noche durmió muy mal. Angélica regresa a su dormitorio y informa a José Luis de la situación, no puede salir, parece que su padre pidió a la tropa que siguiera vigilando la hacienda unos días porque esta preocupado por la seguridad de su familia, José Luis esta desesperado, debe irse, esta comprometiendo a Angélica y eso no puede consentirlo, ella le dice que coma lo que le a traído, mientras tanto ella se vestirá y ira a pedir que no suban a arreglar su recamara después verán lo que pueden hacer.
Alejandro regresa del pueblo y Magdalena se precipita a recibirle pidiendo noticias sobre José Luis, su esposo la informa que estuvo preguntando en el cuartel y le dijeron que estuvieron buscándolos toda la noche pero no los encontraron, por lo que piensa que consiguieron escapar y ya están lejos, fuera de peligro, Magdalena expresa su alegría.
- Si yo también me alegro – dice Alejandro – Si los hubieran aprendido me hubiera visto en la necesidad de sacarlos de la cárcel a como diera lugar, aun con la fuerza si era necesario.
- ¿Hubieras hecho eso por él?
- ¡Claro que sí! Si Antonio mato a Mejia fue por salvar mi vida. Afortunadamente parece que todo salió bien.
- Pero... ¿No sospechan que tú lo ayudaste a escapar?
- ¡Puede ser! Pero nadie se va a atrever a acusarme, no olvides que soy un hombre influyente – irónico – No por mi claro, sino por mi dinero, además no tienen pruebas de que fuera Antonio el que mato al capitán Mejia.
- ¿Si le hubieran agarrado que le habrían hecho?
- No lo sé... pero de todos modos no pienses en eso ya que Antonio a estas horas estará lejos de aquí sano y salvo, no hay porque seguir preocupándose.
- Alejandro... me siento tan dichosa
- Por lo que veo ese hombre te importaba mucho – los celos de Alejandro resurgen –
- ¡Bueno sí! – Magdalena trata de quitarle importancia – A ti también ¿No? ¿Vas a volver a salir?
- No, voy a ver que averiguo del robo de las botellas no me gusta que ocurran esas cosas aquí en mi casa.
Magdalena le sonríe cariñosa y se va a disponer la comida.
Angélica y José Luis intentan decidir que van a hacer, él es partidario de arriesgarse y intentar salir pero ella le asegura que es imposible, todas las posibles salidas están vigiladas. Mientras hablan la hermana pequeña llama a la puerta, Angélica intenta que se vaya pero esta insiste y no tiene mas remedio que abrir; quiere que le regrese un chal que le presto el otro día, Angélica dice que no lo tiene y intenta sacarla de la habitación, pero ella alega que si lo tiene, el otro día se lo vio, antes de que Angélica pueda impedírselo abre el vestidor y encuentra a José Luis, su hermana le tapa la boca para que no grite.
Fin del capitulo 33.
Mar






Escrito desde Mar 7, 2003, 11:44 PM

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