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Capitulo 37 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Después de lanzar el ultimátum Alejandro se marcha de la cantina, cuando llega a su casa esta furioso, entra soltando violentamente el sombrero sobre una silla, Cipriano viene detrás, sorprendido por la explosiva reacción de su patrón, preguntado a Alejandro si esta seguro que fueron ellos los que robaron las botellas. Alejandro no tiene ninguna duda, la botella que le ofrecieron pertenecía a una reserva especial que ya estaba en la bodega cuando él llego, seguramente la trajo su padre, lo que no entiende es como consiguieron la llave, pero lo va a averiguar.
Llegan cariacontecidos Dimitrio y Alfonso llenos de protestas de inocencia, ellos no sabían que las botellas eran de Alejandro, un tipo se las vendió, son inocentes y sienten mucho lo sucedido. Alejandro quiere saber quien se las vendió; Alfonso, con cinismo, intenta hacerle comprender que no pueden comprometer a nadie, y menos ahora que se han dado cuenta que son robadas. Alejandro, esta furioso y los trata sin contemplaciones, les aconseja que no se preocupen por los demás, bastante tienen con hacerlo de sí mismos en estos momentos, ellos saben perfectamente quien los ayudo y exige que se lo digan, insisten en su ignorancia y Alejandro pierde los nervios, les grita que son un par de delincuentes, bastante los ha aguantado ya, pero van a tener que ir a cometer sus fechorías a otro sitio porque en su casa no se quedan ni un momento mas, Alejandro ordena a Cipriano que enganchen el coche porque se van ahora mismo.
Dimitrio acude rápidamente a la habitación de Magdalena para reclamarle su ayuda, si no lo hace le dirá a Alejandro todo lo que sabe sobre la presencia de José Luis en la hacienda y a ella le ira muy mal. Magdalena esta indignada con su hermano por el robo y se resiste a ayudarle, además esta segura que en esta ocasión Alejandro no la escuchara, lo que hizo su hermano fue demasiado grave. Dimitrio le indica que debe emplearse a fondo con su marido si no quiere verse descubierta. Magdalena se resigna a intentarlo.
Alejandro esta al pie de la escalera furioso, Cipriano entra para informarle que el coche ya esta listo y aprovecha para comentar la pieza de cuñado que se carga Alejandro, este indignado le da la razón; nunca debió aceptar que se quedaran a vivir en su casa, pero aunque sea a golpes le van a decir quien los ayudo.
Magdalena baja la escalera corriendo muy preocupada, preguntando que sucede. Alejandro se lo explica muy enfadado; las botellas las habían robado su hermano y el amiguito que se carga, ellos acaban de abrir una cantina en el pueblo, donde se emborrachan y estafan a la gente de la manera más ruin.
- ¿Qué vas a hacer? – pregunta Magdalena –
- ¿Cómo que voy a hacer? – dice Alejandro sorprendido por la pregunta - Correrles de aquí, no pretenderás que los siga teniendo en mi casa. Pero antes les voy a obligar a que me digan quien los ayudo.
Cipriano los observa asombrado y Magdalena le pide a Alejandro que hablen en privado, este le advierte que no va a servir de nada, esta vez no va a cambiar de opinión, pero pasa al despacho con ella. Magdalena intenta mediar, le sugiere a Alejandro que le pida las botellas, él responde que ya se las trajo, pero eso no es suficiente, no puede pedirle que siga hospedando en su casa a quien le robo.
- ¿Pero si los corres a donde va a ir? No te olvides que el hermano de Josefina de Icaza los busca para matarlos.
- ¡Bueno! Eso no es asunto mío bastante tolerante he sido con ellos.
- Alejandro por favor – suplica Magdalena –
- La verdad no te entiendo Magdalena. Son un par de vagos delincuentes, tu hermano a ti te ha engañado de la manera más ruin – Alejandro le recuerda los acontecimientos que llevaron a su boda – Te acuerdas de aquella mentira de acuerdo con tu madre, ellos la urdieron y a pesar de eso los he hospedado en mi casa y todavía me roban – Alejandro esta cada vez mas indignado - ¿Cómo puedes pretender que los perdone?
- Para salvar su vida, estando aquí será más difícil que Tomas de Icaza los encuentre – Magdalena le suplica – No te lo estoy pidiendo por Dimitrio, sino por mi padre, si algo le sucede será una pena muy grande para él, ya sabes que esta muy enfermo.
- Lo siento Magdalena – Alejandro se mantiene inflexible – pero no lo haré, no puedo seguir hospedando bajo mi techo a unos zánganos que has se han atrevido a robarme, no entiendo como intercedes por ellos.
- Te lo pido en nombre de lo nuestro – Magdalena se acerca suplicante –
- No, no lo hagas – Alejandro la detiene – Porque de todos modos me vería obligado a no acceder.
Alejandro da por terminada la discusión y sale del despacho, Magdalena le sigue y ven bajar las escaleras cariacontecidos a los dos crápulas con su equipaje de mano, intentando conservar un poco de dignidad. Alejandro insiste en que antes de irse le digan quien les ayudo a robar las botellas, si no lo hacen no les dejara marcharse, los denunciara y acabaran en la cárcel, los dos insisten que no lo saben, no conocían a la persona que les vendió las botellas, Alejandro insiste y Dimitrio pierde los nervios, comienza a despotricar y presume ante su cuñado que no podría meterlos en la cárcel porque ellos tienen muchas influencias, es hijo del general Mendoza. Alejandro responde muy enfadado que no cree que su padre lo defienda cuando se entere de sus andanzas, además a la vez que su padre seguro que se entera el hermano de Josefina de Icaza que los busca para matarlos. Visto el cariz que ha tomado el asunto Dimitrio esta dispuesto a morir matando y acusa a Maria de haberle robado la llave a Magdalena, esta que ha estado contemplando la escena asustada, reacciona intentando responsabilizar a Magdalena; Seguro que su hermano esta intentando disculparla acusándola a ella. Alejandro la hace callar, Dimitrio intenta seguir lanzando acusaciones ahora le llega el turno a su hermana, pero Alfonso le impide seguir hablando y se lo lleva para el pueblo, en cuanto salen Alejandro le dice a Maria que recoja sus cosas y se marche también, porque esta seguro que Dimitrio decía la verdad y ella es la que robo las llaves a Magdalena, no quiere verla en su casa. Maria intenta protestar, pero él no la escucha, toma la mano de Magdalena y suben las escaleras sin volverse a mirarla.
Ya en el dormitorio Alejandro le da la razón a Magdalena; sus sospechas sobre Maria han resultado ciertas. Magdalena duda, Maria lo negó con mucha vehemencia, pero Alejandro no tiene dudas, esta seguro que fue ella, lo hizo para perjudicar a elle no a él. Magdalena se preocupa por el destino de Maria; ¿Dónde y de que vivirá? Alejandro la tranquiliza, tiene parientes en el pueblo, además no es tan pobre, su padre tenia tierras y ella es su heredera; Cambia de tema, quiere saber que es lo que quería decir Dimitrio sobre ella, Magdalena afirma no tener ni idea, Alejandro se queda mirándola pensativo, no acaba de creérselo.
Dimitrio y Alfonso entran en un cuarto de la única posada del pueblo. Dimitrio esta muy enfadado, por haber terminado en ese cuarto mugroso, Adolfo tenia que haberle dejado desquitar su coraje en Magdalena, si ella hubiera insistido seguro que Alejandro no los hubiera corrido. Alfonso considera que habría sido una torpeza, no habrían sacado nada, Alejandro se hubiera enfadado con Magdalena, quizá hasta la hubiera golpeado, pero a ellos no les hubiera permitido quedarse, también esta en contra de acusar a Maria, tampoco sacaron nada de ello y no es bueno echarse enemigos gratis.
José Luis va a visitar a Angélica en casa de su sobrina, le cuenta que ha conseguido trabajo en una imprenta de ayudante, se fija en la expresión de Angélica y le dice que comprende que este decepcionada, a los que son como él, ella solo los ha visto hasta hoy como empleados, vuelve a insistir en que no debe casarse con él, pero ella afirma que no le importa cual sea su posición ni sus ingresos, lo único que quiere es estar junto a él. José Luis habla con ella de su vida futura, cuando estén casados ella seguirá viviendo con su madrina, esta enferma y necesita cuidados. Angélica afirma que no hay problemas su madrina estará encantada, ya lo hablo con ella, y él también puede vivir con ellas. José Luis se niega a aceptar, ella si vivirá allí, pero él no lo hará, no quiere que nadie piense que se casa por su dinero, tiene su orgullo y no puede permitir que su madrina lo mantenga.
Alejandro esta sentado a la mesa del despacho, pensativo con la mirada perdida, Magdalena sentada en un sillón frente a él con el bordado en la mano le observa, finalmente le pregunta:
- Que piensas.
- Me duele el comportamiento de Maria, la conocí desde niña y le tenia mucho afecto.
- Si tanto lo sientes ¿Por qué no la perdonaste? – dice Magdalena –
- No perdono la traición ni la mentira – contesta Alejandro terminante – y menos cuando proviene de alguien en quien he depositado mi confianza y mi afecto.
Entra Cipriano y anuncia que un señor llamado Tomas de Icaza quiere ver a Alejandro. Magdalena se asusta, es el hermano de Josefina y viene a matar a Dimitrio. Alejandro le pide a Cipriano que lo haga pasar, cuando sale Magdalena preocupada lo interroga sobre sus intenciones.
- Que le vas a decir.
- Le voy a decir la verdad – dice Alejandro serio –
- Pero es que ese hombre lo quiere matar – Magdalena agarra a Alejandro por el brazo suplicante –
- ¡Cálmate! Primero déjame hablar, después veremos – intenta tranquilizarla – Confía en mi.
Entra Tomas de Icaza, los saluda, Alejandro le presenta a su esposa, el señor de Icaza afirma que sabe que es la hija del general Mendoza, tiene que hablar de un asunto muy importante con el señor Almonte y preferiría hacerlo a solas, Magdalena se retira.
Alejandro y el señor Icaza se sientan este ultimo le explica lo sucedido; Dimitrio engaño a su hermana fingiendo un matrimonio con el único propósito de quedarse con su dinero, además sus amistades se enteraron y el chisme corre por toda Puebla todos se ríen a sus espaldas por eso le ruega que si Dimitrio esta aquí se lo diga. Alejandro comprende la situación del señor Icaza y le cuenta que su cuñado estuvo en su casa hasta la noche anterior, ya no esta allí, él no tiene ninguna simpatía por Dimitrio, no le esta mintiendo lo corrió de su casa el día anterior porque se entero de otra de sus trastadas, pero sabe donde esta, si fuera por él se lo entregaría para que se cobrara todo lo que le hizo a su familia pero su esposa le ha rogado que intervenga en este asunto para intentar arreglar las cosas, sabe que el ha amenazado matarlo. El señor Icaza reconoce que eso es lo que quería en un principio, sobre todo para desahogar su coraje, Alejandro le expone su idea, matarlo no beneficiara a nadie es mejor hacerlo reparar su falta.
Carmen y Magdalena esperan noticias en el dormitorio de esta ultima, están muy nerviosas por el resultado de la entrevista, Carmen no confía en la mediación de Alejandro, es capaz de entregarlo para que lo maten. Magdalena no cree que lo haga Alejandro es un hombre prudente y justo y además Dimitrio es su hermano. Carmen contesta que eso no le impidió echarlo de casa, pero Magdalena apoya a su marido, no podía hacer otra cosa después de cómo se había portado Dimitrio.
Alejandro entra para informarlas que se va al pueblo con el visitante para buscar a Dimitrio, si repara la falta y se casa con la señorita Icaza, no sucederá nada, pero si se niega no responde de las consecuencias, Alejandro no cree que Dimitrio se niegue, no es idiota y seguro que sabe lo que le conviene, se marcha dejando a Magdalena y Carmen angustiadas.
Dimitrio sigue lamiendo sus heridas en el cuarto de la posada, tiene a Adolfo harto de tanto lamento. Él sigue insistiendo que debería haber denunciado a Magdalena por no haberles ayudado, asi habría desahogado su coraje. Alfonso le reprocha estar comportándose como un niño, no habrían sacado nada de todo eso, Alejandro se habría puesto furioso y habría expulsado a Magdalena de su casa y también se habría vengado en ellos, a estas horas estarían en la cárcel, a pesar de sus influencias este es el territorio de Almonte y él tiene mucho mas poder que sus familias, asi que mejor que se calle. En ese momento golpean la puerta Dimitrio va ha abrir y encuentra a Alejandro que le informa que tiene que dejar el pueblo.
- También me vas a correr de aquí – dice Dimitrio malhumorado –
- No, te vas a ir por voluntad propia para casarte con la señorita Josefina de Icaza.
- ¡Puaf! Te has vuelto loco... ni muerto me caso con esa... – despectivo – mujer.
- Pues vas a tener que decidir o te casas o su hermano te va a matar – contesta Alejandro disfrutando del espectáculo –
Dimitrio se vuelve a mirarle aterrado.
- Sí. – Alejandro confirma su sospecha - Tomas de Icaza esta aquí afuera, si yo salgo para decirle que te casas volverán juntos a Puebla, si no, va a entrar y a ver como les toca.
Adolfo pregunta si el señor Icaza sabe que él también esta en la habitación, Alejandro le contesta que de él no han hablado. Adolfo le hace ver a su amigo que no hay otra solución, debe casarse con Finita. Dimitrio se resigna a su suerte y decide volver a Puebla con el señor de Icaza. Alejandro sale a dar la noticia mientras Adolfo intenta animar a su amigo, después de todo no es tan terrible, ella es muy rica y por lo tanto va a poder vivir a cuerpo de rey sin trabajar como siempre ha querido. Dimitrio, que no esta para paños caliente, le amenaza con romperle los dientes si no se calla.
Magdalena esta en su cuarto muy nerviosa, se pasea por la habitación y va de la cama a la ventana, y de la venta a la cama, le dice a su tía que Alejandro esta tardando mucho, por fin lo ve llegar desde la ventana y sale corriendo a recibirlo, Alejandro sonriente le cuenta que todo fue bien, su hermano acepto casarse con la señorita Icaza, el se quedo hasta que termino su equipaje y se marcho con su futuro cuñado no hubo violencia, ni sucedió nada. Magdalena se muestra muy aliviada porque todo termino:
- Pues si... aunque compadezco a esa pobre mujer que se va a casar con tu hermano – dice Alejandro irónico – mas le habría valido quedarse con su decepción.
- ¡Pues sí... pobrecita! – Magdalena le da la razón sonriente –
- ¡Bueno! Ahora quiero que estés tranquila, ya no esta tu hermano cuya presencia no te era grata, ni Maria que tanto te importunaba – la toma por los hombros cariñoso y le dice con ternura – ¡Al fin! ¿Te das cuenta que ya estamos solos? Ahora solo nos vamos a ocupar de nosotros, de nuestra felicidad y del niño que quiero que nazca sano y fuerte.
- ¡Te quiero tanto Alejandro! – dice Magdalena poniéndole las manos en los hombros mientras lo mira a los ojos feliz y enamorada – Te quiero como nunca pensé que llegaría a hacerlo.
- Te adoro mi amor – contesta con ternura Alejandro – y se besan apasionadamente al pie de la escalera –
En ese momento baja la tía Carmen que al contemplar el espectáculo intenta retroceder confusa, sin que la adviertan, pero Magdalena se da cuenta y la llama. Carmen baja nerviosa expresando su confusión por haberlos molestado, Magdalena se ríe y le dice que todo esta arreglado, Alejandro se disculpa y sube a su cuarto, en cuanto desaparece Carmen le pide a Magdalena que le cuente y esta sonriendo exultante de dicha le cuenta que Alejandro es un hombre maravilloso, ante lo que Carmen le contesta.
- ¡Ay hija! Primero era aquel y ahora es este que te ha sorbido el seso – Magdalena ante la declaración de su tía se ríe feliz –
José Luis esta de visita en casa de la madrina de Angélica, esta se ha retirado a descansar y la madrina se sienta a hablar con él, la señora quiere saber cuando se van a casar.
- Señora, tal vez estemos todos equivocados y esta boda no se deba realizar – dice José Luis – Usted sabe quien soy, conoce mi pasado y el futuro que puedo tener de ninguna manera va a ser brillante, no soy el hombre que merece su ahijada, quiero mucho a Angélica, le estoy profundamente agradecido por lo que ha hecho por mí, pero yo quiero ser honesto con usted, no la amo porque esto enamorado de otra mujer.
- ¿Esa muchacha que se caso con otro?
- ¿Ya lo sabe usted?
- Si, Angélica me lo platico.
- Señora, tal vez usted la convenza.
- ¿Usted ya no quiere casarse con ella?
- No, no es que no quiera, si mi situación fuera diferente, si yo fuera un hombre de su clase y de la posición de ustedes, yo me sentiría muy honrado en hacerla mi esposa. Angélica es una muchacha buena, cariñosa y bonita ¿qué mas puede pedir un hombre? Pero hay que ser consciente de la realidad ¿qué puedo ofrecerle yo a parte de mi compañía?
- Eso es lo que ella quiere José Luis, yo le entiendo muy bien y le agradezco su honestidad, cualquier otro con menos escrúpulos se aprovecharía de la oportunidad de casarse con una mujer rica, pero usted no porque es decente y por eso me atrevo a insistir. Mi ahijada no vivirá mucho y a usted que es un hombre bueno le quedara la satisfacción de haber alegrado sus últimos días, después queda libre y yo le compensare generosamente.
- Eso no señora – dice José Luis con dignidad – ni un solo centavo aceptare jamás, ni de usted, ni de Angélica.
La madrina de Angélica sonríe satisfecha, cada vez le gusta mas el hombre elegido por su ahijada.
- ¿Sabe que Angélica, el día que se case entrara en posesión de una buena suma que heredo de su abuela materna?
- No, no estaba enterado.
- Serán ustedes ricos.
- Lo será ella, no yo – dice orgulloso José Luis –
- No sea tan orgulloso, eso servirá para que vivan como les corresponde.
- Como le corresponde a ella, yo pertenezco al pueblo.
- Esta bien, de todos modos lo que voy a hacer es arreglar ese asunto de Puebla, iré a la capital a hablar con quien yo se para pedirle que lo restituya en su puesto en el ejercito.
- Eso si se lo voy a aceptar – dice José Luis agradecido – No me gusta vivir escondiéndome y menos sabiendo que soy inocente.
- Le prometo que su honor será reivindicado y después fijaremos la fecha de la boda ¿Esta de acuerdo?
- Esta bien señora – contesta José Luis con respeto –
Alejandro y Magdalena salen del comedor, Cipriano los esta esperando para darle a su patrón las noticias que trae de la hacienda de los Arechiga, no se sabe nada de Angélica, el señor fue a la capital a por noticias pero no encontró nada, también le dijeron que ha llegado un enviado del gobierno para investigar el asunto de Mejia y la fuga de Olivares y que Alejandro debe ir a declarar, este afirma que ira en la tarde y da orden que preparen los caballos pues saldrá a pasear con Magdalena, pero esta pide el calesín, porque quiere velar por la seguridad de la criatura, Cipriano pregunta que criatura y cuando se lo dicen salta de alegría y abraza a Alejandro exclamando que el padre Abundio se pondrá contentísimo cuando se entere y no se diga de Rosarito que se pondrá a brincar de gusto. Esta declaración sorprende a Alejandro que pregunta porque Rosario se va a poner tan contenta, Cipriano que comprende que ha metido la pata sale por donde puede y se va a enganchar los caballos, pero su declaración ha dejado pensativa a Magdalena que le expresa sus sospechas a Alejandro en cuanto Cipriano sale.
- Alejandro ¿Nunca se te ha ocurrido que tu mama podría ser Rosario?
- Sí. – contesta pensativo Alejandro – Cipriano me lo dijo, pero luego le pregunte al padre Abundio y él lo negó.
- ¿Cipriano te lo dijo? – Magdalena se extraña - ¿Él conoció a tu mama?
- No, él conoció a Rosario hace muchos años cuando era joven, mi madre también se llama asi, pero Cipriano asegura que en ese tiempo no había dos mujeres en el pueblo con el mismo nombre.
- ¡Entonces es ella! – asegura Magdalena muy agitada – a mí siempre me extraño el afecto tan grande que nos tiene, es que no es normal, nos conoce hace muy poco tiempo, yo pensaba que había conocido a tu mama, que fueron amigas y por eso nos quería tanto.
- ¿Y se lo preguntaste?
- ¡Por supuesto! Y lo negó, pero tengo la sensación que estaba mintiendo.
- Pero si fuera mi madre ¿qué objeto tendría negarlo? – dice Alejandro pensativo-
- No lo sé, quizá le da vergüenza siendo lo que es, una humilde campesina.
Alejandro reflexiona unos momentos y después desecha la idea, el padre Abundio no le puede haber mentido en algo asi.
Fin del capitulo 37.
Mar




Escrito desde Mar 14, 2003, 12:07 AM

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