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Capitulo 38 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Maria ha recurrido al padre Abundio para que medie con Alejandro, intenta ablandarlo llorando desesperada, el padre le dice que la conoce muy bien y sabe que siempre ha sido voluntariosa y caprichosa, capaz de cualquier cosa con tal de salirse con la suya, asi que no cree en su inocencia, no va a mediar para que Alejandro la deje volver a la hacienda, sobre todo porque sabe que lo que quiere es apartar a Alejandro de Magdalena, que es su esposa, ella se ilusiono con que Alejandro correspondería a su amor algún día, pero eso no sucedió y es mejor que este lejos de la hacienda y la tentación. Magdalena entra en casa del padre Abundio, que se apresura a recibirla, las dos mujeres se miran pero no se saludan y Maria se marcha apresurada, cuando sale Magdalena se interesa por su suerte, el padre Abundio le indica que vive con unos parientes. Magdalena le cuenta que Alejandro ha ido al cuartel para hablar con un enviado del gobierno, en cuanto termine ira a visitarlo y le pregunta al padre si sabe porque Alejandro echo a Maria de la hacienda, el padre Abundio sabe que ocurrió, Maria se lo dijo aunque ella asegura que es inocente, Magdalena esta segura que fue ella la que le robo la llave para dársela a Dimitrio, el padre se queja de lo mala cabeza que es ese hermano suyo, esta escandalizado porque abrieron en el pueblo un lugar de perdición, aunque se tranquiliza cuando Magdalena le informa que su hermano regreso a Puebla pues se va a casar.
Dimitrio llega acompañado de Tomas de Icaza a la casa de Josefina, esta se niega a casarse con él pero su hermano le dice terminante que nadie pidió su opinión, se casara porque hay que lavar el honor de la familia y dejar muy claro que nadie se burla de los Icaza, le da permiso a Dimitrio para ir a su casa pero le advierte que no podrá escapar, le ha puesto vigilancia día y noche. Cuando se va Finita insiste ante su hermano en su oposición a la boda, el no la quiere y por lo tanto obligarlo a casarse va a ser peor; su hermano se enfada con ella y le reprocha su falta de dignidad, se va a conformar con que todo el mundo hable de ella y se ría a sus espaldas. Tomas le echa la culpa de una gran parte de lo que paso a su hermana por su ingenuidad y torpeza, no sabe como pudo creer que un muchacho como ese podía haberse enamorado de ella. Tomas propone a su hermana poner a salvo su fortuna, porque si deja a Dimitrio meter las manos en ella en pocos años estará en la miseria, Finita debe firmarle un poder a su hermano para que él maneje sus bienes, a ella no le faltara nada, pero a Dimitrio no le dará ni un peso, no va a mantenerlo. Josefina se escandaliza ante esta declaración porque si Dimitrio no la quiere y tampoco obtiene dinero por el matrimonio, su vida va a ser un infierno, Tomas afirma que ese será su castigo, el de Dimitrio y el de ella por tonta.
Magdalena mientras espera a Alejandro en casa del padre Abundio le interroga sobre Rosario, quiere saber si de verdad es la madre de Alejandro, si es Rosario debe decírselo a Alejandro, no solo por él sino también por ella, no es justo que se la trate como a una sirvienta siendo la madre del dueño de la hacienda. El padre se pone muy nervioso y se niega a hablar sobre el tema, acaba negándolo, pero Magdalena no le cree y sigue insistiendo, al final el padre corta la discusión pero le pide a Magdalena que no inquiete a Alejandro, este piensa que su madre ha muerto y es mejor asi, esa declaración le hace pensar a Magdalena que la madre de Alejandro esta viva.
Llega Alejandro procedente del cuartel, cuanta que el sargento confeso que recibió soborno de Angélica Arechiga para poner en libertad a Antonio, y se fueron juntos, Alejandro piensa que si eso paso es porque se habían puesto de acuerdo. Alejandro toma cariñoso a Magdalena por el hombro y le pregunta si ya le dio la buena nueva al padre:
- ¡Ay, lo olvide! – exclama Magdalena mirando a Alejandro sonriente –
Los dos se miran a los ojos felices y enamorados, Alejandro le pide a Magdalena que se lo diga al padre.
- Padre estamos esperando un hijo – dice feliz Magdalena, ante la mirada orgullosa de Alejandro –
El padre Abundio se pone muy contento y los felicita porque su matrimonio ha sido bendecido por Dios y eso quiere decir que esta con ellos y que siempre los protegerá para que nada empañe su dicha.
- Gracias padre – dice Alejandro – en verdad que somos muy felices – mira a Magdalena con adoración - ¿no es cierto mi amor?
- Si, nos queremos muchos – contesta Magdalena mirándolo de la misma forma –
- Hay que darle gracias a Dios que todo haya terminado bien – dice el padre Abundio –
Dimitrio llega a su casa, su madre lo recibe cariñosa, ha estado muy preocupada por él, pero piensa que no debió volver, Tomas de Icaza quiere matarlo, Dimitrio la tranquiliza, se va a casar con Josefina, no tiene mas remedio o se casa o lo matan, Tomas de Icaza lo fue a buscar a la hacienda de Almonte donde estaba escondido. Paula no entiende porque Magdalena no les dijo que estaba allí, ella estuvo muy preocupada, Dimitrio le cuenta los problemas de Magdalena y también que no es la blanca paloma que todos creen, tenia en su casa delante de las narices de su marido a su enamorado José Luis Álvarez, bajo la personalidad de Antonio Olivares un administrador, Paula no puede creer que su hija sea capaz de eso.
Magdalena y Alejandro llegan a casa vienen muy felices hablando sobre el embarazo de Magdalena, ella dice que su tía le ha contado que los primeros meses son los más molestos.
- Ahora te sientes mal – pregunta Alejandro preocupado –
- Me canse un poco – contesta Magdalena –
- Entonces ve a descansar – cariñoso –
- No quiero que pienses que soy demasiado delicada y quejumbrosa.
- No, no... no pienso eso, es lógico que una mujer en tu estado tenga molestias, anda vete a descansar.
- ¿No te importa quedarte solo?
- ¡Claro que no! Además tengo cosas que hacer en el despacho.
- ¡Te quiero mucho!
- Y yo también a ti ¿Ya no te arrepientes de haberte casado conmigo?
- No, aun si volviera a vivir todas las penas pasadas, las enfrentaría gustosa si al final llegara a quererte como te quiero.
- Todavía no puedo convencerme de que te hayas enamorado de mí.
- ¡Créelo mi vida, es la verdad!
- ¡Me has hecho tan feliz Magdalena!
- Y tú a mí y más felices seremos cuando nazca nuestro hijo.
Magdalena sube las escaleras hacia su dormitorio, mientras Alejandro la contempla con adoración, cuando ella desaparece tras la puerta él se dirige a su despacho, allí le aguarda una gran sorpresa, Víctor que ha llegado inesperadamente a la hacienda, esta esperándolo. Alejandro se sorprende mucho al verlo, Víctor le explica que debía hablar con él urgentemente, hay problemas en la fabrica, han atacado a algunos trabajadores y pusieron una bomba en uno de los talleres, murieron dos obreros y hubo varios heridos, lo que están llevando a cabo los atentados son el resto de los industriales ayudados por el gobernador, las mejoras que Alejandro introdujo para sus trabajadores crea agravios comparativos y los obreros de las otras fabricas están disconformes y causan problemas, el gobernador afirma que Alejandro ha dado mal ejemplo, lo que pretende es que vuelvan a la jornada anterior y les reduzca el salario a sus trabajadores. Alejandro no esta dispuesto ha hacerlo de ninguna manera, Víctor esta de acuerdo pero considera que él debe ir personalmente a Puebla para hablar con los otros industriales y el gobernador para que los dejen en paz, él no tiene autoridad suficiente para hacerlo.
- Si, tienes razón pero en este momento no me gustaría alejarme de la hacienda, Magdalena esta delicada, ¿Sabes que estamos esperando un hijo?
Víctor se sorprende y le expresa a su alegría, lo felicita efusivamente y le pregunta.
- Entonces... ¿eso quiere decir que las cosas van muy bien?
- ¡Pero muy bien! – exclama Alejandro entusiasmado y feliz –
- ¿Las dificultades entre tu mujer y tu ya se han arreglado?
- ¡Completamente! Estoy tan contento, Magdalena es una mujer maravillosa, yo nunca pensé que me haría tan feliz, me quiere tanto como yo a ella.
- ¡Que gusto me da Alejandro! Estabas tan enamorado.
- No... y sigo estando enamorado, pero ahora estoy correspondido, por eso no me gustaría alejarme de la hacienda en estos momentos, no quiero separarme de ella y un viaje a Puebla en su estado seria pesado, además, esta el problema de Antonio Olivares.
- Por cierto localice a su hermana y no ha sabido nada de él desde que se vino para aquí ¿qué ha pasado? En tu telegrama fuiste bastante escueto.
- Bueno es una historia muy larga, lo mas serio es que se fugo con la hija de Joaquín Arechiga, el dueño de la hacienda vecina.
Víctor pone cara de asombro.
- ¿Qué Antonio Olivares se ha escapado con una mujer? – exclama estupefacto –
- Si, una muchacha, una jovencita, no sé, seguramente se enamoraron y se fugaron juntos, pero la familia Arechiga esta desesperada y me han pedido que los ayude a buscarla.
Víctor escucha a Alejandro boquiabierto, no puede creerlo.
- Es que no me lo puede creer – dice riéndose – ¡Cómo pudo Olivares convencer a una jovencita para que se escapara con él! ¡Y la hija de un hacendado además! ¡No eso no es posible!
- ¡Imposible! ¿Por qué? – pregunta Alejandro asombrado del regocijo de Víctor –
- Mira porque Antonio no es el tipo del conquistador ¿qué muchacha aristocrática lo encontraría lo suficientemente atractivo como para fugarse con él? ¡Y a su edad, por favor!
- No te entiendo, a mí me pareció buen tipo, es un hombre apuesto y además ¿por qué dices a su edad si es joven?
Alejandro esta aturdido, no entiende nada pareciera que Víctor y él no hablen del mismo hombre.
- ¿Pero de quien me estas hablando?
- ¿Cómo de quien? De Antonio Olivares.
- Pero el hombre que me estas describiendo no es el que yo conozco.
- ¿Cómo? – las sospechas empiezan a despertarse en Alejandro y va cambiando de color –
- No, Antonio es un hombre de 55 años, un poco gordo, medio calvo.
- ¿Estas seguro?
- Como no voy a estarlo si yo lo contrate para ti, por eso me sorprende que una señorita como tu dices se haya vuelto loca por él hasta el extremo de fugarse. Yo no dudo que los hombres maduros tengan su atractivo pero...
- Un momento, un momento Víctor... repítemelo por favor – dice Alejandro mientras su angustia va aumentando y comienza a retorcerse las manos con desesperación –
- Ya te dije – contesta Víctor sorprendido por la reacción de Alejandro – Tiene mas o menos 50 años, poco pelo, de mi estatura mas o menos, pero muy pasado de peso.
- Pero esa descripción no corresponde en lo mas mínimo con el hombre que hasta hace unos días estaba aquí.
- ¿Qué quieres que te diga? Antonio es como te lo describo.
Una sospecha terrible empieza a tomar cuerpo en la mente de Alejandro y pregunta.
- Haber Víctor... haber ¿Tu vistes a José Luis Álvarez verdad? ¿Cómo es? Dime como es.
Alejandro comienza a levantar la voz muy angustiado.
- José Luis Álvarez – repite Víctor que no entiende a que viene el cambio de tema-
- ¡Sí el enamorado de mi mujer! – aclara Alejandro a gritos pálido y con el rostro desencajado – con el que quería escaparse... ¡dime como es!
- Víctor lo mira boquiabierto, no entiende nada, pero reflexiona y le da la descripción.
- Joven, con cabello negro, un poco menos alto que tu, con bigote.
Alejandro lo escucha lívido, su rostro se va contrayendo mientras se retuerce las manos. Se levanta descargando con fuerza las dos manos sobre la mesa mientras grita.
- ¡Era él, maldita sea!
Sale del despacho tirando una mesa a su paso, cruza el salón arrojando al suelo todo lo que encuentra, y volcando los muebles, ciego de rabia sube la escalera corriendo y abre violentamente la puerta de la habitación de Magdalena. Ella esta sentada en la cama preparando su camisón cuando Alejandro entra hecho una furia, ella se asusta, él se acerca a ella lívido de rabia y le grita.
- Mentirosa, infame.
- ¿Qué pasa? – pregunta retrocediendo asustada –
Alejandro la toma por un brazo violentamente y la levanta de la cama mientras le grita.
- Y me lo preguntas ¿Cómo pudiste engañarme de esa manera? Lo trajiste a mi propia casa. José Luis Álvarez estuvo viviendo aquí bajo mi propio techo, comiendo en mi mesa. ¡Te burlaste de mí! Ese perro inmundo estrecho mi mano – dice Alejandro mirando su mano con asco - la mano que le di como amigo.
Magdalena gime asustada ante la violencia de Alejandro, él la agarra por ambos brazos y la zarandea violentamente mientras le grita.
- ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste?
- No Alejandro te juro que estas equivocado – grita Magdalena desesperada –
- No te atrevas a negarlo – grita enfurecido mientras de un empellón la arroja al suelo-
Alejandro de pie la mira caída en el suelo mientras le grita toda su rabia y su dolor.
- ¡Jamás he conocido a una mujer mas infame que tu! Y yo hablándote de amor – se le rompe la voz y ahoga un sollozo – suplicando por una mirada tuya ¿Cómo pude ser tan ciego, tan imbecil?
Magdalena se levanta y se agarra a la chaqueta de Alejandro sollozando.
- ¡Déjame explicarte! José Luis llego aquí por accidente.
- ¡Cállate! – grita Alejandro totalmente fuera de sí mientras levanta la mano para golpearla, al final se contiene, la vuelve a agarrar por los brazos y la zarandea violentamente mientras grita.
- ¡Todo lo que sale de tu boca son mentiras!
- ¡Te lo juro por nuestro hijo! – dice Magdalena entre sollozos –
- ¡Nuestro hijo! – grita fuera de sí - ¡Nuestro hijo! ¡No! Ese bastardo que me has hecho creer que es mío.
- No, te lo juro por mi padre que no es cierto, solo he sido tuya – dice Magdalena llorando desesperada –
- Seria un idiota si te creyera otra vez, durante todo el tiempo que estuvo aquí ese infeliz te mantuviste apartada de mí y corriste a mis brazos en cuanto él se fue, para aturdirme, para engañarme, para hacerme creer que el hijo que estas esperando es mío, pero no es asi, quiero que te largues de aquí inmediatamente, que desaparezcas de mi vida, no quiero volver a verte nunca mas ¡ Porque te juro que si permaneces un minuto mas frente a mi! – Alejandro levanta el puño frente a la cara de Magdalena, con un gran esfuerzo se contiene y después la empuja violentamente sobre la cama mientras grita - ¡Te mato!
Alejandro sale de la habitación enfurecido mientras Magdalena lo llama entre sollozos, baja la escalera corriendo seguido de Magdalena que le pide que la escuche, no puede condenarla sin haberla oído, lo alcanza en el salón y lo toma del brazo, Alejandro se revuelve y se suelta violentamente mientras grita que no lo toque y la empuja con violencia. Víctor que contempla horrorizado la escena sujeta a Magdalena mientras le pide a Alejandro que se controle pero Alejandro grita fuera de sí que no quiere que nadie intervenga. Magdalena se niega a irse sin que la escuchen pero Alejandro haciendo caso omiso de ella se dirige a Rosario que lo contempla todo aterrada y le pide que prepare las maletas de “esa mujer” y se marcha empujando a Magdalena al salir. Ella sube lentamente las escaleras sollozando y va a su alcoba donde se encuentra Rosario que no sabe que hacer, Magdalena de pie apoyada en la columna de la cama no hace otra cosa que llorar. La tía Carmen entra muy apurada preguntando que ha pasado, escucho unos gritos terribles; Magdalena se refugia en ella exclamando que se quiere morir, Alejandro ha descubierto que José Luis estuvo en la hacienda y se hizo pasar por el administrador y esta furioso. Carmen comprende a Alejandro; no es para menos, es lógico que este furioso. Magdalena sollozando le cuenta que la echo de casa y que dice que el niño no es de él, no quiere escucharla, esta cegado por el odio, por el rencor, ella no sabe que hacer. Carmen se presta a intentar hablar con Alejandro explicarle lo sucedido.
Víctor esta en el salón levantando los muebles cuando entra Alejandro, viene de ordenar que enganchen el coche de Magdalena, esta descompuesto, despeinado, desencajado y con toda la ropa en desorden. Víctor le pregunta que es lo que pasa.
- Que ese famoso Antonio Olivares no era otro que José Luis Álvarez – contesta Alejandro-
- ¿Estas seguro? – pregunta Víctor sorprendido –
- Por supuesto que estoy seguro – ladra Alejandro rabioso – Y solo un imbecil como yo pudo no haberse dado cuenta.
Carmen baja las escaleras para intentar hablar con Alejandro.
- Usted no puede echar a Magdalena de esa manera, antes tiene usted que oírla.
- ¿Oír que? – Alejandro grita la pregunta con desprecio –
- Que mi sobrina es una muchacha decente.
- Y que otra cosa puede decir usted que seguramente ha sido su cómplice – habla con ironía – ¿o acaso no sabia que José Luis Álvarez estaba aquí?
- Si, estaba enterada pero Magdalena...
- ¡Ah, lo sabia! – vuelve a gritar – Todo el mundo lo sabia - ahora se vuelve contra Rosario que en ese momento bajaba la escalera - ¿Usted también verdad? ¿Usted seguramente era la mandadera?
- Yo no sé que me esta hablando señor – contesta Rosario angustiada –
- ¿No lo sabe? ¿Acaso no llevo algún mensaje a Olivares de parte de mi mujer? – se contesta el mismo rabioso – por supuesto que sí. Todos, todos actuando a mis espaldas, haciéndome quedar en ridículo, burlándose de mí, solapando la traición de mi mujer, pero todos... todos se van a largar de aquí, usted también – dice señalando a Rosario - ¡Fuera de mi casa y de mis tierras!
Rosario le suplica que no la eche, pero Alejandro vuelve a gritar.
- ¡Fuera de aquí he dicho! – dirigiéndose a Carmen – Usted dígale a Magdalena que ya esta listo el carruaje, que se apure.
Sin esperar contestación se marcha al despacho gritándole a Víctor que le traiga una copa.
Magdalena espera a su tía sentada en la cama llorando angustiada, esta entra y le cuenta que no ha podido hacer nada, ni siquiera la ha dejado hablar, la acuso de haber estado de acuerdo con ella también corrió a Rosario. Esta demasiado enojado para entender razones, Carmen aconseja a su sobrina que espere un poco a que se calme y después es mejor que baje a hablar con él.
- Tía no me va a escuchar – dice Magdalena – Alejandro es demasiado rencoroso y esta profundamente herido, cree que lo he traicionado con José Luis – vuelve a sollozar amargamente – Y que nuestro hijo no es suyo. Tía yo no me quiero separar de él, no quiero no.
Alejandro esta sentado a la mesa del despacho con la mirada perdida y el rostro contraído, fumando y bebiendo, entra Víctor y cierra la puerta.
- ¿No estarás equivocado Alejandro?
- Equivocado he estado todo este tiempo al creerla una mujer decente. Tenia a ese aquí bajo mis narices, varias veces me dijeron que se entrevistaba con él – se va alterando mientras habla – Yo mismo la he visto hablando con ese “infeliz” ¡Muchas mas veces se han de haber visto a escondidas! Y todavía el día que fui a Zacatecas los deje aquí solos y le dije a él que la cuidara, que velara por ella – contrae el rostro a punto de llorar – Que imbecil he sido, como se deben haber reído a mis espaldas.
- De todas formas deberías hablar con ella – aconseja Víctor intentando introducir cordura – que te explique las cosas, quizá no sea tan culpable como piensas.
- Quieres mas pruebas que la presencia de ese hombre en mi propia casa – grita Alejandro-
- ¡Bueno! Pero deberías tener un poco mas de consideración hacia una mujer en su estado.
- No me hables de eso – se levanta y se pasea desesperado por el despacho gritando – No me hables de eso, no me recuerdes a ese bastardo que lleva en sus entrañas, porque créeme que soy capaz de cometer una locura, ese niño no es mío ¡Entiéndelo!
- No hables tan a la ligera ¿No es tu mujer?
- ¡Si lo es! – grita rabioso mientras le da una patada a la banqueta del piano – Pero también lo es de ese desgraciado.
- Tal vez no es asi – dice Víctor –
- Por favor Víctor no soy tan ingenuo. Estaba desesperada por ese tipo, intento escaparse varias veces con él, tu crees que entre ellos no ha habido nada, a lo mejor tuvieron algo que ver antes de casarnos.
- Yo la vi tan desesperada – dice Víctor con compasión –
- Por supuesto que lo esta. Todo su teatro ha sido descubierto y en el momento menos oportuno, porque aquel ya no esta a su lado, se escapo con otra mujer para que te des cuenta de la clase de hombre que es – se pasea por el despacho gritando – Como pude ser tan ciego, tan estúpido y pensar que lo tuve aquí – contrae el puño con rabia – aquí en mis manos. Pero lo voy a buscar ¡Por Dios que lo voy a buscar hasta el fin del mundo! Y me voy a cobrar cada mentira, cada humillación, se me revuelve el estomago solo de pensar en la burla tan infame de la que he sido objeto y yo hablándole de amor, diciéndole que la quería mas que a mi vida que la adoraba, que ella lo era todo para mi – se le escapa un sollozo - ¡Ah que mal me siento Víctor! ¡Te juro que quisiera quitarme la vida con mis propias manos!
Víctor contempla el sufrimiento de su amigo sin saber que decir.
Carmen ya esta lista para irse y entra a buscar a Magdalena pero esta no ha preparado nada, continua en la misma posición, toda despeinada con los ojos llorosos y la ropa desarreglada, su tía le sugiere que se cambie de ropa pero ella no se quiere ir, su tía la entiende, si le hubiera hecho caso esto no hubiera sucedido, tendría que haberle dicho que se fuera en cuanto apareció. Magdalena se defiende, lo hizo, se lo dijo de todas las formas posible.
- Mira a mi no me vengas con mentira – dice Carmen – Lo habrás hecho después, pero en un principio hasta querías escaparte con él, ese fue tu error y como se dio cuenta de que ni tus misma sabias lo que querías pues se quedo, después cuando te empezó a gustar tu marido, entonces si te mostraste mas decidida. ¡Ay, fuiste muy tonta hija, muy tonta!
- Pero es que yo no le dije a José Luis que viniera, él me busco.
- Era de esperarse – dice Carmen pragmática – si el mismo día de la boda, cuando le volviste a ver te mostraste mas que dispuesta a irte con él, pues es natural que él haya pensado; la busco y cuando la encuentre será de la misma opinión
- Ahora es inútil lamentarlo, lo peor ya ocurrió – dice Magdalena sentándose en la cama ya sin llorar –
- ¿Y tu marido como se habrá enterado?
- Seguramente habrá sido Víctor Garay, el hombre que esta abajo con Alejandro. Él fue quien contrato al administrador, es el único que lo conocía, seguramente hablo de él con Alejandro y surgió la verdad – Magdalena vuelve a llorar - ¡Ay tía estoy tan desesperada! Yo no engañe a Alejandro, él fue el único hombre de mi vida ¡Te lo juro!
- No es a mí a quien tienes que convencer sino a él. Es que todo esta en tu contra. Bueno, yo no es que le dé la razón, pero lo entiendo hija, ¡Cualquier hombre se pondría furioso al enterarse! Es lógico que se ponga asi, es lógico que piense lo peor.
- Yo no me voy a ir de aquí – dice Magdalena decidida – Lo amo demasiado y estoy esperando un hijo suyo ¡Hablare con él!
Alejandro bebe en el despacho acompañado de Víctor que le contempla en silencio, por fin se decide a romper la tensión.
- Que habrá pasado con el verdadero Antonio Olivares? ¿Lo habrá matado? – pregunta Víctor -
- Seguramente – contesta Alejandro lejano –
- ¡Tu mujer no se ha ido!
- Estará ideando alguna artimaña para convencerme.
Magdalena entra en el despacho.
- ¡Quiero hablar contigo! – dice Magdalena –
- Yo nos dijimos todo – contesta Alejandro sin mirarla –
- Lo dijiste tu, pero yo no.
- No quiero escuchar mas mentiras.
- Aunque no quieras tendrás que hacerlo, tengo derecho a defenderme y ni tu ni nadie me lo va a impedir.
- Por supuesto que puedo – dice Alejandro levantándose – con largarme de aquí va a ser mas que suficiente.
Intenta irse pero Magdalena se lo impide, se coloca frente a él y lo agarra por los hombros, él se suelta violentamente mientras grita.
- ¡No te atrevas a tocarme!
Víctor interviene y le pide a Alejandro que se calme, después se retira cerrando la puerta del despacho, se quedan solos frente a frente, Magdalena desesperada mirando suplicante, Alejandro con mirada dura de rabia y odio.
- Esta bien ¿Qué es lo que tiene que decirme? - pregunta Alejandro –
- Antes que nada, que te quiero – Magdalena lo mira llorosa a los ojos intentando transmitirle su sinceridad - te quiero como a nadie he querido y si insistes en separarme de ti voy a vivir infeliz hasta el día de mi muerte.
Alejandro vacila imperceptiblemente, pero se recupera intenta que las palabras de Magdalena no le afecten y dice con dureza.
- Ahórrate las frases melodramáticas y di de una vez que es lo que quieres.
- Yo no le dije a José Luis que viniera aquí – Magdalena comienza su defensa – él se entero por una amiga mía donde me encontraba y decidió venir, no tenia idea de cómo presentarse aquí; Pero en el camino se encontraron unos bandidos que acababan de matar al hombre que mandaste a traer de Puebla y se le ocurrió tomar su lugar.
- ¡Que casualidad, no! Y pretendes que crea en esa patraña, puede ser que si lo haya encontrado en el camino y al enterarse de quien era se le ocurrió el plan y lo asesino, pero no me vengas ahora con el cuento de los bandidos.
- ¡Es la verdad Alejandro! – dice Magdalena llorando – Como es verdad que en un primer momento me quería separar de ti pero después ya no porque te empecé a querer, le suplique a José Luis que se fuera, le rogué, pero no me quiso hacer caso y si no te dije nada fue porque tenia miedo que se enfrentaran, yo no quería que sucediera una desgracia.
- ¡Por supuesto! Tenias miedo que lo matara como a un perro.
- Si, pero también tenia miedo por ti, porque te quería. Te amo Alejandro.. Te amo, no me separes de ti, te juro que solo a ti me he entregado, él hijo que estoy esperando es tuyo, te lo ruego te lo suplico, por favor.
- Ya has terminado – dice Alejandro con dureza – Entonces ahora me toca a mí. Eres el ser más despreciable que he conocido en mi vida, eres mentirosa, ruin, interesada, me repugnas, y quiero que salgas de mi vida, quiero que te vayas al infierno, con todo y ese bastardo al que nunca voy a reconocer – Alejandro grita descontrolado – Nunca, entendiste, nunca.
Alejandro se marcha sin darle oportunidad de responder, dejando a Magdalena llorando desesperada.
Fin de capitulo 38.
Mar




Escrito desde Mar 15, 2003, 4:02 PM

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