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Capitulo 39 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Magdalena sale del despacho secándose las lagrimas, fuera encuentra a Rosario también llorosa, le ordena que prepare su equipaje y también el de ella, se marcha inmediatamente. Rosario se sorprende mucho y pregunta que va a pasar con el señor; Magdalena contesta que el señor no quiere saber nada de ellas y por lo tanto se van, si ella quiere cuidadar a su hijo desde que nazca se vendrá con ella. Rosario le sugiera que hable con el padre Abundio, quizá él pueda convencerle, pero Magdalena se niega, no serviría de nada y además no quiere que nadie suplique por ella, la ha herido demasiado, Alejandro ha sido muy cruel y muy injusto, nunca le va a perdonar las injurias y las ofensas que le lanzo y menos que haya repudiado a su hijo. Magdalena acude a su orgullo para obtener fuerzas y sube las escaleras en dirección a su recamara con dignidad.
Maria va a visitar a Adolfo en el cuarto de posada donde esta viviendo, este se prepara para ir a la cantina, después de la partida de Adolfo se quedo con el negocio, Maria viene a reprocharle a Dimitrio que la denunciara con Alejandro, a ella también la corrió por su culpa, Adolfo le informa que Dimitrio no esta, volvió a Puebla a casarse, Maria esta muy interesada en saber si volverá, poco a poco sale la verdadera razón de la visita, quiere sacarle a Dimitrio el secreto de Magdalena, esta segura que algo estuvo a punto de decir contra ella antes de irse, Adolfo alega ignorancia y Maria enfadada con él se marcha amenazando con decirle a Alejandro que él sabe algo de Magdalena para que le obligue a decírselo.
Víctor esta en la cocina bebiendo cuando entra Cipriano, esta sorprendido y preocupado, Alejandro esta de un humor de los mil diablos, trata a todo el mundo a los puros gritos, quiere saber donde esta, Víctor le dice que esta encerrado en el despacho pero es mejor no molestarlo. Cipriano intenta sacarle información sobre lo sucedido pero Víctor no cede; Alejandro acabara contándoselo, él no puede hacerlo, es personal. Entra Rosario para pedirle a Cipriano que baje el equipaje de la señora, muy sorprendido pregunta a donde va, y si el patrón también viaja. Rosario le contesta que el patrón no va y no le da mas explicaciones, el pobre Cipriano cada vez entiende menos.
Alejandro esta encerrado en el despacho, intenta aturdirse bebiendo, tiene el rostro lleno de lagrimas. Entra Víctor para anunciarle que Magdalena se va.
- Ya era hora – contesta Alejandro sin mirarle –
- Estas seguro de lo que estas haciendo Alejandro, tú la quieres – Víctor sigue intentando mediar –
- ¡Con un demonio! –exclama Alejandro en voz baja, ya sin fuerzas - ¿Qué clase de hombres crees que soy? Un imbecil al que su mujer le ha sorbido el seso hasta el punto de tolerar que le sea infiel.
- ¡Claro que no! Pero ella esta tan angustiada – contesta Víctor –
- ¡Por supuesto que lo esta! Porque su traición ha sido descubierta, porque tendrá que enfrentarse a la vergüenza de no tener un apellido que darle a su hijo y porque ese infeliz se ha fugado con otra – la voz se le rompe por el dolor, llora - ¿Cómo pudo engañarme asi? ¿Por qué fui tan ciego? – Alejandro continua hablando con profunda tristeza – Creí que me amaba ¿Entiendes? Hubiera puesto la mano en el fuego por su cariño. Cómo se debe haber reído de mis palabras de amor cuando le decía que era mi vida, que jamás había amado a nadie como a ella ¡Dios, Dios! – llora desesperado – Pero que ridículo debo haber sido.
- ¿Y si las cosas hubieran sucedido de verdad como ella dice y no te hubiera engañado con ese hombre? – dice Víctor –
- ¿Pero que más pruebas quieres? ¿Qué los hubiera sorprendido juntos? – se altera de nuevo - ¡Dios mío! Solo de pensarlo siento que me vuelvo loco.
- ¡Mejor clámate! – dice Víctor temiendo que comience otra vez con un ataque de furia –
Alejandro se levanta bruscamente gritando de nuevo.
- ¡Es que no lo aguanto Víctor! No soporto la rabia, la vergüenza... – vacila unos instantes – El dolor, se han burlado de mis sentimientos, me ha obligado a recibir aquí como amigo a ese infeliz, a estrechar su mano ¿Entiendes? Ha agradecerle que me hubiera salvado la vida – Alejandro se expresa con rencor y rabia – ¿Pero por que no me mato? ¿Por qué? Hubiera sido mil veces mejor que esto.
Magdalena ya esta lista para irse, Cipriano esta sacando su equipaje del dormitorio mientras ella se seca las lagrimas, Rosario también esta dispuesta para el viaje, entra Carmen y se interesa por el estado de Magdalena, esta recurriendo a su orgullo se yergue levanta la cabeza y contesta que esta bien.
Rosario baja la primera y se encuentra con Cipriano al pie de la escalera, este le pide que hable con Alejandro, como se va a ir siendo quien es, ella le calla, no es nadie y se va porque su patrón la ha corrido, le pide a Cipriano que cuide de Alejandro que no lo deje sumirse en la desesperación.
Magdalena aparece en lo alto de la escalera, erguida, digna, apelando a sus ultimas fuerzas trata de aparecer serena, al pie de la escalera se encuentran Cipriano y Víctor observando, Cipriano desea avisar a su patrón que Magdalena se va, pero esta se lo impide, Víctor se acerca respetuosamente y le pregunta donde va a ir; Magdalena le contesta altiva:
- ¿Es Alejandro quien lo pregunta?
- No, yo – dice Víctor –
- Entonces no creo que le interesa – responde Magdalena mientras sale orgullosa de la casa –
Alejandro en el despacho continua bebiendo mientras las lagrimas resbalan por su rostro, comienza a sollozar abiertamente retorciéndose las manos, vuelve a beber, las manos le tiemblan, golpea la mesa con los puños con un sollozo, después en un acceso de furia tira todo lo que hay sobre la mesa y se derrumba sobre ella con la cabeza entre los brazos llorando desesperado.
Cipriano esta preocupado y quiere entrar en el despacho para ver lo que le ocurre a Alejandro pero Víctor se lo impide, es mejor dejarlo solo hasta que se tranquilice. Víctor pide a Cipriano su opinión sobre Antonio Olivares, este le cuenta que era a todo dar, muy valiente, que le salvo la vida a su patrón varias veces, la primera cuando lo asaltaron unos bandidos y la ultima cuando el capitán Mejia lo quería matar y el señor Antonio le metió un plomazo en la cabeza, después vinieron los soldados a llevárselo y Alejandro lo escondió en la hacienda y lo sacaron de noche escondido en una carreta, a Víctor le sorprende mucho que José Luis le salvara la vida a Alejandro, no encaja con la imagen que su amigo le ha transmitido de ese hombre.
Alejandro sale del despacho su aspecto es deplorable, despeinado en mangas de camisa, con el chaleco y la camisa desabrochados, la cara cubierta de lagrimas y desencajada, los ojos desorbitados, avanza tambaleante y aturdido, pasa entre los dos sin mirarlos y sube las escaleras lentamente, con esfuerzo, mientras Víctor y Cipriano le observan, cuando desaparece Cipriano exclama.
- ¡Hijole! Parece que vio al mismito demonio.
Alejandro entre en el dormitorio que últimamente compartía con Magdalena tambaleándose, se acerca a la ventana y mira hacia fuera unos momentos, se vuelve hacia la mesilla de noche, toma la fotografía de la boda la mira unos instantes y la deja caer al suelo, se derrumba sobre la cama con aspecto agotado, su mano queda al lado de un pañuelo que Magdalena olvido lo toma, y hunde la cara en el pañuelo llorando con desesperación.
José Luis habla con Angélica de Alejandro, le cuenta que cuando llego a la hacienda lo odiaba, pero que después llego a apreciarle y respetarle es un buen hombre y no sabia de su existencia cuando se comprometió con Magdalena. Angélica culpa a Magdalena por haberse casado con otro, aun cuando le mintieron y dijeron que José Luis estaba casado, ella en su lugar lo habría buscado por todos lados para pedirle una explicación. José Luis defiende a Magdalena; no siempre se puede hacer lo que se desea, él no le guarda rencor a Almonte. Angélica se alegra mucho porque eso quiere decir que ya no ama a Magdalena y asi podrá quererla a ella. José Luis le dice que la quiere mucho pero Magdalena siempre formara parte de su pasado y no podrá olvidarla.
Alejandro se ha quedado dormido sobre la cama con el pañuelo de Magdalena sobre el pecho, se despierta y mira a su alrededor aturdido, observa el pañuelo que conserva en la mano, se levanta lentamente, con dificultad, una vez de pies se tambalea por un momento, después guarda el pañuelo en el bolsillo del pantalón y sale de la habitación.
Cipriano continua insistiendo con Víctor para que le cuente lo sucedido, este sigue negándose ha hacerlo, es un asunto privado de Alejandro y es él quien debe contárselo si quiere. Alejandro aparece en lo alto de la escalera, lo ven bajar lentamente con la mirada perdida, pasa entre ellos sin mirarlos, Víctor llama su atención.
- Alejandro ¿Qué has pensado de lo que te dije?
- ¿De que? – Alejandro lo mira sin comprender –
- De los problemas que hay en la fabrica – aclara Víctor –
- ¡Pues arréglalos como puedas! - contesta Alejandro con indiferencia.
- Bien, pues entonces me voy – dice Víctor asombrado –
- Pues de acuerdo, Adiós – contesta Alejandro sin mirarlo –
Alejandro se marcha al pueblo a buscar a Maria, le pide que regrese a la hacienda, no hace falta que se lleve su ropa, él le comprara toda la que necesite, y todas las joyas que quiera, regresara a la casa en calidad de dueña. Maria salta de alegría no puede creer en su suerte. Cuando llega a la casa esta entusiasmada con la marcha de Magdalena, le pregunta a Alejandro si la corrió y este contesta que si, él la echo, ella quiere saber porque, pero Alejandro afirma que a ella no le importa, se va a quedar en la casa como dueña, será la que mande y todos tendrán que obedecerla, también va a usar el dormitorio que fue de Magdalena. Cipriano contempla la escena boquiabierto y decide salir corriendo a buscar al padre Abundio, cuando llega a su casa le explica que Alejandro discutió con su mujer y la corrió de la casa, no sabe porque, pero después se fue a buscar a Maria y la ha traído a la casa como dueña, hasta va a ocupar el dormitorio de la patroncita. El padre Abundio asombrado y preocupado por tanto desatino se apresura en acudir a la hacienda.
Alejandro esta sentado a le mesa de su despacho, Maria insiste en que coma algo, pero él alega que no tiene hambre, Maria le pide que no piense mas en Magdalena, no vale la pena, ella siempre dijo que era una hipócrita, que no le quería, hizo bien en correrla, ella esta segura que se entendía con Antonio Olivares.
- ¿Por qué dices eso? – pregunta Alejandro repentinamente interesado en el parloteo de Maria –
- Por la forma en que se miraban, además, en una ocasión la vi entrar en su casa y en otra ocasión le mando un recado con la india esa de Rosario, tan segura estoy de que había algo entre ellos, que una vez le pregunte al administrador sino lo había conocido en Puebla, me contesto que no, pero yo no lo creí.
- Bueno, ¿Por qué no me digites nada?
- ¿Para que te enojaras conmigo? Si estabas colado por ella, no te fijabas en nada, y ¿quieres que te diga otra cosa? También mintió con ese lió de las botellas, yo no fui quien le dio la llave a Dimitrio, fue ella y me echo la culpa a mí. Desde el principio yo te dije que hiciste muy mal en casarte con esa mujer.
Se oye la voz del padre Abundio que quiere hablar con Alejandro, entra en el despacho y pide que los dejen solos.
- ¿Qué ha sucedido? – pregunta el padre Abundio –
- Que me di cuenta que mi esposa, la mujer a la que di mi nombre y que tuve en esta casa como a una reina es la peor mujer que puede existir sobre la tierra – contesta Alejandro.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque mientras yo mendigada una palabra amorosa, una caricia suya, ella se entretenía, aquí bajo mi techo, en mi propia cara con su... con el famoso José Luis Álvarez, su enamorado, que no era otro que mi administrador, ese perro que se hizo pasar por Antonio Olivares ¿Qué no se sorprende, es que ya estaba enterado?
- Si, ya lo sabia hijo – contesta el padre –
- ¿Pero Como? – Alejandro esta indignado – No me dijo nada, me dejo hacer el ridículo, que se burlaran de mí, que se rieran en mi cara ¿Pero como pudo, por que callo usted que ha sido como un padre para mi? Usted diciendo que Magdalena era buena, que fuera tolerante con ella ¿Por qué no me previno padre, por que? – Alejandro da un puñetazo en la mesa –
- Precisamente porque te conozco, porque se como eres, si te lo hubiera dicho te habrías manchado las manos de sangre en tú sed de venganza y Dios no permite que nadie le quite la vida de una de sus criaturas.
- ¿Y Dios permite el engaño, la mentira... el adulterio? – dice Alejandro muy alterado_
- ¡Cálmate! No ha habido adulterio.
- ¡Cómo no! – da un puñetazo en la mesa - ¿De quien es entonces el hijo que esta esperando Magdalena? De ese infeliz, no mío.
- No puedes decir eso, esa criatura es tuya – contesta el padre indignado –
- ¿Ha usted le consta? Dígame a usted le consta que sea mío.
- Magdalena es incapaz – contesta el padre –
- Magdalena es capaz de las acciones más viles, más sucias, - Alejandro vuelve a gritar – En cuanto se dio cuenta que estaba embarazada de ese infeliz cambio su actitud conmigo para obligarme a compartir su intimidad y hacerme creer que él niño era mío.
- Estas muy alterado Alejandro, tienes que tranquilizarte, sino no podrás razonar con calma.
- Estoy perfectamente lucido y consciente – dice Alejandro indignado – ahora es cuando estoy dándome cuenta de la verdad, no antes.
- Yo te aseguro que ella no te ha engañado de la manera que supones.
- Pero que ingenuo es usted padre – dice Alejandro irónico – Que poco conoce de la vileza humana.
- ¡Ah y tu sí! – el padre se expresa con ironía – Eres un experto verdad ¿Te parece decente lo que estas haciendo? Fuiste por Maria y te la trajiste a tu casa y la instalaste como si fuera la dueña.
Alejandro vuelve la cara y esconde la mirada.
- Si, Cipriano me lo dijo – continua el padre – ¿Con que propósito lo hiciste?
- Eso a usted no le importa – responde Alejandro altanero –
- Por supuesto que me importa - el padre Abundio esta indignado – Como me importa todo lo que te pase.
- Es evidente que no – reprocha Alejandro – Porque si asi hubiera sido, me habría prevenido inmediatamente sobre la presencia de José Luis Álvarez en mis tierras.
- Si no te lo dije fue para evitar que cometieras una barbaridad, además porque Magdalena me lo revelo en secreto de confesión. Tu mujer no tuvo la culpa, ese hombre llego por su propia voluntad, ella trato por todas las formas de convencerlo para que se fuera.
- No se engañe, ni trate de engañarme a mí. La ultima vez que Magdalena intento fugarse ya ese tipo tenia varios días en la hacienda, asi que su intención no era que se fuera, si no escaparse juntos.
- Bueno, estaba confundida desesperada, ni ella misma sabia lo que quería.
- Si, como no – dice Alejandro con amargura –
- Reacciona hijo, tu mujer es inocente, tuvo sus errores de acuerdo, pero de ninguna manera es culpable de lo que la acusas, la has tratado y no puedes no haberte dado cuenta que es una mujer honrada y decente.
- Esa es su opinión padre – Alejandro es terminante – pero no la mía, le ruego no vuelva a insistir padre, he tomado una decisión y nadie podrá convencerme de cambiarla, ni siquiera usted, asi que ahórrese las palabras.
- Estas equivocado Alejandro, y ojala que cuando te des cuenta no sea demasiado tarde.
Magdalena y Carmen llegan a Puebla a la casa de sus padres, Paula las recibe, su hija le cuenta que Alejandro la echo de la casa y que esta embarazada, su madre le pregunta si su marido se entero de la presencia del militar en su casa, Magdalena se da cuenta que Dimitrio se lo contó y ante los reproches de su madre contesta también con reproches sobre la forma en que arreglo su boda, todos sus problemas parte de esa indignidad cometida por ella, y ahora Alejandro la corre, ahora cuando ella esta enamorada de él y esperando un hijo.
Alejandro y Maria entran en la casa, vienen llenos de paquetes, Maria ha entrado a saco en todas las tiendas de los alrededores, Alejandro le promete que iran a Zacatecas y la capital para que pueda lucir sus nuevas galas, cuando Maria se marcha a probarse lo que ha comprado Cipriano le dice a Alejandro que esta metiendo las cuatro, Maria es como el alma de judas, Alejandro le corta terminante, tiene que respetar a Maria es la señora y si no le gusta se puede largar. Cipriano le responde que esta bien, él es el patrón y no va a decir nada de Maria, pero que esta metiendo las cuatro las esta metiendo, aunque le duela escucharlo, y se marcha muy digno.
El general Mendoza entra en su casa, Paula y Carmen salen al rellano de la escalera, no se dan cuenta de su presencia y hablan de Magdalena, Paula pregunta si el niño que espera es de Alejandro o del militar. Iván pregunta horrorizado de que y de quien están hablando.
Fin del capitulo 89
Mar



Escrito desde Mar 16, 2003, 9:02 PM

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