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Capitulo 42 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Magdalena acompañada de su tía Carmen, va a ver a Alejandro esa misma noche; entra en casa, la recibe con insolencia Maria; Magdalena le ordena altiva que avise a su marido que quiere verlo, Maria finge cumplir la orden, espera un tiempo fuera del salón y después regresa y le dice a Magdalena que Alejandro no quiere verla y manda decir que si quiere un apellido para su hijo se lo pida a José Luis Álvarez. Magdalena se marcha indignada por la humillación a la que parece haberla sometido Alejandro de forma gratuita, dejando a Maria muy satisfecha por el resultado de su estratagema.
Mientras eso sucede, en la casa de los Mendoza, Dimitrio y Paula esperan inquietos el resultado de la entrevista entre los esposos, Dimitrio muy pragmático le indica a su madre que lo importante no es que Alejandro se reconcilie con Magdalena, sino que reconozca a su hijo, de ese modo tendrá que pasar una buena cantidad para la manutención y educación del niño y los problemas económicos se verían resueltos, a las amistades se les puede decir que a Magdalena no le sienta bien el aire del campo y por eso vive en la ciudad, no se lo creerán, pero las apariencias quedaran cubiertas y nadie se atreverá a murmurar en voz alta. Suena el timbre de la puerta, a Dimitrio y Paula les parece demasiado pronto para que sean ellas, pero aun asi acuden a la puerta a tiempo para ver entrar a una indignada Magdalena que asegura que nunca mas volverá a humillarse ante Alejandro y les prohíbe que le vuelvan a suplicar, según ella Alejandro se negó a recibirla, solo la hizo ir para humillarla, muy enfadada sube a su cuarto. Paula le pregunta a Carmen que sucedió y esta le da toda la razón a Magdalena.
- Ese hombre es un patán, un pelado – dice Carmen indignada - ¿Saben que nos mando decir con esa sirvienta, esa Maria? Nos mando decir que si Magdalena buscaba un apellido para su hijo se lo pidiera a José Luis Álvarez.
Dimitrio y Paula se miran frustrados, sobre todo Dimitrio que ve escapar su ultima posibilidad de evitar su boda con Josefina.
Al día siguiente, en la casa de Alejandro este y Víctor están desayunando, Víctor pide a su amigo que le acompañe a la fabrica pero Alejandro se niega, va a esperar a Magdalena, cuando Víctor se marcha entra Maria y le pide que se vayan ese mismo día a la hacienda ya esta harta de la capital, Alejandro se sorprende porque hasta ese momento la mas interesada en quedarse era ella; Maria afirma estar cansada y deseando regresar a casa, Alejandro dice que es posible que al día siguiente se vayan, ella intenta tirarle de la lengua, quiere saber que tiene que suceder para que se vayan, pero Alejandro la mira malhumorado, dejando claro que no va a soportar interferencias y se marcha bruscamente sin explicación, dejando a Maria sola.
Paula expone a su hijo la situación, ya no queda otra opción que el matrimonio con Josefina de Icaza. Dimitrio esta rabioso, él estaba seguro de que lo había convencido, no sabe que pudo pasar para haberle hecho cambiar de opinión. Paula esta preocupada por si se ha enterado de que José Luis Álvarez esta en la ciudad y vino a buscar a Magdalena. Dimitrio no cree que eso haya sucedido, pero le encantaría que pasara, haber si lo busca y lo mata como a un perro, que es lo único que se merece.
- ¡Ay no hijo! ¿Qué tal si ese infeliz lo mata a él? – dice Paula asustada –
- ¡Mejor! Asi mi hermana se quedaría viuda y multimillonaria y de ese modo se acabarían todos nuestros problemas.
Nadia acude a visitar a Magdalena, es conducida al dormitorio de esta, las dos amigas conversan de lo sucedido, Magdalena se siente muy triste por la muerte de su padre y considera a Alejandro culpable, también le comenta a su amiga su visita, la forma en que este la trato y el recado que le mando por medio de Maria, es entonces cuando Nadia recuerda a la mujer que estaba con Alejandro en el café y se la describe a Magdalena que llega a la conclusión que Alejandro ha estado paseándose por Puebla con ella.
- Magdalena me da mucha pena decírtelo – Nadia intenta ser sincera con su amiga – pero la gente esta murmurando, les extraño mucho que tu marido no fuera al entierro de tu padre y ahora si sigue exhibiéndose con esa mujer van a imaginar muchas cosas desagradables y eso seria un escándalo. Debes buscarlo nuevamente, si quieres, yo puedo intentar concertarte una cita con él.
- ¡Yo no puedo hacer nada! – exclama Magdalena – y entre nosotros ya no hay reconciliación posible, estoy herida, indignada, avergonzada por la manera en que me ha tratado – Magdalena se expresa con serena determinación – no se lo voy a perdonar nunca.
- ¿Y tu hijo? – pregunta Nadia –
- Mi hijo va a llevar el apellido de su abuelo, que es mucho más decente que el de su padre – afirma Magdalena con decisión –
Dimitrio va a visitar a Josefina y le reprocha que no asistiera al entierro de su padre, ella se defiende, le da vergüenza salir a la calle todo el mundo se ríe y habla a sus espaldas, le reprocha a Dimitrio lo que le hizo, ella nunca le había hecho ningún daño, porque ensañarse. Dimitrio se siente molesto ante el reproche de Josefina, afirma que se va a casar con ella para reparar su falta asi que no tiene porque quejarse, le informa que no se retrasara la boda por el luto, y por lo tanto deben hablar de dinero, él quiere que ella vaya al notario para que redacte un poder general para administrar sus bienes en su nombre, va a ser su esposo y por lo tanto esa tarea le corresponde. Josefina se siente confusa, esta a punto de contarle que ya lo hizo para su hermano pero finalmente se calla.
Alejandro se pasea inquieto por el salón, mirando el reloj cada cinco minutos, lleva todo el día esperando a Magdalena, se escucha la puerta, Alejandro mira nervioso hacia la entrada del salón, cuando ve entrar a Víctor expresa su desilusión y decide que ya espero bastante por lo que llama a Maria para que prepare el viaje a la hacienda para el día siguiente a primera hora. Víctor intenta hacerle entrar en razón; si su hermano le dijo que iba a venir a lo mejor sucedió algo, ella le dijo que. ; Alejandro lo corta, de lo que digan Dimitrio y su madre hay que creer menos de la mitad, y Magdalena le mintió como le ha estado mintiendo a él desde que la conoció, asi que seria un imbecil si la perdonara, por un momento dudo, pero estaba equivocado completamente, asi que al día siguiente se va para la hacienda sin hablar con Magdalena.
Josefina habla con su hermano del poder que Dimitrio le pidió, ella no se atrevió a decirle que ya lo había extendido a nombre de su hermano, Tomas le asegura que hizo muy bien, si Dimitrio sabe que no va a conseguir ningún beneficio de la boda es capaz de escapar otra vez.
- Pero Tomas – de queja Josefina – cuando lo sepa se va a poner furioso conmigo, no podemos hacer lo que él quiere, total yo tengo mucho dinero.
- Y además eres muy tonta – dice Tomas muy enfadado – Después de la canallada que cometió contigo todavía quieres darle un premio. ¡No! Dimitrio Mendoza tiene que pagar por su atrevimiento, se casa contigo y disfruta de tu fortuna ¿qué cómodo no?
- Pero Tomas – protesta Josefina angustiada – para que quiero yo tanto dinero si no para que lo disfrute la gente que esta cerca de mí a la que quiero.
- Lo disfrutaran tus hijos – dice Tomas inflexible – En cuanto vuelva a mencionar el asunto le dirás que ya distes ordenes al notario y que el día de la boda se firmaran los papeles, el resto déjamelo a mí.
Rosario acude al dormitorio de Magdalena para llevarle un vaso de leche y le pide permiso para salir. Magdalena se lo da, pero le pregunta sorprendida a donde va a ir, Rosario afirma que quiere ir a ver a Alejandro para interceder por Magdalena, esta le informa que no es posible ninguna intercesión, su marido no va a ceder ni siquiera la va a recibir.
- ¿Por que soy una pobre india? – dice Rosario – También su madre lo fue.
- Usted sabe de la madre de Alejandro mucho más de lo que pensamos – afirma Magdalena - ¿dígame la conoció?
- Sí niña. – dice Rosario muy serena –
- ¿Y pretende tocar su corazón hablándole de ella?
- Es que alguien tiene que hacer algo niña, es que esa criatura que esta usted esperando no puede nacer asi como nació él, sin que su padre lo quiera.
- Es que... Rosario usted no sabe... Alejandro piensa que el niño no es de él.
- Entonces con mas razón hay que ir a verlo.
- Es inútil Rosario, no lo va a convencer jamás – Magdalena esta desesperanzada -
- Usted confié en mi niña – Rosario parece dispuesta a todo -
José Luis regresa de Puebla y va directo a ver a Angélica, todo ha ido muy bien, el coronel le presento las disculpas del gobernador, todo se debió, según ellos ha un error, no hay otra forma de disculpar lo sucedido, pero si Rufino no hubiera intervenido las disculpas se las tendrían que haber llevado a la tumba. José Luis esta muy agradecido con Angélica porque gracias a ella se arreglo su situación, cuando salió de la oficina del coronel se sentía aliviado caminando por la calle sin el miedo de que alguien lo reconociera y lo fueran a arrestar nuevamente. Angélica considera que deben fijar la fecha definitiva de la boda y José Luis esta de acuerdo, asi que se casaran el próximo sábado.
Rosario llega a casa de Alejandro, la recibe Víctor que le comunica que el patrón acaba de partir para la hacienda y que no regresara en mucho tiempo, Rosario se aterra ante esa noticia, Víctor quiere saber si la mando Magdalena, ella dice que no que vino por su propia voluntad a intentar mediar entre los dos, es que la señora esta muy triste. Víctor le cuenta que Alejandro la estuvo esperando todo el día y quiere saber porque no acudió a la cita, ante esa noticia Rosario se sorprende mucho y regresa rápido a la casa, va al encuentro de Magdalena que no puede disimular su nerviosismo.
- El patrón ya se fue para la hacienda – anuncia Rosario – pero me dijo el señor Víctor que la estuvo esperando y que usted no fue, por eso se marcho, su hermano de usted le había dicho que iba a ir a verlo ¿Por qué no fue niña?
- Pero si fui la otra noche – explica Magdalena sorprendida – me mando decir con Maria que no me quería ver.
- ¿Con Maria? – se sorprende Rosario - ¿Estaba aquí con él?
- Si – dice Magdalena indignada – la trajo y anduvieron paseándose por la ciudad todo el tiempo.
- No sé... pero a lo mejor fue una mentira de esa muchacha – Rosario no se fía nada de Maria – el señor Víctor me dijo que la estuvo esperando y que estaba seguro que se iba a contentar con usted.
- ¿Eso dijo Víctor? – dice Magdalena sorprendida – no a lo mejor después cambio de parecer, porque lo que me dijo Maria nadie se lo pudo haber dicho mas que él.
- ¿Por qué? ¿Qué le dijo?
- Menciono el apellido del hombre con el que Alejandro cree que lo engañe.
- Bueno, a lo mejor Maria lo sabia porque lo escucho por ahí. Niña por favor mándele una carta al patrón, explíquele todo, dígale todo, dice el señor Víctor que se fue muy triste.
- Si esta convencido de mi inocencia porque no vino a verme
- Bueno... usted sabe que los hombres son muy orgullosos... escríbale niña.-
Alejandro ha regresado a la hacienda y acude a visitar al padre Abundio, lo primero que este le pregunta es si vio a su mujer.
- Si – afirma Alejandro – El día que entregue el cuerpo del general.
- ¡Ay! Pobre criatura, me imagino la sorpresa tan terrible, pero dime ¿Hablaste con ella? ¿Aclararon las cosas?
- No hablamos nada padre – Alejandro se sienta a la mesa con aspecto triste -
- ¿Pero por que hijo? Te lo rogué encarecidamente.
- ¡Ay padre! – parece desesperado - Si tuviera una prueba, una sola prueba.
- Pero que más pruebas quieres que su palabra – dice el padre Abundio –
- Es que no yo creo en su palabra padre. Desde que la conozco Magdalena ha estado mintiéndome, se caso conmigo por mi dinero, ha intentado abandonarme, ha escondido a su amante en mi propia casa – Alejandro habla con mucha amargura – No padre... ¡Cómo puedo creer en ella!
- Pero todo tiene una explicación.
- La explicación que ella a querido darme y en la que no creo ya – Alejandro dolorido le suplica al padre - ¡Por favor! Se lo ruego, ya no quiero discutir mas sobre esto, se lo pido porque me exalta demasiado, me atormenta ¿No se da usted cuenta de lo mucho que me duele todavía?
- ¡Esta bien hijo! – el padre Abundio decide dejar de insistir por el momento - Como tu quieras, pero estas cometiendo una gran injusticia con esa pobre muchacha y más con tu hijo y Dios tarde o temprano se cobra las deudas.
- Pues conmigo pare que se la ha cobrado anticipadamente – contesta Alejandro con amargura –
- Alejandro, hablando de otra cosa. Ese garito que abrió tu cuñado aquí en el pueblo se ha convertido en un escándalo, la gente se emborracha y pierde el dinero en vez de llevárselo a sus familias a quienes hace falta, yo he ido a hablar con las autoridades... pero parece que ese joven que lo regenta tiene muchas influencias.
- No se apure padre, yo me encargo de eso – asegura Alejandro –
Dimitrio y Josefina se han casado, Magdalena no asiste a la boda poniendo su embarazo como pretexto, todo el mundo pregunta por ella y su marido, Paula y Carmen se han puesto de acuerdo en lo que deben decir, su marido se ha ido a la hacienda porque tiene asuntos que atender, Magdalena se ha quedado hasta que de a luz porque esta delicada y necesita cuidados, además el aire del campo no le sentaba bien.
José Luis y Angélica se han casado también, ella esta preparando su equipaje para el viaje a Puebla mientras su marido la espera en el salón, doña Prudencia, la madrina de Angélica, quiere darle a José Luis una fuerte cantidad de dinero como regalo de bodas, pero este se niega a aceptarla, considera que le debe mucho ya, con lo que hizo por él siempre estará en deuda con ella, no puede recibirle ese dinero, la madrina de Angélica insiste, le pide que no sea tan orgulloso, necesitara el dinero para instalarse, y para cuidar a su ahijada como se debe. José Luis responde que él le dará todo lo que ella necesite, en medio de esta discusión aparece el señor Arechiga.
- ¿Qué hace usted aquí? – dice Arechiga furioso queriéndose ir encima de José Luis-
- No te alteres, cálmate – dice Prudencia interponiéndose entre ellos – Este es el capitán José Luis Álvarez
- ¿Te estas burlando de mí? – dice Arechiga indignado – este es el infeliz que se ha robado a mi hija, es un asesino condenado a muerte – intenta golpear a José Luis, pero Prudencia vuelve a detenerle –
- Te digo que te calmes. Él es el capitán José Luis Álvarez, protegido del señor Presidente y desde hoy, el marido de tu hija.
- ¡Ya se casaron! Pero como pudiste permitirlo, tu no sabes quien es este cobarde.
- ¡Señor Arechiga mida sus palabras! – ante el insulto José Luis reacciona –
- ¡Quiero que se callen los dos y que me escuchen! – Prudencia sigue interponiéndose entre los dos hombres que se miran desafiantes – José Luis fue arrestado en Puebla injustamente por una equivocación, se fugo de la cárcel y se cambio el nombre para que no lo reconocieran y lo aprendieran nuevamente, don Porfirio se entero del asunto, lo tomo bajo su protección y mando que lo reinstalaran en el ejercito con el grado de capitán, como compensación por la injusticia que había sufrido.
- De todos modos este hombre mato al jefe militar de la zona mientras trabajaba en la hacienda de Almonte.
- Me vi obligado a ello – contesta muy digno José Luis – Mejia me estaba apuntando con su arma, pretendía que yo asesinara a Alejandro Almonte.
- No... no... no puedo aceptarlo, no puedo aceptar que este individuo sea el marido de mi hija.
La recepción de la boda de Josefina y Dimitrio ha terminado, los escasos invitados se retiran, Paula y Carmen se despiden de los novios, Dimitrio sale con ellas para acompañarlas hasta el coche. Tomas le ordena a su hermana que en cuanto regrese Dimitrio se marche y los deje solos, porque va a hablar con él de dinero, su hermana se opone quiere que espere hasta el regreso del viaje de novios, pero Tomas esta deseando tomar cumplida venganza por los malos ratos que Dimitrio le hizo pasar y no esta dispuesto a esperar, esta seguro que Dimitrio estará pensando que a partir de este momento podrá gastar a manos llenas y él no esta dispuesto a dejarle ni siquiera esa ilusión. Josefina esta asustada, no sabe como va a reaccionar Dimitrio, considera que ya que se caso con ella es mejor olvidarlo todo, pero su hermano esta decidido a que Dimitrio sepa que la boda es un castigo no un premio. Josefina considera que si Tomas sigue adelante ella también será castigada.
Dimitrio regresa y Tomas le informa que quiere hablar con él, Josefina se retira con la excusa de cambiarse de ropa. Tomas le pregunta a su cuñado como piensa mantener a su esposa, ante esta pregunta a Dimitrio esta apunto de darle un ataque de risa y contesta con cinismo.
- Vaya que me sorprende su pregunta señor de Icaza, acaso no esta usted enterado de mi situación económica. Yo no poseo ni un solo centavo, la hacienda que me dejo mi padre, mas bien la mitad porque la otra mitad es de mi hermana, ni siquiera da para cubrir sus gastos, soy un hombre pobre señor, asi que quien tendrá que mantenerme es mi mujer, no yo a ella.
- ¡Muy bien! – exclama satisfecho el señor de Icaza – a eso quería que llegáramos. Josefina lo va a mantener a usted, tendrá casa, comida y algo para sus gastos pero nada más.
- ¿Qué quiere decir con eso? – pregunta Dimitrio sorprendido –
- ¡Lo que oyó! – Tomas esta disfrutando su venganza – Hace unos días Josefina me otorgo un poder general para administrar sus bienes, yo he decidido darles una cantidad para que vivan.
- ¡Pero esto es el colmo! – exclama Dimitrio levantándose indignado – El marido soy yo, tengo derecho a disponer del dinero de mi mujer según me dé la gana.
- No es cierto – aclara Tomas – usted no tiene ningún derecho, si se caso con mi hermana fue para reparar una falta, no para disfrutar lo que ella tiene.
- Usted me tendió una trampa – dice Dimitrio muy exaltado – pero no se va a salir con la suya.
En medio de la discusión Josefina regresa todavía vestida de novia, Dimitrio se dirige a ella mientras va hacia la puerta.
- ¡Y tú! Si quieres ir de luna de miel que te lleve tu hermano – dice mientras desaparece con un portazo –
Josefina le reprocha lo sucedido a su hermano mientras se sienta en una silla desesperada.
Carmen y Paula regresan de la boda comentando las muchísimas preguntas que todo el mundo les hizo, las dos dijeron lo que habían acordado pero son conscientes que nadie las creyó, cuando pase el tiempo y Alejandro no aparezca el escándalo va a ser imparable, lo único que consuela a Carmen es que su hermano ya no esta y por lo tanto no va a tener que aguantar el estar en boca de todos. Magdalena sale de su cuarto y va a su encuentro.
- ¿De que hablan? – pregunta mientras baja las escaleras –
- De ti y de tu marido – contesta Paula malhumorada – En cuanto la gente se entere que te ha abandonado ni siquiera podremos salir a la calle de la vergüenza
- ¡Yo no tengo la culpa! – exclama ofendida Magdalena –
- ¡Tu nunca tienes la culpa de nada Magdalena! – Paula esta furiosa con su hija –
El conato de discusión es interrumpido por la aparición de Dimitrio con cara de pocos amigos, la tía Carmen le pregunta sorprendida si se olvido algo.
- No, no olvide nada, no voy a ningún lado – contesta Dimitrio malhumorado mientras sube las escaleras seguido por una muy angustiada doña Paula, dejando a Carmen y Magdalena en el vestíbulo mirándose intrigadas.
Alejandro irrumpe con una compañía de soldados en el garito de Adolfo, expulsando por las malas a los parroquianos mientras grita que el negocio esta cerrado, Adolfo intenta protestar, asegura que Alejandro no tiene ningún derecho a hacer una cosa asi, pero él le contesta que si tiene derecho porque el pueblo esta en sus tierras y en ellas manda él, además de cerrar el local le da solo unas horas a Adolfo para reunir sus cosas y largarse del pueblo, Adolfo se queda solo mientras grita que es un abuso y se están conculcando sus derechos.
Carmen se queja con Magdalena de todas las desgracias que les han acaecido últimamente, parece que Dios se ha ensañado con ellas.
- Nos portamos mal tía – contesta Magdalena – Mi mama cuando me vendió a Alejandro, yo que no quise resignarme a mi destino y Dimitrio con ese engaño tan vergonzoso que le hizo a Josefina.
- Si, menos mal que tu madre lo convenció, te imaginas si no se hubieran ido de luna de miel.
- De todos modos ¡Pobre Josefina! – Magdalena compadece a su cuñada –
- ¿Y tu hija? ¿Es que no piensas hacer nada para arreglar tu situación?
- Mande una carta a Alejandro hace unos días – Magdalena sonríe esperanzada –
La carta llega al pueblo y la recoge Cipriano, entra en el despacho a entregársela a Alejandro pero este no esta, Maria toma la carta para entregársela cuando regrese, mira el sobre y se da cuenta que viene de Puebla por lo que se va rápidamente a la cocina con la carta, allí la abre y lee la carta de Magdalena.

Alejandro:
Antes de que regresaras a la hacienda fui a verte, Maria me dijo que no querías hablar conmigo y que si quería un nombre para mi hijo se lo pidiera a José Luis Álvarez, me sentí tan humillada Alejandro, pero después Rosario hablo con Víctor y él le dijo que tu habías estado esperándome ¡Ya no sé a quien creerle! Yo te juro por la memoria de mi padre, a quien tanto he querido, que has sido el único hombre de mi vida. Si en un primer momento tuve el impulso de abandonarte, sabes bien porque fue, creí que habías urdido con mi mama todas esas cosas tan horribles que me separaron de José Luis.
Me case contigo sin amor es verdad, pero después aprendí a quererte. El amor no se puede fingir Alejandro y aun si fue solo por unos días, te demostré lo mucho que te amo, no puedes no haberte dado cuenta.
Entiendo tu rencor, por eso necesitamos hablar, no podemos permitir que nuestro amor se convierta en odio. Necesito que vuelvas a creer en mi, que me digas que aun me amas, no te rehúses por favor. No hagas que me avergüence de haberte abierto mi corazón en esta carta.

Maria termina de leer la carta de Magdalena y se ríe burlona. Mientras tanto Alejandro ha regresado al despacho, tiene muy mala cara, esta desencajado con el aspecto de un hombre que duerme poco y sufre mucho, se sienta y los recuerdos de su vida con Magdalena pasan por su cabeza, desesperado se levanta buscando huir de los recuerdos y va a la cocina, Maria lo siente llegar y oculta la carta debajo de un cesto, en la mesa de la cocina, Alejandro entra y le pide un café, en cuanto sale ella se apresura a quemar la carta de Magdalena con aire de satisfacción.
Fin del capitulo 42.
Mar




Escrito desde Mar 20, 2003, 6:11 PM

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