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Capitulo 44 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Dimitrio y Alfonso están en el despacho esperando noticias del parto de Magdalena, Alfonso le indica a su amigo que si Alejandro no viene a reconocer al niño empezaran los cotilleos. Francisco, el marido de Nadia, es la medida en esas cosas y ya comenzó a preguntar, le extraña que Alejandro, desde que murió el general, no haya aparecido a ver a su esposa. Nadia y él han dicho que no saben nada, pero como Alejandro no se presente no habrá quien pare las murmuraciones. Dimitrio afirma que avisaran a Alejandro cuando el niño nazca pero nadie sabe como reaccionara.
En casa de José Luis, Angélica duerme mientras José Luis, sentado en la cama vela a su lado, los pensamientos sobre la situación Magdalena le atormentan. “Un hijo, Magdalena va a tener un hijo de ese infeliz que me la ha robado ¡Dios mío! Tengo que verla, tengo que verla”
Esa noche, en la hacienda, Alejandro no puede dormir, y se pasea atormentado por la casa mientras bebe, no puede apartar a Magdalena de sus pensamientos, habla para sí “Y si el padre Abundio estuviera en lo cierto, si el niño fuera mío – mueve la cabeza triste, melancólico – Siempre estoy pensando en ella, siempre, siempre”
Magdalena esta en pleno parto, a pesar de los dolores lo único que piensa es que su hijo viva, le aterra la posibilidad de que muera, esta segura que no tendrá mas hijos, Carmen la tranquiliza esta segura que todo ira bien. Unas horas después todo ha terminado, Rosario se acerca para comunicarle a la agotada madre que ha tenido un niño, fuerte y sano, muy parecido a su padre, Magdalena sonríe feliz.
Paula esta en el despacho esperando a Dimitrio que ha ido a enviar un telegrama a Alejandro comunicándole el nacimiento de su hijo, evidentemente mando el telegrama con la firma de Magdalena. Paula esta muy preocupada, si no viene no sabe que van a hacer, la gente va a pensar que Alejandro a repudiado a Magdalena y que el niño no es suyo y por eso no lo reconoce. Dimitrio intenta animarla.
- Yo creo que si va a venir, el niño nació a los nueve meses de su boda y además es rubio, bueno, no tiene pelo pero se ve que va a ser rubio.
- Y eso ¿se lo pusiste en el telegrama? – pregunta Paula –
- ¡Mama por Dios! Como quieres que le diga; ¡Nació el niño, es rubio se parece a ti asi que yo creo que es tuyo! Solo le he dicho que había nacido y que lo esperábamos, bueno que Magdalena lo esperaba.
- Bueno, ojala recapacite ese necio y venga a ver a la criatura, aun si no fuera suya debería de hacerlo para evitar el escándalo. Cualquier caballero lo haría, pero él... – Paula se interrumpe pero deja muy claro lo que piensa de su yerno –
Magdalena esta en la cama recuperándose del parto, Rosario mira embobada al niño, dice que es igual a su padre cuando nació y le pregunta a Magdalena si va a avisar a Alejandro del nacimiento del niño. Magdalena contesta rotunda que no, Alejandro sabia que estaba esperando un hijo y puede hacer las cuentas, asi que puede suponer que en este momento ya debe haber nacido, si no ha venido es porque no le importa, lo rechazo desde antes de que naciera, eso quiere decir que la criatura es solo de ella.
En la hacienda Alejandro esta leyendo el telegrama donde le comunican que su hijo ya nació, Cipriano lo observa muy interesado.
- ¿De quien es? – pregunta Cipriano –
- De Magdalena – contesta Alejandro inexpresivo –
- ¿Qué dice? – insiste Cipriano –
- Que ya nació “su” hijo – Alejandro recalca especialmente la silaba “su” como si el niño fuera exclusivamente de Magdalena y no tuviera nada que ver con él –
- ¡Hijole! ¿Y que fue macho? – pregunta Cipriano mucho más contento que el padre de la criatura –
- Si, fue un niño – contesta Alejandro mecánicamente, abstraído en sus pensamientos –
- ¿Vas a ir a verla? – pregunta Cipriano –
Alejandro no responde, lee otra vez el telegrama, lo dobla y se encierra en el despacho.
Angélica va a visitar a Magdalena para felicitarla por el feliz nacimiento de su hijo y llevarle un regalo, las dos conversan con cordialidad, Angélica quiere saber si Magdalena se siente molesta porque ella se haya casado con José Luis.
- Desde luego que no – contesta amable Magdalena –
- Es que la otra vez no pude decir nada porque estaba aquí tu tía, pero lo sé todo. José Luis me lo contó, quiero que sepas que si se caso conmigo no es porque este enamorado, sino porque me voy a morir, quiso alegrar mis últimos días, él dice que me quiere, yo sé que no es verdad pero no me importa, es tan bueno conmigo, tan cariñoso, no se caso por interés vivimos de sus sueldo de capitán, de lo mío no ha querido tomar nada.
- ¿Tu familia esta enterada de lo que hubo entre José Luis y yo? – pregunta preocupada Magdalena –
- No nadie sabe nada, bueno, solo mi madrina que vive en San Luis Potosí, pero es muy discreta, jamás dirá una palabra a nadie. José Luis dice que dejaste de quererlo, que te enamoraste de tu marido – mira interrogativa a Magdalena que asiente, Angélica continua hablando - Tal vez por eso acepto casarse conmigo. ¿Qué te pasa Magdalena? No te veo contenta ¿estas preocupada porque tu marido aun no ha venido a ver al niño?
- - Es que no creo que venga – contesta Magdalena resignada –
- ¿Qué pasa Magdalena?
- Mi marido me ha abandonado – Magdalena habla con serenidad –
- ¿Por qué? – pregunta asombrada Angélica –
- Porque unos días después de que te fuiste con José Luis se entero de la verdad; que Antonio Olivares era José Luis Álvarez, cree que le engañe y que el niño no es suyo.
Angélica al regresar a su casa le relata a José Luis su conversación con Magdalena.
- ¿Cree que el niño es mío? – pregunta José Luis con cara de asombro, mientras se levanta del sofá –
- Sí.
- Entonces esta enterado de todo, sabe que me hice pasar por el administrador.
- Sí,
- Como puede dudar de Magdalena – dice José Luis indignado – y hacerla sufrir de esa manera. Ese hombre es un infeliz, como se atrevió a abandonarla ¿Entonces no piensa reconocerá a la criatura?
- Magdalena dice que no
- ¡Que imbecil! Ojala de verdad fuera mío porque tendría el derecho – se interrumpe al ver la expresión de Angélica – Perdóname, perdóname mi amor – vuelve a sentarse a su lado y le toma una mano – Pero estoy tan indignado, me duele profundamente que Magdalena este sufriendo y todo por culpa de ese infeliz que no es digno de besar su pies – vuelve a levantarse - ¡Dios mío! Porque se caso con él, porque.
- ¿Aun la quieres verdad? – pregunta Angélica – Mejor no, no digas nada no quiero una piadosa mentira, por otra parte, siempre lo he sabido, pero no te lo reprocho al contrario, te agradezco que a pesar de estar enamorado de esa mujer me hayas dado estos meses de felicidad.
- Angélica – José Luis se sienta a su lado en el sofá – Lo que siento por ti es algo diferente, pero igual de grande y intenso.
- Lo sé mi amor, lo sé – contesta Angélica dulcemente –
El padre Abundio llega a la hacienda muy contento llamando a Alejandro a gritos, este sale del despacho a su encuentro asombrada por el escándalo, el padre le cuenta muy satisfecho que acaba de recibir carta de Rosario y que su hijo ya nació.
- Si, ya lo sé – dice Alejandro muy serio –
- ¿Cuándo te enteraste, hoy también? – pregunta el padre Abundio –
- No, recibí un telegrama de Magdalena hace veinte días – contesta Alejandro mirando al vació –
- ¡Veinte días! – repite asombrado – y se puede saber que demonios haces aquí, porque no fuiste a Puebla enseguida.
- Bueno... usted lo sabe.
- No... yo solo sé que eres un necio, un terco, un mal marido y un peor padre.
- Mida sus palabras padre por favor – dice Alejandro ofendido –
- Yo no voy a medir nada – dice indignado el padre Abundio – te he criado, has sido como un hijo para mí, no creas que porque ahora me doblas en tamaño me vas a impedir decirte lo que quiera – cambia de tono y intenta convencerlo por las buenas - ¡Ah hijo! Alejandro, estas cegado por el orgullo, por los celos, por el despecho y yo te entiendo, me doy cuenta, veo que tu vida se ha transformado en un infierno, pero esta en tus manos cambiar esta situación.
- Y usted cree que no lo he pensado – contesta Alejandro con tristeza – Mil veces me he dicho a mí mismo, total que más da, aguántate tu orgullo, tu rabia, pero siquiera ten la satisfacción de verla, de tenerla cerca, toma de ella lo que quieres, aunque sea a la fuerza, estas en tu derecho es tu mujer, pero... ¿Y después que? Como soportar la tortura de vivir con una mujer que me ha engañado, que se ha burlado de mi amor, que ha sido de otro hombre.
- Es que Magdalena no te ha engañado...
Cipriano interrumpe al padre, ha llegado Joaquín Arechiga de visita, Alejandro lo recibe, y los tres se sientan a conversar. El padre Abundio pregunta si ya encontró a su hija y el señor Arechiga contesta que si, estaba en San Luis Potosí en casa de su madrina, y les relata lo sucedido, su hija se caso con el administrador de Almonte que realmente se llama José Luis Álvarez, había sido detenido injustamente en Puebla se escapo y cambio su nombre, la madrina de Angélica es amiga del presidente y intercedió por él, se levantaron los cargos y lo reinstalaron en el ejercito con el grado de capitán como compensación por la injusticia, ante la pregunta de Alejandro sobre el lugar de residencia de la pareja, el señor Arechiga indica que residen en Puebla desde hace seis meses. El señor Arechiga se retira, Alejandro lo acompaña a la puerta y deja solo al padre Abundio muy preocupado pues la cara de Alejandro no augura nada bueno.
Magdalena acaba de acostar al niño, su tía lo observa encantada comentando que es precioso, duda pero acaba contándole a Magdalena que su madre y ella están muy preocupadas porque Alejandro no ha venido, la gente va a murmurar, Carmen esta indignada, podía portarse como un caballero y venir a reconocer el niño, después si no quiere reconciliarse con Magdalena que la deje con ellas y él se marche a la hacienda, después de todo para él tampoco ha de ser muy agradable que la gente murmure que su esposa le engaño, Magdalena mira a su tía indignada, esta asegura que sabe que es mentira pero que eso es lo que pensara la gente. Tienen que hacer algo.
- Pero ¿qué cosa tía? – contesta Magdalena impotente – Si existiera la más ligera posibilidad, yo estaría dispuesta a humillarme nuevamente, por mi hijo, por la memoria de mi padre, hasta estuve pensando en ir a la hacienda con el niño cuando estemos en condiciones de viajar.
- Tienes razón mi amor – Carmen esta encantada con la idea – Además estoy segura que en cuanto vea a la criatura no le va a quedar ninguna duda de que es de él.
- ¡Ojala! – exclama Magdalena no muy convencida –
Alejandro regresa al salón después de haber acompañado al señor Arechiga, llega indignado.
- ¡Ya lo ve padre! – dice Alejandro muy excitado – y usted que estaba dispuesto a poner las manos en el fuego por la inocencia de Magdalena.
- Pero que ese hombre este viviendo en Puebla no significa nada – contesta el padre Abundio contemplándole asombrado –
- Para usted tal vez padre – dice muy seguro Alejandro – pero para mí significa todo ¡Qué casualidad! Que casualidad que tenga que vivir en esa ciudad al mismo tiempo que Magdalena, además ella durante estos meses no ha manifestado el más mínimo interés en volver conmigo, prefiere quedarse en Puebla – Alejandro esta cada vez mas indignado -¡Claro, para tener al amante en la mano!
- ¡Alejandro! – exclama el padre Abundio escandalizado – Por todos los santos ¿No pensaras? – es interrumpido por Alejandro -
- Por supuesto que lo pienso padre.
- Pero Magdalena te ha mandado un telegrama diciéndote que había nacido su hijo, eso quiere decir...
- Eso quiere decir que lo único que le interesa es que yo lo reconozca para evitar el escándalo. Los Mendoza son capaces de cualquier cosa con tal de evitar que se hable mal de ellos, hasta de venderse, como se vendió Magdalena conmigo.
Llama a Cipriano para que prepare el coche y le diga a Maria que arme su maleta
- ¿Adónde vas? – pregunta asustado el padre Abundio –
- A Puebla a cobrarle a José Luis Álvarez lo que me debe – contesta terminante Alejandro –
- ¡No, hijo no! – exclama el padre Abundio –
- Claro que si padre y esta vez ni usted ni nadie me va a detener, quiero desquitarme de todo, de todo lo que ese infeliz me ha hecho y lo voy a matar como al perro que es.
Alejandro se marcha sin escuchar las protestas de padre Abundio que intenta introducir un poco de cordura en su cabeza.
Angélica intenta convencer a José Luis para que vaya a visitar a Magdalena, este se opone, sabe que la familia de Magdalena no lo considera persona grata, saben quien es y todo lo que sucedió. Angélica le dice que es su marido y por lo tanto puede ir a todos los lugares a los que ella va, esta segura que Magdalena se alegrara de verlo. José Luis corta la conversación para anunciarle que ha pedido unos días de permiso y se marcha a buscar a Rufino, cree que este habrá vuelto a su pueblo y debe andar escondiéndose, va a pedir el perdón también para él.
Angélica va a visitar a Magdalena y pide le que invite a José Luis a visitar la casa, Magdalena desconcertada no sabe como oponerse sin ofenderla, intenta explicar que no cree que sea conveniente, su familia conoce a José Luis y sabe todo lo que sucedió.
- ¿Y culpan a José Luis del abandono de tu marido? – pregunta Angélica –
- Yo sé que él no tuvo toda la culpa – contesta Magdalena – Si me busco fue porque yo le di motivos, le hice creer que estaba dispuesta a irme con él – Magdalena mira a Angélica dubitativa – No sé porque hablo contigo de estas cosas, ahora eres su esposa, perdóname Angélica.
- No, no te disculpes, es mas estoy contenta que estemos hablando de esto. ¿Magdalena tu ya no quieres a José Luis verdad?
- No – contesta sonriente Magdalena –
- ¿Ni tampoco le guardas rencor?
- No.
- Me alegro – contesta sonriente Angélica – asi puedo pedirte un favor ¿podrías ser mi amiga?
Magdalena acepta encantada la amistad de Angélica, esta le pide que los reciba en su casa.
- Lo haría con todo gusto pero si Alejandro se entera que estoy viendo a José Luis podría pensar otra cosa.
- El no esta aquí – contesta Angélica – Además no hay nada de malo José Luis ya esta casado conmigo y bueno... tus has dejado de quererlo.
Angélica le explica a Magdalena que quiere ayuda para promover la carrera en el ejercito de José Luis, para eso hay que tener relaciones y al no ser José Luis de clase alta dificulta las relaciones, ella no tiene carácter para buscar las invitaciones y por eso recurre a ella, si las familias importantes de Puebla se dan cuanta que se frecuentan, empezaran a considerarlos, ella no puede decirle nada a José Luis, es muy orgulloso, también pensó pedirle ayuda a su madrina pero sabe que José Luis se molestaría con ella si se enterase. Magdalena indica que ella no hace vida social, Angélica le pide que al menos los presente con sus amigos.
Magdalena le comenta a Carmen las pretensiones de Angélica, su tía se indigna.
- ¡Vaya que es descarada ese niña!
- No la juzgues mal tía, Angélica adora a José Luis y piensa que si él logra escalar posiciones en el ejercito se va a sentir más feliz.
- Bueno, y porque pide esa ayuda, si es tan bueno como dice que lo consiga por sus propios meritos – a Carmen no le convencen esos argumentos –
- Pero tu sabes que con influencias es más rápido.
- ¿No será que todas estas cosas se las esta metiendo en la cabeza él?
- ¿José Luis? No, no lo creo.
- Angélica es una chamaca y un hombre hecho y derecho como ese la ha de tener dominada, seguro que se caso con ella por interés y después te la manda a ti para conseguir lo que quiere, pero tu todavía lo defiendes después de lo que te hizo, ¿es que no te das cuenta que si estas en esta situación es por su culpa?
- No tía, hemos de ser justos, la culpa es solo mía, yo lo alenté, le di falsas esperanzas y José Luis estaba muy enamorado por eso hizo todo lo que hizo.
- De todos modos un hombre bien nacido, un caballero, tiene que saber perder y fue una indecencia querer forzar a una mujer a abandonar a su marido.
- No tía, todos nos portamos mal, no solo José Luis. Alejandro cuando me compro, yo que estaba al tanto de esa indigna transacción por haber accedido. El único que realmente esta pagando todas las consecuencias es él, mi pobre hijo. ¡Ay! No sabes tía, yo todos los días le pido a Dios que me haga el milagro de que Alejandro venga, estoy dispuesta a arrastrarme a sus pies con tal de que reconozca la criatura.
Alejandro llega a Puebla acompañado de Cipriano y Maria, entra en su casa, Víctor se sorprende mucho de verlo, Cipriano se va a llevar el equipaje y Maria se retira para cambiarse de ropa, Víctor aprovecha para interrogar a su amigo sobre su presencia en Puebla.
- ¿Qué paso, como es que decidiste venir?
- ¿Sabes que José Luis Álvarez vive aquí en Puebla? – pregunta Alejandro mientras se sienta en el sofá –
- ¿Quién te lo dijo? – dice asombrado Víctor –
- Joaquín Arechiga, el infeliz se ha casado con su hija y lo hizo para que por medio de las influencias de la muchacha lo perdonaran, lo reinstalaran en el ejercito y con el grado de capitán – Alejandro esta indignado –
- No tenia ni idea
- Debí suponer que él y Magdalena permanecieron en contacto, seguramente ella siempre supo donde estaba y juntos han de haber planeado todo.
- ¿Pero todo que? – Víctor escucha estupefacto delirar a Alejandro –
- La boda con esa muchacha, el vivir aquí – asegura Alejandro – Todos estos meses mientras yo estuve de estúpido en la hacienda ellos seguramente se vieron a mis espaldas, engañando a esa pobre inocente de Angélica Arechiga – Alejandro se estremece - ¡Que asco Dios mío, que infamia!
- ¡Un momento Alejandro! – exclama Víctor al ver a su amigo juzgar y condenar sin ninguna prueba – No te precipites, puedes estar equivocado.
- Los equivocados son ustedes – contesta Alejandro alterado – Tu y el padre Abundio en su afán de defenderla, es que no se dan cuenta que esos dos nos han tomado el pelo, pero les va a durar muy poco el gusto ¡Por Dios! – exclama Alejandro enfurecido - Que ese infeliz me va a pagar cada humillación, todos los corajes, la rabia, la vergüenza, con su vida me va a pagar el maldito.
Llama a Cipriano y sale dispuesto a encontrar a José Luis, sin hacer caso de las protestas de Víctor.
Paula comenta con su hijo la situación de la familia, esta es ya insostenible, si no convence a Josefina para que sufrague los gastos de la casa pronto no tendrá ni para los gastos más indispensables de la casa. Paula no comprende como Dimitrio no ha conseguido que su esposa anule el poder que le otorgo a su hermano, debe insistir, quizá si tuvieran un hijo ella seria más sensible a sus peticiones. Dimitrio asegura que intentara convencerle, pero mientras tanto podían vender la hacienda, Paula le cuenta que esta hipotecada por lo que no se puede vender, asi que puesto que ella ya a perdido la esperanza que Magdalena y Alejandro se reconcilien su única posibilidad es Josefina
Alejandro se presenta en casa de José Luis, Angélica le dice que no esta, salió de viaje unos días, le pregunta que por que motivo quiere verlo, Alejandro le contesta muy seco que él lo sabe perfectamente, y se dispone a irse, Angélica lo detiene y le comunica que José Luis es su marido, Alejandro le indica que lo sabe perfectamente, su padre le informo, después sale de la casa y ordena a Cipriano que permanezca vigilando fuera, no se cree que sea verdad la ausencia de José Luis, en cuanto lo vea tiene que ir a casa para avisarle.
Angélica acude corriendo a casa de los Mendoza para contarle a Magdalena que su marido estuvo en su casa buscando a José Luis, Magdalena se asusta, las dos creen que Alejandro pretende matarlo, Angélica le pide ayuda a Magdalena para salvarlo.
Fin del capitulo 44.
Mar






Escrito desde Mar 25, 2003, 6:46 PM

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