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Capitulo 45 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Alejandro esta en el salón de su casa de Puebla conversando con Víctor, este intenta hacerle razonar.
- Alejandro, en el nombre del cielo, estas cometiendo una locura.
- ¡Ninguna locura! – exclama Alejandro furioso – Voy a hacer justicia eso es todo, ese hombre se ha burlado de mí, me ha engañado con mi mujer y quieres que me quede tan tranquilo, llevo meses esperando este momento, tiene que pagar lo que me ha hecho y la única forma de hacerlo es con su vida y no voy a tolerar interferencias.
Suena la campanilla de la puerta, alguien abre la puerta y en el salón hace su entrada Magdalena, erguida, muy digna. Los dos hombres se ponen en pie asombrados por la inesperada visita.
- ¡Señora! –exclama Víctor asombrado –
- Quiero hablar con Alejandro – dice Magdalena con serenidad –
Alejandro hace un gesto a Víctor que se apresura a retirarse.
- ¿A que viniste a Puebla? – pregunta Magdalena –
- No tengo porque darte explicaciones – responde Alejandro agresivo –
- ¿Cómo te enteraste que José Luis estaba aquí? – pregunta sin rodeos Magdalena –
- ¡Por supuesto! – exclama irónico Alejandro – Debí imaginar que ese era el motivo de tu visita.
- ¡Sí! – contesta Magdalena terminante – Angélica me fue a ver ¿Para qué quieres ver a José Luis?
- ¡Y te atreves a preguntármelo! – se indigna Alejandro – Lo sabes muy bien.
- ¡No, no lo sé! – afirma rotunda Magdalena
- Tengo una cuenta pendiente con “ese” – Alejandro se expresa con rencor y desprecio -
- ¿Qué pretendes?
- Cobrarme el daño que me ha hecho.
- Él no te ha hecho ningún daño Alejandro – afirma Magdalena terminante –
- Mira si viniste a interceder para salvarle la vida ahórrate las palabras - dice Alejandro con frialdad –
- ¡No Alejandro! Él ahora esta casado, Angélica esta muy enferma, no es justo.
- ¡Yo sé lo que es justo o no! – Alejandro se altera y levanta la voz – Ese hombre se ha burlado de mí, a pisoteado mi dignidad, mi orgullo – ahora se dirige especialmente a Magdalena con desprecio – Ha seducido a mi mujer, y ¿quieres que lo perdone? – esta furioso y le cuesta mucho contenerse – Yo también estoy enfermo de rabia, de coraje, de humillación y solo con la vida me va a pagar el daño que me ha hecho.
- ¡Pero es que José Luis no te ha hecho nada! – protesta Magdalena –
- ¡Bueno, ya basta de mentir! – dice Alejandro despectivo - ¿Con quien crees que estas hablando? Estas hablando conmigo que te conozco muy bien cada uno de tus engaños, de tus tretas – se va alterando y levanta la voz – Mas vale que te vayas Magdalena porque tengo tanta rabia que tengo miedo de olvidarme que eres una mujer – aprieta los puños con rabia – y podría... podría hacer una barbaridad.
Hasta ese momento los dos han hablado de pie, uno a cada lado de la habitación enfrentados, ahora Magdalena se acerca mirándolo suplicante.
- Alejandro, si alguna vez sentiste algo por mí, en nombre de ese sentimiento.
Alejandro la fulmina con la mirada, da media vuelta y sale de la habitación sin decir palabra.
En cada de los Mendoza Paula y Carmen conversan en el salón, esta ultima informa a su cuñada de la llegada a Puebla de Alejandro, se entero Angélica Arechiga, la hija de Amalia, que esta casada con José Luis y vive en Puebla. Alejandro fue a ver a Angélica buscando a José Luis, seguro que para nada bueno.
Paula se aterra ante la idea de que Alejandro rete a duelo a José Luis, nada mas que eso les faltaba para que el nombre de Magdalena ande en boca de todos.
Magdalena después de salir de casa de Alejandro va a visitar a Angélica para llevarle noticias de su fallida gestión, Angélica la recibe y le pregunta impaciente ante la respuesta negativa de Magdalena se aterra y las dos acaban abrazadas intentando darse ánimos.
Dimitrio esta en casa de Josefina esperando que su esposa llegue para intentar conseguir que ella sufrague los gastos de su madre, lleva mucho tiempo esperando y esta muy disgustado, cuando Josefina entra se lo reprocha, ella le dice que como él nunca esta en la casa salió; se sienta y se dispone a escuchar lo que tiene que decirle.
- Josefina, tu sabes que la situación de mi madre es muy difícil y que yo como hijo varón tengo la obligación de velar por ella – Dimitrio aborda el asunto muy serio –
- Si quieres pedirme dinero ya sabes perfectamente que mi hermano... – Dimitrio la interrumpe –
- Ya, ya, ya. Tu hermano no quiere que me des nada, pero esta situación es insostenible, tu marido soy yo no Tomas. ¿No te das cuenta de la situación en que me estas poniendo? Estoy haciendo el ridículo.
- Yo también hice el ridículo más espantoso cuando te burlaste de mí fingiendo la boda falsa – reprocha Josefina dolida –
- ¡Bueno! – exclama Dimitrio intentando quitarle importancia – Pero ahora estamos casados legalmente, llevas mi nombre ¿No te importa que mi familia se quede arruinada, que mi apellido se desprestigie? Cuando la gente se entere que no quieres darme dinero para ayudar a mi madre que van a pensar.
- ¡Ay no Dimitrio!
Dimitrio se pone de rodillas delante de Josefina y suplica.
- ¡Por favor ayúdame!
- ¡Ay Dimitrio! – exclama Josefina con tristeza - ¿Por qué te portaste tan mal conmigo?
- ¡Ay perdóname! – suplica Dimitrio cariacontecido – Es que soy un loco, pero te prometo que me voy a portar bien.
- Es que tenemos muchos meses de casados y tu no has querido... – Josefina se interrumpe pero la razón de su reproche es evidente –
Dimitrio que hasta ese momento había estado de rodillas delante de su mujer se levanta y se sienta en el sofá con aire ofendido.
- Dimitrio ¿por qué? ¿Soy tan fea?
- ¡No, no es por eso! Dame tiempo Josefina – pide Dimitrio sin mirarla –
- ¡Mas! – exclama Josefina con un suspiro-
Magdalena regresa a su casa después de visitar a Angélica y se encuentra a Paula y Carmen esperándola en el vestíbulo de la casa impacientes por conocer el resultado de su entrevista con Alejandro. Magdalena les informa que no hay nada que hacer, Alejandro insiste en enfrentarse a José Luis quiere venganza, y a ella la desprecia. Magdalena esta angustiada ante la idea que Alejandro se convierta en un asesino, no sabe que hacer, muy deprimida se retira a su habitación.
Alejandro esta en su dormitorio, llega Cipriano a darle cuentas del resultado de su vigilancia.
- ¿Volvió ese tipo? – pregunta Alejandro –
- No, pero tu mujer fue a su casa – contesta Cipriano –
- ¿Y?
- Pues se quedo allí un buen rato y luego volvió a salir, pero del chango ese, pues ni sus luces – cuenta Cipriano con un encogimiento de hombros –
- ¡Que descaro! – exclama Alejandro desconcertado - ¿Cómo es posible que Magdalena y esa muchacha sean amigas? Es que no puedo entenderlo – Alejandro desconcertado y furioso se quita la chaqueta y la arroja sobre la cama con rabia - ¡Maldito el día en que vine a esta ciudad y la vi!
Dimitrio y Alfonso conversan en un café sobre la difícil situación de Dimitrio y su relación con Josefina, Adolfo es partidario de decirle la verdad, las mujeres tienden a conmoverse y además es mejor que lo crea enfermo a que se sienta rechazada, Dimitrio se niega rotundamente. Alfonso le pregunta si con las demás mujeres le ocurre lo mismo, Dimitrio afirma que no, solo con su esposa y no entiende porque.
- Bueno Josefina no es muy apetecible que digamos pero... – Alfonso se ve interrumpido por un Dimitrio indignado –
- ¡Eh, eh, eh! Tampoco es tan horrible.
- Antes no pensabas igual – contesta irónico Adolfo –
- ¡Bueno! Pero... me he acostumbrado a verla, además es mi mujer, voy a tener que vivir con ella toda la vida - dice Dimitrio muy digno –
- ¿Quieres decir que si te gustaría pero no puedes?
- No es precisamente que me gustaría, es que tu no entiendes Adolfo, si fuera realmente mi mujer por mas que su hermano se opusiera ella aria lo que yo le pidiera.
- ¡Bueno! ¿Qué esperas entonces? Concéntrate, haz un esfuerzo. ¿Quieres que yo hable con ella y le explique la situación? Podría con mucho tacto decirle lo que te pasa.
- ¡No se te vaya a ocurrir Adolfo! – Dimitrio mira a Alfonso con horror – Prefiero que Josefina piense que no quiero a que no puedo.
En casa de los Mendoza las tres mujeres están reunidas en la habitación de Magdalena, las tres están muy preocupadas por el inminente duelo, aunque cada una de ellas por razones diferentes. Paula teme el escándalo que supondría semejante acontecimiento, Magdalena por la vida de los dos contendientes y Carmen por el escándalo y la vida de Alejandro. Paula decide que hay que hacer algo, no se pueden quedar de brazos cruzados, resignándose al escándalo y el desprestigio, se acerca a Magdalena y le dice.
- Hija eres tan bonita y yo estoy segura que si vuelves a ver a tu marido... Nosotras las mujeres tenemos muchos modos de convencer a un hombre.
- ¿Qué quieres decir? – pregunta Magdalena sin querer entender lo que su madre esta insinuando –
- Pues tal vez su casa no fue el lugar apropiado, deberíamos lograr que sea él quien venga aquí mañana en la noche, tu tía y yo podríamos dejarlos solos y... ¿me entiendes mi amor?
- Haber mama ¿Pretendes que lo seduzca? – pregunta Magdalena horrorizada –
- Pues no te estoy proponiendo nada indecente – contesta Paula ofendida ante el tono de su hija - ¿es tu marido no?
- Pero es vergonzoso lo que me sugieres, además Alejandro me aborrece, me desprecia.
- Pero tu le gustas, siempre le has gustado y no hay hombre que se resista cuando una mujer se le insinúa. Además si estamos en este problema es por tu culpa y tienes la obligación de componer las cosas a como de lugar, mañana le enviare un recado a Alejandro en tu nombre invitándolo a cenar, espero que no seas tan tonta como para no aprovechar la situación – dice Paula terminante mientras abandona la habitación –
- ¿Te das cuenta tía? – dice Magdalena exasperada – Es que mi mama ha perdido la dignidad, quiere que me rebaje al papel de mujerzuela.
- Bueno, no la juzgues tan duramente – Carmen intenta defender a su cuñada –
- La defiendes ¿esta de acuerdo con ella? – Magdalena no puede creérselo –
- No, no pero hasta cierto punto la entiendo nuestra situación es desesperada, estamos casi en la ruina y si aparte de eso nos cae encima el escándalo del enfrentamiento entre tu marido y ese hombre excuso decirte lo que pueda pasar.
- No tía, no, yo no soy capaz de hacer lo que mi mama quiere, aun suponiendo que Alejandro aceptara venir, como me puedo yo insinuar... ¿ y si me desprecia? Me moriría de vergüenza, ¡No de ninguna manera!
Carmen promete a Magdalena intentar quitarle el asunto de la cabeza a su madre, va a buscarla, la encuentra en el despacho escribiendo el recado para Alejandro, discuten, Carmen le dice que Magdalena tiene razón, ella conoce a Alejandro y no es tan tonto como para no darse cuenta del motivo, pensaría que solamente quiere evitar su enfrentamiento con ese tipo y la tendría todavía en peor consideración, lo único que conseguiría es que Alejandro la despreciara mas, creería que si se le quiere entregar para salvar la vida de ese desdichado, es porque aun le interesa, y entonces si que una reconciliación entre ellos será imposible. Paula a pesar de todo insiste en su plan y continua escribiendo el recado. Carmen sale del despacho indignada gritándole que se va a arrepentir de lo que esta haciendo.
Rosario se entera que Alejandro esta en la ciudad y va a preguntar a Magdalena si vino a ver al niño, pero Magdalena la desilusiona, Alejandro vino a tomar venganza del hombre al que cree el padre del niño. Rosario horrorizada ante la idea de un enfrentamiento a muerte entre su hijo y José Luis suplica a Magdalena que vaya a verlo para impedirlo, ella le asegura que ya lo hizo y no consiguió nada, Alejandro esta demasiado herido, no cree en nada ni en nadie, ella no puede convencerlo que no lo ha engañado, Magdalena se interrumpe y dice que si el falto, pero no como Alejandro cree. Rosario se horroriza ante la idea de que sea verdad que su esposa falto a su hijo y intenta interrogar a Magdalena, pero esta se ofende y en vez de contestar le pide muy seria la ropa limpia del niño.
En el salón de la casa de Alejandro este conversa con Víctor sobre la disconformidad de los trabajadores con el trato que reciben ante la atenta mirada de Maria, suena la campanilla y entregan a Alejandro el recado que escribió Paula en nombre de Magdalena, en ella le cita esa noche en su casa para decirle algo de suma importancia para los dos. Alejandro la lee y muy afectado se retira a su cuarto ante el fastidio de Maria.
- Estábamos tan tranquilos en la hacienda, pero llego el señor Arechiga y se le metido el demonio en el cuerpo – dice Maria muy enfadada dirigiéndose a Víctor y escupiendo su odio por Magdalena - Si supieras cuanto la odio, esa arpía no merece vivir, ¿cómo es posible que después de todo lo que le ha hecho siga sufriendo por ella?
- Porque esta enamorado – afirma Víctor mirándola con desaprobación –
- Esta embrujado, eso es lo que esta – contesta Maria rabiosa – Ojala mate a ese desgraciado y también a ella para acabar de una vez por todas con todo esto.
- Y no has pensado que el que puede morir es Alejandro – pregunta Víctor observándola con evidente disgusto –
- No, Alejandro es muy macho y ese cobarde no va a poder con él – asegura Maria ante la mirada exasperada de Víctor –
Alejandro esta sentado en la cama leyendo de nuevo la carta, sumido en sus pensamientos, Maria llama a la puerta y entra sin esperar respuesta.
- Alejandro vamonos a la hacienda, olvídate de todo y vamonos de aquí – Maria intenta conseguir la atención de Alejandro que ni siquiera la mira –
- ¡Déjame solo Maria! Por favor.
- Pero no te das cuenta que puedes morir por culpa de esa traidora, aun si la tienes metida en el cuerpo aguántate como los hombres.
- ¡Déjame solo! – Alejandro sigue sin mirarla y su voz suena exasperada, como Maria parece dispuesta a insistir repite terminante con cara de pocos amigos – Te ruego que me dejes solo ¿No entiendes?
Maria intenta volver a hablar pero ante la expresión de Alejandro no se atreve y se retira con aire de frustración. Cuando se queda solo Alejandro vuelve a leer la carta, la arruga y la arroja con rabia al otro lado de la habitación.
Dimitrio llega a casa de su madre para comunicarle que no consiguió convencer a su esposa para que sufrague los gastos de la casa, Paula sugiere que ella podría conversar con Josefina pero Dimitrio se enfada, es su esposa y los asuntos con ella los arregla él sin ninguna otra intervención y sube muy enfadado las escaleras cruzándose con su hermana que baja en ese momento, Magdalena le pregunta a su madre que sucede, ella le contesta muy enfadada que sus hijos ya no la respeta y aprovecha para comunicarle que mando el recado a Alejandro y espera que ella sepa aprovechar la oportunidad.
Rosario va a visitar a Alejandro, la recibe Maria que le dice que no esta y de muy malos modos, con insultos pretende sacarla de la casa, Rosario asegura que no se va, que esperara al señor, entonces Maria le grita que mientras ella sea la mujer de Alejandro, Rosario no entrara en la casa, Rosario la mira asombrada y incrédula pero no se atreve a enfrentarse con ella y se marcha.
Magdalena esta en su dormitorio hablando con su tía Carmen, no sabe que hacer, su madre la ha colocado en una difícil coyuntura, se pasea nerviosa y indignada por su habitación.
- Pues aquí no hay mas que dos cosas – dice Carmen – o le dices que la idea fue de tu mama y que tu no tienes nada que ver en esa invitación o le inventas algo.
- Si, ¿pero que cosa? Mama en el recado le escribió que yo tenia algo importante que decir.
- Pues dile... dile que... pues dile que lo quieres – propone Carmen – ¡acaso eso no es importante! Además hija esta es otra oportunidad para que hables con él y arregles las cosas – Carmen mira hacia la cuna y exclama - ¡Ya sé! Le puedes enseñar al niño, estoy segura que viéndolo se va a conmover, él es tan lindo y lo que sea de cada cual, se parece a él ¡Es rubio!
- ¡Ay, tía! – Magdalena se exaspera ante tan peregrino razonamiento – Yo también soy rubia y mi mama y Dimitrio, el hecho de que el niño sé blanco no significa que sea su hijo, por lo menos es lo que él puede pensar.
- ¡Ay mi amor! ¿Entonces que vas a hacer?
- Bueno, es que... es que estamos especulando por algo que no va a suceder, lo más probable es que no venga.
- ¿Tu que es lo que prefieres? – pregunta Carmen - ¿qué venga o que no venga?
- ¡Ay, no sé tía! Yo quisiera que todo esto fuera un sueño y que me despertara en la hacienda, a su lado.
Alejandro mira por la ventana del salón de su casa, Víctor sentado en el sofá lo observa, al final se decide a hablar.
- ¿Vas a ir Alejandro? Yo creo que deberías hacerlo, tal vez ella quiera decirte algo que aclare tus dudas.
Alejandro se vuelve, mira a Víctor un momento y después dice con amargura.
- Lo que ella quiere es proteger a ese infeliz y evitar el escándalo.
- ¿Y a ti eso no te importa? – pregunta Víctor – quiero decir, el escándalo, porque si te enfrentas a ese hombre la verdad saldrá a relucir.
- Mira, desde que me entere de la verdad he pasado meses de infierno pensando en la burla de que he sido objeto – Alejandro de pie en el salón habla con amargura- Ese hombre ha vivido en mi casa, ha comido en mi mesa, y mientras yo le brindaba mi amistad él seducía a mi mujer, hasta aprecio llegue a sentir por él, todo el mundo sabia quien era menos yo. Él y Magdalena se han reído en mi cara Víctor, como pretendes que renuncie a vengarme. Si hubiera llegado a la hacienda y se hubiera enfrentado a mí de hombre a hombre, pero no, llego haciéndose pasar por otro y fue tan hábil que llegue a tener plena confianza en él – la amargura le ahoga – Y las veces que tuve que ausentarme, yo mismo se la encargue, cuídale le dije, aquí la tienes no permitas que se escape de la hacienda - Se altera y comienza a pasearse por la habitación – Y porque demonios se iban a escapar si ya tenían resuelto su problema, casa, comida y un pobre imbecil de marido, al que podían hacer tonto cada vez que se les antojara ¡No... no... no Víctor! Esa es una espina que tengo clavada en el pecho, nunca mas me la voy a poder arrancar, pero al menos que ese desgraciado pague con la vida todo el daño que me ha hecho.
Esa noche en la casa de los Mendoza las tres mujeres esperan la llegada de Alejandro, mientras tanto este termina de cenar y se despide de Víctor y Maria, Víctor le pregunta que a donde va y Alejandro responde terminante que a dormir y se retira, Maria sonríe satisfecha, Víctor mueve la cabeza disgustado.
- ¿Tú estas contenta, verdad? – pregunta Víctor –
- Claro que si, aquí Magdalena Mendoza ya se acabo
Tiempo después Paula, Carmen y Magdalena se dan cuenta que Alejandro no acudirá a la cita, pero Paula no renuncia asegura que al día siguiente ira a verlo personalmente, ante esta afirmación Magdalena indignada se enfrenta a su madre.
-No mama, no vas a ir a ningún lado ¡Te lo prohíbo entendiste! Estamos arrastrándonos ante él como si fuéramos mujeres sin dignidad, todo tiene un limite, si Alejandro tiene su orgullo yo también tengo el mío, no me voy a seguir humillando por una culpa que no tengo, si se quiere matar con José Luis allá él, se desea formar un escándalo, ni modo, pero no voy a mendigar su perdón.
Al día siguiente mientras Magdalena termina de arreglarse le entregan una carta de Angélica, en la que le pide que vaya rápidamente a verla.
José Luis regresa a su casa acompañado de Rufino, Angélica sale a su encuentro muy preocupada, José Luis presenta a Rufino a su esposa, esta le conduce a su cuarto, no sin antes decirle a su esposo que tiene algo muy importante que contarle, José Luis se queda esperando su regreso en el salón, suena la campanilla y entra Magdalena que se sorprende al verlo, él le dice que acaba de llegar en ese momento, al darse cuenta que todavía no sabe nada Magdalena le cuenta que Alejandro esta en Puebla buscándolo, su vida esta en peligro, quiere matarlo.
Fin del capitulo 45.
Mar






Escrito desde Mar 25, 2003, 8:02 PM

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