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Capitulo 46 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
José Luis escucha a Magdalena contarle las intenciones de Alejandro y asiente, eso tenia que ocurrir tarde o temprano, Magdalena indignada le pide que haga algo para evitar el enfrentamiento, Alejandro esta envenenado por los celos y el odio y es incapaz de razonar por lo tanto él debe hacerlo, lo mejor es que se esconda unos días, Alejandro se cansara de buscarlo y regresara a la hacienda. José Luis afirma que no le tiene miedo a Almonte y no esta dispuesto a huir como un cobarde. Angélica se incorpora a la conversación, llora asustada, las dos mujeres intentan hacer entrar en razón a José Luis que insiste en enfrentarse a Alejandro. José Luis dice en que él no tiene la culpa, es Almonte quien vino a su casa a buscarle y si quiere que de enfrenten no será él quien se lo niegue.
Cipriano que ha estado todos estos días apostado delante de la casa de José Luis lo ve llegar y va rápidamente a avisar a Alejandro, que se apresura a salir con Cipriano en dirección a la casa de su rival.
Mientras tanto Angélica esta cada vez mas desesperada, José Luis al ver su estado dice que va a intentar razonar con Alejandro, es mas, Magdalena y él irán en ese mismo momento a verlo, Magdalena intenta protestar, pero José Luis se lo impide, y después de despedirse de Angélica salen los dos de la casa, una vez fuera Magdalena se vuelve hacia José Luis y le dice indignada.
- ¿Pero te has vuelto loco José Luis? Como pretendes que nos presentemos los dos juntos frente a Alejandro.
- No mi amor – José Luis intenta tomarla de las manos pero ella lo evita – solo lo dije para tranquilizar a Angélica, en ningún momento pensé que fuéramos a rogarle a tu marido.
- Pero... ¿Y que piensas hacer? – pregunta Magdalena preocupada –
- Ire a verlo yo solo – José Luis se yergue orgulloso – pero no para pedirle que me perdone la vida, sino para ponerme a sus ordenes.
- ¿Quieres enfrentarte a él? – Magdalena lo mira incrédula –
- Si – contesta José Luis rotundo –
- Pero ¿Por qué? – Magdalena esta desesperada –
- Porque eso debí hacerlo desde el principio, desde que llegue a la hacienda y no haberme escondido tras un nombre falso como un cobarde, a esta hora o yo estaría muerto o el muerto habría sido él – avanza un paso hacia Magdalena y la toma de los brazos - ¡Y tu serias mía Magdalena!
Magdalena se separa rápidamente y vuelve la cabeza evitando la mirada de José Luis, y entonces ve venir por la calle a Alejandro acompañado de Cipriano, Alejandro los alcanza furioso.
- ¡Infeliz, desgraciado! – grita Alejandro queriendo echarse encima de José Luis, Magdalena se interpone entre los dos, refrenando a Alejandro-
- No le permito – dice José Luis desafiante –
- ¡Cállese cobarde! – le grita Alejandro –
- Cuide sus palabras Almonte, no voy a permitir que me ofenda – José Luis insiste en enfrentarse a Alejandro –
- Pero como se atreve a pasearse por la calle con ella – grita Alejandro indignada y enfurecido –
- No, Alejandro déjame explicarte por favor – Magdalena a puesto sus manos en el pecho de Alejandro intentando impedir el enfrentamiento –
- Tu no hables – dice Alejandro enfurecido mientras la toma de los brazos y la aparta para quedar frente a frente con José Luis –
- Esta bien, veo que esto es inevitable – José Luis orgulloso mira desafiante a Alejandro y acepta el duelo – Donde y cuando quiere que nos enfrentemos.
- Mañana a las seis en el cerro de San Juan – dice Alejandro –
- Allí estaré – contesta José Luis –
- ¡Vámonos! –
Alejandro agarra a Magdalena por un brazo y la arrastra mientras ella suplica a José Luis, le pide a gritos que no acuda a la la cita. Alejandro vuelve a decirle.
- ¡Vámonos – y se la lleva arrastras –
Suena la campanilla en casa de los Mendoza, Rosario va a abrir y ve entrar por la puerta a un enfurecido Alejandro que arrastra tras él a una angustiada Magdalena, esta intenta inútilmente explicar que fue a la casa de José Luis porque Angélica la llamo; ella no sabia que él había regresado. Alejandro la arrastra hasta el despacho, una vez allí la suelta y le espeta furioso.
- Eres una desvergonzada ¿pero es que ni siquiera por tu hijo te controlas? Pero te juro Magdalena, te juro, que desde mañana si quieres volver a verlo lo vas a hacer en el cementerio.
- Pero José Luis no tiene la culpa de nada – protesta Magdalena –
- Pero como te atreves a decir eso – Alejandro grita enfurecido – hasta donde llega tu descaro.
- Pero estas equivocado Alejandro, por favor reacciona – Magdalena lo mira con ternura mientras afirma – es a ti a quien quiero.
Alejandro le lanza una mirada fulminante y se da media vuelta para marcharse, pero Magdalena lo agarra de un brazo y se lo impide mientras le dice suplicante.
- No por favor escúchame. No soy tan culpable como tu piensas, mira quiero que olvidemos el pasado, que empecemos una vida nueva juntos – Magdalena lo mira suplicante – no me pidas que me humille una vez mas por favor ¡Te amo y necesito que creas en mi!
- No puedo – dice Alejandro desesperado – Te juro que no puedo – angustiado – me has herido demasiado, te has burlado de mi amor, me has engañado de la manera mas infame poniéndome en ridículo frente a todo el mundo y tienes un hijo que no es mío ¿Cómo pretendes que te perdone?
- No es verdad – Magdalena intenta desesperadamente que confié en ella – nada de eso es verdad.
- ¡Dios del cielo! – exclama Alejandro atormentado – Si cuando menos reconocieras tu culpa.
- No tengo porque admitir un pecado que no he cometido Alejando – dice Magdalena llorando desesperada –
- Y yo no tengo porque aceptar por esposa a una... ¡cualquiera! – Alejandro se suelta bruscamente y sale furioso del despacho, Magdalena se queda llorando –
Rosario que ha escuchado desde la puerta lo ve pasar frente a ella enfurecido y acude a consolar a Magdalena, entra despacio y pregunta que pasa, Magdalena le contesta furiosa secándose las lagrimas con las manos.
- Que mi marido es un monstruo – y se marcha corriendo a su dormitorio –
José Luis regresa a su casa y tranquiliza a Angélica, ya hablo con Almonte, fue a verlo acompañado de Magdalena y entro en razón, ya no habrá duelo, Angélica interpreta que Alejandro y Magdalena se reconciliaron y se siente muy satisfecha.
Alejandro regresa a su casa enfurecido seguido por un indignado Cipriano que no comprende como su amigo y patrón se contuvo al encontrar a su mujer con ese hombre, él los hubiera matado a los dos allí mismo. Alejandro arroja el sombrero y los guantes sobre la mesa y se vuelve hacia Víctor que entra en la habitación, le pregunta.
-¿Quieres ser mi padrino?
- ¿Te vas a batir en duelo con José Luis Álvarez? – pregunta Víctor con gesto de incredulidad –
- Si mañana – contesta Alejandro muy seguro –
- Alejandro, ¿lo has pensado bien?
- Si encárgate de todo por favor, le cite a las seis de la mañana en el cerro de San Juan – Alejandro se marcha rápidamente a encerrarse en su recamara sin que Víctor tenga tiempo de protestar –
Ante la huida de Alejandro Víctor interroga a Cipriano que se muestra mas que dispuesto a contarle todo lo sucedido, resulta que fueron a ver a ese hombre y lo encontraron en la calle con la patrona, Cipriano no sabe como su patrón se aguanto de no meterles un plomazo allí mismo, él si lo hubiera hecho, se los hubiera echado a los dos.
Rosario acude a ver a Magdalena a su dormitorio, esta muy triste por ver a los patrones disgustados y le gustaría ayudar en algo. Magdalena se conmueve al ver la preocupación de Rosario y le sonríe tristemente mientras le da las gracias, ya no hay nada que hacer, las cosas han ido demasiado lejos y ella ya no esta dispuesta a suplicar. Alejandro no la quiere si fuera asi confiaría en ella.
- No se enoje conmigo señora – Rosario por fin se decide a preguntar – Ya sé que no debería preguntar pero usted me dijo que si le había faltado al señor, pero ¿No es cierto verdad? – Rosario esta angustiada – usted no puede haber hecho eso.
- ¿Usted me quiere Rosario? – pregunta Magdalena –
- Si señora, la quiero mucho.
- ¿Por qué?
- Porque es usted buena y porque la he visto sufrir tanto por el patrón, eso quiere decir que lo quiere.
- Si, pero él no cree en mi cariño, piensa que soy la mujer más despreciable del mundo.
- Pero dígame, ¿usted le ha faltado señora?
- Si, si le he faltado – dice Magdalena suspirando – pero eso sucedió cuando aun no lo quería, yo estaba desesperada por José Luis, quise irme con él es cierto y una vez – Magdalena vacila – es que solo fue un beso Rosario y no sabe cuanto me arrepiento, porque si bien no he engañado a Alejandro de la manera que él piensa, si le he faltado, es que José Luis era mi novio íbamos a casarnos pero mi mama – Magdalena le cuenta a Rosario toda la historia de su boda con Alejandro-
Son la cuatro de la madrugada, José Luis no puede dormir y se levanta, en la sala fuma un cigarro mientras se pasea pensativo. A la misma hora Alejandro mira el reloj impaciente, ya esta vestido esperando que llegue la hora de salir, se sirve un vaso de agua, las manos le tiemblan levemente, bebe con expresión atormentada. Magdalena tampoco puede dormir, sale de su cuarto completamente vestida y se sienta frente al reloj del vestíbulo, son las cuatro de la mañana, al rato aparece Rosario que se sorprende al verla levantada tan temprano, ella le explica que quería ir a misa, pero aun es muy temprano. Rosario se ofrece a acompañarla, en ese momento alguien golpea la puerta, las dos se miran asombradas, Rosario abre y entra José Luis que viene a despedirse de Magdalena antes del duelo por si no la vuelve a ver, le pide que si muere cuide de Angélica, ella no sabe nada, le dijo que iba a unas maniobras, Magdalena le suplica que no vaya, pero él contesta que no puede rehusarse y se marcha. Magdalena se queda llorando, Rosario asustada pregunta que sucede, ella se lo cuenta y Rosario se aterra ante la idea de que su hijo pueda morir, Toma a Magdalena de las manos y solloza desesperada diciendo que su hijo no puede morir, hay que hacer algo. Magdalena la mira aturdida.
- ¡Su hijo! ¿Alejandro es su hijo Rosario?
- Sí, sí señora.
- Pero porque no me lo dijo antes – Magdalena mira a Rosario aturdida, de pronto se le ocurre una idea – Sabe Rosario, tal vez si usted le ruega, si le suplica, es su madre, no se va a poder rehusar, es una petición suya, de su madre, vamos Rosario – las dos salen dispuestas a evitar el duelo –
Es la hora de salir hacia el campo del honor, Alejandro mira por la ventana abstraído, llegan Víctor y Cipriano, todo esta listo, Alejandro se vuelve hacia ellos, viste un traje negro y esta muy serio, se dirige a Víctor.
- Si me muero dile a Magdalena que le ponga mi apellido al niño, la pobre criatura no tiene la culpa de nada – Víctor lo mira asombrado - ¡Vamonos - Alejandro sale de la casa seguido por sus testigos –
En el campo de duelo esta amaneciendo, la luz es azul y hay neblina en el aire, Alejandro y sus testigos esta agrupados en un extremo, lejos frente a ellos, están los testigos de José Luis que todavía no ha llegado, todos esperan en silencio, Alejandro mira el reloj impaciente, por fin llega a caballo, Alejandro y José Luis se miran en la distancia, Alejandro se quita la capa y se prepara.
Rufino trata de animar a José Luis.
- No te pongas nervioso – dice Rufino mientras mira agresivo a Alejandro –
- Si, no te preocupes – José Luis mientras lanza a Alejandro una mirada desafiante –
En el otro extremo del campo Víctor hace un ultimo esfuerzo por impedir el duelo.
- Todavía estamos a tiempo Alejandro confórmate con una disculpa.
- Una disculpa no es suficiente – contesta Alejandro muy serio sin apartar la vista de José Luis –
- ¡Pero puedes perder la vida, no seas necio! – dice exasperado Víctor –
Alejandro se vuelve despacio, mira a Víctor y le dice lentamente.
- ¡Ojala! Asi todo habrá terminado de una vez.
- Tu vas a ganar Alejandro, yo sé lo que te digo – dice animoso Cipriano ajeno a la tragedia que esta viviendo su amigo –
Alejandro esta absolutamente inmóvil mirando al frente, de pronto se vuelve hacia Víctor y le dice.
- Víctor si el que muere soy yo dile a Magdalena que a pesar de todo... – Alejandro se interrumpe, se queda inmóvil con la mirada perdida, Víctor espera que termine pero como Alejandro no parece dispuesto a continuar al final pregunta –
- ¿Qué cosa?
- No, nada – contesta Alejandro como saliendo de un sueño –
En el otro extremo José Luis le da a Rufino las ultimas instrucciones y le expresa su agradecimiento por su ayuda.
- Rufino quiero darte las gracias por todo, si muero avisa a Magdalena para que sea ella quien le dé la noticia a Angélica, que mande un telegrama a sus padres para que vengan a por ella.
- Pero si el muerto va a ser el otro Pepe – dice Rufino animoso –
Alejandro preparado espera inmóvil con la mirada fija en José Luis, este comienza a quitarse la gorra, capa, cartucheras y correajes y se las entrega a sus testigos, cuando esta listo el grupo de Alejandro se acerca, quedan frente a frente, el juez muestra las pistolas, Alejandro toma el arma, después lo hace José Luis, los testigos se retiran, los contendientes quedan frente a frente unos instantes, después se colocan espalda contra espalda y comienzan a caminar en dirección contraria contando los pasos: En ese momento llega el carruaje que traslada a Magdalena y Rosario, las los corren hacia los duelistas; ellos sin darse cuenta de su presencia se giran a la vez extienden el brazo, apuntan y se preparan para disparar, Alejandro lo hace unos segundos antes y José Luis alcanzado en el costado derecho cae al suelo inconsciente. Magdalena llega hasta José Luis y se arrodilla a su lado gritando su nombre, Alejandro se acerca y se queda quieto mirando a Magdalena arrodillada al lado de su rival llorando, Magdalena levanta la vista, lo mira con odio y le grita.
- Estas satisfecho ahora ¡Te odio! No te lo perdonare nunca, nunca.
Alejandro los contempla unos instantes, con una horrorizada Rosario a su lado, y después da media vuelta y se marcha.
Magdalena esta en el hospital esperando noticias sobre el estado de José Luis, esta furiosa con Alejandro por haber llevado las cosas hasta esos extremos.
- Es malo, cruel, vengativo – le dice a una acongojada Rosario – José Luis nunca le ha hecho daño, ya no me importa que su hijo no lleve su nombre, es mejor que no tenga nadie que llame como él.
Un medico sale de la la habitación de José Luis y Magdalena se interesa por su estado, le informan que ya le sacaron la bala, pero que perdió mucha sangre y su vida esta en manos de Dios, Magdalena pregunta si puede entrar a verlo, la respuesta es afirmativa y Magdalena entra a ver a José Luis.
Víctor llega al hospital para interesarse por el estado del herido, encuentra a Rosario y le pregunta.
- ¿Que paso, se murió?
- No, dice el doctor que ya le quito la bala – contesta Rosario –
- ¿Qué hace usted aquí? – pregunta Víctor intrigado –
- Vine con la señora, esta hay adentro.
Dentro de la habitación Magdalena y Rufino están al lado de la cama de un José Luis inconsciente, Rufino le pregunta a Magdalena quien se lo va a decir a Angélica, Magdalena responde que ella lo hará, y se dispone a salir de la habitación.
Alejandro, Maria y Cipriano están sentados en el salón de la casa de Alejandro, Alejandro esta muy serio, ausente, ajeno al regocijo de Cipriano y Maria.
- Pues hasta cuando se echan de balazos los señores son diferentes a uno - cuenta Cipriano asombrado a una interesada Maria – que el estuchito con las pistolas, y unos cuates bien encopetados y luego que cuentan los pasos. No... nosotros no, porque tanto cuento.
- Bendito sea Dios que el muerto fue el otro - exclama feliz Maria –
- A poco creíste que ese chango iba a ser el ganón, no señora, yo sabia muy bien que él que iba a ganar era Alejandro, donde pone el ojo pone la bala y ¿quién crees que el enseño a tirar cuando era chamaco? Pues yo mero ¡Alejandro! – llama Cipriano –
- ¿Qué, que pasa? – dice Alejandro, que sumido en sus pensamientos no se había enterado de nada –
- Pues platícale a Mariquita quien te enseño a disparar ¿verdad que yo?
Alejandro no contesta, Maria se vuelve hacia él sonriente y apoya las manos en sus piernas.
- ¡Ay, Alejandro! – exclama feliz – No sabes cuanto me alegro que lo hayas matado – dice mientras se frota las mano –
Alejandro le lanza una mirada fulminante y le dice enfurecido.
- ¡No digas tonterías! – se levanta y se marcha sin decir nada mas –
Maria desconcertada le pregunta a Cipriano si sabe porque se molesto, pero Cipriano esta tan asombrado como ella, ninguno de los dos entiende porque Alejandro esta tan enfadado.
Llega Víctor presuroso preguntando por Alejandro, Maria va a buscarlo a su recamara, Cipriano continua con su alegría por lo buen tirador que es Alejandro ante la mirada de desagrado de Víctor, llega Alejandro con aspecto angustiado.
- ¿Qué pasa? – pregunta Alejandro –
- Estuve en el hospital – dice Víctor muy serio –
Alejandro pide con voz autoritaria que les dejen solos y Cipriano y Maria se retiran cariacontecidos sin entender el comportamiento de Alejandro, en cuanto salen Alejando toma a Víctor del brazo y pregunta angustiado.
- ¿Qué paso?
- Le extrajeron la bala que tenia alojada en las costillas – informa Víctor –
- Bueno ¿Y?
- Aun vive – contesta Víctor –
- Pero que dice el medico ¿se va a salvar?
- Quien sabe, perdió mucha sangre, si la herida no se infecta puede que viva.
Alejandro suspira, parece muy preocupado por la suerte de José Luis.
- ¿Estas arrepentido Alejandro?
Alejandro mira a Víctor con expresión atormentada, después aparta la mirada y no contesta, se queda mirando al vació.
- Te has puesto a pensar si tu hubieras estado en el lugar de él ¿qué hubieras hecho? – pregunta Víctor –
- No lo sé – Alejandro mira a su amigo desconcertado –
- ¿Lo mismo? – insiste Víctor –
- Tal vez – responde honesto Alejandro –
- ¿Y entonces?
- ¿Entonces que? Magdalena se caso conmigo, es mi mujer, yo ni siquiera sabia de la existencia de ese tipo, él no puede culparme a mí de nada – Alejandro se altera – Te aseguro que si yo hubiese sabido que ella estaba enamorada de otro, no me habría casado.
- ¿Y ahora que piensas hacer?
- Pues nada, volver a la hacienda.
- Y lo que me dijiste del niño sigue en pie – pregunta Víctor –
Alejandro no contesta, Víctor ve las dudas en su rostro y insiste.
- No te eches para atrás Alejandro, como tu mismo dijiste, la criatura no tiene culpa de nada, no permitas que crezca con el mismo rencor hacia su padre con el que creciste tu. Aun suponiendo que ella te haya sido infiel, eso no quiere decir que la criatura no sea tuya ¿Fue tu mujer no?
Alejandro lo mira incomodo y no responde.
- Fuiste el primer hombre en la vida de Magdalena ¿sí o no? – insiste Víctor –
Alejandro ya no aguanta mas el acoso de su amigo, da media vuelta y se marcha sin más.
Magdalena sale de la habitación de José Luis, este esta muy mal y tiene que ir a avisar a Angélica, esta muy preocupada no quiere que José Luis se muera lo considera una terrible injusticia. Rosario trata de tranquilizarla, seguro que Dios no permite que eso pase. Magdalena quiere saber que hará Rosario, debe decirle la verdad a Alejandro, no puede seguir en su casa como sirvienta, su lugar esta con su hijo. Rosario le pregunta preocupada.
- Y usted señora ¿qué va ha hacer, no ira a buscarlo?
- No – responde Magdalena rotunda –
- ¿Y si él le pide perdón? – pregunta Rosario –
- ¡Ay Rosario! Cómo se ve que no lo conoce ¿Alejandro pedirme perdón a mí?
- ¿Y si lo hiciera?
- No tiene caso hablar de algo que jamás ocurrirá. Ahora tengo que ver a Angélica para decirle lo que le paso a José Luis ¿viene usted conmigo?
Rosario reflexiona y dice que le gustaría volver a la casa, Magdalena asiente; han dejado al niño demasiado tiempo solo, le pide a Rosario que lo cuide hasta que ella llegue y las dos salen del hospital.
Josefina ha ido a visitar a Magdalena y se encuentra con que esta no esta, decide esperarla un tiempo y se encuentra con Adolfo que viene a visitar a Dimitrio. Adolfo intenta hacer las paces con ella, pero Finita no esta dispuesta a contestarle, ni siquiera a mirarlo, Adolfo le echa las culpas de todo lo que sucedió a Dimitrio, él no sabia nada y es mentira que la idea fuera de él, tiene que interrumpir su trabajo de acoso y derribo cuando llega Dimitrio, se van al despacho y Alfonso se apresura a informar a su amigo del duelo y de las consecuencias, toda Puebla conoce la noticia y el nombre de Magdalena anda de boca en boca, se dice que fue un duelo por un asunto de honor y que Magdalena estaba involucrada, además estaba en el campo de duelo y cuando José Luis cayo herido le dijo a su marido cosas muy agresivas. Dimitrio se horroriza su hermana ha perdido el juicio, no hay otra explicación.
Rosario ha decidido ir a ver a Alejandro, la recibe Cipriano que le reprocha que este viviendo con esa mujer que engaño a Alejandro siendo ella quien es, él tampoco queria creerlo pero hoy corrió a ver al otro en vez de quedarse con su marido. Alejandro aparece en la puerta y Cipriano se marcha.
- ¿Qué quiere? – pregunta muy serio –
- Yo vengo a decirle que la niña Magdalena es buena y... – Rosario se interrumpe nerviosa –
- ¿Y?
- Señor yo quisiera decirle tantas cosas – dice Rosario angustiada –
Alejandro al ver la angustia de Rosario dulcifica su tono y pregunta.
- Usted quiere mucho a Magdalena, ¿verdad?
- Si, pero más lo quiero a usted – afirma Rosario mirándole a los ojos –
- ¿A mí? – Alejandro no puede estar mas sorprendido ¿Por qué?
Rosario comienza a llorar a mares mientras se retuerce las manos.
- No me atrevo – le dice a Alejandro que cada vez esta mas desconcertado –
- ¿No se atreve a que cosa? ¿Qué vino a hacer aquí Rosario? A suplicar por Magdalena.
- Si y por el niño de usted, esa criatura es suya señor se lo juro.
- ¿Por qué esta tan segura?
- Porque es igualito a usted – dice Rosario sin dejar de llorar – Nadie mejor que yo puede saberlo porque también lo tuve en mis brazos recién nacido.
- ¿Qué quiere usted decir? – Alejandro la mira interrogante, esta sombrado y intrigado - ¿Usted conocido a mi madre? ¿Fue amiga suya?
Rosario sollozando niega con la cabeza incapaz de hablar.
- Entonces... entonces... – Alejandro tiene expresión de sorpresa y incredulidad – quiere decir que... no... no... no puede ser... ¿Usted es mi madre?
Rosario rompe en un llanto desesperado ante la mirada de asombro de Alejandro.
Fin del capitulo 46.
Mar




Escrito desde Mar 26, 2003, 6:22 PM

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