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Capitulo 54 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Ante la noticia de que Alejandro va a ser arrestado, se miran asombrados, Alejandro es el primero en reaccionar responde altivo.
- ¿Una orden de detención? ¿Bajo que cargos?
- Conspirar en contra del gobierno del presidente don Porfirio Díaz.
- ¿Y quien me acusa?
- La denuncia partió de Francisco Torres Quintero.
- ¡No puede ser! – exclama asustada Magdalena –
Rosario se abre paso entre los policías que llenan el vestíbulo y llega hasta su hijo, Alejandro la rodea con su brazo protector.
- Le ruego que me acompañe señor Almonte.
- ¿Qué pasa hijo? – pregunta Rosario asustada –
- Nada, nada mama, no te preocupes – Alejandro se dirige a Cipriano – Avisa inmediatamente a Víctor para que contrate un abogado.
- Si Alejandro – responde Cipriano –
- Es que no es cierto – alega Magdalena dirigiéndose a Benítez – Debe ser un error, mire yo soy amiga de Francisco Torres Quintero, hablare con él.
- De nada servirá – dice Alejandro orgulloso, si dirige a Benítez – Cuando usted guste.
Alejandro se dispone a acompañar a Benítez, su madre lo retiene angustiada.
- Dime que es lo que pasa.
- Todo se va a arreglar mama, que Magdalena te lo explique
Alejandro intenta tranquilizar a su madre, la besa en la frente y sale con los policías, Rosario intenta seguirlo, pero Magdalena la retiene.
- Luego le explico – dice Magdalena –
- Cipriano vaya a buscar a Víctor, que contrate el mejor abogado, yo iré a ver a unas personas.
Obedeciendo las ordenes de Magdalena todos salen, ella se va con Rosario para explicarle lo ocurrido.
Manuel Calderón esta siendo interrogado por Francisco Torres Quintero, esta sentado en una silla maniatado y muy golpeado. Insiste en declarar que no tiene nada que ver con movimiento político alguno, eso quedo en el pasado, en la actualidad no es mas que un comerciante de telas, y fue a ver al señor Almonte para adquirir mercancía. Francisco afirma no creerle, los exaltados como él jamás se reforman, pero a él no le interesan las ratas como Calderón, si él firma una confesión incriminando a Almonte, influirá en los jueces para que la condena sea leve, a lo sumo unos cuantos meses, pero si no lo hace le jura que se pasara el resto de su vida en San Juan de Ulua. Calderón sigue declarando lo mismo, y Francisco da orden de seguir torturándole hasta obtener la confesión.
Alejandro es conducido a una celda por Benítez, este le transmite irónico su deseo de que se encuentre cómodo y cierra la puerta, Alejandro se queda solo en la celda, mira a su alrededor, la cela es un pequeño cubículo con un ventanuco enrejado por el que apenas entra la luz, tiene una manta en el suelo y un pequeño taburete que hace las veces de mesa, Alejandro se desabrocha la chaqueta y se queda de pie en medio de la celda todavía desconcertado por lo sucedido.
En el salón de casa de Alejandro están reunidas, Rosario, Armida y Maria, esta ultima esta asombrada, no entiende como es posible que hayan arrestado a Alejandro, es un señor. Armida esta muy interesada en saber que lo acusan, Rosario poco puede contar, no entendió muy bien las explicaciones de Magdalena, solo sabe que es por un asunto de la fabrica, Magdalena se fue a ver a unas amistades para pedir ayuda. Maria expresa su desconfianza; Ojala su intención sea de veras ayudarlo, y no utilizar esas influencias para dejarlo encerrado y asi librarse de él. Rosario se enfada con Maria y ella se disculpa, pero repite que es de todos sabido de Magdalena no quiere a Alejandro. Rosario muy molesta con ella y se retira del salón, cuando sale Maria se dirige a Armida.
- Se hace la loca, pero todos sabemos que Magdalena esta enamorada de ese José Luis Álvarez y que se caso con Alejandro por su dinero.
- Pero ¿él la quiere, verdad? – pregunta Armida interesada –
- Te diré... – Maria da a entender que Alejandro no quiere a Magdalena – lo que pasa es que como es su mujer Alejandro quiere que se quede con él, es muy orgulloso.
Magdalena ha ido a ver al cuartel a ver a José Luis, lo esta esperando en su despacho, este entra sorprendido por lo inesperado de la visita.
- ¿Ha sucedido algo?
- ¿Y me lo preguntas? – Magdalena esta indignada – ¿No fue gracias a tus acusaciones por lo que detuvieron a Alejandro?
- ¿Lo arrestaron? ¿Cuándo?
- Esta mañana, hace un rato, lo acusaron de conspiración en contra del gobierno y la orden fue dada por Francisco Torres Quintero ¿No fue por los informes que tu distes?
- Magdalena te aseguro que no.
- ¿Pero como pudiste José Luis?
- Yo no tengo nada que ver, al contrario, voy a ver a Torres Quintero, también quiero saber porque lo arrestaron.
- Voy contigo – dice Magdalena con determinación –
- Esta bien, es mejor asi te darás cuenta que yo no hice que detuvieran a Almonte.
Armida va al hotel a contarle a Sebastián lo ocurrido, este se ríe a carcajadas por la desgracia de Alejandro le parece muy divertido y además les beneficia. Ella le informa que lo detuvieron por conspiración contra el gobierno, la orden de detención partió de Torres Quintero. Sebastián no se sorprende, Villarias le había contado que ese hombre llamo a Almonte traidor en la junta de industriales. Armida le cuenta todo lo que averiguo. En primer lugar el testamento fue redactado por un cura llamado Abundio, Benjamín lo firmo, hubo testigos, el administrador, ya fallecido, un par de trabajadores de la hacienda y el mismo sacerdote, asi que no fue redactado por un juez ni escribanos, ya que el viejo estaba a punto de morir. Le relata además el chisme que le contó Maria sobre la supuesta infidelidad de Magdalena y su amor por el capitán José Luis Álvarez.
Benítez informa a Torres Quintero que no consiguieron que Calderón confesara, este le mete prisa, no pueden retener a Almonte mucho tiempo sin una confesión firmada, es un hombre poderoso y pronto tendrá un abogado, asi que hay que hacerle confesar a como de lugar, Francisco deja muy claro que no importan los métodos que empleen, deben hacerlo confesar.
Benítez sale del despacho, pero vuelve a entrar un instante después para anunciar que el capitán Álvarez esta fuera y quiere verle viene acompañado de la señora Magdalena de Almonte.
- ¡Que desfachatez! – exclama Francisco – Esta bien que pasen.
Entran Magdalena y José Luis, Francisco se levanta para saludar ceremonioso a Magdalena, esta sin rodeos aborda el asunto, quiere saber porque arrestaron a su esposo siendo inocente. Francisco invita a sentarse a Magdalena, ella se sienta y después lo hace él, José Luis interviene. La señora Almonte fue a buscarlo para preguntar porque se había detenido a su esposo. Francisco afirma que él sabe muy bien porque, por la visita de Manuel Calderón. Magdalena pregunta desconcertada quien es ese señor Francisco contesta que Manuel Calderón es un activista que purgo condena por el delito de sedición. José Luis afirma rotundo que él mismo interrogo a Calderón y que si bien es cierto que en el pasado se dedico a actividades subversivas, en la actualidad es un simple comerciante que fue a ver al señor Almonte por asuntos de negocios. Francisco se niega a aceptar las alegaciones de José Luis, esta seguro que Calderón fue a ver a Almonte por asuntos políticos, para ponerse de acuerdo en las actividades en contra del gobierno. Manuel Calderón también esta detenido y acaba de confesar. Magdalena indignada, asegura que no es cierto y que si ese hombre ha dicho eso esta mintiendo, recurre suplicar la ayuda de Francisco en nombre de la antigua amistad que lo une con su familia y a su estrecha relación con Nadia. Francisco alega que aunque quiere ayudarla el asunto se escapa de sus manos, no pueden ser tolerantes con los que atentan contra la paz que tanto costo instaurar al presidente Díaz.
- Pero es que Alejandro no quiere perjudicar a nadie – protesta Magdalena indignada –
- Perdóneme si la desmiento, pero su comportamiento con respecto a los obreros no habla muy bien de sus acciones. Entiendo su preocupación y la comprendo, pero créame, desgraciadamente, el asunto ya no esta en mis manos.
Magdalena se levanta altiva, mira orgullosa a Francisco y deja claro que pasara por encima de él, quiere ver al gobernador. Francisco la informa que el gobernador no esta, fue a la capital con una delegación de industriales para hablar sobre el problema con los obreros y no sabe cuando volverá. Magdalena se vuelve hacia José Luis, le indica que se van y muy digna sale del despacho.
José Luis la acompaña hasta la esquina de su casa, allí Magdalena le pide que se vaya no quiere que nadie los vea llegar juntos, antes de irse José Luis quiere dejar claro que él no tuvo nada que ver en el encarcelamiento de Alejandro. Magdalena esta preocupada, esta segura que ese hombre miente y que Alejandro no tiene nada que ver con activistas. José Luis le promete tratar de hablar con Calderón para averiguar que fue lo que declaro.
Armida esta llegando a la casa y ve a Magdalena acompañada de José Luis, se esconde detrás de una esquina hasta que se separan.
Paula esta de visita en casa de Alejandro, le han contado lo sucedido y esta asombrada y indignada, Magdalena llega a la casa acompañada de Armida que la alcanzo fuera, saluda a su madre, que le dice que no puede creer lo sucedido y menos que lo haya ordenado Francisco. Magdalena le informa que acaba de hablar con él, que detuvieron a un hombre que ha implicado a Alejandro en actividades subversivas, pero ella esta segura de que miente. Paula esta indignada de todos modos no tiene derecho a detener a Alejandro si Francisco no la escucho hay que acudir al gobernador, su hija le dice que ya lo pensó, pero no esta en Puebla, y no pudieron decirle cuando regresara. Armida hipócrita apoya su mano en el hombro de Magdalena mientras pronuncia palabras de consuelo, Paula repara por primera vez en ella y Magdalena se la presenta, la aparición súbita de un pariente de Alejandro sorprende mucho a Paula.
José Luis visita a Calderón en su celda, esta tendido en el suelo prácticamente desmayado, cuando entra José Luis se incorpora con dificultad, después de que José Luis deje claro que no esta detenido por orden suya, le pregunta que confeso, a lo que Calderón responde que no confeso nada y que no incrimino a Almonte, quieren obligarlo a hacerlo, pero él solo ha dicho que es un comerciante y que sus relaciones con el señor Almonte son por negocios.
Francisco y Benítez están en la sala de interrogatorios, la puerta se abre y entra Alejandro conducido por un agente y con grilletes en las muñecas, mira a Francisco altivo.
- No creo que con el señor Almonte eso sea necesario – dice Francisco – quíteselas.
El agente le quita los grilletes, Alejandro se frota las muñecas. Francisco lo invita a sentarse, pero Alejandro permanece de pie.
- Según lo que me dio este hombre se me acusa de conspirar en contra del gobierno ¿Cuáles son las pruebas? – Alejandro habla con seguridad manteniendo altivo la mirada de Francisco –
- ¿Conoce usted a un individuo llamado Manuel Calderón? – pregunta Francisco levantándose –
- Si – contesta Alejandro sin dudarlo –
- ¿Cuándo y donde lo conoció?
- Ayer, fue a mi casa – responde Alejandro –
- ¿Esta usted seguro que no lo había visto antes?
- Por supuesto que no.
- ¿Y por que fue a verlo?
- Es comerciante – Alejandro contesta con seguridad, desafiante –
- Mire señor Almonte, si confiesa usted de una vez nos ahorraremos palabras y situaciones incomodas – amenaza Francisco –
- ¿Y que es lo que pretende usted que confiese? – pregunta Alejandro altivo –
- Sus nexos con grupos que no están conformes con el gobierno del general Porfirio Díaz.
- No tengo porque admitir algo que no es cierto – responde Alejandro terminante-
- ¿Esta usted seguro? Porque Manuel Calderón nos hablo de algo muy diferente.
- ¿Qué cosa les hablo?
- Que la visita que le hizo no fue precisamente para tratar asuntos relacionados con el comercio de sus telas, sino para hablar de sus actividades políticas.
Alejandro lo mira desafiante en silencio, lentamente se sienta.
- Quiero hablar con mi abogado.
- Por supuesto, hablara usted con su abogado, pero también es necesario que conteste a nuestras preguntas.
- Lo único que puedo decirles es que jamás he participado en actividades subversivas.
- ¿Y su política con los trabajadores de su fabrica no revela acaso una actitud subversiva? – señala irritado Francisco –
- No, es un acto de justicia – contesta Alejandro con seguridad –
- Mire señor Almonte, yo en consideración al lugar que usted ocupa en nuestra sociedad, a la posición de la familia de su señora esposa, estaría dispuesto a hacer caso omiso de la acusación que Manuel Calderón hace en su contra, siempre y cuando, usted revocara las concesiones otorgadas a sus trabajadores y me prometiera someterse a las decisiones que al respecto tomaran los demás industriales de nuestra ciudad, si usted acepta lo que le estoy pidiendo, daré ordenes para que lo pongan en libertad y pueda usted reunirse con su familia, con su hijo, con su esposa que... – Francisco se interrumpe –
- ¿Qué iba usted a decir? – pegunta irritado Alejandro –
- Que lógicamente ha de estar muy preocupada por usted, hoy mismo fue a verme para enterarse de cómo esta su situación, por cierto le acompañaba el capitán José Luis Álvarez – Francisco mira a Alejandro significativamente, Alejandro acusa el golpe – Supongo que estará usted consciente que una acusación como la que existe en su contra significa varios años de cárcel, varios años lejos de “su” familia.
Alejandro mira directamente a Francisco altivo, con firmeza y decisión y dice.
- Nunca traicionare la confianza que los obreros han depositado en mi, por lo menos los míos no van a morir de hambre como ustedes pretenden.
- Esta bien ¿Cuándo va a firma usted su confesión?
- No tengo nada que confesar – contesta Alejandro desafiante y orgulloso –
Francisco da la orden para que se lleven a Alejandro de vuelta a su celda, cuando sale, se dirige a Benítez para ordenarle que intensifique el interrogatorio a Calderón, debe obtener su confesión, no podrá retener a Almonte mucho tiempo más.
José Luis esta en el salón de su casa y le cuenta a Rufino lo que averiguo, este debe ir a casa de Magdalena para avisarla que Calderón no confeso nada, han intentado obligarlo y no sabe cuanto tiempo podrá soportar, por eso tienen que darse prisa, debe decirle a Magdalena que maneje la información muy discretamente, si Torres Quintero se entera que fui él quien se la proporciono, no solo lo encerrarían también, sino que no podría conseguir mas información y en este momento todo lo que se pueda averiguar es muy importante para la salvación de Almonte.
- Oyes y ultimadamente, si lo condenan o no a ti que, estas arriesgando mucho Pepe.
- Lo sé, pero Magdalena acudió a mí, antes que a sus amistades, inclusive antes que a su hermano, eso quiere decir que confía en mi y que... – José Luis se interrumpe – me aprecia mas que a nadie y no voy a defraudarla.
Magdalena esta en el salón de su casa muy preocupada, Armida hipócritamente le prodiga palabras de consuelo, llega Víctor con noticias sobre el abogado, ya lo contrato, pero no pudieron ver a Alejandro, lo tienen incomunicado y eso tiene a Víctor muy preocupado, Alejandro esta en su derecho de ver a su abogado. En la comandancia le dijeron que hay una acusación de un tal Manuel Calderón. Magdalena afirma rotunda que esta segura que ese hombre miente, Víctor esta de acuerdo, si Alejandro hubiera estado metido en algún movimiento de ese estilo se lo hubiera contado sin ninguna duda, pero parece que vieron a ese hombre entrar en la casa y se trata de un hombre que hace algunos años fue condenado por sedición.
Suena la campanilla de la puerta Cipriano va a abrir y se encuentra con Rufino, los dos se pelean a la entrada, Cipriano no quiere dejarle pasar, Rufino se empeña en hablar con Magdalena, pero Cipriano le dice que lo que tiene que decirle a ella primero se lo diga a él, como Rufino se niega, pretende echarlo de la casa y saca una pistola, están en estas cuando aparecen Magdalena y Víctor preguntando que pasa. Rufino solicita hablar con Magdalena, esta lo hace pasar al despacho ante el evidente desagrado de Cipriano, Víctor pregunta quien es, porque le suena su cara, le parece que lo conoce. Cipriano muy ofendido contesta que es el perro del otro perro, como Víctor pone cara de no entender nada, aclara que es el criado de José Luis Álvarez.
En el despacho Rufino le cuenta todo a Magdalena, Calderón no firmo nada, quieren obligarlo a hacerlo pero todavía resiste, claro que Pepe no sabe cuento tiempo va a aguantar. Magdalena abre la puerta del despacho y hace entrar a Víctor, pide a Rufino que le repita lo que averiguo una persona que ella conoce, Víctor se sorprende mucho ante las noticias, Rufino recomienda que por favor no utilicen el nombre de la persona que paso la información porque a él también lo meterían en la cárcel. Magdalena esta asombrada nunca pensó que Francisco fuera capaz de cometer tales bajezas, mando arrestar a Alejandro sin ninguna prueba.
Mientras Magdalena esta en el despacho con Víctor y Rufino, Armida se ocupa de interrogar a Cipriano sobre la madre de Alejandro y este le cuenta todo, que se la llevaron a Valle Nacional cuando Alejandro era muy pequeño, ese lugar es un penal horrendo donde llevan a los rateros, pero Rosario era inocente, la llevaron por orden del patrón viejo que era muy canijo.
Llaman a la puerta y llega Dimitrio, Armida lo recibe con una mirada insinuante, Dimitrio reacciona y se presenta ceremonioso, los dos pasan al salón, una vez allí Dimitrio se ofrece para acompañar a Armida en una visita por la ciudad mientras disimuladamente se quita la alianza y la mete en un bolsillo de la chaqueta.
Rufino se retira y Magdalena pide a Víctor que vaya a comunicarle al abogado esa información y le pregunte que es lo que pueden hacer, antes de irse le pregunta si sabe quien les ha proporcionado la información, Víctor responde afirmativamente, fue el capitán Álvarez.
- Asi es, debemos estarle agradecidos al capitán por su ayuda y le ruego que a nadie mencione su nombre, ni siquiera a Alejandro.
- Como guste señora – Víctor sale de la casa –
Magdalena acude al salón a ver a su hermano le cuenta las nuevas noticias, la acusación contra Alejandro no existe, ese hombre no ha confesado nada todavía, quieren obligarle a hacerlo pero por el momento no tienen pruebas, están deteniendo a Alejandro arbitrariamente y lo peor es que esta incomunicado, no permiten que nadie hable con él, ni siquiera su abogado, Magdalena esta muy preocupada, alguien tiene que llegar hasta el para prevenirlo.
- ¿Pero estas segura que ese tipo no ha acusado a Alejandro? – dice Dimitrio –
- Segurísima, pero según la policía ese hombre vino aquí a ver a Alejandro – se lleva la mano a la cabeza desesperada – Yo no sé que pensar Dimitrio, ese hombre hace años purgo una condena por sedición. Necesitamos saber que hablo con Alejandro y él tiene que estar enterado de cómo están las cosas.
- ¡Ay hermanita! - exclama Dimitrio - Este si que es un problema.
Alejandro esta sentado en su celda, se levanta y pasea inquieto, se acerca a la ventana y se apoya en los barrotes, solo puede pensar en la nueva traición de Magdalena, sus pensamientos regresan una y otra vez hacia ella.
- Me ha engañado todo el tiempo, sigue viéndose con ese hombre – apoya la cabeza en el brazo desesperado - ¿Pero como es posible? ¿Por qué? Pero en cuanto salga de eso... ¿Y si me condenan? Ella quedara libre de... hacer lo que se le antoje ¿y el niño? ¿Y el niño? – piensa Alejandro angustiado – No, tengo que salir de aquí a como de lugar.
Armida se escapa de la casa por la puerta trasera y va a ver a Sebastián para contarle las novedades, parece que han averiguado que la acusación contra Almonte no existe y van a mover todas su influencias para sacarlo de la cárcel, el hermano de Magdalena va a intentar verlo, porque esta incomunicado para contarle como están las cosas y que la acusación no existe. Sebastián no duda que lo saquen de la cárcel en poco tiempo, esa gente es muy influyente, Armida le cuenta la historia de la madre de Alejandro y su paso por el penal de Valle Nacional.
Dimitrio entra en la cárcel y se dirige al oficial de guardia altivo, quiere ver a Alejandro Almonte, cuando le piden el permiso responde orgulloso que él no necesita permiso es Dimitrio Mendoza cuñado de Almonte e hijo del general Mendoza, el oficial se pone inmediatamente de pie y ordena a un soldado que lo lleve a la celda numero 14, pero en ese momento interviene Benítez, Almonte esta incomunicado y nadie puede verlo. Dimitrio pregunta porque y Benítez responde grosero y prepotente.
- Porque no.
- Tú a mi no me contestas de esa manera – señala Dimitrio muy enfadado – Soy Dimitrio Mendoza y exijo ver a mi cuñado.
- Perdone señor Mendoza – Benítez cambia inmediatamente su tono – pero yo recibo ordenes, Francisco Torres Quintero ha prohibido las visitas al señor Almonte y yo sin ordenes de él no puedo autorizarle la visita.
- Quien es el director de esta cárcel – pegunta autoritario Dimitrio –
- El general Fulgencio Pasquel.
Dimitrio después de lanzarle una mirada despectiva sale del puesto de guardia en busca del director de la cárcel.
Sebastián acude a ver a Torres Quintero.
- Le ruego que perdone señor Torres Quintero que venga a verle sin que nos hayan presentado antes, es porque se trata de algo muy importante.
- Me dijo mi secretario que usted quiere comunicarme algo sobre el señor Almonte.
Fin del capitulo 54.
Mar






Escrito desde Apr 7, 2003, 11:19 AM

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