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Capitulo 57 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Francisco Torres Quintero examina los documentos que Sebastián y Armida le han traído, compara la letra de la carta con la del testamento y se da cuenta que no son iguales, la firma también parece distorsionada. Sebastián le aclara que el testamento fue redactado por el cura del pueblo, que Benjamín Almonte solo firmo, estaba muy enfermo, las otras firmas son de los testigos y del cura; Señala que dado el estado de salud de Almonte, puede que no estuviera en posesión de todas sus facultades mentales. Francisco considera que es posible, pero que seria muy difícil de demostrar, por lo que es mejor tomar otro camino menos arriesgado, pide un tiempo para reflexionar sobre el asunto; No hay que olvidar que esta casado con una Mendoza, y aunque el general ya ha muerto, su madre y su hermano todavía conservan muchas influencias. Sebastián considera que la familia Mendoza al enterarse del engaño, seria la primera en repudiar a Alejandro Almonte, pero Francisco no esta de acuerdo; Ellos buscarían evitar el escándalo, no hay que olvidar que la mas perjudicada seria doña Magdalena, su hijo perdería el derecho a llevar el apellido Almonte, seria un bastardo y ella habría convivido con un hombre que legalmente no es su marido, asi que es mejor obrar con cautela.
José Luis continua insistiendo con Magdalena para que intente convencer a su marido de aceptar la oferta de Torres Quintero; Él mas que nadie es consciente de que Alejandro tiene razón, no reprueba su comportamiento con los obreros, al contrario, pero es la única manera para que salga de la cárcel. Manuel Calderón es un hombre bien intencionado, pero esta sometido a torturas y no se sabe lo que pueda aguantar. Alejandro debe escoger, por una parte esta la posibilidad de pasar varios años en la cárcel, y por la otra volver junta a ella y su hijo. Magdalena considera que no hay posibilidad de que Alejandro acepte la oferta porque nunca traicionara la palabra dada a los trabajadores.
- Pero de todos modos se lo tienes que decir – argumenta José Luis – Él debe decidir.
- Te lo agradezco mucho José Luis. ¿Tu ya no lo odias, verdad?
- Mira Magdalena, esto nada tiene que ver con mis sentimientos hacia tu marido, reconozco la nobleza de sus ideales, pero no puedo olvidar que él fue quien te arranco de mi lado y que uso su dinero para lograrlo – José Luis la mira con tristeza – Si por lo menos te hubiera hecho feliz.
- Si no soy feliz la culpa no es de Alejandro sino mía – Magdalena defiende apasionadamente a su marido – Yo le he sido infiel, lo he engañado contigo, y eso ningún hombre lo olvida.
- Yo si lo hubiera olvidado – dice José Luis mirándola con adoración –
Magdalena baja la cabeza incomoda. José Luis se levanta y se despide, ella lo acompaña a la puerta, cuando abre para que salga, llegan Maria y Rosario que regresan de la cárcel. José Luis se despide y sale rápidamente. Maria se vuelve hacia Magdalena indignada reprochándole su descaro. Rosario la corta rápidamente y le asegura que no sabe nada asi que es mejor que se calle y no se meta, Maria entra en la casa furiosa murmurando que Magdalena los ha embrujado a los dos.
- Niña, ya sé que usted no esta haciendo nada malo, pero si todo esto llega a oídos de Alejandro – Rosario esta preocupada – Él no le tiene la misma confianza que yo.
- Rosario, ya lo sé, pero a mí lo que más me importa es que salga libre y después que sea lo que Dios quiera – dice Magdalena con aire cansado –
Paula y Dimitrio van a ver al gobernador para exponerle la situación. El gobernador los recibe y Paula le cuenta que están muy preocupados por la detención de su yerno, es injusta y arbitraria. Después de la introducción de su madre, Dimitrio pasa a explicar los detalles técnicos; Estan seguros, porque han hablado con Manuel Calderon, que este no ha involucrado a Alejandro en ningun movimiento revolucionario. Lo único que ha declarado, es la verdad, que es comerciante y fue a ver a Alejandro por asuntos de negocios, pero Torres Quintero esta usando la brutalidad policial para intentar obligarlo a firmar una confesión que involucre a Alejandro, no hay ninguna prueba contra él y por lo tanto su detención es arbitraria e injusta. Dimitrio le expone al gobernador lo difícil que se puede volver su situación si no toma cartas en el asunto; Si esto trasciende, la opinión publica podria ponerse en contra de su gobierno, todo el mundo sabe que el señor Torres Quintero es uno de sus allegados, sé podria pensar que fue por orden suya por lo que se arresto a Alejandro Almonte, que es totalmente inocente.
- Ni tan inocente – responde el gobernador – Buenos dolores de cabeza nos ha dado con su actitud con los obreros y yo le advertí claramente, que tarde o temprano se metería en problemas.
- Bueno si – señala Dimitrio – Pero aquí se trata de inventarle un crimen que no existe.
- Bueno investigare el asunto y si las cosas son asi, como ustedes aseguran, daré orden de ponerlo en libertad.
Paula y Dimitrio se despiden del gobernador, señalando que sabían podían contar con su comprensión y generosidad.
Alfonso ha decidido visitar a Josefina en ausencia de Dimitrio, ella le habla de los cinco mil pesos que exigió por ayudar a Dimitrio con el asunto de su cuñado y Alfonso lo niega con aspecto ofendido, eso es una mentira de Dimitrio para desprestigiarle, seguro que es él quien quiere sacarle ese dinero a su hermana o su cuñado. Josefina se niega a creerle, esta seguro que Dimitrio a cambiado, ya no le interesa su dinero, algunas veces ella se da cuenta que querría decirle algo bonito pero que no se atreve. Además, desde que noto ese cambio en Dimitrio, todos los días le envían un ramo de flores anónimo y ella esta segura que es de su esposo, que quiere expresarle de ese modo lo que no se atreve a decir con palabras; Adolfo se dispone a contarle a Josefina quien le manda el ramo de flores diario cuando aparece Dimitrio, este al ver a Adolfo supone que viene a cobrar por su colaboración y le dice, con cara de pocos amigos, que todavia no pudo hablar con su hermana y no tiene su dinero. Alfonso con cara de no haber roto nunca un plato, le expresa su asombro; No tiene ni idea de que habla, él nunca le pidió dinero para colaborar en la salvación de Alejandro. Dimitrio lo mira asombrado, no entiende a que viene la actitud de su amigo, le informa que no tiene necesidad de mantener su fachada de hombre honorable, Josefina ya lo sabe todo, incluido que el engaño que le hicieron fue idea suya.
- Estas loco, me quieres culpar a mí para reivindicarte ante los ojos de ella – contesta Adolfo con aspecto indignado – Es mentira, como también es mentira que yo te pedí dinero para ayudar a tu cuñado y seguramente lo hiciste con el propósito de sacarle dinero a ella.
- El que esta mintiendo eres tu Adolfo – Dimitrio se acerca amenazador –
- No voy a escuchar una palabra más tuya – dice Adolfo retrocediendo hacia la puerta –
- No, no, tu no te vas – dice Dimitrio mientras le corta la retirada y le agarra por las solapas enfurecido –
- ¡Déjalo! – grita Josefina que contempla la escena estupefacta –
- Pero si esta mintiendo – grita Dimitrio mientras zarandea a Adolfo –
Por fin Adolfo consigue soltares y escapa corriendo, Dimitrio pretende seguirlo furioso, pero Josefina lo agarra y tira de él hacia la casa, suplicando que lo deje. Dimitrio entra dentro mientras dice enfurecido.
- Pero es que no es cierto, no sé porque quiere que quede mal contigo – se vuelve hacia Josefina y le dice desesperado – Tienes que creerme a mi Josefina.
Francisco es llamado a presencia del gobernador para que de cuentas de la detención de Alejandro Almonte, este defiende su posición; Manuel Calderón es un conocido activista y ha purgado condena por sedición, él esta seguro que su visita a Almonte no fue para hablar de negocios, como ellos dicen, sino para urdir un plan contra el gobierno. El gobernador impaciente pregunta si tiene pruebas y Francisco debe reconocer que no; Calderón no ha firmado ninguna confesión, pero él esta seguro de su culpabilidad y le pide un día mas para intentar conseguir que involucre a Almonte. El gobernador le concede ese día, pero si no lo consigue hay que poner en libertada a Almonte, esta de acuerdo en que su comportamiento con los obreros les ha causado muchos problemas, pero si no tienen pruebas claras y irrefutables en contra suya es muy arriesgado retenerlo en la cárcel. Los Mendoza están prevenidos y si algo indebido se comete en este asunto, podrían publicarlo a los cuatro vientos y él no quiere que se les juzgue arbitrarios y faltos de respeto ante la ley, y menos con un exponente de su clase. Francisco protesta, Almonte es muy peligroso. El gobernador esta de acuerdo en eso, pero no en los métodos utilizados para contrarrestarlo.
- Es más peligroso si lo condenamos injustamente – dice el gobernador enojado – Usted sabe perfectamente que los ánimos del pueblo están caldeados y que esto podría ser la chispa que encendiera la mecha.
Alejandro se pasea inquiero por la celda, un guardia abre la puerta para dejar paso a Magdalena, trae un maletín en la mano con ropa limpia para Alejandro, él da las gracias y le pregunta por ella y el niño. Magdalena le responde que están bien y comienza a hablar del tema que le ha llevado a visitarlo.
- Dice Francisco Torres Quintero que si retiras todo lo que les concediste a tus obreros te va a dejar libre.
- ¿Cuándo te lo dijo? ¿Hoy? – pregunta Alejandro –
- No, ayer.
- No quiero que te humilles frente a ese hombre Magdalena – dice Alejandro molesto –
- Bueno, me lo mando decir – Magdalena se acerca suplicante – Acepta Alejandro, si dices que si te van a poner en libertad.
- No puedo, no debo traicionar a esa gente – dice Alejandro sin dudarlo –
- ¿Prefieres mantenerte leal a ellos aun a costa de tu libertad? Te van a condenar a muchos años de cárcel Alejandro. Vas a estar lejos de nosotros, en este lugar tan miserable o tal vez en uno peor – Magdalena junta las manos suplicante – Acepta lo que te propone Francisco.
- Seria un cobarde si lo hiciera – responde Alejandro inflexible –
- Prefiero eso a saberte aquí. Quiero que vuelvas junto a mí ¡Por favor Alejandro! Dijiste que me quieres, hazlo como una muestra de tu cariño. Si de verdad me amas di que si, yo te prometo... te prometo... que voy a hacer todo lo que tu decidas – Magdalena suplica con lagrimas en los ojos –. Mira... si quieres que me quede contigo lo haré, si prefieres no volver a verme... te juro que me iré a casa de mi madre y no te voy a buscar nunca mas – se acerca mas a él intentando convencerlo – Por favor Alejandro acepta lo que te propone Francisco.
- ¿De verdad te importa lo que me pueda pasar? – pregunta Alejandro impresionado a su pesar por la evidente preocupación y angustia de Magdalena –
- Si – responde ella sin dudarlo –
Magdalena regresa a su casa con aspecto derrotado, muy deprimida, Maria le abre la puerta y comienza a interrogarla sobre el estado de Alejandro, ella apenas tiene fuerzas para responder con un lacónico, esta igual, y entra en el salón, mientras Maria murmura a sus espaldas. Víctor que estaba en el despacho, sale y se enfrenta con Maria.
- Es una hipócrita – dice Maria enfadada – Quiere que todo el mundo pensemos que esta preocupada por Alejandro.
- ¡Y es verdad! – responde terminante Víctor –
- Tu también eres un simple – dice Maria - ¿Cómo puede querer que Alejandro salga cuando se aprovecha que él no esta para verse a cada rato con ese hombre?
- Las intenciones de la señora son buenas – señala Víctor con serenidad – pero tu como la odias, lo ves todo con mala voluntad.
- A ti también te ha sorbido el seso – Maria rechina de rabia – Me da un coraje ¿Cómo pueden ser tan ciegos todos? Víctor tú eres amigo de Alejandro ¿Por qué no le haces ver las cosas?
- Es que no hay nada que ver Maria – contesta Víctor seguro – La señora Magdalena es una mujer decente.
- Pero... ¡Víctor por favor! – exclama Maria indignada –
- Por favor es lo que te digo a ti. Ya es tiempo que dejes de intrigar para meter mas dificultades entre Alejandro y ella.
- Yo solo estoy diciendo la verdad – dice Maria muy ofendida –
- Pero lo que tu desearías fuera verdad – contesta Víctor – Maria sé que quieres a Alejandro y que te ilusionaste creyendo que él te escogería a ti como esposa, pero las cosas no fueron asi y tienes que resignarte.
- Es que me resignaría si lo viera feliz – responde Maria –
- Entonces deja de contribuir para que sea desdichado – responde Víctor –
Rosario entra en el vestíbulo preguntado si ya llego Magdalena, Víctor muy amable le responde que llego hace unos momentos y Rosario se apresura a ir a su encuentro. Maria sigue rechinando de rabia.
- Y ella también esta enterada de todo y ni una palabra dice. Le ha de encantar que su hijo haga el papel de tonto.
- La tonta eres tu que no quieres darte cuenta de nada – señala Víctor irritado –
Magdalena esta en su dormitorio, muy triste, sentada frente al tocador, entra Rosario impaciente por saber el resultado de su entrevista con Alejandro. Magdalena le cuenta que no quiere aceptar la proposición de Francisco, dice que no puede faltarle a sus obreros. Trato por todos los medios de convencerlo pero no quiere, Magdalena esta al borde de las lagrimas, desesperada, no pueden confiar en que Calderón aguante, esta siendo sometido a demasiadas presiones.
Francisco da orden de investigar con las autoridades de Valle Nacional una remesa de campesinos enviados por Benjamín Almonte, de la hacienda “Las Palomas” en Zacatecas. Quiere lista de reos, penas, comportamiento, todo lo que se encuentre en los registros.
El gobernador entra muy enfadado en el despacho de Francisco, el asunto de Almonte se les ha ido de las manos, la noticia ha transcendido y se murmura de ellos en todos lados. Francisco reacciona con extrañeza, él no cree que la familia Mendoza se haya atrevido a destapar el escándalo. El gobernador le responde que evidentemente se atrevieron. Hasta su hermana esta enterada y ha empezado a darle la lata y lo peor es que hablan de Almonte como un mártir y ellos son los villanos. Se están echando la opinión publica encima, este puede ser un pretexto, para que despotriquen contra ellos y la oposición puede tomarlo como bandera para atacarlos, quiere saber sí Manuel Calderón ya confeso.
- Aun no, pero en el ultimo interrogatorio empezó a dar algunos signos de querer hablar – contesta Francisco –
- ¿Y no ha pensado usted que si obtenemos su declaración por la fuerza durante el proceso podría decir que lo obligamos? ¿Usted cree que el abogado de Almonte no lo llamaría a declarar? Nos acusarían, no solo de querer condenar a un inocente, sino de brutalidad policial. No... no, además, Almonte pertenece a nuestra clase, no es un individuo con el que se pueda hacer lo que se quiera, el escándalo podría llegar hasta el congreso.
- Pero excelencia – protesta Francisco – Hay que dar un escarmiento para que nadie se atreva a seguir sus pasos.
- No, póngalo en libertad – ordena terminante el gobernador –
- Bueno, por lo menos déjeme presionarle un poco, para que siquiera revoque las concesiones otorgadas a sus trabajadores.
- Esta bien, pero si se niega suéltelo de todos modos.
José Luis regresa a su casa y habla con Rufino de su petición de perdón, las autoridades se niegan a extenderlo, este se insubordino contra las ordenes de un superior, asi que no hay nada que hacer. Rufino comprende que la justicia no es igual para los recomendados que para los pobres. José Luis pregunta por Angélica y su amigo le cuenta que no se levanto en toda la mañana, asi que acude a verla y la encuentra postrada en cama muy enferma, rápidamente va a buscar un medico, este le dice que Angélica esta agonizando, ya no hay remedio llego el final. José Luis le manda un telegrama a los padres de Angélica y después se sienta a la cabecera de su cama, ella le pide que busque a Magdalena, quiere hablar con ella.
Francisco entra en la celda de Alejandro, aparenta una gran seguridad, su aspecto es insolente, y se enfrenta a cara de perro con su enemigo.
- ¿Cómo esta señor Almonte? – dice Francisco con arrogancia – Acabo de hablar con el señor gobernador. Su excelencia en consideración a su nombre y a la familia de su señora esposa desea ser magnánimo con usted y le ofrece la libertad a cambio de algo.
- Si se refiere a que cambie de forma de pensar con respecto a los trabajadores de mí fabrica, pierde usted su tiempo ¡No lo haré! – asegura Alejandro terminante –
- No sea usted tan precipitado en sus decisiones, no olvide que si se niega, pasara muchos años en la cárcel y no aquí, sino en toro penal, lejos de Puebla, de su familia. Tal vez su esposa lo visite en un principio, pero después... con el paso de los años – dice Francisco burlón - doña Magdalena es una mujer muy hermosa... joven...
- ¿Qué insinúa usted? – pregunta Alejandro furioso –
- Nada que usted no sepa – responde insolente Francisco – Por cierto... que el capitán Álvarez se ha portado muy bien con su familia – irónico – muy “solicito” con su esposa.
- ¡Bueno ya basta! – grita Alejandro enfurecido – No le permito expresarse de esa manera de mi esposa y si lo esta haciendo para convencerme a aceptar su proposición le digo de una vez ¡NO!
- No sea tan terco... razone un poco. Si se le condena perderá usted familia, apellido, honor y tal vez la vida, porque son muy pocos los que logran salir vivos de San Juan de Ulua. En cambio si usted acepta, todo quedara olvidado y podrá disfrutar de muchos años de una vida tranquila junto a su esposa y junto a su hijo.
- Si, estoy consciente de lo que me espera – contesta Alejandro desafiante – pero prefiero eso a que un día cuando mi hijo sea grande, se avergüence de haber tenido un padre cobarde.
- Es mejor tener un padre cobarde que – Francisco mira con insolencia a Alejandro – Que una madre...
Alejandro se lanza sobre Francisco y lo agarra por las solapas con violencia, mientras grita.
- ¡No se atreva o le mato!
Víctor repasa unos documentos en el despacho, suena la campanilla, abre la puerta y se encuentra con Alejandro, lo recibe con alegría, quiere saber como fue que le soltaron. Alejandro explica que Torres Quintero fue a verle para intentar convencerle que revocara las concesiones a sus trabajadores a cambio de su libertad, se negó, pero igualmente lo soltaron. Entra en el salón y es abrazado por Rosario y Maria, pregunta por Magdalena, Rosario le cuenta que esta atendiendo al niño, pero enseguida la avisa, al instante llega Magdalena que loca de alegría se lanza a sus brazos, Alejandro duda un instante, y después la abraza.
Sebastián reprocha a Francisco que dejara libre a Alejandro, este dice que no tuvo mas remedio, pero que Almonte se las va a pagar, de principio se ha tomado unos días libres para ir a Zacatecas para hablar con el cura, ese es el mayor escollo para desconocer a Almonte. Sebastián esta de acuerdo y se presta para acompañarle.
Fin del capitulo 57.
Mar






Escrito desde Apr 10, 2003, 10:10 PM

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