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Capitulo 60 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Torres Quintero consigue que el juez no deja entrar a Alejandro al interrogatorio, él mismo sale al pasillo para decirle que están investigando a su madre pues saben que estuvo presa en Valle Nacional; no puede pasar, tiene que esperar a que el juez termine, después le llamaran. Alejandro se queda en el pasillo muy preocupado.
Torres Quintero presiona a Rosario, hasta hacerle decir, que si confeso al cura de quien era su hijo fue para librarle del destino que sufrieron otros niños del pueblo al tener que ir con sus madres a Valle Nacional. Con sus preguntas Torres Quintero consigue que suene como si Rosario hubiera mentido para salvar a su hijo, cuando ella intenta explicarse él no se lo permite, y corta el interrogatorio pues ya consiguió de ella lo que quería, la deja salir, fuera la espera Alejandro muy preocupado la abraza y la interroga sobre lo sucedido, ella no sabe explicarse, solo le repite que paso mucha vergüenza. Torres Quintero sale para autorizar la entrada de Alejandro, este entra y se sienta frente al juez.
- Bueno a que se debe todo esto – pregunta Alejandro molesto –
- A petición de su excelencia el señor gobernador, estamos investigando señor Almonte, para ver si sus derechos como hijo y heredero de Benjamín Almonte son legítimos – informa el juez –
- Y el señor gobernador, como una deferencia hacia usted, ordeno que esta instructoria se hiciera con la máxima discreción – dice Torres Quintero con amable hipocresía –
- ¿Y quien dice que mis derechos no son legítimos? – pregunta Alejandro muy extrañado –
- El gobierno – responde Torres Quintero –
- ¡Pero esto es absurdo! Existe un testamento de mi padre en el que me reconoce como hijo suyo – asegura con firmeza Alejandro –
El juez mira significativamente a Torres Quintero y este afirma que ya lo mandaron pedir a Zacatecas.
- No, no es necesario – aclara Alejandro – Yo lo tengo, lo solicite para unos tramites que me hacían falta.
- Podría usted proporcionármelo – dice el juez –
- Claro que si – responde Alejandro - ¿Por qué interrogaron a mi madre?
- La interrogamos como vamos a interrogar a todos los que tienen algo que ver con usted y con el testamento de Benjamín Almonte. También solicitamos la comparecencia del sacerdote Abundio Canales, de Laureano García, Jesus Peña y Secundino Pérez. – dice Torres Quintero, que parece tener la voz cantante en el asunto –
- García y Pérez han muerto y Jesus Peña ya no vive en la hacienda – asegura Alejandro –
- ¿Quiere usted decir que el único testigo disponible es el cura Don Abundio Canales? – pregunta Torres Quintero con aire de inocencia –
- Si, asi es – Alejandro esta cada vez mas sorprendido – Pero... ¿cómo consiguieron ustedes esos datos?
- Investigando señor Almonte – responde Torres Quintero con aire de suficiencia-
- No, no, me extraña mucho lo que están haciendo, mi derecho ha llevar el apellido Almonte es legitimo y lo atestigua el testamento firmado de su puño y letra por mi padre – asegura muy molesto Alejandro –
- Bueno, si es asi no tiene porque preocuparse – responde altivo Torres Quintero –
- ¡Muy bien! Hoy mismo le enviare el testamento de mi padre – dice Alejandro dirigiéndose al juez –
Alejandro se levanta y sale del despacho altivo, el juez mira receloso a Torres Quintero, no se siente seguro del terreno que pisa.
Alejandro regresa a su casa muy preocupado y disgustado, abre Armida. Alejandro entra en el despacho acompañado de su madre, Armida les sigue con aire de falsa preocupación, después de intentar tranquilizar a su madre, cuando Alejandro se percibe la presencia de su supuesta prima la interroga; Quiere saber a quien le contó que ella estaba en la ciudad y las circunstancias de su viaje a México, es decir, la existencia de la carta de Benjamín Almonte y el hecho que no sabia nada de Alejandro. Ella con aire de inocencia afirma que a nadie fuera de la familia. Alejandro la corta, quiere saber si lo sabia alguien aparte del marques de la Cruz, Armida responde que no. Alejandro le pide que vaya a buscar a Magdalena y Armida sale del despacho a regañadientes.
- ¿Tu crees que fue ella? – pregunta Rosario –
- No sé, tal vez. Llego creyendo que iba a ser la heredera de mi padre y me extraña que de repente haya surgido todo esto, solo la familia de Magdalena esta enterada de mi origen y ellos son los menos interesados en que se sepa – Alejandro esta muy extrañado -. ¿Cómo pudo Torres Quintero enterarse del nombre de los testigos y que tu estuviste en Valle Nacional?
- ¿Tienes miedo hijo? – pregunta asustada Rosario - ¿Crees que algo malo va a pasar?
- Por supuesto que no mama – contesta Alejandro mientras saca el testamento falso del cajón de su escritorio –
Magdalena entra en el despacho muy preocupada preguntando que paso.
- Torres Quintero piensa que no soy hijo de Benjamín Almonte.
- Pero... ¿Por qué? – Magdalena esta asombrada –
- ¿A quien le dijiste que soy un bastardo? – pregunta Alejandro –
- A nadie. Mi familia estaba enterada antes que yo. Estoy segura que ellos no... - Alejandro la interrumpe -
- ¿A quien le contaste que mi madre estuvo en Valle Nacional?
- A nadie ¿Por qué? – Magdalena esta asombrada y alarmada –
Alejandro se pone de pie y se dispone a salir para entregar el testamento al juez, le pide a su madre que le cuente a Magdalena lo sucedido. Rosario le relata lo que paso y le dice que Torres Quintero cree que ella mintió y Alejandro no es hijo del patrón. Magdalena asombrada por la osadía de Torres Quintero lo considera absurdo.
Nadia esta bordando en le salón de su casa cuando aparece su marido hecho una furia reclamándole la rotura de la cerradura de su secreter y la desaparición de un documento. Nadia responde airada que ella es incapaz de hacer semejante cosa, si le falta algo que busque entre los criados. Francisco la agarra violentamente por un brazo la obliga a ponerse de pie y la zarandea mientras la acusa de haber tomado el documento, porque a nadie mas que le interesaba, asi que tuvo que ser ella, porque esta claro que le importa mas su amistad con esa desvergonzada de Magdalena Mendoza que lo que pueda pasarle a él. Nadia se le enfrenta, no entiende que tiene que ver Magdalena en este asunto... Cuando la discusión se pone violenta entra Adolfo intentando poner paz, los criados están escuchando todo, por lo menos deberían tener discreción. Francisco mira a su cuñado y parece caer en la cuenta de que pudo ser responsabilidad de Adolfo la desaparición del testamento y se vuelve hacia él acusador. Adolfo niega saber nada, Francisco pide a Nadia que se vaya y cuando se quedan solos le ofrece dinero a su cuñado por el testamento, Adolfo sigue afirmando que no tiene ni idea de que habla.
Magdalena informa a Dimitrio de los últimos acontecimientos, los dos están sentados en el salón de la casa de los Almonte. Dimitrio esta muy preocupado porque Francisco este promoviendo el asunto, este aborrece a Alejandro eso esta claro, ya intento una vez perjudicarlo y le fallo, si ahora trata de hacerlo nuevamente, no cree que se arriesgue sin tener algo importante entre las manos. Magdalena alega que hay un testamento de Benjamín Almonte en el que reconoce a Alejandro y lo nombra su heredero, además, esta el testimonio del padre Abundio y de Rosario. Dimitrio considera que el testimonio de Rosario no tiene ninguna validez. El del padre Abundio es otra cosa, pero lo que le preocupa es que conociendo a Francisco no puede creer que se haya metido en un asunto que lo va a llevar al fracaso, es una lastima que precisamente ahora se haya enojado con Adolfo, por él podría averiguar algo.
Dimitrio va a visitar a Nadia para pedirle su ayuda, su marido quiere perjudicar a Alejandro a como de lugar. Nadia esta asombrada y fastidiada por la perseverancia de su marido. Dimitrio le cuenta que esta muy preocupado porque no se fía de Francisco. Este esta tratando de demostrar que Alejandro Almonte no es quien dice ser, porque Alejandro es hijo bastardo de Benjamín Almonte, su padre lo reconoció en el lecho de muerte, existe un testamento que lo acredita, pero si Francisco esta intentando demostrar lo contrario quiere decir que tiene alguna prueba. Nadia se sorprende con la noticia y quiere saber si Magdalena sabe que su marido el un bastardo. Dimitrio afirma que todos lo saben, se enteraron después de la boda, pero ahora no es el momento de preocuparse de eso. Alejandro es el marido de Magdalena y eso es lo importante, asi que lo que le pide es que este atenta, que tenga los oídos y los ojos bien abiertos para ver de que se entera, a lo mejor Francisco no tiene nada en contra de Alejandro y lo único que pretende es desprestigiarle, al poner en conocimiento de todo el mundo que es un bastardo. Dimitrio aconseja a Nada que no le platique a nadie sobre el asunto y menos que nadie a Francisco, esta vez no hay que ponerle sobré aviso.
Magdalena esta en su dormitorio delante del espejo quitándose los pendientes cuando llega con aspecto preocupado Alejandro.
- ¿Dónde fuiste? – pregunta alarmada Magdalena - ¿Tardaste muchísimo?
- Fui a ver a Víctor para platicarle de este asunto – responde Alejandro –
- ¿Les entregaste el testamento?
- Sí.
- ¿Estas preocupado?
- Tanto como preocupado no. Sé que Torres Quintero nunca va a poder probar nada en contra mía, pero se va a hablar de nosotros, de mi madre y eso es lo que más me aflige – dice Alejandro cabizbajo –
Magdalena le echa los brazos al cuello cariñosa y lo mira con ternura.
- ¡Ay Alejandro! Tan contentos que estábamos.
- Debiste casarte con alguien que no tuviera ninguna mancha en su pasado – Alejandro la acaricia sonriendo con ternura – Bueno, tú en realidad no escogiste a tu marido.
- No hables de esas cosas – reprocha Magdalena dulcemente –
Alejandro sonríe y se acerca para besarla, en ese momento llaman a la puerta del dormitorio, Alejandro autoriza el paso con gesto de fastidio y Maria hace su entrada, y le lanza una mirada asesina a Magdalena al observar la evidente intimidad que hay entre la pareja. Alejandro le pregunta que quiere bruscamente. Maria dice que en el salón esta Rufino, el criado del capitán Álvarez y pregunta por Magdalena porque tiene algo que decirle, añade maliciosa mirando a Alejandro significativamente, seguramente será un recado del capitán. Magdalena mira a Alejandro alarmada e inmediatamente piensa en Angélica, se lo dice a su marido y los dos salen apresuradamente.
Rufino esta en el salón con aspecto apesadumbrado, cuando entran Alejandro y Magdalena les cuenta que la patrona Angélica ha muerto a las seis de la tarde y le mandaron a avisarlos. Magdalena se impresiona mucho, y muy apenada mira a Alejandro, que también esta muy afectado, este no lo duda y ambos salen inmediatamente hacia el velorio.
Dimitrio va a visitar a Carmen y Paula y les cuenta el nuevo problema en el que están metidos Alejandro y Magdalena por la persecución de Francisco, que parece obsesionado con perjudicar a Alejandro a como de lugar. Ambas se preocupan mucho, es lo que les faltaba, otro escándalo. Dimitrio les dice que esta muy preocupado, porque le asombra que Francisco de este paso sin tener ninguna prueba, y como consiga lo que pretende, no solo le quitaran su fortuna a Alejandro, sino que Magdalena se habrá casado con un hombre que no existe, por lo que su boda no será valida y además, el niño no tendría derecho a llevar el apellido Almonte y seria un bastardo. Las dos se quedan horrorizadas ante las implicaciones que tiene el paso que Francisco quiere dar.
Maria es llamada a declarar, le preguntan sobre su relación con Alejandro. Ella afirma que lo conoce de siempre, que vivía con el padre Abundio, todos pensaban que era un sobrino del cura, pero cuando murió el patrón viejo se enteraron que era su hijo y heredero. El juez le enseña las firmas del documento, cuidándose de tapar el texto, para que Maria no se dé cuenta de que documento es, y le pregunta si reconoce alguna firma, ella dice que no, le vuelven a preguntar si ninguna de ellas es de su padre y al volver a negar, el juez la interroga sobre la posibilidad de que ella no reconociera la firma de su padre, a lo que Maria alega que eso es imposible, porque ella ayudaba a su padre a llevar los libros de la hacienda y conoce perfectamente su letra.
Alejandro y Magdalena regresan a su casa después de asistir al entierro de Angélica, entran en el salón Magdalena se sienta en el sofá con aspecto cansado.
- Alejandro, te agradezco que hayas sido tan comprensivo – dice Magdalena –
Alejandro se quita el abrigo y se sienta a su lado.
- Ahora solo te pido una cosa Magdalena, pase lo que pase no quiero que vuelvas a ver a ese hombre – dice Alejandro con firmeza – Antes lo hiciste buscando ayuda para que yo saliera de la cárcel, después por la enfermedad de Angélica, pero ahora no hay ningún motivo para que vuelvas a hacerlo. Lo mas seguro es que dentro de un tiempo intente buscarte de nuevo ahora que ha quedado libre.
- No pienses eso – protesta Magdalena – No lo juzgues tan mal.
- ¡No lo defiendas Magdalena, por favor! – exclama Alejandro molesto –
Maria entra en el salón corriendo mientras anuncia muy alarmada, que los mismos hombres que se llevaron a Rosario, vinieron a buscarla y se la llevaron al juzgado a declarar. Esos hombres le preguntaron muchas cosas sobre Alejandro y después le enseñaron unas firmas para ver si reconocía alguna, pero ella les dijo que no, que ninguna era de su papá. Alejandro alarmado quiere saber si le enseñaron el testamento, pero ella no sabe que documento era. Alejandro se queda muy serio y preocupado.
Torres Quintero y Sebastián están en el despacho oficial del secretario del gobernador comentando como va el complot contra Alejandro. Están muy satisfechos porque Maria no reconoció las firmas, aunque eso era lógico y ellos sabían que ocurriría, todo marcha muy bien. Francisco tiene prisa por ir a comunicarle al juez que los hombres que mando a por el cura han regresado sin él y cita a Sebastián en su casa a las cinco de la tarde para seguir conversando sobre el tema.
Alejandro esta en el despacho del juez sentado frente al él, parece tranquilo.
- Lo siento mucho señor Almonte, pero todo parece indicar que el testamento del señor Benjamín Almonte es falso
- ¿Pero como falso? – pregunta Alejandro alarmado –
- Si, por lo menos eso parece, la firma de su padre no es igual a las otras, ni la del administrador de la hacienda, su hija no la identifico. Los otros testigos desgraciadamente no existen.
- Pero su señoría aquí hay un error, una confusión – dice Alejandro confundido –
Entra Torres Quintero con cara de circunstancia.
- Señor Torres Quintero le estaba diciendo al señor Almonte que tenemos la sospecha que el testamento es falso.
- Si, asi es – responde Torres Quintero mirando a Alejandro con regocijo mal disimulado –
- Claro que falta el testimonio del sacerdote, el padre Abundio Canales y por supuesto es un testimonio muy importante – asegura el juez –
- Creo que deberemos prescindir de eso su señoría. Ese cura no esta en el pueblo, hace días que desapareció o tal vez... huyo – dice Torres Quintero malintencionado –
Alejandro palidece y en su rostro aparece la preocupación.
Fin del capitulo 60.
Mar






Escrito desde Apr 15, 2003, 1:52 PM

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