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Capitulo 61 de "Bodas de Odio"

by Mar

 
Ante la insinuación de Torres Quintero de que el padre Abundio huyo Alejandro se molesta profundamente.
- ¿Huyo? ¿De que y por que? – pregunta Alejandro –
- Pues por temor a que su engaño fuera descubierto – dice Torres Quintero altivo-
- ¿Pero cual engaño? – reclama Alejandro desconcertado –
- Hace unos días yo mismo fui al pueblo de la Concepción para hablar con el padre Abundio Canales, me contó toda la historia; Que Benjamín Almonte poco antes de su muerte lo mando llamar, que él lo convenció para que lo reconociera a usted como su hijo, que el hombre arrepentido accedió, como el señor no podía escribir, el cura redacto el testamento y fue firmado por Benjamín Almonte y unos testigos.
- Si, asi fue – asegura Alejandro –
Torres Quintero afirma que el sacerdote se notaba muy nervioso mientras lo estaba interrogando. Alejandro se enfada y levanta la voz, no es posible que Torres Quintero este acusando a un sacerdote tan integro como el padre Abundio de mentir. El juez tiene que pedir a Alejandro que se calme porque ha comenzado a levantar la voz indignado. Torres Quintero explica que los policías que mando a buscar al padre, han regresado diciendo que ha desaparecido y que se esfumo justo después de su visita. Alejandro ahora esta francamente preocupado por la suerte que haya podido correr el padre Abundio. El juez explica a Alejandro que ha sido comprobado que la firma de Benjamín Almonte es falsa, y también la del antiguo administrador, las otras no han podido ser comprobadas. Alejandro lo considera absurdo, el testamento fue autentificado por el juez de Zacatecas y todo era legal, esto es una treta urdida por Torres Quintero para perjudicarle. El juez señala que la firma del administrador no fue reconocida por su hija, y que la de Benjamín Almonte es muy diferente a la de los documentos que obran en poder del ayuntamiento y de la que la señorita Armida Guillén les proporciono para su comprobación.
- ¡Ah, ahora entiendo! – exclama Alejandro – Ya sé de donde viene todo el asunto ¿Puedo ver el testamento de mi padre?
El juez asiente, saca el testamento de una carpeta y se lo entrega a Alejandro que lo revisa detenidamente, después se lo vuelve a entregar al juez.
- Este testamento no es el mismo, la caligrafía del padre Abundio si parece la suya, pero las demás firmas no – afirma rotundo Alejandro –
Dimitrio sigue en casa de su madre discutiendo con Carmen el asunto del testamento de Benjamín Almonte. Carmen no cree que Alejandro haya mentido, ella esta segura que es un hombre honesto. Dimitrio esta de acuerdo, él tampoco cree culpable a Alejandro pero considera que para ellos es otro golpe, porque mientras todo se aclara estarán en boca de todos, la gente se enterara que Alejandro es un bastardo y que han emparentado con una india. Carmen se horroriza ante la perspectiva, y llega a la considerar que hubiera sido mejor que Magdalena se casara con el militar, pero Dimitrio desecha la idea con gesto despectivo, menudo ejemplar el pelado ese. Paula regresa de su visita al gobernador, no se puede hacer nada, el gobernador a sido inflexible, si Alejandro ha usurpado un lugar que no le correspondía debe recibir su merecido. Dimitrio se interesa por las pruebas de que el testamento es falso y Paula le cuenta que todavía no han terminado los interrogatorios.
Alejandro entra en su casa y se dirige directamente al despacho, allí escribe un texto rápidamente y llama a Cipriano para que vaya al telégrafo a poner un telegrama al pueblo es urgente, Cipriano se marcha y se cruza con Magdalena que entra en el despacho muy preocupada.
- ¿Hablaste con el juez? – pregunta Magdalena –
- Si, el testamento de mi padre es falso – contesta Alejandro –
- ¿Quieres decir que Francisco tenia razón? Que tu no eres...
- Por supuesto que soy Alejandro Almonte – Alejandro interrumpe bruscamente a Magdalena - ¿Crees acaso que el padre Abundio y mi madre mintieron?
- No, no. ¿Pero entonces porque dices que es falso?
- Porque no es el mismo, alguien lo cambio por otro, las firmas están falsificadas, y seguramente la letra del padre Abundio también, aunque esa es la única que se parece.
- ¿Tu crees que fue Francisco? – dice Magdalena preocupada –
- Quien otro – afirma seguro Alejandro –
- ¿Qué vas a hacer?
- Localizar al padre Abundio que parece ha desaparecido, por eso mande un telegrama a una gente del pueblo, para que me informen inmediatamente que paso con él. Los hombres que envió Torres Quintero aseguran que hace varios días que no esta en el pueblo y que nadie sabe nada de él.
- Tengo miedo Alejandro – dice Magdalena –
- Si, yo también, se me hace muy extraño que el padre no este en el pueblo, que se haya marchado sin decirle nada a nadie, temo que algo le haya pasado – Alejandro esta muy intranquilo –
Alejandro le pide a Magdalena que vaya a buscar a Armida, cuando esta entra en el despacho Alejandro se pone de pie y la enfrenta; Le pregunta cuando conoció a Torres Quintero, ante la cara de fingida sorpresa de Armida, la acusa directamente de ser la causante de la investigación y de todos los manejos que hay en su contra. Armida viéndose atrapada deja los fingimientos y se revuelve contra Alejandro; Cuando ella llego a México se encontró con un primo del que no sabia nada, asi que, es lógico que desconfiara, acudió al marques de la Cruz y este la puso en contacto con Torres Quintero.
- Por supuesto, y mientras tanto tu te quedabas aquí interrogando a mis gentes para ver que averiguabas en mi contra ¿Quién te contó que mi madre estuvo en Valle Nacional? – Alejandro esta indignado –
- Cipriano – contesta Armida que ya no ve ninguna razón para mentir –
- ¿Y de quien fue la idea de cambiar el testamento por otro? ¿Fue idea tuya, del marques, o de Torres Quintero?
- No sé de que estas hablando – responde Armida asustada por el sesgo de los acontecimientos –
Alejandro la agarra fuertemente por un brazo y la zarandea.
- Lo sabes perfectamente ¿Dónde esta el testamento verdadero? ¿Quién lo tiene? Contesta.
- Me estas lastimando – dice Armida intentando escapar –
Magdalena que esta observando la escena se da cuenta que Alejandro esta a punto de perder el control y interviene.
- Alejandro contrólate.
Alejandro suelta a Armida mientras le dice.
- Toma tus cosas y vete de mi casa.
- De acuerdo – responde Armida altiva – pero dentro de poco el que se va de aquí eres tu.
En su casa Torres Quintero interroga a Adolfo, esta seguro que fue él quien tomo el documento de su secreter, nadie mas puede haberlo hecho, le exige que se lo entregue inmediatamente. Adolfo sonrie cínicamente, mientras toma un sorbo de su café y amenaza con entregarlo a su autentico propietario, si Torres Quintero no quiere que eso suceda debe entregarle una cantidad sustanciosa todos los meses, suficiente para que pueda vivir como se merece un hombre de su categoría, a cambio garantiza su silencio, pero conservara el documento en su poder, es su seguro para que Torres Quintero cumpla su parte del acuerdo.
Nadia ha escuchado parte de la conversación y una vez que su esposo deja solo a Adolfo, entra para interrogar a su hermano, quiere saber porque le va a dar dinero Francisco, escucho que era a cambio de algo, Adolfo sonríe divertido, pero no contesta.
Alejandro sale de su despacho y se tropieza con Magdalena que esta a punto de salir a la calle.
- ¿Adónde vas? – pregunta intrigado –
- A pedirle a mama que vayamos a ver al gobernador. Él tiene que saber que el testamento que obra en su poder no es el verdadero – responde Magdalena angustiada –
- No mi amor, yo fui a verlo, no me recibió porque estaba ocupado, pero mañana voy a insistir – responde Alejandro –
- Es que mama lo conoce muy bien, por favor Alejandro déjame intentarlo – suplica Magdalena –
- Es que no quiero que tu familia piense... – Magdalena lo interrumpe –
- Este no es el momento para mostrarse orgulloso Alejandro.
Alejandro la toma por los hombros, la mira con ternura y le pregunta.
- Si las cosas salieran mal, si no pudiera demostrar quien soy ¿Seguirías a mi lado?
- ¡Yo te amo Alejandro! Solo la muerte me separaría de ti – asegura Magdalena mirándole a los ojos –
Alejandro la besa dulcemente y la deja salir para intentar mediar con el gobernador.
Nadia se pasea de una lado a otro por el salón de su casa, esta muy preocupada, sabe que esta ocurriendo algo muy feo con respecto a su amiga, escucha llegar a su marido acompañado de Sebastián y rápidamente se esconde detrás de los cortinajes de la puerta.
Sebastián y Torres Quintero se sientan en el salón y conversan con absoluta tranquilidad. Torres Quintero asegura que Alejandro Almonte no tiene salvación, ya se ha cursado la orden de detención contra él, su madre y el cura, pronto estará en la cárcel, a Sebastián lo que le interesa es saber cuanto tiempo se tomara el juicio. Francisco asegura que no mucho, Almonte no tiene nada a su favor, alegara que el testamento no es el verdadero, pero nadie lo creerá, es lógico que un delincuente mienta para salvarse. Sebastián le expresa su preocupación porque el juez de Zacatecas que certifico la autenticidad del testamento de Almonte pueda dar problemas. Torres Quintero desecha esa objeción, él ya se esta ocupando de eso, puede estar seguro que el juez no dará ningún problema, además, en cuanto Alejandro Almonte este en la cárcel, quien podría molestarse en investigar a fondo. Sebastián responde que queda la esposa de Alejandro; Magdalena Almonte.
Nadia ha estado escuchando toda la conversación horrorizada, no puede creer que su marido sea capaz de algo tan bajo.
Magdalena intenta convencer a su madre para que la acompañen a ver al gobernador para decirle que ese testamento no es el verdadero, que alguien lo sustituyo. Paula se muestra renuente, teme que el gobernador no crea en la palabra de Alejandro. Magdalena protesta airadamente ante la duda que percibe en su madre, ella esta segura que Alejandro no esta mintiendo y se dirige a su familia indignada ¿Acaso ustedes creen que Alejandro es un impostor? Ahora es Dimitrio quien toma la palabra, llevan todo el día hablando de ese tema y han llegado a la conclusión de que el hecho que Alejandro sea o no un impostor no tiene importancia para ellos. Magdalena enfadada se enfrenta a su familia porque llega a la conclusión de que creen culpable a su marido. Carmen interviene conciliadora, no es que ellos lo crean, pero en este caso, lo que importa es lo que crean los demás. Magdalena se levanta indignada y anuncia que ira sola a ver al gobernador, al verla tan decidía Carmen se presta a acompañarla, cuando ellas van hacia la puerta Paula se decide y las sigue, ella también ira. Dimitrio se queda solo en la casa muy preocupado.
Alejandro esta en el salón de su casa reunido con Víctor y Cipriano, se muestra muy preocupado por la situación, pero su máxima inquietud es para el padre Abundio, le parece muy extraño su desaparición del pueblo, tiene miedo que le hayan hecho algo para que no pueda atestiguar a su favor. Cipriano dice en voz alta lo que los demás están pensando y expresa su temor de que el padrecito este muerto. Alejandro se resiste ante esa idea; no cree que se hayan atrevido a tanto.
- Alejandro ¿Estas seguro que el testamento que te enseñaron no era el mismo? – pregunta Víctor muy preocupado.
- ¡Por supuesto! Me di cuenta inmediatamente. Esa firma no es la de mi padre y tampoco las demás son como las anteriores.
- Alejandro ¿Estas consciente de que si se salen con la suya perderás todo, no solo tu fortuna, sino el apellido también, y que tu matrimonio con Magdalena no tendrá validez alguna?
- Claro que lo sé – afirma Alejandro angustiado –
- ¿Y a ella se lo has dicho?
- No. – responde Alejandro –
Suena la campanilla y Cipriano va a abrir, es Nadia que pregunta angustiada por Magdalena. Cipriano le responde que no esta, en ese momento aparece Alejandro en el vestíbulo preguntando que sucede, Nadia se dirige a él.
- Señor Almonte esta usted en peligro van a venir a detenerlo a usted y a su mama.
- ¿Esta usted segura? ¿Cómo se entero? – pregunta Alejandro alarmado –
- Escuche a mi marido decírselo a un caballero – asegura Nadia muy alterada – La orden ya esta dada, el mismo gobernador la autorizo.
Alejandro se queda demudado, sin saber que hacer. Víctor le urge a que escape.
Alejandro se niega, si lo hace será tanto como admitir su culpa.
- Pero si hay una orden de arresto en tu contra significa que esta plenamente comprobado que el testamento es falso, además, estando en la cárcel menos podrás defenderte, piensa en tu madre también – Víctor intenta convencerle que huya –
Alejandro se resiste, no quiere abandonar a Magdalena y a su hijo. Víctor intenta convencerlo que ellos no corren peligro, pero él y su madre si, deben marcharse inmediatamente. Rosario se incorpora al grupo asustada, preguntando si sucede algo. Víctor le pide a Alejandro que vaya en busca del padre Abundio, sin él no tiene ninguna posibilidad de salvarse. Nadia se une a las suplicas, debe irse rápidamente, la orden de aprensión ya esta dictada, llegaran en cualquier momento. Alejandro sigue resistiéndose ha abandonar a Magdalena. Víctor intenta hacerle recapacitar, no puede ir a buscarla, quizá no tenga tiempo. En ese momento llama a la puerta, Alejandro se precipita a abrir con la esperanza de que sea su esposa la que llama. Víctor lo detiene y le impide abrir, ahora es Víctor quien se hace cargo de la situación, ordena a Cipriano que enganche el coche y lo saque por detrás, le pide a Rosario que lo acompañe. Se oyen gritos al otro lado de la puerta mientras golpean con mas fuerza, los soldados dan orden de abrir o echaran la puerta abajo. Víctor y Nadia empujan a Alejandro urgiéndole a que escape. Alejandro se dirige a Víctor.
- Dile a Magdalena que confié en mi, en cuanto pueda le mando un recado, cuídala y cuida a mi hijo.
Alejandro le da las gracias a Nadia por su ayuda y escapa en dirección a la puerta trasera de la casa. Nadia y Víctor se quedan en el vestíbulo. Víctor grita que va a abrir y se demora durante unos minutos para darle tiempo a Alejandro, después abre la puerta, entran los soldados anunciando que tienen una orden de aprensión contra Alejandro Almonte y Rosario Valdés. Víctor y Nadia intentan obstruir todo lo que pueden la entrada de los soldados, él pide la orden de detención y ella explica que es la esposa de Torres Quintero. Nadia le asegura al oficial que Alejandro y su madre no están, salieron a casa de Paula de Mendoza, ella misma los esta esperando. El oficial intenta entrar en la casa, Nadia vuelve a cortarle el paso preguntando con aire de indignación si tiene la osadía de dudar de su palabra. El oficial confundido afirma que no duda de la palabra de Nadia pero tiene ordenes que cumplir y debe registrar la casa. Los soldados entran, se oyen unos disparos y se escucha voces anunciando que un coche acaba de salir por la parte trasera de la casa, los soldados pasan corriendo por delante de Víctor y Nadia y abandonan la casa mientras el oficial da orden de perseguir el coche.
Las tres mujeres de la familia Mendoza han ido a ver al gobernador, este las recibe muy amable, y se conduele de su situación, pero lamenta no poder ayudarlas, él no cree que exista otro testamento, el que tienen se lo proporciono el propio Alejandro Almonte. Magdalena expresa sus dudas, el testamento pudo haber sido sustituido, el gobernador se ofende al darse cuenta que Magdalena los esta acusando de falsificar pruebas y ella no tiene mas remedio que pedir disculpas, viendo que todo es inútil las Mendoza se retiran después de agradecerle al gobernador su amabilidad.
El oficial que dirigía la patrulla que fue a detener a Alejandro Almonte, entra en el despacho de Torres Quintero anunciando que no pudo ejecutar la orden. Almonte escapo con su madre, habrían podido detenerle si la señora Torres Quintero no lo hubiera impedido obstruyendo su entrada en la casa de los Almonte. Francisco se pone furioso ante la osadía de Nadia.
Las tres mujeres Mendoza regresan de su visita al gobernador muy preocupadas, Magdalena todavía conserva la esperanza de que el padre Abundio aparezca y todo se aclare. Paula deja muy claro que no cree en la inocencia de Alejandro, asi que no espera que aparezca nadie a salvarlas, ya le gustara a ella que todo esto fuera un mal sueño, pero no es asi, ese cura fue el que falsificó el testamento, seguramente de acuerdo con Alejandro. Magdalena se enfada con su madre, ella esta segura de que tanto Alejandro como el padre Abundio son inocentes. Carmen tercia diciendo que la única salvación posible es encontrar ese otro testamento. Paula expresa sus dudas de que tal testamento exista. Magdalena esta segura que Alejandro no los engaño y muy enfadada por las dudas de su madre abandona la casa.
Cuando Magdalena sale Paula, que se pase por el vestíbulo muy alterada, declara dramática que este escándalo es el fin, no podrán soportar semejante vergüenza, esta situación las llevara a la muerte civil. Carmen parece muy triste, a ella lo que le preocupa es la situación de Magdalena, porque si anulan su matrimonio su situación se tornara muy difícil. Paula esta segura que el matrimonio será anulado, Magdalena se caso con Alejandro Almonte, y si este no existe el matrimonio no es valido.
A casa de José Luis llega la madrina de Angélica, recibió tarde el telegrama que le enviaron anunciándole la enfermedad de su ahijada porque estaba de viaje, quiere verla inmediatamente. José Luis se ve obligado a comunicarle que hace cuatro días que enterraron a Angélica. La señora llora muy afectada, cuando se tranquiliza un poco agradece a José Luis la felicidad que le proporciono en los últimos meses de su vida, Angélica en sus cartas, le contaba lo feliz que era y lo bueno que su marido era con ella, pregunta a José Luis si llego a quererla y este le contesta que si.
Torres Quintero llega a su casa enfurecido y enfrenta a Nadia por su comportamiento en el asunto de Alejandro Almonte, esta le reprocha lo que esta haciendo en contra de Magdalena, y él afirma con mucha seguridad que el testamento de Benjamín Almonte es falso, ha sido comprobado y Alejandro Almonte es un impostor. Nadia se queda confusa, ya no sabe que pensar y llora amargamente por la situación de su amiga. Llega Adolfo y Nadia se retira y los deja solo, no sin antes pedirle a Torres Quintero que le cuente la situación a su hermano.
- Se ha comprobado que ese hombre que se hizo pasar por Alejandro Almonte, es un impostor, el testamento de Benjamín Almonte resulto falso – explica cínico Torres Quintero –
- ¡Claro por supuesto! – exclama irónico Adolfo – Lo falsificases tu junto con el marques de la Cruz y el que tengo yo es el bueno.
- Ah. Estabas aquí el otro día escuchando detrás de la puerta como acostumbras.
- ¿Por qué lo hiciste? ¿Tanto aborreces a Alejandro Almonte?
- Lo hice porque estoy convencido que ese hombre no es hijo de Benjamín Almonte, y que ese testamento le fue arrancado por el cura en un momento de debilidad mental – asegura Torres Quintero –
- Pues con todo y eso ¿Te imaginas lo que pagaría Alejandro Almonte por tener el testamento verdadero? Hasta la mitad de su fortuna.
- Hicimos un trato Adolfo y no intentes pasarte de listo, si tu le entregas ese documento a quien sea, en principio yo negaría todo y a ti te costaría la vida – dice Torres Quintero amenazador –
En casa de Alejandro reina la desesperación, en el salón están reunidos Víctor, Maria y Dimitrio. Este ultimo pregunta a Víctor si sabe donde fueron, pero este no tiene idea. Maria solloza muy afectada por lo sucedido y maldice a Armida, le sacaría los ojos si la tuviera delante. Lamenta su propia estupidez al responder a todas sus preguntas sin encontrar sospechoso tanto interés.
Magdalena llega a la casa y entra muy agitada preguntando por Alejandro, al advertir la expresión de las personas reunidas se detiene asustada, su hermano pide que los dejen a solas. Dimitrio le pide a su hermana que tome las cosas con entereza, ha estado hablando con el magistrado que lleva el caso de Alejandro y todo esta en su contra, ya se dicto orden de aprensión contra Alejandro y su madre. Magdalena pregunta aterrada si volvieron a llevarle a la cárcel. Dimitrio la tranquiliza, no pudieron, tanto Alejandro como su madre lograron escapar.
Fin del capitulo 61.
Mar






Escrito desde Apr 16, 2003, 2:49 PM

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